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martes, 28 de enero de 2025

Crítica Cinéfila: American Primeval

Año 1857. En el salvaje territorio de Utah, el ejército de los Estados Unidos, la milicia de los mormones, los indios nativos americanos y los pioneros libran una dura batalla por la supervivencia. En ese contexto una madre y su hijo huyen de su pasado mientras se enfrentan a un duro panorama de libertad y crueldad en el viejo Oeste. 



En la nueva miniserie de Netflix, “ American Primeval ”, escrita por Mark L. Smith, guionista de “The Revenant”, el público se adentra en la crueldad del Oeste americano, específicamente en el Territorio de Utah en 1857. Contada a través del peligroso viaje de una madre y su hijo, desesperados por empezar de nuevo, la serie examina a varios grupos de estadounidenses (pioneros, indígenas, militares y mormones), todos luchando por sobrevivir en un mundo profundamente volátil y lleno de miedo. Los seis episodios eluden a la brutalidad y fascinación de una cultura y un país que aún no ha superado sus predilecciones más violentas. 

Este western comienza en medio de la Guerra de Utah, un conflicto cada vez más sangriento entre la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (también conocidos como mormones, liderados por el gobernador de Utah Brigham Young (una irreconocible Kim Coates)) y el Ejército de los EE. UU. Una mujer recatada y formal, pero agobiada, Sara Rowell (Betty Gilpin), llega a una estación de tren con su hijo, Devin (Preston Mota). A miles de kilómetros de su hogar en Filadelfia, Sara está decidida a seguir rumbo al oeste para encontrarse con el padre de Devin en la ciudad californiana de Crook Springs. Desafortunadamente, después de haber llegado con tres semanas de retraso debido a horarios de trenes poco fiables, la pareja se entera de que la escolta que habían acordado se ha ido. Además, cuando llegan a Fort Bridger, dirigido por el alpinista Jim Bridger (Shea Whigham), Sara no puede encontrar a nadie dispuesto a acompañarlos hasta su destino. 

La caminata a Crook Springs, que consiste en un paso de montaña nevado, un conflicto cada vez mayor entre los mormones y la tribu Shoshone, vastas áreas de vida salvaje impredecible y forajidos, no es algo con lo que la mayoría de los hombres estén dispuestos a lidiar, a pesar del generoso incentivo financiero de Sara. Resuelta a continuar su viaje por el bien de su hijo, Sara se encuentra en una situación peligrosa y se ve obligada a apoyarse en el escurridizo Issac Reed (Taylor Kitsch), un recluso brusco que vive en las afueras de Ft. Bridger. Issac es un enigma de un hombre con un profundo conocimiento de la región y sus habitantes. A pesar de su hostilidad inicial, el misterio de su pasado se revela lentamente a medida que avanza la historia. 

Dirigida por Peter Berg, “American Primeval” es una experiencia verdaderamente inmersiva. A través de planos bajos, travellings y una excepcional fotografía en exteriores dirigida por Jacques Jouffret, se muestran al público varios puntos de vista. Cada escena es profundamente detallada e intensa. Se ve sangre brotando de animales degollados, la crueldad casi constante de los diferentes climas del estado es evidente y los seres humanos despiadados y asesinos impulsados ​​por el capitalismo y el colonialismo son letales. También está claro que casi todos, incluida Sara, tienen algún motivo oculto. 

Aunque el viaje de Sara es el foco central, la serie presenta a otros personajes en sus propios viajes distintos. Mercurio, vengativo y obsesionado con la creación de un espacio seguro para los mormones, Brigham Young no se detiene ante nada para ver su sueño hecho realidad. Jacob (Dane DeHaan) y Abish Pratt (Saura Lightfoot Leon), una pareja mormona recién casada que se dirige a Salt Lake City, se cruzan con Sara y Devin. Además, la narrativa destaca a la tribu Shoshone, que ha visto su tierra y su gente ser devastadas por colonos blancos que la reclaman como suya sin tener en cuenta siglos de cultura y tradición. Dirigidos por Julie O'Keefe, la directora del Departamento Cultural Indígena, los artesanos detrás de "American Primeval" muestran las diferencias entre las tribus. Está la tribu Paiute, que tiene una perspectiva diferente de los colonizadores que los Shoshone. El público también conoce a Red Feather (Derek Hinkey), que lidera una facción más radical de los Shoshone llamada el Clan del Lobo. Está obsesionado con vengarse tanto de los militares como de los mormones.

Estados Unidos no tiene todavía dos siglos y medio de existencia. Como todavía está en su infancia, los dolores de crecimiento del país son continuamente evidentes y los ecos de la historia siguen estando siempre presentes. Los westerns suelen presentarse desde la perspectiva de los hombres, y esas perspectivas son evidentes aquí. Sin embargo, al situar a Sara en el centro de esta narrativa, así como al presentar los puntos de vista de Two Moons (Shawnee Pourier), una niña indígena no verbal, y Abish, que se vio obligada a casarse con Jacob solo después de que muriera su hermana, “American Primeval” identifica que el destino de las mujeres durante esta época está ligado a los caprichos, errores y deseos de los hombres que las rodean. Además, la amenaza constante de violencia sexual (aunque afortunadamente no se muestra explícitamente aquí) muestra otro elemento más del terror que padecen. 

La historia de “American Primeval” se desarrolla en menos de dos semanas. Aun así, las consecuencias para quienes vivieron y se mudaron a través del territorio de Utah durante este tiempo resuenan a lo largo de la historia estadounidense. La serie ofrece un puñado de perspectivas, pero muchas más permanecen enterradas y desconocidas. Lo que sí suena cierto hasta el último fragmento de la serie y en nuestras vidas actuales es que la civilización y lo civilizado rara vez ocupan el mismo espacio. 


viernes, 21 de agosto de 2020

Crítica Cinéfila: The Stranger (Miniseries)

Una joven que gana algo de dinero como taxi personalizado descubre su peor pesadilla cuando un misterioso pasajero se sube con ella en Hollywood Hills, y resulta ser un psicópata asesino. 



El miedo eterno de todo conductor de Uber o Lyft es que un loco/a sea su pasajero. "The Stranger" de Veena Sud es un excelente ejemplo de la ansiedad que esto puede dar. En tan solo 13 episodios, la cineasta nos otorga una noche completa de terror a la que una conductora de taxi personalizado es sometida cuando su siguiente pasajero es un psicópata que quiere matarla.

Maika Monroe interpreta a Clare, conductora de viajes compartidos y aspirante a escritora, quien recientemente se mudó a Los Ángeles desde Kansas para poder alcanzar su sueño. El piloto inicia con ella recogiendo a un hombre (Dane DeHaan) con una maleta en un condominio privado ubicado en el tope de una colina de Hollywood. El hombre, quien se hace llamar Carl E., rápidamente pasa de ser encantador a espeluznante cuando le revela que es un asesino y un sexista furioso.

No es necesario una historia de trasfondo profunda en Carl E., pues el formato de Quibi de menos de 10 minutos ayuda a que la audiencia interprete por sí sola con la información limitada que nos da: es un psicópata que asesina friamente a cualquiera que se le cruce por su camino, no es la primera vez que hace esto, y para él sus asesinatos son experimentos. Todo esto se va interpretando poco a poco a lo largo de los 13 episodios, al igual que muchos detalles del pasado de Clare, aspectos que son importantes conocer para darle la importancia que merece a su ansiedad y sus acciones.

No es la primera vez que pasa por un trauma de acoso, pero sí es la primera vez que las circunstancias del pasado afectan los terrores del presente, a un punto que muchos dudan de su palabra. ¿Será verdad que un tal Carl E. la está tratando de asesinar? Nadie lo ha visto, ni siquiera JJ (Avan Jogia), un cajero de una gasolinera quien desde el momento en que Clare apareció por primera vez después del primer susto con el psicópata, ha tratado de ayudarla, no solo para salir de la ciudad, sino para rastrear a su asesino; un poco de coincidencia que el cajero también sea programador, pero él mismo admite que esto es un cliché típico de Los Angeles.

Las calles de Hollywood nunca aterraron tanto con esta historia de menos de 12 horas, donde cada episodio tenía un escenario distinto, desde la estación de Union Station, hasta el Hollywood Hills y las taquerías de media noche en SoHo. El aspecto más interesante y aplaudible de la historia es lograr menos de 8 minutos de historias en un mismo lugar, y terminar el episodio con la salida del personaje a un nuevo escape. La cámara en mano de Paul Yee le agrega ansiedad a cada espacio, casi creando un efecto de claustrofobía entre las cuatro paredes episódicas que encerraban a Clare en una tortura constante, sin importar si era una estación de policía, un baño público o un carro en movimiento.

Quibi ya ha experimentado con el formato de suspenso, pero no ha producido nada tan memorable. The Stranger de Veena Sud se beneficia de su trabajo televisivo anterior (The Killing, Seven Seconds) y un ojo hacia la narración visual, además que no se siente innecesario dividir la tortura en 13 episodios. A pesar de tener una estructura narrativa de una película de 120 minutos (pueden tomar cada episodio y convertirlo en una película de thriller), cada episodio funciona como su historia independiente, manteniendo la continuidad entre ellos, pero con un conflicto particular.

The Stranger pasa acertadamente del thriller al horror, utilizando elementos básicos de género (recoger a un extraño, invasión de casa, asesino suelto) para mantener el impulso. También juega con la perspectiva de maneras interesantes: una toma posterior de Clare en su apartamento se pone en primer plano por lo que estamos anticipando, un salto, pero se vuelve aún más intrigante por lo que no vemos de cerca. Es una ilustración más tradicional de It Follows (resultando irónico que es la misma actriz sufriendo la misma circunstancia), pero ya en un plano más realista y con una conclusión más cerrada.

Si Quibi continúa creando contenido de este calibre, que Netflix y Amazon Prime se preparen.


viernes, 2 de junio de 2017

La Cura Siniestra (A Cure for Wellness)

Un joven y ambicioso ejecutivo de empresa (Dane DeHaan) es enviado para traer de vuelta al CEO de su compañía, que se encuentra en un idílico pero misterioso "centro de bienestar", situado en un lugar remoto de los Alpes suizos. El joven pronto sospecha que los tratamientos milagrosos del centro no son lo que parecen. Cuando empieza a desentrañar sus terribles secretos, su cordura será puesta a prueba, pues de repente se encontrará diagnosticado con la misma y curiosa enfermedad que mantiene allí a todos los huéspedes, deseosos de encontrar una cura. (FILMAFFINITY)



Kubrick y Hitchcock no solo dejaron su legado, sino también un estilo cinematográfico que inspira a la nueva generación de cineastas para sus producciones. Cuando buscamos una película de suspenso, un thriller psicológico o un terror clásico, los encontramos hasta en los detalles más minúsculos para la vista humana. A Cure for Wellness es una película de culto, que hereda de estas dos leyendas del cine, y aunque no lo alcanza, tiene la probabilidad de convertirse (dentro de varios años) en un clásico de este subgénero. Pero les advierto, no le llegará ni a los talones en los ámbitos narrativos.

Les aviso desde ahora, aquí hay SPOILERS


Cuenta la historia de Lockhart, un joven empresario que recibe un ascenso después de que su superior fallece, y es enviado a los Alpes Suizos para buscar a uno de los socios más importantes de la firma, el señor Roland Pembroke, quien está instalado es un centro de spa por supuestos problemas de salud y "curándose" de sus ambiciones. ¿Por qué va allí? Porque Lockhart cometió un fraude en la compañía y se lo quiere pegar a otra persona. Cuando llega a este "hospital", firma un documento (sin leerlo), para poder ver al señor que busca. Al salir del lugar, tiene un "accidente" con un venado que se atraviesa en el camino y es instalado en el hospital (al parecer, su firma fue una confirmación de ingreso al centro de salud). Es allí donde descubre lo que sucede dentro de este lugar, que en vez de ser un centro de bienestar para personas mayores es un laboratorio de experimentos humanos en busca de una cura para un huesped especial del instituto.

Verbinski, director de esta película, ha tenido una trascendencia de altos y bajos, que parte desde la adaptación americana de The Ring, Pirates of the Caribbean 1, 2 y 3, Rango, hasta The Mexican y The Lone Ranger. En este filme particular, hay un balance que no podríamos definir como buena ni mala, sino estándar. El director se da el lujo de poseer un elenco envidiable, protagonizado por Dane DeHaan y Jason Isaacs, pero tiene la mala suerte de que (todos) los personajes son inaguantables. No hay un solo héroe, ni siquiera el famoso Lockhart, que uno quiera admirar y ponerse de su lado.


Otro punto en contra de la historia es que es demasiado extensa para la trama. Después de la primera hora, ya han dado tantas directas indirectas que uno puede descifrar que es lo que en realidad sucede dentro de este "spa"; sin embargo, estaremos obligados a quedarnos hasta el desenlace, donde ya habremos pasado por tantas secuencias de torturas, alucinaciones, sueños extraños y situaciones que se repiten una y otra (y otra) vez dentro de esta película. Lo único que no será obvio ni descifrable será el mismísimo final.

Su gran ventaja será la atmósfera que crea la fotografía y el diseño de producción, con las ambientaciones e imágenes de los Alpes Suizos, donde nos olvidaremos por momento de lo que ocurre allí y nos perderemos en las vistas increíbles y en las interesantes tomas de escena.


A pesar de las repeticiones, los personajes tan desagradables y la extendida duración de esta película, A Cure for Wellness es un buen intento de terror psicológico y cine cultista, con el propósito de estremecernos, sin necesidad de mostrar mucha sangre.