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jueves, 14 de febrero de 2019

Crítica Cinéfila: Alita, the Battle Angel

Siglo XXVI. Alita (Rosa Salazar) es una cyborg semi-humana a la que rescata de entre la chatarra el Doctor Dyson Ido (Christoph Waltz), un científico que la reconstruye y la adopta como su hija. A medida que pasa el tiempo, queda patente que Alita posee unas habilidades de combate tan grandes como misteriosas. Incapaz de recordar su propio pasado, la joven cyborg se pondrá a prueba frente a situaciones que hagan florecer estas habilidades, de forma que pueda obtener respuestas sobre su origen. Se iniciará así una aventura por descubrir la verdad sobre quién es en una lucha para cambiar el mundo.



Como siempre, James Camerón se toma sus años de producción entre películas para traer un nuevo blockbuster que prometía ser una de las películas de acción más importantes del año. La adaptación del manga distópico "Battle Angel Alita" había creado una de las más grandes expectativas del año, y aunque sus ojos se veían muy extraños, el diseño de la misma Alita y los cyborgs creaban suficiente interés por la película.

Para mi gran sorpresa... o mejor dicho, mi gran decepción, no fue lo que esperaba.

La película inicia con la introducción de Dr. Dyson/Ido, un ingeniero que recolecta piezas de cyborgs en el depósito de basura (el scrapyard). Allí encuentra la cabeza y el tronco de uno en específico que está en buena forma. La lleva a su casa y decide ponerla en un cuerpo robot delicadamente diseñado. Cuando finalmente despierta, descubre que no recuerda nada de su vida pasada. La decide llamar Alita. 


En sus primeras horas despierta, Alita descubre que ahora vive bajo Zalem, la ciudad en el cielo que bota sus residuos sobre lo que queda de la Tierra, y que todos los ciudadanos que quedan entre estos residuos están mezclados entre las diferentes culturas, y hablando diferentes lenguas entre ellos. Mientras trata de recuperar su memoria, conoce a Hugo y se obsesiona con el motorball. Pero con el pasar de los días, su obsesión pasa a luchar contra los villanos de la ciudad, lo cual le ayuda a recordar que ella fue parte de un ejército de cyborgs, construidos con una fuerza inagotable capaz de acabar con cualquiera que se les interpusiera, pero una sensibilidad automotriz parecida a la de un ser humano.

Mi primera queja es el guión, escrito por James Cameron y Laeta Kalogridis. Además de que la película es increíblemente predecible en su totalidad, peor aún es el hecho de que no dejan nada para el suspenso de la audiencia. No bien un personaje se establecía una meta o se enteraba de un nuevo peligro, la siguiente escena resolvía esa meta o delataba el peligro. Y por más que Alita asumiera retos y peligros por sí sola (lo cual sabemos que lo puede hacer), la manera en que lo resuelve convierte a la película en una antalogía de pequeños plots dentro de la misma trama. Del mismo modo deja multiples preguntas sin responder, como cuál es el verdadero nombre de Alita, qué le pasa a Ido al final de la película, cuál era el real plan de Vector y quién es Nova. 

Y continuando con el desgloce del guión, otra de sus grandes debilidades es la construcción de los personajes; por un lado los hacen con muchos complejos, pero estos parecen solucionar sus debilidades y errores al instante y con mucha facilidad, mientras que a Alita la hacen muy perfecta, queriendo arrinconarla como una debilucha pero resultando más fuerte que el resto. Y aún peor es el romance entre Alita y Hugo, el cual se siente forzado y fuera de lugar. En vez de enfrentar a Nova porque está tratando de destruirla, lo hace por lo que le pasa a Hugo o lo que quiere Hugo. Esto la convierte en una sumisa de sus sentimientos por unn hombre, cayendo en los prejuicios sentimentales presentes en la sociedad actual. Pero algo que no se puede dejar de mencionar es el dialogo, el cual además de ser expositorio, también está lleno de clichés y estereótipos que resultan fuera de la época en la que se supone que la historia toma lugar.


Lo que más se salva de la película es el diseño de producción que usa de buena referencia el manga y recrea el scrapyard y Zalem. Pero a la vez, convirtiendo a la Tierra en un universo distópico casi aterrorizador, pero sumamente interesante al ver tantas culturas y lenguajes unidos en un mismo lugar. Al igual, el diseño de vestuario y el diseño de los cyborgs hacen de la historia más entretenida. La gran excepción es Alita, la cual la quisieron crear parecida a la imagen de la original del manga, pero resulta muy extraña para poder mirarla por más de unos minutos. Mientras estuviese peleando o jugando motorball, se veía bien natural, pero durante el resto de la película se veía... rara.

Si estás pensando ver Alita porque eres fanático del manga y esperas las referencias, adelante; pero eso no significa que la película realmente sea lo que las expectativas crearon. Es una historia narrativamente pobre, salvable por los efectos especiales y una fotografía que le recordaba a la audiencia en los momentos más necesarios que esto es en realidad una película de acción scifi. Robert Rodríguez hace su mejor intento como director y trata de salvar la historia de Alita, pero ni su experiencia previa en scifi, ni la reproducción de los personajes futurísticos me convencen de recomendar a Alita.

jueves, 16 de noviembre de 2017

Liga de la Justicia (Justice League)

Motivado por la fe que había recuperado en la humanidad e inspirado por la acción altruista de Superman, Bruce Wayne recluta la ayuda de su nueva aliada, Diana Prince, para enfrentarse a un enemigo aún mayor. Juntos, Batman y Wonder Woman se mueven rápidamente para intentar encontrar y reclutar un equipo de metahumanos, con Aquaman, Cyborg y Flash, que combata esta nueva amenaza; pero, puede que sea demasiado tarde para salvar el planeta. (FILMAFFINITY)



Superman está muerto y sus seguidores lo siguen llorando. Mientras tanto, Bruce Wayne/Batman (Ben Affleck) sigue el rastro de unas criaturas extrañas que, una vez destruidas, dejan la marca de tres cuadros. Por el aspecto de estos monstruos y la insistencia de los signos, cree que podría tratarse de una nueva amenaza para la humanidad. En distintas partes mitológicas del mundo -Amazonia y Atlantis-, unos cubos mitológicos y poderosos son robados por las mismas criaturas. De modo que Diana Prince/Wonder Woman (Gal Gadot) se une a la búsqueda de Bruce y tratan de reclutar otros superhéroes que aún se esconden de la humanidad: el semidios del Atlante, Aquaman (Jason Momoa); un joven con una increíble velocidad, Barry Allen/Flash (Ezra Miller); y un hombre mitad cybord, Victor Stone/Cyborg (Ray Fisher).

Una vez reunidos, deben evitar que Steppenwolf (Ciarán Hinds) recupere el tercer cubo, pero antes se dan cuenta del poderoso adversario que se enfrentan y que necesitarán ayuda para vencerlo, por lo que utilizarán el poder de este objeto para revivir el más importante miembro de esta Liga de la Justicia.


Fue importante conocer previamente las historias de estos personajes para entender la importancia de cada uno en esta trama, del mismo modo que será necesario tener una película para Aquaman, Cyborg y Flash, que los coloquen al mismo nivel de los demás integrantes de este grupo. Pero, ¿realmente funciona esta trama? Para el objetivo de la película, sí lo logra, pero a nivel general, parece que solo será un equipo para una ocasión. Principalmente por el hecho de que (SPOILER ALERT) Superman parece ser el único que logrará salvar el planeta de este villano; en pocas palabras, sin Superman, estarían muertos.

A pesar del gran intento que proyecta Wonder Woman por pregonar paz entre todos los personajes, es obvia las energías de superioridad que transmiten casi todos, con excepción de Flash, quien es el más inocente. No es hasta el tercer acto de la película que se nota una química forzada entre ellos, para poder derrotar al villano.

A pesar de que la historia es consistente y todas sus subtramas logran unirse y crear una trama completa y sólida, el guion tiene fallas importantes, con escenas y diálogos totalmente innecesarios, que ya sean estaban ahí para exponer el argumento a través de palabras o para dar chistes un poco forzados.


El desarrollo de los personajes es uno de los puntos fuertes, principalmente en el caso de Flash/Barry Allen, quién se merece una película para sí solo, que lo permita divertirse y crecer más como superhéroe, tal y como otros lo han hecho para ganarse el respeto de la audiencia. Sin embargo, a nivel general, las acciones de los protagonistas fueron opacados por diálogos flojos que provocan una malinterpretación de cada uno. Aquaman no parecía tan parlanchín en los trailers y Cyborg suena muy fuera de este planeta, aunque haya sido casi totalmente reconstruido.

Por otro lado, la atracción serán los efectos especiales, complementados por cortes en slow-motion que permiten tener una mejor visión de lo que sucede en la escena, desde el punto de vista de los personajes. Al igual que el increíble trabajo de fotografía, el diseño de vestuarios (bien cercano a los originales de los comics -con excepción de Aquaman-) y la musicalización creada por el maestro Danny Elfman, que dan esa verdadera atmósfera de acción, suspenso y heroismo.


Las escenas postcréditos son importantes para entender que seguirá en el universo de DC: ¿quién será el próximo villano? ¿será peor que este último? Las pistas son importantes y crean la suficiente incertidumbre para querer volver a ver estos superhéroes.

A pesar de las expectativas generadas por los trailers, Justice League se queda un poco corta y no alcanza las que verdaderamente debió crear, debido a fallos de guion, la escasa química entre los personajes y la carente lógica en muchas de las decisiones que el director tomó para narrar la historia. Es una entrega interesante, pero no lo suficiente para ser comparada con la competencia.