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sábado, 14 de agosto de 2021

Crítica Cinéfila: Suicide Squad

Un grupo de super villanos se encuentran encerrados en Belle Reve, una prisión de alta seguridad con la tasa de mortalidad más alta de Estados Unidos. Para salir de allí harán cualquier cosa, incluso unirse al grupo Task Force X, dedicado a llevar a cabo misiones suicidas bajo las órdenes de Amanda Waller. Fuertemente armados son enviados a la isla Corto Maltese, una jungla repleta de enemigos.



"Suicide Squad” es una diversión astutamente accidentada y de mala reputación. Y aunque amo Guardianes de la Galaxia de James Gunn, no puedo decir que me emocioné de saber que dirigiría esta película. El hecho de que Gunn, en 2018, fue retirado de proyectos por bromas de mal gusto que había twitteado una década antes sobre temas como agresión sexual, SIDA, pedofilia y el Holocausto, significaba quizás que mientras salía de un lugar, otro lo acogía. Se salvó al conseguir el proyecto para dirigir "The Suicide Squad". 

Es en un mundo de remakes y reinicios y reciclado lo que sea, "The Suicide Squad" es algo raro: una repetición. En 2016, "Suicide Squad" se lanzó bajo la bandera de DC y se convirtió en un gran éxito, pero fue un desastre visiblemente descuidado, a medio cocer cubierto de "mala actitud" que llevaba demasiado spray corporal. Tenía un tono muy corporativo: sonriente y vistoso acerca de su propia extravagancia.

Esta 2da película de “The Suicide Squad” lo hace mejor, perfeccionando esa actitud pícara a un borde de indignación mucho más elegante. Es una historia de origen de un equipo de desaliñados que se siente honestamente sumergida en el inframundo de la subcultura punk, y toma por toma, está hecha con un ingenio que hace honor al género de Ghostbusters. En esta película, que Gunn escribió y dirigió, su mente aparece como un lugar feliz de bromas enfermizas de baja escala, no tan salvaje como el tipo de cosas que obtuvieron en "Deadpool" o las partes más extravagantes de "The Dark Knight", pero impulsado por un vigorizante abrazo atemporal. La película es, entre otras cosas, una comedia salpicada de sensacionalismo depravado, con cabezas y cuerpos arrancados, cortados y reducidos a la carne equivalente al trabajo de celosía. Y además de eso, hay muchas ratas.

Dejando de lado el marketing, la forma en que entra en juego el escándalo de James Gunn en “The Suicide Squad” es más incendiaria y atmosférica de lo que cabría esperar. Con "Guardianes de la Galaxia", Gunn se convirtió en uno de los cineastas más poderosos de Hollywood: no solo otro rey de las taquilleras, sino algo que no ves todos los días. Su caída, en 2018, fue potencialmente catastrófica. Y debido a que Gunn es un tipo humano que se adueñó plenamente de los errores que había cometido, no solo tuvo una segunda oportunidad; tuvo la oportunidad de hacer un balance. Por un tiempo, estuvo en el desierto, y creo que sientes ese miedo de tocar fondo en "The Suicide Squad". Es una película sobre un grupo desesperado de criminales que intentan salvar el mundo, pero el mundo en el que viven es uno en el que la vida misma es totalmente desechable.

Todo esto está plasmado en la elaborada broma oscura de la secuencia de apertura de la película. Mientras se despliega "Folsom Prison Blues" de Johnny Cash, Viola Davis, como la directora dura de ARGUS Amanda Walla, llama a un asesino llamado Savant (Michael Rooker) en la prisión de Belle Reve para unirse a su último escuadrón suicida, más propiamente conocido como Task Force X: un equipo de estafadores violentos que reúne para misiones que probablemente resultarán muertos. Si una misión tiene éxito, se les recorta 10 años de su sentencia.

Savant termina en un avión con media docena de otros rufianes, que son entregados a una playa tropical en medio de la noche, donde uno del equipo, interpretado por Pete Davidson, los ha vendido y, efectivamente, terminan ametrallados por los disparos, tan muertos como los soldados en la playa de Omaha. Nuestros "héroes" ya han sido eliminados, lo que le permite a Gunn crear una secuencia de créditos asesina. Lo que hace que esto sea más que una broma descarada de inicio en falso es la forma en que establece el tono de nihilismo de la película. El "escuadrón suicida", tal como se presenta, no es un equipo icónico de superhéroes; es un cubo de basura infinitamente reemplazable de personajes: el equipo de superhéroes como picadera de entrada. Son prescindibles. Cuando nos encontremos con el equipo de errores homicidas que reemplaza al primero, estos serán nuestros héroes, pero somos conscientes, como lo son, de los grandes obstáculos que enfrentarán.

Gunn los reúne como una versión sinvergüenza de los Guardianes. Como Bloodsport, un mercenario con un complejo conjunto de armas que solo él puede usar (y una hija adolescente que lo odia), con la interpretación de Idris Elba quien toma un tiempo para enfocarse, pero asciende en autoridad a medida que avanza la película; su carisma se filtra en muerte por muerte, menosprecio por desprecio. John Cena está perfectamente elegido para interpretar a Peacemaker, un fortachón que viste un traje de Capitán América modificado y coronado por lo que parece un casco de metal de juguete (que Bloodsport, en un momento, compara con un inodoro), y dice cosas como: “Aprecio la paz con todo mi corazón. Y no me importa cuántos hombres, mujeres y niños tenga que matar para conseguirlo". Está King Shark, una especie de tiburón/humano pero con un cerebro muy reducido, junto con Ratcatcher (Daniela Melchior), que puede controlar a cualquier rata en medio, lo que asusta al Bloodsport quien tiene una fobia a las ratas.

Lo más parecido aquí a un superhéroe real es Polka-Dot Man (David Dastmalchian), aunque es uno profundamente deformado. Debido a un experimento que le realizó su madre científica quien trabajaba en Stars Lab (guiño a Flash), se llena de discos multicolores que tiene que expulsar como Tiddly Winks dos veces al día, y son letales. También es un naufragio edípico que, en su cabeza, convierte a cada persona que ve en su madre para matarla. Es una gran broma cuando Gunn visualiza esto, porque la madre (Lynne Ashe) parece el tipo de opresor Munchausen de clase media monótona que es peor que cualquier bruja.

Y luego, por supuesto, está Harley Quinn, la estrella emergente de “Suicide Squad”. Ella es la única miembro del Escuadrón que regresa aquí, y la deliciosa actuación de Margot Robbie te recuerda por qué sucedió todo eso. Su Harley sigue siendo una loca muñeca de Brooklyn que vive tanto en el momento que ve lo que está justo frente a ella a expensas de ver cualquier otra cosa. Robbie le da el carisma de los verdaderamente desquiciados: un pulso de duelo de espacios abiertos y racistas, inocencia y posesión. Su escape de una celda de mazmorra, usando piernas de tijera y dedos prensiles, es la secuencia más entretenida y potente de toda la película.

La trama de "The Suicide Squad" es descaradamente básica, y hay una limitación incorporada en eso. Durante su primera hora, la película se basa en el estilo punk de Gunn, pero carece de la fascinante complejidad de algo como "La Liga de la Justicia" de Zack Snyder. El Task Force X vuelve a ser arrojado a esa playa de medianoche, que es la nación insular de Corto Maltés frente a la costa de América del Sur. Ha habido un golpe militar allí, lo que significa que los generales corruptos ahora tienen el control de Jotunheim, una torre de prisión de piedra construida por los nazis, que realizaron experimentos demoníacos allí. El lugar ahora alberga el Proyecto Starfish, un experimento de dominación mundial que consiste en una estrella de mar gigantesca con un ojo gigante en el medio que envía un montón de estrellas de mar más pequeñas que se adhieren a los rostros de las personas como la criatura de “Alien”. Exacto, eso mismo que entendieron.

En el momento en el que nuestros héroes se infiltran en Jotunheim para revestirlo con explosivos plásticos, "The Suicide Squad" cobra vida. Hay una alegría destructiva en la puesta en escena. La película tiene una mente maestra vivaz, tiene una visión saludable de la hipocresía de doble tratos de la política exterior estadounidense, y cuando la estrella de mar gigante escapa, se une a las filas de aquellos espectáculos pero con su nivel de lo absurdo, en las que el enorme monstruo que llena la pantalla parece una criatura dulce, el niño que todos llevamos dentro. “The Suicide Squad”, no se equivoca, es un material que entretiene aún en sus momentos absurdos y exagerados. James Gunn lo ha dirigido como un chico malo, pero ese era su mandato. Al cumplirlo, ha demostrado ser un buen chico (razón por la cual Disney lo volvió a contratar para hacer “Guardians of the Galaxy Vol. 3”). Y hay que admitir que solo él sabe sumergirse en desastres colosales revividos con estilo.


viernes, 25 de diciembre de 2020

Crítica Cinéfila: Wonder Woman 1984

En 1984, durante la Guerra Fría, Diana entra en conflicto con dos enemigos formidables: el empresario de los medios Maxwell Lord y la amiga convertida en enemiga Barbara Minerva / Cheetah, mientras se reúne con su interés amoroso Steve Trevor.



Durante los últimos nueve meses, desde que una pandemia viral arrasó el planeta y forzó el cierre de la civilización tal como la conocemos, hemos estado leyendo sobre cómo esta o aquella película es "la película que necesitamos en este momento". Las películas no resuelven las crisis de salud global, pero pueden distraernos e inspirarnos. Pueden unirnos cuando estamos separados y curar las divisiones que definen nuestros tiempos.

Supongo que "Wonder Woman 1984" puede lograr algunas de esas cosas, pero sobre todo nos recuerda lo mal que podríamos usar un superpoder en este momento, como una fantasía para regresar el tiempo y arreglar la situación, y en ese sentido, es a la vez una distracción efervescente del arte pop y una gran decepción. Esta definitivamente no es la Wonder Woman del 2017.

Durante casi dos horas de su duración de 151 minutos, “Wonder Woman 1984” nos aleja por momentos de nuestras preocupaciones, borrándolas con puro escapismo. Para aquellos que tienen la edad suficiente para recordar los años 80, es como ir a casa por Navidad y descubrir una caja llena de juguetes de la infancia en el ático de tus padres. Así es como se sintió al ver "Superman" de Richard Donner por primera vez. Incluso si los años 80 te parecen tan distantes como el escenario de la Primera Guerra Mundial de la primera película de la heroína que hizo historia hace 3 años, la secuela ofrece un recorrido divertido a través de las décadas más vulgares, cuando las hombreras y el cabello con permanente estaban de moda. Sin embargo, e insisto, es incomparable a su primera entrada.

En la historia del origen, Gal Gadot interpreta a un pez fuera del agua, mientras la princesa/diosa amazona Diana Prince se ve empujada a la Europa devastada por la guerra, en 1918, haciendo todo lo posible para adaptarse a las convenciones de un patriarcado menos ilustrado, con la ayuda del piloto de estudios Steve Trevor (Chris Pine). Esta vez, es el turno de Steve de sentirse desincronizado con la sociedad, ya que Diana pide un deseo que resucita a su amor perdido. En el medio, Zack Snyder hizo una ruidosa película actual de "La Liga de la Justicia", pero Jenkins tenía un mejor manejo de lo que el público quiere de la divina Miss Diana. Hasta que hizo "Wonder Woman 1984".

Adoptando tanto su escenario icónico de Washington, DC, como el estilo de cómic ligeramente cursi de la época, Jenkins presenta escenas en las que Wonder Woman interviene en las crisis cotidianas, salvando a un corredor que usa Walkman de ser atropellado por un Pontiac Firebird o rescatando a dos niñas durante un atraco de joyas en un centro comercial. Ese robo resulta en la recuperación de Dreamstone, un antiguo artefacto citrino con poderes mágicos. La gema puede conceder el deseo de cualquiera que la toque. Pero también viene con una trampa: toma tanto como da. Los personajes se apresuran a hacer referencia a "The Monkey's Paw", el cuento clásico de WW Jacobs en el que los deseos tienen consecuencias, pero eso no es suficiente para explicar las complicadas reglas del tótem.

Después de tocar la piedra, Diana recupera a su novio, pero va a tener problemas. A menos que ella renuncie a él, el deseo eventualmente le costará a Wonder Woman sus poderes. Su torpe compañera de trabajo en el Museo Smithsonian, Barbara Minerva (Kristen Wiig), pide ser tan fuerte, sexy, genial y especial como Diana, pero pierde sus cualidades cariñosamente groseras, indeseables, pasadas de moda y sin complicaciones. Más tarde, Barbara tendrá un segundo deseo - convertirse en "un depredador ápice" - que transforma a Wiig en el Cheetah, una criatura que es menos Catwoman.

En los cómics, Cheetah casi siempre se dibuja como una mujer desnuda con manchas estratégicamente colocadas, un objeto fetiche fanboy. Wiig posee las versiones del antes y el después de Barbara, pero no esta versión final del personaje. Con su pelaje virtual y su físico decididamente más felino, esta guepardo no es ni feroz ni rival para Wonder Woman. Por otra parte, en el momento en que estos dos enemigos se enfrentan, la película hace tiempo que dejó de ser divertida. Esta secuela se sale de control una vez que los villanos obtienen todo su poder, pasando de una comedia atractiva basada en personajes a una superbatalla llena de CGI para concluir con un discurso que parece cambiar el mundo con tan solo ser pronunciado.

Jenkins es una cineasta de enorme talento a la que el estudio le dio una oportunidad, algo que rara vez se cuestiona cuando se le confiere a los hombres, y demuestra este don al nunca dejar que el espectáculo ahogue las actuaciones. A diferencia de muchos de los protagonistas de DC, la innegablemente e increíble Gadot hace que las cualidades de Wonder Woman parezcan identificables y, por lo tanto, dignas de aspirar a ellas. Por mucho que Wakanda represente una tierra libre de las restricciones de la supremacía blanca en "Black Panther", Diana Prince representa lo que cualquier mujer podría lograr, si se eleva fuera del patriarcado.

Oportunamente, la película comienza en la isla de Themyscira, donde la joven Diana compite junto a mujeres adultas (maravillosas) en un emocionante triatlón, un cruce mejor visto en la pantalla grande entre los Juegos del Hambre y un partido de Quidditch en el que la precoz Diana logra tomar la iniciativa. El mensaje aquí no es simplemente que las mujeres son iguales o mejores que sus contrapartes masculinas, sino que la sociedad también subestima a los niños. A partir de este prólogo empoderador, "Wonder Woman 1984" quiere que las niñas sepan que el cielo es el límite de sus habilidades, con una advertencia clave: "Ningún héroe verdadero nace de la mentira", explica la tía Antiope (Robin Wright).

Esa idea no está dirigida tanto a los niños como a las audiencias contemporáneas. La película tiene fuertes opiniones sobre los vendedores ambulantes y villanos claramente malvados. Su traficante de codicia al estilo de Gordon Gekko, Max Lord (interpretado por el chileno "Juego de Tronos" Pedro Pascal) insiste que es solo una personalidad de televisión respetada. Desde que “Joker” reformuló al empresario multimillonario (y padre de Batman) Thomas Wayne como un oportunista de mal gusto, este proyecto de DC hizo una referencia poco sutil a Donald Trump.

No olvidemos que el verdadero villano aquí, el supervillano invisible de la película, es el "Dios de las mentiras", cuya peligrosa Piedra de los sueños "concede deseos con un truco". Max Lord no es más que un instrumento de los esquemas de destrucción de civilización de la deidad tortuosa, en el que se convierte al asumir todo el poder de Dreamstone para conceder deseos y, presumiblemente, para tomar lo que quiera a cambio, aunque la película es tremendamente inconsistente y poco clara en cómo funciona eso. Jenkins, quien comparte el crédito del guión con Geoff Johns y Dave Callaham, probablemente debería haberse mantenido alejado de un dispositivo que pueda satisfacer los deseos más profundos de todos, o debió otorgarnos una verdadera confrontación con el Dios de las mentiras.

Los momentos más satisfactorios de la película tienen poco que ver con el conflicto central, que surge en cambio del descubrimiento y la implementación indirecta de los poderes de Diana. Los fanáticos de los cómics se han preguntado durante mucho tiempo: "Si Wonder Woman puede volar, ¿por qué necesita un jet invisible?" Jenkins pone fin a este debate a su manera, tomando una página de "Superman" de Donner mientras Steve y Wonder Woman comparten un paseo romántico desde un cielo iluminado por fuegos artificiales. Una hora después, la directora literalmente le da alas a su héroe: un cambio de armadura chapado en oro que se ve mejor en la campaña publicitaria que en la pantalla.

Muchos de los efectos y momentos narrativos son cursis. Algunos son francamente vergonzosos (como cuando Wonder Woman interrumpe una persecución en el desierto bien coreografiada para rescatar a dos niños en peligro). Y el gran final es un fracaso, ya que el villano secuestra la tecnología de transmisión global de un presidente al estilo Reagan para conceder los deseos de todos y Jenkins intenta exprimir esa idea en unos pocos minutos apresurados de tiempo en pantalla con un discurso sumamente estereotipado de ilusiones fantasiosas.

El género de superhéroes siempre se ha tratado de la realización de deseos, pero cuando llega el clímax y toda la población humana tiene la oportunidad de realizar sus fantasías, ya nada parece especial. A medida que los deseos se acumulan y el mundo cae en el caos, "Wonder Woman 1984" pierde el rumbo, y aunque el final no es lo suficientemente malo como para renunciar a la satisfacción de lo que vino antes, es suficiente para cambiar nuestro enfoque de nuevo a nuestro propio mundo real. Lo que necesitamos en este momento no lo puede proporcionar esta película, pero tal vez inspire a alguien a hacer otra versión.


jueves, 13 de febrero de 2020

Crítica Cinéfila: Birds of Prey

Después de separarse de Joker, Harley Quinn y otras tres heroínas (Canario Negro, Cazadora y Renée Montoya) unen sus fuerzas para salvar a una niña (Cassandra Cain) del malvado rey del crimen Máscara Negra.



Para una persona que no vio Suicide Squad, no le interesa ver películas de DC y no es fanática del género de la acción, Birds of Prey me entretuvo lo suficiente. El sacrificio no estuvo tan mal y los personajes me convencieron de que, independientemente de todo el mal karma que ha arrastrado esta franquicia de superhéroes en los últimos años, ellas no siguen los estereotipos tan al pie de la palabra... o no tanto como sus antecesoras, porque también tienen sus momentos exagerados.

Harley Quinn abre el telón narrando la historia, explicándonos que su relación con el Joker se acabó, pero que a ella le sigue yendo excelente. Mientras continúa embobando a la audiencia, vemos la realidad de una persona psicótica, dependiente del amor que necesita recibir de algún hombre, con daddy issues, y ahora temerosa de que, si alguien se entera de que su relación terminó, las venganzas que van en su contra comenzarán a caer como lluvia de verano. 

Pero a pesar de esto, cuando Harley Quinn (Margot Robbie), la vengativa villana "Birds of Prey (and the Fantabulous Emancipation of One Harley Quinn)", intenta romperle las piernas a alguien, lo hace con un cierto infierno que ni se puede explicar. Primero sucede en el club nocturno propiedad de Roman Sionis (Ewan McGregor), un señor del crimen de Gotham City, donde Harley, después de haber roto recientemente con el Joker, se está recuperando (no es que tenga un modo particularmente más restringido), probándola nueva identidad como un singleton desquiciado. El conductor de Roman intenta atraerla a un coqueteo vicioso llamándola "tonta" y "puta", y como cualquiera que conozca a Harley lo sabe muy bien, es la parte tonta lo que realmente le pica. Entonces ella salta de un escenario, chocando contra sus piernas extendidas. Eso no es solo un contraataque violento, es un momento feminista del siglo XXI.


Los movimientos de acción de rock and roll de Harley son rápidos, sueltos y fuera de control, ya sea que esté rompiendo extremidades entre disparos de bala o cargando a través de una estación de policía. Pero la mente de Harley tampoco deja de competir. Una ex psiquiatra que se cayó por un espejo roto cuando se enamoró del Joker y se unió a él en el inframundo, es un caso que parece ser en pleno control de su actual colapso mental. Al principio, ella cierra su relación fracasada con el Joker al enviar un camión de petróleo a una refinería química gigante y volarlo por las nubes.

La chispa inspirada de la actuación de Margot Robbie es un fenómeno total: con su cabello rubio platino dividido en coletas teñidas (una rosa, una azul), su cara adornada con tatuajes de un pequeño corazón negro y la palabra "ROTTEN", y esa sonrisa que ilumina la habitación con locura, es una sirena psicópata que se tambalea entre la venganza y el valor.

Harley, quien hizo su primera aparición en DC Comics en 1992, obviamente fue lo mejor de "Suicide Squad", el destartalado éxito de una travesura de la película de DC de 2016. Así que había muchas razones para esperar que construir una película completa a su alrededor valiera la pena a lo grande. "Birds of Prey" es una historia de origen de un equipo de superhéroes que rastrea cómo Harley, principalmente por pura casualidad, se une con una colección de inadaptados para formar un abigarrado equipo de superheroínas. Como película, es delgada, viva, ruidosa, descarada, divertida y olvidable. En todo caso, es una película más ajustada que "Suicide Squad", pero ha sido dirigida por Cathy Yan, con el mismo tipo de estética slapdash en la cara, intensificando los cómics en descarada sobremarcha. Harley eclipsó a sus camaradas infernales antes, y ella hace lo mismo aquí, aunque Mary Elizabeth Winstead, como la Cazadora que empuña una ballesta, tiene una implacabilidad feroz, fría y de gran tamaño que es lo suficientemente potente como para estar lista para spin-off.


"Birds of Prey" es la octava película del Universo Extendido de DC, así como la primera en ser clasificada como R, y después del fenómeno independiente de "Joker", es una película de cómics que no pretende ser, en un solo momento, lanzar un hechizo de asombro poético. Sin embargo, sigue siendo una gran novela de palomitas de maíz. "Wonder Woman" y "Captain Marvel" fueron películas de superhéroes femeninas que ofrecieron la potenciación de la fantasía sincera. "Birds of Prey" ofrece el poder de la irresponsabilidad absoluta. Las mujeres en esta película se ven más mal que las heroínas anteriores porque, en su mayor parte, simplemente no dan una... Pero sus actuaciones exageradas y líneas cuestionables no les quitan tantos puntos a su favor.

El guión, de Christina Hodson ("Bumblebee"), tiene actitud de sobra, pero de una manera bastante escueta. Se trata del desafío nihilista de "Deadpool", con un comentario de Harley que rompe la cuarta pared, y hay identificaciones de personajes descarados en la pantalla, como cuando Harley se descubre atacada por el conductor detrás de ella. Pero si el corazón (negro) de la película está en el lugar ácido correcto, "Birds of Prey" podría haber usado más de la intrincada inteligencia de "Deadpool". Las actrices que se unen para formar el grupo de Harley, como Jurnee Smollett-Bell como la cantante del club nocturno Black Canary, o Ella Jay Basco como la astuta Cassandra, tienen presencia de sobra, pero desearían que se les hubiera dado más para hacer.


jueves, 3 de octubre de 2019

Crítica Cinéfila: Joker

Arthur Fleck (Phoenix) es un hombre ignorado por la sociedad, cuya motivación en la vida es hacer reír. Pero una serie de trágicos acontecimientos le llevarán a ver el mundo de otra forma. 



Años 70. Todavía Gotham es una ciudad decente, sin tanto caos en la calle. Los padres de Bruce Wayne aún están vivos. El detective Gordon aún no es conocido en la policía local. Y un hombre  trata de llevar una vida normal. Este es Arthur Peck, un payaso de profesión y aspirante a comediante, que desde muy jóven soñaba con hacer reír a la gente con su risa tan particular. Ahora ya adulto, se dedica al entretenimiento callejero vestido y maquillado como payaso, mientras los habitantes de Gotham, particularmente los más jóvenes, abusan de él, atacándole por tener un "oficio de bajo mundo". 

Pero los moretones no son suficiente para apagar su energía. Mientras cuida de su enferma madre y ve capítulos de su presentador favorito, Murray Franklin, sueña con algún día asistir a su programa y estar lado a lado con uno de sus ídolos. Pero entre sus necesidades psiquiatras para poder desahogar sus penas con alguien, el constante abuso que recibe de sus propios compañeros de trabajo y todos los que le pasen por el lado en las calles, la locura de Arthur va aumentando día tras día, solo soñando con días felices y cero pensamientos negativos.

Todd Phillips se ha dedicado a dirigir y escribir comedias de desastre, películas para hacer reír a carcajadas. Sus títulos más famosos son la trilogía de Hangover y ahí sabemos cómo le fue. Por eso resulta irónico el cambio que decide hacer a un personaje que quiere hacer reír a la gente. Pero a diferencia de sus reconocidas películas, Joker no logra hacer reír a nadie. Muy por el contrario, es un personaje que, con su melancolía y su soledad, lo que provoca es una extrema depresión y la pregunta constante de cuándo exactamente explotará. Este personaje (que no se hace llamar Joker hasta el climax de la historia) es vulnerable pero no delicado. Es un ser que llega para provocar sentimientos negativos en su audiencia, pero a la vez lograr una empatía con lo que le sucede y hacer que nos visualicemos en su lugar, sin necesidad de salir a la calle y matar a todo el que se nos cruce por el camino.


El guión contiene una de las fórmulas más básicas del cine; sin embargo, es una trama que ha sido bien pensada en su totalidad. Cada detalle de la historia es un giro que eventualmente obtendrá su redención, desde las relaciones con ciertos personajes hasta la capacidad de tolerancia del protagonista. Aquí el verdadero antagonista no tiene nombre ni apellido, pues la ciudad es la villana de la historia, y Arthur evita convertirse en su víctima por más pruebas que le ponga en cada camino. Aunque la película posee un sinnúmero de subtramas a las que hay que prestar delicada atención para entender los obstáculos del protagonista, todas siguen el mismo objetivo: llevar a Arthur a su límite, provocarlo a convertirse en la personalidad que desatara lo que Gotham debe ser.

Joaquín Phoenix es un experto para generar empatía por cada personaje que hace. No es de dudar que su actuación en la piel de Arthur sea tan exquisita y estremecedora. Lo que los medios quieren ver como "una mala influencia en la sociedad", es en realidad un grito de auxilio antes de que se desatara la locura total. Desde sus movimientos corporales, su sonrisa sarcástica más el estallido de esa risa excéntrica, es notorio lo bien envuelto que estuvo con este reconocido personaje, pero aún más impresionante es cómo logró mantener todo esto hasta que pasase "de bueno a malo". La transformación física y psicológica del actor es otro de esos aspectos que dejarán a muchos boquiabiertos.

Sin querer balancearse mucho en los parametros que los comics y las películas del universo de DC han establecido, Joker se comporta como una historia en solitario, con una trama íntima, única y exclusiva para su protagonista. A pesar de los pequeños cameos que tiene un joven Bruce Wayne y su padre Thomas, la historia es completamente vista desde la perspectiva de Arthur, antagonizando muchas personas que durante años los comics quisieron pintar como un héroe. Aquí el verdadero héroe es el antagonista favorito de DC.


El otro reconocimiento se lo lleva la producción de diseño, el cual gracias a la fotografía de Lawrence Sher (la franquicia de Hangover, Godzilla: King of Monsters, War Dogs), se muestra como una aterrizada Gotham, viendo todo desde una perspectiva más humana, y con un ensombrecimiento enfocado en los sentimientos del personaje. El contraste se logra a través de su comportamiento con su mundo ordinario y una musicalización vintage que va casi coreografiada con cada una de sus acciones, gracias al montaje bien coordinado de Jeff Groth.

Protagonista o antagonista, Joker siempre será el bueno de la película. Es un rito de paso a través de lo que desató al reconocido antihéroe, y aunque la actuación de Joaquín Phoenix no es lo único que merece ser premiada, es la razón principal para tirarse las dos horas de película. Es magnifica en su soledad, sin necesidad de secuelas o razones para volver a traerlo a la pantalla en esta piel, pues lo que sigue ya nos lo sabemos. Lo que sí es necesario repetir tantas veces se pueda es que es un Joker que nunca se había visto, y cambia totalmente la perspectiva de muchos para decir cuál ha sido su mejor versión cinematográfica. La verdad es que no creo que ninguna de las anteriores tuviese una risa tan ansiosa y brutal que me pusiera la piel de gallina al momento que retumbara en mis oidos.



jueves, 4 de abril de 2019

Crítica Cinéfila: Shazam!

Cuando Billy Batson, un niño de acogida de 14 años que ha crecido en la calle, grita la palabra "¡SHAZAM!" se convierte en un superhéroe adulto, Shazam, por cortesía de un antiguo mago. Dentro de un cuerpo musculoso y divino, Shazam esconde un corazón de niño. Pero en esta versión de adulto consigue realizar todo lo que haría cualquier adolescente con superpoderes: Divertirse con ellos ¿Volar? ¿Tener visión de rayos X? ¿Disparar un rayo con las manos? ¿Saltarse un examen? Shazam pondrá a prueba los límites de sus habilidades con la inconsciencia propia de un niño. Pero necesitará dominarlos rápidamente para luchar contra las letales fuerzas del mal que controla el Dr. Thaddeus Sivana. 



David F. Sandberg hizo su debut como director hace tres años con la película de terror Lights Out, y siguió su trayectoria el cine de terror con la precuela de Annabelle; quizás por eso me resulta un poco inesperado que haya sido elegido por DC y Marvel para traer al cine la adaptación del comic Shazam! y sorprendiendo aún más (dada la reputación que se ha ganado DC en los últimos años), la película sorprende con una calidad narrativa que puede llegar con facilidad al mismo nivel de Wonder Woman, solo que con un tono distinto.

Billy Batson es un niño que se ha pasado toda su niñez/juventud haciendo algo en específico: "buscando a su madre". Sin embargo, la sociedad le ha dicho en diversas ocasiones que es un sueño al que debe renunciar, y después de un último crimen, es enviado a una casa de acogida con otros cinco niños fosters. Un día, mientras defendía a Freddy, uno de sus nuevos "hermanos", es elegido por el mago Shazam para adoptar sus poderes y defender el mundo del nuevo mal que se avecina. Sin embargo, tiene superpoderes pero no sabe utilizarlos, y decide apoyarse de Freddy, quien es un experto sobre habilidades superpoderosas y le ayuda a encontrar sus propios talentos antes de que Thaddeus, un doctor que se ha pasado toda su vida buscando el acceso hacia Shazam, y ahora está poseído por los 7 pecados capitales con el plan de acabar con la humanidad.


El guión de esta película no es solo bien divertido, sino también ingenioso. Resulta muy interesante cómo, a pesar de enfocarse en los punch lines de los personajes, también van dejando diferentes elementos narrativos para darle sentido a la trama y los conflictos que esta desarrolla: como los aspectos en común que comparten el protagonista y el antagonista, desde el hecho de venir de padres que nunca los quisieron, hasta de ser algo más de lo que los demás dicen de ellos; también el enfoque en los personajes secundarios y sus personalidades, sin necesidad de victimizarlos con el pasado que tuvieron o los tipos de padres que les tocaron; las referencias a los superhéroes de DC (sobretodo hacia Superman, Batman y Aquaman), haciendo creer que no toma lugar dentro de este universo, hasta que al final se revela que sí (cameo especial para Superman); y por supuesto, la humanización que le dieron a cada uno de los personajes, obligando a la audiencia a empatizar con sus situaciones y frustraciones.

Aún más interesante resultan todas las referencias que se hicieron sobre número 7: como los siete pecados capitales, los 7 miembros de la nueva familia de Billy, el apartamento 707 en el séptimo piso que es donde vive la madre de Billy, los siete superpoderes de Shazam (volar, superfuerza, antibalas, manipulación eléctrica, inmortalidad, velocidad inhumana y resistencia), y se supone que son siete campeones, por lo que es muy posible que en una siguiente película sobre Shazam se introduzca otro superhéroe. 

Algo a destacar en la historia es que nunca llaman a Shazam por su nombre, ni siquiera cuando Billy explica que ese es su nombre de superhéroe, y esto se debe a que más de un personaje adopta este nombre tras adquirir las habilidades, y es por eso que el título de la película tiene un signo de exclamación, lo cual lo especifica como el llamado a los poderes y no al superhéroe. Pero, insisto en que, si este no será su nombre, el personaje en sí debe adquirir uno de su propiedad.


Pero además del buen trabajo narrativo, hay un sobresaliente desenvolvimiento de los actores, quienes desde los más jóvenes hasta los más adultos trataron de hacer un balance entre los dos géneros que desarrolla la película. Por supuesto, Zachary Levi (a quién ya hemos visto en muchas historias últimamente como The Marvelous Mrs. Maisel, Thor: Ragnarok y Tangled) se roba todo el espectáculo, sin forzar sus necesidades de sobresalir, pero creando comedia en cada intento que trata de sacarle provecho a su lado heróico. Lamentablemente para muchas que queremos verlo, el actor solo aparece en su traje de superhéroe y nada más.

Y aparte de todos estos aspectos, el diseño de producción, y sobretodo el diseño de vestuario le hace honor a los personajes creados en 1940 (dato curioso, este personaje se llamaba originalmente Captain Marvel), con colores que les podría recordar a los Power Rangers a muchas personas. Así mismo, el montaje y la fotografía le hace honor a los mejores aspectos técnicos de DCU, complementado con una musicalización modernizada para aterrizar a la audiencia al lenguaje de su protagonista y su población.

Shazam! resulta inesperada y sobresaliente. Las partes cómicas no son forzadas, y el drama es apropiado, sin dejar de mencionar que los personajes aterrizan de manera satisfactoria, haciéndole desear a la audiencia poder conocer sus próximas aventuras. 


sábado, 22 de diciembre de 2018

Crónicas de California: Escribir comics


Si creciste en Santo Domingo entre los años 90 e inicios del 2000, tu niñez se basó en novelas para niños, muñequitos de ciencia ficción y Al Compás. Este último era parte importante de mis sábados: una revista para niños con contenido educativo que incluía strips de comics en sus últimas páginas. Yo siempre iba directamente a los comics, que normalmente eran aventuras de Batman, Spiderman o Superman. Esta fue mi primera experiencia con los comics de acción.

Nunca he sido una gran fanática de las películas de Marvel o de DC, debido a que he leído los comics y siempre he reconocido que la experiencia nunca será igual, independientemente de que las adaptaciones siempre tienen cambios o que no es el mismo formato. Simplemente no será lo mismo para mi: siempre voy a preferir los comics. Pero a medida que pasan los años y leo más comics, me he alejado de los de acción y he encontrado cierto comfort en otros: fantasía, drama, comedia e incluso terror. Entre los libros y los comics han sido muchas las lágrimas que he derramado. 

Cuando comencé esta maestría, lo que menos esperaba es que mi niñez se convertiría en una de mis áreas de trabajo. ¡Los guionistas son también productores de comics! Y mucho campo que hay para este tipo de trabajo debido a que es bien "freelance". Pero lo que más me ha sorprendido es la cantidad de personas que siguen pensando que los comics son solo para niños... ¡Pues déjenme decirles que no! Están para todo público, desde los más infantiles hasta aquellos con gráficas de contenido para adultos. 

Los comics son un mercado seguro de producción porque siempre tendrá audiencia. Pero aún más importante, siempre tendrá escritores. Y aquí les comparto por qué:

1. No necesitas un programa en específico para escribir comics: Si tienes word, Pages e incluso las notas, puedes hacer un guion para comics. Sí tiene una estructura y estilo en específico, pero esto no es impedimento de programas, sino más un estilo preferencial por muchos guionistas. Lo más complicado siempre será encontrar un artista o ilustrador.

2. La gran variedad de géneros: Al igual que las series de televisión, las películas y hasta los videojuegos, los comics tienen toda una variedad de géneros y estilos. Los más populares son los de superhéroes, pero también están los dramas y romances, como Local y Play Ball; de terror, como The Walking Dead; de fantasía, como The Hunt; de thriller, como Collin Hill; manga, como Spirited Away y Blue Exorcist; los strips como Mafalda, Garfield y Peanuts; y así continúa la lista. Un dato importante es que los comics se clasifican en miniseries, novelas gráficas, manga, strips y series continuas. Yo he encontrado cierta comodidad escribiendo el mismo estilo que escribo en guiones para cine y TV: thrillers, dramas o comedias negras. 

3. El lenguaje se adapta a la audiencia: Sí, hay muchos comics para niños, pero así también hay muchos para adultos. Ninguno de los comics que yo leo los podría leer un niño, por el contenido adulto y los gráficos que posee. Uno de mis favoritos se llama Sex Criminals, sobre una pareja que cada vez que están teniendo relaciones sexuales, el tiempo se detiene... exacto.

4. Su publicación es mucho más fácil: Debido a que los comics tienen un mercado muy específico, hay publicistas que son exclusivamente para cómics. Además de Marvel y DC, también están IMAGE, Dark Horse y Top Shelf. Y si no lo puedes imprimir, también está la opción de venderlos online con Amazon Publishing, Tumblr y Liberty Hill Publishing.

5. El guionista controla todo: Los guionistas hemos sido excluidos de todas las áreas donde entregamos un guión... con excepción de los comics. Este es el único espacio donde verdaderamente controlamos todos los aspectos de la producción del comic, desde cómo se verán los dibujos/paneles, el arte de los personajes, los diálogos finales y hasta los colores.

Actualmente estoy escribiendo mi primera miniserie de cómics, la cual se estará publicando el próximo año. Lo que más me emociona es que es un trabajo que estoy haciendo en conjunto con mi hermana y ¡que parte de mi primera franquicia! Pero eso es una conversación para otro día.

jueves, 2 de agosto de 2018

Teen Titans Go! To the Movies

Cuando los Jóvenes Titanes se enteran de que otros superhéroes de DC han realizado sus propias películas, estos buscaran encontrar en un viaje épico un director perfecto para su debut en la gran pantalla, pero un viejo enemigo tiene otras ideas planeadas para ellos. (FILMAFFINITY)



¿Cuanto tiempo ha pasado desde que DC hizo una película buena y divertida a la vez? Quizás lo suficiente para decir que Teen Titans Go! es la que por fin logra realzar el título de esta marca. Los jóvenes superhéroes de DC Comics llegan a la gran pantalla para salvar nuestra perspectiva del Universo de DC. 

Producida por el equipo de animación de Warner Bros., Jóvenes titanes en acción parte del deseo de un grupo de superhéroes marginales de conseguir a toda costa una película propia. Este grupo adolescente de superhéroes, que comparte piso y vive toda clase de cómicas y alocadas situaciones, está formado por Robin, el líder de los Jóvenes Titanes; el medio-humano y medio-robot Ciborg; Raven, una chica mitad-humana y mitad-demonio que posee oscuros poderes místicos; Beast Boy, un héroe que se transforma en todo tipo de animales; y Starfire, una princesa Tamaraniana con una fuerza similar a la de Superman. 


Claro que los jóvenes Teen titans, especialmente Robin, sueñan con convertirse en estrellas de Hollywood. Pero, en un momento en el que se están haciendo películas de todos los superhéroes posibles, a ellos no les tienen en cuenta por no tener suficiente experiencia. Mientras, un villano está poniendo en práctica un plan para la dominación del mundo. ¿Podrán los Jóvenes Titanes derrotar a su archi-enemigo y de paso conseguir el estrellato?

Como en la serie de Cartoon Network, Robin y compañía se ríen de sí mismos y de los superhéroes en general. Los personajes logran la misma esencia que ya los habían dado a conocer en su serie de televisión, y deciden irse a un extremo más alto burlándose de los superheroes que dicen ser mejores que ellos. Es interesante ver cómo los Teen Titans, quienes algunos han sido "sidekicks" de otros superhéroes, toman las decisiones más extrañas para lograr su cometido (SUPER SPOILER: los Teen Titans deciden regresar al momento que les cambió la vida a quienes hoy son superhéroes, pero al ver el caos que esto provoca en el presente, deciden volver al pasado).


El mismo equipo de creadores, directores y productores de la serie se hacen cargo de la película, que mantiene las características del dibujito animado de la televisión. En pocas palabras, la sinvergüencería ante todo. Es muy similar al tono de Deadpool, pero con un humor apto para todo público: sin doble sentido, violencia ni palabrotas. 

Con una estructura narrativa que fluye con naturalidad y chistes para todas las edades, la película no sacrifica la emoción en virtud del distanciamiento irónico, sino que elude la seriedad para volver a pensar en el universo de héroes y villanos como el mejor y más fascinante de los juegos. Mientras el guión es uno de los elementos mejor desarrollados de la película con las mejores referencias del pop culture, clásicos de Warner Brothers y los tiempos en que los comics de superhéroes se hicieron famosos, además de las constantes alusiones al propio Deadpool y un par de “cameos” de Stan Lee.

Lo que hace de esta película un verdadero entretenimiento es la insistencia de estos superhéroes por burlarse de ellos mismos y de todo lo que les sucede durante la historia, sin olvidar la música pegajosa que hará que toda la audiencia salga del cine tarareando cada una de ellas. Go go Teen Titans!


sábado, 16 de diciembre de 2017

Crónicas de California: Conociendo al guionista Allan Heinberg, escritor de Wonder Woman

"Yo soy guionista de TV, y usualmente hay una gran pared entre guionistas de TV y guionistas de cine. Y en el caso de Los Angeles, hay una gran lista de guionistas que consiguen buenas oportunidades y otros que son buenos escritores pero no logran entrar en la lista de créditos del guión, porque estas películas regularmente tienen de 15 a 19 escritores en sus historias", Allan Heinberg.


Con el paso del tiempo, ademas de ser el responsable de escribir la historia en formato de guion, el guionista o escritor se ha convertido en un personaje importante de la pre-producción de una película o serie de televisión. En el caso de la televisión, la mayoría de los escritores de una serie son también productores de la misma. En el caso del cine, el guionista es una persona que desarrolla la historia en un plazo que depende de la película que se escribe y con la colaboración del productor, los actores (si ya han sido definidos) y el director. Esto aplica aún más cuando el guionista es el último que se contrata en una producción y sus reuniones con el equipo se basan en sesiones creativas para desarrollar la trama.

Es así como Allan Heinberg comenzó a trabajar Wonder Woman. 

Alan es un productor y guionista estadounidense, mejor conocido por sus trabajos en las series americanas Gilmore Girls, Sex and the City, The OC, Grey's Anatomy, Scandal y The Catch. Pero la película de la Mujer Maravilla (2017) es la que ha elevado aún más su nombre, principalmente por el hecho de ser la única película de un superhéroe femenino realizada por DC Universe. En un mundo en que la supremacia masculina en las películas de acción ha dominado desde los inicios de este género, hacia falta una voz que dijera "los hombres no son los únicos héroes".

Ser parte de la producción de Wonder Woman fue para él una increíble experiencia, principalmente por el hecho de trabajar junto a Patty Jenkins, quien se incluyó en el proyecto cuando ya iban por la página 60 del guión, pero la hizo suya y le dio el sentimiento que se habían planteado desde el principio.

Por otro lado, si estudian la filmografía de Allan, se podrán dar que en casi todos los proyectos en los que ha sido guionista, sus protagonistas son mujeres, que de una manera u otra, dependiendo de su personalidad, se empoderan de la historia y rompen los estereotipos establecidos por la universidad.

Gracias al New York Film Academy por darles a sus estudiantes la oportunidad de conocer a este escritor y cómo llegó a ser el guionista de Wonder woman.

¿Cómo se convierte en el guionista de Wonder Woman?
Había colaborado con algunas ideas a mi amigo Jeff que trabaja en el Universo de DC. Ya Wonder Woman tenía aproximadamente un año de desarrollo, y yo no hacía muchas preguntas sobre el proyecto. De repente, me llamó para decirme que Zack Snyder quería volver a analizar el personaje  y el concepto, y Jeff le dijo que quería tenerme en su equipo.  Me cuentan todas las ideas que ya tienen y la historia. Yo les propuse que se cambiara la trama que ya tenían, que era básicamente la misma que se ha planteado en las películas anteriores de Superman, y enfocarla más en los orígenes de Diana, pues es una historia mucho más emotiva. Terminé de explicar mi idea, salí y Zack me preguntó si podía integrarme al equipo al día siguiente para escribir mi historia. Escribí el tratamiento en una semana.
Pero antes de comenzar todo el proceso de formato, debía hablar con Shonda Rhimes.

¿Qué esperaban con la película de Wonder Woman?
No estábamos tratando de escribir una historia enfocada en empoderamiento femenino, sino en la verdadera historia de este personaje. Pero esa fue la reacción que obtuvo del público.
Uno se da cuenta cuando la industria puede generar dinero y buenas críticas realizando películas que son específicamente para contar historias femeninas emotivas, y este fue uno de los casos.

¿Cómo fue el proceso para escribir un guión para el universo de DC?
En el caso de Marvel y DC, los productores plantean las historias a sus escritores, y les preguntan cuales quieren trabajar.
Cuando entré al equipo, habían aproximadamente 12 escritores que estaban trabajando con la historia que se iba a contar antes de yo plantear mi idea. Pero nunca leí nada de ellos, porque los productores no te dejan, para evitar plagio o críticas internas.
Zack y yo dividimos la historia por secuencias en un tablero y la escribimos en tres meses aproximadamente, pues estábamos en contratiempo.

¿Cuál fue una de las escenas más difíciles de escribir en Wonder Woman?
Básicamente las lecciones de historia de las amazonias, donde Diana aprende la mitología. Y el conflicto final entre Diana y Ares, solo porque es muy difícil escribir villanos.
Duramos mucho tiempo reescribiéndolas, y todavía después de ver la película, me dije a mi mismo que podían haber quedado mejor.

¿Alguna escena o líneas que escribiste que te sorprende que la hayan incluído en la película?
Cuando Steve está desnudo en tierra de las amazonias y algunos de los diálogos entre Diana y Steve, donde él decía que estaba sobre lo que es considerado un "hombre regular". Eran chistes que se repitieron varias veces, pero que al final parecen haber funcionado.

¿Qué tanto desarrollaste las escenas de batallas en el guión que fueron presentadas en pantalla?
Los guionistas no podemos ser coreógrafos en nuestros guiones y describir cada minúsculo detalle de las batallas, pero sí hubo momentos, principalmente en las escenas cuando ya está en la guerra, que sí describí lo que ella hacía: como esquivar las balas, saltar a un edificio, golpear a un hombre y luego a otro.
No soy un guionista de acción, pero escribí lo suficiente para que Patty y el "coreógrafo" entiendan cómo debían suceder esas escenas.
Además, se debe tener en cuenta la cantidad de páginas y es mejor tener una descripción no tan detallada, porque cada página es dinero y tiempo que se va a invertir.

¿Qué tan difícil es para ti, como hombre, escribir y desarrollar personajes femeninos y captar sus voces? 
Es lo que siempre he hecho. Pero además, todo es inspirado por lo que mi madre siempre me enseño, quien era una mujer que no toleraba el sexismo y que siempre tuvo una voz fuerte frente a estos temas, principalmente al empoderamiento femenino.
Pero además, pertenezco a la comunidad LGBT y nunca he visto a la mujer como un objeto sexual, de modo que siempre las he desarrollado como personas capaces de lograr cualquier cosa.

jueves, 16 de noviembre de 2017

Liga de la Justicia (Justice League)

Motivado por la fe que había recuperado en la humanidad e inspirado por la acción altruista de Superman, Bruce Wayne recluta la ayuda de su nueva aliada, Diana Prince, para enfrentarse a un enemigo aún mayor. Juntos, Batman y Wonder Woman se mueven rápidamente para intentar encontrar y reclutar un equipo de metahumanos, con Aquaman, Cyborg y Flash, que combata esta nueva amenaza; pero, puede que sea demasiado tarde para salvar el planeta. (FILMAFFINITY)



Superman está muerto y sus seguidores lo siguen llorando. Mientras tanto, Bruce Wayne/Batman (Ben Affleck) sigue el rastro de unas criaturas extrañas que, una vez destruidas, dejan la marca de tres cuadros. Por el aspecto de estos monstruos y la insistencia de los signos, cree que podría tratarse de una nueva amenaza para la humanidad. En distintas partes mitológicas del mundo -Amazonia y Atlantis-, unos cubos mitológicos y poderosos son robados por las mismas criaturas. De modo que Diana Prince/Wonder Woman (Gal Gadot) se une a la búsqueda de Bruce y tratan de reclutar otros superhéroes que aún se esconden de la humanidad: el semidios del Atlante, Aquaman (Jason Momoa); un joven con una increíble velocidad, Barry Allen/Flash (Ezra Miller); y un hombre mitad cybord, Victor Stone/Cyborg (Ray Fisher).

Una vez reunidos, deben evitar que Steppenwolf (Ciarán Hinds) recupere el tercer cubo, pero antes se dan cuenta del poderoso adversario que se enfrentan y que necesitarán ayuda para vencerlo, por lo que utilizarán el poder de este objeto para revivir el más importante miembro de esta Liga de la Justicia.


Fue importante conocer previamente las historias de estos personajes para entender la importancia de cada uno en esta trama, del mismo modo que será necesario tener una película para Aquaman, Cyborg y Flash, que los coloquen al mismo nivel de los demás integrantes de este grupo. Pero, ¿realmente funciona esta trama? Para el objetivo de la película, sí lo logra, pero a nivel general, parece que solo será un equipo para una ocasión. Principalmente por el hecho de que (SPOILER ALERT) Superman parece ser el único que logrará salvar el planeta de este villano; en pocas palabras, sin Superman, estarían muertos.

A pesar del gran intento que proyecta Wonder Woman por pregonar paz entre todos los personajes, es obvia las energías de superioridad que transmiten casi todos, con excepción de Flash, quien es el más inocente. No es hasta el tercer acto de la película que se nota una química forzada entre ellos, para poder derrotar al villano.

A pesar de que la historia es consistente y todas sus subtramas logran unirse y crear una trama completa y sólida, el guion tiene fallas importantes, con escenas y diálogos totalmente innecesarios, que ya sean estaban ahí para exponer el argumento a través de palabras o para dar chistes un poco forzados.


El desarrollo de los personajes es uno de los puntos fuertes, principalmente en el caso de Flash/Barry Allen, quién se merece una película para sí solo, que lo permita divertirse y crecer más como superhéroe, tal y como otros lo han hecho para ganarse el respeto de la audiencia. Sin embargo, a nivel general, las acciones de los protagonistas fueron opacados por diálogos flojos que provocan una malinterpretación de cada uno. Aquaman no parecía tan parlanchín en los trailers y Cyborg suena muy fuera de este planeta, aunque haya sido casi totalmente reconstruido.

Por otro lado, la atracción serán los efectos especiales, complementados por cortes en slow-motion que permiten tener una mejor visión de lo que sucede en la escena, desde el punto de vista de los personajes. Al igual que el increíble trabajo de fotografía, el diseño de vestuarios (bien cercano a los originales de los comics -con excepción de Aquaman-) y la musicalización creada por el maestro Danny Elfman, que dan esa verdadera atmósfera de acción, suspenso y heroismo.


Las escenas postcréditos son importantes para entender que seguirá en el universo de DC: ¿quién será el próximo villano? ¿será peor que este último? Las pistas son importantes y crean la suficiente incertidumbre para querer volver a ver estos superhéroes.

A pesar de las expectativas generadas por los trailers, Justice League se queda un poco corta y no alcanza las que verdaderamente debió crear, debido a fallos de guion, la escasa química entre los personajes y la carente lógica en muchas de las decisiones que el director tomó para narrar la historia. Es una entrega interesante, pero no lo suficiente para ser comparada con la competencia.


viernes, 2 de junio de 2017

La Mujer Maravilla (Wonder Woman)

Antes de ser Wonder Woman (Gal Gadot) era Diana, princesa de las Amazonas entrenada para ser una guerrera invencible. Diana ha sido criada en una isla paradisíaca protegida. Hasta que un día un piloto americano (Chris Pine) que tiene un accidente y acaba en sus costas le habla de un gran conflicto existente en el mundo [Primera Guerra Mundial]. Diana decide salir de la isla convencida de que puede detener la terrible amenaza. Mientras lucha junto a los hombres en la guerra que acabará con todas las guerras, Diana descubre todos sus poderes, y de paso, su verdadero destino. (FILMAFFINITY)



Encontrar una mujer protagonista de una película de acción, dirigida por una mujer, es algo increíblemente agradable de presenciar, en el sentido de que, a pesar de ser un género y una industria construida por hombres, le hacía falta un toque que solo una mujer podía darle. No hablo de un toque de dulzura o maternidad (que es lo cliché que siempre quieren pegarle a las mujeres), sino ese lado feminista que desde hace años se exige.

Wonder Woman, la primera película con un superhéroe femenino de protagonista y dirigida por Patty Jenkins, narra la historia de Diana, la princesa amazona de la isla de Temiscira. La trama nos permite conocer un lado que quizás muchos -incluyéndome- desconocíamos hasta el momento sobre el personaje: su verdadero pasado, de dónde sale esta mujer, quién en realidad es (lo cual a muchos les sorprenderá) y cómo ella solita descubre su verdadero propósito en el mundo, que es destruir a Ares, el Dios de la guerra. 


Desde los trailers ya sabíamos que el personaje de Diana no es cualquier superhéroe típico de los que Marvel y DC Comics se matan por contar. En la piel de Gal Gadot, encontramos a una mujer con muchas fortalezas físicas y psicológicas que la hacen sorprendente y envidiable, pero con la gran debilidad de desconocer cómo es en realidad la raza humana y cómo ella debe tratarla. Como bien dicen en la película, cada quien batalla sus propias guerras, y ella finalmente encuentra la suya, sufriéndola y batallándola hasta el final. Gadot realmente pudo manejar este compromiso, mostrando el lado afable y humano del personaje, pero a la vez sacando su lado bestial y demostrando que no necesita que nadie -principalmente ningún hombre- la ayude o la salve. Es el total rompimiento de todo un siglo de "damiselas en peligro". 

Lo mismo pasa cuando conoce -o mejor dicho, salva- a Steve Trevor, quien se convierte automáticamente en su damiselo, no solo al principio, sino durante toda la película. Además, es su acompañante y quien le agrega un poco de realidad a esta historia ficticia de dioses, con el tema de la Gran Guerra. La química entre Chris Pine y Gal Gadot es divertida y nivelada, rompiendo con el típico romance a primera vista entre superhéroe y su (en este caso) caballero; al igual, no termina como todas las demás historias, lo cual la hace aún mejor.


Jenkins se preocupó por que, tanto la parte narrativa como la parte técnica, tuvieran un reconocimiento importante. Se preocupó por mezclar la ficción con la realidad humana, tratando de encontrar sentido entre las leyendas de los dioses y los horrores de la guerra, y a la vez, se dedicó a darnos un personaje único, que es capaz de ser fuerte, sexy y decidida a la vez.

En la parte técnica, se pueden apreciar algunas tomas de acción en slow motion, probablemente inspiradas de cintas como Matrix, que a algunos les encantará como a otros no. La fotografía, como en todas las películas de acción, jugó un papel importantísimo, bien pensado y atractivo para todas las ambientaciones que desarrolló. En cuanto a los efectos especiales, es quizás lo que menos le llamará la atención a los fanáticos de acción (principalmente a aquellos, fanáticos y defensores de Marvel), los cuales pueden llegar a verse un poco falsos en algunas ocasiones, pero para mi -una simple amante del cine/no tan amante del cine de acción- están aceptables.

Wonder Woman es una película feminista que demuestra que una mujer puede verse increíblemente bien, ser luchadora, poder salvarse la vida sola, sufrir desamores, pero seguir adelante como la mejor del mundo y cumpliendo el rol que ella decida para sí. Con esta cinta se inicia el cambio que a este género le hacía falta.