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miércoles, 16 de agosto de 2023

Crítica Cinéfila: La Dama del Silencio - El caso Mataviejitas

La oleada de asesinatos de ancianas que sacudió Ciudad de México entre 1998 y 2005 desató la caza (y captura) del asesino... pero nadie podía imaginarse su identidad.





Difícilmente puedes navegar por el gran océano del streaming sin encontrarte con un documental o una serie de asesinos en serie , un hecho que probablemente dice más sobre nosotros como espectadores que de la industria del entretenimiento. Sin embargo, todas las opciones no son iguales. Algunas se notan rápidas y descuidadas por esa gran necesidad de "entretener con el morbo", pero siempre aparecerán otros con estilo y personalidad real; esa es la categoría donde "La dama del silencio: Los asesinatos de Mataviejitas" caen en definitiva. 

La directora María José Cuevas no podría haber elegido mejor tema para un documental policial. La historia de “La Dama del Silencio” es ciertamente extraña, curiosa y llena de intriga. Esta se sumerge en los muchos aspectos fascinantes del caso que asoló la Ciudad de México, como (por años y un seguro sexismo) se creyó que el asesino debía ser hombre por la brutalidad de los asesinatos, como la asesina en serie creía que su Dios era la muerte, su supuesta profesión de luchadora y tomar recuerdos de cada víctima.

Juana Barraza fue la responsable de la muerte de más de 16 mujeres envejecientes, desde el 1998 hasta el 2006. Víctima de abuso sexual cuando era una niña, Barraza se convirtió en luchadora profesional, lo cual le permitió lograr un físico y técnicas de ataque que le permitieron derribar a sus víctimas sin mucha dificultad. Aunque no se le pudieron demostrar los más de 40 casos de ancianas asesinadas en la franja de tiempo que ella misma confesó haberlos hecho, Barraza mostró siempre una frialdad y serenidad ante el caso. Quizás por sus traumas del pasado, o por la satisfacción de que lo logró por un largo tiempo. 

Lo interesante del documental es la manera tan artística y coqueta en que se maneje. En definitiva, no parecería un documental de una asesina en serie a simple vista. La introducción tiene un buen gancho con un tipo de tema de asesinato y misterio, pero con una música que estimula a un thriller de aventura. Las fuentes utilizadas a lo largo de la película incluso imitan hábilmente las que están impresas en los viejos libros de Agatha Christie. La paleta de colores recurrentes también tiene un significado con los aspectos de lucha libre y día de los muertos, que se revela sutilmente cerca del final de la película, pero que de entrada parecería que indica una fiesta y no un crimen.

Hay una variedad de diferentes técnicas documentales aplicadas aquí. La cineasta no se limita con realizar las entrevistas habituales a los testigos, sobrevivientes y familiares, también detona un gran contraste entre lo que dice la prensa y lo que dicen los miembros institucionales responsables de encontrar a la asesina. Retrata a las familias en un estilo de documental dramático, mientras que los fragmentos de las acusadas y asociadas a Barraza parecen unos sketches de comedia.

Tampoco hay una narración de mano dura que es lo habitual de encontrar en los documentos criminales. En esta película, aunque el relato de los hechos por parte de los entrevistados es la única narración necesaria, la cineasta se esfuerza por mostrar un aprecio por la población adulta mayor mexicana en general y un enfoque en las víctimas y sus familias, a través de los distintos elementos que caracterizan a estas figuras.

El documental también muestra la discriminación que exhibieron la policía y el gobierno mexicano al priorizar los asesinatos mientras ignoraba de alguna manera muchos otros feminicidios violentos que estaban ocurriendo en ese momento. La Dama del Silencio: Los Asesinatos de Mataviejitas destaca a todos los grupos afectados, incluidos los muchos acusados ​​falsamente (uno de los cuales murió en prisión por pecados que no cometió). 

Y si no eres nativo de México, entonces te estarás preguntando por qué nunca antes habías oído hablar de “La Dama del Silencio”. Bueno, eso es porque hasta que se estrenó esta película, nadie le había dado a la historia una plataforma internacional adecuada sobre la cual apoyarse. Hay tantas maneras en que esta historia podría haber sido contada. Podría haber habido diez veces más entrevistados. Podría haber más o menos antecedentes sobre el asesino en serie. Pero la forma en que se filma esta parece estar cerca de la perfección. Hay variedad, hay brevedad y, sobre todo, hay armonía. 

De manera amena y creativa, "La dama del silencio: los asesinatos de Mataviejitas" cuenta una historia, pero también señala las fallas del gobierno mexicano y su policía. Está completamente bien hecho, y podría ser uno de los mejores documentales sobre crímenes que se han producido este año.


viernes, 8 de enero de 2021

Crítica Cinéfila: The Ripper, docuseries

4 episodios. Investigadores y testigos recuerdan los asesinatos del destripador de Yorkshire, que proyectó una oscura sombra en el norte de Inglaterra a finales de los años setenta.



Netflix se está haciendo famoso por muchas razones: las suscripciones masivas, comedias románticas con el mismo final y los reboots de nuestros shows favoritos de infancia. Pero quitando todo esto, todo fanático de series sobre asesinos seriales (como yo) sabrá siempre que podrá encontrar que ver en esta plataforma. Desde Mindhunters, I am the Killer y Don’t F**k with Cats, Netflix tiene una gran variedad para nuestros gustos quebrantados hacia una sociedad perjudicada por una persona en un tiempo específico. Allí es donde entra The Ripper.

Este docuserie trata sobre el Yorkshire Ripper, un misterioso asesino serial que aterrorizó distintas ciudades de Inglaterra por cinco años hasta que finalmente fue apresado. Todo inició en 1975 cuando el cuerpo de la supuesta prostituta Wilma McCann aparece a unas pocas cuadras de su casa donde la esperaban sus cuatro hijos. Su cuerpo apareció con fracturas de martillo y apuñalada varias veces en el area del pecho, abdomen y cuello. La especificidad del ataque es importante para los subsiguientes años cuando demás mujeres, aparentemente prostitutas o en libertinaje, continuaron siendo asesinadas bajo los mismos ataques. En un lapso de 5 años, el Yorkshire Ripper había matado públicamente 11 mujeres, apenas dejando rastros de sus neumáticos, enviando cartas y una grabación de audio a la Policía, y el gran misterio de por qué atacaba únicamente estas mujeres.

Entre 1975 y 1980, la serie de asesinatos y ataques a mujeres jóvenes aterrorizaron al norte de Inglaterra. Se pensó que los asesinatos se parecían a los de Jack el Destripador, el notorio caso sin resolver de 1888 del East End de Londres, y por eso la policía y los periódicos comenzaron a usar el nombre de el "Destripador de Yorkshire" para referirse al asesino en serie. Como muestra (o más bien implica) la serie documental, el uso de este apodo, sin embargo, hizo más daño a la investigación que ayudó a encontrar al perpetrador.

Dirigida por Jesse Vile y Ellena Wood, The Ripper inicialmente se llamó Érase una vez en Yorkshire. Las víctimas sobrevivientes y los familiares de las mujeres asesinadas por Peter Sutcliffe (como en realidad se llamaba el asesino serial) pudieron haber pensado que se centraría en las víctimas en lugar del asesino en serie. Sin embargo, es una historia más sobre decisiones de hombres. Es verdad que en esos cuatro episodios, The Ripper resume el caso de cinco años que afectó de manera traumática distintas comunidades inglesas: desde las familias de las víctimas (algunas de ellas ni siquiera relacionadas a esa vida de calle) hasta toda la sociedad femenina, obligada a tener toques de quedas o simplemente prohibidas de su libertad de salir en la noche a donde se les antojara por un hombre que las asechaba en las noches sin piedad. 

Pero más que una vista a sus ataques y asesinatos, la serie le da un vistazo a los hombres detrás del caso y cómo tomaron decisiones que continuaron alargando la captura del villano principal, enfocándose en las autoridades que dieron la cara a los medios para las ruedas de prensa y supuestos jefes de investigación. En vez de sentar su vista en encontrarlo, victimizaron a las mujeres que podrían ser víctimas y tacharon a las que ya habían sido atacadas como prostitutas sin pruebas contundentes de que todas siguieran este oficio. No es hasta el último episodio cuando realmente se conoce el rostro detrás de los ataques y su motivo para cada asesinato. Está claro de que fue algo premeditado pero mientras esto se resolvía, todo lo anterior se convirtió en una crítica constante hacia el cuerpo policial y de investigación, y una mirada hacia la victimización de la mujer.

The Ripper se fundamente de imágenes de archivo, audios y publicaciones noticiosas, pero su verdadero fuerte son las entrevistas pasadas y a la fecha de personas que vivieron en carne viva ese caso: familiares de las víctimas y personas asociadas a la investigación, todo esto para conectar los puntos sueltos que el cuerpo policial no pudo lograr en cinco años que además de esto, visualiza cómo realmente existieron más víctimas de lo que públicamente se conocía y más ataques que no fueron incluidos porque no conectaban con el patrón original que las autoridades habían establecido. Entre las muchas entrevistas, una de las más interesantes se convierte en el diálogo con el padre del asesino Peter Sutcliffe, quien insiste una y otra vez cómo nunca podría haberse imaginado que todos esos asesinatos realmente eran responsabilidad de él. Pero el entretenimiento mayor no llega hasta el episodio final, cuando ya Sutcliffe ha sido atrapado pero la ironía les choca a los investigadores al percatarse que no solo habían visitado el trabajo de este señor sino que también lo habían conocido durante los meses de entrevistas a una larga lista de hombres.

La serie alterna entre entrevistas de archivo sobre los casos en los que el desprecio de las fuerzas del orden por las trabajadoras sexuales es evidente y entrevistas actuales con hombres como Whitehouse, cuyos comentarios todavía están teñidos de matices de burla. Mientras que los creadores de "El Destripador" querían que los espectadores salieran diciendo: "Vaya, eso es horrible, pero me alegro de que los tiempos hayan cambiado", no establecieron las opiniones dicotómicas que pretendían. No se cuestionan las formas en que la continua criminalización del trabajo sexual se mantiene. No es una gran sorpresa decir que las cosas no han cambiado.

The Ripper muestra metódicamente las formas en que la misoginia influyó en la respuesta a los asesinatos. Definitivamente, la serie no es una de un montón. Se distingue por su montaje tan preciso y rítmico (responsabilidad de Gideon Gold) que utiliza una y otra vez las grabaciones de las noticias anunciando los nombres de las víctimas como elemento dramático para insertarlo en la mente de su audiencia, pero su verdadero fuerte siempre será la narrativa, que si se parece o no a las distintas docuseries de asesinos seriales no importará pues el paso más difícil ya lo ha hecho y ha sido generar ese sentimiento de terror y desesperación que la población sintió desde una mañana de 1975 en Yorkshire.