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domingo, 29 de diciembre de 2019

Crítica Cinéfila: Cats

Adaptación del famoso musical de Andrew Lloyd Webber, 'Cats'. La trama gira en torno a una tribu de gatos -los Jellicles- durante la noche del año en que toman su más trascendente elección: la de decidir cuál de ellos renacerá en una nueva existencia.



Comenzaré diciendo con que no me pareció una película terrible... por el contrario, la encuentro entretenida y hasta pegajosa. No es perfecta, tiene inconsistencias de guión y un rompimiento inesperado de la cuarta pared al final que llega sin sentido. Pero aún así, no es una mala película.

En general, hay dos tipos de musicales exitosos: los que son complacientes de la multitud y accesible para una amplia audiencia, y los que son extraños éxitos de culto que atraen a una multitud de nicho. Es lo que hace que todo el fenómeno de Cats sea ​​una excepción tan única a la regla. El caprichoso megamusical de Broadway de los años 80 de Andrew Lloyd Webber se basa en una fuente igualmente fantasiosa (la colección de poesía Libro de gatos prácticos de Old Possum de TS Eliot), la cual tiene poca trama real y es conocida por su estética y marco polarizantes. Agregue a esto el director Tom Hooper a la mezcla, obteniendo la receta perfecta para una adaptación de película maravillosamente loca. Cats da vida a la sensación de Broadway de Webber como un espectáculo audazmente extraño que seguramente deleitará y dividirá tanto como el musical original.

La trama se reduce a esto: una noche, una ingenua gata joven llamada Victoria (Francesca Hayward) es abandonada en un callejón, enfrentándose cara a cara con los miembros de la tribu de gatos Jellicles. Resulta que esta noche es la noche de Jellicle Ball, un evento en el que la vieja y sabia Deuteronomia (Judi Dench) tomará "la elección de Jellicle" y decidirá cuál de ellos es digno de ascender a la Capa Heaviside y regresar en una nueva vida. Pero a medida que los diversos gatos Jellicles se preparan para las festividades de la noche, el astuto y mágico Macavity (Idris Elba) conspira para derrotar a su competencia.


Aquellos familiarizados con el musical de Broadway saben que Cats es una prueba de fuego adecuada para saber cuánto se ama el arte del teatro musical en sí mismo, y la versión de la película no es diferente. En todo caso, Hooper y su coguionista Lee Hall (Rocketman) se apoyan en la rareza de la obra y lo duplican con su adaptación. Esta es una película donde los gatos usan abrigos de piel, la gata mimada Jennyanydots (Rebel Wilson) realiza un número de baile al estilo de Busby Berkeley con otras criaturas que tienen rostros humanos, y la coqueta Bombalurina (Taylor Swift) muestra qué hacer para poner a todos los gatos drogados con la pólvora mágica que los felinos aman. Cualquiera que esté deprimido por este tipo de locura debería verse arrastrado a ver el musical de Broadway, un viaje increíblemente demente e impulsado por el puro carácter pegadizo de las melodías fuera de ritmo de Webber, las cuales tienen sus encantos. Bendícelos, el elenco está tan comprometido con esta locura como su director, y no hay ni rastro de autoconciencia mientras se pelean, silban, acarician o lanzan juegos de palabras.

Al igual que el espectáculo en el escenario, Cats tiene un mensaje básico (la amabilidad y la aceptación son buenas, el tribalismo y el comportamiento egoísta son malos), y su historia es una preocupación secundaria de su artesanía. Para la película, Hooper tomó la audaz elección de transformar su elenco en gatos humanoides de aspecto muy extraño del tamaño de felinos reales (con sets prácticos construidos a escala) utilizando la llamada "tecnología de pelaje digital". Pero tan fácil como burlarse del engaño CGI, tiene el efecto deseado, permitiendo que los gatos transporten a la audiencia a un mundo que se siente tan alejado de la realidad como sea posible, a pesar de estar en Inglaterra. Si Hooper fue demasiado lejos con el naturalismo en Les Misérables, él va al extremo opuesto aquí, y por una buena razón. No hay nada ni remotamente "real" en esta configuración, por lo que el artificio de las apariciones del elenco solo se suma a la calidad de sueño febril de todo el asunto. Y debido a que hay mucha coreografía de baile (además del espléndido diseño de producción de Eve Stewart), Hooper y su cinematógrafo Christopher Ross se ven obligados a filmar la mayor parte de la película en tomas fluidas y de gran angular, tomas que, sin duda, tienden a editarse juntos de manera no rítmica, lo que resta valor a los números musicales más que a mejorarlos.


Cats combina perfectamente a sus actores con sus respectivos roles. A pesar de que Hayward no tiene una buena actuación, Victoria se caracteriza más por el baile y la canción (su canción solista, "Beautiful Ghosts", fue escrita para la película por Swift y Webber), permitiendo que la bailarina brille por sí sola. Wilson, Swift, James Corden (como Bustopher Jones) y Jason Derulo (como Rum Tum Tugger) también aportan sus talentos musicales a la mesa, dando a cada uno de sus grandes números un sonido distintivo y ambiente de género. Dench e Ian McKellen (como Gus, el viejo gato de teatro) adoptan un enfoque más de cantar y hablar de sus canciones, pero la pareja es cálida y cariñosa, y el Deuteronomio de intercambio de género resulta ser un movimiento para mejor. Y aunque Elba es extrañamente carismático como el Macavity intrigante, la destacada jugadora de apoyo es fácilmente Jennifer Hudson como la solitaria y decrépita Grizabella; su poderosa interpretación de la encantadora "Memory" es inolvidable.

El único gran problema de esta película es el desvío constante del rol protagónico, el cual se baila entre todos los felinos, de momento enfocado en Victoria y su exploración alrededor de los gatos Jellicles, pero constantemente yéndose a las manos (o patas) de los demás personajes. Otro aspecto es el final, con la canción del personaje de Judi Dench); pero no es tanto la canción sino cómo esta fue presentada, casi imitando la idea de la obra de teatro y olvidándose que este es un medio diferente. Pero ni esto o el hecho de que el 95% de los diálogos son cantados hacen que la película caiga en un puntaje negativo desde mi punto de vista. Creo más bien que quienes la han calificado como una "mala película", lo hace por el problema de la edición de sonido o porque simplemente no le gustan los musicales.

Quizás más que cualquier otra película lanzada este año, Cats es una que puedes juzgar de manera justa por su comercialización. Si ver los trailers de la película te dejó con poco o ningún deseo de ver todo, entonces es seguro asumir que los gatos no te gustarán. Pero si los avances te dejaron emocionado por descubrir cuán ridícula es realmente la adaptación cinematográfica de Hooper, usted es un fanáticoa de la megamusical original de Broadway que espera que la versión de pantalla grande capture su excentricidad inspirada en forma cinematográfica, entonces vale la pena echarle un vistazo. Quién sabe: esto aún puede pasar a ser la obra maestra de la locura musical que Hooper tuvo dentro de él todo el tiempo.


jueves, 31 de octubre de 2019

Crítica Cinéfila: Jojo Rabbit

Jojo "Rabbit" Betzler (Roman Griffin Davis) es un joven y solitario niño alemán perteneciente a las Juventudes Hitlerianas que ve su mundo puesto patas arriba cuando descubre que su joven madre Rosie (Scarlett Johansson) esconde en su ático a un niña judía (Thomasin McKenzie). Con la única ayuda de su mejor amigo imaginario, Jojo deberá enfrentarse a su ciego nacionalismo.



¿Cuántas películas sobre nazis y judíos habrán en el mundo? Este es un tema que ha sido literalmente explotado en la pantalla grande. Sin embargo, hablar de estos temas en una tonalidad satírica ha resultado difícil, acabando con críticas que han destruído la total intención de sus autores. Por eso Taika Waititi nos trae una versión bien pensada, con uno de los guiones seleccionados por el BlackList del 2012, Jojo Rabbit.

Escrita y dirigida por Waititi, esta es la historia de Jojo Betzler, un niño alemán de 10 años que ha crecido siendo fanático empedernido del movimiento nazi. Con la ausencia de su padre quien está luchando en la II Guerra Mundial, Jojo vive con su madre Rosie en un humilde hogar, justo durante la época caliente de los campos de concentración judía. Jojo odia a los judíos porque así lo establece el Estado, pero es un niño muy inseguro que se acurruca de su amigo imaginario, Adolf, quien en realidad es una imagen caricaturesca de Adolf Hitler. 

Durante el verano, Jojo asiste a un campamento para la juventud Hitleriana, que prepara a los jóvenes para la guerra y cualquier batalla que se aproxime. Un día, descansando después de un accidente donde termina con cicatrices en el rostro, Jojo descubre que su madre esconde a una joven judía entre las paredes de una de las habitaciones. Al principio el niño considera delatarla, pero reconociendo el peligro que su madre correría, prefiere guardar el secreto y comenzar a escribir un libro sobre "los secretos de los judíos", sin esperar que poco a poco se irá enamorando de la judía refugiada.


Waititi ha hecho un poco de todo en el cine, pero lo más increíble es como todas sus películas mantienen un mismo estilo: él ha logrado establecer su marca, y con Jojo Rabbit la fortalece aún más. Al ser un guión escrito por él mismo, ya está claro que no solo se trata de traer risas y momentos bien satíricos a escena, sino también mostrar el lado humano de la comedia. En vez de irse por la típica sátira de sangre esparcida innecesariamente, el énfasis de la tonalidad está en el punto de vista de Jojo, interpretado adorablemente por Roman Griffin Davis, quien hace su debut como actor con esta película, pero la manera cómo lo hace es lo que nos roba el corazón. Este joven talento adquiere acento y personalidad, complementados por unas miradas tan inocentes que no solo se robarán el corazón de la audiencia, sino también demostrará lo manipulados que eran estos niños durante la era Nazi.

Además de Roman, es importante resaltar a Scarlett Johansson y Sam Rockwell, un par de americanos a quienes el acento alemán los transforma en personajes completamente distintos a los que ya habíamos visto, tanto en un estilo europeo de la época, como con el toque humanitario escondido tras cada una de sus acciones, también dando a entender que no todo alemán era malo. Pero el que realmente se roba la cámara es el mismo Waititi, quien interpreta al Hitler imaginario de Jojo, dándole consejos que en primer instancia parecerían crueles, pero que en algunas ocasiones resultan necesarios para que el personaje tome una decisión correcta. Por supuesto, al final del día él es el verdadero villano de la película, pero entre momentos y ofertas de cigarrillos, va llenando la historia de mucha gracia.


Así muchos otros actores que se van robando nuestro corazón, como Thomasin McKenzie en la piel de la judía Elsa, y Archie Yates como Yorki (el mejor amigo de Jojo), también hay muchos otros que hacen énfasis en no olvidar la frialdad e inhumanidad de la época. A través de la fotografía de  Mihai Mălaimare Jr., el lente hace un enfoque muy inteligente de la visión de Jojo, que entre escenas de plano abierto y secuencias de seguimiento solo se convierte en una visualización de su imaginación y sus aventuras, pero a su vez, hace un gran enfoque a detalles que en los momentos más oscuros de la película serán lo que expondrán cosas que afectarán al personaje, pero lo hacen de una manera tan inteligente que cuando llegan, lo hacen con la intención de no alejarse mucho de la tonalidad de la historia.

Aunque la resolución de esta crisis es predecible, el humanista en Waititi aporta intimidad y pasión indeleble a cada paso en el viaje del niño hacia la empatía. La película, que se vuelve menos cómica y más delicada a medida que avanza hacia su conclusión inevitable, alcanza la grandeza necesaria en un terreno bien explorado en cuanto a contenido, pero muy nuevo en cuanto a tonalidad, la cual es complementada exitosamente por el compositor Michael Giacchino.

Es en los pequeños momentos que Jojo Rabbit logra su mayor impacto. La fe de Waititi en la idea de que un niño nos sacará de la ignorancia puede ser ingenua. Te reirás, llorarás, y quizás ambas al mismo tiempo. Pero la verdad es que es una película casi imposible de olvidar.


viernes, 17 de mayo de 2019

Crítica Cinéfila: The Hustle

Dos artistas del engaño, una de clase alta y la otra de los barrios bajos, deciden unirse para timar a los hombres.



En 1988 se estrenó la película Dirty Rotten Scoundrels, una historia sobre dos “seductores” estafadores que dedicaban su vida a sacarle dinero a mujeres millonarias, y cómo la guerra entre ellos y quién debía quedarse en la ciudad se redujo a apostar quien le sacaba medio millón de dólares a una nueva modelo. La película fue exitosa, y a pesar del exceso de slapstick, tiene una estructura narrativa consistente y completa.

En esta época en la que Hollywood se ha dedicado a reciclar clásicos del cine y volver a traerlos a la pantalla grande con una mirada “más fresca”, The Hustle representa otra de esas películas en las que la audiencia que ha visto su antecesora se preguntará si era necesaria realizarla.

Tal y cómo la original de hace 30 años, la película inicia introduciendo ambas protagonistas: Penny (interpretada por Rebel Wilson), una improvisada estafadora que ataca dependiendo del momento y lugar donde se encuentre, desde millonarios en trenes hasta hombres con los que conecta a través de aplicaciones de relaciones; y Josephine, una sofisticada estafadora británica, la cual se organiza muy bien antes de estafar a cualquier hombre, investigando sobre ellos, manejando diversos lenguajes y manteniendo una fortuna de estafas de más de 20 millones de dólares. Cuando ambas se cruzan por el camino de la otra, lo que Josephine ve como una amenaza, Penny lo ve como una oportunidad para mejorar sus estafas. 


No pasará mucho tiempo para que Penny le dedique la guerra a Josephine y ambas tengan que enfrentar y poner una competencia para finalmente decidir quien deberá irse de la ciudad, porque no hay suficiente espacio para ambas. Su víctima será Thomas, una ingeniero de apps, al cual deberán sacarle al menos 500,000 dólares.

Poco hay que decir de la estructura e historia de esta película por una simple razón: es una copia exacta de la original. A pesar de que le han invertido los sexos de casi todos los personajes, y que ahora le han encontrado un sentido aún más factible para poder sacarle dinero al sexo opuesto en las estafas (es verdad que los hombres creen todo lo que dice una mujer menos inteligente o sentible), la historia no ofrece nada nuevo. 

La fórmula de sus personajes es exactamente la misma, las locaciones imitan con exactitud la escenografía de la película original, no hay sorpresas con el final e incluso los chistes y escenas que causaron de la primera se repiten en esta ocasión. Eso no quiere decir que no se ve nuevos momentos de humor al estilo de las protagonistas que nos acompañan en esta ocasión, pero aún así es muy claro que sus opciones estuvieron limitadas a las ideas originales.


Pero la poca creatividad de reinventar la historia no le resta a la química de Anne Hathaway y Rebel Wilson en escena. A pesar de que el 70% de la historia es enfocada en su lucha por ganarse a Thomas y los demás hombres, el 30% que concentran en su supuesto odio de la una contra la otra representa los mejores momentos de la historia y la poca pero significativa diferencia de la anterior. No obstante, los personajes por sí solos resultan forzados: el acento de Anne Hathaway no se siente natural (y no es la primera vez que ella imita el acento británico), mientras que el personaje de Rebel Wilson es extremedamente incómodo. Por otro lado, el romance entre dos personajes es difícil de digerir pues solo obliga a la audiencia creer de que sí existe cuando no tiene un crecimiento orgánico para convencernos de esto.

Por supuesto, la adaptación moderna es una de las mayores ventajas, pues demuestra que la historia aplicaría para cualquier época. Y ya en esta ocasión cuenta con un mejor trabajo de cinematografía, una dedicación increíble a los vestuarios y el maquillaje. Pero... no deja de ser una réplica de su original, por lo que, no ofrece nada creativamente nuevo a la audiencia.

Y a pesar de haber desaprovechado al increíble talento de dos actrices de renombre y una ambientación de ensueños, The Hustle resulta lo que muchos temían en principio: aburrida y similar a su antecesora. Es de esas películas que hacen que uno cuestione cuál ha sido la necesidad de crearla.

viernes, 15 de marzo de 2019

Crítica Cinéfila: Isn't it Romantic?

Natalie (Rebel Wilson) es arquitecta y una escéptica en cuestiones de amor. Trabaja en un despacho de Nueva York donde, por mucho que se esfuerce, es más probable que le pidan traer el café a que le encarguen el diseño del próximo rascacielos de la ciudad. Por si fuera poco, un atracador la deja inconsciente. Cuando se despierta, descubre que su vida se ha convertido repentinamente en su peor pesadilla: una comedia romántica. ¡Y ella es la protagonista! 



En Isn't it Romantic?, Wilson interpreta a Natalie, una arquitecta australiana quien creció pensando que las comedias románticas son unas tonterías llenas de cliché (lo cual no es mentira), al punto que no cree en el amor a primera vista y mucho menos en el amor a nivel general. Y a pesar de que se sabe todos los clichés de memoria, es ciega a las señales románticas que la vida le pone en su camino. No es hasta que un atracador trata de robarle su cartera y se golpea, despertando en un universo paralelo que resulta ser una comedia romántica. Allí tiene la teoría de, si quiere regresar a su vida decrépita en un New York tóxico, debe enamorarse de un hombre y lograr que le diga que la ama. Sin embargo, este no es su verdadera ticket de regreso a su vida normal sino reconocer que el amor no está en ninguna otra persona sino en sí misma.

Rebel Wilson ha crecido como actriz: ya ha llegado a un punto de su carrera donde puede decir que tiene buenas y malas películas. Y ya era obvio que eventualmente iba a protagonizar una por sí sola. Pero es también ha llegado al nivel de que es difícil diferenciar si se está interpretando a sí misma o al personaje de la película... A pesar de que es una actriz de comedia, no se sale de la típica "hago reír cuando me ridiculizo física y emocionalmente".


Sin embargo, y a pesar de volver con su esterotipada personalidad, la personalidad de Natalie es muy particular y podría considerarse distintiva de sus interpretaciones anteriores: ella es una arquitecta, lo suficientemente talentosa por sí misma para tener su propia compañía y es inteligente (una cualidad que nunca le habían dado...). Se burla de las tonterías de los demás y las humillaciones que otros quieren hacerle hacen contraste con el sarcasmo que utiliza hacia ellos. Sus caídas están bien acompañadas de su plan por romper los estereotipos. Es verdaderamente su mejor personaje, pues a pesar de haber sido un trabajo de los guionistas, está claro el tiempo que la actriz lo interiorizó y se enfocó en darle una personalidad distintiva.

Pero, no importa que tan buen personaje haya sido desarrollado en una película, si la historia es ridiculizada, daña todo lo demás. La trama se dedicó a plantear cliché tras cliché para hacer énfasis en la idea de que las comedias románticas están formulizadas, lo cual no tiene nada de malo pues así son todos los géneros; sin embargo, la película solo termina contradiciéndose a sí misma, con personajes llevados al extremo, montajes mal elaborados y momentos innecesarios.

Con excepción de Wilson, el resto de las actuaciones fueron de mal a peor con el transcurso de la trama, donde no fue la historia lo que los arruinaba sino la manera tan extremista en que presentaron sus personajes, donde el malo tenía que ser obviamente malo, el mejor amigo tenía que ser extra bueno, y las únicas dos otras mujeres de la historia debían obligatoriamente ir en contra de la protagonista principal.


Si esto no fuese poco, la película casí logra tener un final que podría romper con todos los clichés que estableció durante 70 minutos, queriendo dejar entre dicho que la protagonista no tiene que terminar con nadie para ser feliz... hasta que regresó a la realidad y terminó con su mejor amigo. Así es que arruinan un buen momento de la película.

Y entre errores de continuidad que solo se le perdona a los programas de televisión, lo único visualmente destacable de la película es la fotografía particular que adquirió en donde introducía cada secuencia con un giro de 180º a la cámara, complementado con el juego de los colores e iluminación para diferenciar el universo paralelo/comedia romántica de la vida real de Natalie.

Isn't it Romantic? es de esas películas que las ves una vez y no la vuelves a ver a menos que estes en tu casa buscando que ver en Netflix. Tiene sus momentos divertidos y otros entretenidos, pero esto no significa que sea extrañable. Se puede vivir sanamente sin verla... También es un recordatorio que Liam Hemsworth nunca se verá como su hermano Chris.