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martes, 30 de julio de 2024

Crítica Cinéfila: Deadpool & Wolverine

Un apático Wade Wilson se afana en la vida civil tras dejar atrás sus días como Deadpool, un mercenario moralmente flexible. Pero cuando su mundo natal se enfrenta a una amenaza existencial, Wade debe volver a vestirse a regañadientes con un Lobezno aún más reacio a ayudar.



En un momento dado, la historia del Universo Cinematográfico de Marvel se volvió mucho más convincentes que cualquiera de las historias de cualquier Universo Cinematográfico. Para mí, ese momento llegó durante los créditos finales de la primera película de “Iron Man” en 2008. Para el propio MCU, ese momento llegó con “Avengers: Endgame” unos 11 años después, cuando la megafranquicia definitoria del siglo XXI alcanzó su momento más sumativo, atravesó la nube de lo inalcanzable y, en una medida aún mayor de lo que lo había hecho hasta ahora, comenzó a volver a centrar el milagro de su propio éxito como su mito prevaleciente. 

Ese proceso condujo inevitablemente a la creación de un multiverso, que convirtió al MCU en un rompecabezas metatextual que solo podía volver a armarse buscando piezas sueltas fuera de la pantalla. No pasó mucho tiempo antes de que el tipo de conocimiento que solía mejorar estas películas se volviera necesario para comprenderlas, ya que éxitos de taquilla como "Spider-Man: No Way Home" y " Doctor Strange in the Multiverse of Madness" se basaban en una familiaridad práctica con el tipo de líos corporativos (por ejemplo, derechos de los personajes, ambiciones de transmisión y datos de taquilla) que solo los nerds y los accionistas deberían tener que conocer. 

Ese giro pareció una respuesta natural a un momento en el que la conversación en torno a la cultura cinematográfica se había vuelto completamente inseparable de la cultura misma, pero las películas sufrieron sin una fuerza sustentadora propia, y se desencadenó un grado de fatiga de superhéroes que ninguno de los Vengadores fue lo suficientemente poderoso para combatir.

Ojalá hubiera alguien en ese mundo (o al menos adyacente a él) que pudiera reconciliar la realidad emocional del MCU con toda su sustancia extracurricular que se había acumulado a su alrededor. Alguien que pudiera hacer agujeros en la cuarta pared con la misma fluidez con la que el Dr. Strange baila un vals a través del continuo espacio-tiempo, usar ese don especial para reparar la relación de su estudio con las masas y adoptar felizmente varias décadas de destructivo disparate corporativo como su propia cruz. Ojalá hubiera alguien que pudiera salirse con la suya llamándose a sí mismo "Jesús de Marvel" en una película de superhéroes, porque el género se ha desgastado hasta un punto en el que nadie menos consciente de sí mismo podría esperar redimirlo. 

Por suerte para Disney, su decisión de tragarse a 20th Century Fox le ha permitido a Deadpool entrar en el MCU. Y por suerte para Deadpool, entrar en el MCU le ha permitido evolucionar hasta convertirse en algo más que el hermano menor desagradable del cine de superhéroes. Deadpool sabe que está en el MCU. No solo eso, Deadpool sabe que el MCU necesita desesperadamente que lo salven. Y además, Deadpool también sabe que salvarlo podría ser su única oportunidad de demostrar, tanto a los Vengadores como a la audiencia, que no es el "pony molesto de un solo truco". 

En ese sentido, Deadpool & Wolverine, de Shawn Levy, es un éxito triunfal a medias, lo que la convierte en la mitad más exitosa que cualquier otra película que haya dirigido Shawn Levy. La mitad buena tiene poco que ver con Deadpool como personaje, ya que el mercenario aún combina el patetismo emocional de una papa frita con el rango cómico de un estudiante de sexto grado que cree que está a un chiste gay de conseguir un especial de HBO. Por el contrario, tiene todo que ver con Deadpool como una presunción, ya que la autoconciencia desenfrenada del personaje lo coloca en una posición singularmente buena para recordarle a la "gente" por qué "amaban" las "películas" de superhéroes en primer lugar. 

¿Los reinicios interminables? ¿Las franquicias huérfanas? ¿La transparencia desnuda de explotar la lealtad nostálgica de una audiencia a los personajes con los que crecieron? "Deadpool & Wolverine" es una cinta de megapresupuesto de una película que está decidida en convertir esos defectos en fortalezas que definan el género. Toda la premisa de su historia depende de su capacidad para recuperar la molestia más constante del público casual: el hecho de que la gente casi nunca permanece muerta en estas películas.

Deadpool, que se ha vuelto tan inseparable de la personalidad pública de Ryan Reynolds que su referencia a Blake Lively, que rompe con la realidad, apenas parece una broma, es rechazado para unirse a los Vengadores y se resigna a pasar el resto de sus días trabajando como vendedor de coches usados ​​en una triste línea temporal en la que está soltero y comparte un apartamento con una ciega adicta a la cocaína de 80 años llamada Blind Al (Leslie Uggams). Pero la esperanza se hace presente cuando un gerente intermedio cósmico llamado Paradox (Matthew Macfadyen) convoca a nuestro héroe ante la Autoridad de Variación Temporal y le dice que todo su universo se reducirá hasta desaparecer a menos que encuentre a alguien lo suficientemente interesante como para relacionarlo. 

Deadpool no podría alcanzar esa meta ni de broma, pero Wolverine definitivamente encajaría en el perfil.  El único problema: en esta línea temporal, murió al final de "Logan", una situación que Deadpool intenta -y no logra - arreglar en una secuencia de créditos iniciales que personifica lo bueno y lo malo de la audacia conceptual, la bancarrota artística y la alegre clasificación R de Marvel para salvar su marca.

"¿Cómo podemos [exhumar a Hugh Jackman] sin faltarle el respeto a la memoria de Logan?", nos pregunta Deadpool. Luego responde a su propia pregunta: "No lo haremos". Señal: Deadpool usa alegremente los huesos cubiertos de adamantium del cadáver de Wolverine para desmembrar a un pequeño ejército de militares mientras baila "Bye Bye Bye" de NSYNC. La acción es endeble y estridente, el chiste es más fuerte que el de cualquiera de los malos, y lo irónico es que Deadpool ha abierto la caja de Pandora. Como tantas escenas en esta película, el hecho básico de que esté sucediendo es más divertido que todo lo que realmente sucede en ella. 

De todos modos, el resultado es que Deadpool tiene que viajar a otras líneas temporales para encontrar un Wolverine que pueda arrastrar de vuelta a la suya, una búsqueda alimentada por el montaje que llega a su fin cuando se decide por el peor Logan del multiverso: un alcohólico volátil que lleva su trauma tan pesadamente como el icónico traje amarillo que se niega a quitarse. Por desgracia, nuestros enemigos desiguales son enviados al desierto incoloro donde los personajes de Marvel poco rentables van a morir y/o a quedar atrapados en la memoria, una pesadilla purgatoria gobernada por una mutante psíquica que sueña con convertir cada línea temporal en el Vacío. Su nombre es Cassandra Nova (Emma Corrin), es la hermana pequeña retorcida de Charles Xavier, y su ambición enfermiza representa la amenaza existencial que enfrenta todo el género de Deadpool. Películas de superhéroes: imagina el mundo sin ellos. 

Los cameos son espectaculares de una manera que resonará en cualquiera que haya estado yendo a los multicines durante los últimos 30 años, y los mejores de ellos se extienden con cariño a papeles secundarios genuinos. La lógica rara vez es coherente y la trama nunca es más que una excusa débil para poner a estos personajes en el mismo lugar, pero "Deadpool & Wolverine" logra millas a su ventaja al convertir los recuerdos de 20th Century Fox en una isla de juguetes inadaptados, una que permite que algunos de los chistes más grandes y las promesas abandonadas en la historia del cine de superhéroes tengan la segunda oportunidad que ningún otro género podría esperar darles. 

Los actores que encarnan esa oportunidad la abrazan con todo su corazón, entregando un puñado de actuaciones entrañablemente hilarantes que se alimentan de la naturaleza metatextual de su existencia para crear un sentimiento real a partir de las tonterías de la industria cinematográfica. Es como ver una producción de "Our Town" donde Deadpool ha sido elegido como el director de escena, que se queda a un lado y deja que una serie de fantasmas cuenten una historia que en realidad solo lo necesita para hacer comentarios, y para participar en una fiesta de puñaladas ocasional con Wolverine, los dos inmortales luchando para extraer una película entera del combate de entrenamiento sin muerte que hizo que el duelo culminante de Jack Sparrow con el Capitán Barbossa se sintiera como una pérdida de tiempo. Fiel a su estilo, Levy desperdicia por completo a Wolverine como personaje, pero el propio Jackman es capaz de ser una fuente frecuente de deleite; la recompensa emocional al final de su actuación no tiene nada que ver con el Logan que interpreta aquí, sino con cómo la película le permite al actor completar el círculo con el Logan que interpretó en la primera “X-Men”. 

Por más doloroso que pueda resultar ver a Reynolds posar frente a la cámara y desgranar sus peores partes mientras el director de “Free Guy” usa el dinero restante de Marvel para darle su propio toque al nivel de “Mad Max”, “Deadpool & Wolverine” rescata algo hermoso de la fealdad que las películas de superhéroes han perpetuado durante tanto tiempo. No visualmente, por supuesto (aunque ubicar la mayor parte de la historia en un lugar llamado “el Vacío” al menos hace que esta película de aspecto imposiblemente monótono parezca haber logrado su objetivo estético), pero sí en varios otros aspectos clave.

Nadie es nunca un inútil. Nadie está nunca más allá de la salvación, incluso décadas después de que el mundo le haya dado la espalda. Nadie está nunca verdaderamente muerto, al menos mientras la gente siga amándolo en su corazón y/o esté dispuesta a dejar que Ryan Reynolds haga bromas desagradables/sexualizadas. Estos sentimientos parecerían plásticos en el vacío, pero el contexto de su género permite reubicarlos en un mito de spandex desordenado que lleva gestándose varias décadas y, al hacerlo, les otorga el peso de varias vidas de Hollywood. “Deadpool & Wolverine” nos dice que el multiverso no importa más allá de su capacidad de darle a todos el final que merecen.

Sí, la historia del Universo Cinematográfico de Marvel ha sido durante mucho tiempo más convincente que cualquiera de las historias contadas en el Universo Cinematográfico y, en el proceso de reconciliar esas dos historias como solo Jesús de Marvel podría hacerlo, Deadpool presenta un argumento muy persuasivo de que esta debería ser la última película de superhéroes jamás realizada. No lo será. Ya no lo es. Lo mejor que probablemente podamos esperar es que “Deadpool 4” esté igualmente dispuesta a morir por todos los pecados que su género cometerá de aquí a entonces.


viernes, 11 de marzo de 2022

Crítica Cinéfila: The Batman

En el segundo año de su lucha contra el crimen, Batman investiga la corrupción que recorre Gotham City y cómo conduce hasta su propia familia, mientras se enfrenta a un asesino conocido como Enigma.



¿Qué tan sombría puede llegar a ser una película de Batman? En la década de 1960, las aventuras del hombre murciélago eran muy caricaturescas sobre todo por los calzoncillos sobre las mallas. Pero luego Tim Burton demostró que podían ser góticos y malhumorados; Christopher Nolan demostró que podían ser políticos y contemporáneos; y Zack Snyder hizo todo lo posible para lograr una versión apocalíptica. 

The Batman, dirigida y coescrita por Matt Reeves, es la más sombría de todas. Después de todo, tiene el "el" adicional en el título y, como te dirán los creadores de The Wolverine y Joker, si quieres demostrar que tu película de superhéroes es seria, agregar o restar un "el" es el camino idóneo. Esta es una película en la que el humor está estrictamente prohibido. Hay tan poco color que bien podría ser en blanco y negro. Y en lugar del jingle "Batman" de Neal Hefti, la música consiste en Something in The Way de Nirvana, Ave Maria de Schubert y un riff fúnebre de cuatro notas, del compositor Michael Giacchino, que recuerda tanto a Tiburón como a Darth Vader. Definitivamente pudo haber sido la mejor y más atmosférica interpretación cinematográfica de Gotham City hasta el momento, pero no lo fue y por tanto, no es la más original.

No esperes ninguna ligereza de Batman tampoco. Haciendo otra de sus elecciones de actuación admirablemente audaces, Robert Pattinson parece estar aún más incómodo, exhausto y con náuseas que en Crepúsculo, con los ojos medio cerrados y la voz como un murmullo, como si se estuviera recuperando lentamente de un fin de semana de intoxicación. Cuando Batman está husmeando en los bajos fondos de Gotham con el teniente Jim Gordon (Jeffrey Wright), parece que preferiría estar en casa. Y cuando está en casa como Bruce Wayne, es un recluso hosco y pálido que ni siquiera tiene una palabra amable para Alfred (Andy Serkis), su mayordomo cojo y lleno de cicatrices. En su voz en off de apertura, Wayne dice que "el miedo es una herramienta", pero no hay nada más aterrador en un luchador contra el crimen que siempre parece preferir estar debajo del edredón con una taza de chocolate.

Aún así, tal vez eso es lo que le hace la vida en Gotham City a cualquier persona que habite allí. Aparte de algunos distritos dudosos aquí y allá, Gotham era una metrópolis próspera en las películas de Batman de Nolan, pero aquí es una jungla urbana sucia y desesperada, plagada de vicio y corrupción desde sus sórdidos funcionarios hasta sus matones callejeros. Siempre llueve, el cielo siempre está gris e incluso en el interior las lámparas son demasiado débiles para disipar las sombras. 

Insisto... pudo haber sido la mejor ciudad de Gotham antes vista; ciertamente puedes ver por qué el lugar necesita los servicios de Batman, pero no es recordable. La inspiración obvia es Se7en de David Fincher, otra película ambientada en una realidad alternativa donde no hay bombillas de 100 watts. La voz en off de Batman parece estar inspirada en el diario de Rorschach de los cómics de Watchmen, y hay similitudes inevitables con las películas anteriores, pero The Batman toma tanto prestado de Se7en que apenas califica como una película de superhéroes. Es más un misterio de asesino en serie sombrío y discreto en el que uno de los detectives está disfrazado sin ninguna razón en particular porque tampoco actúa como superhéroe lo suficiente para justificarse.

El Acertijo (Paul Dano) no es un tonto extravagante con un bombín y un leotardo verde brillante, es un sádico con gafas y traje impermeable sacado aparentemente de la franquicia Saw. El Pingüino (Colin Farrell, irreconocible bajo su maquillaje protésico) aún tiene que adoptar su característico monóculo, sombrero de copa y paraguas, por lo que es más un aspirante a Al Capone que un supervillano cacareante como alguna vez lo logró el clásico Danny DeVito. Y Catwoman (Zoë Kravitz), una camarera ruda y astuta con una actividad adicional en robos, no se parece en nada a las seductoras teatrales ronroneantes interpretadas por Michelle Pfeiffer, Anne Hathaway o Halle Berry. En cuanto a la trama, no estoy segura de haberla seguido en su totalidad, pero tiene algo que ver con la vendetta de Riddler contra los grandes y "buenos" de Gotham, y algo que ver con una picadura de drogas que sucedió años antes e involucró a un jefe de la mafia llamado Carmine Falcone (John Turturro). Esta es en gran medida una historia de Batman de bajo riesgo, sin un peligro significativo para Gotham City, y mucho menos para el resto del mundo. La única amenaza fue una posible inundación que aparentemente ocurrió.

La mayor parte de la acción es lenta, los giros no son exactamente impactantes, y Riddler no es tan aterrador o tan ingenioso como lo fue el Joker de Heath Ledger. Pero, a su manera, The Batman sigue siendo impresionante. Por sombrías que fueran las películas de Burton, Nolan y Snyder, Reeves y su equipo han creado su propia variedad distintiva y elegante de severidad, y se comprometen a hacerlo durante tres horas enteras, a pesar de que una hora está de más y no hay suficiente sangre para justificar la oscuridad y tono de la historia. 

Además, el enfoque decididamente severo de Reeves es extrañamente relajante. En un momento en que el éxito de taquilla estándar de superhéroes presenta alienígenas omnipotentes que amenazan la Tierra, el Universo e incluso el multiverso con la destrucción, es un alivio sumergirse en una fantasía noirish que es más cercana en escala y tono a un episodio de un policía de televisión prestigioso. Esta es en gran medida una historia de Batman de bajo riesgo, sin un peligro significativo para Gotham City, y mucho menos para el resto del mundo. Todo lo que nuestro héroe tiene que hacer es resolver algunos acertijos simples y golpear a algunos asaltantes de clubes nocturnos, y así, a pesar de la atmósfera siniestra, nunca tendrás que preocuparte de que pueda fallar. Puedes simplemente relajarte y dejar que siga adelante. Pero es muy difícil hacerlo sin quejarse en el camino. La química entre Zoë y Robert en escena es extremadamente incómoda, hay escenas innecesarias y la exposición no permite a la audiencia predecir nada en el supuesto misterio.

La película tiene algunos destellos de diversión en la oscuridad. La puntiaguda Gatúbela de Kravitz y el bullicioso Pingüino de Farrell son lo suficientemente caricaturizados como para contrarrestar la melancolía de Batman; es una pena que no tengan más que hacer. Hay algunos guiños inteligentes a la historia del personaje, y el diálogo tiene algunas líneas concisas sobre el privilegio de clase y las diferencias entre un justiciero y un héroe. La historia también termina con una nota conmovedoramente optimista, lo cual es inusual para una película de Batman. Quién sabe, tal vez el próximo no sea tan sombrío. Pattinson podría incluso esbozar una sonrisa. Pero yo no apostaría por ello ni por una secuela.


martes, 19 de octubre de 2021

Crítica Cinéfila: Venom - Let There Be Carnage

Eddie Brock (Tom Hardy) y su simbionte Venom todavía están intentando descubrir cómo vivir juntos cuando un preso que está en el corredor de la muerte (Woody Harrelson) se infecta con un simbionte propio.



¿Cómo se hace un lugar en un mundo de héroes para un monstruo que degusta cerebros humanos? En el caso de Venom, la respuesta de Marvel parece ser hacerlo divertido y dejarlo luchar contra monstruos que son incluso más homicidas que él. Por lo tanto Venom: Let there be carnage, la segunda característica de un personaje que podría haber sido un verdadero Deadpool como forastero, hace su mirada a un tema antiheroico que casi se siente como un proyecto hijastro del Universo Marvel; está condenado a habitar historias estructuradas como las de los Vengadores, hasta que las necesidades sinérgicas de Disney le exijan que entre en su saga.

Escrita por la estrella Tom Hardy y su colaboradora Kelly Marcel, la película desarrolla la química entre el alienígena titular y el humano donde se ve obligado a habitar mientras está dentro de la atmósfera de la Tierra. Pero el carácter distintivo de este vínculo entre amigos y películas a menudo se ve ahogado por piezas gigantes de caos que se sienten exactamente como las que se encuentran en las películas de los buenos. Aunque complacerá a la mayoría de los fanáticos de la primera entrega de 2018, Carnage demuestra que la fatiga de los superhéroes también se aplica a los antihéroes.

Eddie Brock de Hardy, reportero cruzado de San Francisco, está básicamente donde lo dejamos en la última película: su carrera se ha recuperado, su relación con su ex prometida Anne (Michelle Williams) todavía está muerta y tiene un asesino dentro de él. Su cuerpo alberga a un alienígena simbiótico, Venom, que puede acechar de manera invisible y gruñirle a Eddie con una voz que solo él puede oír, o convertir a Eddie en un gigante resbaladizo con tentáculos, colmillos y fuerza sobrehumana. De cualquier manera, el monstruo necesita alimento. Aunque su alimento preferido son los cerebros, puede sobrevivir con chocolate y pollos vivos; gran parte de la comedia del guión se deriva de los intentos de Eddie de mantener a Venom a dieta.

Cuando Brock tiene la oportunidad de entrevistar al asesino en serie convicto Cletus Kasady (Woody Harrelson), Eddie hace todo lo posible para evitar que Venom se coma al resentido detective Mulligan (Stephen Graham), quien acompaña su visita. Pero Venom es el que es mordido: Kasady muerde a Eddie, y de alguna manera un poco de ese material alienígena simbiótico entra en su torrente sanguíneo. Más tarde, cuando el preso condenado a muerte yace en la cámara de ejecución, ese material se mezcla con químicos de inyección letal para transformar a Kasady en Carnage, una bestia roja que sale de San Quentin luciendo como si un tornado lo golpeara.

Esta transformación ocurre mientras Eddie y Venom tienen otras cosas en mente, discutiendo sobre la incompatibilidad de sus estilos de vida, los dos se involucran en una pelea física que deja el lugar de Eddie totalmente destrozado. Venom huye del cuerpo de Eddie, saltando en la noche del cuerpo de un extraño desprevenido al siguiente, mientras Eddie simplemente reemplaza su televisor gigante - lo que aparentemente más le dolió y trata de disfrutar sus primeras horas de libertad sin Venom.

Mientras que Venom tiene una o dos desventuras cómicas, Carnage hace honor a su nombre. Kasady usa sus nuevos poderes para reunirse con su amor perdido hace mucho tiempo, una mutante que conoció cuando era un adolescente en el reformatorio: Frances Barrison (Naomie Harris), que será conocida como Shriek cuando algún día se cruce con Spider-Man, quien tiene el poder para destruir todo lo que le rodee con sus gritos agudos y ha estado encerrada durante años en una celda de prisión insonorizada. Cuando la liberan, está tan dispuesta a romper cosas como su novio (y hasta a él mismo).

La juerga de la pareja termina en Grace Cathedral, donde pretenden casarse. Pero el matrimonio es solo la excusa de la foto para el negocio habitual de la mujer en peligro: no habiendo salido del peligro al romper con Eddie, Anne es ahora el cebo que lo atrae a él y a Venom a una batalla gigante contra Carnage. Aunque Anne es un personaje necesario para justificar los impulsos y justificaciones de Eddie, Michelle Williams es demasiado talentosa para estar atrapada en este tipo de clichés.

Los defensores de Venom dirán que fue una película inigualable y entretenida, pero después de dos películas de Deadpool en este mismo tono, a esta le hace falta mayor profundidad en sus personajes y darle cierto grado de responsabilidad por sus actos. En cambio, Eddie parece importarle menos los peligros del mundo mientras Venom actua por naturaleza alienígena. Los chistes dejan de hacer efecto a partir de un punto de la historia, y esto, más que una película sobre unos de los personajes más emblemáticos de los antagonistas de Marvel, se siente como un película episódica para matar el tiempo.

Se reaviva casi al final con la confrontación a muerte entre Carnage y Venom, y aunque no hay nada de malo en la batalla culminante que nos dan, lo mejor que puedes decir sobre la acción en Carnage es que no alarga la película más allá de la marca de la hora y media. Eso sin contar los créditos y la inevitable lista de escenas ocultas, lo que sugiere un regreso a las raíces de Venom. La película anterior de Spider-Man con Venom (de 2007) es la peor de las salidas a la pantalla grande del webslinger hasta la fecha. Si esta se cruza con el spidey, ojalá que desarrollen una mejor historia, o a lo mejor salgan mal de una manera más entretenida, la próxima vez que se crucen.

Mientras tanto, esta entretiene pero nunca a la altura de su antecesora.


viernes, 25 de diciembre de 2020

Crítica Cinéfila: Wonder Woman 1984

En 1984, durante la Guerra Fría, Diana entra en conflicto con dos enemigos formidables: el empresario de los medios Maxwell Lord y la amiga convertida en enemiga Barbara Minerva / Cheetah, mientras se reúne con su interés amoroso Steve Trevor.



Durante los últimos nueve meses, desde que una pandemia viral arrasó el planeta y forzó el cierre de la civilización tal como la conocemos, hemos estado leyendo sobre cómo esta o aquella película es "la película que necesitamos en este momento". Las películas no resuelven las crisis de salud global, pero pueden distraernos e inspirarnos. Pueden unirnos cuando estamos separados y curar las divisiones que definen nuestros tiempos.

Supongo que "Wonder Woman 1984" puede lograr algunas de esas cosas, pero sobre todo nos recuerda lo mal que podríamos usar un superpoder en este momento, como una fantasía para regresar el tiempo y arreglar la situación, y en ese sentido, es a la vez una distracción efervescente del arte pop y una gran decepción. Esta definitivamente no es la Wonder Woman del 2017.

Durante casi dos horas de su duración de 151 minutos, “Wonder Woman 1984” nos aleja por momentos de nuestras preocupaciones, borrándolas con puro escapismo. Para aquellos que tienen la edad suficiente para recordar los años 80, es como ir a casa por Navidad y descubrir una caja llena de juguetes de la infancia en el ático de tus padres. Así es como se sintió al ver "Superman" de Richard Donner por primera vez. Incluso si los años 80 te parecen tan distantes como el escenario de la Primera Guerra Mundial de la primera película de la heroína que hizo historia hace 3 años, la secuela ofrece un recorrido divertido a través de las décadas más vulgares, cuando las hombreras y el cabello con permanente estaban de moda. Sin embargo, e insisto, es incomparable a su primera entrada.

En la historia del origen, Gal Gadot interpreta a un pez fuera del agua, mientras la princesa/diosa amazona Diana Prince se ve empujada a la Europa devastada por la guerra, en 1918, haciendo todo lo posible para adaptarse a las convenciones de un patriarcado menos ilustrado, con la ayuda del piloto de estudios Steve Trevor (Chris Pine). Esta vez, es el turno de Steve de sentirse desincronizado con la sociedad, ya que Diana pide un deseo que resucita a su amor perdido. En el medio, Zack Snyder hizo una ruidosa película actual de "La Liga de la Justicia", pero Jenkins tenía un mejor manejo de lo que el público quiere de la divina Miss Diana. Hasta que hizo "Wonder Woman 1984".

Adoptando tanto su escenario icónico de Washington, DC, como el estilo de cómic ligeramente cursi de la época, Jenkins presenta escenas en las que Wonder Woman interviene en las crisis cotidianas, salvando a un corredor que usa Walkman de ser atropellado por un Pontiac Firebird o rescatando a dos niñas durante un atraco de joyas en un centro comercial. Ese robo resulta en la recuperación de Dreamstone, un antiguo artefacto citrino con poderes mágicos. La gema puede conceder el deseo de cualquiera que la toque. Pero también viene con una trampa: toma tanto como da. Los personajes se apresuran a hacer referencia a "The Monkey's Paw", el cuento clásico de WW Jacobs en el que los deseos tienen consecuencias, pero eso no es suficiente para explicar las complicadas reglas del tótem.

Después de tocar la piedra, Diana recupera a su novio, pero va a tener problemas. A menos que ella renuncie a él, el deseo eventualmente le costará a Wonder Woman sus poderes. Su torpe compañera de trabajo en el Museo Smithsonian, Barbara Minerva (Kristen Wiig), pide ser tan fuerte, sexy, genial y especial como Diana, pero pierde sus cualidades cariñosamente groseras, indeseables, pasadas de moda y sin complicaciones. Más tarde, Barbara tendrá un segundo deseo - convertirse en "un depredador ápice" - que transforma a Wiig en el Cheetah, una criatura que es menos Catwoman.

En los cómics, Cheetah casi siempre se dibuja como una mujer desnuda con manchas estratégicamente colocadas, un objeto fetiche fanboy. Wiig posee las versiones del antes y el después de Barbara, pero no esta versión final del personaje. Con su pelaje virtual y su físico decididamente más felino, esta guepardo no es ni feroz ni rival para Wonder Woman. Por otra parte, en el momento en que estos dos enemigos se enfrentan, la película hace tiempo que dejó de ser divertida. Esta secuela se sale de control una vez que los villanos obtienen todo su poder, pasando de una comedia atractiva basada en personajes a una superbatalla llena de CGI para concluir con un discurso que parece cambiar el mundo con tan solo ser pronunciado.

Jenkins es una cineasta de enorme talento a la que el estudio le dio una oportunidad, algo que rara vez se cuestiona cuando se le confiere a los hombres, y demuestra este don al nunca dejar que el espectáculo ahogue las actuaciones. A diferencia de muchos de los protagonistas de DC, la innegablemente e increíble Gadot hace que las cualidades de Wonder Woman parezcan identificables y, por lo tanto, dignas de aspirar a ellas. Por mucho que Wakanda represente una tierra libre de las restricciones de la supremacía blanca en "Black Panther", Diana Prince representa lo que cualquier mujer podría lograr, si se eleva fuera del patriarcado.

Oportunamente, la película comienza en la isla de Themyscira, donde la joven Diana compite junto a mujeres adultas (maravillosas) en un emocionante triatlón, un cruce mejor visto en la pantalla grande entre los Juegos del Hambre y un partido de Quidditch en el que la precoz Diana logra tomar la iniciativa. El mensaje aquí no es simplemente que las mujeres son iguales o mejores que sus contrapartes masculinas, sino que la sociedad también subestima a los niños. A partir de este prólogo empoderador, "Wonder Woman 1984" quiere que las niñas sepan que el cielo es el límite de sus habilidades, con una advertencia clave: "Ningún héroe verdadero nace de la mentira", explica la tía Antiope (Robin Wright).

Esa idea no está dirigida tanto a los niños como a las audiencias contemporáneas. La película tiene fuertes opiniones sobre los vendedores ambulantes y villanos claramente malvados. Su traficante de codicia al estilo de Gordon Gekko, Max Lord (interpretado por el chileno "Juego de Tronos" Pedro Pascal) insiste que es solo una personalidad de televisión respetada. Desde que “Joker” reformuló al empresario multimillonario (y padre de Batman) Thomas Wayne como un oportunista de mal gusto, este proyecto de DC hizo una referencia poco sutil a Donald Trump.

No olvidemos que el verdadero villano aquí, el supervillano invisible de la película, es el "Dios de las mentiras", cuya peligrosa Piedra de los sueños "concede deseos con un truco". Max Lord no es más que un instrumento de los esquemas de destrucción de civilización de la deidad tortuosa, en el que se convierte al asumir todo el poder de Dreamstone para conceder deseos y, presumiblemente, para tomar lo que quiera a cambio, aunque la película es tremendamente inconsistente y poco clara en cómo funciona eso. Jenkins, quien comparte el crédito del guión con Geoff Johns y Dave Callaham, probablemente debería haberse mantenido alejado de un dispositivo que pueda satisfacer los deseos más profundos de todos, o debió otorgarnos una verdadera confrontación con el Dios de las mentiras.

Los momentos más satisfactorios de la película tienen poco que ver con el conflicto central, que surge en cambio del descubrimiento y la implementación indirecta de los poderes de Diana. Los fanáticos de los cómics se han preguntado durante mucho tiempo: "Si Wonder Woman puede volar, ¿por qué necesita un jet invisible?" Jenkins pone fin a este debate a su manera, tomando una página de "Superman" de Donner mientras Steve y Wonder Woman comparten un paseo romántico desde un cielo iluminado por fuegos artificiales. Una hora después, la directora literalmente le da alas a su héroe: un cambio de armadura chapado en oro que se ve mejor en la campaña publicitaria que en la pantalla.

Muchos de los efectos y momentos narrativos son cursis. Algunos son francamente vergonzosos (como cuando Wonder Woman interrumpe una persecución en el desierto bien coreografiada para rescatar a dos niños en peligro). Y el gran final es un fracaso, ya que el villano secuestra la tecnología de transmisión global de un presidente al estilo Reagan para conceder los deseos de todos y Jenkins intenta exprimir esa idea en unos pocos minutos apresurados de tiempo en pantalla con un discurso sumamente estereotipado de ilusiones fantasiosas.

El género de superhéroes siempre se ha tratado de la realización de deseos, pero cuando llega el clímax y toda la población humana tiene la oportunidad de realizar sus fantasías, ya nada parece especial. A medida que los deseos se acumulan y el mundo cae en el caos, "Wonder Woman 1984" pierde el rumbo, y aunque el final no es lo suficientemente malo como para renunciar a la satisfacción de lo que vino antes, es suficiente para cambiar nuestro enfoque de nuevo a nuestro propio mundo real. Lo que necesitamos en este momento no lo puede proporcionar esta película, pero tal vez inspire a alguien a hacer otra versión.


viernes, 26 de abril de 2019

Crítica Cinéfila: Avengers Endgame

Después de los eventos devastadores de 'Avengers: Infinity War', el universo está en ruinas debido a las acciones de Thanos, el Titán Loco. Con la ayuda de los aliados que quedaron, los Vengadores deberán reunirse una vez más para intentar deshacer sus acciones y restaurar el orden en el universo de una vez por todas, sin importar cuáles son las consecuencias.



ATENCION: Esta crítica contiene spoilers

El final llegó. Después de 10 años, 21 películas, más de 30 superhéroes introducidos y un sinnúmero de batallas que solo parecían posibles en los comics, Marvel cierra un capítulo en la historia del género de Superhéroes con Avengers Endgame, la cual es su película #22 y la última que presenta al gran grupo de héroes y heroínas batallando todos juntos por la supervivencia humana y de todo el universo.

Endgame continúa justo después de donde nos dejó Infinity War: un Tony Stark harto de la situación después de haber estado atrapado en el espacio por 22 días hasta que Captain Marvel lo encontrara, un Thor con ganas inmensas de venganza por no haber logrado su cometido con el Jarnborn para asesinar a Thanos, y un Capitán América lidiando con la realidad de que la mitad de la población ha sido convertida en cenizas y no hay rastros de Thanos.

Los vengadores logran rastrear a Thanos gracias a su hija Nebula, quien conoce cuales eran los planes de retirada que tenía su padre después de que recolectara las gemas. Y cuando finalmente lo encuentran, se presenta no solo con marcas de quemadura que le ha dejado el uso de su guante, pero también con la realización de que las gemas han sido destruidas por su propio bien, y allí nuestros héroes se dan cuenta de que matándolo no solucionan lo que ya su fuerza ha provocado. 

No es hasta que Ant-Man regresa del Reino Cuántico y revela que, lo que para el mundo se sintió como 5 años después de Thanos, para él fueron tan solo 5 horas, y que el túnel cuántico podría ser utilizado como una maquina del tiempo para ir a los destinos donde están las gemas y obtenerlas antes de Thanos las encuentre. Pero esto no será una tarea fácil, porque de por medio deberán confrontarse a sí mismos, personas de sus pasados, y hasta tener que sacrificar almas.


Las tres horas de película son una obra maestra de narrativa. No solo saben establecer las nuevas debilidades de antiguos personajes, sino también le dan oportunidad a cada uno de los vengadores de tener su propio protagonismo. Pero al final del día, la historia le pertenece a los seis vengadores tradicionales: Iron Man, Thor, Capitán América, Hawkeye, Black Widow y Hulk. Sus tareas y su trabajo en grupo fue lo que verdaderamente le demuestra a la audiencia por qué la historia comienza con ellos. 

El guión funciona porque sabe mezclar acción con emociones. Sabe dar razones para que los héroes sean renuentes a sacrificar tanto a estas alturas. Aquí no solo se sigue a ellos, sino también a sus familias, los seres queridos que dejaron atrás en determinados momentos, las decisiones que deben de tomar en el camino para salvar a la Tierra de una segunda destrucción y una despedida en todo lo alto.

Una de las mejores azañas del guión es cómo utilizan escenas de las películas anteriores de Marvel para confirmar que las gemas siempre estuvieron frente a nuestros ojos; pero a la vez, lo utilizan para mostrar momentos importantes de los personajes y cómo ellos deben de tomar decisiones que pongan hasta su propia existencia en juego. Existen muchos momentos emotivos en la historia, como el encuentro entre Tony y su padre cuando viaja a los años 70 para obtener la gema del espacio; cuando Capitán América ve a Peggy (quien ha sido el amor de su vida desde los inicios de la saga), y el encuentro entre Thor y su madre, momentos antes de que ella muriese.


La última hora de la película es la verdadera batalla final: lo que comienza como un confrontamiento entre Capitán América, Thor y Iron Man contra Thanos, resulta una hora completamente dedicada a como los superhéroes desvanecidos regresan y se unen a los Vengadores para batallar contra las fuerzas de Thanos. Es un momento intenso en que vemos Asgardianos, Maestros de las artes místicas y Wakandas atacan con toda su magia y tecnología; también vemos la participación de Captain Marvel y cómo utiliza su fuerza bruta para destruir la nave de batalla de Thanos, así como también vemos su confrontamiento contra el gran villano; también está un momento de la pelota caliente pasándose el guante de las gemas entre los superhéroes para evitar que llegue a manos de Thanos, culminando con un empoderamiento femenino con nuestras heroínas favoritas uniendo fuerzas para proteger el guante. Será la secuencia más larga de la historia de Marvel, pero es la mejor elaborada hasta estos tiempos.

Pero también otra de sus grandes fortalezas es darnos la realización de que este es el final de los héroes originales. A pesar que Infinity War terminó prometiendo que los superhéroes desvanecidos regresarían para esta película, nunca aseguró que todos sobrevivirían al final. Algunos regresaron, otros fueron salvados antes de un sacrificio final, pero la triste realidad es que fue la despedida de algunos muy importantes. 

Entre algunos de ellos fue el sacrificio de Black Widow para obtener la gema del alma, la decisión de Capitán América por regresar al pasado y reencontrarse con  Peggy; pero la más dolorosa de todas fue la de Tony Stark, quién fue el que verdaderamente dio el golpe final a Thanos. El hecho de haberse puesto las gemas y chasquear los dedos para acabar con la destrucción de este poderoso villano significó que debía asumir la fuerza gamma con la que las gemas consumían a su poseedor. Tony muere como un héroe, en brazos de aquellos que el introdujo a esta saga, pero también recordándole a la audiencia que así como con el inició esta franquicia, así termina. La escena más emotiva, además de la muerte de Stark, es su funeral, donde vemos a los superhéroes, haciéndole honor a Iron Man. Es un momento en que todos en la sala llorarán con jipios, pues es la despedida a lo que estuvo acompañandole desde aquel accidente en medio del desierto, su corazón de acero.


Otros personajes que deciden tomar caminos separados son Thor, quien corona a Valkyrie como la reina del nuevo Asgard, mientras que él se une a los Guardianes de la Galaxia; y Hawkeye, quien recupera a su familia para volver a tener una vida como un ciudadano común y corriente.

Es obvio que los efectos especiales iban a ser uno de las mayores ventajas pero hay que hacer ovasión a la vez a la producción de maquillaje y vestuario, que una vez más hacen honor a los estilos de los comics, sobretodo en aquellos superhéroes que se introdujeron de último, como Captain Marvel y un corte de pelo que realmente rinde homenaje al diseño creado por Gene Colan.

Pero a pesar de todo lo bueno que he dicho sobre esta película, no puedo evitar sentir que hay algunas incoherencias de tiempo y personalidades. Mi principal queja va hacia Thanos y la escasez de fuerza filosófica que tiene en esta ocasión. A diferencia del empoderamiento maligno que se ve en Infinity War, aquí es más fuerza bruta y cero razonamiento. Así mismo, la ausencia de otros superhéroes en la escena final y la poca participación de Nick Fury, quien hace un cameo en la escena del funeral.

Endgame llega como un carrusel de emociones para que la audiencia se despida de una saga que ha establecido parámetros de lo que debe ser una película de superhéroes.  Es genial, narrativa y visualmente. Más que buenos momentos de batallas y secuencias de acción, demuestra que la narrativa puede estar complementada por momentos emotivos, momentos y líneas cómicas, y lágrimas inesperadas, y aún así puede ser una película sin precedentes. Es un clásico que quedará para futuras generaciones como referencia de buen cine, pero que nos queda a nosotros de recuerdo como el fin de una era.


viernes, 1 de marzo de 2019

Crítica Cinéfila: The LEGO Movie 2

Después de cinco años de tranquilidad aparece una nueva amenaza: invasores de LEGO DUPLO del espacio exterior que lo destrozan todo antes de que dé tiempo a reconstruirlo. Emmet, Lucy, Batman y sus amigos unirán fuerzas para librar una batalla que les llevará a mundos inexplorados.



La tan esperada segunda película de The Lego Movie sigue siendo una opción que supera en muchos sentidos las otras historias animadas que Hollywood ofrece a los jóvenes espectadores (y sus acompañantes que miran el reloj constantemente). Aún así, y esto era algo inevitable lo que la primera película logró: esa sensación inagotable de chistes bien contados y referencias satirizadas que repletas de miniaturas de bloques desechables que la primera película de Lego tenía no lo logra en su totalidad aquí. Y tal vez no podría.

Cinco años después, Emmett (Chris Pratt), Lucy (Elizabeth Banks), Batman (Will Arnett) y el resto de la pandilla de Bricksburg finalmente regresaron. Pero esta vez ya no es tan impresionante. Cinco años después de los eventos de la primera película, el eternamente soleado Emmet y sus amigos se enfrentan a una nueva amenaza mucho mayor (pero menos graciosa) que Lord Business de Will Ferrell y su tubo de Krazy Glue. Su mundo se ha convertido en un páramo apocalíptico de Mad Max, lleno de cyborgs y alcantarillas bebés. 

Y justo cuando parece que las cosas no pueden empeorar, aparece una nueva amenaza en forma de figuras españolas de Lego Duplo color Starburst que invaden desde el espacio exterior, armadas con voces de hermanitas y el deseo de destruir todo lo que intentan nuestros héroes para reconstruir. Ni siquiera las versiones de Lego del establo de superhéroes de DC (y sus bromas internas en Marvel, rival de Crosstown) pueden salvar el día. Mientras la melancólica y meditante Lucy y el narcisista Batman son raptados por esta nueva amenaza, Emmet obtiene un nuevo y sorprendente modelo de conducta en la forma de Rex Dangervest (también Pratt), quien le enseña cómo crecer, dejar de ser ingenuo y comenzar a convertirse heroico a tiempo de salvar todo lo que él cree que puede ser increíble y explorar universos inexplorados. Naturalmente, habrá una lección adjunta a todo esto al final.


Esta es una secuela entretenida y disfrutable que muchos momentos dirigidos exclusivamente para el público adulto como mensajes para los más pequeños. Pero, por desgracia, al compararla con la original pierde muchas buenas técnicas únicas. El humor metarreferencial sigue funcionando, pero es menos eficiente porque ya se conoce. Así que ver las partículas líquidas como fichas redonditas o escuchar los disparos como los diría un niño ya no es tan divertido.

La trama enfrenta a los rebeldes oprimidos de Bricksburg contra una reina extraterrestre Duplo (Tiffany Haddish) y sus secuaces de color sorbete, que, como la primera película, terminan reflejando una película del mundo real fuera de los bloques. El choque de la película es el mensaje realista de  un niño y su hermana pequeña que parece que no pueden jugar muy bien juntos. Pero ese dispositivo no tiene la misma resonancia de cambio de dimensión la segunda vez que lo han logrado. 

También hay menos cameos de personajes conocidos: sí sigue estando Batman, La Liga de la Justicia (con alguna broma ingeniosa sobre Aquaman y Linterna Verde) y al personaje de Rex Dangervest basado en el personaje de Chris Pratt en Jurassic World, pero hay menos personajes off-topic que vengan a hacernos reir. Sin embargo, hay mucha una cierta madurez cuestionable en los cameos de la figura de Ruth Bader Ginsburg Lego y un Bruce Willis con orificios de ventilación en la mordaza de devolución de Die Hard. 


En cuanto al trabajo en stop-motion, la animación de la reina Duplo es increíble: darle vida y buscar la expresividad en sus transformaciones es muy meritorio dado el tamaño de las piezas y el trabajo vocal de Tiffany Haddish.

En el resto de la película, hay decisiones creativas más cuestionables, puesto que existen más fisuras y menos cohesión entre el mundo infantil en el que se desarrolla la historia y la realidad de los bloques esparcidos por el desván (algo que se pone de relieve en las transiciones). En todo caso, es una película familiar lo suficientemente bien graciosa y agradable como para pasar un buen rato y por supuesto para funcionar como reclamo publicitario, que es a fin de cuentas otra de sus metas.

Todo lo que probablemente te encantó de la primera película de Lego esta aquí. Pero ¿tan entretenido como The Lego Movie? Seamos honestos, todavía es mejor que el 99 por ciento de su competencia,  pero falta algo: esa chispa candente de creatividad insana y una novedad fuera de la caja que hizo La primera película una sorpresa tan inesperada y revolucionaria. Todo sigue siendo increíble. Solo un poco menos.



jueves, 20 de diciembre de 2018

Aquaman

Cuando Arthur Curry descubre los planes de su medio hermano con atacar la superficie, emprenderá el viaje de su vida en esta aventura que no sólo le obligará a enfrentarse a quién es en realidad, sino también a descubrir si es digno de cumplir con su destino: ser rey, y convertirse en Aquaman.



Si la decepción de las anteriores películas sobre el universo de DC te están convenciendo de no ver Aquaman, te recomiendo a que dejes a un lado la negatividad, porque aunque sea difícil de creer, podría sorprendente. Y mucho.

Basada en el personaje creado por Kurt Busiek y Jackson Guice, narra la historia de Arthur Curry, hijo de un humano y una atlante (ser proveniente de Atlantis). A su joven edad, fue criado por su padre después de que su madre fuese obligada a regresar a su tierra. Pero esto no fue el fin de los poderes que Arthur recibió de nacimiento, desde comunicarse con los animales y seres acuáticos, su fuerza sobrenatural, su velocidad al nadar, sus técnicas de supervivencia bajo el agua, y aún más importante, el hecho de que es el verdadero heredero en el trono.

Mientras fue creciendo, se fue enfrentando a los peligros que sus poderes le fueron agregando, hasta el punto de que su medio-hermano decidiese enfrentar la superficie terrestre con el plan de devolverle a Atlantis lo que realmente merece. Arthur por su parte deberá encontrar el tridente de Atlan (el primer rey de Atlantis) y enfrentarse a su hermano, para poder ser coronado como rey. A pesar de su renuencia a ser parte de esta guerra submarina que su medio-hermano está desarrollando, Arthur decide encontrar el tridente solo para realmente saber la verdad de lo que le ocurrió a su hermano y los peligros que se esconden en el fondo del mar.


Aquaman se comporta como una versión más pequeña de Wonder Woman. Arthur es todo lo opuesto a Diana: está negado a ser parte de su destino y a involucrarse en los problemas que su medio-hermano ha provocado; no es hasta su primera batalla que se da cuenta que es la última alternativa que le queda para poder salvar a su padre y quienes verdaderamente le importan. Jason Momoa le otorga a la audiencia un personaje un tanto diferente al que se vio en Justice League, demostrando sus complejos, sus verdaderos talentos y, aún más importante, su personalidad. Momoa no solo le da a la audiencia una razón para asistir al cine solo entre amigas, sino también un entretenimiento sin ataduras y un personaje que presenta un arco necesario para ganarse el trono de Atlantis. Es divertido, es honesto y es acomplejado.

Sin embargo, Arthur fue el único personaje interesante de toda la película, pues los villanos fueron muy débiles. Por un lado, Black Manta (quien por un momento pensé que había dicho Black Panther) sí tiene una "razón" por la que odiar a Arthur; sin embargo su actitud y sobretodo su poca fuerza lo hacen un enemigo fácil de eliminar. A pesar de la batalla que le dio en las escenas en Italia, era obvio que algunos de esos tantos equipos que recibió por parte del rey de Atlantis no serían suficiente para derrotar a Arthur. Por otro lado está Orm (o mejor conocido como Ocean Master...), quien se comportó el resto de la película como un niño quejumbroso que quería demostrar ser el mejor pero nunca lo podrá ser por el simple hecho de su actitud frente a todo el mundo; no solo será odiado por los reinos del mar, sino también por la audiencia, y no en el sentido de "wow, que villano más cruel", sino será visto como el niño mimado que hace demasiada bulla pero no podrá llegar a ningún lado.

Otra queja de la que no se escapará esta película es la relación forzada de Aquaman y Mera, pero esto se debe a que la historia se enfocó tanto enn el objetivo de aquaman que cuando trataba de volver a enfocarse en estos dos personajes, no se sentía natural, y no se debe a que Aquaman y Mera no deberían estar juntos 


A pesar del empobrecido fondo para recrear el mar, las escenografías de fueron el verdadero atractivo de la historia (más Aquaman). Desde las calles de Sicilia (Italia) hasta los interiores de las pirámides  en el desierto de Sahara y el universo avanzado en Atlantis y los demás reinos en el fondo del mar. A esto también se le suma el diseño de vestuario y maquillaje, sobretodo en las distintas criaturas y seres acuáticos, y no se puede dejar de mencionar el vestuario final de Aquaman, inspirado en el personaje principal de los comics que muchas personas adoran. Y por supuesto los efectos visuales en las batallas, en especial por las referencias visuales que hicieron. Por ejemplo, el set piece de la pelea en Sicilia hace referencia a una de las carreras en Tintin; la introducción de Atlantis en la superficie hace referencia a la película animada de Disney Atlantis. Tampoco se puede dejar de mencionar algunos detalles casi minúsculos agregados a la película, como el cameo de la muñeca Anabelle en el fondo del mar, y la presentación del famoso Kraken.

En pocas palabras, Aquaman es una película entretenida. A pesar de los múltiples hoyos narrativos y lógicos que tiene la historia, es una mejor presentación de las antecesoras de este universo, haciendo una majestuosa introducción de Jason Momoa como este increíble superhéroe y enfocándose única y exclusivamente en él. Y siendo bien honesta, no me quejo para nada sobre esto.

jueves, 2 de agosto de 2018

Teen Titans Go! To the Movies

Cuando los Jóvenes Titanes se enteran de que otros superhéroes de DC han realizado sus propias películas, estos buscaran encontrar en un viaje épico un director perfecto para su debut en la gran pantalla, pero un viejo enemigo tiene otras ideas planeadas para ellos. (FILMAFFINITY)



¿Cuanto tiempo ha pasado desde que DC hizo una película buena y divertida a la vez? Quizás lo suficiente para decir que Teen Titans Go! es la que por fin logra realzar el título de esta marca. Los jóvenes superhéroes de DC Comics llegan a la gran pantalla para salvar nuestra perspectiva del Universo de DC. 

Producida por el equipo de animación de Warner Bros., Jóvenes titanes en acción parte del deseo de un grupo de superhéroes marginales de conseguir a toda costa una película propia. Este grupo adolescente de superhéroes, que comparte piso y vive toda clase de cómicas y alocadas situaciones, está formado por Robin, el líder de los Jóvenes Titanes; el medio-humano y medio-robot Ciborg; Raven, una chica mitad-humana y mitad-demonio que posee oscuros poderes místicos; Beast Boy, un héroe que se transforma en todo tipo de animales; y Starfire, una princesa Tamaraniana con una fuerza similar a la de Superman. 


Claro que los jóvenes Teen titans, especialmente Robin, sueñan con convertirse en estrellas de Hollywood. Pero, en un momento en el que se están haciendo películas de todos los superhéroes posibles, a ellos no les tienen en cuenta por no tener suficiente experiencia. Mientras, un villano está poniendo en práctica un plan para la dominación del mundo. ¿Podrán los Jóvenes Titanes derrotar a su archi-enemigo y de paso conseguir el estrellato?

Como en la serie de Cartoon Network, Robin y compañía se ríen de sí mismos y de los superhéroes en general. Los personajes logran la misma esencia que ya los habían dado a conocer en su serie de televisión, y deciden irse a un extremo más alto burlándose de los superheroes que dicen ser mejores que ellos. Es interesante ver cómo los Teen Titans, quienes algunos han sido "sidekicks" de otros superhéroes, toman las decisiones más extrañas para lograr su cometido (SUPER SPOILER: los Teen Titans deciden regresar al momento que les cambió la vida a quienes hoy son superhéroes, pero al ver el caos que esto provoca en el presente, deciden volver al pasado).


El mismo equipo de creadores, directores y productores de la serie se hacen cargo de la película, que mantiene las características del dibujito animado de la televisión. En pocas palabras, la sinvergüencería ante todo. Es muy similar al tono de Deadpool, pero con un humor apto para todo público: sin doble sentido, violencia ni palabrotas. 

Con una estructura narrativa que fluye con naturalidad y chistes para todas las edades, la película no sacrifica la emoción en virtud del distanciamiento irónico, sino que elude la seriedad para volver a pensar en el universo de héroes y villanos como el mejor y más fascinante de los juegos. Mientras el guión es uno de los elementos mejor desarrollados de la película con las mejores referencias del pop culture, clásicos de Warner Brothers y los tiempos en que los comics de superhéroes se hicieron famosos, además de las constantes alusiones al propio Deadpool y un par de “cameos” de Stan Lee.

Lo que hace de esta película un verdadero entretenimiento es la insistencia de estos superhéroes por burlarse de ellos mismos y de todo lo que les sucede durante la historia, sin olvidar la música pegajosa que hará que toda la audiencia salga del cine tarareando cada una de ellas. Go go Teen Titans!


viernes, 22 de junio de 2018

Incredibles 2

Secuela de "Los increíbles". Helen tiene que liderar una campaña para que los superhéroes regresen, mientras Bob vive su vida "normal" con Violet, Dash y el bebé Jack-Jack —cuyos superpoderes descubriremos—. Su misión se va a pique cuando aparece un nuevo villano con un brillante plan que lo amenaza todo. Pero los Parr no se amedrentarán y menos teniendo a Frozone de su parte. (FILMAFFINITY)



14 años han pasado desde que la familia Parr se apareció en nuestras pantallas. No obstante, siguen tal cual donde las dejamos. Mr. Increible quiere ser un superhéroe "legal", Helen solo quiere lo mejor para sus hijos, y los chicos siguen estando bajo el ala de su madre, a pesar de que esto no les gusta. Pero cuando Winston Deavor, un fanático de los superhéroes, se aparece en sus vidas, la rutina de la familia cambia drásticamente. Winston junto a su hermana Evelyn, una tech-nerd, proponen a Mr. Increible, Elastigirl y Frozone utilizarlos como demostración de actos heroícos para que así los superhéroes puedan salvar vidas de manera legal otra vez.

Elastigirl resulta seleccionada para la primera fase, ya que es la menos destructiva del grupo. Esto incomoda a Mr. Increible (ya que a él le encanta brillar más que al resto), quien ahora tendrá que quedarse cuidando a los niños mientras Elastigirl salva algunas vidas. Todo comienza a salirse de control para ambos supers quienes solo tienen una opción para poder vencer al villano: luchar con toda la familia.


Incredibles 2 no decepciona las expectativas que creó: muy por el contrario, superó cualquier incógnita que dejaron los trailers. Es una película que toma sus mejores aspectos y los destaca al máximo sin resultar una exageración.

Lo principal que hay que destacarle son sus personajes, que a pesar de que sus principales ya los conocíamos, no se deja de aprender cosas nuevas sobre ellos: desde la personalidad de líder de Elastigirl (quien aparentemente era siempre opacada por Mr. Increible) hasta la ignorancia de Mr. Increíble sobre las dificultades de ser "ama de casa". El mejor atractivo de la historia es cómo los papeles se cambian, y cómo ningún rol tiene un género/sexo en específico (desde atender a los niños, hasta salvar el mundo). Así mismo, los niños se ganan su propia trama, sobretodo Jack Jack, quien se robará el corazón de muchos con sus superpoderes y su encanto natural.


El resto de los superhéroes que se agregan al cast tienen superpoderes increíblemente únicos, y esto hay que resaltarlo, pues estamos en una era en que los superhéroes han sobrepoblado el cine; encontrar personajes que tienen roles/poderes distintos y/o especiales es bastante trabajo.

Otro aspecto a destacar es que, a pesar de que la historia parece desarrollarse en los años 70/80 (digo esto por la vestimenta, los vehículos que se utilizan, el estilo de los superhéroes), el antagonista de la historia toca un tema muy actual, sobre el dominio de la masa a través de las nuevas tecnologías. Es algo que sirve de moraleja para toda la audiencia, dándole un toque realista con humor limitado.


Y hablando de humor... ¡que película más divertida! Desde las ocurrencias de Jack Jack hasta el trabajo de los superhéroes secundarios, que se encargaron de bajarle el tono serio y recordarnos que es una película para reírse con ellos.

Por otro lado, es muy notorio el trabajo de producción que tuvo esta historia, desde la selección de colores para describir el tipo de superhéroe, hasta la fotografía animada bien específica para darle un efecto tridimensional a estas animaciones. Y no podemos dejar de mencionar esa música tan específica que sin duda da ese tono de una película de acción con héroes reales y sinceros. Los 14 años no fueron en vano.

Los Increíbles 2 es una película para toda la familia que nos traslada al 2004 cuando la familia Parr era una simple familia de héroes ocultos, donde no solo se trata de querer salvar vidas, sino de querer ser ellos mismos ante la sociedad y ante los suyos.


jueves, 24 de mayo de 2018

Deadpool 2

Wade Wilson (Ryan Reynolds), mejor conocido como Deadpool, regresa con la misión de salvar a un chico llamado Russell (Julian Dennison) de las manos de un poderoso rival llamado Cable (Josh Brolin). Para dar cumplimiento a su tarea el antihéroe formará un grupo al cual pondrá el nombre de X-Force. (FILMAFFINITY)



Conocí a Deadpool recientemente porque nunca tuve la oportunidad (ni el interés) de ver la primera película. La idea de un superhéroe que resulta ser un antihéroe, y a parte es mutante, no me atrajo tanto en su primer momento de gloria. Pero con toda la promoción que le han dado a esta segunda entrega, no podía volver a ignorarlo. 

Sí, ya vi la primera, la cual es una película muy de "origen" y de entender quién es Deadpool; pero la segunda tiene mucha más personalidad y está mejor trabajada.


Mientras Deadpool (2016) habla sobre la persecusión tras Francis, quien fue el responsable de que él terminara como un mutante; Deadpool 2 (2018) trata de su vida después de este enfrentamiento y cómo se ha convertido en un "héroe" a su manera. Pero todo cambia cuando le arrebatan lo único que él valora. A partir de ese instante, decide convertirse en una especie de X-Men, y proteger a otro mutante llamado Russell, quien es buscado por Cable, un viajero del tiempo que quiere asesinarlo para evitar los desastres del futuro que Russell causa. 

La personalidad de Deadpool la conocemos: a pesar de sus ridiculeces y niñadas, pelea de manera incansable como un profesional; no obstante, los guionistas se tomaron su tiempo y profundizaron más en los complejos y debilidades del personaje para crear a un antihéroe aún más interesante y completo. Deadpool no es ese villano de villanos que conocieron hace dos años, y ya no se trata de aceptación de su físico; él tiene sentimientos y procura demostrarlos en cada acción y parodia que hace.


Pero además de Deadpool, hay que reconocer el resto de los personajes introducidos en esta película, que no solo le dieron color y más momentos de risas, sino que demostraron la mejoría en el desarrollo de sus personalidades y en el objetivo que cada uno representaba para la historia, resaltando a Russell, quien da un cambio totalmente inesperado durante la historia, y Cable, que terminó siento el villano que nadie se imaginó, ni siquiera los que anticipaban el inicio de un mini-Thanos.

A pesar de que la historia sigue la misma estructura que la primera película: Deadpool inicia con una narración de por qué está allí, comienza su misión, hace un pequeño grupo de contraátaque, y al final se sale con la suya. No obstante, esta estructura funciona mejor en su segunda entrega. La historia está más concentrada y definida hacia un objétivo lógico de Deadpool; ya no se trata de una aventura a ver qué pasa, sino un plan para definitivamente conseguir salvarle la vida a una persona.


Por otro lado, mantiene en esencia los aspectos estructurales y de diseño que hicieron de la primera entrega tan única: como el intro de la película (haciendo honor a Spectre -James Bond-), las escenas slow-motion de batalla (que se agradecen muchísimo para ver en detalle las barbaridades de Deadpool), su relación complicada con Colossus, la burla a Wolverine y autobullying a Ryan Reynolds. Hay que resaltar las escenas post-crédito, en las que no se trató de un adelanto de otra película, sino más de las locuras de Deadpool, con puntos que ya él mismo había dicho durante la trama.

Otro aspecto que retoma de la primera es la banda sonora inspirada en música de los 80, que hacen contraste con las locuras de Deadpool y todo lo que acontece de por medio, complementada a la perfección con la dirección de fotografía haciendo honor a la línea establecida por la película anterior.

Sin dudas, esta versión es mucho más entretenida, pero sobretodo más centrada que su antecesora. Tiene comedia, drama, sangre por todos lados y más razones para enamorarse de Deadpool y cogerle cariño a todas sus maldades. El, al final, termina siendo el chico bueno.