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viernes, 31 de diciembre de 2021

Crónica Cinéfila: Mi top 10 de personajes inolvidables del 2021

El 2021 fue un año cinematográfico interesante. 



A pesar de que no hay muchas películas de este año que me hayan encantado o que se queden conmigo en mi Top, este año se destaca más por personajes que llevo en mi corazón y que hicieron que sus películas fueran tan inolvidables, o por lo menos para mi. Cada uno me enseñó lecciones muy importantes que han estado influyendo en mi forma de pensar desde que me encontré con ellos, tanto a modo personal como profesional.

Nota muy importante: esto es una lista muy íntima, y como hay películas que esperaba ver este año pero estrenan un poco más tarde, es muy probable que el próximo mes les estaré dando otra lista.


1. Jonathan Larson de Tick, tick... Boom!
Comienzo con Jonathan Larson de Andrew Garfield porque fue el personaje que más me marcó. Como cineasta, estoy en una constante frustración personal y miedo de que no estoy logrando lo que debo lograr mientras veo a personas de mi edad que ya tienen un buen avance en sus proyectos. Este fue el miedo mayor de Larson, sobretodo cuando llegó a los 30 y todavía no había logrado un musical en Broadway. La mayor enseñanza que me ha dejado ha sido que todo llega a su debido tiempo, y más aún que el ritmo de vida de una persona es muy particular e incomparable. Hay que aprovechar al máximo cada momento tal cual lo vivimos, sin ánimos de acelerar la vida.

2. Lucille Ball de Being the Ricardos 
Aaron Sorkin es mi modelo a seguir, pero la Lucy de Nicole Kidman es mi nuevo animal espiritual. Esta fue una mujer que en medio de ansiedades y declives, siempre siguió su intuición. No tanto me enseñó sino reforzó mis deseos por continuar haciendo las cosas a mi manera y de acuerdo cómo a mí me parezcan correctas. Ella sabía que ese intro no fluía y que la otra escena no se sentía como el tipo de comedia que su personaje ha hecho, y lo cambió hasta que estuvo satisfecha; es una lección para que uno insista siempre en lo que particularmente a uno le funciona.

3. El Profesor de La Casa de Papel
El Profesor ha sido catalogado de muchas maneras; yo personalmente he tenido un super crush desde la primera vez que lo vi. Pero en esta última parte de La Casa de Papel, lo vimos como un verdadero capitán que no abandona su tripulación. La mayor enseñanza que nos deja es a asumir nuestras responsabilidades, independientemente de lo complicadas y pesadas que se vuelvan. Así como él decidió entregarse antes de esconderse, así uno debe entregarse a los retos de la vida y tratar de vencerlos.

4. Marguerite de Carrouges de The Last Duel 
Jodie Comer fue una de las sorpresas más gratificantes de este año, y su Marguerite fue tan reconfortante: fue una demostración de que, sin importar la cultura, las reglas o las personas que nos rodean, debemos siempre expresar nuestras preocupaciones, y actuar ante ellas. Para los que no la conocen, fue una francesa que en 1386 fue llevada a juicio cuando hizo público de que fue violada por el amigo de su esposo, esto significando un duelo entre su esposo y el amigo, y si su esposo moría, ella iba a ser quemada viva. Ella es ahora sinónimo de fortaleza y dignidad, y lo que vivió es una lección de salir adelante en cualquier circunstancia de la vida.

5. Hutch Mansell de Nobody
Otra excelente sorpresa, y más aún en un género que no sigo con frecuencia. Hutch fue mi John Wick del 2021 en el cuerpo de un hombre aparentemente estándar (no, John Wick no aparenta ser normal mucho menos estándar). Bob Odenkirk es irreconocible en este personaje, pero lo más satisfactorio es la calma que transmite Hutch, aún justo después de haber matado 10 militares y explotado un garage completo. La mayor enseñanza es a no perderse en el estrés de las situaciones y siempre mantener la calma ante todo, pues todo tiene solución aún si eso significara darle una golpiza a alguien.

6. Cruella De Vil de Cruella 
A pesar de las críticas de esta película, debo confesar que me encantó Cruella, pero aún más me encantó Emma Stone como Cruella de Vil. Este personaje me recordó mucho a Cassie de Promising Young Woman, solo que irónicamente más agresiva; pero donde realmente se parecen es en lo planificadas y prevenidas que son, algo que yo trato siempre de integrar en mi vida y que lo continuaré trabajando. Su mayor lección es, independientemente la cantidad de obstáculos que la vida nos pueda lanzar, uno debe siempre prepararse para todo, hasta para las caídas.

7. Usnavi De La Vega de In The Heights
El que me conoce sabe que soy DEBIL con Lin-Manuel Miranda, y cuando anunciaron In The Heights, ya yo lloraba escuchando "Paciencia y Fé" en mi cerebro, pero lo que más me llevé de esta película fue al personaje de Usnavi, a quien de entrada le conocemos su sueñito, y que a pesar de casi alcanzarlo, supo abandonarlo para crear más sueños con las personas que más ama. Lo que más me llevo de él es su resiliencia y cómo, por más enfocado y obsesionado que uno esté con un plan, a veces hay más opciones que uno debe apreciar.

8. June de The Handmaid's Tale
Otra de mis grandes obsesiones es la novela de Margaret Atwood, The Handmaid's Tale, pero confieso que me gusta más la June de la serie y se debe a que ella inspira aún más esa sed. June está muy enfocada en objetivos buenos y no tan cuerdos: pero sobretodo sabe que hay que cerrar capítulos. Y aunque su sed se vuelve violenta y sangrienta con el tiempo, admito que es un personaje que me inspira (bear with me!). La mayor lección es que todo en la vida necesita un cierre apropiado, y el que más nos permita a nosotros entender que hay que seguir adelante en todos los aspectos (personal, laboral, romántico y otros).

9. Alexander Hamilton de Hamilton
Una vez más: Lin-Manuel Miranda. Pero en esta ocasión en una versión que nunca pensé encontraría tan atractiva como un padre fundador de los Estados Unidos. Pero lo que más me atrajo de este caballero, además de la presencia de Miranda interpretándolo, fue su continua búsqueda de sentirse satisfecho con sus logros, algo muy establecido en el estilo narrativo de los personajes de este compositor. Hamilton me enseña a que SIEMPRE uno debe buscar su propia satisfacción en cualquier aspecto de nuestras vidas y no adaptarse con lo que sea si uno puede obtener más.

10. Alex de Maid
Concluyo con Alex, porque fue otra grata sorpresa del año. En mi búsqueda constante de personajes que luchan por lo que quieren, Alex se destaca por ser víctima de violencia de género y machismo. Ella enseña una de las lecciones que hasta yo (quien a veces soy muy extremista con este tema, me pierdo en situaciones) necesito recordarme constantemente: uno debe siempre reconocer si vive en un círculo de violencia, a no cegarse ante esta y a detenerlo a tiempo. Pero además de esto, Alex nos enseña a perseverar y siempre seguir adelante; a pesar de todos los estrallones de la vida, uno debe siempre continuar avanzando para alcanzar nuestras metas de vida.


¿Cuáles fueron tus personajes favoritos del año?

jueves, 30 de diciembre de 2021

Crítica Cinéfila: Being the Ricardos

Película sobre la actriz, pionera de la televisión, Lucille Ball (1911-1989). La historia se desarrolla durante una semana concreta de la producción de la exitosa serie de la época 'I Love Lucy' cuando Lucy y su marido, Desi Arnaz, se enfrentan a una crisis que podría terminar con sus carreras y también con su matrimonio.



“The American President”, a su manera, tenía un dulce fluir. “The Social Network” fue una evocación tan flexible de la cultura tecnológica formativa como lo fue “All the President's Men” de la política mediática de los setenta. Y aunque muchos pueden estar en desacuerdo, pensé que Sorkin, en “The Trial of the Chicago 7”, hizo un trabajo notable al clavar las voces individuales de esa brigada de guerrilleros pacíficos.

Pero "Being the Ricardos", su película sobre Lucille Ball y Desi Arnaz (interpretada a la perfección por Nicole Kidman y Javier Bardem), es una porción embriagadora Sorkinese, y una hermosa ilustración de lo que esto puede hipnotizar a cualquiera. Toda la película tiene lugar en una semana de olla a presión durante el rodaje de un episodio de "I Love Lucy". Es 1952, el programa está en su segunda temporada (ha habido un total de 37 episodios) y es el programa más popular en Estados Unidos, con 60 millones de espectadores cada semana. También es un programa revolucionario: el primero en utilizar el sistema de tres cámaras que permitiría filmar en vivo las comedias de situación, en el futuro; y también una comedia de televisión convencional sobre un matrimonio transcultural, protagonizada por dos actores que, al interpretar a Lucy y Ricky Ricardo, estaban retratando una versión estilizada de sí mismos.

"Being the Ricardos" comienza con una serie breve de entrevistas documentales simuladas con versiones modernas de varios de los personajes, una técnica contundente que Sorkin toma prestada del Bob Fosse de "Star 80" y "Lenny", y utiliza simplemente con la misma eficacia. Esos fragmentos prepararon el escenario para una semana en la que sucedieron más cosas de las que nadie podría haber creído. En casa, con la irascible y astuta Lucy y el furtivo cubano Desi, el drama se desborda. Está a punto de salir una historia en la revista de chismes Confidential que detalla un engaño que hizo Desi. Pero la imagen en la portada de Desi sentado junto a una mujer sonriente fue tomada el verano anterior en un evento en el que Lucy estaba. Entonces, tal vez la historia sea pura tontería.

Justo cuando Lucy y Desi están teniendo una ronda frenéticamente entusiasta de sexo (algo que la película sugiere que sucedió bastante), un informe de radio deja caer el otro zapato: Lucy ha sido acusada, en una columna de Walter Winchell, de ser comunista. Hasta ahora, ningún periódico ha recogido la historia y Lucy, cuyo abuelo era comunista, afirma que solo firmó para complacerlo. Pero este es un momento en el que el poder de HUAC está en su punto máximo, y si la carga se mantiene, las carreras de Lucy y Desi son historia.

Además de eso, Lucy ha elegido esta semana para anunciar que está embarazada. Este, por supuesto, se convirtió en uno de los capítulos más famosos de la historia de la televisión, debido a la postura radical adoptada por Lucy y Desi. En lugar de inclinarse ante los jefes de la cadena, que querían idear una forma de "ocultar" el embarazo (como que Lucy actuara detrás de sillas o plantas gigantes), las dos estrellas insistieron en incorporar el embarazo de Lucy directamente a la historia de la comedia.

Todo lo que pasa en “Being the Ricardos” sucedió de verdad. Pero no sucedió en la misma semana, ni nada parecido, y Sorkin, al presentarlo como si sucediera en ese momento, ha creado una expresión por excelencia de la estética Sorkinese. El diálogo en "Being the Ricardos" tiene la franqueza contundente, el ingenio de la daga y las esquinas perfectamente cortadas del Sorkinese, un sonido que podría describirse como un duro tonto. Más allá de eso, sin embargo, toda la película es una pieza de compresión estilizada y emocionante. Se pone en marcha una verdadera cabeza de vapor, una energía y una ansiedad vertiginosas que se apoderan de todo lo que Lucy está sintiendo. Y lo que Lucy hace es tomar su propia ansiedad reprimida - sobre la situación de acusación comunista, pero sobre todo por la posibilidad de que Desi le esté siendo infiel - y la coloca en el episodio de esa semana de "I Love Lucy". Ella sigue asumiendo el control del set, dirigiendo más que el director, modificando las partes de la comedia, tratando de que todo funcione mejor, tratando de hacerlo más auténtico. Pero lo que también está haciendo, en cierto nivel, es tratar de hacer que los Ricardos sean lo que ella quiere que ella y Desi sean. Ella sigue preguntando: ¿Qué haría Lucy? ¿Qué no haría Lucy? Lo que realmente está preguntando es: ¿cómo vemos su visión (y su intento de apoderarse del terreno del poder masculino)? Y lo que realmente está preguntando es: ¿Qué debería hacer Lucy?

"Being the Ricardos" es una comedia de matrimonio, hábil y romántica, pero que gira en torno a una sospecha mortalmente seria que sigue carcomiendo a Lucy. También es la versión con clasificación R de una comedia de situación del lugar de trabajo como familia, con personajes que empujan y paran, pero también maldicen y dicen lo que piensan con júbilo tóxico. Es un drama de la política corporativa del mundo del espectáculo, que nos muestra cómo se hace la producción de televisión (o se hizo en los años 50). Es una película biográfica de Lucille Ball, que nos muestra la estrella de cine que era antes de que se lanzara al estrellato y terminara creando la personalidad de Lucy Ricardo. Y es un homenaje a "I Love Lucy" y todo lo que la convirtió en una piedra de toque hilarante que cambió la cultura. No todo en “Being the Ricardos” sucedió en una semana, pero se siente como si pudiera haberlo hecho.

La película está estructurada en torno a la creación del episodio de esa semana, y desde el momento en que todos se sientan en la primera lectura de la mesa, Sorkin establece un tono de malicia vivaz, en el que estos veteranos de la televisión son demasiado conversadores y exitosos como para no decir exactamente lo qué ellos piensan. JK Simmons se desvive como William Frawley, el veterano que interpretó al cascarrabias Fred Mertz, a quien Simmons gana diez veces más cascarrabias fuera de cámara; es un forajido rencoroso al que le gusta beber whisky en bares de buceo a las 10:00 a. m. y cuyo pasatiempo favorito es idear nuevas formas de insultar a su coprotagonista, Vivian Vance (Nina Arianda). Pero Simmons es tan astuto que, por supuesto, sigue despellejando al personaje. Debajo del solitario hay una reliquia nostálgica del Viejo Hollywood, un observador ingenioso y, en cierto nivel, un ser humano real.

Nina Arianda, como Vivian, es igualmente sólida. Ella nos muestra cómo la luchadora Vivian anhelaba salir de la tontería de su papel de Ethel, un personaje casado con su abuelo (como ella dice), y revela brillantemente cómo se corta a Vivian cuando la aprende. La nueva dieta está siendo monitoreada por todos en el programa, desde Lucy hacia abajo, porque se supone que no debe alejarse demasiado del ideal de la "normalidad" estadounidense.

Sin embargo, es el baile de Kidman y Bardem lo que le da a “Being the Ricardos” su magia ligera pero fundida. Como la Lucy de la comedia de situación, Kidman es la perfección, clavando los chubascos y las tomas dobles de ojos saltones, la voz estridente, todo el camino en el que Lucy Ricardo era tonta y despistada con un engaño invisible, una forma de agresión pasiva. Los momentos de la comedia, en blanco y negro, se presentan casi como sueños. Pero fuera de cámara, Kidman captura el glamour atrevido que era Lucille Ball. Hace que Lucy sea sensual y exigente, espinosa y cariñosa, con la capacidad de leer la habitación: una mujer moderna por excelencia que estaba atrapada en el papel de siempre tratar de arrastrar al resto del mundo para alcanzarla.

La película cuenta la historia de Lucy en flashbacks, que se remonta a sus días como actriz contratada por RKO, donde conoció a Desi en el set de "Too Many Girls". Y vemos el momento en que la posibilidad del estrellato parpadeó para ella. “The Big Street” (1942), en la que coprotagonizó con Henry Fonda, se convierte en un éxito de crítica y se desempeña respetablemente en la taquilla, y cuando se reúne con el jefe de producción de RKO, Charles Koerner (Brian Howe) , es una escena clásica que dice mucho sobre Hollywood de aquel entonces y ahora.

Como lo presenta "Being the Ricardos", Lucille Ball y Desi Arnaz tuvieron un matrimonio difícil en el mundo del espectáculo. Se adoraban el uno al otro, pero sus carreras los separaron desde el principio. Bardem convierte a Desi en un maestro que sabe cómo manejar su peso; es emocionante verlo empujar a los ejecutivos de la cadena y amenazarlos, como cuando se pasa por alto para apelar al presidente de la junta de Philip Morris, el patrocinador de "I Love Lucy", sobre la trama del embarazo. Pero Desi, aunque es un actor entusiasta y un emprendedor inconformista con visión de futuro, no es un marido tan avanzado. El ama a Lucy, pero lo que ese amor significa para él es que espera ser amado de cierta manera y disfrutar de ciertas libertades. Como sus salidas nocturnas, que son cada vez más voluminosas.

Hay anacronismos en esta película. También hay observaciones agudas sobre cómo funcionó la comedia de "I Love Lucy" y lo que significaba, como la escena en la que Lucy y la única guionista del programa, Madelyn Pugh (Alia Shawkat), improvisan la famosa escena de Lucy pisando uvas, rematado por Lucy perdiendo un pendiente. Lucy era una cómica que expresaba un mundo interior anticuado en el que las mujeres podían verse a sí mismas. Fuera de cámara, la Lucy de “Being the Ricardos” sigue impulsando el espectáculo para que sea mejor, y eso significa más cerca de algo real. Ella era una visionaria del entretenimiento que, sugiere Sorkin, también estaba tratando de perfeccionar su hogar lejos del hogar. Lo consiguió, quizá demasiado bien.