Mostrando las entradas con la etiqueta Alex Wolff. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Alex Wolff. Mostrar todas las entradas

martes, 2 de julio de 2024

Crítica Cinéfila: A Quiet Place - Day One

Una mujer llamada Sam trata de sobrevivir a una invasión en la ciudad de Nueva York por criaturas alienígenas sedientas de sangre con oídos ultrasónicos.



Si quieres darle nueva vida a una película de terror construida en torno al silencio como único medio de sobrevivir a una invasión alienígena, hay un sinfín de ideas, pero seguro la que menos cualquiera se imaginaría era trasladar la historia de una pequeña ciudad de Estados Unidos a la superpoblada ciudad de Nueva York. El texto de la pantalla inicial sobre una toma aérea de Manhattan acompañado de los sonidos cacofónicos de bocinas de autos, sirenas y gritos nos informa que la Gran Manzana tiene un nivel de ruido promedio de 90 decibeles, el equivalente a un grito humano. El escenario por sí solo hace que la tensa y constantemente aterradora "A Quiet Place: Day One" sea una experiencia intensa que extiende hábilmente una franquicia duradera.

La respuesta corta es un sí rotundo. El guionista y director en esta ocasión, Michael Sarnoski ("Pig") se adapta a los requisitos del género, mantiene la tensión con habilidad, salpica la película de grandes sustos y se gana nuestra implicación emocional con los personajes clave. Y además, hay un gato (puntos a favor). Pero también encuentra el espacio para infundir muchas de las cualidades que elevaron su película de 2021 protagonizada por Nicolas Cage, en particular el control, la moderación, la compasión y el motor ronroneante de una película que es tanto una narrativa de búsqueda melancólica como un thriller sobre peligros mortales.

El éxito inesperado de 2018 de John Krasinki, "A Quiet Place", comenzó el día 89 del ataque alienígena antes de avanzar más de un año, centrándose en una familia amorosa que lucha por lidiar con su dolor y permanecer a salvo en circunstancias que amenazan su vida.

La secuela de 2021, A Quiet Place Part 2 , continuó su historia pero agregó un prólogo de 10 minutos que se desarrolla el primer día, en el que las familias en un partido de béisbol de las Pequeñas Ligas observan alarmadas cómo una especie de meteorito se precipita por el cielo y hace impacto en la distancia cercana. Mientras los padres todavía se apresuran para llevar a sus hijos a casa en medio de un estado de pánico creciente, criaturas delgadas, sin ojos y garras letales descienden en masa, moviéndose a una velocidad vertiginosa para abalanzarse y masacrar a cualquier humano que haga un sonido.

La nueva película refleja ese caos en un entorno que no es propicio para el silencio. Sarnoski comienza con paciencia, presentando a Samira (Nyong'o) haciendo una contribución hosca a su grupo de terapia en un hospicio en las afueras de la ciudad. Si su resignación enojada no nos da una pista, entonces sus parches transdérmicos de fentanilo son una clara indicación de que tiene un cáncer terminal, mientras que su comportamiento sugiere que nunca esperó quedarse por tanto tiempo.

El amable enfermero Reuben (Alex Wolff, que se reencuentra con Sarnoski después de "Pig") se considera amigo de Samira, aunque ella se burle de esa idea. Pero él la convence de que vaya en grupo a un teatro de marionetas de Nueva York, usando la promesa de una pizza de camino a casa como incentivo. Acunando a su inseparable gato de servicio, Frodo, apenas logra superar el acto de apertura del espectáculo de marionetas antes de salir. Cuando Reuben le dice que han recibido instrucciones de regresar al hospicio lo antes posible debido a una emergencia no declarada en toda la ciudad, ella se enoja porque él incumple la promesa de la pizza.

Como secuencia previa a los títulos, estas escenas de presentación son dinámicas y envolventes, y prescinden de una exposición que más adelante será necesaria. Lo más sorprendente es que cuando una lluvia de meteoritos golpea la Tierra, la ciudad explota casi instantáneamente, y mientras Samira se tambalea desde el autobús del hospicio en una nube cegadora de polvo blanco, las imágenes inevitablemente evocan asociaciones inquietantes con la lluvia de ceniza que cubrió el Bajo Manhattan el 11 de septiembre. Ella se refugia dentro del teatro con Reuben y una familia encabezada por Henri (Djimon Hounsou), el único personaje con una conexión con una de las películas anteriores. Pero pronto sigue una tragedia devastadora.

A pesar del caos y la confusión, rápidamente se establece que los depredadores extraterrestres no ven y solo reaccionan al ruido. Los militares movilizados también se dan cuenta rápidamente de que las criaturas no pueden nadar, lo que impulsa un plan de evacuación a través de transbordadores desde South Street Seaport. Pero la testaruda Samira insiste en dirigirse hacia el norte, a Harlem, luchando contra una ola de aturdidos neoyorquinos que se arrastran hacia el centro y, ocasionalmente, siendo interceptada cuando hacen un ruido involuntario. Poco a poco se va haciendo evidente que el antiguo hogar de Samira está en Harlem y su determinación de conseguir un trozo de su pizzería favorita tiene un profundo significado personal debido a una época más feliz de su vida.

Ver a Nueva York repleta de monstruos feroces trepando edificios y dejando gigantescos cortes en sus paredes, mientras las calles están llenas de coches en llamas y escaparates destruidos, causa una gran impresión. Sarnoski y un equipo de efectos visuales de primera categoría sitúan estas escenas en la mejor tradición de las películas de apocalipsis alienígena. Pero adquieren una dimensión adicional gracias al espectáculo inquietante de un Manhattan descarado y ruidoso que se transforma en un silencio que destroza los nervios. Cada sonido parece intensificado y cada ruido repentino provoca una sacudida en el cuerpo, junto con un escalofrío de terror, un efecto que adquiere amplitud gracias al uso discreto de la banda sonora relativamente minimalista de Alexis Grapsas.

El otro personaje importante, que entra en acción en el relato, es Eric (Joseph Quinn), un joven inglés que se encuentra en Nueva York estudiando Derecho. Frodo lo encuentra cuando sale petrificado de una escalera inundada del metro y sigue al gato hasta Samira. En una inversión de género de la dinámica habitual de las películas de catástrofes que nunca se lleva demasiado lejos, Samira es la dura y poco sentimental, y le dice que debe unirse al éxodo masivo que se dirige hacia el sur, mientras que Eric se muestra inicialmente indefenso, conmocionado hasta la médula. Forman un vínculo tentativo en el apartamento de ella, su conversación (e incluso sus gritos) silenciados por el estruendo de una fuerte tormenta eléctrica. Pero incluso cuando la intimidad natural de extraños unidos por la tragedia florece entre ellos y Eric reúne su ingenio lo suficiente como para mostrar caballerosidad y preocupación a medida que la salud de Samira sigue deteriorándose, el personaje nunca es banal.

El diseñador de producción Simon Bowles y el director de fotografía Pat Scola (que también estuvo detrás de la inquietante belleza de "Pig") aprovechan al máximo las oportunidades que ofrece Nueva York. Los lugares que asociamos automáticamente con el cuidado y la comodidad, como un hospital, se convierten en trampas mortales potenciales cuando el ruido hace que los extraterrestres se estrellen contra las paredes de vidrio y los tragaluces. Una catedral sirve como lugar de respiro, a pesar de un enorme agujero formado por una criatura que se estrella contra su piso de baldosas y otra que sale de su cúpula decorada con frescos. Los rascacielos con paredes de cristales se vuelven un espectáctulo de explosiones de cristal y ruido cuando los protagonistas son localizados por una manada de extraterrestres. Una de las escenas más emocionantes tiene lugar bajo tierra, en una estación de metro, donde un extraterrestre usa sus largas y ágiles extremidades para corretear por las paredes de un túnel inundado mientras Samira y Eric, tirando de Frodo en una mini balsa improvisada a toda prisa, son arrastrados por el agua embravecida.

Sarnoski, en colaboración con los editores Gregory Plotkin y Andrew Mondshein, ha avanzado bastante en la película hasta que consigue liberar la tensión lo suficiente como para conocer un poco más a los protagonistas. Pero incluso sin las conmovedoras revelaciones sobre los antecedentes de Samira y la revisión de lugares que fueron especiales para ella en el pasado, ella y Eric son personajes completamente dimensionales. La química entre los actores produce un impacto profundamente conmovedor en sus tiernas escenas finales, que se vuelven más poderosas por su falta de palabras.

Quinn, un actor de teatro británico conocido por su trabajo en televisión, como la cuarta temporada de "Stranger Things" o la adaptación de "Howards End" de Kenneth Lonergan, muestra los beneficios de elegir un rostro que no conocemos de una serie de películas. Su sensibilidad es tan aguda y sus grandes ojos marrones están tan llenos de sentimiento que el ingenio de Eric y su valentía invocada constantemente casi nos toman por sorpresa.

Wolff y Hounsou aportan emotividad a los papeles secundarios, mientras que Nyong'o lleva la película sobre unos hombros muy capaces. Sin subestimar en ningún momento el terror paralizante que domina cada movimiento de Samira, la actriz transmite el conflicto entre la amargura del personaje y su humanidad, manteniéndose tenaz y decidida incluso cuando su cuerpo empieza a fallarle seriamente. Te mantiene pegado y angustiado a lo largo de toda la película.

La otra estrella es Frodo, un gato de pantalla que pasará a la historia, al nivel de Ulises de "Inside Llewyn Davis" o Jonesy de "Alien", interpretados por dos felinos fornidos en blanco y negro llamados Nico y Schnitzel. Tiene la naturaleza gentil y la ternura de un gato de servicio, pero también la curiosidad ruda para explorar situaciones precarias y alimentar las ansiedades de sus humanos.

Sarnoski ha hecho un trabajo audaz, preparando una película derivada que se adhiere a las reglas de las dos primeras películas, centrándose en el grupo más pequeño posible de personajes principales, mientras que distribuye el factor miedo y el suspenso en un lienzo mucho más grande. También evita la trampa de explicar demasiado las cosas, lo que hace que el terror aquí sea posiblemente incluso más primario que en las películas anteriores, en las que los personajes tenían una ayuda estratégica al saber que los extraterrestres son sensibles al sonido de alta frecuencia, lo que los hace retroceder.

No es frecuente que veamos una saga postapocalíptica que siga siendo tan personal, que esté tan en contacto con la pérdida humana como algo que no solo se olvida en el siguiente susto, sino que tiene espacio para persistir, un aspecto que sobrevive al cambio de la protección de los padres hacia sus hijos. El tercer capítulo de "A Quiet Place" muestra que esta serie inteligente y confiablemente aterradora, que comenzó con un largometraje de presupuesto modesto que rindió mucho mejor de lo esperado, y no está agotada en lo absoluto.


domingo, 8 de agosto de 2021

Crítica Cinéfila: Old

Durante unas vacaciones en un paraíso tropical, una familia empieza a percibir que en la recóndita playa elegida para relajarse unas horas suceden algunas anomalías temporales...



M. Night Shyamalan es un cineasta con un estilo muy marcado. Es reconocido por sus tipos de personajes y sus universos tan adentrados en problemáticas sociales (o de la psicología de la sociedad); pero también es muy fácil de identificar por los errores que constantemente comete con sus historias, y tristemente Old no ha sido la excepción. Si bien contiene algunos momentos fantásticos dirigidos por sus personajes, no compensan la ejecución confusa del thriller.

La película tiene una premisa asesina: un grupo de turistas desprevenidos viajan a una playa aislada donde comienzan a envejecer rápidamente, sin forma de escapar. Aunque la película se inspiró en la novela gráfica Sandcastle de 2013 de Pierre Oscar Levy y Frederik Peeters, su configuración al estilo Twilight Zone se siente como el tipo de concepto espeluznante que su director concebiría.

Lamentablemente, a diferencia de Levy y Peeters, Shyamalan no parece reconocer que la belleza de esta premisa radica en su simplicidad. En cambio, su guión no solo se dedica a explicar la mecánica de cómo funciona el escenario fantástico de la historia (sin darle la oportunidad a la audiencia de ir entendiendo poco a poco con las acciones de los personajes), sino también por qué estos extraños en particular terminaron en esta situación aterradora. Convierte lo que podría haber sido una meditación espeluznante pero conmovedora sobre la inevitabilidad de la muerte en una frustrante mezcla de un thriller con una ejecución confusa y exposición innecesaria.

Old sigue a la pareja Guy (Gael García Bernal) y Prisca (Vicky Krieps), junto con sus hijos Trent y Maddox (interpretados por Nolan River y Alexa Swinton cuando eran niños), a un lujoso resort tropical (que a pesar de haber sido grabado en República Dominicana lo decidieron desarrollar en otro país tropical). Un día, durante el desayuno, el gerente del resort (Gustaf Hammarsten) les habla de una hermosa y aislada playa que se mantiene en secreto para todos, excepto para los huéspedes selectos. Intrigados, los cuatro deciden visitar la playa acompañados por otros turistas como un cirujano adinerado llamado Charles (Rufus Sewell) y su familia, incluida su esposa Chrystal (Abbie Lee), quién es mucho más joven que él; y Jarin (Ken Leung), un enfermero, y su compañera Patricia (Nikki Amuka-Bird), una terapeuta con una afección neurológica que le provoca convulsiones esporádicas.

Shyamalan, reuniéndose con el director de fotografía Mike Gioulakis por cuarta vez después de Split, Glass y la serie Servant, presagia precisamente los horrores que esperan a los invitados en la playa a través de su uso de panorámicas lentas y deliberadas y ángulos de cámara siniestros, convirtiéndose este detalle en una confusión técnica con la capacidad de marear demasiado a la audiencia de los errores más visibles, pero haciendo que uno no pueda evitar detestar el constante movimiento de la cámara. El compositor Trevor Gureckis, otro que trabajó en Servant, crea una interesante tensión con su insidiosa partitura, que Shyamalan usa escasamente, combinado con el ritmo mesurado de la edición de Brett M. Reed, pero esto no siendo suficiente para dejar a nadie nervioso antes de que los personajes encuentren un cadáver en la playa, con Mid-Sized Sedan (Aaron Pierre), un melancólico y sangriento rapero que ya estaba ahí cuando llegaron, siendo la única persona que sabe lo que pasó.

Aquí es donde Old se mete en problemas. El diálogo de la película se vuelve cada vez más incómodo a medida que los vacacionistas se dan cuenta de que han comenzado a envejecer un año cada media hora y tratan de averiguar por qué no pueden salir de la playa. Sin embargo, al establecer las reglas de cómo funciona el lugar, Shyamalan solo hace que las cosas sean más confusas. Él complica aún más la trama al presentar un misterio que gira en torno al complejo y sus motivos ocultos para condenar a los personajes a su sombrío destino.

Desafortunadamente, aunque la recompensa resultante no niega los temas de la película sobre la mortalidad y la condición humana, tampoco mejora ni enriquece su impacto emocional. En cambio, al aspirar a darle un sentido lógico a su entorno sobrenatural, la película solo plantea más preguntas innecesarias.

Además, la película ve a Shyamalan repitiendo algunos de sus peores hábitos como narrador, como usar a sus personajes como una tribuna para una moralización dudosa y regresiva. La óptica es igualmente mala cuando se trata del manejo involuntariamente insensible de Old de la raza, la violencia y la enfermedad mental dentro de una subtrama clave.

Al mismo tiempo, Shyamalan saca a relucir actuaciones genuinamente conmovedoras de Krieps y Bernal, mientras Guy y Prisca luchan con el arrepentimiento ante lo que parece ser su inevitable desaparición. Alex Wolff y Thomasin McKenzie son igualmente convincentes como los adolescentes Trent y Maddox, cuyas mentes son más lentas para mantenerse al día con sus cuerpos que maduran rápidamente. Por otro lado, la destacada Eliza Scanlen está completamente desperdiciada como la versión adolescente de Kara, la hija de Charles y Chrystal, al igual que gran parte del elenco.

A pesar de sus errores, Old cuenta con una excelente realización del departamento de arte, una explotación de la localización y varias secuencias de terror corporal fabulosas. Siguiendo los pasos de otros thrillers de bajo presupuesto que Shyamalan ha dirigido desde que se alejó del mundo de las franquicias, Old es claramente de su director en su mezcla de rareza, terror y filosofía. Por supuesto, dado el mayor control creativo que el cineasta ejerce sobre sus proyectos idiosincrásicos hoy en día, esto también convierte a Shyamalan en su peor enemigo.

Por otro lado... como fanática del cine y egresada de la academia, me sentí personalmente atacada por no permitirme la oportunidad de asimilar lo que iba ocurriendo por mi propia cuenta. Nadie debería explicar tanto en una historia provocando que al final uno se sienta idiotizado en lo que pudo haber sido un análisis profundo de la cercanía con la muerte y el descontrol del tiempo.


domingo, 22 de diciembre de 2019

Crítica Cinéfila: Jumanji, the next level

En esta ocasión, los 'jugadores' vuelven al juego, pero sus personajes se han intercambiado entre sí, lo que ofrece un curioso plantel: los mismos héroes con distinta apariencia. Pero, ¿dónde está el resto de la gente? Los participantes sólo tienen una opción: jugar una vez más a esta peligrosa partida para descubrir qué es realmente lo que está sucediendo. 



La película de 2017 Jumanji: Welcome to the Jungle terminó definitivamente para una extensión de marca. Un cuarteto de héroes adolescentes, después de haber sobrevivido a la experiencia de ser absorbidos por la versión de videojuego del misterioso y malévolo Jumanji, lanzan una bola de boliche sobre el cartucho del juego de la era de los 90 con la esperanza de asegurarse de que nunca más les moleste. Pero Welcome to the Jungle fue un éxito inesperado, recaudando casi mil millones de dólares en todo el mundo. Por supuesto, Sony ha traído de vuelta al mundo de Jumanji para una película de seguimiento, Jumanji:  The Next Level. Sin embargo, lo que se sintió sorprendentemente encantador hace dos años ahora se siente mucho más desesperado.

Tres de los cuatro adolescentes de la experiencia Jumanji se sienten bastante cómodos en sus vidas. Fridge (Ser'Darius Blain) persigue el fútbol, ​​Bethany (Madison Iseman) realiza obras de caridad en todo el mundo, y Martha (Morgan Turner) se ha vuelto más extrovertida en su vida universitaria. Pero el pobre Spencer (Alex Wolff) todavía se siente muy incómodo en la Universidad de Nueva York, hasta el punto de que sabemos que mantuvo las partes rotas de Jumanji en su hogar de infancia. Al regresar a casa para las vacaciones, Spencer lo vuelve a armar, y cuando desaparece, sus amigos intentan volver a ingresar al juego para salvarlo. Solo Martha y Fridge regresan a Jumanji, con dos visitantes inesperados: el abuelo malhumorado de Spencer, Eddie (Danny DeVito), y un viejo enemigo del abuelo, Milo (Danny Glover). 


Como probablemente pueda notar, dado que la mecánica de la trama anterior ni siquiera explica por qué estos adolescentes han sido traídos de regreso a Jumanji o la amenaza vagamente definida que tienen que anular, hay muchas cosas sucediendo en The Next Level. Desafortunadamente, el subproducto de toda esta historia enrevesada no tiene ningún sentido. Incluso una premisa ridícula como esta necesita tener alguna lógica interna, como por ejemplo, crear un giro en el que dos personajes puedan ingresar a un charco de agua inexplicablemente encantado para cambiar de cuerpo. La única razón insondable para este giro es que el guión se había quedado sin buenas ideas. Los escritores acreditados de la película, el director Jake Kasdan, así como Scott Rosenberg y Jeff Pinkner, parecen haber arrojado un puñado de ideas como esta a la pared y esperaban que bastaran.

Hay que reconocer que hay dos ideas legítimamente buenas en The Next Level que hacen que la mayoría de los primeros 75 minutos de la película sean divertidos. Es tan simple como esto: ¿qué pasa si Dwayne Johnson tenía que actuar como Danny DeVito, y qué si Kevin Hart tenía que actuar como Danny Glover? Sí, estos son conceptos de una sola nota, pero Johnson y Hart se sumergen en sus roles reinventados con tanta alegría. Hart, en particular, es realmente hilarante como el locuaz, lento y desconcertado Milo. Ambos hombres tienen que interpretar personajes que se sienten completamente perdidos: cuando los cuatro habitantes del mundo real aterrizan en Jumanji, los siguientes 10 minutos se dedican a explicar la premisa de la película a DeVito-aka-Johnson y Glover-aka-Hart, pero de una manera sorprendentemente divertida.


Las sorpresas van en ambos sentidos, por supuesto. Bienvenido a la jungla fue, como se mencionó, un gran éxito. Del mismo modo, tiene sentido comercial lógico para Sony agregar una secuela de la película, y parece lógico que el presupuesto para esta película aumente en conjunto.

Aunque el siguiente nivel tiene un grupo de secuencias de acción, que incluye una persecución con avestruces viciosas y una carrera loca a través de puentes de madera móviles mientras los protagonistas están acosados ​​por mandriles sedientos de sangre, no tiene el presupuesto CGI para igualar. La caza del avestruz, en particular, es una escena deslumbrante para la vista. Los efectos recuerdan a los de otro vehículo de Dwayne Johnson: su primer papel protagónico en The Scorpion King. Esa película tenía un CGI terrible debido a un bajo presupuesto y porque la tecnología CGI solo había avanzado a principios de la década de 2000. Es difícil descubrir cuál es la excusa de esta película.

Jumanji: The Next Level fue inevitable tan pronto como quedó claro que Welcome to the Jungle serviría como una sólida competencia de temporada de vacaciones en la taquilla. Sin embargo, el problema es que la inevitabilidad de esta película no generó inspiración creativa para sus cineastas. Los actores principales son indudablemente un juego, Dwayne Johnson y Kevin Hart son muy divertidos cuando llegan a hablar de personalidades tan diferentes, y debido a que hay tantas ideas descartadas, la película rara vez es aburrida. Pero The Next Level está complicada en sus intentos de hacer que sus personajes del mundo real y sus elecciones sean remotamente convincentes. Si hay una tercera película, deberían por lo menos hacer un mayor intento en la historia, para comenzar.



jueves, 14 de junio de 2018

Hereditary

Cosas extrañas comienzan a suceder en casa de los Graham tras la muerte de la abuela y matriarca, que deja a su hija Annie en herencia su casa. Annie Graham, una galerista casada y con dos hijos, no tuvo una infancia demasiado feliz junto a su madre, y cree que la muerte de ésta puede hacer que pase página. Pero todo se complica cuando comienza a ver figuras fantasmales, que también empiezan a aparecer ante su hijo. (FILMAFFINITY)



ATENCION: Este post está repleto de Spoilers.

El terror es subjetivo. No solo actua de diferentes maneras en cada persona, sino también que se expresa en diferentes estilos, además del jump scare. En el caso de Hereditary, el terror inicia como una experiencia psicológica, y termina siendo sobrenatural.

La historia comienza con el funeral de Ellen, la madre de Annie. Como es la única hija con vida de Ellen, Annie debe dar unas palabras durante el funeral; no obstante, ella se muestra hostil, casi como si la muerte de su madre no le hubiese afectado tanto. Más tarde, en un grupo de apoyo, ella revela que su madre sufría de demencia, y que toda su familia tiene un historial de enfermedades mentales, incluyéndose a sí misma, y su hermano quien sufría de esquizofrenía y se suicidó cuando tenía 16 años. Además de Annie, la trama sigue a Peter, el hijo mayor de ella, quien fue un hijo no deseado, y Charlie, la hija menor quien tiene una condición física, pero a la vez tiene un comportamiento muy aislado y sospechoso.

Cuando Peter es obligado a llevar a Charlie a una fiesta, su hermana comienza a tener una reacción alérgica y deben correr a casa. Pero en el camino tienen un accidente, donde Charlie muere. Después de ese momento, Annie comienza a retratar sus emociones en su oficio como artista de modelos a escala. A su vez, en busca de encontrar ayuda a la muerte de su hija, comienza una amistad con una señora que le sugiere contactar el alma de su hija. A partir de allí, la familia experimenta distintos momentos sobrenaturales en que tanto Charlie como Ellen aparecerán para guiarlos hacia un culto que ya era parte de la familia, desde hace varias generaciones.


Hereditary fue una película que el trailer prometía "terror a cada instante". No obstante, su principal debilidad radica allí. La primera hora de la película es muy lenta y no termina de desarrollar cuál es la historia que va a contar: si la misteriosa vida de la madre de Annie, o si el luto de Annie tras perder a su hija en los primeros 30 minutos de la historia. Al no tener una trama en específico, los personajes simplemente están allí, viviendo el día a día y viviendo momentos terroríficos en algunas ocasiones.

Ya después de la primera hora, la película comienza a tomar forma, y establece la idea de que, lo que parecía una enfermedad mental hereditaria, es en realidad un culto demoníaco en el que participaba cada integrante de la familia, con excepción de los que no tienen lazos sanguíneos (como el esposo de Annie). Tras la muerte de Charlie, se explica mejor que su muerte es parte de un sacrificio a un culto demoníaco, en el que la abuela Ellen era la matriarca y en el que se invocaba un demonio llamado Paimon. Según la trama, Paimon debe poseer un cuerpo masculino, y por eso la abuela deseaba que Charlie fuese hombre. Al Peter ser el responsable de su muerte, él está en una posición vulnerable en la que el demonio tiene la facilidad de poseerlo, quien una vez está en el cuerpo de una persona, tiene un tic con la boca (similar al que Charlie hace durante toda la película... así es, ella estaba poseída).


Es interesante como utilizaron las referencias de la biblia, en contraste a las ideologías demoníacas y cómo mostraban una con la otra, desde un punto de vista psicológico. Ahora... esto es demasiada información para digerir en tan solo una hora de la película, por lo que la distribución de la historia, y sobretodo de las escenas terroríficas, no tienen una estructura óptima.

Para más información/explicación sobre el final de Hereditary, accede a este video.

Hay que reconocer que los personajes son muy distintivos de su género, sobretodo los personajes femeninos: Annie, quien es la causante principal de los últimos jump scares de la película; Charlie, que con su personalidad misteriosa, su fisicalidad y su tic es capaz de aterrorizar con facilidad durante toda la película, y Ellen, quien a pesar de solo aparecer en pocas escenas, sus aparicionas fantasmales pueden dejar a cualquiera con los pelos de punta. Es muy interesante el background que el guionista creó para cada uno de los personajes y cómo le dio sentido a las enfermedades mentales con la manipulación demoniaca.


Del mismo modo, la escenografía y fotografía está diseñada como si se hubiese grabado en uno de los modelos a escala de Annie, haciendo referencia a la manipulación y posesión demoniaca, a parte que fueron elementos claves para las escenas más terroríficas de la película.

Es un terror distinto. Tiene momentos muy tranquilos, que casi uno olvida que está viendo una película de terror, pero cuando vuelve el horror, es para dejar a cualquiera agarrándose del sillón y preguntándose una y otra vez "¿qué acaba de pasar?".