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lunes, 25 de enero de 2021

Crítica Cinéfila: Sound of Metal

Narra la historia de un joven batería de una banda de música que comienza a perder la audición.



Riz Ahmed es el tipo de actor que siempre parece sobresalir del encuadre, y en "Sound of Metal", está atrapado. Como Ruben, el baterista de heavy metal que se queda sordo, Ahmed transmite las complejas frustraciones de perder el contacto con el mundo que lo rodea, sin importar cuánto luche por aferrarse a él. Este enigma devastador se basa en el mejor uso del diseño de sonido en la memoria reciente, ya que su director y guionista Darius Marder sumerge a los espectadores dentro de los límites de la relación en deterioro de Ruben con el mundo que lo rodea, y clasifica lo demás para construir uno nuevo. La brillante actuación de Ahmed se asienta en un complejo paisaje sonoro que resuena incluso en un silencio total.

Desde el momento en que Ruben aparece en pantalla, Marder sube el volumen. Golpeando su batería en el calor de un espectáculo a todo volumen, Ruben parece tener la rutina ideal para adaptarse a sus talentos. Viviendo en una casa rodante destartalada con su novia y compañera de banda Lou (Olivia Cooke), está inmerso en una gira y ha encontrado una partner-in-crime para mantener su vida en equilibrio. Mientras la pareja deambula por su casa móvil al ritmo del jazz clásico, su nerviosismo insinúa la historia de la adicción que se manifiesta más adelante; al mismo tiempo, está claro que han pasado de ese capítulo a una unión poderosa.

Ruben está sorprendido cuando, sin previo aviso, la música se amortigua en un zumbido sordo una noche, enviándolo en una búsqueda desesperada de un médico. El rostro de Ahmed encarna el puro horror de la situación cuando se da cuenta de que casi no escucha, dejándolo incapaz de comprender la mayoría de las palabras a su alrededor. Los profesionales médicos no se detienen a pensar por qué le sucedió (podría ser el ruido de la batería, podría ser una afección autoinmune) porque la conclusión es la misma: no regresa y necesita preservar la audición que le queda. En cambio, sigue sus instintos de regreso al escenario, hasta que casi lo destruye.

El primer acto desorientador de la película es la historia de un músico mugriento comprometido con el costo físico de su arte hasta el punto de la ignorancia voluntaria. Pero Lou, a quien Cooke interpreta con una convincente mezcla de empatía e ira, no quiere nada de eso. Marder nos da fragmentos de la condición en declive de Ruben mientras la pareja discute sobre la situación, haciendo malabares con las llamadas unilaterales con su gerente hasta que recibe ayuda de mala gana.

Esa decisión coloca la película en una sección intermedia fascinante, ya que Ruben se alista en una comunidad de sordos remota para adictos en recuperación y gradualmente se sumerge en su ecosistema único. Supervisada por el lector de labios Joe (Paul Raci), la casa le brinda a Ruben la oportunidad de aceptar su sordera en lugar de apresurarse a reunir fondos para un impacto coclear. El supervisor ve potencial en la actitud luchadora de Ruben, empujándolo a través de una vida dura para hacer las paces con su condición. A medida que Ruben comienza a aprender el lenguaje de señas, deambula por la propiedad e incluso se une a los niños sordos en una escuela primaria vecina/

Pero la vida tiende a seguir caminos irregulares, y la relación de Ruben con su vida anterior lo lleva a realizar una serie de actos desesperados que amenazan con arruinar su progreso. Marder, quien escribió la película con su hermano Abraham, deja caer pequeños detalles que apuntan al complejo conflicto interno de Ruben mientras lucha por clasificar sus prioridades. Incluso los momentos más cálidos y equilibrados de la película vienen teñidos de la inquietud de que todo podría desmoronarse en cualquier momento. 

Pero ese delicado equilibrio no funcionaría sin la encarnación de Ahmed del desafío en cuestión: el actor muestra un comportamiento furioso y conmocionado durante la mayor parte de la película, y siempre es una demostración convincente. Ahmed es tan creíble que mantiene el suspenso del drama en juego incluso cuando se empuja a circunstancias artificiales durante el prolongado acto final, y finalmente da un salto melodramático. La adicción tardía de la historia de fondo familiar, con un cameo glorificado de Mathieu Amalric como el padre perspicaz de Lou, tiene una cualidad de calzado que se siente como si estuviera sacada de una película menor. Por mucho que Marder sobresalga en la construcción de estas circunstancias, no puede conseguir el paquete completo.

Afortunadamente, la película llega en un momento solitario que lleva su poesía a un final satisfactorio. Tras una escena en la que los aplausos se desdibujan hasta convertirse en un siseo ensordecedor, Marder nos devuelve al silencio, poniendo en primer plano la forma en que Ruben debe desvincularse de una vida que ya no es sostenible. Gran parte del crédito de esta película se lo lleva el departamento de sonido, supervisado por el editor de sonido Nicolas Becker, quien tuvo créditos más pequeños en películas como "Gravity" y "Arrival". 

Durante gran parte de la película, Ruben exuda la desesperación de un hombre dispuesto a restaurar su audición a cualquier costo; el peso emocional de este drama conmovedor proviene de su capacidad para llegar a una nueva revelación. “Sound of Metal” trata, en última instancia, de lo que significa marchar al ritmo de un tambor diferente cuando la música familiar se detiene para siempre.


jueves, 4 de octubre de 2018

Life itself

Una historia de amor ambientada en las calles de Nueva York y España que se extiende a lo largo de varias generaciones, con diferentes personajes cuyas vidas se entrecruzan.



La filmografía de Dan Fogelman se caracteriza por dos factores: la interrelación social y familiar, y el factor sorpresa. Lo hemos visto en Tangled, Crazy Stupid Love y lo estamos viviendo con This Is Us. Es increíble como su estilo de escritura es tan particular que ya es fácil de reconocer. Life Itself es su último ejemplo y, en mi opinión, uno de sus mejores trabajos como guionista.

La trama se divide en multiples pequeñas historias (A continuación - SPOILERS):

Comienza siguiendo el romance entre Will y Abbey en New York, y como cuando estaba embarazada de su hija, fue golpeada accidentalmente por un autobús, muriendo instantaneamente. Dylan (la hija de Will y Abbey) nace una semana antes, pero seis meses después Will decide quitarse la vida, deprimido por la muerte de su esposa. Dylan crece con sus abuelos, pero su suerte no mejora cuando su abuela fallece, y luego su perro. Por otro lado, del otro lado del mundo en España, la historia sigue la complicada relación de jefe y agricultor entre Vincent Saccione y Javier González, y cómo cuando este último es acendido a Supervisor principal de tierras, su novia (que pasa a ser esposa y madre de su hijo) se muda a las tierras donde él trabaja. No obstante, Vincent iniciará una amistad con la esposa y el hijo de Javier, lo cual no será de su agrado y lo llevarán a tomar peores decisiones en su vida y la de su familia.


Un detalle que es necesario resaltar sobre la historia es la individualidad en la que se cuentan cada una de las pequeñas historias y cómo estas se unen de una manera tan orgánica y a la vez inesperado. El subtexto del que está cargado cada una de las escenas de esta película sirve para entender cómo todas las relaciones se conectan y cómo cada uno de los personajes están en el lugar que están por una razón de la vida. No hay un simple momento en que la historia resulte incoherente o incompleta pues Fogelman se toma el tiempo necesario para darle un por qué a todo. 

En ese mismo sentido, y al ser esta una historia muy cercana a cada uno de sus personajes, el desarrollo de estos está tan bien estructurado que es muy difícil perderse en sus filosofías. Cada uno es muy específico de su ser, sigue su propio entendimiento y responde de una manera muy particular. Gracias a la personificación de cada uno de los actores, reencarnan estas vidas a un nivel que la sentimos más cerca de la realidad. Sus tragedias y sus triunfos no resultan exagerados ni mucho menos escasos de verdad. Y a pesar de ser ficticios, obligan a la audiencia a adentrarse en lo que ellos sienten y ven, con una transparencia que sensibiliza cualquier ser humano.


La estructura es otro de los ingenios de Fogelman, en donde rompe todos los parámetros de un guion y cuenta la historia por capítulos, dándole principio y un supuesto final a cada historia, pero a la vez abriendo la posibilidad de una mezcla de historias en algún momento de esta. El final de una es el principio de otra, y las perdidas de un personaje resultan los triunfos de otros. En el último momento la historia conecta tan bien y sorprendentemente que solo nos interesa saber hacia donde sigue la vida de estos personajes.

En aspectos técnicos, la música complementa una narrativa que acompaña las acciones de los personajes para no permitirle a nadie perderse o confundir secuencias. Cada secuencia tiene un narrador distinto que es un personaje extremadamente importante para la historia y se revela al final de la misma. Del mismo modo, la película utiliza un estilo fotográfico similar a los documentales, lo cual hace una buena química con la narrativa, los personajes y la historia en sí.

Life Itself está libre de la dulzura moderada de "This Is Us", pero con una calidad de guión superior a la de 2011 "Crazy Stupid Love". Los últimos 20 minutos de la película resultan ser un sentimentalismo en su máxima expresión, recordándonos que somos de quienes venimos, y que llevamos los espíritus de nuestros seres queridos al próximo capítulo de su historia viviendo nuestras propias vidas. 

jueves, 5 de abril de 2018

Ready Player One

Año 2045. Wade Watts es un adolescente al que le gusta evadirse del sombrío mundo real a través de una popular utopía virtual a escala global llamada "Oasis". Un día, su excéntrico y multimillonario creador muere, pero antes ofrece su fortuna y el destino de su empresa al ganador de una elaborada búsqueda del tesoro a través de los rincones más inhóspitos de su creación. Será el punto de partida para que Wade se enfrente a jugadores, poderosos enemigos corporativos y otros competidores despiadados, dispuestos a hacer lo que sea, tanto dentro de "Oasis" como del mundo real, para hacerse con el premio. (FILMAFFINITY)



No. No es igual que el libro. Es más: es tan diferente que los comentarios llenos de odio de los fanáticos del libro ya no me sorprenden... y yo leí el libro, amé el libro; pero eso no significa que me vuelva ciega a la obra maestra que ha hecho Steven Spielberg con esta película que, debo reconocer, es la mejor película que he visto en este año.

En un futuro donde el calentamiento global y la lucha de poderes han convertido el mundo real en una pesadilla viviente, el único escape es el Oasis, un universo tecnológico gratuito, capaz de llevar a su usuario a innumerables rincones del mundo, el sistema solar y las diferentes galaxias, a la velocidad de la luz. A pesar de los limitantes financieros, es mucho más educativo y entretenido que el mundo real y se ha convertido en una manera pegajosa de evitar la realidad.

Wade, un joven huérfano, se adentra al Oasis todos los días, el único lugar donde puede ser menos embarazosamente tímido y conocer personas de todo el mundo. No obstante, su atención está fija en una sola cosa: la competencia del Easter Egg, que le otorga completo poder del Oasis y una riqueza incontable a su ganador. Wade se convierte en un gunter y se suma a la primera carrera de tres, detrás del gran premio, pero cuando es el primero en encontrar una de las llaves de Anorak, recibirá demasiada atención, tanto de personas que quieren ganar la competencia, como del IOI, una compañía que quiere adueñarse del Oasis y cambiar todas las reglas que han convertido este universo en parte importante de la vida de millones de personas alrededor del mundo.


¿Por qué me gustó la película? Hay muchos detalles que no suceden o suceden diferente en el libro, principalmente en los personajes y la competencia a nivel general. Pero son cambios que, para mi, hacen que la película funcione como lo que es. Sus guionistas Zak Penn y Ernest Cline (autor de Ready Player One) realizaron cambios que, para bien o para mal del escrito original, hacen que la película fluya a un ritmo entretenido. Pero a su vez, estos cambios no le dieron menos personalidad a sus protagonistas, que a pesar de no ser lo que el libro describe a detalle, si mantienen la esencia e ideología de cada uno, sobretodo en el caso de Wade, de quien se mantiene esa voz de un adolescente que no solo busca ganar una gran fortuna, sino demostrar la conexión inigualable que tiene con el creador de Oasis, Halliday.

Por otro lado, y aún con los cambios realizados en cada una de las carreras, es imposible admitir que siguen siendo una de las mejores recolecciones del pop culture, desde videojuegos, películas famosas, artistas y demás. Es el sueño de todo geek de esta época y de los que les siguen, pues conecta dos generaciones, tanto en temas tecnológicos como en la pasión de ser parte de un universo diferente.


Y hablando de escenarios, hay que destacar el diseño de producción, sobretodo en los universos de la competencia, que trasladan a la audiencia a escenas emblemáticas de grandes clásicos, pero a la vez sorprenden con los efectos visuales y la banda sonora de grandes temas musicales de los 80. Spoiler alert: mi escena favorita será por siempre y para siempre la recreación de The Shining. Por otro lado, la animación de dentro del mundo de Oasis (que es alrededor de un 60-70% de la película) no es exactamente algo que se confundiría con la realidad, pero se ve creíble y atractiva visualmente.

Ready Player One es un throwback viviente de la época de los 80, donde lo mejor es dejarse llevar por la historia, permitir que se te acelere el corazón en sus momentos intensos y enamorarte de sus intenciones. Si el guionista fuese alguien diferente al autor original, sí les permitiera decir que dañaron la historia, pero las intenciones son las mismas que el libro: entretener, recordar tiempos memorables y darse cuenta de cuánto tiempo nos roba y aleja la tecnología de la realidad, y cómo cada día somos arrastrados a un universo fantástico, por el temor de lo que la vida real tiene para contarnos.



jueves, 15 de marzo de 2018

Thoroughbreds

Dos chicas adolescentes de Connecticut reavivan su amistad después de años separadas. En el proceso, aprenden que no todo es lo que parece y que un asesinato solucionaría sus problemas. (FILMAFFINITY)



Han escuchado de la frase "los polos opuestos se atraen". Esto no solo aplica para parejas, sino también para amistades. Así es que Thoroughbreds logra demostrar cuan certera es esta relación, por más extraña que parezca.

Mientras Lily es "sentimental", popular y notoriamente inteligente, Amanda no muestra sentimientos de compasión, es antisocial y, aunque lo esconde muy bien, también es muy inteligente. Eran amigas desde la infancia, y después de que el padre biológico de Lily falleciese y que Amanda desarrollase un desorden mental que no le permite tener sentimientos, se separaron por un tiempo, hasta que Lily comenzó a darle "tutorías" a Amanda.


La amistad vuelve a revivir cuando Amanda nota la molestia de Lily con relación a su padrastro y le propone que lo mate. Juntas crean un plan en el que involucrarán a un joven que vende drogas a menores. Lo que parecería una idea de asesinos en serie, proviene de la mente de dos jovenes que ni siquiera han salido del colegio, pero que han pasado por situaciones que las han llevado a tomar estas decisiones.

Lo que hace interesante a esta historia es la actitud de sus protagonistas, que será el empuje suficiente para entender la trama, pero a la vez para tratar de sumergirse en las dos chicas y entenderlas. Sus personajes están muy bien desarrollados, pero sobretodo, están muy bien identificados, pues es fácil reconocer cuales son las debilidades de cada uno (que hacen de la historia mucho mejor), cuales son sus necesidades y cuales son  sus objetivos en la película. Los roles protagónicos están interpretados por Anya Taylor-Joy (The Witch, Split) como Lily, y Olivia Cooke (Bates Motel, The Signal) como Amanda, en compañía del fallecido actor Anton Yelchin (Star Trek, Green Room).


Esta opera prima de Cory Finley tiene una narrativa y tonalidad muy particular, pues mantiene un paso lento y meticuloso en cada una de las acciones de los personajes, pero la música representa la intensidad de las emociones que sienten en determinados momentos, lo cual permite identificar el doble sentido de cada escena. Pero a la vez, la fotografía forma un papel muy importante en el establecimiento del tono, pues a través de tomas fijas y movimientos sutiles logra mantener el estilo que quiso resaltar en su historia, así mismo como cada decisión de los personajes son dadas a conocer de acuerdo a la intensidad del montaje.

Por otro lado, otro aspecto a destacar es el tema de la historia y cómo los papeles del principio se invierten al final. No se trata de darle un twist a la historia, sino de demostrar un crecimiento sutil en cada uno de sus personajes, cómo lograron su objetivo y el suspenso de cuáles serán sus próximas decisiones.

Es una película fascinante, con un estilo muy particular y excelentes actuaciones. Es oscura y perversa en las acciones de sus personajes, es entretenida al ver cómo ejecutan sus planes y es visualmente ingeniosa, con una elegancia en cada una de sus tomas en donde cada aspecto tiene su razón de existir.