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sábado, 29 de agosto de 2020

Crítica Cinéfila: An Easy Girl

Naima (Mina Farid) tiene 16 años y vive en Cannes. Mientras se da a sí misma el verano como plazo para elegir lo que quiere hacer con su vida, su prima Sofia (Zahia Dehar), de 22 años y con un estilo de vida tan desenfadado como atrayente, viene a pasar las vacaciones con ella. Juntas vivirán un verano inolvidable.




La escritora y directora francesa Rebecca Zlotowski ofrece un atractivo increíble en An Easy Girl (Une fille facile): un drama relajado y cálidamente sensual sobre la madurez en el sur de Francia - sol, mar, mucha piel y un poco de brillo natural en cada roce de piel desnuda.

El tono y el trasfondo de la película florecen en detalles del arte europeo: Naima (Mina Farid), una joven de 16 años, pasa el verano jugando al "wingman" de su prima sexualmente aventurera, Sofía (Zahia Dehar). Mientras An Easy Girl hace alarde de una despreocupación clásica cuando se trata de sexo, su cualidad más sorprendente es una tierna compasión: la capacidad de cuestionar delicadamente las elecciones de estos personajes sin mover un dedo o repartir castigos.

Naima, que vive con su madre (Loubna Abidar), una limpiadora en un elegante hotel local, pasará sus vacaciones con su mejor amiga Dodo (el petardo cómico “Riley” Lakdhar Dridi). Pero se necesita poco más que un bolso Chanel que le regaló Sofía, una iniciación simbólica a un estilo de vida de ocio y languidez, para que Dodo sea relegado a un segundo plano. Con sus ropas que abrazan las curvas, su voz entrecortada y una mirada que parece vacía hasta que se percibe un vago aire de tristeza por la reciente muerte de su madre, Sofía invita a ciertas suposiciones, no todas halagadoras. Sin embargo, también es de carácter dulce y cariñoso como una hermana mayor: una figura con un buen corazón. Entiendes por qué Naima la ama y la admira.

Zlotowski demostró con sus dos primeras películas (Dear Prudence y Grand Central), ser una conjuradora de estados de ánimo muy hábil, pero una narradora menos segura. En An Easy Girl (que coescribió con Teddy Lussi-Modeste), la cineasta aporta su talento estilístico a una narrativa mucho más sólida; la trama es ajustada, el ritmo flota y los personajes se desarrollan con cuidado y paciencia. El resultado es, con mucho, su mejor película, enérgica, juguetona y atmosférica, pero con una resaca emocional: una sabiduría luminosa y una nostalgia que te pilla desprevenido. La película se basa firmemente en las experiencias de sus protagonistas femeninas: la estudiante de secundaria Naima y su prima Sofia, que se desliza desde París y revuelve el mundo de Naima - y la película - con su insaciable apetito por el placer y dos superpoderes de seducción y provocación.

Los realizadores también le dan a Sofía la oportunidad de articular su visión del mundo. Como le declara a su prima, no le interesa el amor, sino que busca sensaciones y aventuras. Muy pronto los encuentra con el suave marchante de arte brasileño Andrés (Nuno Lopes), quien la invita a su yate y a su cama. Naima los acompaña, uniéndose con el mejor amigo de Andrés, Philippe (Benoit Magimel), mientras el cuarteto pasa varias semanas visitando secciones VIP de clubes nocturnos, cenando en los mejores restaurantes y descansando en el barco de Andrés.

Curiosamente, An Easy Girl no es la historia de la corrupción de un inocente. Naima es más observadora que participante, y algunos primeros planos de su espera mientras los gemidos de Sofía y Andrés emanan de otra habitación capturan indicios de arrepentimiento y culpa. Además, la fascinación de Naima por Sofía no está teñida por la ilusión; tiene los ojos claros sobre quién es su prima y cómo opera, así como sobre sus propios límites. El hecho es que Sofía es divertida pero no es tonta. Aunque se presenta en gran medida con ojos perdidos en la que los hombres pueden proyectar sus fantasías, la película sugiere que hay una especie de poder de autoprotección y economía en la historia de Sofia. Ella está tratando de aprovechar al máximo el juego de la vida sin tener que mostrar sus cartas. 

Y de hecho hay cartas para mostrar. Cuando una rica amiga de Andrés (Clotilde Courau) intenta humillarla casualmente, Sofía la pone en su lugar sin sudar ni hundirse a su nivel. Zlowtowski señala nuestras propias suposiciones sobre la exclusividad mutua de la belleza y la inteligencia, así como nuestras concepciones obstinadas, aunque a veces inconscientes, sobre la forma "aceptable" de que las mujeres ejerzan y disfruten su sexualidad.

An Easy Girl insiste en la humanidad y autonomía de Sofia, pero no la glorifica. Si bien rara vez parece esquemático, el guión utiliza el escepticismo de personajes secundarios como Dodo y la madre de Naima para desafiar las nociones de libertad de Sofía. Una mirada de decepción fulminante dirigida a Naima por un chef para quien se suponía que debía ser pasante cuando la ve comiendo en su restaurante con sus nuevos amigos ricos también dice mucho. Zlotowski establece sutilmente, en lugar de imponer, un marco moral para su historia.

Más allá de su ligereza, An Easy Girl ya tiene mucho en mente, incluido el materialismo, la misoginia, la adquisición de autoconocimiento y lo que significa aceptar realmente a otra persona. 



sábado, 2 de diciembre de 2017

Crónicas de California: ¿"Cinéfila" o "Cinéfaga"?




Soy de las que va al cine todas las semanas. Ya sea por una asignación de la escuela, porque estoy esperando una película o porque me invitan, disfruto llegar a la sala, comerme media bolsa de palomitas antes de la película y analizar cada escena mientras pasa. Solo en el pasado mes de noviembre vi nueve películas en el cine. Llega un punto de que ya he visto todas las películas que hay en cartelera (como ahora) y voy porque están pasando un clásico, porque mi amiguito Ruben Peralta/Cocalecas me inscribe en screenings o porque hay un festival de cine de algún país en específico.

El hecho de ser fanático del cine te clasifica en una categoría y otra. Algunos son catalogados como cinéfilos, porque son aquellos que solo ven las "mejores películas de la temporada" y los clásicos de la historia del cine. Otros son los cinéfagos, aquellos que ven todo tipo de películas, sin importar el año, director, estilo o género.

Hace unos meses atrás, en un grupo de what's app, comenzaron una tremenda discusión porque una persona les había dicho que quería ver la nueva película de los Power Rangers. Algunos de ellos la catalogaron de disparate por el simple hecho de que parte de la crítica había acabado con ella ¡y algunas de esas personas ni siquiera la habían visto! Por lo que esa persona les explicó que quería verla de todas formas, ya que tenía que sacar su propio veredicto sin llevarse de los comentarios. Se armó el titingó por par de horas hasta que cambiaron el tema. Esa persona era yo, y por esa situación y otras múltiples situaciones en ese mismo grupo, me surgió una gran incógnita, ¿acaso soy cinéfila o cinéfaga? No sé si conocen la diferencia, así que aquí les explico que significan:

El cinéfilo ve más clásicos del cine que películas en cartelera.
El cinéfago va al cine, elige una de las tantas y luego llega a casa y ve otra que haya en netflix, hulu o popcorn time.

La cinéfila prefiere las películas de autor o independientes que las comerciales.
La cinéfaga ve DE TODO.

El cinéfilo aprecia más los aspectos idealistas y los mensajes de la trama.
El cinéfago analiza una película de pies a cabeza, incluyendo fotografía, montaje y música.

La cinéfila recomienda "antigüedades/clásicos".
La cinéfaga recomienda cualquier película que le llame la atención.

El cinéfilo critica en base a lo que ha visto y en base a críticas que ha leído.
El cinéfago critica despues de ver una película y saca su propio veredicto en base a lo que le gustó y no le gustó.

La cinéfila es una enciclopedia andante, que además de estudiar sobre cine, se educa sobre su historia y evolución.
La cinéfaga aprende sobre la historia del cine, pero se mantiene actualizándose con las modernidades del cine, las películas que están de moda y los blockbusters que son solo entretenimientos.

El cinéfilo está obsesionado con el cine.
El cinéfago lo disfruta.

La cinéfila se guía del rating de una película para saber si verla o no.
La cinéfaga le da su propio rating, aunque esté en contra del resto del mundo.

Me enamoré del cine con la primera película de Harry Potter. No sé si es algo extraño o si la gran mayoría de la gente comienza a interesarse por este arte cuando ve una película en específico, pero este acercamiento me motivó a curiosear en otras historias, géneros y estilos. Conocí grandes y pequeños cineastas, y supe diferenciar lo que se consideraba que estaba bien y lo que estaba mal... aunque eso es subjetivo. Y así es el cine, un arte subjetivo que le puede gustar a algunos como a otros les puede desagradar por completo.

No quiero considerarme cinéfila o cinéfaga; más bien creo que todos los días cambio de una categoría a otra. Y creo que así debería ser todo el mundo. En lo que va del año, ya he visto 145 películas: algunos son clásicos de los años 30, otras son comedias ridículas con el simple propósito de hacer dinero. ¿Pero cómo les puedo hablar de cine si solo veo un grupo de películas, y no todas?

Hay una frase que siempre me persigue y que considero el mejor consejo para todo amante del cine: "the first step to become a great movie maker is to be a great movie watcher". Es decir, para poder convertirse en un excelente cineasta, lo apropiado es convertirse en una esponja de películas: educarse con los clásicos, aprender que es lo que le gusta ver al público y a qué público le quieres contar historias. No se trata únicamente de ser el mejor cinéfilo de tu generación, sino de ser un amante de cine que lo aprecie como un entretenimiento pero también como una carrera.