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jueves, 21 de febrero de 2019

Crítica Cinéfila: Miss Bala

La historia gira en torno a los sueños rotos de Gloria, una joven que visita Tijuana para ayudar a una amiga a concursar en un certamen de bellza, pero termina en manos de una banda que tiene aterrorizado a todo el norte de México.



El narcotráfico y el tráfico de personas son dos aspectos de la realidad que afectan al mundo cada día. Por más que se trate de escapar de estas y otras malicias de la humanidad, acosa en las esquinas, sobretodo en los lugares que menos se esperan. Pero, ¿qué sucede si ocurre en el lugar que siempre pasa, pero las personas no están preparadas para esto, o se han hecho los ciegos sobre la situación y ahora son víctimas de esta? Es básicamente lo que sucede en Miss Bala, realizada por la directora Catherine Hardwicke; sin embargo, y para la desilusión personal, lo hacen victimizando a la mujer, casi diciendo que esta siempre será frágil y dominada.

La historia sigue a Gloria, una maquilladora profesional, hija de mexicanos pero criada en los Estados Unidos. Ella vive en Los Angeles y después de un largo día de trabajo, visita Tijuana para ayudar a su amiga Susu a prepararse para que asista al certamen de belleza de Miss Baja California. A pesar de no haber crecido en México, está alerta de las situaciones que se dan allí, pero esto no es impedimento para que esa misma noche de su llegada saliese a celebrar con su amiga. Ahí, en medio de la discoteca, miembros de una banda conocido como Los Estrellas, entran por los ventiladores de aire y atacan el lugar con planes de matar al jefe de la Policía. Allí, Gloria logra salir con vida, pero solo para darse cuenta que su amiga está desaparecida. Mientras trata de encontrarla, ella es raptada por Los Estrellas, quienes la obligan a cometer una serie de delitos, con la condición de que la ayudarán a encontrar a su amiga.


Entre corrupción policíaca, tráfico de mujeres inocentes y dominio ilegal de armas de fuego, Miss Bala se enfoca en representar los puntos más angustiantes que se viven en la frontera entre México y Estados Unidos, desde una locación, pero que involucra ambas. Mientras parecería que el nombre le haría honor a una mujer que tiene un poder oculto en toda esta situación, realmente es sobre una mujer que le permite a todo hombre que se le cruza por su camino tomar control de su vida. A pesar de que Gloria tiene una única y complicada meta (encontrar a su amiga), en el camino debe enfrentarse a una serie de machos que la obligan a hacer una serie de cosas que ella en su vida se imaginó que debería ser víctima de esto. No solo se trata de lo que la banda la obliga a hacer, pero también la misma DEA, la policía y hasta la CIA. 

Por otro lado, el resto del elenco, sobretodo el equipo de los Estrellas y los agentes de la CIA en secreto, se apoderan del principal entretenimiento de la película, retratando a honestidad como la guerra de la policía y las bandas narcotraficantes es la verdadera problemática de este escenario, que mantienen a un personaje como pelota de Ping Pong, saltando de un territorio/bando a otro, únicamente porque teme por su vida. La gran lástima es que esta temática se debilita por un personaje principal escasamente construido, casi enterrado en el machismo de la sociedad en que esta historia se desarrolla.


A pesar del talento de Gina Rodríguez, quien ya ha demostrado ser capaz de poder encarnar cualquier tipo de personaje (de Jane the Virgin a Annihilation hay más de 7 diferencias); no obstante, las cualidades y debilidades del personaje de Gloria la estancan en la categoría de personajes pasivos, que no hace más que recibir órdenes y cumplirlas. Al final, encuentra a su amiga porque el líder de la banda la ayuda, todos los hombres que han prometido ayudarla la traicionan, y mata al único hombre que supuestamente ha estado ayudándola porque todo este tiempo sabía dónde estaba su amiga. Y mucho peor a esto, la presentan como un personaje que no sabe tomar decisiones por sí misma a lo largo de la historia, y que entre jipidos y súplicas es que evita ser asesinada.

La directora Catherine Hardwicke quiso tomar referencias de la historia original, pero en vez de mantener la misma estructura, o incluso los mismos tipos de personajes, ella junto con el guionista Gareth Dunnnett-Alcocer se desentendieron de esta y construyeron una historia antifeminista, que a pesar de querer decir a gritos que las mujeres viven esto en realidad, no busca en ninguna ocasión darle empoderamiento a su protagonista más que al final donde definitivamente debe jalar el gatillo si quiere vivir.

Como mujer, me resulta incómodo y casi poco creíble que quisieron darle tan poca toma de decisión a un personaje que en principio se mostraba rebelde y hasta rompedor de clichés, pero que resultó ser una víctima más del sistema.


viernes, 21 de septiembre de 2018

Peppermint

Peppermint es una historia de venganza que se centra en una joven madre que, sin nada que perder, está decidida a arrebatarle a sus rivales la misma vida que le fue robada. (FILMAFFINITY)



En el año 2000 se estrenó una de las películas más aclamadas por la crítica; la historia era sobre un hombre que vengaba la muerte de su esposa e hijo, asesinando a quien encargo la muerte de ambos. El tuvo que pasar lo imposible, pasar por el calvario una y otra vez y estar frente a frente con su enemigo en múltiples ocasiones hasta que finalmente pudo clavar la daga en su corazón. ¿Por qué tuvo éxito? Por el estilo tan elegante pero a la vez visceral de la película. Peppermint trató de lograr lo mismo que esta historia, invirtiendo el sexo, cambiando el tiempo y dándole un motivo de venganza aún más real... pero lamentablemente no le da ni por los talones.

Jennifer Garner interpreta a Riley North, una madre y cajera de banco que ve a su marido y su hija de 10 años morir a tiros frente a ella mientras regresan de un carnaval. (El esposo tenía un amigo que se puso del lado equivocado de un capo de la droga local.) Aunque North identifica a los sospechosos, el caso se desestima gracias a un juez, un fiscal y un DA corruptos. Ese mismo día, una mujer que hasta ese momento solo fue ama de casa de bajo nivel desaparece de la red, roba miles de dólares del banco en el que trabajaba, y comienza su vida como un vigilante badass internacional que, cinco años más tarde, regresa a Los Ángeles para castigar a quienes arruinaron su vida.

A pesar de las asombrosas armas que le dieron a Garner para sus escenas, es muy difícil creer todo lo que hace. Esta mujer es una experta en "todo": allanamiento de morada, vigilancia, armas de fuego, combate mano a mano, cirugía, explosivos. Al menos Liam Neeson ya tenía un "conjunto particular de habilidades" para empezar, y Batman tenía el poder económico... pero en serio, ¿cómo es que ella lo logra?


Jennifer Garner es una superdotada en casi todos los papeles que se le entregan, pero la actriz es demasiado para el de Riley: por más malona que quisieron convertirla, al personaje le hace falta mucha lógica y sobretodo falta ese momento de entrenamiento, pues el backstory está muy reducido y no muestra realmente cómo llegó a estar tan preparada para estos actos de venganza. Por igual, el resto de los personajes son totales extraños para la historia: no sabes quién será el bueno o el malo, y a pesar de que la sorpresa es buena, lo es cuando tiene un suspenso o sospecha previo.

No obstante a esto, la trama es muy predecible. Muchas de las acciones y los sentimientos ya lo hemos vivsto en películas con un estilo muy similar a este. Las visiones de la hija de Riley, la lista de venganza, el seguimiento de los antagonistas y cómo se dan cuenta de lo que viene tras ellos: es como si hubiese tomado partes de distintos clásicos y hubiese intentado ser un mashup perfecto, pero terminó siendo muy convencional y repetitivo.

Este thriller dirigido por Pierre Morel (quien también dirigió Taken) luce y se siente cortado, como una película de dos horas que fue hackeada a un errático 95 minutos después de tratar de eliminar escenas innecesarias. Empieza lo suficientemente bien, con un gancho rápido que, afortunadamente, resulta ser un momento muy temprano en la narrativa para entretener al público, dando más oportunidad de conocer algunos de los personajes, como Riley y su condenado esposo e hija. Nos dice que no es un acto de violencia al azar, sino más bien una retribución por un complot para robar a un traficante de drogas que en realidad nunca tuvo lugar.


Una vez que ocurre el incidente, la película francamente se estrella a la tierra. A pesar de los mejores esfuerzos de John Gallagher Jr. como el detective principal (y John Ortiz como su cuidadoso compañero), el resto de la película nunca se consolida. Resulta muy fácil cómo la policía relaciona todas las muertes a Riley, cómo los medios la glorifican en tan poco tiempo y la forma en que los tres sospechosos son liberados, pero sobretodo, es demasiado confuso cómo la viuda de luto pasa a la clandestinidad y aparece cinco años más tarde, con un plan de venganza. Y no se pueden dejar de mencionar los grandes clichés que, a pesar de querer quedarse en la realidad, terminan siendo lo más obvio: los narcotraficantes mexicanos, la madre que le cambia la vida con la muerte de un hijo, el policía blanco que termina siendo corrupto, el intento de detective que no hace nada al final. 

En conclusíon, la película es muy pobre. A pesar de sus muchos intentos, la violencia excesiva y un elenco que prometía mucho en conjunto, se quedó corta y terminó siendo más de lo mismo.