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viernes, 3 de enero de 2020

Crítica Cinéfila: The Two Popes

Explora la relación que mantuvieron el Papa Benedicto XVI y su sucesor, el Papa Francisco, dos de los líderes más poderosos de la Iglesia Católica, que abordan sus propios pasados ​​y las demandas del mundo moderno para que la institución avance.



Mientras Jorge Bergoglio daba misas y sermones en los barrios de Buenos Aires, Joseph Ratzinger tenía reuniones cuasi-políticas. Mientras el argentino le sirve a la gente, el alemán recibe atención. Mientras uno sonríe con los ojos, el otro sonríe en sarcasmo. Son dos personas totalmente diferentes que se sortearon la posición del Papá en el 2005 tras la muerte de Juan Pablo II. Ambos competían, uno más que otro, y recibiendo bastante votos, lo cual generó un pequeño rechazo mutuo más adelante, aunque ninguno lo quiso admitir.

Años más tarde, los casos de abusos sexuales de parte de clérigos se multiplicaban, y los seguidores de la iglesia se dividían aún más, sobretodo algunos que llamaban nazi a Ratzinger, ahora conocido como Papa Benedicto XVI; mientras tanto, del otro lado del mundo, el padre Bergoglio planeaba su retiro, haciéndole la solicitud formal al Papa. Cuando Bergoglio decide visitar al Papa para recibir su renuncia autorizada, su visita cambia a unos encuentros de confesión con Benedicto, tratando de demostrarle que, a pesar de la buena imagen que ahora tiene con su comunidad, su pasado lo acosa constantemente, recordándole que él nunca fue un santo y que su auto-resentimiento le impide seguir representando la iglesia para su comunidad. Mientras tanto, el Papa comparte con Bergoglio algunas pequeñas confesiones dentro de su posición, incluyendo su decisión de renunciar a continuar siendo el Papa. 

Anthony Hopkins y Jonathan Pryce protagonizan The Two Popes, un drama conversacional entre dos de las figuras más importantes de la Iglesia Católica de las últimas dos décadas. Es una película que, aunque el conflicto sea interno y casi no se presenta con acciones en el presente de los personajes, el diálogo y la interacción de estos dos actores la convierte en una fuerte narrativa.


Lo primero que hay que entender de la historia es que, a pesar de estar inspirada y posiblemente basada en hechos reales para ambos, estas conversaciones fueron adaptadas para que tuviesen una estructura cinematográfica, obviamente respetando las reales personalidades de las protagonistas. Me preguntó que opinarán los reales Benedicto y Francisco sobre sus reencarnaciones; si se sentirán cómodos con la actuación de Hopkins y  Pryce. Sin embargo, mi curiosidad se extiende más hacia la actuación de Pryce y cómo este actor británico generó tanta empatía con su audiencia, sobretodo en cómo hablaba español en un acento argentino que engaña a cualquiera que no conozca sus orígenes. Mi sorpresa continuó hasta el final, donde de manera cómica ambos actores en el cuerpo de sus personajes bromean sobre el idioma inglés, la lengua natal de ambos, pero para Benedicto y Francisco es en realidad un lenguaje terrible, con “demasiadas excepciones para demasiadas reglas”.

Pryce es un veterano de la actuación, está claro que se preparó y hasta estudió las formalidades de Bergoglio, desde su forma tan compasiva para pronunciar sus líneas hasta su expresión no verbal para comunicar su interés por cada ser humano con el que tenía contacto. Del otro lado se aprecia a Hopkins como el “villano” de la historia, con un paso lento y una postura jorobada, provocando cierta distancia hacia los que le rodean y creando cierto desagrado por su trato hacia Bergoglio y su rechazo a aprobarle su retiro, pero más tarde demostrando porque esto ocurre. 

El guionista Anthony McCarten se enfocó claramente en demostrar lo diferente que estos dos personajes son,  sobretodo en presentar (al principio y al final) cómo ambos se presentaban al mundo; sin embargo, ambos tienen el mismo objetivo en la historia: se quieren retirar de sus posiciones porque se consideran incapaces de continuar “ejerciendo su oficio”. La presentación de Bergoglio como un joven padre jesuita es importante para la historia, para poder entender que este rechazo propio viene de años atrás, con revelaciones importantes de lo que vivió durante el terrorismo de Estado en Argentina en la década de 1970, y cómo se sintió responsable de lo que le ocurrió a algunos de sus amigos que se oponían al gobierno. Por el otro lado, no es necesario saber del pasado de Benedicto, pues es su presente y su decisión de permanecer ciego y casi perdonable a los clérigos relacionados a los abusos sexuales lo que le ha empujado a presentar su carta de renuncia. Los procesos de sus retiros no son iguales, y las bromas de los 700 años de diferencia desde el último Papa que dejó el rol antes de morir son resaltados; sin embargo, ambos han pasado por el mismo auto-cuestionamiento, y ambos empujan al otro a no tomar la decisión que ellos quieren lograr para sí mismos. 


Aunque los diálogos y la química de los actores es suficiente para las escenas tan fijas y escasas de acciones físicas de parte de sus personajes, aquí el juego de la fotografía de César Charlone y el diseño de producción de Mark Tildesley tienen un papel importante, manteniendo una atención considerable a los detalles, resaltando la temática sobre las creencias, la fé y las señales divinas a través de elementos religiosos y la naturaleza, desde la posición en la que vuela el humo de una vela que se apaga hasta la decisión de comprar un vuelo hacia el Vaticano días antes de recibir la invitación formal a esta ciudad. 

La iglesia es uno de los “gobiernos” mundiales más importantes y antiguos desde su creación, y la imagen del Papa es lo más divinamente cercano a Dios. El director Fernando Meirelles se encargó de recordarnos esto constantemente a lo largo de la historia, con la forma en que los personajes entregan líneas aparentemente simples, pero con un trasfondo bien importante y un mensaje de sabiduría que se enfoca a la auto-reflexión y a impulsar a encontrar nuestro verdadero lugar en el mundo. Creas o no en Dios, y sin importar tu edad, pasado u origen, todo el mundo tiene un destino divino que está inteligentemente ubicado en el trayecto de la vida para encontrarse a lo largo de la marcha.


sábado, 21 de diciembre de 2019

Crítica Cinéfila: Bombshell

Deconstrucción de la caída de uno de los imperios mediáticos más poderosos y controvertidos de las últimas décadas, Fox News, y de cómo un grupo de explosivas mujeres logró acabar con el hombre responsable de él: Roger Ailes.



La palabra Bombshell tiene dos significados: puede ser una noticia impactante, ya sea positiva o negativa; puede también ser una mujer (normalmente rubia) sumamente atractiva. Así, cuando Jay Roach se sentó a descifrar el nombre de su próxima gran película, el título se lo dió la misma historia y su temática.

Este es un tema tan jugoso que los cineastas simplemente no pueden mantenerse alejados de él, especialmente los adictos políticos como Roach y Charles Randolph. El director de  Recount, Game Change, The Campaign, y Trumbo,  y el escritor de The Big Short, han puesto su mirada en un viejo y poderoso golpe y han generado un gran placer al dramatizar su derribo. Este hilo conductor sobre la caída deslumbrante del fallecido déspota de Fox News, Roger Ailes, no puede afirmar que ofrece temas nuevos, pues ya lo hemos visto en una miniserie de televisión reciente (Showtime's The Loudest Voice) y un documental muy bueno (Divide and Conquer: The Story of Roger Ailes). Pero las actuaciones, mejoradas por las transformaciones físicas de Charlize Theron, Nicole Kidman y John Lithgow que son asombrosamente convincentes, entregan los productos de una manera muy atractiva. Cualquiera que haya estado siguiendo las noticias durante los últimos tres años no pudo evitar sentirse intrigado por este petardo de película.

Sin preámbulos, la película arroja al espectador directamente a la alta presión de los preparativos finales para el primer debate televisado de la campaña presidencial de 2016, que será transmitido por Fox News y moderado por Megyn Kelly (Theron); está inquieta por las preguntas que no le ha formulado a Donald Trump y se siente desesperadamente enferma en el trato. Pero espera, esta es una película y la mujer que estamos viendo realmente se parece exactamente a Megyn Kelly. El realismo es asombroso.


Kidman interpreta a otra de las estrellas de la cadena desde hace mucho tiempo, Gretchen Carlson, que tiene su propio programa. La tercera rubia en la parte superior del boleto no se parece a nadie más que a Margot Robbie, pero tiene la excusa de interpretar a un personaje compuesto, una recién llegada hermosa e ingenua llamada Kayla, que en poco tiempo sufre la desgracia de atraer la atención de Ailes. Como lo representa Lithgow, Ailes tiene la distinción de verse más gordo, asqueroso y mucho más parecido al tipo real que Russell Crowe a principios de este año en  The Loudest Voice.

Si los atributos físicos de los directores exigen que se los considere con cierta extensión, es porque se destacan en el esquema de las cosas de Fox, una construcción que  Bombshell  disecciona y examina con considerable vigor. Después de décadas durante las cuales se esperaba que las noticias transmitidas por los Estados Unidos mantuvieran un cierto equilibrio y no se entregaran a un partidismo absoluto (había una cosa llamada doctrina de la justicia), Fox cambió este decoro con su descarada defensa de posiciones conservadoras y un servicio público abierto de derecha, a menudo dispensado por rubias atractivas. En el momento de las elecciones de 2016, la red era más poderosa que nunca y puso toda su fuerza considerable para defender a Trump como presidente.

Cuando Kayla aparece en las oficinas de Fox en Nueva York, parece una candidata ideal en el aire, tanto físicamente como políticamente, ya que proviene de una familia cristiana evangélica. También es ingenua y ansiosa por complacer, pero está paralizada por Ailes, quien le ofrece a las mujeres que le interesan dos frases para prosperar: "Para salir adelante tienes que dar un poco de cabeza" y "Si quieres jugar con los grandes, tienes que acostarte con los chicos grandes". 


Bombshell, su doble sentido plenamente justificado, se sumerge directamente en este turbulento pozo negro de sexo y política con confianza, entusiasmo e inteligencia. Como demostró en su guión ganador del Oscar (con Adam McKay) para  The Big Short,  Randolph es experto en agitar eventos y sistemas reales complicados y combustibles (economía, política, juegos de azar, presión sexual) y usarlos para impulsar la narrativa hacia adelante. El Director Roach complementa esto manteniéndose alerta todo el tiempo, a menudo usando disparos rápidos que parecen atrapados sobre la marcha, como corresponde a figuras de poder que saben lo que quieren, no pierden el tiempo y siempre tienen hambre de más poder, no importa qué tan bien alimentados están.

Todos los personajes principales aquí están obsesionados con el poder; si no lo fueran, no estarían en este negocio. El propio Trump no figura personalmente en los eventos de  Bombshell  y las elecciones aún faltan cuatro meses. Pero Fox News en este punto se ve en la transición de un corredor de poder a un poder importante en sí mismo, muy probablemente capaz de influir decisivamente en el resultado de las próximas elecciones. 

Roach y Randolph usan esta energía e intención maligna que se transmite de Ailes, o Jabba the Hut, como se le llama, para beneficio considerable de la película. Ailes tiene un facilitador que todo lo sabe, una mujer mayor (Holland Taylor) que organiza discretamente todas las idas y venidas de la oficina del gran hombre. También aprendemos la fórmula mágica de la red para el éxito: "Asustar y excitar", un enfoque que Ailes ha transformado en una forma de arte. Pero, ¿qué es lo más importante para Ailes cuando se trata de una excelente cobertura de noticias de televisión?

El impulso dinámico y el ritmo de la película pueden atribuirse en parte simplemente al hecho de que el escenario principal es una sala de redacción, donde los escritores con plazos fijos están constantemente bajo presión; infundido con energía y tensión constantes, la sede de Fox está hecha para parecer el segundo lugar más importante en la Tierra, justo por debajo de la Casa Blanca. Se menciona de pasada que en el año anterior los Murdochs obtuvieron una ganancia de $15 mil millones solo de Fox News, por lo que es fácil ver por qué el jefe está bien protegido.

Pero aún así tiene una gran caída. Es provocado por el despido de la periodista Carlson, mientras le dice: "Eres sexy, pero eres demasiado trabajo". A pesar de un gran pago, ella toma represalias con una demanda de acoso sexual contra el propio Ailes, contratando a los mejores abogados e inspirando a muchas otras mujeres, incluida Kelly, a presentar demandas contra el gran jefe. El abogado de Ailes, Rudy Giuliani (la única figura famosa en el reparto que no tiene un físico ideal, aunque su primera aparición genera una gran risa bajo las circunstancias) entra en el conflicto, seguido por el propio Rupert Murdoch (Malcolm McDowell) y sus dos hijos. En poco tiempo, los grandes jefes emiten el edicto: Jabba se debe ir.


Los actores se lanzan a sus roles con un celo excelente, animados por el diálogo a menudo contundente y los temas en juego. Las tres mujeres pasan por extenuantes pruebas personales y pruebas de fuerza en el período de tiempo muy comprimido, todas emergiendo más fuertes de lo que eran antes, incluso si la lucha no tuviera nada que hubieran elegido voluntariamente. Kelly de Theron y Carlson de Kidman están en lugares claramente diferentes en el espectro de la carrera, con Kelly en el centro de las cosas al rojo vivo y Carlson quizás superando su pico. Por su parte, la joven y ficticia Kayla de Robbie se encuentra en el trampolín, lista para saltar, o ser empujada, hacia el fondo.

Lithgow es memorablemente asqueroso y depredador como el mejor jefe de malas noticias en lo que respecta a las mujeres. Lo único que puedes decir de Ailes como se muestra aquí es que él es sincero; él es bastante claro sobre el precio de la entrada, y cada mujer decide si pagarlo o no. Se exhibe suficiente comportamiento groseramente abusivo de Ailes para dejar en claro que el precio es muy alto.

Bombshell no ofrece un análisis profundo de la televisión moderna, las actividades corporativas o las prácticas de explotación a puerta cerrada que han estado ocurriendo desde el principio de los tiempos. Pero más allá de crear una imagen dinámica de una entidad mediática famosa en acción, respalda firmemente la noción de que, si las personas se ponen de pie con valentía y se pronuncian contra la impropiedad y la ilegalidad, incluso contra los ricos y los más privilegiados, se puede hacer justicia y se puede progresar.


viernes, 13 de diciembre de 2019

Crítica Cinéfila: Dark Waters

Inspirada en una impactante historia real, un tenaz abogado (Mark Ruffalo) descubre el oscuro secreto que conecta un número creciente de muertes inexplicables con una de las corporaciones más grandes del mundo. En el proceso, arriesga todo: su futuro, su familia y su propia vida, para sacar a la luz la verdad.



Hay algo mal con la tierra en West Virginia, y Mark Ruffalo está en el caso. Esa es la esencia de "Dark Waters", una dramatización urgente y respetable del trabajo del abogado corporativo de defensa ambiental, Rob Bilott, mientras se enfrenta a la corporación Dupont por tirar desechos tóxicos. Dirigida por Todd Haynes, este drama divaga sobre el triste trabajo investigativo y judicial de Bilott mientras expone un peligro ambiental con el potencial de impactar a todo el planeta.

Un thriller didáctico y a veces apático, "Dark Waters" marca el esfuerzo de dirección más convencional en la carrera de Haynes. Sin embargo, las preocupaciones centrales del proyecto apasionado de Ruffalo (que también él produjo) aseguran una seriedad en todo lo que funda el drama en profundas preocupaciones. Con el ceño fruncido mientras se desliza de las tierras de cultivo dañadas a su ambivalente bufete de abogados de Cincinnati, el problemático protagonista de Ruffalo se detiene justo antes de romper la cuarta pared y dar una conferencia al público. Al mismo tiempo, es difícil no quedar atrapado en su cruzada y sentir el aguijón cada vez que parece una causa perdida.

A medida que avanzan los thrillers legales, "Dark Waters" encaja perfectamente en un género familiar. Aprovechando todo, desde "All the President's Men" y "The Insider" (con un toque de "Spotlight" y "Erin Brockovich" en buena medida), "Dark Waters" sigue a Bilott a través de la evolución de sus intereses en el caso contra DuPont, una empresa que representa su propia firma. Ese conflicto central, y los desafíos internos de Bilott que reconcilian las raíces de su país con las ambiciones de las grandes ciudades, inyectan a la película una intriga palpable, a pesar de la predicación que se filtra en todo el material.


El guión de Mario Correa adapta un artículo del periodista Nathaniel Rich de la revista The New York Times, y el titular de esa historia de 2016 resume el arco de la película: "El abogado que se convirtió en la peor pesadilla de DuPont". Bilott está a punto de convertirse en socio de su firma y tener un segundo hijo cuando escucha al granjero de Parkersburg, Wilbur Tennant (Bill Camp) quejarse sobre sus vacas moribundas. En el artículo de Rich, Bilott escucha por primera vez a Tennant por teléfono, pero "Dark Waters" encuentra a la figura arrugada irrumpiendo en la firma de abogados, recordando las raíces de su familia en el área. Es una invención narrativa apretada que subraya el conflicto en cuestión, ya que Bilott se enfrenta a las lealtades en duelo a medida que se desmorona su mundo estable.

Dado que la firma de Bilott representa una gama de clientes corporativos, su decisión de enfrentarse a DuPont obliga a enfrentamientos continuos con su jefe (Tim Robbins), así como con los demás ejecutivos de DuPont que consideran a Bilott y sus compañeros como amigos. Estos enfrentamientos se ven socavados por las inquietantes visitas del abogado a las tierras de cultivo de Tennant, donde la el constante director de fotografía de Haynes, Ed Lachman, tiñe los verdes paisajes con un aura sombría que bordea la ciencia ficción. Del mismo modo, la película desarrolla una atmósfera inquietante en torno a las horas solitarias de Bilott que pasan revisando documentos encubiertos a medida que se acerca a la verdad del encubrimiento de DuPont.

Es aquí donde "Dark Waters" se acerca a inyectarle al drama inquietudes íntimas: cuando Bilott finalmente llega a la esencia de su investigación, descubriendo el químico tóxico en los productos de teflón que se han infiltrado en los hogares estadounidenses, tiene la tarea de explicar la situación a su esposa embarazada (Anne Hathaway). 


Mientras Ruffalo reproduce en exceso la mentalidad de pánico del personaje, Haynes lo controla, lanzando el drama al desorientado espacio de la cabeza de Bilott a medida que sus lealtades contradictorias colapsan en el caos y se encuentra cada vez más aislado del mundo que lo rodea. Hay un efecto excitante innegable en los pasajes de cierre de la película, ya que Bilott hace un túnel a través de la reacción violenta y los reveses profesionales para forjar una nueva batalla que continúa hasta nuestros días. Sin embargo, "Dark Waters" se adhiere a un nivel de moderación naturalista que a menudo aplana su material en dramaturgia de memoria en lugar de intensificar sus preocupaciones. 

Al mismo tiempo, Haynes y Ruffalo han conspirado para inyectar su proyecto con un componente secreto de no ficción, ya que los créditos finales revelan varios personajes representados por sus contrapartes de la vida real, incluido un hombre adulto desfigurado al nacer debido a los desechos tóxicos. Es un dispositivo bien intencionado, pero termina sirviendo como un recordatorio de que la verdad es mucho más molesta que cualquier versión ficticia.

Aún así, la película extrae sustancia genuina de la incesante determinación de Bilott contra probabilidades desalentadoras, una búsqueda que encuentra al hombre regresando una y otra vez a la sala del tribunal hasta que el último caso sea resuelto. Como plataforma para los esfuerzos de Bilott y por qué merecen un perfil nacional, la película tiene un sentido sincero de propósito. Es un drama de 20 años que se extiende hasta el presente, y a medida que las preocupaciones ambientales continúan aumentando, no podría sentirse más contemporáneo. Mientras que "Dark Waters" narra la evolución de un activista, su momento más efectivo viene con una implicación final de que su historia acaba de comenzar.


jueves, 26 de septiembre de 2019

Crítica Cinéfila: Brittany Runs a Marathon

Brittany (Jillian Bell) es una agradable y divertida chica de 27 años de Nueva York con un desastre de vida. Pero un día recibe una mala noticia por parte de su médico después de someterse a unos análisis. Dispuesta a hacer todo lo posible por enmendar esta situación, Britanny se pone como meta correr la maratón de Nueva York.



Hay dos tipos de personas: los que son extremadamente saludables y viven solo para verse bien, y los que viven sin darle mente a los prejuicios del mundo. El punto medio se le llama infelicidad, y casi el 56% de la raza humana se considera infeliz, lo cual, aunque no parezca mucho, es una cantidad reconocible. Y aunque menos lo parezca, Brittany creía que era feliz hasta que un doctor le dijo que debía perder 40 libras porque su cuerpo lo necesitaba.

Su historia se centra en cómo, la aspirante a 30 años, se da cuenta cómo, mientras ella se la ha pasado a su corta vida saltando de un trabajo a otro, sin ninguna relación amorosa fructífera, una amiga real  o una vida social saludable, debe decidir a hacer un cambio positivo antes de que su cuerpo se vengue de ella misma. Cuando su doctor le informa de la cantidad de problemas que sufre a su corta edad, Brittany decide cambiar su estilo de vida, comenzando por hacer ejercicio. Pero cuando la opción de una suscripción al gimnasio más cercano resulta la más costosa versión, correr es lo más barato y asequible. 

Al comenzar a notar los cambios en su cuerpo, lo fácil que puede llegar a ser correr si tu mente lo acepta y agregando una pequeña victoria en un maratón de 5K, Brittany decide motivar a sus nuevos amigos a formar parte del Maratón de Nueva York. Pero no serán sus falsos amigos o los momentos de malos hábitos que se pondrán en su camino, sino su propio autoestima que le recuerda cada vez que puede la chica que alguna vez fue. 


Paul Downs Colaizzo, escritor y director de Brittany Runs a Marathon, pasó solo unos años de sus años formativos en Voorhees, pero las leyendas locales dejaron una marca, y puedes sentir la huella de Rocky en su nueva película. Es, en esencia, la historia de una mujer que quiere probar algo principalmente para sí misma, y ​​aunque hay una competencia involucrada, no se trata de ganar, sino de solo recorrer 26.22 millas.

Lo que las dos películas también tienen en común es la actuación de un actor dando un gran salto en clase, en este caso Jillian Bell, que nos ha estado haciendo reír durante años con vívidos giros de apoyo en comedias como 22 Jump Street. Aquí, ella obtiene un formidable papel protagónico (está en cada escena) que requiere una abrumadora variedad de emociones y una impresionante invocación de oficio e instinto: realmente depende de Bell (quien perdió 40 libras por la parte transformadora) ayudar a guiar a la audiencia a través del peligroso territorio que viene con la historia de una mujer que quiere cambiar su vida, y con ella su cuerpo.

No tan rápido, una frase que también describe el tiempo de Brittany en el 5K. Colaizzo tiene una película mucho más ambiciosa en mente: una que mira penetrantemente la soledad y la infelicidad en el centro de la vida de Brittany (hay algunos momentos de fondo que dejaron a la audiencia de sorpresa), y estas son cosas que no hay cantidad de carreras logradas o pérdida de peso suficiente que puedan curarlo.


Bell registra todo esto maravillosamente, y logra hacernos reír mientras explora el enigma espinoso de la psique del personaje. La opinión de Brittany sobre sí misma va a la zaga de su transformación física, y a menudo es dura con las personas que están en su esquina: sus compañeros de carrera, su novio potencial (Utkarsh Ambudkar) y hasta sus únicos familiares. Obviamente, el hecho de venir de una familia con una madre ausente y un padre que falleció antes de disfrutarlo lo suficiente crea frustraciones internas bien dramáticas en ella, mientras choca con su compañera de cuarto obsesionada con las redes sociales (Alice Lee), quien no parece saber cómo reaccionar ante Brittany. 

Pero el alejamiento también es culpa de Brittany: no puede aceptar la ayuda de la gente. No de los nuevos amigos que intentan alentarla, ni siquiera del cuñado (Lil Rel Howery) que la deja quedarse en su casa, cuando ella llega de un camino lleno de baches y huecos sentimentales.

Colaizzo escribe esta película como una carta de amor a la verdadera Brittany, quien en la vida real es una de sus mejores amigas, pero lo hace con un hermoso mensaje de autovaloración y cariño, algo que al personaje de Brittany le cuesta aceptar. Durante años, el mundo le dijo que no valía la pena prestarle atención, y comenzó a creerlo. El camino de Brittany hacia un tipo diferente de creencia en sí misma es un poco maratónico y caótico. Es desordenado, pero a la vez realista. Se enfoca en sentimientos e inseguridades que todo el mundo siente en algún momento de su vida. La película le da una cachetada fuerte a la audiencia, avisando que, sin importar el size de tu ropa, lo más importante no solo es estar saludable, sino creer que llegar a la meta requiere de compañía y de mucha confianza personal.


viernes, 20 de septiembre de 2019

Crítica Cinéfila: Hustlers

Inspiradas por un polémico artículo publicado en el New York Magazine, un grupo de strippers de Manhattan deciden planear una venganza contra sus clientes adinerados de Wall Street.



La sexualidad es un arma, empoderando a las mujeres que lo manejan con un toque de crímenes reales, que hace para una pandilla de chicas malas de New York lo que "Goodfellas" hizo para la mafia. Hustlers equivale a un momento cultural, inspirado en un escandaloso perfil de la revista New York, adaptado por la escritora-directora Lorene Scafaria, y protagonizada por una Jennifer Lopez como nunca la has visto antes.

En el cuarto de siglo desde "Showgirls", una línea de trabajo que alguna vez se descartó como degradante se ha reevaluado casi por completo a la luz del feminismo de la tercera ola: una especie de dominatriz de la cultura pop que hizo del "sexo" su marca y convirtió la lencería en una especie de armadura de batalla en el escenario. En lugar de rechazar todo lo que parecía misógino y corrupto en la sociedad, los Strippers se propusieron subvertir esas instituciones desde adentro.

De repente, se ofrecían clases de pole dance en gimnasios en todo Estados Unidos, mientras que las chicas fiesteras de Page Six y las estrellas porno hechas a sí mismas eran tratadas como celebridades. Y un grupo de strippers de Nueva York, que hostigaban, drogaban y robaban a los ricos para dar a sus seres relativamente pobres, fueron aclamadas como heroínas desafiantes en lo que la prensa llamó "una historia moderna de Robin Hood".

¿Qué tipo de prejuicios traen los extraños cuando piensan en strippers? "Hustlers" humaniza a las mujeres en su centro, dándoles novios, historias de fondo y, lo más importante, agencia. Las bailarinas son lo suficientemente inteligentes como para encarnar cualquier cantidad de fantasías masculinas, pero lo hacen en sus propios términos, y Scafaria nunca pierde de vista el hecho de que ellas tienen el control en todo momento: Ramona siempre aconsejó a Destiny (Wu), con los ojos abiertos, explicando, en términos crudos pero pegadizos, cómo se paga a las strippers por burlarse, no por satisfacer los deseos de sus clientes.


Las cosas son más seguras cuando las mujeres trabajan juntas, como Destiny comienza a hacer con Ramona, lo que también hace que sea más fácil sacar más efectivo de sus cajeros automáticos humanos. Pero luego la economía decae. Los clientes se ponen tacaños. Y durante la noche, los hombres parecen esperar más por su dinero, mientras una nueva cosecha de inmigrantes increíblemente hermosas están dispuestas a darlo por US$300. Durante la recesión, Destiny se fue y tuvo un hijo, y aunque Ramona insiste en que "la maternidad es una enfermedad", culpando a su madre por el lugar donde terminó, ella también tiene una hija, y ambas sienten la necesidad de ser creativas para poder proveer para sus familias.

Ramona lo llama "pesca": dado que ya no se puede confiar en que los hombres ricos lleguen solos al club, las bailarinas deben salir y atraerlos. Una vez que han atrapado una caja chica desprevenida, lo llevan de vuelta a Moves, donde han llegado a un acuerdo con el club, aumentando la cuenta y dividiendo el botín. Eso funciona bien por un tiempo, pero toma un giro cuando Ramona decide que sería más fácil si comenzaran a aumentar las bebidas de los chicos con una sustancia que los deja inconscientes, y saliéndose del club para no tener que entregar parte de la recompensa.

"Hustlers" presenta no una, sino dos escenas en las que se muestra a López presentando su plan a sus "hermanas", sin mencionar el simulacro de indignación donde Wu lo describe a la reportera, ninguna de los cuales parece especialmente aplausible, mucho menos necesario. Como público, no necesitamos creer que pensaron que era seguro, o que el uso de narcóticos era "normal". Pero ayuda a comprender mejor la estafa, que implica algo sobre llamar a sus clientes habituales, ofreciéndoles un buen tiempo y luego maximizar sus tarjetas de crédito.


Lo que el autor fallido Steve Antin estaba buscando con "Burlesque", "Hustlers" lo representa como una celebración acrobática de la feminidad desenfrenada, en la que las mujeres liberadas aprovechan al máximo el poder que tienen sobre los hombres, quienes, en esta ecuación, son el sexo más débil, esclavos de un libido satisfecho solo con el gasto. Por supuesto, hay muchos que rechazarían tal exhibición como un compromiso de las verdaderas fortalezas de una mujer, pero "Hustlers" no tiene tiempo para tales argumentos.

En la película, son las bailarinas quienes hacen la objetivación, reduciendo a sus clientes masculinos a una colección de estereotipos poco profundos, con excepción de Usher, quien sale completamente ileso. La mayoría sale como Frank Whaley, luciendo petulante como un patrón de gato gordo al que se le permite entrar por la parte de atrás, de la forma en que Ray Liotta hace en el Copacabana de "Goodfellas" (la famosa toma larga de steadicam de esa película también inspira la escena de apertura con luz fluorescente de esta película, que mueve a Destiny del salón de vestuario al escenario). Algunos de estos tipos unidimensionales de Wall Street, banqueros y corredores que ganan millones de maneras deshonestas, no duden en dejar seis cifras en una sola visita.

El estado de nueva chica de Destiny excusa los movimientos relativamente torpes de Wu, mientras le da a Scafaria razón para guiar al público a través de la profesión. A menos que usted mismo haya dado u obtenido un lap dance, las reglas del juego no son del todo obvias, y, francamente, siguen siendo demasiado misteriosas en su explicación imparcial. En un club como Moves, las mujeres no ganan nada por bailar sino que trabajan por propinas, dando un corte considerable al club que proporciona las habitaciones, donde los clientes comienzan a ser realmente generosos.


La verdadera Ramona, Samantha Foxx (nombre real: Barbash), tenía más de 30 años cuando conoció a Roselyn Keo (en quien se inspiró Destiny). Una multitalento que nunca ha sido menos que la entidad más eléctrica en la pantalla en todo lo que ha hecho, López tiene más de una década en su personaje y, sin embargo, la superestrella sorprende, mostrando movimientos de medalla olímpica en su escena introductoria. Destiny está paralizada (y nosotros también) al ver a Ramona flotando, girando y deslumbrando en el pole antes de deslizarse boca abajo en el piso, donde golpea los zapatos con fuerza mientras jala fuera de las divisiones.

En la vida real, Foxx y Keo lo llevaron demasiado lejos, pero tuvieron una explosión en el proceso, y sus víctimas eran hombres que, en virtud de su riqueza y sus derechos sociales, sentían que el dinero justificaba su maltrato. Esa es una simplificación excesiva de los hechos, pero luego, la depredación generalmente fluye en la dirección opuesta. Muy pocas películas reconocen el efecto y el alcance del trabajo sexual en los Estados Unidos, y "Hustlers" al menos encuentra la emoción en un caso en el que un grupo de mujeres explotaba a los hombres, pero con champaña, una atracción sexual apresurada y vestidos de neón en un grupo de bailarinas emprendedoras que despojó a varios clientes ricos de Wall Street de una generosa fortuna.

Ese es el espíritu que impulsa el enfoque de Scafaria, con su celebración elegante y orientada a la superficie del exceso de material. Grabado y editado como un video musical, lleno de movimientos de cámara y montajes gratuitos largos, “Hustlers” es una subversión radical de cómo se ha representado la profesión durante el siglo pasado. ¿Y qué hay de todas esas aspirantes a jóvenes estrellas, relegadas a trabajar en la pole, en topless y anónimas, en un espectáculo como "The Sopranos"? Bueno, ahora tienen su propio "Goodfellas".



jueves, 27 de diciembre de 2018

The Mule

 Earl Stone (Eastwood), un octogenario que está en quiebra, solo, y que se enfrenta a la ejecución hipotecaria de su negocio, se le ofrece un trabajo aparentemente facil: sólo requiere conducir. Pero, sin saberlo, Earl se convirte en traficante de drogas para un cártel mexicano, y pasa a estar bajo el radar del agente de la DEA Colin Bates (Cooper).



A sus 88 años, Clint Eastwood demuestra una vez más su talento en pantalla y detrás de cámara, trayendo a la vida a The Mule. Este hilo basado en una historia real acerca de un veterano todavía casi indigente que comienza a transportar drogas para un cartel mexicano, es atractivo, humorístico y, al parecer, bastante personal en la forma en que retrata a un hombre que hace un intento para mejorar como esposo y padre. El veterano de Eastwood, que busca buenos momentos, es un contraste temperamental con el insultante que jugó en el gran éxito de Gran Torino una década atrás.

Visto por primera vez con un sombrero para el sol y cuidando algunas flores en un invernadero, Eastwood se ve notablemente más viejo que cuando estuvo la última vez en la pantalla grande; camina lentamente, se ve un poco frágil y por primera vez carece de toda la impresionante estructura que ha tenido desde el principio de su carrera. Verlo participar en algo llamado la Liga Nacional de Daylily parece una broma.

Al darle vida a Earl Stone, muestra como este es despreciado por su familia inmediata, incluida su ex esposa Mary (Dianne Wiest) y su hija Iris (Alison Eastwood), a quien dejó plantada en su propia boda y todavía no puede perdonarlo. Parece que el hombre nunca estuvo allí cuando necesitaba estar y ahora está pagando el precio.

Pero lo peor está por venir para el viejo Earl cuando se queda sin dinero y lo echan de su vivienda. Sin embargo, Chance lo rescata cuando es contratado, en parte debido a su perfecto historial de manejo, para "simplemente conducir" a El Paso para hacer una entrega. Es el comienzo de un hermoso arreglo, por no mencionar lucrativo, y durante un buen rato se demuestra que es mutuamente beneficioso para el cartel (Earl es tan confiable en el trabajo como no estaba disponible para su familia) y para el mismo Earl, quien puede utilizar bien el dinero y eventualmente regresar a su casa.


Al mismo tiempo, los agentes federales en Chicago, liderados por un agente especial de la DEA a cargo (Laurence Fishburne), están tratando de atrapar a algunos narcotraficantes del cártel en el oeste, pero están sufriendo un período largo y seco. Puede tomar un tiempo, pero sabes que eventualmente los hombres de la unidad se cruzarán con el no sospechoso Earl, especialmente después de que un nuevo agente, Colin Bates (Bradley Cooper), suba a bordo.

Durante algún tiempo, el arreglo funciona maravillosamente bien: los narcotraficantes obtienen lo que quieren sin problemas, mientras que Earl recupera su equilibrio financiero y sobra lo suficiente para las damas que quiere en su vida. Aunque no es nada en comparación con los arrebatos del anciano hacia las minorías en Gran Torino, la nueva película presenta deliberadamente algunas de las anticuadas nomenclaturas de Earl, incluso hasta caer en momentos racistas y estereotipados.

El viejo Earl de repente lo está llevando bien, en la medida en que ayudar a su nieta con los gastos de la boda y puede financiar la reapertura de un bar de amigos; el éxito del acuerdo finalmente llega a la atención del jefe del cartel Laton (Andy Garcia), quien lleva a cabo reuniones de negocios en su finca mientras dispara con un rifle de oro macizo. A Laton le gusta tanto el viejo gringo que lo invita a una de sus grandes fiestas y le regala dos amigas para la noche (todo lo que pase está implícito pero, felizmente, no se ve). Pero, de repente, las cosas se van al sur, con nuevos supervisores desagradables que hacen que la vida sea miserable para Earl y la DEA cada vez más frustrada siente la necesidad de obtener resultados rápidos.


También hay malas noticias en el frente doméstico, ya que Mary se enferma. Cuando Earl, a modo de explicación y disculpa por no estar allí para ella cuando ella y la familia lo necesitaban, dice: "Pensé que era más importante ser alguien allá afuera", la sensación es ineludible de que Eastwood se esté dirigiendo a su propia persona, una inmersión constante en su carrera cinematográfica, incluso cuando dice que modelaba algunos de los hábitos del anciano según su propio abuelo.

La dirección de Eastwood despierta cierto suspenso a finales de los años; no hay garantía de que Earl salga de este lío con vida, ya que el director ha matado a su propio personaje más de una vez en el pasado. El clímax de la historia toma algunos giros y giros que son a la vez melodramáticos e inesperados, y el Earl generalmente prosaico finalmente concluye: "Pude comprar cualquier cosa, menos tiempo".

Pocos hombres importantes en la historia del cine han estado activos durante tanto tiempo (Eastwood hizo su debut en la pantalla hace 63 años), y probablemente ninguno haya tenido a la estrella por encima del título durante tanto tiempo. ¿Y cuántos directores modernos han hecho tantas películas como él? (Spielberg ha dirigido 31 durante un período similar). Eastwood ha hecho algunas películas flojas y demasiado largas a lo largo de los años, pero esta no es una de ellas, y aquí hay vitalidad visual como resultado de la primera colaboración entre el director y el director de fotografía canadiense Yves Belanger. También es fresca y bienvenida la discreta partitura del gran músico de jazz cubano Arturo Sandoval.

Menos molesto e incitante que Gran Torino, pero persuasivamente expresivo al mostrar los lamentos de un anciano junto con su deseo de superarse incluso a una edad avanzada, The Mule muestra que Eastwood todavía lo tiene, tanto como director como actor.


On the Basis of Sex

Ruth Bader Ginsburg, junto a su esposo Martin Ginsburg, cambió el curso de la historia con un singular caso sobre discriminación de género que abrió el camino para la igualdad en los Tribunales.



La humanidad cambia a la humanidad. Es parte del ritmo de la historia. Pero aún más impresionante es cuando un grupo considerado minoritario se encarga de lograr esos cambios, independientemente de quien esté al lado de ellos apoyándoles. Ruth Bader fue una de esas que se animó a gritar por un cambio, no a beneficio de ella, pero a beneficio de quienes reclamaban sus derechos. Para muchos estadounidenses, esta película biográfica jugará más como un cuento de origen de superhéroes a nivel judicial que un drama. A los 85 años, Ruth sigue siendo una de las pocas esperanzas progresivas para evitar que la corte suprema sea consumida por el actual jefe de estado.

On the Basis of Sex es un biopic sobre la vida de la jueza del Tribunal Supremo de los EE. UU., muchos años antes de que pudiese a conocer, e incluso mucho antes de que las mujeres fueran verdaderamente consideradas para posiciones de trabajo como abogadas. Ruth, quien se inscribió en la escuela de derecho de Harvard para entender el trabajo de su esposo, pero se terminó enamorando de la carrera. Después de ser discriminada clase tras clase por el hecho de ser mujer, Ruth resaltó para demostrar de que no solo era capaz de ser abogada, sino también que podía ser una luchadora por los derechos humanos. Esto fue aún más obvio cuando su esposo le presentó el caso de un hombre que se le estaba denegando la deducción de impuestos de enfermería por el hecho de que este beneficio solo lo recibían las mujeres. Aquí no solo tuvo que finalmente pararse en una corte por primera vez sino también enfrentarse a muchos hombres que hasta ese día la habían tratado de denigrar en diferentes formas por su género.

La estrella de cine que interpreta a Kiki de 1956 a 1975 es la actriz británica y siempre valiente Felicity Jones, cuyo acento de Brooklyn no puede competir con el de Justin Theroux, criado en DC, que aporta cierta aspereza a la caracterización de Brusque y Director Legal de ACLU Mel Wulf. El coprotagonista principal de Jones es el batido reinante de la pantalla, Armie Hammer, quien interpreta a su esposo Marty Ginsburg como compañero de ayuda, ensueño, santo a tiempo parcial y abogado de impuestos del crackerjack.

La directora Mimi Leder y el guionista Daniel Stiepleman (sobrino de Ginsburg) encierran todos los incidentes cubiertos por la película en una plantilla familiar de Hollywood, simplificando y glamorizando todo el camino. Esta es una película para personas que piensan que lo peor de "Kiki" Ginsburg, como la llamaban sus amigos y familiares, es que no se parece a una estrella de cine.


El trailer casi convence a la audiencia de que esta película iba a ser un desastre narrativo, casi cayendo en la categoría de los peores trailers producidos en este año; no obstante, la película terminó siendo una sorpresa agraciada. El guion esta bien elaborado, desarrollándose a un ritmo que delata los altos y bajos del personaje y retratando crímenes morales que se vivían en esta época. No obstante, demuestra ser el debut de un escritor.

La película estaba programada para protagonizar a Natalie Portman bajo la dirección de Marielle Heller, una combinación tentadora que, desafortunadamente, no logró ser. Aparte de Portman o quizás de Debra Winger, hace 30 años, es difícil pensar en otras actrices ideales para el papel y, lamentablemente, no es Felicity Jones. El hecho de que se le haya permitido dejar pasar algunas inflexiones vocales notablemente británicas es un punto menor en comparación con su actitud seria y persistente que varía poco. Por supuesto, estos son rasgos que la mujer real tiene en abundancia, pero cualquiera que haya visto el maravilloso documental RBG, estrenado en este año, sabe que hay mucho más para ella que eso, incluido, para empezar, un encantador sentido del humor y una manera astuta y poco convencional que sugiere que siempre tiene algo bajo sus mangas judiciales.

Presumiblemente conociendo a su tía toda su vida, el guionista Daniel Stiepleman comienza su relato en 1956, cuando, ya casada y con una hija pequeña, Ginsburg se convirtió en una de las nueve mujeres de una clase de más de 500 hombres que ingresaron en la Escuela de Derecho de Harvard. ese año. Este es solo el primero de muchos de los momentos más emocionantes que el guión ha logrado obtener, y lo que sorprenderá a las audiencias más jóvenes que no conocen las normas de hace medio siglo.


La película, naturalmente, está estructurada sobre los obstáculos enfrentados y saltados; no obstante, no es más astuta y menos común. Las escenas en sí mismas son perfectamente presentables y los casos en cuestión apenas pueden ser más claros, pero el sentimiento persiste en los puntos marcados, tanto para dar a Ginsburg su A+, como para asegurar que el público recibe una gratificación constante con respecto a su visión de derecha.

Jones se aplica con seriedad y energía para cubrir las bases de la seriedad de propósito de Ginsburg, la frustración inicial de la carrera y la claridad final de la visión de cómo puede hacerse cargo de una identidad importante y un papel público para ella. Pero incluso la exposición moderada a la personalidad de la mujer real revela un lado malicioso, humorístico y juguetón latente que solo se vislumbra momentáneamente en la película, y que solo es presentado por su esposo, quien, a pesar de la infinita simpatía de Hammer, se queda con lo que solía hacer, ser el papel de "esposa" unidimensional.

Kathy Bates es una presencia bienvenida en un excelente cameo como la pionera feminista y líder de los derechos civiles Dorothy Kenyon, mientras que Cailee Spaeny trae una fuerte rebelión a la precoz hija adolescente de los Ginsburg.

El enfoque dramático aquí es claro, eficiente y totalmente sensacional, con poco tiempo para cualquier cosa que pueda distraer el esfuerzo hagiográfico en juego. Su único propósito es ennoblecer y proclamar a una heroína. Pero lo hace otorgando un drama notablemente simplificado.


viernes, 21 de septiembre de 2018

White Boy Rick

Narra la historia real del adolescente Richard Wershe Jr., conocido como 'White Boy Rick', que se convirtió en la década de los 80, a la edad de 14 años, en el informante inflitrado para el FBI más joven de la historia. (FILMAFFINITY)



El ganador del Oscar Matthew McConaughey y Richie Merritt interpretan a un padre y un hijo que se encuentran atrapados en la epidemia de crack de cocaína de los años ochenta en la película White Boy Rick, basado en hechos reales. La trama nos traslada a Detroit de 1980. Quien no tenía dinero debía buscársela en los trabajos más indeseables: casarse con un rico, vender drogas o meterse a la prostitución. Por su parte, Richard y su hijo Rickie venden armas sin licencia. Pero en una de esas ventas, Rickie se hace amigo de uno de los dealers de crack más poderosos de la ciudad. El FBI, que venía siguiendo los rastros de su padre, lo atrapa y deciden hacer un trato con él en orden de no encarcelar a Richard: Rickie deberá servir como un infiltrado dentro del imperio del que ya es parte. No obstante, las necesidades económicas y el deseo de progresar motivarán a Rickie a pasar de informante a uno de los traficantes de crack más poderosos de Detroit.

¿Les ha pasado que una película les promete mucho en el trailer y cuando la ven se decepcionan? La decepción no fue tan grande, pues la película entretuvo bastante, pero siéndoles bien honesta: esperaba mucho más. Esperaba más sobre su historia como traficante, sobre esos años en que su conocimiento en el negocio del crack le dieron el poder suficiente para que su familia siguiera adelante, salvando a su hermana, cuidando a su bebé y evitando que su padre siguiese vendiendo armas ilegales. Sin embargo, la historia cubrió más bien desde sus inicios con una banda de vendedores de crack, luego a ser informante del FBI y después a ser vendedor de crack. No hay problemas con el orden cronológico y con toda la trama, que sirve para hacer justicia a la historia de Rickie, pero ¡debieron advertir que realmente era eso lo que se vería en la película!

Lo que más salva la trama es la química de todo su elenco, sobre todo entre McConaughey y Richie Merritt, quienes son la relación principal de la trama, y a quienes seguimos durante toda la historia. Son sus propios enemigos y es uno de los mejores "bromances" que el cine ha llevado a la pantalla grande en este año. El resto del cast no se queda corto pues le da vida a un guion que casi cae en lo ordinario, pero se salva por el aceptable desarrollo de personajes. Es lo que verdaderamente motiva a seguir viendo la película. 


Y a propósito del guión, este no responde al desafío del tema pues margina a casi todos los personajes negros que sigue. Rick Jr. parece hipnotizado por la idea de tener amigos negros. (También padre de un niño con una joven mujer negra). Pero la mayoría de las amistades de Rick están muy definidos y excelentemente actuadas. 

Por otro lado, los aspectos técnicos del filme son el verdadero plus, con un diseño de producción que traslada totalmente a la época, y complementado con una mezcla de montaje y banda sonora que da ese estilo de comedia negra que la trama consigue con éxito. Cada escenario responde tanto al año como al lugar, y aunque no conozcas Detroit, te dará esa tonalidad y sabor amargo de los años más peligrosos de la ciudad. La película tiene también puntos polémicos sobre la hipocresía de los policías, la guerra contra las drogas en la era de Reagan y las severas leyes de condena que destruyeron muchas vidas jóvenes. 

Sorprendentemente, a la edad de 17 años, Rick Jr. fue sentenciado a cadena perpetua por poseer un gran suministro de cocaína. Un título final nos informa que finalmente se le otorgó la libertad condicional en 2017, pero aún no ha sido liberado. Fue un error de la justicia que finalmente logra una justa presentación de las verdades que ocultaba. Ahora quiero ver la versión que solo hable de su vida como dealer de crack...


jueves, 6 de septiembre de 2018

Operation Finale

15 años después de la Segunda Guerra Mundial, un equipo de agentes secretos se reúne para rastrear a Adolf Eichmann, el infame arquitecto nazi del Holocausto, que había escapado de la justicia tras la guerra. (FILMAFFINITY)



Cuando los Aliados marcharon hacia Berlín en la primavera de 1945 y quedó muy claro que el Tercer Reich se derrumbaría, Hitler, Goebbels y Himmler se suicidaron en lugar de ser capturados vivos. Adolf Eichmann no lo hizo. El arquitecto de sangre fría de "la solución final" huyó con su familia a Argentina. Su captura tendría que esperar casi 15 años. La historia de su alto secuestro secreto por parte de un equipo de agentes de inteligencia israelíes y su audaz misión de llevarlo a Jerusalén para ser juzgado por sus crímenes es la verdadera historia que impulsa "Operación Finale" de Chris Weitz .

El thriller dramático basado en hechos reales, protagonizado por el ganador del Oscar Ben Kingsley y el ganador del Globo de Oro Oscar Isaac, detalla la osadía y brillantemente ejecutada misión para capturar a Eichmann. Quince años después del final de la Segunda Guerra Mundial, la agencia de inteligencia israelí Mossad y la agencia de seguridad Shin Bet, liderada por el incansable y heroico agente Peter Malkin, lanzaron una audaz incursión secreta para capturar al famoso Eichmann, quien había sido reportado muerto en el caos tras el colapso de la Alemania nazi pero, de hecho, vivía y trabajaba en un suburbio de Buenos Aires, Argentina bajo una identidad asumida junto con su esposa y dos hijos.


Monitoreando su rutina diaria, Malkin y sus agentes planean y ejecutan el secuestro bajo la sombra de la oscuridad a pocos metros de la casa de Eichmann. Decididos a escabullirse de Argentina para enfrentar un juicio en Israel. Malkin y Eichmann se involucran en un intenso y apasionante juego del gato y el ratón.

Una vez que Eichmann es vendado y atado en el último piso de la casa de seguridad del grupo, la película se convierte explícitamente en cómo uno debe tratar con los sospechosos de crímenes inhumanos. No solo sobre cuestiones de tortura o ejecución sin el debido proceso, sino incluso preguntas más difíciles sobre si reconocemos que aquellos que hacen cosas horribles siguen siendo seres humanos identificables, y si interactuar con ellos a nivel humano nos pone en peligro o nos salva de nuestros peores instintos .

En la narración de la película, tratar con Eichmann es necesario porque El Al, la aerolínea que enviaría al equipo disfrazado de regreso a Israel, decidió que no cooperaría a menos que firmara un documento diciendo que iría voluntariamente a Israel para enfrentar un juicio. La cuestión de la falsificación apenas es abordada por el equipo, ahora atrapado en una casa con el hombre que odian: ¿Pueden batirle una firma? ¿Le obsesiona con la privación y el interrogatorio pasado de moda? ¿O podría simplemente estar convencido?


Malkin se convierte en el actor crucial aquí a medida que pasan los días. En vez de tratar a Eichmann de manera tortuosa, decide ser "amigable" con él, afeitándole, dándole de comer, y hablándole de su vida. Kingsley ofrece moderación, proyectando a lo sumo una indignación intelectual cuando Eichmann argumenta que no debe ser juzgado por personas cuyas mentes están inventadas de antemano. Es allí donde la química entre Kingsley e Isaac se hace aún más notoria, pues no solo se encierran a la relación de captor y prisionero, sino a crear una empatía obvia el uno por el otro que produce las sacudidas de electricidad más cargadas de la película, terminan salvando la situación y obteniendo la muy necesaria firma de Eichmann para lograr escapar a tiempo antes de ser encontrados por militares nazis. 

A pesar de que hay otras películas de secuestro/rescates más dramáticas y angustiosas (como Argo), o películas más dramáticas sobre el Holocausto (Schindler's List, Sophie's Choice), el drama se beneficia de un reparto fuerte y puede reemplazar fácilmente a "The Man Who Captured Eichmann" de 1996, que presenta este mismo episodio de la historia humana.

Operation Finale nunca alcanza la intensidad emocional, debido a una banda sonora que desconecta con mucha facilidad, y que en ocasiones es salvada por una escenografía que traslada a cualquiera a esa época, pero lo que verdaderamente intercede para que la película logre la transmitir el mensaje de justicia y venganza, es la increíble actuación de sus protagonistas, las secuencias de acción limitadas pero suficientes para contar la historia y ese cierre de mal sabor de que estas historias solo nos recuerdan los terribles pecados de la humanidad.


jueves, 16 de agosto de 2018

BlackKklansman

Un detective afroamericano en Colorado Springs, en el estado de Colorado, se infiltra en el capítulo local del Ku Klux Klan y finalmente se convierte en el jefe del capítulo.



A principios de los años setenta, una época de gran agitación social con la encarnizada lucha por los derechos civiles como telón de fondo, Ron Stallworth se convierte en el primer detective negro del departamento de policía de Colorado Springs, pero es recibido con escepticismo y hostilidad por los mandos y los agentes. Sin amedrentarse, decide seguir adelante y hacer algo por su comunidad llevando a cabo una misión muy peligrosa: infiltrarse en el Ku Klux Klan y exponerlo ante la ciudad. No obstante, para lograr infiltrarse, deberá aliarse con policías blancos que logren pasarse por él, puedan participar en las atroces actividades de las que son parte y conocer los niveles de racismo que existían (y todavía existen).

Spike Lee regresa con una película de Blaxpoitation, para otorgar una trama que toma lugar en los años 70, pero que hace mucha referencia al racismo que todavía se vive hoy en día. A pesar de que el estilo es muy particular del conflicto entre los blancos y los negros, también trata del racismo a nivel general, con escenas particulares hacia los judíos, chinos, latinos y otros grupos étnicos que puedan ser target de ataque. A su vez, la decisión de hacer contraste entre la lucha por la igualdad de los años 60-70 con los actuales rallies de grupos en apoyo de la supremacía blanca es un grito a la sociedad de que todo parece seguir igual.


Esta es una película cargada de comedias amplias, discursos audaces, embotadas representaciones de racismo y un asombroso toque visual; es una película muy típica de Spike Lee, hecha con el tipo de brío artístico y político que recuerda su mejor trabajo. La historia tiene toda la sutileza de un mazo en la cara, pero el argumento de Lee comienza y termina con el hecho de que este es un momento poco sutil en Estados Unidos. ¿Por qué otra razón concluiría su película (una obra de época) con imágenes del mitin de Charlottesville, la lucha que estalló, el accidente automovilístico intencional que mató a la contrarrevolucionaria Heather Heyer y la negativa de Donald Trump a condenar a los nacionalistas blancos después?

El personaje de Ron Stallworth es muy particular pues, a pesar de saber que ser negro en esta época representaban muchas desventajas para sí mismo, era un tema que lo mantenía reservado para sí mismo, pero a la hora de ser víctima de racismo en su propio trabajo, más conocer revolucionistas afroamericanos luchando contra el racismo, su mentalidad se fue transformando de manera notoria. La mejor secuencia de la película llega temprano: después de contratar a Stallworth como el primer oficial de policía negro en la historia del departamento, tiene la tarea de asistir a un discurso del activista de derechos civiles Stokely Carmichael (entonces conocido como Kwame Ture) para supervisarlo por subversivo actividad. Lee filma la escena como un momento de despertar relámpago para Stallworth, la cámara volviendo a su rostro (y tomas individuales de otras caras en la audiencia) repetidas veces mientras Ture (Corey Hawkins) le dice a la audiencia que "deje de huir de ser negro".


Los personajes, protagonizados por John David Washington y Adam Driver, tienen una química que representan el mejor entretenimiento de la historia, aún durante la lucha por la igualdad. Ambos personajes son conflictivos y complejos, representan grupos minoritarios de su época, pero a la vez luchan por diferentes objetivos: uno busca la igualdad y otro un camuflaje para no llamar la atención. Son las actuaciones más sobresalientes de la película, pero esto no significa que sean las únicas, pues todas las actuaciones saben lograr la ironía y empoderamiento que requierern sus personajes.

El diseño de producción es otro aspecto a resaltar, pues presenta una ambientación de la época bien inspirada, pero a la vez sabe volver a traer a la luz monumentos que resaltaban el racismo de algunos y la lucha de otros. Por igual, la vestimenta complementa la musicalización de la historia para saber resguardar el Blaxpoitation que es la película. Del mismo modo, el montaje hace referencia a este género y se inspira de otros clásicos de este estilo, con el objetivo de resaltar la diferencia de étnias y mantener la misma línea gráfica que Spike Lee ha establecido en todas sus películas.

BlacKkKlansman celebra el orgullo negro como arma necesaria contra el Klan y la sociedad para que despierte y se de cuenta del racismo que todavía se vive hoy en día. A pesar de todos los momentos cómicos que crea a lo largo de la historia, también refleja que la lucha sigue y que muchos están contra ella. Es un sabor amargo, pero real.


jueves, 7 de junio de 2018

Adrift

Basada en una historia real, narra cómo la pareja formada por los jóvenes Tami Oldham (Shailene Woodley) y su novio Richard (Sam Claflin) se hace a la mar en su velero, pero en medio del océano se ven sorprendidos por una de las mayores tormentas jamás registradas. (FILMAFFINITY)



Las películas sobre supervivencia SIEMPRE serán buenas, porque te hacen cuestionarte si tú podrías lograrlo, si te vieras en una situación similar, y creánme cuando lo digo: si estuviese en esa situación, no creo que pueda sobrevivir 41 días en la deriva/jungla/montaña/nevada.

Adrift comienza como la historia de Tami y Richard, después de que su velero termina gravemente  en ruinas tras haber tratado de atravesar un huracán y ser embestido una gigantesca ola. Pero mientras va narrando su situación, la película también muestra cómo se conocieron en Tahiti y cómo, después de unos meses, comenzaron a planificar viajar por el mundo en el velero, hasta que a Richard le ofrecen el trabajo de transportar otro velero a las costas de San Diego. Al ser una oferta tan tentativa, ambos aceptan, sin imaginarse que en el camino se encontrarían con un huracán y el riesgo de no sobrevivir para disfrutar de su recompensa.


A diferencia de otras películas sobre supervivencia, Adrift tiene la intención de mostrarte un lado más "positivo": en vez de enfocarse en la desesperación de ellos buscando ayuda, más bien muestra como trantan de conseguir suministros, administrar agua, curarse las heridas que le ha dejado el paso del huracán, y sobretodo, ver como Tami pasa de ser una pasajera del velero a estar al mando y buscar la manera de llegar lo antes posible a la isla/país más cercano.

La química de Shailene Woodley y Sam Claflin es uno de los elementos más atractivos de la película, pues a pesar de estar narrando un drama de supervivencia, el amor y los momentos vividos de los protagonistas, previo a la tormenta, es lo que mantiene el interés de la audiencia, sobretodo porque se entiende que es lo que los llevó allí.


Otro elemento sumamente interesante es la estructura de la historia, pues, a diferencia de otras películas sobre supervivencia en las que el punto de giro es cuando se pierden/tienen un accidente, esta comienza justo cuando ya ha pasado, y entonces va narrando la relación de la pareja con escenas estilo flashback (pero no específicamente como flashbacks). A su vez, cada escena del inicio de su relación sirve de ayuda para la supervivencia, de que deben o no hacer en esa situación y los distintos efectos psicológicos de estar en esta situación. Además, esta estructura es perfecta para el twist del tercer acto, pues le da a la audiencia ese final de sorpresa que realmente nadie está esperando, por más predicciones que le hayan hecho.

En términos técnicos, la película es visualmente hermosa, pues le saca provecho al ambiente y lo logra convertir de hermoso a terrorífico por la situación. Así mismo, la musicalización se adapta a las emociones de los personajes, y la "agarra" en los momentos más delicados.

Adrift es una película que deja a cualquiera completamente tenso, porque no solo se trata de ver los intentos de supervivencia de la pareja, sino también ver los efectos de la tormenta en los protagonistas y su alrededor. Es un romance mezclado con desastre natural que solo te deja con las ganas de tomarte un relajante muscular después de verla, o peor, te deja con el miedo de no querer acercarte al mar...