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domingo, 8 de octubre de 2023

Crítica Cinéfila: Fair Play

Recién comprometidos, Emily (Phoebe Dynevor) y Luke (Alden Ehrenreich), una próspera pareja de Nueva York, no se cansan el uno del otro. Cuando surge un codiciado ascenso en su despiadada empresa financiera, los intercambios de apoyo entre los amantes comienzan a agriarse hasta convertirse en algo más siniestro. A medida que la dinámica de poder cambia irrevocablemente en su relación, Luke y Emily deben enfrentarse al verdadero precio del éxito y a los desconcertantes límites de la ambición. 



Con el andar de los años y los estilos narrativos que se introducen anualmente en los festivales, Sundance ha demostrado ser una burbuja que siempre tiene la posibilidad de incluir más que solo el cine independiente. "Fair Play" es uno de esos casos, un drama financiero muy inteligente, ambientado dentro de un fondo de cobertura despiadado de Nueva York, pero también es un thriller romántico que analiza la pasión sexual (y la política sexual) en la era posterior al #MeToo. Es una de las pocas películas de Sundance que podría abrirse paso en el mundo real, y en un momento en que películas como “Tár” y “The Fabelmans” han tenido problemas por sus temáticas controversiales, eso la convierte en un bien escaso. Pero la clave del éxito potencial de esta película no es sólo que esté realizada en un género comercial. Es que “Fair Play”, si bien está llena de sexo, dinero, puñaladas corporativas por la espalda y muchas otras cosas que son divertidas de ver, realmente es una buena película.

Escrita y dirigida por Chloe Domont, directora de series de televisión como“Billions”, “Ballers” y “Clarice”, hace su debut con esta trama y ha creado una de las pocas películas ambientadas en el mundo financiero que da exactamente en el punto de cómo hacerlo bien entretenido y analítico a la vez (la jerga de los números, los sistemas de riesgo/recompensa, la camaradería y la traición entre colegas); lo logra de una manera que la hace lo suficientemente auténtica como para permitirnos creer que estamos viendo este mundo como realmente es, y no una versión demasiado simplificada de Hollywood. “Wall Street”, en los años 80, era un drama financiero que sabía cómo hablar. Más recientemente, esas películas incluyen “Boiler Room” (2000) y “Margin Call” (2011).

“Fair Play” se une a su exitosa compañía, y parte de lo entretenido es que los personajes, al analizar en qué posiciones están, hablan de una manera tan rápida y densa con información privilegiada que la película no nos pregunta si la conocemos lo suficiente para estar al día con cada palabra. Nos pide que asimilemos la lógica subyacente de las transacciones: cómo cada decisión de comprar o vender se basa en el conocimiento sobre las empresas a las que los analistas se han conectado con una facilidad inquietantemente asombrosa. Es como si estuvieran apostando no a hologramas 3D temblorosos cuyos perfiles cambian constantemente.

En el centro de la historia están Emily (Phoebe Dynevor) y Luke (Alden Ehrenreich), a quienes conocemos en una boda, donde están lo suficientemente borrachos y enamoradizos como para colarse en el baño para un "polvo casual". En el fragor de la acción, Luke deja caer un pequeño objeto metálico al suelo; es el anillo de compromiso que planea ofrecerle a Emily. Él lo hace, ella acepta y regresan a su deteriorado pero espacioso apartamento cerca de Chinatown. A la mañana siguiente, salen juntos de camino al trabajo, luego se separan y toman direcciones opuestas. Pero en la siguiente escena, suben juntos en el ascensor, conversando falsamente el lunes por la mañana, cuando llegan a las oficinas de One Crest Capital.

Ambos trabajan allí como analistas, pero han mantenido en secreto su relación romántica. Como aprendemos, no es porque sean muy privados; es porque la relación viola la política de la empresa. La película utiliza esta situación post-#MeToo, del mundo demasiado real, para producir escenas que aprovechan un nuevo sabor de drama de oficina, ya que los dos tienen que actuar estudiadamente indiferentes el uno con el otro. Pero después de que despiden al “Product Manager” (o PM) del fondo de cobertura y este destroza su oficina con un palo de golf en una rabia, su puesto queda repentinamente vacante, y Emily, inclinada sobre la pantalla multicolor de la computadora de Luke, no puede resistirse a contarle sobre el rumor que ha oído: que el puesto va a ser para él. En cambio, Emily recibe una llamada durante la madrugada, convocándola al centro de la ciudad para tomar una copa con Campbell (Eddie Marsan), el jefe y dueño de la empresa. Le hace saber a Emily que es ella quien será la nueva gerente.

Tan pronto como le da la noticia a Luke, él reacciona de una manera perfecta en un libro de texto, en su forma de cálida felicitación y apoyo. Cuando dice: "Estoy orgulloso de ti", lo hace con una sonrisa arrugada de sinceridad. Pero es una señal de lo sutil que es “Fair Play” en el hecho de que no necesitamos ver la decepción subyacente de Luke al instante; podemos leerlo en la vibra de Alden Ehrenreich. No es tu típico matón abusivo; es un motor y agitador cerebral. Y eso lo hace perfecto para interpretar a un aspirante a experto en finanzas que ha aprendido a mantener sus pensamientos en secreto y ahora tiene que hacerlo incluso en su relación amorosa.

A Luke se le asigna ser el analista de Emily, lo que significa que trabaja directamente bajo sus órdenes; él hace recomendaciones sobre qué activos líquidos negociar y ella decide. Podemos saber cómo va a ir esto tan pronto como él se demore en responder una de sus solicitudes de correo electrónico (solo espera unos 30 segundos, pero la lentitud lo dice todo). Y cuando hace una petición urgente para una compra, y resulta que su información era incorrecta y el comercio se hunde, la situación estalla. La reacción del empresario al enterarse de que el fondo ha perdido millones no es agradable. De hecho, es impactante. Él llama a Emily "fucking dumb bitch" en su cara. Pero se supone que debemos entender que el lenguaje abusivo, incluso en esta época, está ahí para significar el culto a la crueldad de los fondos de cobertura, un culto del que Emily, como todos los presentes, quiere ser parte, por lo que se calla al respecto. Y cuando ella hace un intercambio, basado en una corazonada propia e ignorando una sugerencia de Luke, que se esta se convierte en una bonanza y todo está perdonado. A la mañana siguiente, ella entra triunfante y Campbell le da una comisión: un cheque por $575,000 dólares.  

En la oficina de One Crest, usted es un ganador o un perdedor. Y lo que aprendemos, junto con Emily, es que casi todos los presentes han sido designados perdedores. Después de aproximadamente dos años, a menos que hayas saltado al siguiente nivel, se espera que metas el rabo entre las piernas y te vayas. Emily ha escapado de este destino. ¿Pero Luke? No tanto. Es un perdedor en la empresa simplemente porque no es uno de los (pocos) ganadores en términos de bonanzas, y el gusano de la duda que comienza a carcomerlo asoma la cabeza cuando le pregunta a Emily, con aparente inocencia, si su jefe abusó de ella. En una película menor (por ejemplo, si “Fair Play” hubiera sido realizada por Adrian Lyne de los años 90), la paranoia de Luke sobre la infidelidad se habría expandido en él y se habría apoderado de él. Pero aquí el punto es mucho más astuto. Realmente no le preocupa la infidelidad. Está utilizando la perspectiva para socavar la competencia de Emily, para decir, en esencia, “el jefe puede tener planes para ti. Esa es la verdadera razón por la que conseguiste este puesto”.

Emily, a los ojos de Luke, no puede ganar. Sale con los gerentes de alto nivel a tomar unas copas, incluso los acompaña a un club de lap-dance, donde sigue el juego de su actitud de fraternidad, porque sabe que eso es lo que tiene que hacer; ella tiene que estar en el club de chicos para ser ganadora. Pero cuando Luke la critica por ello, pellizcándola con la sombría condena: "No te pareces a uno de los chicos", es una gran línea que cristaliza la paranoia masculina #MeToo. Él está diciendo: "Maldito sea si lo haces, maldito si no lo haces". El diálogo entre la pareja se convierte lentamente en una tormenta de juegos de poder. Es como el gran argumento sobre el restaurante al principio de “Triangle of Sadness” que ojalá Ruben Östland hubiera podido sostener.

La oficina de un fondo de cobertura es un lugar único, a años luz de la mayoría de nosotros, pero Chloe Domont usa la oficina aquí para canalizar algo sobre el espíritu de nuestro tiempo. Hay muchas justas obscenas y el parloteo financiero hace que los personajes suenen como computadoras en Adderall, pero no hay verdadera bonhomía, no hay alegría fuera del ping momentáneo hacia el próximo trato. La deliciosa interpretación de Eddie Marsan como Campbell encarna la nueva era. Es despiadado y omnisciente, con una mirada que podría atravesar un glaciar. Los hombres en la oficina (y sí, casi todos los hombres) reconocen que han creado una cultura de sociópatas y eso les parece bien. Pretender lo contrario no es ganar. Tu único dios es el mercado.

¿Luke está celoso de Emily? Definitivamente. Pero “Fair Play” es una buena película porque sus celos expresan algo más grande: la forma en que la energía del "futuro es femenino" de su promoción afecta su lugar en el universo. Y una vez que él revela sus verdaderos colores, Emily también lo hace, para nuestra sorpresa. Ella deja salir lo que estaba reteniendo, y la actuación de Phoebe Dynevor, que ha sido a la vez ardiente y contenida, estalla de una manera que no esperábamos. Emily se ha ganado su lugar entre los gladiadores, algo que Luke ha dicho que apoya pero que inmaduramente demostró que no lo tiene. 

Los mayores puntos fuertes de la película son su guión nítido y sus fenomenales actores principales, quienes ofrecen interpretaciones comprometidas que oscilan entre un pragmatismo despiadado y una emocionalidad explosiva. Dynevor le da a Emily una complejidad que la hace siempre atractiva de ver, y Ehrenreich, que no ha estado mucho desde "Solo: A Star Wars Story" de 2018, captura perfectamente la toxicidad de un hombre egocéntrico que ha comprado completamente la propia posición que ocupa en la oficina. "Fair Play" sostiene que, para los ultraambiciosos, el capitalismo engendra una enfermedad que puede destruir todos los demás aspectos de la vida de una persona, sobre todo si es hombre. Por suerte para nosotros, los resultados son electrizantes y perversamente emocionantes.


sábado, 27 de marzo de 2021

Crítica Cinéfila: El Agente Topo

Sergio es un espía chileno. O algo parecido. Al menos, se le ha ofrecido este trabajo después de un casting organizado por el detective Rómulo, un investigador privado que necesita a un topo creíble para infiltrarse en un hogar de jubilados. 



Hay una cierta emoción inmersiva que proviene de los documentales más sutiles, y "El Agente Topo" personifica ese mismo sentimiento. El encantador estudio del personaje de la directora chilena Maite Alberdi se desarrolla como un intrincado thriller de espías, en el que un viudo de 83 años de carácter dulce se infiltra en un asilo de ancianos a instancias de un detective privado. El plan sale mal con todo tipo de resultados cómicos y conmovedores, tan bien ensamblados dentro de un marco de arquetipos ficticios. Le suplico a Hollywood que no intente hacer un remake.

Y aún si lo intentaran no lo lograrían sin sentirse totalmente falsos, porque "El agente Topo" ya es una de las películas de espías más conmovedoras de todos los tiempos: una rara combinación de géneros que solo funciona tan bien porque se te acerca sigilosamente. 

Comienza con una solicitud inusual: el detective Rómulo Aitken, un ex investigador criminal, pone un anuncio en el periódico para un hombre de entre 80 y 90 años para completar un trabajo de tres meses. Desde su oficina, entrevista a una serie de caballeros curiosos intrigados por las perspectivas de una nueva oportunidad a su edad. A medida que el montaje de conversaciones se acumula, “El Agente Topo” establece la energía encantadora y lúdica que lo lleva a lo largo de la siguiente hora.

Rómulo finalmente se decide por el afable Sergio Chamy (ambos hombres solo son identificados por su nombre de pila, un dispositivo irónico que solo se deshace de los créditos de la película) e inmediatamente se pone a trabajar. Sergio, un tipo escuálido cuya expresión aturdida hace que sea difícil saber si comprende completamente el desafío que tiene entre manos, parece ser el tipo adecuado de figura desprevenida para llevar la agenda encubierta de Rómulo. Como explica el detective, su cliente es la hija de una mujer en el Hogar de Ancianos de San Francisco, preocupada porque su madre ha sido víctima de abuso. Sergio debe infiltrarse en la casa, acercarse a la mujer e informar sobre sus hallazgos en cada paso del camino.

Rómulo equipa a su agente con una serie de cámaras ocultas (una incrustada en un bolígrafo y la otra en sus gafas), y aunque ese ensamblaje de alta tecnología podría ser lo suficientemente fácil para que 007 se ponga a trabajar, el mayor desafío de Sergio implica el uso de un teléfono inteligente. Las bromas se escriben solas y se reproducen el tiempo suficiente para que él entienda la esencia de sus nuevos juguetes para que la misión pueda avanzar al siguiente nivel. Aliviando las preocupaciones de la hija de Sergio, Rómulo explica que Sergio debe informar sobre su misión en cada paso del camino, mientras un equipo de filmación, aparentemente allí con el pretexto de hacer un documental tradicional sobre el asilo de ancianos, captura su progreso.

Sergio es un soldado obediente, pero una vez que llega al hogar de ancianos, la misión se enfrenta a todo tipo de inconvenientes, principalmente porque es tan encantador que no puede evitar convertirse en el centro de atención. Sergio, un hombre de buen corazón que brinda consuelo a muchas de las figuras solitarias de la casa, envía largos informes de audio a Rómulo a través de WhatsApp, documentando sus días sin rumbo mientras el detective se frustra por la falta de progreso. Los resultados son exactamente tan deliciosos como suena: la voz en off de Sergio se convierte en la fuerza motriz de la narrativa a medida que su perspectiva inocente y serpenteante toma el control, y la película sigue abriéndose a las mini-historias nostálgicas y melancólicas de los varios nuevos amigos Sergio trae a su órbita.

Sin embargo, si bien Sergio puede ser lento, no es un irresponsable y finalmente ve a su objetivo: una mujer solitaria llamada Sonía Pérez, que evade sus insinuaciones amistosas cuando Sergio se convence que ella debe estar escondiendo algo. A través de una serie de desarrollos fascinantes, Sergio sigue a su sujeto por la casa.

Es aquí donde “El Agente Topo” sufre una silenciosa transformación. Aunque la misión de Sergio arroja resultados reales, llevan la historia en una nueva dirección seductora, más centrada en observaciones conmovedoras sobre el medio solitario que en el misterio que nos introdujo a la misma. Mientras Sonía lo ignora, Sergio se hace amigo de muchos de los otros residentes, incluida una mujer senil que se involucra en llamadas telefónicas imaginarias con su madre muerta y otra, la virgen Bertita de toda la vida, que se enamora tanto de él que comienza a especular sobre el matrimonio. Con el tiempo, Sergio es tan popular que incluso lo coronan el rey del asilo de ancianos en un hilarante boato que una vez más lo aleja de su trabajo. Al mismo tiempo, lo encamina hacia uno nuevo: aceptar su mortalidad y encontrar un nuevo sentido de propósito para alegrar las vidas de otras personas que necesitan su compañía.

Por mucho que “El Agente Topo” se deleite con la diversión incorporada en su escenario, Alberdi permite que la realidad del escenario se apodere de el documental: las lágrimas de admisión de la soledad atraviesan el proceso, seguidas de destellos de ira e incluso de muerte, a medida que las anotaciones del diario de Sergio crecen más. Puede que “El Agente Topo” no parezca un documental, pero se basa en un final poético enredado en una autenticidad emocional.

Los documentales de Alberdi a menudo utilizan este toque delicado para explorar historias personales inusuales, desde “The Lifeguard” de 2011 hasta “The Grown-Ups” de 2017, una historia alegre que gira en torno a un grupo de compañeros de clase de mediana edad en una escuela para personas con síndrome de Down. “El Agente Topo” toma ese potencial y lo aclara, redefiniendo los clichés narrativos y dándoles un nuevo potencial en una historia significativa.

Es posible que Sergio no tenga la arrogancia de James Bond, pero hay una cualidad galvanizadora en su virtuoso viaje que va un paso más allá del camino de un héroe promedio. Sergio no tiene que descubrir todas las pistas para darse cuenta del verdadero culpable, la falta de empatía por las almas viejas abandonadas, y está demasiado ansioso por salvar el día.


lunes, 25 de enero de 2021

Crítica Cinéfila: Sound of Metal

Narra la historia de un joven batería de una banda de música que comienza a perder la audición.



Riz Ahmed es el tipo de actor que siempre parece sobresalir del encuadre, y en "Sound of Metal", está atrapado. Como Ruben, el baterista de heavy metal que se queda sordo, Ahmed transmite las complejas frustraciones de perder el contacto con el mundo que lo rodea, sin importar cuánto luche por aferrarse a él. Este enigma devastador se basa en el mejor uso del diseño de sonido en la memoria reciente, ya que su director y guionista Darius Marder sumerge a los espectadores dentro de los límites de la relación en deterioro de Ruben con el mundo que lo rodea, y clasifica lo demás para construir uno nuevo. La brillante actuación de Ahmed se asienta en un complejo paisaje sonoro que resuena incluso en un silencio total.

Desde el momento en que Ruben aparece en pantalla, Marder sube el volumen. Golpeando su batería en el calor de un espectáculo a todo volumen, Ruben parece tener la rutina ideal para adaptarse a sus talentos. Viviendo en una casa rodante destartalada con su novia y compañera de banda Lou (Olivia Cooke), está inmerso en una gira y ha encontrado una partner-in-crime para mantener su vida en equilibrio. Mientras la pareja deambula por su casa móvil al ritmo del jazz clásico, su nerviosismo insinúa la historia de la adicción que se manifiesta más adelante; al mismo tiempo, está claro que han pasado de ese capítulo a una unión poderosa.

Ruben está sorprendido cuando, sin previo aviso, la música se amortigua en un zumbido sordo una noche, enviándolo en una búsqueda desesperada de un médico. El rostro de Ahmed encarna el puro horror de la situación cuando se da cuenta de que casi no escucha, dejándolo incapaz de comprender la mayoría de las palabras a su alrededor. Los profesionales médicos no se detienen a pensar por qué le sucedió (podría ser el ruido de la batería, podría ser una afección autoinmune) porque la conclusión es la misma: no regresa y necesita preservar la audición que le queda. En cambio, sigue sus instintos de regreso al escenario, hasta que casi lo destruye.

El primer acto desorientador de la película es la historia de un músico mugriento comprometido con el costo físico de su arte hasta el punto de la ignorancia voluntaria. Pero Lou, a quien Cooke interpreta con una convincente mezcla de empatía e ira, no quiere nada de eso. Marder nos da fragmentos de la condición en declive de Ruben mientras la pareja discute sobre la situación, haciendo malabares con las llamadas unilaterales con su gerente hasta que recibe ayuda de mala gana.

Esa decisión coloca la película en una sección intermedia fascinante, ya que Ruben se alista en una comunidad de sordos remota para adictos en recuperación y gradualmente se sumerge en su ecosistema único. Supervisada por el lector de labios Joe (Paul Raci), la casa le brinda a Ruben la oportunidad de aceptar su sordera en lugar de apresurarse a reunir fondos para un impacto coclear. El supervisor ve potencial en la actitud luchadora de Ruben, empujándolo a través de una vida dura para hacer las paces con su condición. A medida que Ruben comienza a aprender el lenguaje de señas, deambula por la propiedad e incluso se une a los niños sordos en una escuela primaria vecina/

Pero la vida tiende a seguir caminos irregulares, y la relación de Ruben con su vida anterior lo lleva a realizar una serie de actos desesperados que amenazan con arruinar su progreso. Marder, quien escribió la película con su hermano Abraham, deja caer pequeños detalles que apuntan al complejo conflicto interno de Ruben mientras lucha por clasificar sus prioridades. Incluso los momentos más cálidos y equilibrados de la película vienen teñidos de la inquietud de que todo podría desmoronarse en cualquier momento. 

Pero ese delicado equilibrio no funcionaría sin la encarnación de Ahmed del desafío en cuestión: el actor muestra un comportamiento furioso y conmocionado durante la mayor parte de la película, y siempre es una demostración convincente. Ahmed es tan creíble que mantiene el suspenso del drama en juego incluso cuando se empuja a circunstancias artificiales durante el prolongado acto final, y finalmente da un salto melodramático. La adicción tardía de la historia de fondo familiar, con un cameo glorificado de Mathieu Amalric como el padre perspicaz de Lou, tiene una cualidad de calzado que se siente como si estuviera sacada de una película menor. Por mucho que Marder sobresalga en la construcción de estas circunstancias, no puede conseguir el paquete completo.

Afortunadamente, la película llega en un momento solitario que lleva su poesía a un final satisfactorio. Tras una escena en la que los aplausos se desdibujan hasta convertirse en un siseo ensordecedor, Marder nos devuelve al silencio, poniendo en primer plano la forma en que Ruben debe desvincularse de una vida que ya no es sostenible. Gran parte del crédito de esta película se lo lleva el departamento de sonido, supervisado por el editor de sonido Nicolas Becker, quien tuvo créditos más pequeños en películas como "Gravity" y "Arrival". 

Durante gran parte de la película, Ruben exuda la desesperación de un hombre dispuesto a restaurar su audición a cualquier costo; el peso emocional de este drama conmovedor proviene de su capacidad para llegar a una nueva revelación. “Sound of Metal” trata, en última instancia, de lo que significa marchar al ritmo de un tambor diferente cuando la música familiar se detiene para siempre.


lunes, 21 de septiembre de 2020

Crítica Cinéfila: Unpregnant

Verónica es una adolescente de 17 años de Missouri que descubre estar embarazada muy a su pesar, noticia que amenaza con destruir su sueño de matricularse en una universidad de la Ivy League a la que aspira alcanzar desde que era niña.



Hollywood no es ajeno a las comedias de viajes por carretera, pero Unpregnant de HBO Max le da un nuevo giro al género, con una historia sobre dos chicas de secundaria que viajan a través de las fronteras estatales porque una de ellas necesita un aborto. Dirigida por Rachel Lee Goldenberg (Valley Girl), Unpregnant ofrece una comedia de viaje por carretera divertida sobre la amistad femenina y el aborto, con actuaciones interesantes de sus dos protagonistas.

Protagonizada por Haley Lu Richardson (Five Feet Apart) como Veronica Clarke, de 17 años, ella es una estudiante de secundaria de apariencia perfecta que inesperadamente queda embarazada. Con planes de asistir a una universidad de la Ivy League después de graduarse, Veronica decide que abortará. Sin embargo, dado que vive en Missouri y para someterse a un aborto se requeriría el consentimiento de los padres ya que es menor de 18 años, Veronica decide conducir 1000 millas hasta Nuevo México para el procedimiento. Pero con sus amigas demasiado preocupadas en sus míseros problemas personales y su novio Kevin (Alex MacNicoll) proponiendo en lugar de solidarizarse y apoyarla en el aborto, Veronica recurre a su mejor amiga de la infancia Bailey Butler (Barbie Ferreira). Juntas, las dos hacen el viaje a Nuevo México, y aunque se encuentran con muchos obstáculos en el camino, Veronica y Bailey están decididas a llegar a Albuquerque.

Tomada en su premisa básica, Unpregnant ciertamente podría haber sido un drama más serio (y, de hecho, la premisa de una niña que cruza las fronteras estatales para abortar es la historia del drama de 2020 "Never Rarely Sometimes Always" ), pero esta película se inclina más hacia una mezcla de comedia de viajes por carretera y la mayoría de edad. Para ser claro, Unpregnant no hace una broma sobre el aborto, aun cuando la descripción del procedimiento es franca y realista. Pero la película ciertamente se burla de las dificultades de abortar para muchas mujeres en los Estados Unidos, que aunque no es nada de lo que uno debería reirse, termina siendo un humor catártico e irónico. Hay una escena en particular en la que Veronica suelta sus frustraciones sobre la legislatura que requirió su viaje por carretera y, si bien algunos pueden encontrarlo como un sermón, es inesperadamente catártico ver a una adolescente frustrada gritando sobre las formas en que el gobierno de los EEUU se rige sobre el cuerpo de la mujer. Y de paso, Unpregnant no rehuye ningún aspecto de ser una adolescente, incluida la realidad de hacerse un aborto.

Sin embargo, en el centro de la historia está la amistad entre Veronica y Bailey, que es esencialmente inexistente al comienzo de la película, pero que se reaviva en el transcurso de su viaje. Su relación es el corazón de la película, y Richardson y Ferreira hacen un trabajo fantástico al dar vida a esa dinámica. Las actrices tienen mucho encanto en sus propias escenas en solitario, y Richardson en particular eleva a Unpregnant con su interpretación madura, pero juntas ofrecen a la película la ligereza y el corazón que necesita para tener éxito. Richardson y Ferreira se unen a algunos miembros de reparto sólidos, incluido Giancarlo Esposito en un papel breve pero memorable como el conductor de limusina Bob, así como a Breckin Meyer y Sugar Lyn Beard como una pareja que ofrece a Veronica y Bailey un empujón para llegar a Albuquerque, resultando ser una pareja en contra del aborto; la cantante Betty Who también hace una breve aparición como piloto de carreras de la que Bailey se enamora. En total, es un elenco sólido que ayuda a construir el mundo de Unpregnant, pero son Richardson y Ferreira quienes brillan más.

Donde  Unpregnant vacila un poco es en el desarrollo de las motivaciones de los personajes principales. Debido a que la película pretende ser una comedia de viaje por carretera ligera y alegre, se esfuerza por profundizar en las relaciones de Verónica y Bailey con sus familias y, en particular, en la desesperación de Verónica por llegar a Albuquerque. En cambio, Unpregnant obliga a los espectadores a inferir esa profundidad basándose en unas pocas líneas de diálogo, como comentarios sobre los padres de Veronica (aunque su padre nunca es visto) y su aceptación en Brown. Ciertamente, esos aspectos de las historias de aborto están bien pisados. Claramente apunta a no ser ese tipo de historia, pero deja la película sintiéndose un poco temáticamente delgada. Goldenberg tiene algo que decir en Unpregnant, pero ese mensaje a veces se confunde en medio de las persecuciones de autos y los montajes de Kelly Clarkson.

Algo simpáticamente agradable es que las situaciones en medio del viaje de carretera eran irónicamente relacionados a que podría empeorar el viaje en torno a las mismas situaciones que viven ambas adolescentes, sobretodo el hecho de tener que salir de su ciudad a otra donde el aborto sea más fácil de lograr. En última instancia, Unpregnant cuenta una historia que no se ve a menudo en el cine desde una perspectiva que es aún más rara en las películas sobre el aborto, y eso por sí solo hace que valga la pena echarle un vistazo. Más allá de eso, también es un viaje genuinamente divertido, con Richardson y Ferreira llevando a los espectadores a dar un paseo y dándole la bienvenida a la amistad genuina de Veronica y Bailey. Puede que no sea la historia más íntima o impulsada por los personajes sobre el aborto, pero ofrece una versión diferente e igualmente convincente de un procedimiento del que rara vez se habla a pesar de que tantas mujeres se lo han sometido. 


lunes, 20 de abril de 2020

Crónica Cinéfila: 10 Series de Netflix que he estado viendo durante la cuarentena


El Coronavirus ha sido un buen mal para la industria de streaming. Todas las semanas, las plataformas digitales actualizan su contenido para mantener lo suficientemente entretenida a su fiel audiencia, incluyéndome. Ya se encuentra de todo, desde películas de época hasta películas "hervidas" (así le llamo a las películas que parecen que las hicieron en menos de un mes -ustedes saben a lo que me refiero-). Pero la que le lleva millas de ventajas es Netflix.

Justo ayer leía cómo las acciones de Netflix han sobrepasado a Disney, y lo que le aventaja es que, sin importar dónde esté, y a diferencia de otras favoritas como Disney + y Hulu, Netflix es accesible desde cualquier parte del mundo. 

Y ahí surge la gran interrogante de parte de ustedes: ¿qué podríamos ver en Netflix hoy en día? Siéndoles bien sincera, Netflix tiene un contenido muy variado, para todo tipo de audiencia. Pero cómo ya me han insistido mucho que les recomiende, les voy a dar una lista aún más de preferencia: lo que yo estoy viendo actualmente.

Advertencia: si usted no ve ninguna de estas series, algunas tienen más de una temporada, así que prepárese a verla desde el principio para poder entenderla. 

La Casa de Papel: ¿Y se creen que no la incluiría? La Casa de Papel se ha convertido en una de mis series favoritas desde hace mucho tiempo, tanto así que he visto las primeras temporadas algunas dos veces ya. Justo a tiempo llega su cuarta temporada para darnos un poquito de acción necesaria bajo cuatro paredes.

Sinopsis: Las vidas están en juego ya que el plan del profesor comienza a desmoronarse y la tripulación debe defenderse de los enemigos tanto dentro como fuera del Banco de España.


Ozark: Comencé a ver Ozark justo cuando comenzó el Coronavirus y en menos de 1 semana ya había llegado al final de la segunda temporada. A diferencia de La Casa de Papel, Ozark es como sentir la cortada de un cuchillo lentamente, con detalles escondidos y análisis metódicos que solo se le ocurrirían a una mente tan inteligente como la de Marty Byrde. Pero la tercera temporada le saca un rostro que no habíamos visto nunca (el que sabe, sabe).

Sinopsis: Son seis meses después, el casino está en funcionamiento, pero Marty y Wendy están luchando por el control del destino de la familia. Marty predica manteniendo el status quo. Ayudada por una alianza con Helen y el líder del cartel de drogas Omar Navarro, Wendy planea su expansión. Pero cuando el hermano de Wendy, Ben, llega a la ciudad, la vida de todos cae en el caos.


Kingdom: Desde que me dijeron, "hay zombies", me tiré de cabeza a ver esta serie. Todavía no he terminado la segunda temporada, pero solo les diré un detalle: nunca había visto tanta belleza cinematográfica con una trama que incluyese muertos vivientes. Eso y el detalle importante de que toma lugar a principios del siglo XVII, poco después de las invasiones japonesas de Corea. Si no la quieren ver desde el punto de vista sangriento (como yo), por lo menos haganlo con una apreciación cultural.

Sinopsis: El rey fallecido se levanta y una misteriosa plaga comienza a extenderse; el príncipe debe enfrentar una nueva generación de enemigos para desvelar el malvado plan y salvar a su pueblo.


Unorthodox: Cambiando un poquito el tono, aterricé en esta historia después de haber leído muchos comentarios mixtos sobre el mensaje a nivel general. Desde mi punto de vista, es una buena manera de explorar la cultura ortodoxa y las limitaciones que sus jóvenes sufren para seguir la tradición familiar. El personaje de Esty será tu típica "pez fuera del mar", pero sus intenciones son muy personales e inspiran lo suficiente para decirle que siga corriendo mientras pueda.

Sinopsis: Una joven judía ortodoxa abandona el matrimonio que su familia le ha arreglado para seguir la tradición familiar y pone rumbo a Berlín, donde vive su madre. 


Too Hot to Handle: Esta seguro le encantaría a los puritanos que insisten que todas las series ahora se enfocan en el sexo. Imagina estar atrapado en una isla con toda una variedad de exquisiteses humanas y la gran regla es que nadie puede tener sexo. Este reality explora la aventura de 14 concursantes y su persecusión por el gran premio de $100,000 dólares, pero a la vez redescubriendo los sentimientos originales de una relación amorosa.

Sinopsis: Quince concursantes calientes deben abstenerse de todo contacto físico y sexual entre ellos para mantener intacto su fondo de premios en efectivo de $ 100,000. Cada violación de las reglas agota aún más la olla comunitaria (un beso cuesta $ 3,000, el sexo cuesta $ 10,000), lo que obliga a los invitados a trabajar juntos para apoyarse mutuamente en su celibato colectivo.



#BlackAF: Es BlackIsh pero con el estilo de entrevista de Modern Family; una historia más parecida a una parodia de cómo una familia negra rica vive en Los Angeles. Personalmente, y a pesar de las críticas que ha recibido la serie, me la he disfrutado de principio a fin, sobretodo porque aunque se insista que las cosas han cambiado, las personas de color pasan por mucho y gracias a Dios que ya no tienen vergüenza para defenderse.

Sinopsis: Kenya Barris y su familia lidian con las relaciones y las cuestiones de raza y culturales mientras se van haciendo a su nueva y acomodada vida.


Tiger King: Con tanto "apaviento" que la gente estaba haciendo sobre esta serie, decidí darle un chance. Lo que menos esperaba es que, en medio de ver gente criando tigres en medio de Oklahoma, también habrían misterios de asesinatos y el lado más peligroso de las mismas personas que poseen estos animales. 

Sinopsis: Una rivalidad entre los excéntricos de los grandes felinos da un giro oscuro cuando Joe Exotic, un controvertido jefe de un parque de animales, es atrapado en un complot de asesinato a sueldo.



Toy Boy: En mi búsqueda por series españolas, me topé con esta... y vaya que no me arrepiento. Además del banquete visible que la audiencia se dará, es toda la tensión y el misterio que gira en torno a una comunidad poco visitada por el miedo al que dirán. Fue entretenida en cada uno de sus puntos.

Sinopsis: Un stripper se dispone a demostrar su inocencia por un crimen que no cometió y fue encarcelado injustamente durante siete años antes.



Supernatural: Esta serie la vengo siguiendo desde hace muchos años, desde mucho antes de la creación de Netflix, por lo que tenerlo en la plataforma ha sido toda una bendición para revisitar viejos capítulos. La verdad es que los hermanos Winchester siempre han sido principales impulsores por mis gustos de cazar historias sobrenaturales, pero esta última temporada es la más humana que había visto. Que pena que hay que esperar después del apocalipsis para saber como terminará.

Sinopsis: Dos hermanos siguen los pasos de su padre como cazadores, luchando contra seres malvados sobrenaturales de muchos tipos, incluidos monstruos, demonios y dioses que deambulan por la tierra.



Big Mouth: Mi última serie tiene una anécdota interesante. Muchos también me habían insistido que viera esta serie por el morbo (que siempre me llama la atención). Finalmente Andi me convenció, y les juro que la terminé en una semana. Ahora, lo gracioso de la serie no es el morbo ni las ridiculeces que la trama lleva a los personajes, sino toda la realidad que se esconde tras las animaciones. Desde los cambios hormonales intensos hasta esa gran curiosidad sobre el resto de tu cuerpo, es un gran experimento para darle sentido al caos de la adolescencia. Es una serie que le pondría a mis hijos a ver (si los tuviese).

Sinopsis: Amigos adolescentes encuentran sus vidas volcadas por las maravillas y los horrores de la pubertad.


¿Y tú: qué estás viendo durante el Apocalipsis Covid?

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viernes, 25 de mayo de 2018

13 Reasons Why: 2da Temporada

Las cintas de audio solo fueron el principio. La trágica historia de Hannah Baker (Katherine Langford) aún tiene varias aristas que explorar y contar en la segunda temporada de 13 Reasons Why (Por tres razones).



Hannah Baker está de regreso, y no solo en los cassetes. Meses después de que los responsables del suicidio de Hannah hayan escuchado las cintas, ahora se enfrentarán a tener que dar su versión en un jurado, mientras la familia de Hannah demanda al colegio por negligencia de servicio y manejo del acoso en sus estudiantes. Clay tiene que aceptar que su amor platónico ya no está, pero será aún más difícil cuando su fantasma lo acosa mientras él se va enterando de otros detalles de la vida de ella. 

No es extraño que una productora decida continuar una historia que ha sido basada en un libro, pero que ya esta fuente ha sido agotada. Tampoco es extraño que cambien aspectos de la historia para encontrar su propio estilo. Lo que sí me parece inadecuado es que hayan forzado el estilo, y la hayan vuelto aún más sombría, que sea imposible de enseñar a generaciones más jóvenes, lo cual parecía ser el objetivo de esta webserie.


Por supuesto que el final de la primera temporada dejó muchas cuestionantes, pero la historia de Hannah y sus trece razones eran suficiente, intensas y convincente para contar toda una temporada completa a la perfección. No obstante, la poderosa y poética voz de Hannah acababa con la cinta 13 y su participación no iba a ser tan relevante, porque... no está viva. Pero Brian Yorkey encontró la manera de "mantenerla", convirtiéndola en un fantasma que atormentaba/acosaba únicamente a Clay, mientras él le cuestionaba las demás historias que iban surgiendo sobre la vida de Hannah. Ya no era la voz narradora de la historia, ya simplemente deambulaba en la serie, hasta que consiguiera "paz" por lo que le sucedió. Pero el hecho de utilizarla como un fantasma solo da dos conclusiones: ella vive en el limbo por sus decisiones, o Clay se está volviendo loco.


Ahora los narradores son los jóvenes que fueron las razones de Hannah. Su voz narradora se intercala con sus testimonios durante el juicio. En busca de mantener el mismo estilo de la primera temporada, decidieron mantenerlo con estas voces; no obstante, esta no es tan poderosa y creíble como la voz de Hannah, porque, admitámoslo, todos le vamos a creer a una persona que ha fallecido, y nadie le va a creer a quienes provocaron esa muerte (con excepción de Clay, todos amamos a Clay).

Pero además de esto, también hubo una violación total del pasado de Hannah. Nadie conocía ninguna de las historias que los chicos hicieron sobre ella, y aunque se supone que le había pasado mucho más de los 60 minutos de cinta que ella narró, algunas de estas versiones hacen de Hannah una persona irreconocible y cuestionable, lo cual no debería ocurrir, ya que se supone que todos estamos a favor de que se haga justicia a su muerte.


Otros huecos que gritan auxilio en esta historia son los que se fueron introduciendo casi al final, como la irresponsabilidad de una institución que, se supone, vela por la seguridad de los adolescentes en los colegios; como el desconocimiento total de los padres de lo que sus hijos hacen, y no me refiero a que los padres lo saben todo, pero de ahí a que no saben absolutamente nada de lo que sus hijos hacen en su día a día (y noche a noche) es irresponsable y negligente; como el acceso total e inmaduro que todos estos jóvenes tienen y cometen, como violaciones o asaltos sexuales en la misma escuela, atentados armados a la escuela y el uso completamente ilegal e inapropiado de drogas a temprana edad. 

¡Y NO HAY JUSTICIA PARA HANNAH! Los verdaderos criminales salieron ilesos y el último episodio solo dejó más sabores amargos, como más asaltos sexuales y embarazos no deseados.

Spoiler: el último episodio termina con Tyler tratando de atacar la escuela con un rifle, Clay deteniéndolo y Tony llevándoselo a "un lugar seguro". ¿Qué clase de mensaje quieren dejar con eso? Primero, dejan el consejo más irresponsable e inadecuado de cómo actuar durante un atentado armado en un lugar; y segundo, en vez de hablar de justicia y contacto a las autoridades, solo hablan de proteger a quién iba a cometer un atentado armado. Esa no fue una decisión inteligente.


No obstante, es necesario resaltar que los temas tratados en esta temporada (que también fueron presentados en la primera parte, pero aquí se desarrollan aún más) son reales y necesarios de contar, como el suicidio, el acoso escolar, las drogas, el alcoholismo, el uso inapropiado de armas de fuego, la sexualidad en la adolescencia y la violación. Algunos mucho más intensos que otros, pero es el punto a favor de la narrativa, que mantiene la esencia de lo que contaba en la primera. También, el uso de los flashbacks y cómo la edición los incluyó de una manera continua en que da la impresión de que están sucediendo en ese momento, sobretodo en los recuerdos de Clay y lo que él vivió con Hannah.

La relación de Clay y Hannah es uno de los momentos más importantes de la historia y es quizás la razón principal para ver cada episodio y entender aún más de lo que ella quiso contar en sus cintas. La química de ambos personajes es poderosa y creíble, a pesar de ser "humano-fantasma".

La 2da temporada de "13 Reasons Why" es un recuerdo de que, por más razones que la serie quiera decir dar como un sí, hay que pensar que hay más razones que dicen que no. Quizás Yorkie lo recuerde en caso de que esté considerando una 3ra temporada...


jueves, 2 de noviembre de 2017

Stranger Things: Segunda Temporada

1984: los ciudadanos de Hawkins (Indiana) están todavía recuperándose tras los horrores del Demogorgon y los secretos del Hawkins Lab. Ya rescataron a Will Byers del Upside Down, pero una entidad más grande y más siniestra amenaza a aquellos que sobrevivieron.



"Esperar un año para ver la segunda temporada de Stranger Things en menos de 48 horas": esa soy yo en estos momentos, y es que Netflix es una plataforma que te permite disfrutar a tiempo real, sin anuncios y un episodio tras otro hasta que los ojos no puedan más, pero después te deja con ese sabor de "¿y ahora qué?". Sin embargo, no me refiero a que esta nueva temporada no llenó mis expectativas; muy por el contrario, me da más de una razón para esperar la tercera parte.

La serie regresa exactamente un año después de que Will fue rescatado del mundo "al revés/upside down". Al parecer las cosas no han vuelto a la normalidad, pues Will está teniendo episodios que algunos ilustran como sueños despiertos y otros como efectos post-trauma. Pero mientras pasan los días, sus pesadillas se va convirtiendo en vida real, de las cuales nunca sabe como escapar. Cuando su familia y sus amigos se percatan de lo que le está pasando y tratan de ayudarlo, ya es muy tarde para volver a rescatarlo.


Mientras tanto, Eleven vive con Hopper (si no han visto los trailers: sí, ella está vivita y coleando) y lleva una vida de incógnito pues los "malos" siguen buscándola. No obstante, comienza a aburrirse de estar en cautiverio y decide escapar de casa para encontrar a su madre y su "hermana" (quienes también tienen poderes, pero diferentes a El), pero luego decide regresar a Hawkins porque reconoce que su verdadero hogar es junto a Hop, Mike, Dustin, Lucas, Will y Joyce. A parte de que se da cuenta que ellos están en peligro por el Shadow Monster y los demodogs.


Lo mejor de esta serie es que sus historias son desarrolladas en base a sus personajes, que es lo mejor trabajado y diseñado de todo la trama, pues te dejan con esa sensación de que los conoces muy bien y sabes cómo reaccionarán a cada situación que estén viviendo. En esta temporada, Dustin se roba el papel protagónico en más de un episodio, sobretodo después de que encuentra al bebé demogorgon; esta fue una de las mejores decisiones que pudieron tomar los guionistas, pues en la temporada anterior no llenaba las expectativas como sus demás compañeros de reparto, pero en esta ocasión se empodera y guía la historia hacia donde quiere llevarla.

Mike está en un rol más secundario y esto probablemente se debe a que está deprimido por Eleven y porque en la primera temporada su objetivo principal era encontrar a Will (lo cual ya logró), pero cuando finalmente se reencuentre con El y Will vuelva a estar en grave peligro, es cuando vuelve a tomar fuerza y decisiones por el grupo. En el caso de Lucas, su objetivo en esta temporada no va tan cercano al de sus compañeros, sino más inclinado hacia ser aceptado por una chica de su edad, esto siempre relacionado con el tema de su color de piel y el hecho de ser el único niño morenito de su grupo.


A Will no lo termino de conocer bien, principalmente por el hecho de que se pasa la mayor parte de la temporada de un trance a otro, lo cual es genial porque crea mucha tensión, suspenso y jumpscares interesantes, pero no permiten que uno entienda a este personaje que estuvo ausente durante toda la primera temporada.  Mientras que a Joyce le siguen dando sufrimiento, no solo por lo que está pasando su hijo, sino también porque le quitan al nuevo amor de su vida, lo cual siempre me va a doler, hasta que Joyce y Hopper por fin estén juntos (que eso eventualmente sucederá).


Hopper y Eleven son mis personajes favoritos desde el primer episodio de esta serie, y el hecho de haberlos unido, ver cómo se relacionan y cómo crean una familia es muy interesante, pues ambos han pasado por mucho y necesitaban a alguien que les hiciera compañía y que los entendiera y respetara tal como son. 

Me gusta que los demás personajes, como Jonathan, Nancy, Steve, la niña nueva (Max), el antagonista nuevo (Billy) y el novio de Joyce (Bob) tienen sus momentos en la serie, que también les permite desarrollarse y que uno le coja más cariño, sobretodo los primeros tres.


La historia de esta temporada logró responder algunas incógnitas que dejó la primera parte, pero aún sigue dejando otras preguntas: si Barbara no está muerta, ¿dónde está? ¿qué pasará con la madre de Eleven? ¿volveremos a ver a Kali, la hermana de Eleven? ¿el shadow monster abrirá una nueva puerta en el Upside Down? y la pregunta más importante: ¿qué pasará con Nancy, Jonathan y Steve; a quién ella va a escoger?

Lo mejor de la serie sigue siendo la ambientación de este mundo, que nos teletransportan al 1984 en su música, su vestimenta, sus escenarios y su fotografía, y que siempre lo tienen en cada detalle, por más minúsculo e indefenso que sea. Si no se dieron cuenta, esta temporada fue promovida con posters que hicieron homenaje a clásicos de los 80, y esto es nuevamente utilizado en la serie, durante algunas escenas o incluso durante un episodio completo, pero esto es cuestión de observación y estar pendiente a los detalles.


¿Para cuándo la tercera temporada? Es una excelente pregunta, pero mientras tanto no se preocupen por eso. Les recomiendo a que disfruten estos episodios, que están cargados de entretenimiento, tensión, romance, inocencia y humor.

La historia no decepciona.
Los personajes no decepcionan.
La temporada no decepciona.
100% recomendada.


viernes, 20 de octubre de 2017

Gerald's game

Jessie (Carla Gugino) y Gerald (Bruce Greenwood) son un matrimonio maduro que viaja a una remota cabaña con la esperanza de revitalizar su deteriorada relación en un sitio apartado y tranquilo. Allí Gerald propone a su mujer un juego sexual: esposarla a la cama para incrementar las sensaciones. Pero cuando éste muere de un infarto, Jessie tendrá que luchar por su supervivencia. (FILMAFFINITY)



2017 es el regreso de Stephen King al mundo del entretenimiento. A estas alturas, ya se han presentado 3 películas y una serie de televisión basados en sus libros. Pero en el caso de Gerald's Game, la historia va más allá. A pesar de ya tener 25 años de su publicación, nadie se había motivado en producir esta trama, quizás por no ser el clásico terror o porque no sabían cómo llevar este terror psicológico a la gran pantalla. Mike Flanagan (Oculus, Hush, Ouija: origin of evil) toma las riendas de esta nueva adaptación de King y le entrega a la audiencia una película cargada de tensión, suspenso y confusión. 

Su protagonista, Jessie (interpretada por Carla Gugino) ha tenido una vida difícil y su matrimonio no va por buen camino; por eso, su esposo decide hacer una escapada romántica y sorprenderla con algunos "juegos". Pero lo que se iba a convertir en la recuperación de su relación, terminó con ella esposada a la cama, su esposo muerto de un infarto en el piso y un perro del bosque alimentándose de su cuerpo.


En medio de su agonía, su mente comienza a jugar con ella y con todo el público. Es difícil determinar qué es real y que es ficticio, y esto es lo que verdaderamente asusta de la historia. A pesar de que la presencia del perro asusta un poco (y de lo que podría intentar hacer cuando el cuerpo de Gerald esté lo suficientemente podrido y busque carne fresca), lo que más preocupa son las figuras que aparecen alrededor de ella, intentando aconsejarla de cómo escapar de las esposas, antes de que "el fantasma de la muerte" vaya por ella durante la noche, además de los demás demonios del pasado que la persiguen en este momento.

Carla Gugino hace un trabajo interesante y sorprendente como Jessie, pues su agonía y su vulnerabilidad la transmite, al punto de que uno simplemente quiere que ella sobreviva, a parte de que se adentra totalmente en su personaje, logrando que la audiencia se sienta totalmente confundida sobre qué es lo que realmente estamos viendo y qué es producto de la imaginación de Jessie.

El hecho de haber realizado esta película con tan pocos personajes y con un reducido número de locaciones, concentrándose básicamente en la habitación y Jessie esposada a la cama, puede ser un reto y puede caer en lo aburrido, pero la trama, sus conflictos, su pasado y la tensión de querer saber si saldrá de ahí con vida es lo que lleva a querernos quedar hasta el final. Está es la tercera película de Flanagan que se desarrolla dentro de un solo escenario, y está muy bien logrado, incluso mejor que sus dos anteriores.


De igual modo, la fotografía juega con la mente del espectador y está desarrollada en planos secuenciales que te dan la sensación de estar encerrado en un único lugar. La colorización de las escenas se conecta con la tensión del personaje y con los sentimientos que transmite en cada momento de desesperación.

Es importante resaltar que, aunque Gerald's game se enfoca más en un terror psicológico que visual, tiene una de las escenas más dolorosas y sangrientas que he visto en este año. Por más fanático del cine gore que sea, es imposible no desviar la mirada mientras ella pone en maniobra su escape de las esposas.

Las películas basadas en historias de Stephen King siempre son interesantes e intensas, pero esta nueva adaptación ofrece una visión distinta a lo que él normalmente cuenta y le da a su audiencia una nueva experiencia en un terror que podría ser el siguiente más utilizado, si aprenden a saber cómo explotarlo. 


jueves, 31 de agosto de 2017

Death Note

Un día, cuando Light termina las clases, un cuaderno negro le cae del cielo, llamado «Death Note», un cuaderno sobrenatural que es capaz de matar personas si se escriben los nombres en él y si el portador visualiza mentalmente la cara de quien quiere asesinar. (FILMAFFINITY)



Una vez más, Netflix advierte y el público se amotina. Apuesto que a estas alturas, la gran mayoría ya vio Death Note, pues no solo se convirtió en "la sensación del bloque" cuando salió el famoso trailer, prometió ser el regreso de un clásico manga aparentemente intocable. La historia de este anime, de un joven que encuentra una libreta capaz de asesinar a toda persona cuyo nombre estuviese en ella, fue un éxito en su época (y según lo que he escuchado, lo sigue siendo). Pero a pesar de las expectativas, la película no me emocionó tanto como pensé.

Comenzando por el dato de que esta adaptación ni siquiera utiliza actores japoneses, la historia cambia muchos detalles de la versión original, desde la forma en que Light encuentra la libreta hasta sus primeros asesinatos y el encuentro con Ryuk, el ángel de la muerte. El guionista decidió readaptar los personajes y el contenido del Death Note al nuevo contexto y el ambiente en que se desarrollaría.


El personaje de Light se ve muy caricaturizado: sus emociones son poco realistas y su interpretación es confusa. En vez de proyectar la idea de "querer utilizar la libreta para salvar al mundo de los malos", su comportamiento diría como que quiere matar a todo el mundo, porque está cansado de la vida. Del mismo modo, sus compañeros de reparto se ven exagerados y poco desarrollados durante todo su trayecto en esta película, principalmente los personajes de Mia y L. El único que sí sale a flote y logra distinguirse de los demás es Ryuk (interpretado por Willem Dafoe), quien con tan solo aparecer podía darle un sentido totalmente diferente a la escena, a parte de la apariencia física del personaje.


Por otro lado, el desarrollo de la historia se limita a los aspectos básicos de este drama y deja a un lado los detalles moralistas que fueron parte fundamental del anime, la lucha intensa entre Light y L, y la verdadera intención de Death Note. Lo poco llamativo es la colorización y la fotografía empleada en las escenas que, si hubiesen mantenido tal cual como la narraba la versión original, hubiese sido bastante interesante.

Diálogos poco cautivadores, personajes vacíos y la ausencia de los sentimientos adecuados para esta historia hacen de esta película una adaptación más que nunca le ganará a la original y desconoce totalmente la esencia del anime.