jueves, 16 de febrero de 2023

Crítica Cinéfila: El Castigo

Ana y Mateo buscan desesperadamente a su hijo que se les ha perdido en un frondoso bosque junto a la carretera. Mientras comienza a anochecer y aun con la ayuda de la policía siguen sin poder encontrar al pequeño Lucas que parece haber sido tragado por este hermoso pero amenazante bosque. El suspenso por la búsqueda de su hijo y la intriga de si logrará aparecer los lleva a Ana y Mateo a replantearse su amor, sus vidas y sus propios roles en la familia.



No soy madre, pero imagino lo caótico que puede ser en ocasiones, tan caótico cómo provocar que muchas mujeres se cuestionen si realmente desean serlo (personalmente, aún estoy en la lista de las que quieren independientemente del caos). Justo antes de ver esta película pasó una gran coincidencia donde una amiga y yo discutíamos sobre esa libertad de elección que debe de tener una mujer en cuanto a ser madre: si es justificable que se convierta en una solo porque su pareja es quien realmente anhela la gran fase de la paternidad, o si socialmente ya es aceptable que una mujer simplemente diga "no quiero ser madre". Se imaginarán nuestra sorpresa cuando nos dimos cuenta que ese era el gran tema del último largometraje de Matías Bize, titulado "El Castigo".

Antonia Zegers interpreta a Ana, una mujer de mediana edad que está varada en el medio de la carretera junto a su esposo Mateo (Néstor Cantillana) cuando su hijo de 7 años se desaparece en los adentros del bosque que los rodea. Lo que al principio parecería como un simple accidente va desmembrando la realidad que se oculta detrás de la preocupación pasiva de Ana y la intensidad de Mateo. Su hijo sí ha desaparecido, pero no por las razones que ellos quieren hacer creer. Por un lado, Mateo muestra un gran arrepentimiento por haber dejado a su hijo en medio de la carretera cuando, en lugar de que se viese como un castigo por el berrinche que hizo, se observa como una negligencia parental de parte de ambos. Por otro lado, Ana se muestra tranquila, buscándolo con gran calma, casi con poco interés en la situación, justificando que su hijo le guarda un gran resentimiento a pesar de sus grandes sacrificios e inversiones por dedicarle atención. 

No hay muchos personajes, pero los que sí están juegan roles muy importantes. Una vez se involucran algunos adicionales, como una agente de la policía forestal que es localizada después de haber pasado 10 minutos de la desaparición del niño, o la madre insistente de Ana quien llama para saber cuánto tiempo les falta por llegar, las demás verdades salen a la luz, las emociones de Ana explotan y muestra su verdadero sentir por la situación.

El título como tal apunta directamente a esa misma ideología de que una mujer que se convierte en madre por complacer a otros y no porque sea un anhelo personal, ve la maternidad y hasta las acciones de su propio hijo como un castigo por el amor maternal ausente dentro de ella. Sin embargo, es más que un castigo contra la madre; esta historia desglosa que no solo sale afectada esa madre renegada, sino también los hijos que crecen con recelo hacia sus padres, o la otra figura paterna que no se da cuenta de la herida que igualmente ha provocado. Asimismo, otras personas que giren directa o indirectamente en torno a la vida de esa madre son afectados por esa creencia de que "una mujer siempre debe convertirse en madre". 

Pero la belleza del desarrollo narrativo de esta película no solo yace en su potente mensaje y temática, también vive en una cinematografía ambiciosamente realizada en un único plano secuencia, donde el director de fotografía, Gabriel Díaz (fiel acompañante de Bize, pues ya este sería su 6ta película juntos), convierte a la cámara en un personaje más deambulando detrás de Ana y Mateo, pero también se percibe como las emociones de ambos, representando la calma de Ana en momentos puntuales, y la inquietud de su andar cuando se adentra al bosque en búsqueda de su hijo. Es impresionante cómo logran el balance idóneo entre la fotografía, la iluminación y un sonido natural que recoge el silencio de su escenografía realista, haciendo contraste con las fuertes miradas que se lanzan los personajes y sus discusiones que retumban en todo el alrededor abandonado.

Si las miradas mataran, esta película hubiese aniquilado a muchos dentro de ella; pero si igualmente hablaran todo lo que a veces no se debería decir, hubiese contado grandes desahogos. Algunos encuentros puntuales eran muy importantes para la historia, para así darle resiliencia y libertad a personajes como el de Ana, donde su objetivo no se plasma en la pantalla hasta que de cierto modo lo alcanza y lo hace a modo de revelar una verdad necesaria de vociferar. Pero a pesar de los silencios necesarios y las ojeadas fulminantes, las palabras cuentan realidades que no son muy fáciles de digerir pero que son necesarias de pronunciar, y sobre todo de reiterar que hay derechos que todas las mujeres deben poseer, incluyendo el de elegir no ser madre.


El Castigo

Ficha técnica

Dirección: Matías Bize
Producción: Fernando Bascuñán, Adrián Solar
Guion: Coral Cruz
Cinematografía: Gabriel Díaz
Montaje: Rodrigo Saquel
Reparto: Antonia Zegers, Néstor Cantillana, Yair Juri, Catalina Saavedra, Santiago Urbina

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