jueves, 21 de mayo de 2020

Crítica Cinéfila: The Assistant

Sigue un día en la vida de Jane (Julia Garner), asistente de un poderoso ejecutivo del entretenimiento, exponiéndose a los abusos y sacrificios que vienen con el cargo.



Todos los que se han graduado de la universidad, han pasado por esa posición de entrada: ser asistente. Y sin importar la carrera, los requerimientos y habilidades son las mismas. La única gran diferencia es el tipo de jefe que le toque a cada uno. 

Jane (Julia Garner), es una recién graduada universitaria y aspirante a productora de cine que consigue un trabajo aparentemente ideal como asistente de un poderoso ejecutivo de la industria del entretenimiento. Su día es muy similar al de cualquier otro asistente: preparar café, cambiar el papel en la fotocopiadora, ordenar el almuerzo, organizar viajes, recibir mensajes telefónicos, etc. Pero a medida que Jane sigue su rutina diaria, es cada vez más consciente del abuso que colorea insidiosamente cada aspecto de su jornada laboral, una acumulación de degradaciones contra las cuales Jane decide adoptar una posición, quizás solo para descubrir la verdadera profundidad del sistema en el que ella ha entrado.

Julia Garner es muy conocida por la facilidad en la que sus ojos expresan las emociones que todo su cuerpo quiere explotar; en tan solo segundos, delata las incomodidades de la situación, sin siquiera que una palabra salga de su boca y ya se le ha visto desde el lado completamente opuesto (Ruth Langmore -Ozark- quizás no sería una buena asistente). Aquí es donde se destaca la calidad actoral de Garner, con lo multifacética en su habilidad de desconectarse totalmente del resto de sus personajes y ponerse una piel casi completamente nueva. En el caso de Jane, ella es una joven igual de multifacética; capaz de llevar café, documentos y headshots a una sala de reuniones sin derramar una gota de desastre. Su silencio no quiere decir que sea tímida, pues siempre avanza con paso firme en cada una de las oficinas donde debe entrar a repartir informaciones y responde solicitudes claramente conociendo los detalles para evitar cometer errores, porque sabe que cualquier error le podría salir bien costoso. Entre tolerar los abusos de poder de parte de sus compañeros hasta contestar llamadas telefónicas de esposas reclamando donde están sus esposos que no contestan el celular, Jane está soldada con una armadura de paciencia y redacta correos electrónicos de disculpas por tan solo mantener una posición que en muy raras ocasiones llega a un nivel superior si se queda en esa misma empresa.


En un solo escenario, el ambiente se siente con los mismos ritmos y tensiones que mantiene una compañía de producción, y así también su población. Los personajes parecen estar divididos en grupos y Jane parece ser el punto medio, en una constante balanza de no pisar mal para no caer bajo los leones que la asechan ante cualquier fallo. Pero más que personajes, los que la acompañan parecen sus obstáculos secundarios, teniendo los ladridos de un jefe sin rostro como la confrontación más difícil de toda la trama.

La cineasta Kitty Green escribe este guión con una doble intención: la primera se enfoca en enseñar el día a día de quien trabaja en la posición de una asistente, que sin siquiera decir para que tipo de compañía trabaja es claro que hace exactamente lo que cualquier otra compañía le indicaría a una asistente hacer; la segunda es reflejando el acoso sexual en las oficinas y lo que debe sacrificar una asistente de este tipo para poder mantener su trabajo aún en acciones inmorales de sus superiores. Green, quién se ha destacado por su trabajo como documentarista, presenta su opera prima de ficción pero con una temática social de esas que les encanta narrar, pero con un enfoque en la visión femenina inferior dentro de la industria del entretenimiento.

Green vita caer en el conflicto de ver a la protagonista como la víctima principal y esta se convierte en los ojos de la audiencia, siendo la testigo principal de los abusos de poder y el acoso sexual por el que jóvenes talentos pasan para llegar a alguna posición cercana de lo que aspiran. La directora crea la empatía suficiente en Jane, incluso dándole momentos en el que la audiencia parece que cantará victoria, pero solo para aterrizarnos de que esto no es una película de finales felices sino de mostrar la realidad de estas situaciones.


Además del gran trabajo con la historia y los personajes, Green continúa su estrecha relación con el cinematógrafo Michael Latham, quien le da vida a cada uno de los oficios de Jane desde sus propios puntos de vista, con un juego de tomas y movimientos estáticos que claramente reflejan una de las subtemáticas de la historia: cómo esta posición no varía con el tiempo. Así mismo se mantiene constante la musicalización de Tamar-kali justo con los sónidos tradicionales de oficina y de la ciudad de Nueva York en medio de un inicio de invierno.

The Assistant es una película que refleja el poco cambio que ha habido dentro de las oficinas (sobretodo aquellas relacionadas al mundo del entretenimiento y producción), a pesar de todas las leyes y movimientos que se han lanzado a las calles para proteger a las mujeres en el ámbito laboral. Es un drama que llega para recordar las árduas tareas mentales por las que debe pasar una persona en este tipo de posición, quien será más afectada por su género e igualmente tratada a pesar de todo el conocimiento adjunto que pueda traer a su trabajo. Pero que quede la satisfacción de saber que nuestra protagonista no se dio por vencida, y que aunque parecería el final de su batalla, alguna guerra pudo ganar en tan solo un día.



The Assistant

Ficha técnica

Dirección: Kitty Green
Producción: Kitty Green, James Schamus, Scott Macaulay, P. Jennifer Dana, Ross Jacobson
Guión: Kitty Green
Música: Tamar-kali
Cinematografía: Michael Latham
Montaje:  Kitty Green, Blair McClendon
Reparto: Julia Garner, Matthew Macfadyen, Makenzie Leigh, Kristine Froseth, Noah Robbins, Jon Orsini

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