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viernes, 25 de diciembre de 2020

Crítica Cinéfila: Wonder Woman 1984

En 1984, durante la Guerra Fría, Diana entra en conflicto con dos enemigos formidables: el empresario de los medios Maxwell Lord y la amiga convertida en enemiga Barbara Minerva / Cheetah, mientras se reúne con su interés amoroso Steve Trevor.



Durante los últimos nueve meses, desde que una pandemia viral arrasó el planeta y forzó el cierre de la civilización tal como la conocemos, hemos estado leyendo sobre cómo esta o aquella película es "la película que necesitamos en este momento". Las películas no resuelven las crisis de salud global, pero pueden distraernos e inspirarnos. Pueden unirnos cuando estamos separados y curar las divisiones que definen nuestros tiempos.

Supongo que "Wonder Woman 1984" puede lograr algunas de esas cosas, pero sobre todo nos recuerda lo mal que podríamos usar un superpoder en este momento, como una fantasía para regresar el tiempo y arreglar la situación, y en ese sentido, es a la vez una distracción efervescente del arte pop y una gran decepción. Esta definitivamente no es la Wonder Woman del 2017.

Durante casi dos horas de su duración de 151 minutos, “Wonder Woman 1984” nos aleja por momentos de nuestras preocupaciones, borrándolas con puro escapismo. Para aquellos que tienen la edad suficiente para recordar los años 80, es como ir a casa por Navidad y descubrir una caja llena de juguetes de la infancia en el ático de tus padres. Así es como se sintió al ver "Superman" de Richard Donner por primera vez. Incluso si los años 80 te parecen tan distantes como el escenario de la Primera Guerra Mundial de la primera película de la heroína que hizo historia hace 3 años, la secuela ofrece un recorrido divertido a través de las décadas más vulgares, cuando las hombreras y el cabello con permanente estaban de moda. Sin embargo, e insisto, es incomparable a su primera entrada.

En la historia del origen, Gal Gadot interpreta a un pez fuera del agua, mientras la princesa/diosa amazona Diana Prince se ve empujada a la Europa devastada por la guerra, en 1918, haciendo todo lo posible para adaptarse a las convenciones de un patriarcado menos ilustrado, con la ayuda del piloto de estudios Steve Trevor (Chris Pine). Esta vez, es el turno de Steve de sentirse desincronizado con la sociedad, ya que Diana pide un deseo que resucita a su amor perdido. En el medio, Zack Snyder hizo una ruidosa película actual de "La Liga de la Justicia", pero Jenkins tenía un mejor manejo de lo que el público quiere de la divina Miss Diana. Hasta que hizo "Wonder Woman 1984".

Adoptando tanto su escenario icónico de Washington, DC, como el estilo de cómic ligeramente cursi de la época, Jenkins presenta escenas en las que Wonder Woman interviene en las crisis cotidianas, salvando a un corredor que usa Walkman de ser atropellado por un Pontiac Firebird o rescatando a dos niñas durante un atraco de joyas en un centro comercial. Ese robo resulta en la recuperación de Dreamstone, un antiguo artefacto citrino con poderes mágicos. La gema puede conceder el deseo de cualquiera que la toque. Pero también viene con una trampa: toma tanto como da. Los personajes se apresuran a hacer referencia a "The Monkey's Paw", el cuento clásico de WW Jacobs en el que los deseos tienen consecuencias, pero eso no es suficiente para explicar las complicadas reglas del tótem.

Después de tocar la piedra, Diana recupera a su novio, pero va a tener problemas. A menos que ella renuncie a él, el deseo eventualmente le costará a Wonder Woman sus poderes. Su torpe compañera de trabajo en el Museo Smithsonian, Barbara Minerva (Kristen Wiig), pide ser tan fuerte, sexy, genial y especial como Diana, pero pierde sus cualidades cariñosamente groseras, indeseables, pasadas de moda y sin complicaciones. Más tarde, Barbara tendrá un segundo deseo - convertirse en "un depredador ápice" - que transforma a Wiig en el Cheetah, una criatura que es menos Catwoman.

En los cómics, Cheetah casi siempre se dibuja como una mujer desnuda con manchas estratégicamente colocadas, un objeto fetiche fanboy. Wiig posee las versiones del antes y el después de Barbara, pero no esta versión final del personaje. Con su pelaje virtual y su físico decididamente más felino, esta guepardo no es ni feroz ni rival para Wonder Woman. Por otra parte, en el momento en que estos dos enemigos se enfrentan, la película hace tiempo que dejó de ser divertida. Esta secuela se sale de control una vez que los villanos obtienen todo su poder, pasando de una comedia atractiva basada en personajes a una superbatalla llena de CGI para concluir con un discurso que parece cambiar el mundo con tan solo ser pronunciado.

Jenkins es una cineasta de enorme talento a la que el estudio le dio una oportunidad, algo que rara vez se cuestiona cuando se le confiere a los hombres, y demuestra este don al nunca dejar que el espectáculo ahogue las actuaciones. A diferencia de muchos de los protagonistas de DC, la innegablemente e increíble Gadot hace que las cualidades de Wonder Woman parezcan identificables y, por lo tanto, dignas de aspirar a ellas. Por mucho que Wakanda represente una tierra libre de las restricciones de la supremacía blanca en "Black Panther", Diana Prince representa lo que cualquier mujer podría lograr, si se eleva fuera del patriarcado.

Oportunamente, la película comienza en la isla de Themyscira, donde la joven Diana compite junto a mujeres adultas (maravillosas) en un emocionante triatlón, un cruce mejor visto en la pantalla grande entre los Juegos del Hambre y un partido de Quidditch en el que la precoz Diana logra tomar la iniciativa. El mensaje aquí no es simplemente que las mujeres son iguales o mejores que sus contrapartes masculinas, sino que la sociedad también subestima a los niños. A partir de este prólogo empoderador, "Wonder Woman 1984" quiere que las niñas sepan que el cielo es el límite de sus habilidades, con una advertencia clave: "Ningún héroe verdadero nace de la mentira", explica la tía Antiope (Robin Wright).

Esa idea no está dirigida tanto a los niños como a las audiencias contemporáneas. La película tiene fuertes opiniones sobre los vendedores ambulantes y villanos claramente malvados. Su traficante de codicia al estilo de Gordon Gekko, Max Lord (interpretado por el chileno "Juego de Tronos" Pedro Pascal) insiste que es solo una personalidad de televisión respetada. Desde que “Joker” reformuló al empresario multimillonario (y padre de Batman) Thomas Wayne como un oportunista de mal gusto, este proyecto de DC hizo una referencia poco sutil a Donald Trump.

No olvidemos que el verdadero villano aquí, el supervillano invisible de la película, es el "Dios de las mentiras", cuya peligrosa Piedra de los sueños "concede deseos con un truco". Max Lord no es más que un instrumento de los esquemas de destrucción de civilización de la deidad tortuosa, en el que se convierte al asumir todo el poder de Dreamstone para conceder deseos y, presumiblemente, para tomar lo que quiera a cambio, aunque la película es tremendamente inconsistente y poco clara en cómo funciona eso. Jenkins, quien comparte el crédito del guión con Geoff Johns y Dave Callaham, probablemente debería haberse mantenido alejado de un dispositivo que pueda satisfacer los deseos más profundos de todos, o debió otorgarnos una verdadera confrontación con el Dios de las mentiras.

Los momentos más satisfactorios de la película tienen poco que ver con el conflicto central, que surge en cambio del descubrimiento y la implementación indirecta de los poderes de Diana. Los fanáticos de los cómics se han preguntado durante mucho tiempo: "Si Wonder Woman puede volar, ¿por qué necesita un jet invisible?" Jenkins pone fin a este debate a su manera, tomando una página de "Superman" de Donner mientras Steve y Wonder Woman comparten un paseo romántico desde un cielo iluminado por fuegos artificiales. Una hora después, la directora literalmente le da alas a su héroe: un cambio de armadura chapado en oro que se ve mejor en la campaña publicitaria que en la pantalla.

Muchos de los efectos y momentos narrativos son cursis. Algunos son francamente vergonzosos (como cuando Wonder Woman interrumpe una persecución en el desierto bien coreografiada para rescatar a dos niños en peligro). Y el gran final es un fracaso, ya que el villano secuestra la tecnología de transmisión global de un presidente al estilo Reagan para conceder los deseos de todos y Jenkins intenta exprimir esa idea en unos pocos minutos apresurados de tiempo en pantalla con un discurso sumamente estereotipado de ilusiones fantasiosas.

El género de superhéroes siempre se ha tratado de la realización de deseos, pero cuando llega el clímax y toda la población humana tiene la oportunidad de realizar sus fantasías, ya nada parece especial. A medida que los deseos se acumulan y el mundo cae en el caos, "Wonder Woman 1984" pierde el rumbo, y aunque el final no es lo suficientemente malo como para renunciar a la satisfacción de lo que vino antes, es suficiente para cambiar nuestro enfoque de nuevo a nuestro propio mundo real. Lo que necesitamos en este momento no lo puede proporcionar esta película, pero tal vez inspire a alguien a hacer otra versión.


viernes, 2 de junio de 2017

La Mujer Maravilla (Wonder Woman)

Antes de ser Wonder Woman (Gal Gadot) era Diana, princesa de las Amazonas entrenada para ser una guerrera invencible. Diana ha sido criada en una isla paradisíaca protegida. Hasta que un día un piloto americano (Chris Pine) que tiene un accidente y acaba en sus costas le habla de un gran conflicto existente en el mundo [Primera Guerra Mundial]. Diana decide salir de la isla convencida de que puede detener la terrible amenaza. Mientras lucha junto a los hombres en la guerra que acabará con todas las guerras, Diana descubre todos sus poderes, y de paso, su verdadero destino. (FILMAFFINITY)



Encontrar una mujer protagonista de una película de acción, dirigida por una mujer, es algo increíblemente agradable de presenciar, en el sentido de que, a pesar de ser un género y una industria construida por hombres, le hacía falta un toque que solo una mujer podía darle. No hablo de un toque de dulzura o maternidad (que es lo cliché que siempre quieren pegarle a las mujeres), sino ese lado feminista que desde hace años se exige.

Wonder Woman, la primera película con un superhéroe femenino de protagonista y dirigida por Patty Jenkins, narra la historia de Diana, la princesa amazona de la isla de Temiscira. La trama nos permite conocer un lado que quizás muchos -incluyéndome- desconocíamos hasta el momento sobre el personaje: su verdadero pasado, de dónde sale esta mujer, quién en realidad es (lo cual a muchos les sorprenderá) y cómo ella solita descubre su verdadero propósito en el mundo, que es destruir a Ares, el Dios de la guerra. 


Desde los trailers ya sabíamos que el personaje de Diana no es cualquier superhéroe típico de los que Marvel y DC Comics se matan por contar. En la piel de Gal Gadot, encontramos a una mujer con muchas fortalezas físicas y psicológicas que la hacen sorprendente y envidiable, pero con la gran debilidad de desconocer cómo es en realidad la raza humana y cómo ella debe tratarla. Como bien dicen en la película, cada quien batalla sus propias guerras, y ella finalmente encuentra la suya, sufriéndola y batallándola hasta el final. Gadot realmente pudo manejar este compromiso, mostrando el lado afable y humano del personaje, pero a la vez sacando su lado bestial y demostrando que no necesita que nadie -principalmente ningún hombre- la ayude o la salve. Es el total rompimiento de todo un siglo de "damiselas en peligro". 

Lo mismo pasa cuando conoce -o mejor dicho, salva- a Steve Trevor, quien se convierte automáticamente en su damiselo, no solo al principio, sino durante toda la película. Además, es su acompañante y quien le agrega un poco de realidad a esta historia ficticia de dioses, con el tema de la Gran Guerra. La química entre Chris Pine y Gal Gadot es divertida y nivelada, rompiendo con el típico romance a primera vista entre superhéroe y su (en este caso) caballero; al igual, no termina como todas las demás historias, lo cual la hace aún mejor.


Jenkins se preocupó por que, tanto la parte narrativa como la parte técnica, tuvieran un reconocimiento importante. Se preocupó por mezclar la ficción con la realidad humana, tratando de encontrar sentido entre las leyendas de los dioses y los horrores de la guerra, y a la vez, se dedicó a darnos un personaje único, que es capaz de ser fuerte, sexy y decidida a la vez.

En la parte técnica, se pueden apreciar algunas tomas de acción en slow motion, probablemente inspiradas de cintas como Matrix, que a algunos les encantará como a otros no. La fotografía, como en todas las películas de acción, jugó un papel importantísimo, bien pensado y atractivo para todas las ambientaciones que desarrolló. En cuanto a los efectos especiales, es quizás lo que menos le llamará la atención a los fanáticos de acción (principalmente a aquellos, fanáticos y defensores de Marvel), los cuales pueden llegar a verse un poco falsos en algunas ocasiones, pero para mi -una simple amante del cine/no tan amante del cine de acción- están aceptables.

Wonder Woman es una película feminista que demuestra que una mujer puede verse increíblemente bien, ser luchadora, poder salvarse la vida sola, sufrir desamores, pero seguir adelante como la mejor del mundo y cumpliendo el rol que ella decida para sí. Con esta cinta se inicia el cambio que a este género le hacía falta.