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miércoles, 1 de mayo de 2024

Crítica Cinéfila: Baby Reindeer

Cuando un cómico en apuros tiene un gesto amable con una mujer vulnerable, desencadena una obsesión enfermiza que amenaza con destrozar la vida de ambos.



Nunca pensé que las palabras “enviado desde mi iPhone” serían tan escalofriantes. "Baby Reindeer" es una adaptación de la aclamada obra unipersonal de Richard Gadd, que desarrolla la horrible historia de su experiencia al ser acosado por una mujer de mediana edad llamada Martha, a quien conoce en el pub donde trabaja. Ella consigue su dirección de correo electrónico y comienza a enviarle mensajes, incesantemente, a veces de manera coherente, a veces no, durante toda la noche, cada noche. Y la manera en que siempre terminan son "enviado desde mi iPhone", cuando la mujer ni siquiera tiene uno. Al principio, Baby Reindeer es escalofriante en casos pequeños como este. Pero a medida que el comportamiento de Martha se vuelve más obsesivo y el de Donny más autodestructivo, los dos quedan atrapados en una terrible espiral descendente. Este es un thriller de autodesprecio que es implacablemente sombrío y a la vez mórbidamente gracioso.

Es una historia real, nos cuenta al principio, muy a lo Netflix. Gadd llevó por primera vez a Baby Reindeer a la periferia de Edimburgo en 2019 como una obra de una hora, resumiendo la historia hasta sus desgarradores elementos esenciales. Martha existía sólo como un taburete de bar vacío, y Gadd utilizó multimedia y grabaciones de mensajes que ella le había dejado a él y a personas cercanas a él para darle cuerpo. El final fue devastador. Solo puedes sentir lástima por las personas que quizás hayan oído hablar de Gadd como un stand-up y hayan aparecido para ver si los haría reír.

Sin embargo, la televisión no es teatro y este no es Gadd dirigiéndose a un taburete de bar vacío. A lo largo de siete episodios, tiene que hacer más. Gadd toma fragmentos de su trabajo anterior para permitir que la historia se extienda en espacios más grandes y ambiciosos. No está interpretando a sí mismo: Donny es un comediante y escritor en apuros, desesperado por el éxito, que participa en competencias con comedia surrealista con utilería que es más un fracaso que un éxito. Martha se vuelve real, con una actuación espectacular de Jessica Gunning, quien logra transmitir de todo, desde lástima hasta desamor, malicia viciosa y violenta, a menudo con un ajuste apenas perceptible de su expresión. No es un papel fácil y ella es realmente fantástica en él.

Cuando Martha entra un día al pub de Donny, llorando, él le ofrece una taza de té. Es la primera de muchas decisiones terribles que lo llevan a un mundo de sufrimiento, aunque por razones que luego quedarán claras, la cuestión de la vulnerabilidad es incómoda y tiene múltiples capas. Donny se siente halagado de que Martha se interese por él y, a cambio, él le presta cierta atención. Pero Martha resulta ser una acosadora en serie que, como le dirá más tarde la policía, es una persona "seria", y una vez que se fija en el hombre al que apoda su "bebé reno", se abre camino en todos los rincones de su vida.

Baby Reindeer recibe una fotografía extraordinariamente bien. Parece una película de terror. Hay primeros planos incómodos; ángulos inquietantes y apenas inclinados; un escalofrío desorientador incorporado a su estética. A veces es aterrador y otras no. La presión aumenta con cada encuadre. Gadd no ha suavizado la complejidad moral de la obra para televisión. En todo caso, se ha adentrado más en las zonas grises. De sus muchos temas desafiantes, trata de la vergüenza, la crueldad, el odio a uno mismo, las bromas, el ego, la lástima, las enfermedades mentales, la culpabilidad, la soledad, la vigilancia del acecho, el deseo, las drogas duras, la esperanza y la desesperación. Gadd hace preguntas imposibles y desconcertantes y las vincula al mástil del trauma. ¿Se relaciona con Martha cuando sabe que no debería hacerlo porque siente lástima por ella, o lo hace porque ve la situación como material potencial? Cuando Martha aparece por primera vez en uno de sus conciertos de comedia, discuten y el público lo disfruta. La próxima vez, su interacción no será tan amigable para el público. ¿Quién es, en esta situación, el cruel?

Inevitablemente, "Baby Reindeer" resulta una visualización estresante y, a menudo, angustiosa; al describirlo como “todavía tremendamente divertido”, los responsables de marketing de Netflix son los únicos que se ríen. A lo largo de la serie, la pura embestida de dolor es difícil de soportar. “Seguramente las cosas no podrían empeorar a partir de aquí”, dice Donny en un momento dado. Lector, así es. Al final, esto hace que la visualización sea frustrante. Pero al mismo tiempo es original, convincente e inolvidable. El episodio cuatro, en el que descubrimos más sobre el estado mental de Donny, es uno de los episodios de televisión más inquietantes y perturbadores que he visto en mucho tiempo. Sospecho que también es extremadamente importante que lo que representa sea representado, examinado y explorado en la pantalla. Venga prevenido y espere que le pongan nervioso.


jueves, 10 de septiembre de 2020

Crítica Cinéfila: 1BR

Después de dejar atrás un pasado doloroso para seguir sus sueños, Sarah consigue el apartamento perfecto en Hollywood. Pero algo no va bien. Para cuando descubre la horrible verdad, ya es demasiado tarde. Atrapada, debe encontrar la fuerza para aferrarse a su cordura que se desmorona ... o quedar atrapada para siempre en un infierno existencial.



Por supuesto, esa es una lógica que muchas autoridades han utilizado para alcanzar el poder, desatando miedo y adulación para mantener a la mayoría complaciente mientras dirigen las hostilidades de todos en contra de los que piensen lo contrario. Hay mucho para digerir en las ideas básicas de esta historia, pero no se desarrollan con mucha delicadeza, lo cual no es necesario pues esta rudeza es importante para entender la visión de Marmor.
Una vez que la narración toma este giro abrupto, al principio“1BR” parece encaminarse en la dirección deprimente del horror de la tortura-pornografía. Pero Marmor, quien ha dicho que su guión se inspiró en parte en un interés personal en la autoayuda de SoCal y en los cultos cuasirreligiosos, afortunadamente usa ese interludio como una transición narrativa en lugar de una razón de ser. Luego, la audiencia obtiene una visión más clara de cómo este enclave tiene como objetivo "hacer del mundo una comunidad perfecta", una burbuja autónoma a la vez, combatiendo los males de una "sociedad moderna enferma" al retirarse completamente de eso. 
La nostalgia común por una utopía idealizada más simple en la que las comunidades unidas satisfacen todas las necesidades personales puede deformarse para servir ideologías fascistas, una noción que se desplaya completamente en “1BR”. En este thriller, una joven necesitada e insegura cree que ha tenido suerte de ser aceptada en un complejo de apartamentos donde todos son demasiado amables. Pero gradualmente aprende que esta pequeña utopía es, de hecho, más una prisión, una con un proceso de asimilación brutal, y donde el sentido de pertenencia tiene el costo de la conformidad absoluta, o de lo contrario, la muerte.

El primer largometraje del guionista y director David Marmor aprovecha de manera sutil el potencial de este concepto como metáfora política oportuna, sin necesidad de explotar otros departamentos como el suspenso y el estilo cinematográfico, y más enfocándose en este universo paralelo donde hay un dominante supremo en las comunidades residenciales modernas. La premisa es lo suficientemente intrigante como para hacer de “1BR” un éxito calificado.

Sara (Nicole Brydon Bloom) se ha mudado a Los Ángeles sin ninguna razón aparente másallá de distanciarse físicamente de un padre al que parece culpar por la reciente muerte por cáncer de su madre. Mientras ignora sus llamadas, intenta demostrar que puede manejar la independencia. Primero consigue un trabajo temporal en un bufet de abogados donde la descarada compañera de trabajo Lisa (Celeste Sully) le enseña cómo no dejarse presionar por los jefes. Luego se convierte en uno de los muchos solicitantes que esperan encontrar un apartamento en un edificio de "lujo asequible". Sus vecinos parecen diversos en edad, raza y todos los demás aspectos, sin mencionar que son excepcionalmente sociables entre ellos.

Sus posibilidades parecen escasas. Sin embargo, Sara pronto recibe la llamada del gerente del edificio Jerry (Taylor Nichols) diciéndole que consiguió el piso, tal vez porque había estado tan dispuesta a ayudar a una residente mayor y frágil (Susan Davis) y, por lo tanto, parecía una natural en esa característica de ayudar a los vecinos. Parece un ajuste perfecto para alguien que espera superar sus problemas de confianza en sí misma, con un novio potencial en la forma de Brian (Giles Matthey). Parece no importar que Sara ya haya mentido un poco para llegar allí: hay una política estricta de no mascotas, y ella escondió su gato Giles. Mientras se mantenga fuera de la vista, quién lo sabrá, ¿verdad?

Alguien pronto lo sabe de alguna manera, ya que una nota anónima amenazadora le recuerda los términos de su contrato de arrendamiento. También está el problema de que Sara se mantiene despierta noche tras noche por ruidos que nadie más parece notar. Está empezando a preguntarse si necesita mudarse cuando, a la media hora, sus problemas empeoran drásticamente.

El "condicionamiento" de Sara entra en la fase crucial, y no sólo está en juego la aceptación continua, sino también su vida. Si sobrevive a los obstáculos inmediatos, aprenderá que el poder de la comunidad aquí abarca algunas nociones muy peculiares sobre educación, matrimonio, eutanasia y demás. También viene con actitudes duras hacia la privacidad y el egoísmo percibido, los cuales están prohibidos.

Sin embargo, dejando un lado la buena narrativa, Brydon Bloom no hace mucho de su heroína más allá de la pura victimización. Una cosa es que Sara sea pasiva y tímida, la perfecta ingenua para esta trampa, pero otra muy distinta es que se muestre como una personalidad sin forma hasta el punto de ser poco interesante. Y peor aún cuando da un salto a un terreno metafórico más fuerte, pero si es para llevar el golpe deseado, tendríamos que tener más fe en este protagonista como capaz de encarnar libertades por las que vale la pena luchar. Tampoco se les da mucha más complejidad a las figuras de apoyo, a pesar de su sólido desempeño.

Pero en cambio, simplemente carece de personalidad estilística en sus personajes. Con sus aspectos del cautiverio humano, el lavado de cerebro, la locura colectiva y el utopismo falso, Marmor ha tomado su historia en una mirada de direcciones tonales. Un viaje salvaje, su película surge como una competente que atrae la atención, algo decentemente memorable desde una premisa prometedora fuera de lo común.


jueves, 25 de junio de 2020

Crítica Cinéfila: 7500

Tobias es el joven copiloto de un avión que es secuestrado por unos terroristas, quedando él como único negociador con los atacantes desde dentro de la cabina sellada. 



7500 es el código europeo de control de tráfico aéreo asignado para los atentos de secuestros aéreos por una o varias personas de la tripulación. Su creación no está asociada con la película Flight 7500 (2014), pues cada región del mundo tiene un código distinto. Y a diferencia de esa ocasión, la nueva película de Vollrath realmente se centraliza en el significado de esos números.

El director Patrick Vollrath, nominado al Oscar por su cortometraje Everything Will Be Okay (2015), se lanza a la aventura de los largometrajes con este thriller claustrofóbico enfocado en Tobias (Joseph Gordon-Levitt), un co-piloto de un avión alemán. A pesar de su rostro joven e inocente, es un veterano americano de la aviación con 10 años de experiencia. Una vez el avión sube al aire, un grupo de secuestradores pretenden tomar la cabina de mando, sin imaginarse que Tobias lo detendría a toda costa, quedando completamente atrapado ahí, con el piloto principal gravemente herido y la consciencia intranquila ya que los secuestradores están decididos a matar a todos los tripulantes con tan solo tomar control de la cabina. Mientras se aventura a encontrar la manera de aterrizar antes de que sangre inocente se derrame, Tobias comienza a conectar con uno de los secuestradores, quien claramente no se imaginaba el peligro que correría tras cometer el plan de asaltar un avión.

Hace 4 años no veíamos a Joseph Gordon Levitt en alguna película. Su voz estuvo presente en Knives Out (2019) y en The Last Jedi (2017), pero su rostro hacía falta en su presencia actoral. Antes de él, Paul Dano había sido considerado para este personaje; pero aunque ambos actores tienen rasgos muy parecidos, el papel le asienta muy bien a Gordon-Levitt, por esa inocencia y suplicio que sabe transmitir con sus ojos. Su Tobias es admirable y respetable, pues hace lo que sea para mantenerse enfocado en la meta de aterrizar el avión a toda costa. 

Vollrath se toma su tiempo a principio para establecer las reglas de la historia, entender los personajes e incluso empatizar con ellos. Se da a conocer mucho más en los primeros 30 minutos que en el resto de la película. Lo que ocurre en el tiempo después solo continúa el sentimiento de desesperación y claustrofobía a un nivel más bajo. Al revelarse la razón por la que los secuestradores realmente han tomado el avión, la historia se desploma por millas. Cae en una serie de clichés y aventuras ya visitadas que lo hacen sentir anticuado y reductor, y que desanima continuar viéndola. Finalmente aterriza en un final más emocional y nuevamente empático, no solo en el caso del rol protagónico, sino más bien en el caso del antagonista llamado Vedat (Omid Memar) quien adquiere un rol de antihéroe después del punto medio de la trama. Su historia personal se vuelve más interesante, y solo nos preguntamos una y otra vez qué fue lo que realmente lo llevó a unirse a esta locura. Gracias a él, la película se salva de casualidad.

Ya el resto se vuelve repetitivo por enfocarse en un solo espacio. Hay otras películas que han salido victoriosas a pesar de esta cualidad (Buried - 2010; Phonebooth - 2002; Rear Window - 1954), pero la clave del éxito de estas historias se debe a la inteligencia de sus actos y al desarrollo del suspenso, con la inclusión de obstáculos que afectan tanto a la localización donde se encuentran como la emoción claustrofóbica de sus personajes. En el caso de 7500, su problema está ahí, porque aunque da complicaciones, no son lo suficientemente grande para evitar alcanzar la meta de Tobias.

El concepto de 7500 es tan fuerte que realmente no se necesita que los terroristas sean de ninguna religión o preferencia, ya que la idea funciona por sí sola. Al final, es una película de clase B: entretiene por momentos, tensa por momentos, pero no pasa a nada memorable. Los personajes quedan casi olvidados al final, y la situación se hace pequeña cuando se ve que tan fácil se puede resolver. Para el género en que quiere aterrizar, el viaje le queda corta de historia.


jueves, 11 de junio de 2020

Crítica Cinéfila: The Room

Matt y Kate compran una casa aislada. A medida que se mudan, descubren una habitación extraña que les da un número ilimitado de deseos materiales. Pero, como Kate ha tenido abortos involuntarios, lo que más extrañan es un niño.



La palabra Room ha sido utilizada en dos ocasiones en el cine, y aunque ambas son películas muy diferentes, tienen una similitud: su universo gira en torno a una habitación. En el caso de The Room (2020), del director francés Christian Volckman, la historia se enfoca en cómo una habitación con poderes sobrenaturales otorga una serie de riquezas y adquisiciones a sus nuevos dueños, con una sola regla: todo lo que se hace en la habitación, se convertirá en polvo al salir de la casa.

Matt y Kate son una pareja que compran una casa aislada en Nueva York para que Matt se pueda dedicar a su pintura y Kate pueda convertirse en ama de casa, tal y como ella parece quererlo. Al reorganizar la casa, se encuentran con una puerta que da a una habitación secreta cubierta de cables y con serios problemas de electricidad. Matt decide buscar los orígenes de la casa, y ahí descubre que una pareja fue asesinada por el hijo, quien decía que la habitación lo obligó. Pero esto no fue un impedimento para que, una vez descubrieran los poderes de la habitación, comenzaran a utilizarla para traer a la vida todas las riquezas materiales que les pasara por la mente: millones de dinero, joyas, comidas y bebidas de todas las variedades, ropa, entre muchas otras cosas.

Pero mientras Matt se dedicaba a averiguar más sobre el pasado de la casa, Kate anhelaba algo que no era material y que iba a poner en peligro a la pareja: un hijo. Así, con la llegada de un nuevo integrante al que Matt nunca pudo considerar como suyo a diferencia de Kate, quien creo un vínculo maternal, los retos fueron mayores cuando descubrieron no solo el futuro seguro de todas las cosas materiales que lograron por la habitación, sino también como poder mantener todo lo que han conseguido sin que ellos sufran las consecuencias.

La famosa frase del Génesis, "del polvo vienes y en polvo te convertirás”, se convierte en una denotación temática dentro de esta historia, donde se resalta que aún ni el creador podrá salvar lo que ha creado de la realidad que le espera cuando cruza más allá de sus propios límites, y que de donde mismo viene, en eso se convertirá. Del mismo modo, la historia hace una reflexión interna en el pecado de la avaricia, sobretodo cuando se tiene acceso tan fácil a lo material y solo se continúa pidiendo más hasta que el bien material parece no dar sosiego alguno al dolor emocional. Hay otras temáticas involucradas en la historia, como el amor genuino de los niños hacia sus madres, y la sobreprotección de una madre cuando crea ese vínculo incondicional con un hijo, sin importar si es biológico o adoptivo. Es interesante ver cómo todas estas temáticas congenian de manera genuina y se convierten en una historia interesante y consistente.

Aún más interesante es el resultado que ha logrado Christian Volckman con esta segunda película en su filmografía, que será continuada con la versión animada y futurística de The Kid, de Charlie Chaplin. Después de Renaissance (2006), Volkman no volvió a realizar largometrajes, experimentando con cortometrajes de diferentes géneros. En su búsqueda por volver a la pantalla grande, y en compañía de una serie de escritores, logró una trama que no solo obtiene la suficiente tensión para ganarse el título del género, sino también que establece de manera coherente sus subtramas y reglas para que nada se sienta confuso o inconcluso.

Del mismo modo, está bien acompañado por Olga Kurylenko y Kevin Janssens, como la pareja de artistas que se adueñan de la casa y los poderes que vienen con la habitación mágica; mientras más descubren que hacer con ella, sus niveles de codicia continúan creciendo hasta llevarlos a un estado psicótico personal que los separa mutuamente. La química mientras están unidos como pareja es poderosa, pero su evolución personal los representa aún mejor, demostrando que no hacía falta mantenerlos uno al lado del otro para mostrar las diferentes caras de sus finales individuales, pues lo que parece ser satisfactorio para uno, puede ser doloroso para el otro. El verdadero antagonista es la habitación y una vez saben cómo manejar su poder a su necesidad de sobrevivencia, elevan esa intensidad que a lo largo de la historia solo subía de manera gradual y equitativa.

La escenografía fue un aspecto que se destacó con delicadeza y detalle, desde la creatividad dentro de la misma habitación para ocupar un lugar en el top de sets de terror en el cine moderno, hasta en la evolución del mismo set mientras la habitación continúa dispersando su poder a lo largo de la casa. A su vez, el set es utilizado para crear suspenso, con el choque eléctrico para avisar una nueva creación solicitada en la habitación y la misma evolución de la habitación a un mundo interno parecido al exterior. Es una manera astuta que seguramente se desarrolla con tremenda imaginación en sus páginas de guión y aquí obtienen una libertad en la que destaca la codicia y locura momentánea de sus personajes.

The Room se convierte en una sorpresa agradable para los fanáticos del terror psicológico. No es el típico al que muchos estamos acostumbrados, pero uno no le da mente a eso mientras se deja envolver por esta historia. Sus conexiones narrativas sobresalientes y la evolución de sus personajes le otorgan poder destacarse con su título. Ahora cuando se hable de The Room, tendremos que ser más específicos.


Crítica Cinéfila: Daniel isn't real

Luke sufre una serie de violentos problemas familiares que le hacen recuperar a su amigo imaginario de la infancia para poder superar el dolor. Dotado de un gran carisma y repleto de energía, Daniel ayuda a Luke a alcanzar sus sueños antes de obligarle a luchar desesperadamente por no perder su alma. 



¿De dónde provienen los amigos imaginarios? Para Luke, su amigo imaginario Daniel comenzó a existir cuando él fue testigo de un evento sangriento. Daniel fue su protector, asegurándole que siempre estaría con él. Sin embargo, la presencia de Daniel también parecía motivar a Luke a cometer actos en contra de su propia vida y la de su familia, lo cual hizo que su madre le obligara a "guardar a su amigo imaginario".

Años después, ingresado en una escuela preuniversitaria para poder aplicar a Derecho, Luke es un joven adulto solitario, acosado por alucinaciones pero reacio a recuperar la energía creativa que tenía hace mucho tiempo. Tras visitar a su madre, ahora con dificultades psicóticas, vuelve a liberar a Daniel, quien no solo le ayuda a recuperar la energía que le hacía falta, sino que lo impulsa para seguir adelante, socializar y hasta progresar en lo que realmente le apasionaba. Sin embargo y con la edad que tiene, la experiencia con Daniel es diferente, proponiéndole tratar de tomar control de su cuerpo, hacerse daño a sí mismo y recordar quién es el verdadero Dios que todo lo ve.

A principios, "Daniel isn't real" parece una historia sobre la psicología de los niños y cómo usan los amigos imaginarios a modo de auto-protección para no confrontar los miedos de su presente. Pero a lo largo que la historia avanza se va revelando la realidad de su entidad; de que a pesar de mantener la temática sobre cómo la imaginación infantil funciona en momentos de crisis, este ente supuestamente imaginario es mucho más diabólico de lo que uno podría creer. Así mismo se comporta las psiquis de los personajes creados por Adam Egypt Mortimer y Brian DeLeeuw, preocupados no solo por las debilidades y los conflictos que afrontan en sus tramas particulares, sino cómo se transforman a lo largo de la historia y se convierten en un solo ente psicológico existente que requiere un único final para cerrar sus capítulos. 

Allí juegan varios aspectos para lograr plasmar estas dificultades a lo largo de la película. El primero es responsabilidad de Mortimer, quien ha estado experimentando con el cine de terror desde sus inicios en la gran pantalla con Some Kind of Hate. Todas sus historias se conjugan en un mismo estilo: la exploración paranormal dentro del cambio psicótico de una persona. Pero a diferencia de sus demás historias, esta es más limpia y secuencial; hay aspectos investigativos que aunque no se alejan de la trama buscan la explicación que a muchos les gusta recibir cuando ven una película de terror de esta categoría. Gracias a su manejo de los actores y el regreso de DeLeeuw como su compañero narrativo, mantiene una lógica dentro de este culto misterioso a las fantasías mórbidas que surgen en la niñez y que continúan a lo largo de la vida hasta que reviven o simplemente quedan en el olvido.

El segundo se debe a la fuerte química entre Miles Robbins (Let it Snow) y Patrick Schwarzenegger (Midnight Sun), quienes muestran una dependencia mutua terrorífica. Estos han sido los personajes más significativos de sus carreras, y lo muestran con un talento progresivo que no desalienta. Es casi una competencia insistente entre ambos para demostrar cuál se ganará a la audiencia. La respuesta es obvia, pero el camino es interesante. Por un lado porque ambos justifican su lucha de superioridad sobre el otro al punto de que se cuestiona quién es la mejor persona para ser la verdadera sombra del otro, y porque dejan pistas de manera continúa en la trama para obtener ese tan esperado "ahhh" que busca con el twist.

Aunque la fotografía se muestra como una coreografía de los pasajes de estos personajes, con unos movimientos pacifistas que hacen contraste con las intensidades mentales que confrontan, la iluminación actúa como un papel muy importante en el tono y el ritmo de la historia, representando no solo el cambio de realidad a alucinación sino también jugando con el razonamiento de la audiencia para hacerte creer lo que el tintineo de las luces logran enseñar, sin imaginarse que en un microsegundo parece ser parte de una pesadilla desenfrenada. El iluminista Seth Coleman es responsable de esta tortura por escena, utilizando colores brillantes, adaptándose a la cultura moderna del ocultismo retro y a los terrores de la ciudad de New York, donde mayor parte de la película toma lugar.

A pesar de un par de twists finales que se salieron de control, Daniel isn't Real es una exploración muy interesante a los demonios psicológicos que acosan en la niñez y cómo estos evolucionan con los años, dónde por más que se trate de escapar de ellos siembran una semilla de maldad que depende de la misma persona adulta para poder salir de esa raíz negativa o dejarse cubrir por sus espinas internas. La intensidad del terror psicológico es subjetiva y engañosa, pues por momento lo que parece un descubrimiento de nuevas reglas termina siendo la revelación que nadie se da cuenta ni quiere aceptar hasta que el demonio anda suelto. Es maliciosa de manera muy inteligente, y nadie lo verá venir, por el simple hecho de creerse que los amigos imaginarios solo son parte del subconsciente propio.


jueves, 3 de octubre de 2019

Crítica Cinéfila: Joker

Arthur Fleck (Phoenix) es un hombre ignorado por la sociedad, cuya motivación en la vida es hacer reír. Pero una serie de trágicos acontecimientos le llevarán a ver el mundo de otra forma. 



Años 70. Todavía Gotham es una ciudad decente, sin tanto caos en la calle. Los padres de Bruce Wayne aún están vivos. El detective Gordon aún no es conocido en la policía local. Y un hombre  trata de llevar una vida normal. Este es Arthur Peck, un payaso de profesión y aspirante a comediante, que desde muy jóven soñaba con hacer reír a la gente con su risa tan particular. Ahora ya adulto, se dedica al entretenimiento callejero vestido y maquillado como payaso, mientras los habitantes de Gotham, particularmente los más jóvenes, abusan de él, atacándole por tener un "oficio de bajo mundo". 

Pero los moretones no son suficiente para apagar su energía. Mientras cuida de su enferma madre y ve capítulos de su presentador favorito, Murray Franklin, sueña con algún día asistir a su programa y estar lado a lado con uno de sus ídolos. Pero entre sus necesidades psiquiatras para poder desahogar sus penas con alguien, el constante abuso que recibe de sus propios compañeros de trabajo y todos los que le pasen por el lado en las calles, la locura de Arthur va aumentando día tras día, solo soñando con días felices y cero pensamientos negativos.

Todd Phillips se ha dedicado a dirigir y escribir comedias de desastre, películas para hacer reír a carcajadas. Sus títulos más famosos son la trilogía de Hangover y ahí sabemos cómo le fue. Por eso resulta irónico el cambio que decide hacer a un personaje que quiere hacer reír a la gente. Pero a diferencia de sus reconocidas películas, Joker no logra hacer reír a nadie. Muy por el contrario, es un personaje que, con su melancolía y su soledad, lo que provoca es una extrema depresión y la pregunta constante de cuándo exactamente explotará. Este personaje (que no se hace llamar Joker hasta el climax de la historia) es vulnerable pero no delicado. Es un ser que llega para provocar sentimientos negativos en su audiencia, pero a la vez lograr una empatía con lo que le sucede y hacer que nos visualicemos en su lugar, sin necesidad de salir a la calle y matar a todo el que se nos cruce por el camino.


El guión contiene una de las fórmulas más básicas del cine; sin embargo, es una trama que ha sido bien pensada en su totalidad. Cada detalle de la historia es un giro que eventualmente obtendrá su redención, desde las relaciones con ciertos personajes hasta la capacidad de tolerancia del protagonista. Aquí el verdadero antagonista no tiene nombre ni apellido, pues la ciudad es la villana de la historia, y Arthur evita convertirse en su víctima por más pruebas que le ponga en cada camino. Aunque la película posee un sinnúmero de subtramas a las que hay que prestar delicada atención para entender los obstáculos del protagonista, todas siguen el mismo objetivo: llevar a Arthur a su límite, provocarlo a convertirse en la personalidad que desatara lo que Gotham debe ser.

Joaquín Phoenix es un experto para generar empatía por cada personaje que hace. No es de dudar que su actuación en la piel de Arthur sea tan exquisita y estremecedora. Lo que los medios quieren ver como "una mala influencia en la sociedad", es en realidad un grito de auxilio antes de que se desatara la locura total. Desde sus movimientos corporales, su sonrisa sarcástica más el estallido de esa risa excéntrica, es notorio lo bien envuelto que estuvo con este reconocido personaje, pero aún más impresionante es cómo logró mantener todo esto hasta que pasase "de bueno a malo". La transformación física y psicológica del actor es otro de esos aspectos que dejarán a muchos boquiabiertos.

Sin querer balancearse mucho en los parametros que los comics y las películas del universo de DC han establecido, Joker se comporta como una historia en solitario, con una trama íntima, única y exclusiva para su protagonista. A pesar de los pequeños cameos que tiene un joven Bruce Wayne y su padre Thomas, la historia es completamente vista desde la perspectiva de Arthur, antagonizando muchas personas que durante años los comics quisieron pintar como un héroe. Aquí el verdadero héroe es el antagonista favorito de DC.


El otro reconocimiento se lo lleva la producción de diseño, el cual gracias a la fotografía de Lawrence Sher (la franquicia de Hangover, Godzilla: King of Monsters, War Dogs), se muestra como una aterrizada Gotham, viendo todo desde una perspectiva más humana, y con un ensombrecimiento enfocado en los sentimientos del personaje. El contraste se logra a través de su comportamiento con su mundo ordinario y una musicalización vintage que va casi coreografiada con cada una de sus acciones, gracias al montaje bien coordinado de Jeff Groth.

Protagonista o antagonista, Joker siempre será el bueno de la película. Es un rito de paso a través de lo que desató al reconocido antihéroe, y aunque la actuación de Joaquín Phoenix no es lo único que merece ser premiada, es la razón principal para tirarse las dos horas de película. Es magnifica en su soledad, sin necesidad de secuelas o razones para volver a traerlo a la pantalla en esta piel, pues lo que sigue ya nos lo sabemos. Lo que sí es necesario repetir tantas veces se pueda es que es un Joker que nunca se había visto, y cambia totalmente la perspectiva de muchos para decir cuál ha sido su mejor versión cinematográfica. La verdad es que no creo que ninguna de las anteriores tuviese una risa tan ansiosa y brutal que me pusiera la piel de gallina al momento que retumbara en mis oidos.



jueves, 28 de marzo de 2019

Crítica Cinéfila: Us

Adelaide Wilson es una mujer que vuelve al hogar de su infancia en la costa junto a su marido, Gabe, y sus dos hijos, para una idílica escapada veraniega. Después de un tenso día en la playa con sus amigos, Adelaide y su familia vuelven a la casa donde están pasando las vacaciones. Cuando cae la noche, los Wilson descubren la silueta de cuatro figuras cogidas de la mano y en pie delante de la vivienda. 



Pasar de comediante a cineasta de terror psicológico no debería ser fácil, pero Jordan Peele lo ha hecho parecer tan sencillo, sorprendiéndonos con su opera prima, Get Out, readaptando la serie The Twilight Zone, y ahora con Us. Si esperabas una película llena de jumpscares, ya a estas alturas deberías saber que ese no es el estilo de Peele, y que su terror es más manipulativo.

En Us, conocemos a Adelaide, quién había pasado por una experiencia traumatizante cuando era niña, en la cual se encontró con su Doppelgänger en un Parque de Atracciones, y desde aquel entonces le aterroriza ese lugar y protege a sus hijos con toda su alma. Pero cuando visita la misma ciudad donde tuvo el encuentro con su doble, sabe que algo anda mal con el lugar a nivel general. Y en su primera noche de vacaciones, su Doppelgänger viene a visitarla junto con los dobles de su familia, con el plan de asesinarlos. Al escapar una primera vez, se enteran que no es solo a ellos sino a todas las demás personas en los Estados Unidos, donde todos los Doppelgängers tinen la meta de crear la primera línea humana que atraviese el país completo.

Peele crea una historia basándose en mitologías y leyendas de este país, pero evitando acercarse a los tradicionales momentos de querer explicar de qué se trata. Deja todo a decisión y entendimiento de la audiencia y simplemente se enfoca en crear conflicto y situaciones que solamente provocan cuestionarnos qué pasaría si nos vieramos en una situación similar. Pero a pesar de que no lo dicen de manera directa, aquí les explico de qué trata: la película inicia con indicaciones de túneles bajo Estados Unidos que parecen tener ningún propósito en específico. Y luego pasa a una toma de conejos en jaulas, queriendo establecer algún experimento científico. Así se dirige a tratar el tema ficticio de una sociedad de Doppelgänger, clones de quienes viven arriba, con la idea de que los originales y los clones tienen la misma alma pero los clones crecen sin emociones propias, y después de vivir en las sombras de los túneles por tanto tiempo, deciden salir a "luchar" por su propia causa, lo cual culmina creando una línea humana que parece ser su única razón de subir a la superficie, pues al crecer sin entendimiento propio, no tienen más objetivos en su vida.


Del mismo modo, se basa en el "Heroine's journey", una estructura cinematográfica que habla sobre como un personaje se motiva por sí solo a querer lograr algo por sí misma, a pesar que los demás no están de acuerdo con ella. En el caso de esta película, se logra desde la perspectiva de la villana, Red, quien justifica sus razones para subir a la superficie como una sed de venganza tras no pertenecer en realidad a las sombras.

Si hay algo de gran peso que ayuda a la película a encontrar su lógica son las interpretaciones de todos los actores, sobretodo Lupita Nyongo, quien cautiva con las debilidades de su personaje, y otorga esas reacciones que se convierten en un flashback de Get Out. El personaje se siente tan atrapado pero sabe reaccionar rápidamente y logra su arco justo a tiempo donde se logra la mayor revelación de todas (la cual no quiero decir porque no quiero arruinar la sorpresa). 

Pero su mayor logro es el hecho de tener que representar dos personajes tan opuestos, y que a pesar de los diálogos tan limitados, sus lenguajes no verbales es lo que permite reconocer las diferencias entre un personaje y otro. Así mismo, las interacciones de los personajes es lo que permite explicar las reacciones de sus dobles y por qué se comportan de tal manera. No solo imitan a su original, sino que tratan de mantener la misma esencia, sin percatarse de que no han copiado la mentalidad del original. En cada uno de los personajes, Jordan Peele prepara los elementos de lógica que trata de mantener resguardados entre escenas.


Por supuesto, su película no está completa sin el juego de violines que juega con el suspenso y llena de ansiedad a la audiencia, sobretodo al inicio después del prólogo donde mientras un coro canta al compás tratando de advertir a todos que esto no será tu típica historia de terror. Del mismo modo, tiene una cinematografía (en estilos de las tomas y color) muy parecida a Get Out, en la que las reacciones de los personajes tienen un rol protagonista en momentos específicos.

Us es una película que logra superar aspectos que Get Out no pudo, de principio a final. No se molesta en ayudarnos a entender, solo en entregar un conflicto psicológico que va más allá de explicar lo que sucede. Sin embargo, esto no significa que la lógica del conflicto esté ausente: cada uno de los elementos están presentes en los diálogos, situaciones y hasta reacciones para explicar cada momento que "no se entiende".


viernes, 15 de marzo de 2019

Crítica Cinéfila: Greta

La joven Frances atraviesa una mala época: su madre acaba de fallecer y ella se acaba de mudar a Manhattan. Cuando devuelve el bolso a una anciana viuda llamada Greta, ambas congenian bastante bien. Pero las intenciones de la nueva amiga de Frances pronto se vuelven oscuras y la joven, con ayuda de su amiga Erica, lucha por escapar de ella. 



Los mejores villanos no son seres sobrenaturales, sino seres humanos con una personalidad o desorden mental que aterrorizan con tan solo darle razón a sus motivos de atacar y/o matar. Por eso Hannibal y el Joker siempre estarán en los top de villanos. Pero aún más inesperado es cuando se trata de una viuda, con aparente problema de soledad en el que su aspecto físico no intimida hasta que demuestra su capacidad de acoso.

Frances es una joven que está pasando por las etapas de duelo mientras trata de llevar una vida rutinaria en New York. Y entre sus muchas rutinas, está tomar el tren camino a casa. Pero cuando encuentra el bolso de Greta y decide llevárselo a su casa, su vida toma otro giro. Ella se da cuenta de la soledad de Greta y decide iniciar una inocente amistad con ella, no es hasta que descubre los demás bolsos y se aterroriza de cuál sería el plan de esta anciana. Lo que menos se imagina Frances es que Greta no se dará por vencida, al punto de acosarla a ella y todo el que se ponga en su camino para que nueva vez estén juntas.


Isabelle Huppert regresa a la pantalla grande interpretando a Greta, y lo hace trayendo una sonrisa sarcástica que ya se le conocía. Lo hace con una naturalidad que resulta terrorífica, sobretodo aquellas escenas de acoso donde solo tenía que pararse frente a una ventana por horas hasta que anocheciese o seguir a alguien mientras le hacía fotos y se las mandaba a otra persona. Es el tipo de personaje que demuestra que no se necesitan monstruos ni fantasmas para enseñarle a la audiencia a quien deberían tenerle aún más miedo. Por supuesto, es el tipo de actriz que sabe sonreir y bailar en la pantalla, pero que con un par de líneas bien elaboradas se transforma en un demonio de carne y hueso. 

Y las diabluras de Greta hacen contraste con la inocencia de Frances. Por supuesto, Chlöe Moretz no decepciona con su actuación, la cual también hemos visto en muchos tipos de géneros pero siempre tiene buena conexión con el terror y thriller. Aquí se transforma en una combinación de sus personajes en Carrie y Suspiria, y tiene la misma reacción que muchas otras personas tendrían, logrando una empatía y creando esa sensación de ansiedad y claustrofobia por entrar a la pantalla y ayudar al personaje.

A pesar de algunas decisiones que tomaron los guionistas Ray Wright y Neil Jordan al final de la historia, concentraron su mejor energía en aspectos de la trama que resultan bien elaborados, como la tensión desarrollada para demostrar la psicosis de Greta y dejar a un lado querer explicar el por qué de su psicosis, dato que resulta completamente innecesario cuando ya se ha visto hasta donde puede llegar el personaje. Y apesar de que Frances no resulta ser protagonista principal en sus últimos minutos de confrontación, sí sabe mantener sus propios ideales, demostrando que quien tiene que cambiar para llegar a la meta no es protagonista, sino el sistema.


Las situaciones estuvieron complementadas por ese juego de violines que sabían los momentos ideales para crear ansiedad y una fotografía que se la jugó entre la realidad y los sueños de Frances, sin dejar a un lado esos momentos con puntos de vista bien específicos para establecer el miedo, terror y angustia de los personajes.

La temática de la película se enfocó en la maternidad y las cicatrices de esta cuando los hijos dejan el nido por razones inesperadas. Sin ánimos de defender las locuras de la antagonista, resulta aún más interesante su necesidad por dar amor y cuidar de alguien, haciendo evidentemente un interesante contraste con la necesidad de la protagonista por recuperar a su madre o tener una figura maternal que le ayude a superar su duelo. Al final, lo que resulta es un mensaje de que nadie podrá reemplazar a una madre o a un hijo, y que este amor es solo congeniable entre dos personas específicas.

Greta resulta un thriller sencillo e inquietante a la vez, sin temor a enseñar los verdaderos problemas que acorralan a las personas en duelo, pero con una tensión que solo le hacen desear a cualquiera no pasar por lo mismo.


viernes, 11 de enero de 2019

Crítica Cinéfila: CAM

Alice (Madeline Brewer) es una cam girl que trabaja en un website para adultos y que intenta mantener su vida privada al margen. Un día, cuando intenta acceder a su cuenta, descubre que alguien está utilizando su perfil: una réplica exacta de ella misma. 



Quizás muy pocos se percaten de esta realidad, pero el internet y las redes sociales obtienen mucha información sobre nosotros. Al punto en que si un día alguien accede a alguna de tus cuentas, esto podría desequilibrar tu vida privada. Esta es una de las razones por la que la película CAM resulta lo suficientemente controversial.

En este caso, una joven llamada Alice mantiene su trabajo de manera secreta: en una página llamada CAM es conocida como Lola, donde todos los días posa por live-video con una temática diferente, y sus seguidores le pagan para que haga diferentes cosas (ya sea sexuales o no) durante el live. Ella tienen la meta de llegar a estar en el Top 50 en esta página; y a pesar de los muchos intentos, parece que la forma más atractiva es haciendo el vibrator, cuya intensidad es controlada por lo que paguen sus espectadores. Días después cuando finalmente pasa del Top 50, se da cuenta de que su cuenta está en Live. Ella piensa que están pasando un video repetido, y cuando trata de acceder, se le niega el acceso. Pronto se entera que su cuenta ha sido replicada por alguien más que ha creado su imagen de manera virtual, y si quiere recuperar el acceso tendrá que llegar a juegos extremos.

Escrita por Isa Mazzei y dirigida por Daniel Goldhaber,  CAM  es una inmersión fascinante y surrealista en el complejo universo de las plataformas sociales y la vida intrincada e infravalorada de una trabajadora sexual. En un mundo en el que casi todas las personas, o al menos cada persona con un teléfono inteligente, tiene una cuenta de Twitter, una de Instagram o una de Facebook, solo tiene sentido que la industria del sexo se suba al carro y se tambalee para que los clientes mantengan conversaciones convenientes con mujeres hermosas a cambio de un empleo remunerado. Al proporcionar una visión imparcial de la rutina diaria de la modelo Alice y sus frenemies 'Baby ( Imani Hakim ), Fox ( Flora Díaz ) y PrincessX (Samantha Robinson vive, CAM muestra cómo las trabajadoras sexuales realmente no son tan diferentes del resto de nosotros, destacando así la manera ridículamente anticuada en que la sociedad trata de separarse de lo que una retórica cristiana muy básica considera una forma pecaminosa de ganar dinero.


Por supuesto, la razón principal por la que esta caída por el agujero del conejo es tan fascinante se debe a la actuación muy personal de Madeline Brewer (The Handmaid Tale), que permite a la audiencia relacionarse con una circunstancia que tal vez nunca hayan considerado previamente. Aquí, Brewer ha tomado una historia polarizadora sobre un tema tabú y lo ha convertido en un comentario significativo sobre la adicción de la sociedad a las redes sociales y la gratificación instantánea, especialmente dado que Brewer no tiene una formación profesional como actor y acaba de ingresar al juego, con su primer papel en 2013 como Tricia Miller en Orange es New Black. Su rango es evidente en este thriller muy estilizado mientras flota de un lado a otro entre la Alice que se muerde las uñas que le presenta a su amada madre y su hermano en la casa, y la escaladora juguetonamente salvaje y hábilmente feroz en la que se convierte una vez que toma el título de Lola, la chica de la cámara. La fuerza y ​​la vulnerabilidad entre las que se mueve con gracia crea un ser humano empático con el que es difícil no relacionarse. Brewer es una apasionante entusiasta, y este podría ser su mejor papel hasta ahora.

Lo que resulta más interesante es que Brewer estuvo en la famosa serie Black Mirror (3ra temporada, episodio #5); sin embargo, los papeles no tienen comparación. Aquí, se apodera del personaje de Alice, y se aleja del papel cliché de niña fresa y sumisa cuando hace de Lola. Los juegos van a un nivel de vida o muerte (con falsos resultados), y se explica que si ha llegado a hacer esto es por la necesidad de querer seguir adelante,  y no tener que depender de su madre, pero reconociendo que es el tipo de trabajo que su madre no estaría orgullosa; por eso está tan empeñada en llegar a una buena posición, para que su madre pueda ver el trabajo ardúo que ella le ha dedicado. A su vez, también presenta las obsesiones por las que pasan estas personas: la competencia entre ellas mismas, la necesidad de alcanzar cierto punto o posición, los fanáticos que van creando y que hacen lo que sea por ellas.


CAM no solo muestra la forma en que las trabajadoras sexuales son subestimadas y examinadas injustamente, sino que también expone la forma aterradora en que la policía maneja las denuncias de abuso sexual. Hay una escena en la película en la que Alice llama a la policía e intenta explicar cómo un extraño le ha robado su identidad, pero cuando los policías aparecen, no la toman en serio, despojando de todo el incidente, incluso un oficial llegó tan lejos como para acercarse a Alice y preguntarle si alguna vez se encuentra con sus clientes en la vida real. Es un momento enfermizo, pero necesario, ya que resalta con qué frecuencia las personas en el poder que no creen que estas mujeres pueden ser abusadas sexualmente no tienen en cuenta los reclamos de agresión de una trabajadora sexual.

Quizás lo más importante temáticamente es que esta es una película que nos muestra a todos una cultura obsesionada con Internet, y cómo las redes sociales distorsionan nuestra percepción del mundo en la medida en que ya no podemos distinguir la fantasía de la realidad. Cuando creamos personas en línea, sin importar de qué tipo de cuentas puedan estar, solo estamos mostrando un lado de nosotros mismos, y la Lola de Alice es solo una exageración de esa idea. Nos plantea la cuestión de cuánto poder realmente estamos dándoles a estas caricaturas, y por qué buscamos tan desesperadamente la aprobación de extraños que estamos dispuestos a pasar horas mejorando  en personajes ficticios por la mera recompensa de varios "me gusta". Es un fascinante estudio de personajes que cobra vida con el guión de Mazzei y la aguda dirección de Goldhaber.

El único problema real con el debut como director de Goldhaber es cómo el doppelganger de Lola parece ser. La audiencia se entera de que este demonio ha devorado personas en línea antes, robando identidades y engullendo las manijas sociales de las niñas por docena, pero ¿dónde se originó exactamente la entidad? ¿Cómo funciona exactamente y cuál es su objetivo final? ¿Cómo está conectado uno de los acosadores en línea espeluznantes de Lola, Tinker ( Patch Darragh ) a esta criatura? 

A pesar del hecho de que estas preguntas nunca reciben la suficiente respuesta, CAM aún se las arregla para ser una mirada cautivadora al mundo de las trabajadoras sexuales, y una conversación importante acerca de nuestra peligrosa tendencia a percibir lo que vemos en línea como la vida real y las consecuencias de Tales suposiciones irracionales.


jueves, 3 de enero de 2019

Crítica Cinéfila: Todos lo saben

Laura viaja con su familia desde Buenos Aires a su pueblo natal, en España, para asistir a la boda de su hermana. Lo que iba a ser una breve visita familiar se verá trastocada por unos acontecimientos imprevistos, que sacudirán las vidas de los implicados.



Hay un giro en "Todos lo saben" que no se sentiría fuera de lugar en una telenovela. Sin embargo, bajo la dirección del escritor y director iraní Asghar Farhadi, es solo una pieza más de un intrincado rompecabezas. Al igual que con todos los dramas que ha producido en la última década ("A Separation", "The Past" y "The Salesman"), la primera película en español de Farhadi explora las fisuras de los vínculos familiares cuando amenazan con desmoronarse; nuevas grietas siguen apareciendo en lugares inesperados, algunas más resonantes que otras, pero son meras embarcaciones para una inmersión fascinante en los peligros de la información oculta.

Aumentando la apuesta inicial con la explosiva química de Javier Bardem y Penélope Cruz, Farhadi también ha encontrado el género más accesible para su narrativa embriagadora hasta la fecha: el molde de suspenso de un thriller de secuestro. Como de costumbre, Farhadi construye su dilema alrededor de un incidente repentino e incitante: poco después de que Laura (Cruz) llega de Argentina para visitar a su familia para asistir a la boda de su hermana, su hija adolescente Irene (Carla Campra) desaparece de su habitación en la noche. Eso deja a una frenética Laura a merced de Paco (Bardem), quien supervisa el viñedo familiar y estuvo involucrado románticamente con Laura hace mucho tiempo. Los incidentes locales sugieren que no pueden acudir a la policía, no sea que los secuestradores maten a Irene de inmediato.


Es una configuración tensa que corre el riesgo de virar hacia un territorio débil, pero Farhadi revela lo suficiente sobre detalles para detenerse en momentos individuales y descansar sobre observaciones más íntimas. Dentro de los límites de este escenario familiar, el cineasta extrae observaciones notables sobre el impacto de la clase y el estado en circunstancias extremas. Inicialmente, Paco sospecha de los trabajadores en su viña, y hay una marea de resonancia en los momentos de silencio cuando mira a los hombres en el campo. La predilección de Bardem por exhibicionismo está cristalizada por las emociones paradójicas en su rostro. Pero así como ese camino conduce a una posibilidad, otra línea se introduce en la narrativa desde una dirección diferente, con la llegada del esposo de Laura, Alejandro (un Ricardo Darin despeinado, magnífico como siempre), desempleado y oprimido.

A medida que se filtra nueva información sobre las relaciones anteriores, "Todos lo saben" se enfoca menos en la niña desaparecida, y le da razones para prestar mayor atención a la relación de Paco y Laura. Si bien Farhadi puede estropear la sutileza de su material al revelar demasiados detalles en el tercer acto, ninguna de las revelaciones en "Todos lo saben" es tan importante como la forma en que dejan a estos personajes en estados conflictivos. Farhadi desata su poder de estrella: Cruz pasa la mayor parte de la película ensanchando los ojos y desgarrando el terror, aunque obtiene un monólogo convincente que ayuda a calmar la transición a un territorio narrativo más complicado sin destruir toda la empresa. Sin embargo, la película pertenece a Bardem.


El guión de Farhadi nunca se queda quieto. Esboza detalles de diferentes generaciones de esta familia, que alguna vez fue rica, incluido el padre crudo de Laura, Antonio (Ramón Barea), quien forza algunas tensiones latentes entre otras figuras a la superficie, y varios parientes más jóvenes que acechan en las esquinas. Como espectadores, nos vemos obligados a jugar junto con el resto del reparto, y contemplar las posibilidades a medida que surgen nuevas informaciones, y hay una patada retorcida al desafío de tratar de adivinar cada momento.

Hay una cualidad teatral en la escritura de Farhadi que a veces supera su dirección, pero aún es un cineasta, y complica su enfoque manipulador con un sentido visual sorprendente que siempre deja en claro que tiene más en mente que la resolución. Desde las primeras imágenes de una polvorienta torre del reloj con un panel agrietado, donde las palomas vuelan dentro y fuera de su sombrío interior, la película enfrenta las formas en que la dinámica intrincada del comportamiento de décadas de antigüedad puede informar el presente. Eso solo puede no ser una observación sofisticada, pero Farhadi sigue girando esos engranajes en busca de posibilidades más profundas. Una vez más, ha entregado una meditación provocativa sobre la dinámica de la comunicación. El conocimiento es poder, pero en "Todos lo saben", nadie está seguro de toda la verdad.



Everybody Knows
Título en español: Todos lo saben

Dirección: Asghar Farhadi
Producción: Álvaro Longoria, Andrea Occhipinti, Alexander Mallet Guy
Guion: Asghar Farhadi
Música: Javier Limón
Fotografía: José Luis Alcaine
Montaje: Hayedeh Safiyari
Reparto: Penélope Cruz, Javier Bardem, Ricardo Darín, Eduard Fernández, Sara Sálamo, Inma Cuesta, Bárbara Lennie, Elvira Mínguez, Ramón Barea, Carla Campra

jueves, 4 de enero de 2018

El Sacrificio de un Ciervo Sagrado (The Killing of a Sacred Deer)

Steven es un eminente cirujano casado con Anna, una respetada oftalmóloga. Viven felices junto a sus dos hijos, Kim y Bob. Cuando Steven entabla amistad con Martin, un chico de dieciséis años huérfano de padre, a quien decide proteger, los acontecimientos dan un giro siniestro. Steven tendrá que escoger entre cometer un impactante sacrificio o arriesgarse a perderlo todo. (FILMAFFINITY)



El ser humano ha sido estudiado y expuesto en miles de formas desde los inicios del cine. Ha sido el principal causante de tantas historias que provocan múltiples sentimientos y reacciones en los espectadores. Pero también es un personaje inspirado de otras artes previas a la cinematografía. Esto podría ser parte de lo que motivó al director Yorgos Lanthimos (Attenberg, Alps, The Lobster) a escribir y dirigir la película The Killing of a Sacred Deer.

Steven ama a su esposa Anna, a pesar de la extraña intimidad que mantiene con ella. El ama a sus hijos, a pesar de que prefiere a uno sobre otro de manera obvia. El trabaja arduamente como cirujano, a pesar de que su escasa demostración de emociones garantizarían lo contrario. Es una persona que ha vivido una vida con idelogías muy particulares, pero a la vez dispuesto a tomar las decisiones más apropiadas por el bienestar de los suyos.


A pesar de lucir como una persona profesionalmente antisocial, mantiene una estrecha amistad con Martin, el hijo de un paciente que falleció mientras era atendido por Steven. Al principio, la amistad parecerá auténtica, parecida a la relación de padre e hijo, pero esta irá pasando a obsesión y se irá desatando la macabra venganza que Martin ha planeado contra Steven, que lo obligará a tener que decidir a quién debe matar de su familia para salvar al resto. 

La visión de Lanthimos ha sido bien específica desde sus primeras producciones, demostrando que su estilo va más allá del simple hecho de narrar una historia, sino de crear un análisis metafórico sobre el pensamiento humano y cómo reacciona cuando se sale de su zona de comfort. En esta película, las decisiones de los personajes van de mano con la profecía del antagonista, en donde la mayor cuestión es tratar de entender cómo funciona su amenaza y cómo es posible de que vaya ocurriendo tal cual cómo lo anunció. No obstante, al final de la película, la audiencia debe entender que esto no es más que un simple reflejo de las morbocidades del comportamiento humano de una manera metafórica y brutal.


La principal debilidad del guión es la velocidad con la que se narran los sucesos, que aunque el elenco lo supo mantener y manejar de una manera impecable, no deja de ser excesivamente lenta y larga para la trama que representa. No obstante, siempre mantuvo el tono y el sadismo de sus personajes. Lo único verdaderamente sutil es la misteriosa relación entre Kim y Martin, y el amor exhorbitante de Steven y Anna.

Por otro lado, la fotografía y la musicalización es una eterna obra de arte que refleja de manera muy auténtica las distintas intenciones y los sentimientos de cada una de las acciones de los protagonistas, con largos planos secuenciales y movimientos de cámara suaves. Los planos generales son un retrato perfecto de la crudeza de la historia y la indiferencia de los personajes.

Advertencia para el público: Esta película no es para todo el mundo. La deben ver con mente abierta y dejarse sumergir en su analogía.


viernes, 20 de octubre de 2017

Gerald's game

Jessie (Carla Gugino) y Gerald (Bruce Greenwood) son un matrimonio maduro que viaja a una remota cabaña con la esperanza de revitalizar su deteriorada relación en un sitio apartado y tranquilo. Allí Gerald propone a su mujer un juego sexual: esposarla a la cama para incrementar las sensaciones. Pero cuando éste muere de un infarto, Jessie tendrá que luchar por su supervivencia. (FILMAFFINITY)



2017 es el regreso de Stephen King al mundo del entretenimiento. A estas alturas, ya se han presentado 3 películas y una serie de televisión basados en sus libros. Pero en el caso de Gerald's Game, la historia va más allá. A pesar de ya tener 25 años de su publicación, nadie se había motivado en producir esta trama, quizás por no ser el clásico terror o porque no sabían cómo llevar este terror psicológico a la gran pantalla. Mike Flanagan (Oculus, Hush, Ouija: origin of evil) toma las riendas de esta nueva adaptación de King y le entrega a la audiencia una película cargada de tensión, suspenso y confusión. 

Su protagonista, Jessie (interpretada por Carla Gugino) ha tenido una vida difícil y su matrimonio no va por buen camino; por eso, su esposo decide hacer una escapada romántica y sorprenderla con algunos "juegos". Pero lo que se iba a convertir en la recuperación de su relación, terminó con ella esposada a la cama, su esposo muerto de un infarto en el piso y un perro del bosque alimentándose de su cuerpo.


En medio de su agonía, su mente comienza a jugar con ella y con todo el público. Es difícil determinar qué es real y que es ficticio, y esto es lo que verdaderamente asusta de la historia. A pesar de que la presencia del perro asusta un poco (y de lo que podría intentar hacer cuando el cuerpo de Gerald esté lo suficientemente podrido y busque carne fresca), lo que más preocupa son las figuras que aparecen alrededor de ella, intentando aconsejarla de cómo escapar de las esposas, antes de que "el fantasma de la muerte" vaya por ella durante la noche, además de los demás demonios del pasado que la persiguen en este momento.

Carla Gugino hace un trabajo interesante y sorprendente como Jessie, pues su agonía y su vulnerabilidad la transmite, al punto de que uno simplemente quiere que ella sobreviva, a parte de que se adentra totalmente en su personaje, logrando que la audiencia se sienta totalmente confundida sobre qué es lo que realmente estamos viendo y qué es producto de la imaginación de Jessie.

El hecho de haber realizado esta película con tan pocos personajes y con un reducido número de locaciones, concentrándose básicamente en la habitación y Jessie esposada a la cama, puede ser un reto y puede caer en lo aburrido, pero la trama, sus conflictos, su pasado y la tensión de querer saber si saldrá de ahí con vida es lo que lleva a querernos quedar hasta el final. Está es la tercera película de Flanagan que se desarrolla dentro de un solo escenario, y está muy bien logrado, incluso mejor que sus dos anteriores.


De igual modo, la fotografía juega con la mente del espectador y está desarrollada en planos secuenciales que te dan la sensación de estar encerrado en un único lugar. La colorización de las escenas se conecta con la tensión del personaje y con los sentimientos que transmite en cada momento de desesperación.

Es importante resaltar que, aunque Gerald's game se enfoca más en un terror psicológico que visual, tiene una de las escenas más dolorosas y sangrientas que he visto en este año. Por más fanático del cine gore que sea, es imposible no desviar la mirada mientras ella pone en maniobra su escape de las esposas.

Las películas basadas en historias de Stephen King siempre son interesantes e intensas, pero esta nueva adaptación ofrece una visión distinta a lo que él normalmente cuenta y le da a su audiencia una nueva experiencia en un terror que podría ser el siguiente más utilizado, si aprenden a saber cómo explotarlo.