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miércoles, 16 de abril de 2025

Crítica Cinéfila: Pepe

Una voz que dice provenir de un hipopótamo. Una voz que no entiende la percepción del tiempo. Pepe, el primer y último hipopótamo muerto en América, cuenta su historia con la arrolladora oralidad de estos pueblos.



En 2017, Nelson Carlo sorprendió las salas de cine con su película "Cocote", una historia que con estilo narrativo, visual y técnico muy particular, rompió con cualquier estándar que ya se había visto anteriormente dentro de la cinematografía dominicana. Pero más que su distancia hacia parámetros y técnicas anteriormente visitadas, el director anticipó con su primer largometraje de ficción que no es el cineasta visionario tradicional que la industria local entiende. "Pepe", su obra más reciente que lo hizo ganador de Mejor Dirección en la Berlinale 2024, trae un estilo y una narrativa todavía más alejada a lo que comúnmente se aprecia en el cine dominicano. Esta definitivamente no es una película para todo público; ni siquiera para todo público amante del cine.

Cuando Pablo Escobar murió en un tiroteo con las fuerzas especiales colombianas en 1993, el "Rey de la Cocaína" dejó tras de sí una manada privada que incluía cuatro hipopótamos. Para 2007, la manada había crecido a 16 hipopótamos que vivían en libertad y continuaban multiplicándose en el río Magdalena y sus alrededores, siendo percibidos gradualmente como una amenaza para los agricultores y pescadores locales. Un macho rebelde que se había separado de la manada, bautizado "Pepe" por los medios de comunicación, fue asesinado dos años después por cazadores que actuaban bajo órdenes de las autoridades. Nelson Carlos de los Santos Arias presenta una versión peculiar de esa historia en Pepe.

Al igual que en "Cocote", la película se comporta como un collage discursivo, un híbrido de documental y ficción, concebido aparentemente como un poema filosófico. El inconexo comienzo es especialmente desafiante, y muchos lo encontrarán frustrante, probablemente lento y opaco. Gran parte se desarrolla en una pantalla en blanco o en escenas nocturnas oscuras. Más enfocada en su narrativa, parecería que el director quiere que relacionemos a Escobar con Pepe, sin aportar mucha información concreta. Se desvía hacia los pensamientos en off del narrador hipopótamo, maravillándose del lenguaje desconocido que sale de su boca, de las historias que parece conocer instintivamente y preguntándose sobre sus orígenes, aunque solo sabe con certeza que ya está muerto. 

Lo que más sorprende es que parecería que el hipopótamo está actuando cuando se ve en pantalla. La narración intermitente de la bestia del título cambia en varios momentos del afrikáans al mbukushu, el idioma bantú de Namibia, y luego al castellano, a menudo acompañado por los gruñidos y mugidos de sus compañeros hipopótamos. Pepe incluso vocaliza sonidos como la Oruga de Alicia en el País de las Maravillas. El drama humano resulta menos atractivo cuando la atención se centra en un pescador de río que se asusta al encontrar el cuerpo corpulento de Pepe enredado en su red, casi tirándolo de su bote. Es difícil despertar interés en las disputas del hombre con su irascible esposa, quien resta importancia a sus afirmaciones de un encuentro con una bestia monstruosa como si fueran solo otra tontería de borracho, o incluso en las rutinas y costumbres del pueblo atemorizado por la criatura.

La película se transforma en documental de naturaleza cuando la criatura visualiza sus raíces ancestrales en el suroeste de África, a orillas del río Okavango, en la primera de muchas impresionantes tomas con dron. Esta captura los cuerpos de una manada de hipopótamos, que brillan como piedras lisas en aguas poco profundas. Si bien un desvío con un grupo de turistas alemanes resulta bastante torpe y probablemente innecesaria, su guía local nos enseña que el hipopótamo es un animal sabio con un profundo conocimiento tanto del agua como de la tierra, y que, a pesar de su considerable corpulencia, puede moverse más rápido que cualquiera de nosotros.

De los Santos Arias hace una referencia pasajera a seres traídos a un país extranjero y tratados como una amenaza que debe ser eliminada. Sin embargo, cualquier alegoría humana que pretenda representar la dislocación cultural o la esclavitud sigue estando poco desarrollada. Si bien Pepe salta mucho más y dedica demasiado tiempo a la afectación artística, alcanza su potencia en una imagen final mientras la cámara se aleja sobre el triste espectáculo de Pepe abatido por las balas en una exuberante pradera, con un semicírculo de humanos boquiabiertos de pie junto al cuerpo ensangrentado del hipopótamo. Esa es la escena que más merece la pena ver. Todo lo anterior, es algo que lo dejo a libertad de la audiencia; hasta lo de catalogar si se puede considerar o no una película dominicana.



martes, 15 de abril de 2025

Crítica Cinéfila: La Bachata de Biónico

El romántico Biónico lucha por encontrar un trabajo y un hogar para mantener a su prometida La Flaca tras la rehabilitación. Intenta dejar las drogas con la ayuda de su compañero Calvita.



República Dominicana tiene muchas riquezas visuales. Aunque se ha convertido en el escenario favorito del Caribe para grabaciones internacionales importantes, detrás de esa belleza tropical hay una riqueza cultural en cada esquina. Por eso se debe reconocer cada vez que un cineasta local decide salirse de la zona metropolitana y aterriza en medio del escenario popular: el barrio. "La Bachata de Biónico" de Yoel Morales es una comedia negra que sigue a varios de tantos personajes que todo barrio dominicano tiene, y lo hace sin ninguna pena a mostrar los colores vibrantes que tiene este país.

La historia sigue a Biónico (Manuel Raposo), un drogadicto que decide dejar el crack porque el amor de su vida, La Flaca (Ana Minier), saldrá de rehabilitación en una semana. Como se ve a lo largo de toda la trama, el día a día de Bionico consiste principalmente en drogas. Pero él, según su amigo Calvita (El Napo), nunca pierde su llamada telefónica de las tres con su prometida La Flaca. Aunque la pronta salida de la flaca lo pone bajo presión repentinamente, esto también lo motiva a hacerse un llamado de atención para considerar salir del barrio, buscar trabajo y dejar de consumir. 

Gracias a la banda sonora cómica que captura la esencia hilarante de las afirmaciones de romance de Bionico y sus afirmaciones de dejar las drogas, la película es divertida y dolorosa a la vez, se siente real pero a la vez intensa. La música encaja con el estilo de falso documental y captura los elementos exagerados, casi oníricos, de cuento de hadas de la mente de Biónico. Es un mundo de delirios que los espectadores comprenden al instante. Biónico afirma ser un romántico que espera a su amor, pero se acerca a otra mujer en busca de... eso mismo. Cuando decide dejar de consumir, Biónico posee esa mentalidad de "es fácil" hasta que sus amigos lo atan a la cama y él les ruega que lo desaten. A lo largo del camino, la música oscila entre ritmos bailables y la magia infantil, sonidos que uno podría escuchar al darle cuerda a una caja de música infantil. Parece una extensión del espíritu de Bionico, comprometido con el sonido más que con los acontecimientos que se desarrollan.

La película también transmite una intensa sensación de urgencia, capturada por la frenética sensación de vivir "el día a día" de Biónico y sus amigos. Cuando su amigo, a quien llaman "El Ingeniero" (Donis Taveras), muere, Biónico es quien señala que, independientemente de si eran cercanos o no, merece un entierro digno. No está claro si esto es una muestra de compasión por parte de Biónico o si es otro aspecto de la fantasía drogadicta donde él es el romántico cariñoso. Así que colocan su cuerpo afuera, intercambian algunas palabras y esperan a un hombre mayor con una plataforma de madera con ruedas venga por él. El hombre con la carreta es una representación fascinante y a la vez escalofriante de la muerte.

Sin embargo, después de que este anciano, de largos dedos negros y puntas como garras, se marcha con su amigo, todos, incluido Biónico, vuelven a consumir. Es un momento trágico, y la banda sonora de la película captura sus tonos oscuros al regresar con el asesino de su amigo. Es una escena escalofriante, ya que la película usa primeros planos de cada persona encendiendo un cigarrillo antes de alejarse para mostrar que la única iluminación en la habitación proviene de sus encendedores parpadeantes o de las velas que otros usan para calentar su droga favorita. Y mientras tanto, la fecha límite de Biónico para desintoxicarse y preparar todo para La Flaca se acerca cada vez más.

Mientras los directores del documental de Biónico entrevistan a unos adoradores del barrio, la película muestra otro elemento de la adicción: la justificación religiosa. Mucha gente usa la religión como el porqué de lo que hacen o no hacen. Las personas adictas a las drogas no son diferentes. La mentalidad de estos adoradores es que el Águila los protege, así que está bien que roben para conseguir el dinero para su siguiente subidón. Para Bionico, no es Dios ni El Águila quienes lo protegen, es su amor por La Flaca, una mujer que los espectadores solo ven en videos de TikTok hasta casi el final de la películ. La fantasía de ella surge en medio del peligro y la tragedia. Biónico escapa una y otra vez a un mundo donde es alguien que hace cualquier cosa por la mujer que ama. 

Para profundizar el impacto emocional de la película, cada uno de los protagonistas ofrece fantásticas actuaciones. En particular, Manuel Raposo destaca junto a El Napo. Su adicción, su camaradería y las absurdas decisiones que ambos toman son cómicas, pero también creíbles gracias a los actores que los interpretan.

Es como una comedia romántica con Biónico, y el público se deja llevar por la emoción a pesar de los momentos destinados a despertar a Biónico y a los espectadores. El tono de la película da un giro drástico y desconcertante en el clímax, dejando a todos en shock junto con Biónico. En un efecto "The Florida Project", se siente como si el final es una fantasía trágica en crescendo, hasta que finalmente llega el hombre de la carreta a llevarse el siguiente muerto del barrio. La Bachata de Bionico es una comedia oscura y una tragedia: un falso documental sobre la adicción que emplea la risa hacia las desgarradoras circunstancias reales de la naturaleza destructiva de la droga.


viernes, 19 de julio de 2024

Temporada de Premios: Ganadores de la 5ta entrega del Premio de la Crítica Cinematográfica ADOPRESCI

En una ceremonia realizada en los salones del Centro Cultural Banreservas, la Asociación Dominicana de Prensa y Crítica Cinematográfica (Adopresci) hizo entrega de los galardones del Premio de la Crítica Cinematográfica como parte de la celebración de sus 5 años como asociación.



En esta quinta edición, celebrada el pasado 18 de julio bajo los auspicios de Banreservas, la Dirección General de Cine, EGEDA Dominicana y la empresa Logomarca, ADOPRESCI premió lo mejor de las producciones cinematográficas dominicanas estrenadas a lo largo del año 2023, tanto en ficción como en documental.

El gran ganador de la noche fue la comedia negra “Cuarencena” de David Maler, la cual obtuvo 7 reconocimientos, incluyendo el de Mejor Película de Ficción, junto a los renglones de Mejor Dirección, Mejor Dirección de Fotografía, Mejor Diseño de Producción, Mejor Sonido y Mejor Musicalización. Mientras que entre las producciones documentales, el premio fue para “Yaque” de Oliver Olivo, que narra la historia del río, su impacto e influencia en las comunidades que lo bordean.

En la categoría de Mejor Actor, el premio fue para Luis José Germán (Cuarencena), quien obtuvo el galardón por su interpretación de un chef particular que maneja los hilos y el trayecto de la historia a través de sus sofisticados platos. Durante su discurso, reconoció el trabajo de los demás actores y agradeció el reconocimiento de este trabajo.

En la categoría de Mejor Actriz, el galardón fue para Fidia Peralta por su retrato visceral de una mujer que necesita escapar de la amalgama que la condena irremediablemente a la miseria en “La balada de los cuervos”. La actriz tuvo una de las mejores reacciones de la noche, donde estimó la palabra de los críticos y su aporte hacia su propio rol como actriz.

En la categoría de Mejor Guion, el premio fue otorgado a los cineastas y guionistas Victoria Linares Villegas y Diego Cepeda por el documental “Ramona”, una construcción, entre lo real y lo ficcional, de la problemática de los embarazos en adolescentes en el país.

Esta quinta edición también sirvió para rendir un emotivo homenaje que ADOPRESCI otorgó, como Reconocimiento Especial Personaje de la Industria Cinematográfica, de manera póstuma, al maestro de la actuación y dirección Pericles Mejía Molina, por su legado de conocimiento y experiencia hacia varias generaciones de actores y actrices. El homenaje incluyó la presentación de un video que recoge su trayectoria, así como una placa conmemorativa que fue recibida por su hijo Marc Mejía, quien agradeció el gesto de la asociación hacia su padre.


Aquí les comparto la lista completa de ganadores:

MEJOR PELÍCULA DE FICCIÓN: Cuarencena (David Maler)
La Hembrita (Laura Amelia Guzmán)
Croma Kid (Pablo Chea)
Convivencia (José Gómez de Vargas)
El Vendedor de Arte (Marcel Fondeur)

MEJOR DIRECCIÓN: Cuarencena (David Maler)
La hembrita (Laura Amelia Guzmán)
Croma Kid (Pablo Chea)
Convivencia (José Gómez de Vargas)
El Método (David Maler)

MEJOR GUION: Ramona (Victoria Linares Villegas, Diego Cepeda)
Cuarencena (David Maler)
La hembrita (Laura Amelia Guzmán)
Ramona (Victoria Linares Villegas, Diego Cepeda)
Convivencia (Tony Gómez Guzmán)
El Vendedor de Arte (Marcel Fondeur)

MEJOR ACTRIZ: Fidia Peralta (La Balada de los Cuervos)
Cecilia García (La hembrita)
Soraya Pina (Cuarencena)
Georgina Duluc (El Método)
Pachy Méndez (Convivencia)

MEJOR ACTOR: Luis José Germán (Cuarencena)
Pepe Sierra (El Método)
Gerardo Mercedes (Convivencia)
Ramón Emilio Candelario (Danny 45)
Francis Cruz (el vendedor de arte)

MEJOR DIRECCIÓN DE FOTOGRAFÍA: Luis Enrique Carrión (Cuarencena)
Israel Cárdenas (La hembrita)
Israel Cárdenas (Croma Kid)
Oliver Mota (Convivencia)
Sebastián Cabrera Chelín (El Método)

MEJOR SONIDO: Croma Kid (Denis Godoy y Homer Mora)
Cuarencena (Denis Godoy y Homer Mora)
La hembrita (Denis Godoy y Homer Mora)
Convivencia (Denis Godoy)    
El Método (Denis Godoy)

MEJOR EDICIÓN: Cuarencena (Israel Cárdenas y Pablo Chea)
La hembrita (Israel Cárdenas)
Croma Kid (Israel Cárdenas, Pablo Chea y Fernando Henríquez)
Convivencia (José Gómez De Vargas)
El Método (Nacho Ruiz Capillas)    

MEJOR DISEÑO DE PRODUCCIÓN: Cuarencena (Shaina Cohen)
La hembrita (Mónica de Moya y Wilhem Pérez)
Croma Kid (Mónica de Moya)
Convivencia (Mónica de Moya)
El Método (Shaina Cohen)

MEJOR MUSICALIZACIÓN: Cuarencena (John Benitez Quartet)
La Hembrita (Grégorie Blanc)
Croma Kid (Grégorie Blanc)
Convivencia (José Torres y Luis Payan)
El Método (Sergio Jiménez Lacima)

MEJOR ELENCO: El Método
Cuarencena
Danny 45
El vendedor de arte
Convivencia

MEJOR DOCUMENTAL: Yaque (Oliver Olivo)
Tumba y Quema (José María Cabral)
No me conoces (Nashla Bogaert)
Ramona (Victoria Linares Villegas)
Renacer (Tito Rodríguez)

Sobre ADOPRESCI y los 5 años del “Premio de la Crítica”


ADOPRESCI es una organización de gestión colectiva fundada el 9 de febrero de 2019 por iniciativa de Alfonso Quiñones, con el objetivo de congregar a periodistas y críticos de cine para educar y orientar al público y respaldar la industria del cine desde la óptica de quienes analizan las películas.

Desde la celebración de su primera edición, efectuada el 5 de febrero de 2020 en el Hodelpa Casa Real de la Ciudad Colonial, dentro del marco de la Quincena de Cine, evento de promoción del arte y la cultura dominicana a través del séptimo arte, auspiciado por la Dirección General de Cine, la asociación ha mantenido un trabajo sistemático en el análisis que realiza cada año a todas las producciones fílmicas que son estrenadas comercialmente en las salas de cine del país.

La selección de los nominados, según sus estatutos, se realiza tomando en cuenta las producciones fílmicas dominicanas, tanto de ficción como documentales, que son exhibidas y distribuidas comercialmente a través de una sala de cine establecida en el territorio nacional y que hayan tenido un contrato de distribución con alguna empresa local destinada a estos fines, con un mínimo de una semana de exhibición pública.

ADOPRESCI ha creado un espacio importante dentro de la industria cinematográfica local por los aportes que está realizando, tanto con la premiación a lo mejor del cine dominicano de cada año, como por las actividades de cinefórum que realiza en conjunto con la Dirección General de Cine y el Centro Cultural Banreservas.

Recientemente fue convocada una asamblea para la renovación de su comité, confirmándose los cargos de Dahiana Acosta como presidenta, Félix Manuel Lora como vicepresidente, José Aquino como tesorero, Ysidro Eduardo García como secretario ejecutivo e Inés de los Santos (esta misma crítica) como vocal.

miércoles, 12 de junio de 2024

Crítica Cinéfila: Boca Chica

Desi pasa los días en las playas de su ciudad natal, soñando con convertirse en una cantante famosa, pero su objetivo se ve amenazado por mentiras, prostitución infantil y una siniestra traición de quienes más deberían protegerla.



Es muy probable que Boca Chica sea el destino favorito de muchos locales y turistas. Quizás no necesariamente sea por la playa (reconociendo que República Dominicana es uno de los destinos turísticos favoritos con mayor diversidad de playas exquisitas), sino más bien porque es el espacio más cercano que se converge la cultura local con la extranjera de una forma tan orgánica. Casi se podría decir que somos iguales... hasta que la prostitución se cruza por el centro. Es muy triste pensar que "Boca Chica" sea una referencia cinematográfica que refleje como esta zona se puede convertir en un área de recreo y negligencia parental a la vez. Y aunque es un golpe de realidad muy crudo que cualquier persona dominicana aspirante a entrar a la maternidad/paternidad le cueste digerir, es una película importante a revisar para reflexionar sobre la vida moderna de la juventud que está verdaderamente perdida, pero no solo ellos son culpables de esto.

La película sigue a Desi, una joven de 12 años, aspirante a cantante y habitante de la zona de Boca Chica, donde también trabaja en el restaurante de su madre y su tía. Aunque Desi es una niña expuesta al contenido morboso que los adolescentes consumen, ella se ha quedado atrás, vistiendo camisones de su hermano mayor, y encerrada en sus canciones religiosas o inventadas por ella misma. Se distrae mandándole mensajes a su hermano Fran, quien vive en Estados Unidos como delivery de comida rápida, aunque su familia cree que está viviendo su sueño de ser acordeonista de orquestas en la ciudad. Cuando el primo de ambos, Elvis, anuncia que se va a casar con una gringa, ambos son bombardeados con la realidad de que sus orígenes y su ambiente siempre los van a acosar, y para huir de ellos debes cortar lazos gruesos.

Esta ópera prima de Gabriella A. Moses muestra el día a día al que muchos jóvenes se exponen, tanto en áreas vulnerables como en zonas desarrolladas: la poca atención de lo que consumen y cómo lo reflejan hacia afuera. Distingue la ideología de que, al momento que un niño o niña cumple 10/11 años, su enfoque es "querer ser adulto", tanto en la forma en que visten, cómo hablan, cómo se relacionan y sus planes de vida. Es preocupante pero es un choque de realidad necesario que evalúa igualmente cómo muchos padres y otros adultos son una motivación alterna para que un niño o niña piense así. 

En el caso de Desi, ella se ubica en un punto más alejado de ese abismo, gracias a figuras que evitan que entre a esos pensamientos, como su tía y su hermano, pero estos son recordatorios narrativos de que un menor de edad solo terminará en eso si es empujado hacia ese mundo. Otro aspecto narrativo que preocupa igualmente pero que es necesario reflejar cuando se habla de Boca Chica es la dura realidad de la prostitución infantil, y cómo muchos adultos (padres, turistas o personas cercanas) son los responsables de que jóvenes decidan caer en esa red por el deseo de mantener a ellos mismos o incluso a su familia. Choca cuando una adolescente que no pasa de 16 años dice "yo soy la que mantiene mi casa" a Fran.

Un punto impresionante de la historia son las actuaciones de los actores menos conocidos, destacando el trabajo de Scarlett Camilo en la piel de Desi, como una niña curiosa por lo que le llama la atención, pero aterrizada a lo que está ocurriendo en su barrio que ella no quiere repetir. Es un personaje fuerte de actitud, pero sumiso cuando debe de serlo, que representa un público infantil que es casi inexistente, pero creíble aún en estos días. Su trabajo es complementado por un grupo de actores ya experimentados pero igualmente bien puntualizados, como Lia Chapman como la cruel madre de Desi, Carmen; Jean Cruz, como el represivo hermano de Desi, Fran; y Richarson Díaz, como el primo gigolo de Desi, Elvis. Todos representan un aspecto distinto de la realidad de la prostitución infantil: la figura parental descuidada, el adulto que evita a toda costa aunque sus fuerzas son limitadas, y el adulto que administra la red de prostitución.

"Boca Chica" también tiene a su favor que se retrata en el mismo punto clave de la zona de playa, mostrando los restaurantes costeros, los puntos de ventas semiformales y los vendedores deambulantes de todo tipo de alimentos, servicios y productos que se pueden imaginar (desde masajes hasta habanos dominicanos). Esta ambientación es complementada por la riqueza (pobreza) cultural que habita en ella, maquillada con los cantos inapropiados de niños, las vestimentas muy cortas para menores de edad, y la gerga dominicana que baña nuestras calles.

Es doloroso pensar que esa es la realidad, pero es casi imposible hacerse el ciego y soñar con que es una realidad muy alejada. Sin necesidad de enfocarse mucho en las consecuencias de esto, "Boca Chica" es sin duda un drama social muy necesario, puntual y refrescante, que si se quita a un lado ese conflicto social cargado, es sin duda un banquete muy dominicano de lo que es pasarse un rato en uno de los puntos más famosos para un turista en la ciudad.


jueves, 30 de mayo de 2024

ADOPRESCI celebra sus 5 años de edición del “Premio de la Crítica”

La Asociación Dominicana de Prensa y Crítica Cinematográfica (ADOPRESCI) anunció su lista anual de las películas nominadas dentro de la celebración de sus 5 años de la edición del Premio de la Crítica Cinematográfica a celebrarse el 18 de julio de 2024 en el Centro Cultural Banreservas.

En esta quinta edición, bajo los auspicios del Banreservas, Dirección General de Cine, EGEDA Dominicana y la empresa Logomarca, el premio se consolida otorgando a la asociación un espacio importante dentro de la industria cinematográfica local por los aportes que está realizando tanto
con la premiación a lo mejor del cine dominicano de cada año, como por las actividades de cinefórum que realiza en conjunto con la Dirección General de Cine, Cinemateca Dominicana y el Centro Cultural
Banreservas.

Para la selección de nominados de esta edición los miembros de ADOPRESCI tomaron en cuenta todas las producciones cinematográficas dominicanas estrenadas a lo largo del año 2023 tanto en ficción como
documental. De esas producciones fílmicas las producciones “Cuarencena” de David Maler, “La hembrita” de Laura Amelia Guzmán, “Croma Kid” de Pablo Chea, “Convivencia” de José Gómez de Vargas y “El vendedor de arte” de Marcel Fondeur son las nominadas para la categoría de Mejor Película de Ficción.

Y entre las producciones fílmicas de documental las nominadas son: “Tumba y Quema” de José María Cabral, “No me conoces” de Nashla Bogaert, “Ramona” de Victoria Linares Villegas, “Renacer” de Tito
Rodríguez y “Yaque” de Oliver Olivo. 

En la categoría de Mejor Actor están nominados los intérpretes Luis José Germán (Cuarencena), Pepe Sierra (El Método), Gerardo Mercedes Convivencia), Ramón Emilio Candelario (Danny 45) y Francis Cruz (El vendedor de arte). En la categoría de Mejor Actriz se encuentran Cecilia García (La hembrita),
Soraya Pina (Cuarencena), Georgina Duluc (El método), Pachy Méndez (Convivencia) y Fidia Peralta (La balada de los cuervos). 

Para Mejor Guion los nominados son los guionistas David Maler (Cuarencena), Laura Amelia Guzmán (La Hembrita), Victoria Linares Villegas, Diego Cepeda, Maia Otero, Julia Scrive-Loyer (Ramona), José
Gómez de Vargas (Convivencia) y Marcel Fondeur (El vendedor de arte). Para Mejor Dirección los nominados en esta categoría son: David Maler (Cuarencena y El método), Laura Amelia Guzmán (La hembrita”), Pablo Chea (Croma Kid) y José Gómez de Vargas (Convivencia).

Una novedad de esta edición es que se está reconociendo el trabajo de la selección y realización del casting premiará en la categoría de Mejor Elenco, quedando como nominadas “Cuarencena”, “Danny 45”, “El vendedor de arte, “Convivencia” y “El método”.

Para esta quinta edición ADOPRESCI otorgará su Reconocimiento Especial Personaje de la Industria Cinematográfica, de manera póstuma, para el maestro de la actuación y dirección Pericles Mejía, por su legado de conocimiento y experiencia hacia varias generaciones de actores y actrices.

Sobre ADOPRESCI y los 5 años del “Premio de la Crítica”

ADOPRESCI es una organización de gestión colectiva fundada el 9 de febrero del 2019 por iniciativa de Alfonso Quiñones, con el objetivo de congregar a periodistas y críticos de cine a fin de educar y orientar al público y respaldar la industria del cine desde la óptica de quienes analizan las películas. Desde la celebración de su primera edición efectuada el 5 de febrero de 2020 en el Hodelpa Casa Real de la Ciudad Colonial, dentro del marco de la celebración de la Quincena de Cine, evento de promoción del arte y la
cultura dominicana a través del séptimo arte, auspiciado por la Dirección General de Cine, la asociación ha mantenido un trabajo sistemático en el análisis que realiza cada año a todas las producciones fílmicas que son estrenadas, de manera comercial, en las salas de cine del país.

La selección de los nominados, según sus estatutos, se realiza tomando en cuenta las producciones fílmicas dominicanas tanto de ficción como documental que son exhibidas y distribuidas de manera comercial a través de una sala de cine establecida en el territorio nacional, y que haya tenido
un contrato de distribución con alguna empresa local destinada para estos fines con un mínimo de una semana de exhibición pública.

Recientemente fue convocada una asamblea para la renovación de su directiva, siendo confirmado los cargos de Dahiana Acosta como su presidente, Félix Manuel Lora, vicepresidente; José Aquino como Tesorero; Ysidro Eduardo García secretario ejecutivo e Inés de los Santos (una servidora), Vocal.

Esta es la lista completa de los nominados:


MEJOR PELÍCULA DE FICCIÓN
Cuarencena (David Maler)
La Hembrita (Laura Amelia Guzmán)
Croma Kid (Pablo Chea)
Convivencia (José Gómez de Vargas)
El Vendedor de Arte (Marcel Fondeur)

MEJOR DOCUMENTAL
Tumba y Quema (José María Cabral)
No ne conoces (Nashla Bogaert)
Ramona (Victoria Linares Villegas)
Renacer (Tito Rodríguez)
Yaque (Oliver Olivo)

MEJOR DIRECCIÓN
Cuarencena (David Maler)
La hembrita (Laura Amelia Guzmán)
Croma Kid (Pablo Chea)
Convivencia (José Gómez de Vargas)
El Método (David Maler)

MEJOR GUION
Cuarencena (David Maler)
La hembrita (Laura Amelia Guzmán)
Ramona (Victoria Linares Villegas, Diego Cepeda, Maia Otero, Julia
Scrive-Loyer)
Convivencia (José Gómez de Vargas)
El Vendedor de Arte (Marcel Fondeur)

MEJOR ACTOR
Luis José Germán (Cuarencena)
Pepe Sierra (El Método)
Gerardo Mercedes (Convivencia)
Ramón Emilio Candelario (Danny 45)
Francis Cruz (el vendedor de arte)

MEJOR ACTRIZ
Cecilia García (La hembrita)
Soraya Pina (Cuarencena)
Georgina Duluc (El Método)
Pachy Méndez (Convivencia)
Fidia Peralta (La balada De Los cuervos)

MEJOR DIRECCIÓN DE FOTOGRAFÍA
Luis Enrique Carrión (Cuarencena)
Israel Cárdenas (La hembrita)
Israel Cárdenas (Croma Kid)
Oliver Mota (Convivencia)
Sebastián Cabrera Chelín (El Método)

MEJOR SONIDO
Cuarencena (Denis Godoy y Homer Mora)
La hembrita (Denis Godoy y Homer Mora)
Croma Kid (Denis Godoy y Homer Mora)
Convivencia (Edmanuel Leonor)
El Método (Denis Godoy)

MEJOR EDICIÓN
Cuarencena (Israel Cárdenas y Pablo Chea)
La hembrita (Israel Cárdenas)
Croma Kid (Israel Cárdenas, Pablo Chea y Fernando Henríquez)
Convivencia (José Gómez De Vargas)
El Método (Nacho Ruiz Capillas)

MEJOR DISEÑO DE PRODUCCIÓN
Cuarencena (Shaina Cohen)
La hembrita (Mónica de Moya y Wilhem Pérez)
Croma Kid (Mónica de Moya)
Convivencia (Mónica de Moya)
El Método (Shaina Cohen)

MEJOR MUSICALIZACIÓN
Cuarencena (John Benitez Quartet)
La Hembrita (Grégorie Blanc)
Croma Kid (Grégorie Blanc)
Convivencia (José Torres y Luis Payan)
El Método (Sergio Jiménez Lacima)

MEJOR ELENCO
Cuarencena
Danny 45
El vendedor de arte
Convivencia
El método

miércoles, 25 de octubre de 2023

Crítica Cinéfila: El Método

Narra la historia de seis profesionales que llegan a una entrevista de trabajo en una visible empresa poderosa, los cinco están acompañados de un sexto, que es un infiltrado, y todos compiten por lograr la posición que, según se va develando, se trata de un puesto de poder en esta multinacional llegada al país.



Hacía mucho que David Maler venía dando indicadores de su estilo cinematográfico como director: una localización, un grupo pequeño de personajes con personalidades muy distintas, traumas y actitudes que van saliendo a flote y un final que evoque una alegoría al arte, la cultura y el choque social en un híbrido narrativo. "El Método" hace todo eso, y a su vez retoma la posiblidad de Maler como cineasta de autor. Pero también retoma la posibilidad de que él sigue siendo un cineasta inspirado de referencias internacionales.

"El Método" es la historia de seis aplicantes a un puesto gerencial en una reconocida empresa. No se sabe que tipo de producto o servicio brinda la empresa, pero por el estilo de la edificación, la sala de espera, el mismo salón de entrevistas y su excéntrico recepcionista, se da a entender que es una empresa posiblemente muy poderosa, y por cómo hablan los aplicantes de ella, al parecer muy prestigiosa en su área de mercado. 

Cuando los aplicantes, visiblemente distintos, se percatan que la entrevista es más bien una competencia de "quien es el mejor" donde ellos deben de realizar unos ejercicios en conjunto, como evaluarse y descartar los que consideren menos pertinentes, e incluso identificar a un posible topo entre ellos, la situación se va poniendo tensa cuando comienzan a sacar las uñas (o mejor dicho garras) por la sed de apoderarse de esta importante posición laboral.

Inspirada en la película española de 2005, esta versión trae consigo algunas sorpresas desde sus actores. Todos se adueñan en estos roles con actitudes casi contradictorias a lo que ya se ha visto de sus carreras. Se podría recorrer la mesa completa y se podría elogiar algo de cada uno, sobre todo de Dahiana Castro y Roger Wasserman quienes no dejan de sorprender en cada una de sus intervenciones, pero los que sobresalen más son Pepe Sierra como el desagradable Enrique, y Nashla Bogaert como la precavida Esther. Ambos dan una impresión inicial que los aterrizaba en arquetipos ya vistos, pero en la medida que la historia avanza, sus personajes se acomplejan y hasta parecería que se intercambian momentos dramáticos reactivos, llevándolos a un climax explosivo e inolvidable para cada uno. Si me preguntan quien creo es el o la protagonista, diría que es Esther, porque la historia incia con ella, pero así mismo, el personaje obliga a que uno empatice con su situación fuera de lo que ya esté pasando en el salón, recordándole a todos que, además de posibles talentos empresariales, no dejan de ser humanos.

Maler ya se autorefugió en dos aspectos que rescata de Cuarencena: el empleo de la división de la historia por capítulos o segmentos, y el uso de un único espacio o localización para narrar la historia completa. A diferencia de la original de El Método, en lugar de rejugar más con el escenario (más allá del salón de conferencias y el baño), rejuega más con la tensión entre los personajes, dando pequeños detalles a nivel de cámara de lo grande que es esta empresa y lo minúsculo que puede hacer sentir hasta al personaje más empoderado. 

El arte es otro gran tirano en esta trama, adueñándose de la atención de cualquiera que se detenga en la majestuosidad de la escenografía y la atención a la elegancia de los vestuarios y maquillajes, dando "ejecutivo" por cada vistazo. Incluso el personaje que podría salirse de lo formal por su actitud logra mantenerlo hasta que sea prudente, e insisto que sería hasta esto, porque las historias que encierran a personalidades como estas están destinadas a crear una bomba de tiempo interna donde sea un "todos contra todos" asesino, literal o metafóricamente.

Maler ya encontró su nicho. Los traumas que reflejan sus personajes y la pesadez del pasado individualista es lo que predomina en sus temas, y esta trama no es una excepción. También encontró la fórmula para evitar huecos narrativos o el abandono a la suerte de la audiencia de cualquier pregunta sin responder. Los capítulos se cierran, se marcan bien los destinos de todos los personajes y su final se siente como un momento agridulce bien alcanzado. 

Solo hay un pequeño problema con esta película, y es el hecho de que no se siente como una película dominicana. Desde los aspectos de la escenografía con lujos visualmente extranjeros hasta en la selección musical, parece ser en cualquier otro país, particularmente en alguno primermundista, y no en Dominicana. Quizás otros dirán que esto no es importante, pero sí importa si es una película que gana un festival local que celebra lo que ha sido "hecho en RD", provocando que las películas que son más folklóricas (aquellas que cuentan tramas locales que pueden empatizar con situaciones y públicos de fuera) pierdan momento, y a su vez volviendo a realzar como las referencias extranjeras siguen siendo preferidas contrario a las historias de adentro.

¿Esto es un detalle que afecta la película como lo que ha logrado ser? En realidad, no. "El Método" seguirá siendo una película bien lograda, bien contada y bien actuada. Independientemente de la impresión que deja en esta crítica, no deja de ser una película que resalta del montón y que a su vez vuelve a posicionar a David Maler como un director que sabe lo que quiere narrar y que lo demuestra en su filmografía.


domingo, 8 de octubre de 2023

Crítica Cinéfila: Croma Kid

Durante la década de los años 90, Emi (Bosco Cárdenas), un típico preadolescente malhumorado que ama la música, siempre se siente avergonzado por su familia y sus hazañas como magos en la televisión. Pero su vida toma un giro inesperado cuando, durante una visita a los estudios de grabación, descubre un dispositivo analógico que causa que su familia desaparezca en medio de una filmación. 








Pablo Chea, el hijo de reconocido cineasta Claudio Chea, hace su debut en el cine dominicano con una película que se puede colocar en la lista de referencias de películas que honren la evolución y trascendencia de la producción audiovisual dominicana. Con una diversidad de actores que toman sus roles como si el guión fue escrito pensado en ellos, y una colorización que permite trasladarnos directamente a la época de los 90, Cromakid es una película sobre la búsqueda del rol propio en este mundo y cómo esto permitirá encontrar el camino hacia los grandes desafíos que la vida vaya presentando.

La película inicia con un joven que llega a un estudio con el fin de transcribir unas cintas de VHS. Así cuenta la historia de cómo su interés por la producción y el croma viene de sus padres y su abuelo, quienes desde su niñez tenían un programa con usos de croma para crear efectos visuales y fondos de escenografía diversos. A pesar del poco presupuesto, lograban sacar distintos proyectos gracias a que cada uno cumplía con un rol: Lito (Jaime Pina) era el encargado de la parte creativa como la grabación y el montaje, mientras que su hija Daniela (Nashla Bogaert) se encargaba de la logística y la organización de los programas, y Brandon (David Maler) era el compañero de rutinas de Daniela y apoyaba en la toma de desiciones - a veces no bien calculadas - de las producciones.

Al haber crecido en una dinámica familiar poco convencional, Emi (Bosco Cárdenas) evidentemente no es tu niño convencional: llama a programas de radio para grabar las canciones que él mismo solicita, juega con el croma a crear efectos visuales poco realistas y tiene una gran naturaleza para meterse en problemas en el colegio sin siquiera llevar una postura de niño rebelde. De esta manera va viendo las herramientas audiovisuales como más que una manera de entretener a un público, y por eso se avergüenza de sus padres y su contenido; si se hubiese desenvuelto en un mundo moderno, seguramente Emi se hubiese viralizado al difundir sus videos experimentales y artísticos.

Sin embargo, y a pesar de las dificultades financieras que la familia afronta, el equipo ha decidido dar el gran paso de dejar de hacer el contenido de su programa casero y se va a un estudio donde, aún con el costo de renta que significa, deciden darle la oportunidad. Emi, quien en su primera visita al estudio se logró apropiar de un anticuado lector de croma para repararlo en casa y hacer sus experimentos visuales, es testigo de la desaparición inexplicable de sus padres en medio de la primera grabación en el estudio. A pesar de toda la ausencia de lógica alrededor de este hecho, él siempre tiene la percepción de saber cómo resolver este gran misterio, y cuando logre descubrirlo, descubrirá a su vez por qué el croma siempre le llamó la atención.

A pesar de la estructura narrativa pasiva que mantiene la historia a lo largo de la película, esto obliga a quedarnos en los personajes, empatizar con sus necesidades y sufrir con sus crisis emocionales. El hecho que estos se resuman a cuatro personas permiten que la conexión entre ellos y hacia afuera mantenga su esencia. A pesar de que parecerían ir a la par en cuanto a protagonismo y perspectiva narrativa, el punto de vista lo carga Emi de Bosco, quien a su corta edad logra guiar a la audiencia a través de los ojos de un niño de los 90, con una carga emocional pesada: una actitud de mini-adulto por la falta de un adulto real en casa, la independencia para resolver lo que sea (hasta si esto es un aparato tecnológico que seguramente solo la generación X o expertos en materia audiovisual que trabajaron en esa época lo entendería) y el florecimiento de atracción hacia alguien que, a pesar de la diferencia de edad y lo diferente que es a él, parecería tener un interés por él.

Aunque el Departamento de Arte se la lució con las ambientaciones de la casa familiar, la escuela y el estudio, con colores que casi teletransportan a la perfección a un tiempo que a lo mejor mucho solo conocen por el cine y otros lo tomarán como un llamado nostálgico de su época dorada, la verdadera sorpresa la dan las actuaciones envolventes y motivadoras. Nashla Bogaert se destaca de todos, no solo porque es la única mujer del cast principal, sino más bien por salirse del papel que la tenían encasillado desde hace un buen tiempo y darle carácter y autoridad a la historia, convirtiéndose en el toque realista de lo que se puede o no hacer en el mundo artístico en el que se mueven. Su Daniela se siente como un grito de madurez a su carrera, uno que espero se lo permitan porque ella es muy merecedora de papeles que resalten tanto su belleza física como su profesionalidad en la actuación. Lo mismo ocurre con David Maler quien se convierte, tanto física como psicológicamente, en el alivio cómico de la película; claramente, Daniela es la figura maternal que se asegura de que todos mantengan una rutina en casa, mientras que Brandon parece representar el desequilibrio que su rectitud necesita. Jaime Pina como Lito representa la ternura y libertad que todo abuelo debe representar para un niño.

Entre el rejuego de escenografía, vestuario adecuados a los 90, una musicalización orgánica y envolvente, y un conjunto de talentos entremezclados que se salen de sus roles más tradicionales, "Croma Kid" se siente como un homenaje a una época, a la profesión de creación audiovisual para entretener, y al mismo medio de comunicación y cómo ha evolucionado. Pablo Chea se convierte en un excelente narrador, claro del enfoque que quiere darle, las emociones que quiere evocar y el recuerdo que pretende prevalecer,  con un lenguaje distintivo que marca su sello particular narrativo y que, aunque no parece tener la intención de replicar la forma en que su padre contaba historias, sí se sentiría como una carta de amor a quien seguro lo impulsó a seguir esta carrera.


viernes, 21 de julio de 2023

Crítica Cinéfila: Ramona

Sintiéndose poco preparada para su papel de adolescente embarazada de las afueras de Santo Domingo, la actriz Camila Santana decide sentarse con jóvenes embarazadas para inspirarse. Sin embargo, Ramona se adentra inesperadamente en un terreno desconocido cuando las adolescentes pasan a ocupar el centro del escenario.



¿Cuál es el criterio para interpretar a un personaje basado en una persona fáctica? ¿Cuánta licencia artística se concede para interpretar a un personaje así en una obra de ficción? ¿Debe un actor interpretar dicho personaje en base a los conocimientos o la experiencia es necesaria para el papel? Esos son los dilemas éticos en juego en el segundo largometraje de Victoria Linares Villegas, "Ramona". En la película hibrida de ficción y no-ficción, esta fue originalmente planeada para ser un drama ficticio y frustrada por COVID y los excesos presupuestarios para ser lograda, donde la actriz y directora de casting Camilla Santana interpretaría a una joven del mismo nombre, embarazada en medio de la epidemia de embarazo adolescente en la República Dominicana.

Pero la pandemia obligó a Villegas a convertir esta idea preconcebida en un documental en el que Santana, un poco mayor, entrevista a seis madres preadolescentes / adultas jóvenes para comprender cómo darle vida a Ramona. Ella busca la autenticidad del personaje captando su imaginación sobre cómo vive Ramona, su estilo de moda, apariencia física, movimiento corporal y cómo interactúa con los personajes masculinos. El consenso que reúne Santana es una historia de origen colectivo de cómo niñas se convierten en mujeres a muy temprana edad y cómo no llegan a la edad adulta de la misma manera que sus contrapartes masculinas. Luego se convierte en un estudio de personajes de los esfuerzos que un artista toma para comprometerse con el proyecto y los sacrificios que hace por el bien del arte.

Villegas sigue admirando la pizarra después de su presencia fundamental en su debut, "Lo que se hereda". En Ramona, la pizarra teletransporta a la audiencia desde un escenario de sonido artificial a tomas animadas y vibrantes que llenan las texturas de la pared pintada y se conectan con las voluminosas historias de los participantes. Es un cambio orgánico donde los instintos de Villegas y Santana dictan la complejidad interna de la feminidad. No les interesa encontrar una solución a una crisis conocida. En cambio, descubren cómo las normas culturales forzaron una trayectoria de vida específica en las mujeres dominicanas. Villegas también hace un uso fascinante en resaltar las repeticiones, como cortar a cada participante con el mismo uniforme y Santana diciendo la misma línea de manera diferente: "Mamá bebía todo el tiempo y me salió bien", para enfatizar los múltiples estados de ánimo por los que uno ha pasado durante su adolescencia, y que Ramona no es un monolito.

El intercambio de roles en pantalla entre Santana y el conjunto de jóvenes embarazadas en el tercer acto descarrila el arco emocional de Santana, pero es la transacción necesaria para que se realice la película. Santana se diluye detrás de la cámara para destacar a las personas que han experimentado la vida de Ramona de manera similar, lo que refleja su experiencia como directora de reparto. Pero sus reflexiones emocionales sobre su actuación no se capturan explícitamente cuando poco a poco se convierte en un extra. Aunque esta película no se trata de la actuación; se trata de las decisiones autorales de Villegas y Santana informando el arte. Revela la política de emitir una película y cómo sus elecciones determinan su destino y recepción cuando se maneja con cuidado y la debida diligencia. 

Pero más allá del arte como tal, esta es una película que analiza a profundidad los patrones de conducta que llevan a que la sociedad mantenga a estas jóvenes marginadas y que ellas se sientan rechazadas. "Ramona" es un lienzo incisivo y delicado que ennoblece la sororidad, la maternidad y el liderazgo. Su cinematografía precisa amplifica los recursos de fondo entrevistados en el esqueleto y la columna vertebral de la película. Cuestiona las prácticas tradicionales de casting a favor de un acto solidario colaborativo y transformador. Santana reconoce sus límites como alguien que nunca ha tenido un bebé y le devuelve su papel a la comunidad de clase baja de "Ramona", el origen original de la protagonista. 



miércoles, 24 de mayo de 2023

Crítica Cinéfila: Pies en la arena

Una dominicana y un cubano, ambos inmigrantes ilegales, intentan rehacer sus vidas en Puerto Rico.



Desde el inicio de la historia dominicana como país soberano e independiente, la sociedad dominicana ha inmigrado. Y Puerto Rico, a pesar de ser una isla con tantas o más dificultades que nuestro país, se mantiene como uno de los principales destinos de inmigración para el dominicano. Pero las razones ya no se limitan a la búsqueda del sueño americano o de una mejor economía. Ahora, "Pies en la arena" trae otras visiones a nuestra ideología, donde los caminos de dos inmigrantes ilegales se cruzan en un momento crítico para ambos.

Toña es una mujer dominicana que escapa de su país y de una relación de maltrato. Al llegar a Puerto Rico indocumentada, inicia una nueva vida, encaminándose a un inicio de "borrón y cuenta nueva". Un día decide salir a celebrar su aproximidad a la tarjeta verde y allí conoce a Gregorio, un médico cubano exiliado que se queda atrapado en Puerto Rico sin opciones legales para regular su status migratorio. Un accidente provocará una relación de la que ambos dependen mutuamente para salir adelante.

Cada inmigrante tiene su propia versión de salida de su país, pero "Pies en la arena" toca una muy cercana a la modernidad. Se aleja de los estereotipos de críticas negativas hacia los países de orígenes de inmigrantes, incluso reiterando que los países a los que se llegan también tienen sus fallas. Un momento muy irónico en la trama de los dos personajes ocurre justo en medio del conflicto cuando ambos visitan una casa de playa y la luz se va; ambos sacan en cara que así son sus países solo recordándose mutuamente que los problemas supuestamente particulares de cada país tercermundista tiene una gran probabilidad de ser un común denominador entre todos. A pesar de algunos huecos narrativos muy convenientes para la historia, el guión de Xenia Rivery se enfoca en las grandes dificultades de ser inmigrante, y va dejando huellas de las razones que motivaron a nuestros protagonistas a abandonar sus países, explotándolas en el momento exacto donde ambos estaban listos para sacarlo a la luz.

Sin embargo, más allá de la trama con una temática presente, las actuaciones y la química de Judith Rodríguez y Eduardo Martínez como Toña y Gregorio son el gran punto a favor de esta historia, que la empujan con un sufrimiento necesario que casi protege y justifica sus decisiones a lo largo de esta corta pero puntual película. Judith nunca decepciona en sus representaciones, siempre personalizándolas de acuerdo a la carga dramática que lleva su Toña, pero su acompañamiento con el Gregorio de Eduardo hace un balance perfecto de dos situaciones diferentes pero que se conectan con sentimientos muy específicos.

Otra riqueza para la historia fue su escenografía. Las calles de Puerto Rico facilmente se confunden con las de Santo Domingo por barrios claves, con sus cableados enredados, paredes con restros de humedad por el clima y el formato de organización de sus calles. Esto es un aspecto que, más allá de dar un establecimiento de dónde ocurre, también se mantiene junto al mensaje de su historia sobre el gran parecido existente tropical entre los países del Caribe, desde en su idiosincrasia como en su estructura. Asimismo, los decorados del apartamento de Toña mantienen esa esencia dominicana, recordando que, sea aquí o en cualquier parte del mundo, uno siempre tendrá ese detallito que le recordará la media isla.

El sonido de los coquís entonándose con la música salsera que resuena en el fondo de las calles boricuas de esta película hacen un eco de lamento con los caminos abandonados y los sueños tronchados de Toña y Gregorio, posiblemente ocultándonos más verdades dejadas atrás que no queremos saber. Por más apegado al sueño americano que uno esté, siempre habrán otras realidades por la cual uno decide irse, y a su vez se preservará el constante recuerdo de que uno siempre será inmigrante de los problemas, no de su cultura.

martes, 16 de mayo de 2023

Crítica Cinéfila: No me conoces

Este documental retrata cómo los prejuicios y sobre todo el miedo, nos impiden celebrar quiénes somos y de dónde venimos. Que como sociedad, aún somos niños en conflicto, en negación, y que debemos hacer las paces con eso, que es parte de la evolución y que toma tiempo aceptar nuestro pasado sin rechazo. El documental expone cómo se construye una identidad colectiva de nación... e invita a dar un paso valiente hacia la validación no sólo colectiva, también personal.



A simple instancia, previo a leer el origen de esta historia, su título se delata como un ring de pelea. Un espacio para reprimir los ataques que el mundo lanza de vez en cuando, sobre todo a las personas que son conocidas o reconocidas. En el caso de Nashla Bogaert, quien es una actriz ya establecida desde hace muchos años, con una alta trayectoria en los medios de comunicación y en el arte, es muy válido que ella sea la que lance la frase. A pesar de que seguro 5 de cada 10 dominicanos la siguen, ven sus videos y sus películas, o incluso la recuerdan de sus primeros programas de TV como presentadora, realmente no conocemos el origen más íntimo de ella. Y sin embargo, la historia no se trata de ella.

La película comienza como una visibilización de los aspectos que la gente no reconoce lo suficiente de la dominicanidad, como la diversidad que late en nuestra sociedad o las características propias que personas de fuera no conocen de nosotros. Mientras avanza, la historia se convierte en una evaluación de la identidad personal y el ejercicio de encontrarse a sí mismo para poder mostrarse propiamente a los otros.

"No me conoces" es una exploración a la idiosincrasia dominicana. Es un análisis continuo que deconstruye lo que para uno significa ser dominicano (una persona indica que la palabra Quisqueya realmente no es dominicana y seguramente se sentirá como una negación a toda la ideología que uno ya tiene de su país). Esta pieza retoma un tema muy importante sobre la dominicanidad, y es el hecho de que este es un país multiracial, multicultural y multisocial. Multiracial, porque el dominicano no tiene un estilo físico específico, y aquí varios entrevistados resaltan como otros se sorprenden cuando dicen que son dominicanos porque no se ven o suenan como un dominicano. Multicultural, porque nuestro país ya está mezclado con características de distintas culturas que se han ido adoptando en la propia, lo cual indica la misma evolución y sistema de adaptación que vive dentro de uno. Multisocial, porque somos una sociedad muy diversa, enriquecida y con una historia que nos recuerda y a la vez reprime los sentimientos.

La primera mitad de esta película se enfoca en analizar al dominicano como tal, pero la segunda mitad se enfoca en la gran cuestionante de si realmente conocemos a las personas que nos rodean, tanto desde el punto de vista de la identidad y aceptación de la diversidad de personas que habitan en nuestro círculo, como de su pasado y la historia que se desarrolla en sus vidas. Es un ejercicio propio para motivar a la observación más profunda hacia esas personas de nuestros círculos y reconocerles que, a pesar de todo, son personas que en gran parte, no cambiarían mucho de su vida, más allá de romper con perjuicios que la sociedad ha tratado de empujarles.

Aunque la gran riqueza del documental yace en la relación entre los entrevistados y la directora (Nashla Bogaert en su debut como directora), la grata sorpresa y adición fueron las propias anécdotas de Nashla, autoanalizándose y su vida como tal. Esas narraciones en off mientras observamos la cámara de Israel Cárdenas andar por calles, pasillos, espacios de exteriores e interiores que formaron parte de la vida de la directora, le dan una exposición propia que va en total sinergia con las emociones y la trama que el documental está llevando a lo largo de la historia con gran corazón.

Pero el balance perfecto se logra cuando la reflexión de su historia pasa de lo nacional a lo personal, y cómo esa introspección de uno mismo nos permite reconocer aún más los aspectos que no solo nos hacen ser dominicanos, también "humanos". El desborde de talentos locales, como José Duluc, Xiomara Fortuna, Freddy Ginebra, Quisqueya Lora, Zoila Luna, Carmen Rosario y Vicente Santos permite enfatizar en esta última expresión, y resalta cómo ellos, a pesar del reconocimiento y el lugar que han logrado alcanzar, también son humanos.

El poema de Pedro Mir, "Hay un país en el mundo" se asienta mejor con nuestra historia cuando nos autoevaluamos y aceptamos las grandes fortalezas y debilidades que nos hacen ser la persona que somos. "No me conoces" es un ejercicio bien logrado y necesario, que si se visualiza en función a la era moderna donde las redes sociales claman saber todo de todo el mundo, le da un recordatorio de que detrás de cada pantalla, hay una galaxia de anécdotas dentro de una persona.


lunes, 29 de agosto de 2022

Temporada de Premios: Ganadores a los Premios La Silla 2022

Los dramas Mis 500 locos y Candela resultaron los ganadores de la noche en el VIII Premio La Silla el galardón de mejor película en 2020 y 2021, en un ceremonial desarrollado en el auditorio Juan Bosch de la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña en los VIII Premios La Silla de la Asociación Dominicana de Profesionales del Cine (ADOCINE).

En una ceremonia transmitida en vivo por Digital 15, precedido por alfombra roja, ADOCINE rindió homenaje al extinto cineasta Claudio Chea, entregando póstumamente el Premio La Silla a su hijo Pablo Chea, también director de fotografía.

La entrega de Premios La Silla fue apoyada por Ministerio de Turismo, la Dirección General de Cine, Cinemateca Nacional, Aprodomcine, Estudios Quitasueño, Lántica Studios, BKT Financial Advisory, Motorhome Dominicana, Viva (telefonía móvil), La Nave Post, Transekur, Larimar Films, Rufiosa, La Casita, Ron Siboney y Caribbean Films.

La Silla es el premio que otorgan los profesionales del cine a su industria.

A continuación la lista completa de los ganadores:

GANADORES 2021

Mejor película: Candela
Mejor director: Hans García/La Rasante
Actriz principal: Lummy Lizardo/ Hotel Coppelia
Actor principal: Vicente Santos/Liborio
Actriz secundaria: Nashla Bogaert/Hotel Coppelia
Actor secundario: Mario Núñez/La rasante
Productor: Hans García/La rasante
Guión: Laura Conceyo y Andrés Farías/Candela
Dirección de fotografía: Hernán Herrera/Hotel Coppelia 
Dirección de Arte: Oliver Rivas/Hotel Coppelia
Diseño de producción: Giselle Madera/Candela
Dirección de arte: Oliver Rivas/ Hotel Coppelia
Vestuario: Merydania Pérez/Hotel Coppelia 
Maquillaje: Aleja Flores/Hotel Coppelia
Edición: Isaac Morantus/La bruja
Diseño de sonido: Marcos Salaverria/Candela
Musicalización: Jorge Aragón/Etzel Feliz y Pablo Lozano/Candela
Efectos especiales: Ricky Folch/ Hotel Coppelia
Efectos visuales: Lone Coconut/Hotel Coppelia
Mejor Canción: Hermoso eres/Anny Puello/Atravesando el Jordán

GANADORES 2020

Mejor película: Mis 500 locos
Mejor directora: Leticia Tonos/ Mis 500 Locos
Actriz principal: Avril Alcántara/Papi
Actor principal: Luis José Germán/Mis 500 Locos
Mejor edición: Nino Martínez Sosa/Liborio
Diseño de sonido: Alain Muniz y David Hernández/Mis 500 locos
Musicalización: Rita Indiana e Iirizarri/Papi
Maquillaje: Génesis Concepción/Mis 500 locos
Vestuario: Alina Julia/Papi
Dirección de Arte: Oliver Rivas/Papi
Diseño de producción: Loreley Sainz/Papi 
Mejor guión: Lenin Compres y Waddys Jáquez/Mis 500 locos
Director de fotografía: Juan Carlos Gómez/Malpaso
Actor secundario: Pavel Marcano/Mis 500 locos
Mejor actriz secundaria: Olga Bucarelly/ Papi
Mejor productor: Rafael Elías Muñoz/ Yulissa Reynoso/Joaquín Labour/ Mis 500 locos

domingo, 12 de junio de 2022

Crítica Cinéfila: Rafaela

Rafaela es una joven del barrio Capotillo de Santo Domingo. Viene de una familia disfuncional y sueña con mudarse a otro lugar junto a su madre. Al crecer, Rafaela se convierte en la líder de una pandilla que comete delitos menores, y el capo del barrio conocido como Mario el Mago quiere forzar a trabajar para él. Rafaela es constantemente amedrentada por ser una mujer que los demás ven como transgénero y no logran descifrar. Y dentro de un mundo cada vez más violento, ella lucha por encontrar su identidad.



Cada mundo ordinario tiene una capacidad cultural trascendental de esconder historias y personajes que pueden llegar a ser más interesantes que los que se crean para las películas de ficción. Y aún no fuesen reales, son inspiraciones que presentan un trasfondo y complejidad tridimensional que provocan en una audiencia buscarlos en la realidad, y más si estos son parte de los países tercermundistas. Películas como Amores Perros, Y tu mamá también, Ema y Ciudad de Dios tienen una particularidad que las convierten en historias memorables: protagonistas antiheróicos con un fuerte deseo de salir de su situación y/o entorno. Rafaela, una historia creada por la talentosa Judith Rodríguez, se suma a esta lista cinematográfica y de paso retoma el diálogo de la importancia que representan las tramas sociales de barrios para el cine latinoaméricano.

Rafaela ha crecido con un estilo de vida deplorable: tener que sufrir abuso infantil por la pareja de su madre drogadicta, trabajar desde niña para llevar dinero a la casa, escasear de una educación decente, y de paso salir de casa para poder sobrevivir aunque eso significase convertirse en la jefa de una pandilla de delincuentes. En medio de su niñez se encontró con un arte que decía "parque encantado", y aunque algunos le dijeron que ella no es de ahí, ese se convirtió en un impulso emocional para salir adelante en medio de las precariedades. Pero en el momento en que esas limitantes la llevan a envolverse con otro jefe de pandilla, su vida y la de sus compañeros se ve ahogada en un constante temor de muerte, negocios ilícitos y atracos motorizados regulares, a un punto que harán que cualquier miembro de la audiencia se vuelva aún más temeroso de su seguridad al salir a la calle.

Dirigida por Tito Rodríguez, Rafaela es por muchas razones la película dominicana más destacable en lo que va del año. Primero cuenta con una trama que, aunque muchos conocen por la situación social que afronta nuestro país hoy más que nunca, se convierte en una exploración compleja de las posibles causas por las cuales una persona termina cometiendo actos delictivos callejeros como los atracos motorizados. La historia explora los diferentes ámbitos: carteristas, ladrones de joyas, atracadores y mulas de calle, y motoristas que transportan a estos delincuentes. Pero los motivos que los llevan a estas situaciones no solo incluyen la dificultad de conseguir un empleo estable, la economía difícil actual o la escasa educación básica o profesional, su mayor denominador es el reincidencia a confrontar violencia doméstica o venir de familias disfuncionales/problemáticas que involucran drogas, abuso de alcohol o antecedentes delictivos.

La segunda, quizás la más importante, es la interpretación de una variedad de personas que retratan con complejidad e interioridad a arquetipos de un estrato muy acentuado en la sociedad dominicana, encabezados por una actuación magistral de la siempre impecable Judith Rodríguez, quien parece una persona completamente irreconocible si se comparase a sus personajes anteriores. Como Rafaela, Judith cuenta la historia de una mujer que por su comportamiento es difícil conocer su sexualidad, que constantemente confunde a su propio círculo, pero que en realidad ni ella misma entiende por la manera cómo creció y las personas que le rodearon desde su niñez, obligada a actuar de tal manera para simplemente no dejarse "coger de pendeja"; a su vez, cuenta la subtrama de una hija que vio a su madre Adelaida manipulada por un hombre que solo quería quitarle lo poco que ella tenía, y a pesar del poco (casi nulo) amor que su madre le mostró desde bien joven, Rafaela siempre se preocupó por su madre. Su personalidad, su postura y hasta su habla son una demostración de cómo Judith es definitivamente una de las mejores actrices dominicanas de su generación. 

Ella es complementada por un grupo de personajes masculinos, destacando el trabajo de su trío de compañeros: Anderson Mojica, Luinis Olaverria y Esmailyn Morel, actores originarios del teatro y que están dejando una huella prominente en la pantalla grande con interpretaciones que se particularizan entre ellas y representan voces importantes alrededor de la vida de Rafaela. Ya las interpretaciones más adultas de Manuel Raposo como Mario el Mago, Hony Estrella como la amante, y Gerardo Mercedes como la pareja de la mamá de Rafaela son tres inolvidables que representan roles antagónicos contra ella de manera muy individual pero también se destacan por interiorizar una única realidad desde tres perspectivas diferentes.

Por su parte técnica, el ambiente se siente muy cercano, tanto a nivel de diseño con un retrato natural de las calles y casas empobrecidas del barrio Capotillo como a nivel cinematográfico con una cámara en mano que se adentra con facilidad a las emociones y vivencias de cada trama. A principio el guión se apoya de estas dos técnicas visuales, pero en el momento en que el conflicto de Rafaela toma fuerza, la dirección de arte y cámara pasan a un segundo plano y la audiencia se deja llevar por un conjunto de situaciones que empujan a la historia a su pico de crisis humanas agudas, y en el momento en que caen por la gran cantidad de problemáticas acumuladas, parecería que la audiencia cae con Rafaela, envueltos todos en los sentimientos más duros, sobretodo por la empatía que genera esta mujer que solo lucha por una pronta salida de este infierno.

A nivel general, Rafaela se trata de mostrar la dolorosa realidad con la que luchan miles de jóvenes dominicanos de clase social baja en su diario vivir. Mientras algunos tratan de tener una mejor vida con las limitantes de sus ingresos, otros deciden cometer actos delictivos sin ningún temor a la policía porque igual la pueden comprar fácil con los recursos idóneos. Es un golpe duro de la realidad que se vive en las calles, del temor continuo que muchas personas sienten al escuchar a un motociclista o entrar a un negocio en cualquier hora, pero a su vez, es una carta de misericordia hacia estos jóvenes que crecen en estas condiciones deplorables, y que merecen una mejor vida, una que la sociedad y el sistema se niegan a darle.