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jueves, 11 de mayo de 2017

La Odisea (L'Odyssée)

El legendario explorador Jacques Cousteau y su hijo Philippe, que mantienen una relación distante, se embarcan en su mayor aventura. A bordo del Calypso, se reencontrarán el uno al otro, antes de que la tragedia les golpee. (FILMAFFINITY)



Mientras veía La Odisea, no quería que se acabara, porque no me había dado motivos suficientes para desear su final. Tiene la combinación perfecta entre la delicadeza en la fotografía de detalle con la intensidad de un drama basado en hechos reales. De principio a fin es el producto de una respetable obra.

En vez de actos, la trama está dividida por géneros, donde da saltos y regresadas entre el drama, la aventura y el biopic, todo esto para conocer a Jacques-Yves Cousteau (Lambert Wilson), el capitán del Calypso y una de las personas más importantes del siglo XX. Ahí nos da un acercamiento al explorador, creador, marinero, cineasta, padre, esposo y todas las demás etiquetas que se le fueron sumando con el paso de los años; sus éxitos en la carrera cinematográfica con sus documentales marítimos, sus infidelidades mientras estaba casado con Simone (Audrey Tautou), su indiferencia hacia su hijo mayor Jean-Michel (Benjamin Lavernhe), y lo más importante, su relación con su hijo menor Philippe (Pierre Niney), el otro protagonista de la película y el lado opuesto de su padre. Mientras Jacques era observador, paciente y calculador, Philippe era el arriesgado y lanzado de la familia. Pero lo que los unió fue esa pasión por mostrar y contar lo que iban descubriendo mientras atravesaban el Mediterraneo, Sudáfrica y Antártida. 


Uno de los mejores aspectos de la película fueron sus personajes, porque cada uno tiene una personalidad muy bien definida que complementa los demás. Por supuesto, los que más resaltan son Lambert Wilson y Pierre Niney, pero no solo por el hecho de ser los protagonistas, sino también por la química que ambos actores desarrollaron en cada una de sus escenas.

A pesar de no haber sido tan sobresaliente (por enfocarse principalmente en contar la historia del personaje), la película tiene una fotografía visualmente artística, atractiva gracias a sus detalles tanto en los escenarios que rodeaban a los personajes, como en las ambientaciones bajo el mar, con una tonalidad caliente adaptada a la época en que se narra. Del mismo modo, otro de sus grandes atractivos es la banda sonora, la cual transmite los sentimientos que la trama buscaba en sí. Creo que si esta película hubiese sido muda y utilizara la misma música, la hubiese entendido tal cual la capté con sus diálogos y narraciones de fondo.


Al final de la película (por cierto, muy adecuado el final, pues engloba la esencia de la historia), La Odisea solo busca destacar dos aspectos: el sufrimiento ante la contaminación que está afectando a nuestro planeta, específicamente el medio ambiente marino, y la relación entre padre e hijo y lo que los une aún en sus diferencias más rotundas.

¿Que le haya hecho el honor suficiente o no a Cousteau? Realmente no es lo que más me importa, sino el simple hecho de presentar la historia de este personaje que quizás mucho desconocíamos; el punto clave de esta película fue en dar a conocer sus acciones, creaciones, frustraciones y decisión de mostrarle al ser humano las profundidades de un mundo con una belleza digna de apreciar.



jueves, 16 de marzo de 2017

Elle

Michèle, exitosa ejecutiva de una empresa de videojuegos, busca venganza tras ser asaltada de forma violenta en su propia casa por un intruso. (FILMAFFINITY)



La gran mayoría de los críticos de cine han centrado sus comentarios sobre Elle en su director y no en la trama. Hablan de como este señor desaparece cada vez que una de sus obras toca las salas de cine y como sus regresos significan un nuevo renacer en su cinematografía. Sin embargo, dejan atrás un dato muy importante de su reaparición en esta ocasión: esta historia que, para el placer o el disgusto de su audiencia, logra mantener en su control la atención total del espectador. 

La trama se centra en Michèle LeBlanc, la directora de una empresa de videojuegos, con una fuerte personalidad que le ha permitido salir adelante, incluso después de haber sido violada en su propia casa por una persona enmascarada. Su carácter se debe a un pasado que la ha dejado marcada y que no le permite caer en debilidad. Esto provoca que cada situación de su vida la tome a la ligera y siga adelante, sin importar las consecuencias que esto le traerá. Así cae en infidelidades, celos empedernidos, deseos sexuales mórbidos, acosos y comentarios irónicos que causará el descontento de quienes la rodean. 

Siéndoles muy honesta... me fascinó el personaje y aplaudo la impecable actuación de Isabelle Huppert, quien logró la nominación al Oscar como Mejor Actriz y el galardón en esta misma categoría de los Golden Globe Awards gracias a su trabajo en esta película.

La musicalización en los momentos de tensión y el hilo narrativo de la historia mantuvieron una sintonía increíble que lograron captar mi atención. Sin embargo, es imposible predecir lo que sucederá después de cada escena por el rompimiento de esquemas que tiene la historia, sus personajes y el desenlace. El intruso es quien menos uno se espera, el hijo de Michèle es más bruto de lo que aparenta y al final ella lo tenía todo bien pensado y calculado.

No se si calificarla como thriller, humor negro, comedia o suspenso. Lo que sí sé es que, si la ven, no se quedarán indiferentes a esta historia.