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martes, 6 de junio de 2023

Crítica Cinéfila: The Little Mermaid

Ariel, la más joven de las hijas del Rey Tritón y la más desafiante, desea saber más sobre el mundo más allá del mar y, mientras visita la superficie, se enamora del apuesto Príncipe Eric. Si bien las sirenas tienen prohibido interactuar con los humanos, Ariel debe seguir su corazón. Así, hace un trato con la malvada bruja del mar, Úrsula, que le da la oportunidad de experimentar la vida en la tierra, lo que pone en peligro su vida y la corona de su padre.



Seguro toda una generación sigue sintiéndose consternada por los grandes cambios que Disney Studios ha decidido establecer con los remakes a live-action de los clásicos animados de princesas y aventuras con los que muchos crecieron o se desarrollaron. Y la gran polémica de estos lanzamientos ha sido La Sirenita, basado en la caricatura de 1989, protagonizada por Jodi Benson como la sirena Ariel en bikini que debe encontrar el amor con el príncipe Eric para deshacerse de una maldición y el control tiránico de su padre. No particularmente por la cantidad de efectos visuales que tendrán que manejar para recrear toda esa vida marina o incluso darle "naturaleza visual" a las sirenas, sino más bien por el hecho de que ahora Ariel es interpretada por la joven Halle Bailey, una cantante afroamericana. El hecho de que Ariel no sea blanca porque se supone la historia ocurre en Dinamarca afectó a muchas personas que atacaron a la joven actriz por las redes anticipando que no se creerían su personificación de este ser ficticio.

La realidad es que este es el más reciente intento del estudio de reinventar su establo de clásicos amados pero problemáticos. Estos remakes no han sido del todo exitosos, y van desde sorprendentemente impresionantes a nivel visual pero no solicitada (como El libro de la selva de 2016) hasta lo inútil y que deja cicatrices en la infancia (como Dumbo de 2019). 

Felizmente, La Sirenita salta cómodamente del lote de mala suerte. Sirve como un hermoso homenaje a la niñez de muchos y al mismo tiempo hace un mayor enfoque a su mensaje de identidad y el lugar al que se uno pertenece, añadiéndole el punto de representar a una comunidad no representada anteriormente. Esta vez, Halle Bailey (quien tiene cinco nominaciones al Grammy) aporta una fuerza emocional indiscutible a los números musicales, llenándolos de un anhelo tempestuoso, pero aún más importante, ella sin lugar a dudas es Ariel. En la pantalla, tiene un vataje y naturaleza genuina, eclipsando a casi todos los demás personajes, sobre todo al Príncipe Eric de Jonah Hauer-King. 

Aquí, al pobre tipo se le da incluso menos que hacer que en la caricatura y, mientras que él ensaya valientemente una especie de afabilidad desafortunada, en su mayoría parece inútil (si no fuese por el romance entre él y Ariel, la historia no lo necesitaría). Es el tipo de papel que Hugh Grant alguna vez hizo suyo, pero que ni la canción ni los ojos enamoradizos lograron demostrar su destello en pantalla. 

En apoyo, Daveed Diggs y Awkwafina sí son un buen valor como los amigos peleones de Ariel, el cangrejo Sebastian y el alcatraz Scuttle. Y como el Rey Tritón, Javier Bardem se balancea y frunce el ceño con toda la seriedad que esperarías de un hombre que una vez hizo un corte de pelo aterrador; sin embargo, no miento que esperaba más de este personaje y su actorazo. Ahora, la única que se coloca al mismo nivel en pantalla de Halle es la Ursula de Melissa McCarthy. Ella interpreta a la bruja del mar cefalópodo con mucho cinismo, sarcasmo y a su vez un toque cómico muy particular. Su obra maestra intrigante "Poor Unfortunate Souls" es una alegría irónica. 

Con la música de Alan Menken, quien también compuso para la caricatura, la música no se aleja demasiado de la familiaridad que complace a los fans. Sin embargo, la presencia de Lin-Manuel Miranda agrega un rap bienvenido y un funk de acero a la banda sonora, que de otro modo sería decorosa, pero así mismo actualiza la lírica a un público que no es el mismo que el de los 90. Me hubiera gustado algo de la escala que aportó a la coreografía en películas como In the Heights; pero aceptamos que todo el nivel de CGI cargado en escena no podía saturarse con los coletazos y patas de animales marinos danzantes. 

Mi mayor preocupación con esta película era como mostrarían las criaturas marinas virtuales. En general, sin embargo, la fusión funciona bien. Las imágenes digitales dan a las secuencias de acción un esplendor envolvente y una emoción punzante. De hecho, puede ser demasiado aterrador para algunos espectadores jóvenes: la niña a mi lado se metió en el regazo de su madre durante la presentación de Úrsula. Y los animales parlantes son bastante creíbles por la naturalidad de sus acciones. 

Otro aspecto a destacar es la reformulación e incluso aclaración de muchos detalles narrativos de la historia que no cabían en la película animada por el mismo formato en que se hizo. La idea de que la historia se desarrolle en una isla del Caribe le da una ambientación más tropical y la acerca más a la naturaleza de su mundo imaginario, y el concepto que cada hija de Tritón nació en uno de los siete mares justifica la diversidad intercultural de sus personajes. Habrán otros que no serán muy aplaudidos (como el hecho de que Eric ahora es adoptado), o algunos no muy aclarados (como la riña entre Ursula y Tritón), pero esto no le resta al desenvolvimiento rítmico de esta trama de dos horas y media que no se sintieron.

Casada con música nueva y su encantadora protagonista, The Little Mermaid justifica su brillante remake. Después de años de ir a la deriva, parece que Disney finalmente ha tropezado con terreno firme. Verdaderamente: la vida es (en su mayoría) mejor bajo el mar.


lunes, 6 de septiembre de 2021

Crítica Cinéfila: Shang-Chi and the Legend of the Ten Rings

 El maestro de artes marciales Shang-Chi se enfrenta al pasado que pensó que había dejado atrás cuando se vio envuelto en la red de la misteriosa organización de los Diez Anillos.



A medida que ha seguido profundizando cada vez más en su catálogo de comics y buscando qué más podría estar disponible para la adaptación, Marvel Studios está puliendo cada vez más los rasgos distintivos de diversificación que llevaron a una considerable aclamación comercial y crítica para las publicaciones de Marvel Comics a partir de la década de 1960.

La esencia de la versión de esta película de Shang-Chi, interpretada por Simu Liu, parece ser la misma que la de su homólogo de cómics, que hizo su debut en la Edición Especial de Marvel #15 en 1973: un experto en artes marciales entrenado en varios estilos de combates por su padre revelado como un supervillano loco por el poder de la inmortalidad. Pero si la historia de fondo de Shang-Chi y cómo induce una crisis moral se sintió temperamental en la página, aquí el superhéroe se define remotamente por el síndrome del impostor de "niño dotado" como tantos otros héroes que dudan de sí mismos en el MCU.

Narrativamente, la película dedica una gran cantidad de tiempo a ahondar en la preparación del guerrero de Shang-Chi de la mano de su padre inmortal, Wenwu (Tony Leung Chiu-wai), quien ha sido un conquistador a lo largo de la historia gracias a su dominio de anillos de hierro mágico que lo hacen imbatible en combate. Habiendo huido de casa hace mucho tiempo, Shang-Chi es atraído de regreso al imperio clandestino de su padre cuando este envía un grupo de asesinos a robarle una gema que le había dado su madre; aparentemente, su padre tiene la obsesión de que su esposa muerta (Fala Chen) está atrapada en Ta Lo -su pueblo natal-, e irá a rescatarla con o sin la ayuda de Shang-Chi y su hermana separada, Xialing (Meng 'er Zhang).

Esta premisa podría haber sido descrita más simple si la película no rehuyera constantemente del trauma de infancia de Shang-Chi (considerando todo lo que tuvo que enfrentar, desde la intensidad de los entrenamientos hasta ser testigo de asesinatos) para centrarse genéricamente en nuestro héroe reacio que abraza gradualmente sus poderes sobrehumanos. No ayuda que Liu no transmita los profundos recelos que Shang-Chi podría tener sobre aceptar su papel de luchador. La suya es una actuación curiosamente carente de afecto que no puede compararse con lo que Leung aporta a la película, quién es el extremo completo. Oscilando notablemente entre la resistencia y la vulnerabilidad, Leung transmite sin esfuerzo la tranquila malicia con la que Wenwu afirma su poder absoluto, así como la angustia que siente el hombre por la pérdida de su esposa.

También es desafortunado que los detalles del trauma de Shang-Chi se distribuyan a través de flashbacks cada vez más superficiales y olvidables que hacen que la narrativa se detenga cada vez que la película comienza a cobrar fuerza. La llanura emocional de estas escenas solo se subraya por las bromas características de Marvel, en su mayoría entregadas por la mejor amiga de Shang-chi, Katy (Awkwafina), quien es posible ser uno de los personajes más inolvidables de la historia gracias al comic relief que le da a la historia. También está el asunto del ridículo cálculo moral de la película, que encuentra igualmente reprensible que Wenwu condicionara brutalmente a su hijo desde la preadolescencia para convertirse en un asesino y que el conquistador se negaría chovinistamente a someter a su hija a la misma formación, chocando totalmente con ideales que Marvel ha estado estableciendo en cuanto a la igualdad de empoderamiento en las mujeres de la franquicia.

Todo esto podría haber sido elevado por la presencia de escenas de artes marciales impulsadas principalmente por acrobacias prácticas complejas. Pero incluso la coreografía más fundamentada está siendo claramente ayudada por efectos de computadora, y los primeros planos de la acción reducen constantemente los personajes de combate a un desenfoque. Como es habitual en el MCU, el acto final se convierte en una batalla de multisecuencias, con el cálculo edípico entre Shang-Chi y Wenwu dando paso a una conflagración incomprensible de bestias mágicas y una guerra a gran escala.

Al final, Shang-Chi y la Leyenda de lo 10 anillos se siente como una mezcla de clásicos reconocidos, algunos viniendo de Disney (como Raya y el Último Dragón) y otros que provienen de la misma cultura asiática (Avatar: la leyenda de Aang, Pokemón y Dragon Ball Z), pero tantos estilos distintos en pantalla hace que haya un desbalance narrativo total, lo cual provoca muchas inconsistencias en la historia y por lo tanto en comprender al personaje y su objetivo, pero a su vez haciendo que uno, la audiencia, se desinterese completamente por lo que realmente se cuenta pues es muy difícil seguirle el hilo al objetivo de los anillos en la trama.


sábado, 13 de marzo de 2021

Crítica Cinéfila: Raya and the last Dragon

En el fantástico mundo de Kumandra, humanos y dragones vivieron juntos hace mucho tiempo en perfecta armonía. Pero cuando unas fuerzas del mal amenazaron el territorio, los dragones se sacrificaron para salvar a la humanidad. Ahora, 500 años después, esas mismas fuerzas malignas han regresado y Raya, una guerrera solitaria, tendrá que encontrar al último y legendario dragón para reconstruir un mundo destruido y volver a unir a su pueblo.



Los sellos habituales están todos ahí: una tierra mítica, manadas de criaturas maravillosas, una heroína valiente, un misterio que desenredar y un viaje que abarca el tiempo que une todas estas historias clásicas de princesas de Disney al servicio de una trama épica animada vívida y emocional. Es posible que "Raya and the Last Dragon" de Don Hall y Carlos López Estrada no rompa el molde de las princesas de Disney, pero el dúo de directores, más los guionistas Qui Nguyen y Adele Lim y un elenco de actores repleto de estrellas, encuentran nuevas formas de evolucionar el concepto con resultados deliciosos. En lo que sobresale la película es en unirse a una mordaza (ciertamente muy divertida) con una rica historia sobre la aceptación, las familias encontradas y el poder de la confianza. 

Ambientada en la mítica tierra de Kumandra, con base en el sudeste asiático, lo suficiente como para lanzar a Raya como la primera princesa del sudeste asiático de Disney, "Raya and the Last Dragon" se abre con una rápida introducción que abarca el tiempo y resume un milenio de historia de Kumandra. Hace siglos, Kumandra era una región vasta y geográficamente diversa unida por el amor compartido de sus ciudadanos por los dragones. Pero la llegada de los Druun, tornados oscuros de pavor y desesperación, básicamente, sacudió esa aparente felicidad, convirtiendo a los humanos con los que hacían contacto en piedra y causando estragos en los valientes dragones que lucharon para detenerlos.

Hasta ahora, muy deprimente. Pero, como suele ser el caso en las películas de Disney, surgió una heroína para proteger el mundo: Sisu, el último dragón, quien usó su energía restante para crear una gema mágica que venció al Druun, restaurando a los humanos convertidos en piedra, pero sacrificándose en el proceso, dejando a Kumandra a "salvo" pero sin sus amados dragones protectores. La región se astilló y cada uno de sus cinco clanes distintos se dividió en regiones que llevan el nombre de la parte del mapa-dragón que ocupan (Heart, Fang, Spine, Talon y Tail). El clan Corazón/Heart se ha aferrado durante mucho tiempo a la piedra de Sisu, que solo continúa despertando la ira del resto de los clanes.

Ese es el mundo en el que nació Raya. Y si bien eso puede sonar aterrador, Raya ya está acostumbrada a enfrentar el miedo mucho antes de que la historia llegue al meollo de su gran, épica y desalentadora historia. La familia de Raya, esencialmente, solo entre Raya y su padre Benja ha tenido durante mucho tiempo la tarea de proteger la gema de Sisu. Se toma el trabajo en serio, y su entrenamiento para patear traseros la ha preparado para luchar siempre por la piedra. Benja, sin embargo, tiene otras ideas: quiere reunir a la gente de Kumandra, convencido de que décadas de luchas y malentendidos pueden curarse.

Benja está equivocado, pero su deseo de dejar de lado tanto dolor, sufrimiento y codicia motiva a Raya a actuar. Después de ser traicionada por su compañera princesa Namaari y accidentalmente convocar el regreso del Druun, Raya pierde todo: su padre, la mayor parte de la gema y cualquier sensación persistente de que Kumandra podría volver a unificarse. Seis años después, las cosas solo han empeorado.

Ahora, una adolescente, Raya (acompañada por su mascota Tuk Tuk) no ha perdido por completo la esperanza y ha atravesado casi cada centímetro de Kumandra para buscar el final de cada río en la región, basado en la última esperanza de que Sisu todavía está viva al borde del agua: esta es un dragón púrpura llamativa, ingenua y todopoderosa, que de hecho está esperando ser despertada por el ferviente deseo de Raya (y el único trozo de la gema que todavía posee, habiendo perdido el resto a las otras tribus).

Mitologizar ha condenado a muchos héroes, y Sisu no es una excepción. Raya ha pasado toda su vida aprendiendo sobre la valiente dragona y su último acto desinteresado para salvar a sus humanos, pero Sisu es, bueno, una especie de adolescente espacial. Ella también es el único ser que realmente entiende el poder de alguien que solo quiere ayudar, incluso si no está necesariamente equipado para hacer las cosas por su cuenta. Es una lección que Raya, y muchos otros kumandranos afligidos que el improbable dúo pronto conocerá, tienen que aprender. Afortunadamente, la dirección alegre de Hall y Estrada se combina muy bien con el guión maravillosamente inteligente de Nguyen y Lim para agregar mucho humor a una historia que de otro modo sería oscura. La naturaleza real de Sisu puede parecer inicialmente una broma, pero también es la base de una parte esencial del mensaje de la película sobre la humanidad detrás de todo heroísmo.

Raya lo aprenderá ella misma, ya que ella y Sisu emprenden una búsqueda para encontrar el resto de las gemas y unirlas. En el camino, recogen un grupo de nuevos amigos estrafalarios, desde el capitán infante del barco Boun hasta el guerrero brusco Tong, incluso una estafadora bebé y sus monos amigos. Es un montaje loco, pero "Raya and the Last Dragon" está tan arraigado en la emoción, que este variopinto equipo es capaz de provocar grandes risas y más de unas pocas lágrimas.

Una complicación: Namaari, todavía sintiendo los efectos de provocar el fin del mundo (de nuevo) y desesperada por volver a montar la gema para sus propios usos. Hay muchos villanos en la historia, el druun, la codicia, incluso la agitación ambiental, pero ninguno tan poderoso como la falibilidad humana. Cuando eran solo niñas, a Raya y Namaari las unió su amor por los dragones, y aunque ese afecto se ha torcido a lo largo de los años, todavía puede ser la clave para resolver montones de problemas. Si tan solo pudieran ver más allá de su ira y sus diferencias.

Mientras Raya, Sisu y sus nuevos amigos atraviesan un impresionante y colorido Kumandra, "Raya and the Last Dragon" llega a una conclusión satisfactoria. Si bien algunos de los temas eventualmente se sienten torpes (y el principio parece un crossover de Moana y Raiders of the Last Arc), las secuencias finales resultantes iluminan esos conceptos de maneras nuevas. A medida que la marca de princesas de Disney ha seguido evolucionando, desde la introducción de novatos como Moana hasta la continua popularidad de clásicos como Tiana y Mulan, "Raya and the Last Dragon" es un ejemplo excelente de cómo el arquetipo todavía tiene espacio para crecer, mientras sigue demostrando que algunos de los ingredientes originales aún pueden entregar productos interesantes.


domingo, 22 de noviembre de 2020

Crítica Cinéfila: The SpongeBob Movie, Sponge on the Run

Los amigos son lo más importante para Bob Esponja, por lo que no dudará en salir de la comodidad de su hogar en Bikini Bottom, junto con Patrick, para adentrarse en un mundo desconocido, arriesgando sus vidas, para salvar a su amigo de la infancia, Gary, de las garras del rey Poseidón que le ha secuestrado en la Ciudad Perdida de Atlantic City. ¿Serán capaces de lograrlo?



La película Bob Esponja se inclina hacia la aleatoriedad. Eso siempre ha sido parte del encanto cuando se trata de la serie y la franquicia de películas que inspiró. Las aventuras de Bob Esponja son extrañas, alucinantes y vaporosas. Es la materia de la que están hechos los sueños de los adultos y es igual de olvidable. Pero también es lo suficientemente lindo y educado para los niños.

El personaje principal, con la voz de Tom Kenny, hace hamburguesas en el restaurante Krusty Krab en un pueblo submarino llamado Bikini Bottom. Es la respuesta de la animación a Steve Urkel, de alguna manera a la vez molesto y afable, con una risa maníaca. No puedes evitar disfrutar de pasar el rato perezosamente con él y sus peculiares amigos o enemigos como Plankton (Mr. Lawrence) y Sandy Cheeks (Carolyn Lawrence). 

Dedicado al creador Stephen Hillenburg, quien murió en 2018, la primera película de Bob Esponja animada por CGI aparentemente trata sobre una misión de rescate. En esta ocasión, su mejor amigo y mascota Gary se ha extraviado, llegando a manos del gran poderoso Poseidón. La baba del caracol mantiene joven la piel de Poseidón. Bob Esponja abandona sus deberes en el Krusty Krab para recuperar a Gary en compañía de Patrick para recuperar a su caracol mientras que el Krusty Krab se sale de control pues sin Bob Esponja, nada es igual, y ahora también Sandy, Mr. Crab y Squidward salen a encontrarlo.

Pero hay una delgada línea entre disfrutar perezosamente de la aleatoriedad y que la aleatoriedad termine siendo perezosa. Y la nueva película de Bob Esponja, a pesar de todos sus placeres, entra en la última categoría.

En el camino, Bob Esponja se encuentra con zombis bailarines presididos por Snoop Dogg; Keanu Reeves aparece como un sabio alucinatorio que parece ser un mentor para Bob Esponja. Awkwafina está en la mezcla dando voz a un robot fuera de control. Cada una de estas cosas es agradable. Pero no suman mucho a la historia.

Al final del juego, la película cambia de tema a una historia de origen de Bob Esponja, revelando cómo el personaje principal conoció a cada uno de sus amigos y se deleitó con lo que significa para ellos. Pero como todo lo demás, estas partes se sienten como una ocurrencia tardía.

Lo que era una historia de rescate, se convierte en una reflexión de apreciación hacia la figura de Bob Esponja, pero ya es un tema que se ha requete quemado en la serie y por tanto no sorprenden las palabras de alago. No deja de impresionar cómo siempre se salen con la suya, pero al igual queda muy poca lógica para realmente creérselo.

Sin embargo, no todo es irrescatable. Hay que valorar la creatividad con el uso de los universos de Bob Esponja, al igual que la manera en que introdujeron a Atlantic City como la versión que muchos conocemos en New Jersey. Estas animaciones siempre han sido muy particulares para hacer sentir el fondo del mar como una versión de la superficie, y una vez más no decepcionan en ese aspecto.

Ese tipo de irreverencia es admirable, y quizás la nueva generación de niños se la disfrute tanto como la generación que creció con esos cartoons. Sin embargo, el diálogo, la poca creatividad en la historia y el poco (para no decir nulo) crecimiento de los personajes es un poco retrasado para los más mayores. Quizás ya es tiempo de superar a Bob Esponja.


domingo, 22 de diciembre de 2019

Crítica Cinéfila: Jumanji, the next level

En esta ocasión, los 'jugadores' vuelven al juego, pero sus personajes se han intercambiado entre sí, lo que ofrece un curioso plantel: los mismos héroes con distinta apariencia. Pero, ¿dónde está el resto de la gente? Los participantes sólo tienen una opción: jugar una vez más a esta peligrosa partida para descubrir qué es realmente lo que está sucediendo. 



La película de 2017 Jumanji: Welcome to the Jungle terminó definitivamente para una extensión de marca. Un cuarteto de héroes adolescentes, después de haber sobrevivido a la experiencia de ser absorbidos por la versión de videojuego del misterioso y malévolo Jumanji, lanzan una bola de boliche sobre el cartucho del juego de la era de los 90 con la esperanza de asegurarse de que nunca más les moleste. Pero Welcome to the Jungle fue un éxito inesperado, recaudando casi mil millones de dólares en todo el mundo. Por supuesto, Sony ha traído de vuelta al mundo de Jumanji para una película de seguimiento, Jumanji:  The Next Level. Sin embargo, lo que se sintió sorprendentemente encantador hace dos años ahora se siente mucho más desesperado.

Tres de los cuatro adolescentes de la experiencia Jumanji se sienten bastante cómodos en sus vidas. Fridge (Ser'Darius Blain) persigue el fútbol, ​​Bethany (Madison Iseman) realiza obras de caridad en todo el mundo, y Martha (Morgan Turner) se ha vuelto más extrovertida en su vida universitaria. Pero el pobre Spencer (Alex Wolff) todavía se siente muy incómodo en la Universidad de Nueva York, hasta el punto de que sabemos que mantuvo las partes rotas de Jumanji en su hogar de infancia. Al regresar a casa para las vacaciones, Spencer lo vuelve a armar, y cuando desaparece, sus amigos intentan volver a ingresar al juego para salvarlo. Solo Martha y Fridge regresan a Jumanji, con dos visitantes inesperados: el abuelo malhumorado de Spencer, Eddie (Danny DeVito), y un viejo enemigo del abuelo, Milo (Danny Glover). 


Como probablemente pueda notar, dado que la mecánica de la trama anterior ni siquiera explica por qué estos adolescentes han sido traídos de regreso a Jumanji o la amenaza vagamente definida que tienen que anular, hay muchas cosas sucediendo en The Next Level. Desafortunadamente, el subproducto de toda esta historia enrevesada no tiene ningún sentido. Incluso una premisa ridícula como esta necesita tener alguna lógica interna, como por ejemplo, crear un giro en el que dos personajes puedan ingresar a un charco de agua inexplicablemente encantado para cambiar de cuerpo. La única razón insondable para este giro es que el guión se había quedado sin buenas ideas. Los escritores acreditados de la película, el director Jake Kasdan, así como Scott Rosenberg y Jeff Pinkner, parecen haber arrojado un puñado de ideas como esta a la pared y esperaban que bastaran.

Hay que reconocer que hay dos ideas legítimamente buenas en The Next Level que hacen que la mayoría de los primeros 75 minutos de la película sean divertidos. Es tan simple como esto: ¿qué pasa si Dwayne Johnson tenía que actuar como Danny DeVito, y qué si Kevin Hart tenía que actuar como Danny Glover? Sí, estos son conceptos de una sola nota, pero Johnson y Hart se sumergen en sus roles reinventados con tanta alegría. Hart, en particular, es realmente hilarante como el locuaz, lento y desconcertado Milo. Ambos hombres tienen que interpretar personajes que se sienten completamente perdidos: cuando los cuatro habitantes del mundo real aterrizan en Jumanji, los siguientes 10 minutos se dedican a explicar la premisa de la película a DeVito-aka-Johnson y Glover-aka-Hart, pero de una manera sorprendentemente divertida.


Las sorpresas van en ambos sentidos, por supuesto. Bienvenido a la jungla fue, como se mencionó, un gran éxito. Del mismo modo, tiene sentido comercial lógico para Sony agregar una secuela de la película, y parece lógico que el presupuesto para esta película aumente en conjunto.

Aunque el siguiente nivel tiene un grupo de secuencias de acción, que incluye una persecución con avestruces viciosas y una carrera loca a través de puentes de madera móviles mientras los protagonistas están acosados ​​por mandriles sedientos de sangre, no tiene el presupuesto CGI para igualar. La caza del avestruz, en particular, es una escena deslumbrante para la vista. Los efectos recuerdan a los de otro vehículo de Dwayne Johnson: su primer papel protagónico en The Scorpion King. Esa película tenía un CGI terrible debido a un bajo presupuesto y porque la tecnología CGI solo había avanzado a principios de la década de 2000. Es difícil descubrir cuál es la excusa de esta película.

Jumanji: The Next Level fue inevitable tan pronto como quedó claro que Welcome to the Jungle serviría como una sólida competencia de temporada de vacaciones en la taquilla. Sin embargo, el problema es que la inevitabilidad de esta película no generó inspiración creativa para sus cineastas. Los actores principales son indudablemente un juego, Dwayne Johnson y Kevin Hart son muy divertidos cuando llegan a hablar de personalidades tan diferentes, y debido a que hay tantas ideas descartadas, la película rara vez es aburrida. Pero The Next Level está complicada en sus intentos de hacer que sus personajes del mundo real y sus elecciones sean remotamente convincentes. Si hay una tercera película, deberían por lo menos hacer un mayor intento en la historia, para comenzar.



jueves, 1 de agosto de 2019

Crítica Cinéfila: The Farewell

Billi es una mujer, de nacionalidad chino-americana, que regresa a su país natal cuando se entera de que su abuela padece un cáncer terminal. Las cosas no mejoran cuando esta se da cuenta de que su familia sabía que la anciana tenía esta enfermedad y había decidido ocultarlo. Billi debe apartar estos problemas a un lado para participar en una boda familiar que resultará ser el último gran evento en el que esté su abuela.



En menos de dos años, Awkwafina ha logrado captar la atención de una gran masa. No solo se ha convertido en una de las actrices de comedia más divertidas de la época, sino tambíen que ha logrado mantener una imagen respetable en el proceso sin llegar a tener que ridiculizarse para hacer reir a nadie (o por lo menos, esa es la impresión que me ha dejado). Por eso, ser protagonista de un drama chino llama la atención: no solo resulta un cambio en su carrera, sino que también resulta la demostración perfecta de que ella no se ve estancándose en un género, ni mucho menos en un tipo de personaje.

En The Farewell, Awkwafina interpreta a Billi, quien se mudó de China a Estados Unidos cuando era muy niña, pero que aún así ha mantenido una hermosa relación con su Nai Nai. Toda la atención de Nai Nai se divide entre ella y su primo, los únicos nietos de la familia, por lo que esto también hace que sus conversaciones por teléfono sean aún mayores que las que tiene con sus propios padres.

Una noche, sus padres le confiesan que su abuela tiene cáncer terminal pero prefieren no contarle nada y reunir a la familia en una "boda" que es más bien el momento para que todos se despidan de Nai Nai, y la vida de Billi se desploma. No solo por el hecho de que le acaban de negar la beca en la universidad, también sus padres le niegan a asistir a la boda por temor a que le termine contando a Nai Nai que está enferma. Pero Billi decide subirse a un avión y ser parte de todo el evento, aún con las malas caras de toda la familia. Así, en aproximadamente 90 minutos, Billi y Nai Nai se convierten en las encargadas de hacer reir a la audienncia con sus ocurrencias, mientras se preparan para la gran boda, pero a la vez corriendo el gran temor de alguna recaída por lo rápido que va avanzando su enfermedad.


Si bien la película está salpicada de interludios memorablemente divertidos y tristes, alcanza un ápice conmovedor en una hermosa escena que amplía el alcance de Awkwafina, en la que Billi derrama sus sentimientos reprimidos hacia su madre durante los preparativos de la boda. Su padre, en cierta medida, ha recurrido a su forma de pensar occidentalizada, pero ella permanece principalmente sola en su firme creencia de que está mal dejar que Nai Nai continúe pensando que su tos y falta de aire son solo las secuelas de un resfriado. La tristeza de Billi, y su repentina inmersión en una familia extendida mucho más grande en comparación con su microunidad de tres en Nueva York, desencadenan ideas conmovedoras sobre la sensación de dislocación cultural que sienten muchos inmigrantes, incluso una generación después.

En esas primeras escenas entre Billi y Nai Nai, Awkwafina demuestra su habilidad actoral basada sentimientos conmovedores y melancólicos, complementados por una sensibilidad y conexión espiritual con las personas y los lugares de las raíces de su personaje. Ella es el centro de un reparto impecable, todo dibujado con una profunda inversión personal y una observación aguda de la compleja dinámica familiar china, lo que hace que la agridulce y conmovedora dramedia de la directora y escritora Lulu Wang sea una excelencia.

Titulado como "basado en una mentira real", este relato ficticio a pequeña escala pero emocionalmente expansivo de las experiencias familiares de Wang debería traducirse a través de los límites culturales, que solo hacen que nos recordemos de éxitos taquilleros de la pantalla asiática, como The Wedding Banquet, The Joy Luck Club y Crazy Rich Asians, pero aún así se siente original. En su segundo largometraje, Wang muestra una comprensión segura del tono, un ojo agradable para la composición no forzada y una comprensión persuasiva de la experiencia cultural de los inmigrantes de encontrar un equilibrio, a veces difícil, entre la tradición y la modernidad.

Wang relató por primera vez la historia de su familia como parte de un episodio de This American Life de NPR llamado "En defensa de la ignorancia". Ella claramente conoce y ama a cada una de las personas en pantalla, incluso en su forma más intransigente, infundiendo la película con ternura infecciosa y profundidad contemplativa. La comedia abarca desde ingenio verbal astuto y chistes internos para la comunidad asiática hasta bromas amplias y agradables para la multitud, pero está anclada a cada paso por los lazos directos de la cineasta con la situación. Y sus momentos de dulce sentimentalismo son totalmente ganados y sinceros.


Alrededor de la pieza clave de la actuación exquisitamente medida de Awkwafina, el elenco ofrece innumerables placeres, ninguno más que la dominante pero incuestionablemente amorosa matriarca, interpretada por Shuzhen Zhao. Nai Nai es un grito en su insistencia en controlar a todos y todo a su alrededor, combinando el toque ligero de Wang en una serie de grandes escenas que marcan la línea entre el humor y la tristeza, como una visita familiar a la tumba de su esposo. Como las otras figuras clave de su familia inmediata, Tzi y Jiang traen sombreados distintivos y una fuerte relación con sus dos hijos, este último especialmente durante el conmovedor y desordenado discurso de boda como padre del novio. Lin se destaca por mostrar el buen corazón detrás de la actitud severa y a menudo de desaprobación, y Lu, como la protectora hermana menor de Nai Nai, es como una china Sophia Petrillo.

La cinematógrafa Anna Franquesa Solano y el diseñador de producción Yong Ok Lee llenan el marco de la pantalla panorámica con imágenes llamativas que nunca se sienten demasiado estudiadas. Contrastan hábilmente las bulliciosas escenas familiares de las calles de Nueva York con la imponente arquitectura moderna de Changchun, un recordatorio constante para Billi de que el hogar de su abuela, donde pasó los veranos de la infancia, junto con gran parte de sus alrededores, ha sido borrado con el tiempo.

The Farewell es una película que al final, no solo causa la catárata de lágrimas en la audiencia, sino también que presenta una temática en la cultura familiar china, cómo decisiones que se toman parecerán arbitrarias de este lado del mundo, pero que solo se hacen por el bien de los que ellos más quieren. Es mejor morir por salud y no por la angustia de cuando llegará el día final.

jueves, 23 de agosto de 2018

Crazy Rich Asians

Rachel y su novio Nick tienen que viajar a Singapur para asistir a la boda de su mejor amigo, allí descubre que su novio pertenece a una de las familias más ricas de Asia y que todas las solteras de clase alta están increíblemente celosas de ella. La joven tendrá que enfrentarse a todas ellas y demostrar a la familia de Nick que ella también es digna de estar con él. (SENSACINE)



Warner Bros adapta "Crazy Rich Asians" con el plan de hacer un cambio en el cine hollywoodense presentando un elenco casi complatemente asiático, pero a la vez con un giro moderno en la fórmula de películas de princesas.

En la historia, Rachel Chu (de decendencia china, pero nacida y criada en New York) es invitada por su novio, Nick Young, a la boda de su mejor amigo en Singapur. Emocionada por visitar Asia por primera vez, pero también nerviosa ya que conocerá a la familia de Nick, lo que Rachel descubre es que a Nick se le olvidó mencionar que no solo es el heredero de una de las familias más ricas del país, sino también uno de sus solteros más buscados. 

Rachel es el objetivo de los celos de toda la jóvenes de la alta sociedad de Asia y, peor aún, de la propia madre de Nick, quien desaprueba también esta relación. Si bien el dinero no puede comprar amor, definitivamente puede complicar las cosas. Y Rachel tiene que demostrar durante cada oportunidad que ella es digna, no solo del amor de Nick, sino también de ser parte de su familia.


Si hay algo que esta película quiso dejar claro era que estos personajes son verdaderamente y locamente ricos, gracias a las ridículas maneras de gastar dinero, además de las maravillas que se daban el gusto de disfrutar, las fiestas en grandes y las compras fuera de control. Esto fue resaltado constantemente a lo largo de la historia, lo cual mantiene ese contraste entre las riquezas materiales y las riquezas culturales que se destacan en la trama. No solo importa cuantos diamantes se compran al día, sino las tradiciones familiares de las personas en Singapur, la importancia de la familia sobretodo lo demás y cómo los roles en la sociedad son importantísimos para saber si una familia te aceptará o no.

A pesar de que el elenco practicamente completo proviene del otro lado del mundo, hay algunas caras conocidas, como Constance Wu (Fresh off the Boat), Gemma Chan (Fantastic Beasts and Where to Find Them), Awkwafina (Ocean's 8), Nico Santos (Superstore), Lisa Lu (2012), Ken Jeong (Hungover) y Michelle Yeoh (Memoirs of a Geisha), quienes una vez más conquitan a la audiencia con su talento inigualable y el realzamiento de su cultura.


Pero el verdadero corazón de la película es la relación entre Rachel y Nick, que es sólida cuando comienza la película, pero pasa por un juicio común para muchas parejas jóvenes: conocer a la familia. Esa experiencia se concreta al mundo del que proviene Nick. Aun así, Wu y Golding tienen una química impresionante, anclando todo el espectáculo extravagante de la película en una relación dulce y sólida. Además, Yeoh ofrece una actuación deslumbrante como Eleanor, la madre multifacética que intenta proteger a su familia, aunque sus métodos pueden ser crueles. Awkwafina es un destacado como Peik Lin (proporcionando una gran dosis de alivio cómico), mientras Chan y Santos completan el elenco principal, con el primero liderando su propia historia paralela; este último es más un tipo de hada madrina de una nota en comparación, pero el personaje es indudablemente necesario para el elemento de fantasía de la película


Sin embargo, lo que hace de esta historia una película única es el escenario de Singapur. La dirección de Chu permite al espectador experimentar Singapur lo más posible con solo los sentidos de la vista y el oído. Gran parte de la película, de hecho, una vez que Rachel y Nick llegan, está impregnada de la cultura de Singapur: con imágenes panorámicas del paisaje y la arquitectura, así como primeros planos sobre la comida y la gente. Y no se puede dejar de mencionar que la banda sonora incluye canciones en inglés y en otros idiomas, lo que destaca aún más la mezcla de cultura occidental y oriental. La preocupación de Chu por mostrar solo la comida de Singapur es maravillosamente sincera y deliciosa, desde el centro de vendedores ambulantes hasta La familia de Nick construyendo albóndigas caseras. En total, Chu saca a la luz la extravagancia de Singapur y las vidas de las personas dentro de Nick.

En conclusión, Crazy Rich Asians se comporta como el fairytale perfecto para la sociedad moderna, donde se une la comedia romántica perfecta con las extravagancias de una sociedad distinta a la americana. A pesar de que la historia no fue tan divertida como prometía en todos sus avances, sí cumple con la promesa de ser un buen rato en el cine y una historia difícil de olvidar.

Hasta yo quiero conocer un rico loco asiático...