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sábado, 8 de mayo de 2021

Crítica Cinéfila: Without Remorse

Un comando SEAL de élite descubre una conspiración internacional mientras busca hacer justicia por el asesinato de su mujer en Sin remordimientos, de Tom Clancy. 



No puedes matar a un hombre de Tom Clancy. El famoso imperio de espionaje del difunto autor ha mantenido a estrellas desde Harrison Ford hasta John Krasinki empleadas durante décadas en las diversas propiedades de cine y televisión de su propiedad.

Varios talentos, incluidos Willem Dafoe y Liev Schreiber, ya ha representado al personaje de John T. Clark en la pantalla, aunque Michael B. Jordan se convierte en el primer actor de color en interpretarlo en Without Remorse dirigido por Stefano Sollima. Lamentablemente, y por más que siga a este reconocido actor, la película total decepciona. Pero lo que hace que sea mucho más decepcionante que la trama, y sea tan contundente y ridícula como lo logra ser es la letanía sangrienta y demasiado familiar de intrigas de la Guerra Fría y cliché occidental.

El guion está coescrito por el guionista nominado al Oscar Taylor Sheridan (Sicario, Hell or High Water ) con Will Staples, mejor conocido por su trabajo en el videojuego Call of Duty: Modern Warfare 3, pero es el videojuego en primera persona de este último.modo de tirador que domina; para cuando aparecen los créditos iniciales, el recuento de cadáveres ya ha pasado de 10. Aunque para ser justos, es una redada: Clark de Jordan, un SEAL de la Marina, que lidera a su equipo para rescatar a un secuestrado de la CIA en Siria de los insurgentes rusos bajo la dirección de un imperioso oficial de la agencia llamado Robert Ritter (Jamie Bell).

Tres meses después, esos mismos miembros del equipo comienzan a aparecer muertos en suelo estadounidense, y cuando la joven familia de John se convierte en el objetivo, nace una historia de venganza. A partir de allí, John se balancea entre una serie de escenarios internacionales que funcionan mejor cuando pasan del zumbido de las balas a algo más análogo de mano a mano (una escena de hombre contra SWAT absurda pero entretenida en una celda de prisión, zambullida de agua en algún lugar sobre el mar de Bering).

El director Stefano Sollima tiene como objetivo convertir a John en un héroe de primer orden: mata porque le importa. Jordan, una presencia naturalmente magnética, hace todo lo posible para invertir eso con algún (o cualquier) tipo de significado, pero es un largo camino para poder creerlo. Mientras tanto, Guy Pearce aparece para representar al Gran Gobierno y pone en marcha varias misiones de "esto es altamente clasificado"; la actriz de Queen & Slim, Jodie Turner-Smith, como una compañera de Seal, lucha para entregar líneas de madera sobre la precaución y la lealtad; y el talentoso Bell, encargado de interpretar al antagonista de John, está mayormente cargado de travesuras de nivel Bravo y exposición de historias, un personaje naturalmente odiado.

A medida que se desarrolla una vasta conspiración al estilo Clancy que logra ser a la vez vaga y casi cómicamente explícita, las cosas se disparan con una regularidad paralizante y varios combatientes sin rostro mueren; los planes mejor trazados salen mal. La venganza se realiza sin remordimiento y con menos sentido aún. Lo único seguro, a juzgar por la promesa de una escena posterior a los créditos, es una secuela sin ser solicitada por la audiencia.


viernes, 6 de julio de 2018

Sicario: Day of the Soldado

La guerra contra los cárteles de la droga se ha intensificado en la frontera entre EE.UU. y México a medida que éstos se han metido en el negocio de tráfico de personas, introduciendo en suelo americano a terroristas islámicos. Para hacer frente a esta nueva guerra sucia, el agente federal Matt Graver (Josh Brolin) planea una idea para que los carteles se enfrenten entre ellos. Para ello volverá a reclutar para la peligrosa misión al volátil mercenario Alejandro Gillick (Benicio del Toro). (FILMAFFINITY)



Sicario significa "asesino a sueldo". Por lo que no puede ser sorpresa para nadie la cantidad de muertos que habrán en esta película. Y me atrevo a discutir con cualquiera que en esta hubo más que en la primera.

Matt y Alejandro vuelven a cruzar caminos cuando diversos ataques islámicos en Estados Unidos son relacionados al tráfico ilegal de personas por los carteles mexicanos. Pero cuando el trabajo significa crear una guerra entre dos poderosos carteles de drogas, su atención se enfocará en el secuestro de la hija de uno de los líderes, lo cual los aislará de su principal objetivo y creará más caos del que debía causar. Ahora, los dos sicarios deben decidir si seguir las órdenes finales o volver a sus métodos ilícitos, así como lo hicieron en la primera película.


A pesar de que este tipo de historias trata más de cuantos muertos acumula cada persona, el guionista Taylor Sheridan se encarga de darle un "lado amable" a sus protagonistas, humanizándolos y convirtiéndolos en personajes tridimensionales. Mientras la primera se enfocó en mostrar dos hombres que hacen lo que sea a su manera y sin ser acusados, en esta entrega la audiencia tiene la oportunidad de conocer la otra cara de los sicarios. Mientras la primera solo mostraba su violencia y el sadismo de Matt y Alejandro, aquí también se aprecia sus debilidades, y cómo se logran salir con la suya, por más balas que hayan recibido en el camino.

Josh Brolin/Matt será parte importante del plan que se ejecuta, pero el verdadero protagonista es Benicio del Toro/Alejandro, quien no solo se enfrenta a los enemigos que van creando por sus decisiones, sino también a un grupo jóven de transportistas ilegales de inmigrantes mexicanos quienes intentarán asesinarlo para lograr quedarse con la niña que él protege. La interacción que se desarrolla entre Alejandro e Isabela (interpretado por Isabela Moner) enseñan ese lado paterno del protagonista que en la primera entrega de Sicario buscaron introducir, dándole más de una razón de por qué debía defenderla antes de que alguien la reconociera. 


Spoiler alert: algo que no logró esta película en comparación a la primera fue el desarrollo de la subtrama con el niño que se introduce a la banda como transportista. Se muestra como un personaje innecesario y vacío, sobretodo porque no le dieron excusas suficientes de por qué se estaba metiendo en este grupo (no pueden decir que es porque su familia la iban a matar o porque tenía una mala situación económica). Es un personaje que lo único que suma es que reconoce a Alejandro y lo delata, para luego intentar matarlo y ser encontrado por él un año después. Honestamente, espero que lo haya matado.

Por otro lado, la esencia de Sicario se mantiene en esta película, y no me refiero a toda la sangre derramada, sino por el inicio tan intenso y realista con las situaciones de hoy en día, la banda sonora penetrante que también fue parte de Sicario I (compuesta por el fallecido Jóhann Jóhannsson) y el uso de tomas aereas para darle un tono más militar a la película.

A pesar de que hubo varias preguntas sin responder de la trama, Sicario 2 invierte todo lo que la primera hizo, sin dejar a un lado la frialdad, intensidad y violencia asfixiante de su antecesora. Es una película que no abandona el realismo de nuestra época pero a su vez quiere darle ese toque humano que a la primera le falto en muchas ocasiones.



Sicario: Day of the Soldado
Título en español: Sicario: Día del Soldado

Ficha técnica

Dirección: Stefano Sollima
Producción: Basil Iwanyk y Erica Lee
Guion: Taylor Sheridan
Música: Hildur Guðnadóttir
Fotografía: Dariusz Wolski
Montaje: Marisa Frantz, Meg Everist y Daniela Rojas
Protagonistas: Benicio del Toro, Josh Brolin, Jeffrey Donovan, Manuel Garcia-Rulfo, Isabela Moner, Catherine Keener, Matthew Modine, David Castaneda, Ian Bohen y Bruno Bichir