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martes, 23 de junio de 2026

Crítica Cinéfila: Toy Story 5

Los juguetes están de vuelta. Esta vez, Buzz Lightyear, Woody, Jessie y el resto de la pandilla se enfrentan a un nuevo reto cuando conocen a Lilypad, una nueva tablet que llega con sus propias ideas disruptivas sobre lo que es mejor para Bonnie. ¿Volverá a ser lo mismo la hora de jugar?



Tras cinco películas, elegir tu favorita de "Toy Story" se siente misión imposible. Puede que tengas una, pero ¿por qué elegir solo una? Estas películas conforman un canon mayor que la suma de sus partes, a veces hilarantes y a veces delirantemente ingeniosas. Lo cierto es que todas las películas de "Toy Story" son hermosas, brillantes y diferentes entre sí, y ahora más que nunca funcionan a la perfección. Son una visión: de la infancia y la ternura nostálgica, de egos que chocan y de humor físico desenfrenado, de puro encanto cinematográfico. En ese sentido, Toy Story 5 es un resumen sublime, una película que refleja toda la saga en su espejo mágico y (quizás) un final perfecto.

A lo largo de 30 años, las películas de "Toy Story" han evolucionado hasta convertirse en su tema central: la pérdida. La tristeza que conlleva, pero también su inevitabilidad (así que quizás no sea tan triste como pensamos al principio). Los juguetes, como Woody y Buzz, siempre peleando, o Jessie, la vaquera, que ahora es la protagonista, han visto crecer a sus dueños y dejarlos atrás. Esto hace que los juguetes se sientan casi como padres, viendo a sus hijos partir hacia el mundo. Las películas abordan el espectro de la obsolescencia, pero también su contraparte positiva: el renacimiento.

En “Toy Story 5”, surge un nuevo tema que resulta inquietante y conmovedor para su época: la desaparición del juego. Bonnie (con la voz de Scarlett Spears), de 8 años, sigue jugando con Jessie (Joan Cusack), la vaquera pelirroja, y su fiel caballo, Bullseye (Alan Cumming). Pero parece incapaz de hacer amigos con los demás niños del barrio. ¿Por qué? Porque ya nadie juega con juguetes. Los niños están todos pegados a sus pantallas, una invasión tecnológica que la película muestra como causante de un cambio radical en las relaciones infantiles.

“¡La era de los juguetes ha terminado!”, exclama un viejo juguete desechado con melancolía. Como si se dieran por vencidos, los padres de Bonnie le compran una Lilypad, una tableta parlante para niños (con la voz de Greta Lee) con un marco de rana verde. Bonnie se vuelve adicta rápidamente, descubriendo que al comunicarse con otros niños en línea, puede hacer “amigos” al instante. En 15 minutos, ya tiene una cita para jugar. Pero como la película sabe muy bien (y como muchos adultos han olvidado), los amigos que se hacen a través de una conexión tecnológica no son lo mismo que los amigos con los que compartes el mismo espacio, los amigos con los que realmente juegas.

De lo que habla “Toy Story 5” es de lo que se conoce como juego imaginativo, y eso no es solo una actividad. Es toda una dimensión, una forma para que los niños tomen el universo que tienen en su cabeza y lo extiendan al mundo. Cuando el juego imaginativo se manifiesta en “Toy Story 5”, la película lo representa con secuencias de gran comedia, llenas de colores fluorescentes brillantes, donde la acción parece provenir directamente de la mente de un niño, de una manera hilarante.

Pero el mundo ya no está organizado para apoyar esto. Después de una pijamada organizada a través de una tableta infantil, las nuevas "amigas" de Bonnie, que son como niñas malas de 8 años (un subproducto de la era digital), se burlan de ella por seguir aferrándose a sus viejos juguetes. Jessie y Bullseye terminan de vuelta en la granja donde la niña original de Jessie, Emily, vivió una vez, y donde ahora hay una niña de 9 años llamada Blaze (Mykal-Michelle Harris). Pero traer a Bonnie de vuelta al mundo del juego imaginativo no será una tarea fácil. Se necesitarán las maquinaciones de Jessie y Woody (Tom Hanks), que ahora es un vaquero "viejo" calvo; todos nuestros viejos amigos de juguetes familiares; un trío de dispositivos tecnológicos primitivos: un entrenador de orinal llamado Smarty Pants (Conan O'Brien), una cámara infantil llamada Snappy (Shelby Rabara) y un hipopótamo GPS llamado Atlas (Craig Robinson), que están a medio camino entre los mundos analógico y digital; y un ejército de Buzz Lightyears atrapados en modo de demostración, que han sido agrupados en el Multi-Buzz, una fuerza de combate supervisada por su intrépido líder (Tim Allen).

Andrew Stanton, el legendario director de Pixar de “Wall-E”, toma ahora las riendas de una película de “Toy Story” por primera vez (aunque trabajó en todas las anteriores), y ha creado una película con una densidad ambiciosa y deliciosa. Donde una película menor habría convertido la historia en una batalla entre los buenos de la vieja escuela (los juguetes) y los malos de la nueva escuela (las pantallas), “Toy Story 5” no demoniza la vida tecnológica, sino que la representa como un nuevo reino metafísico del cosmos infantil. La trama es elaborada, pero todo se reduce a Jessie y su equipo tratando de organizar una cita para jugar entre Bonnie y Blaze, porque son niñas que aún tienen la cabeza en el mundo real. Joan Cusack, soltando “ain't” y “don't” y frases como “¡Santo caramelo!”, convierte a Jessie en una chica de pueblo, gruñona pero contagiosa. Tiene un romance con Buzz (que está deseando pedirle matrimonio) que se vuelve conmovedoramente divertido. Mientras tanto, Hanks dota al vulnerable pero testarudo Woody de una deliciosa resiliencia propia de la vejez.

“Toy Story 5” es una película que te llena de alegría, pero también tiene momentos que te impactan profundamente. Porque esta película plantea una pregunta crucial: ¿Cómo se conectarán los niños entre sí en una era que los presiona para que crezcan demasiado rápido virtualizándose? El mensaje de la película es: tómate tu tiempo, sé tú mismo y juega. La diversión que recibes es igual a la diversión que creas. 


jueves, 13 de junio de 2019

Crónica Cinéfila: Toy Story 4

Cuando Bonnie añade Forky, un nuevo y reluciente juguete a su habitación, arranca una nueva aventura que servirá para que los viejos y nuevos amigos le enseñen a Woody lo grande que puede ser el mundo para un juguete. 



En 1995 se estrenó la primera película de Toy Story, una de las películas más exitosas y emblemáticas de Pixar y Disney, con un perfecto rating de parte de las críticas y la audiencia. Las que le siguieron mantuvieron la esencia de su primera película; aunque tenían la misma estructura y la misma idea de "juguetes perdidos que deciden irse a la aventura y encontrar su hogar", la originalidad y distingüidad se mantuvo siempre. Y así lo logró igualmente Toy Story 4.

Cuando Andy decide dar sus juguetes a Bonnie, su vecina, Woody y la pandilla encuentran un nuevo hogar donde su razón de existir (ser el juguete de un niño) se mantiene. Sin embargo, para Woody no parece ser un cuento de hadas. A pesar de tener una dueña, es un juguete olvidado en el fondo del closet. Un día, decide escaparse al Kindergarden en la mochila de Bonnie y allí es testigo de una de sus primeras creaciones del Jardín de niños: Forky, quien resulta ser un tenedor/cuchara destinado a simplemente ser usado y botado a la basura. Sabiendo lo importante que es Forky para Bonnie, Woody lo protege constantemente, evitando que el mismo Forky continúe lanzándose a la basura. 

Cuando la familia de Bonnie decide hacer un roadtrip y Bonnie se lleva todos sus juguetes, incluyendo a Forky, Woody vuelve a encontrar su razón de existir, siendo el niñero de Forky y vigilando de que no se autolanze a la basura. Pero cuando los intentos suicidas de Forky llegan al extremo de lanzarse por la ventana, Woody se lanza tras él y ambos se suman en una travesía de encontrar la casa rodante de la familia de Bonnie antes de que se alejen de la zona. Esta parece ser la última gran aventura de toda la pandilla juntas, más el reencuentro de algunos juguetes del pasado de Woody.


Los escritores de Pixar tienen una estructura muy particular: introducción del problema de esta historia y de los personajes que estarán involucrados, inicio de una nueva aventura, introducción de villanos y muchos más problemas en el medio hasta la confrontación final. Pero, aunque ya sabemos todo esto, porque todas hacen lo mismo, siempre tienen esos elementos en los que dices "no es lo mismo". Aquí Woody, quien ha sido el héroe en las películas anteriores, se siente abandonado y no tiene motivación; al llegar Forky a la vida de Bonnie, él siente que esta es su nueva razón y que necesita salvarlo, pero en realidad lo que él no se ha dado cuenta es que, después de tantos años siendo el juguete de un niño, ya es tiempo de retirarse. Como siempre, el maravilloso Tom Hanks le da voz al extraordinario vaquero, quien tienen nuevas metas a lograr y una realización que descubrir.

Por otro lado, la pandilla también tiene sus subtramas, como Buzz (con la voz de Tim Allen) tratando de entender su voz interior, lo que en realidad es su voz mecanizada que siempre preciso con lo que realmente él necesita escuchar; mientras que Bo Peep (con la voz de Annie Potts) quien años atrás había sido separada de la pandilla cuando la hermana de Andy la donó, ahora regresa demostrando que no tener un niño/a como dueño no significa que un juguete no tiene ningún propósito de existir, siendo aún más ágil de lo que uno esperaría de una muñeca de porcelana. Mientras que la antagonista principal, Gabby Gabby, tiene su propio propósito de maldad, que al final de la historia no resulta ser tan malvado, sino empático, prometiendo que se ganará el corazón de muchos; lo único terrorífico de ella son sus dummies que siguen su mando y cumplen con cada uno de sus órdenes.


Una vez más, Toy Story regresa con su doble mensaje: gracioso para los niños, mensajes internos para los adultos, pero con uno similar que termina siendo "tu propósito en la vida no está preestablecido", nadie llega a este mundo teniendo que ser algo en específico. Este, junto con el significado de las voces del subconsciente y el remordimiento, es uno de los tantos mensajes que trae esta película. La comedia es tan de doble sentido como recordábamos, pero aún más hilarante de lo que se esperaría con nuevos personajes secundarios que cuando están en pantalla, logran robarse a la audiencia con un pequeño momento de gloria en el que brillan hasta botar rayos por los ojos. Entre los más destacados de  Duke Caboom (Keanu Reeves), Ducky (Keegan-Michael Key), Bunny (Jordan Peele) y Giggle McDimples (Ally Maki).

Como siempre, Pixar se la luce con los camarazos que parecen salidos de la realidad. Si no fuese porque la animación no se acerca para nada a una versión de live action, la dirección de cámara podría confundir al más inocente, desde zooms de sorpresa hasta secuencias de persecusión siguiendo a los personajes mientras corren del resto del mundo. Y una vez más, el equipo de animación se la luce no solo con darle vida a tantos objetos inanimados, pero también creando escenografías tan específicas, desde un parque de diversiones completo, hasta una pequeña tienda de antigüedades. Lo que sí se mantiene es esa banda sonora, acompañada de su principal canción "You've got a friend in me" que nos va a seguir hasta el resto de nuestros días, solo para recordarnos que este es el final oficial de nuestra niñez. 

Toy Story 4 representa el final de uno de los mejores clásicos animados, el adiós final a Woody, Bo y Buzz, pero uno de los mejores recuerdos posibles a una infancia que los niños de hoy en día no entenderán. Es inocentemente e hilarántemente maravillosa, con una historia para contar hasta antes de dormir y personajes que solo uno anhela coleccionar. 


viernes, 2 de septiembre de 2016

5 Películas infantiles que los adultos adoramos

A veces me sorprendo de como, en medio de mi búsqueda de una película para un domingo en la tarde, termino con uno de los clásicos animados que hicieron mi niñez y que todavía me provocan piel de gallina.


En estas últimas semanas, uno de los géneros con más estrenos es el infantil. A pesar del inicio de clases, los niños tienen toda una lista de opciones para convencer a sus padres de ir al cine. Y como buenos tutores, su deber es sentarse en los sillones junto a ellos durante dos horas. 

Sin embargo, no siempre es una tarea aburrida.


En su crítica a la película Buscando a Nemo, la periodista Ann Hornaday de The Washington Post dijo que "la alegría de ver una producción de Pixar es una recompensa no sólo para los más pequeños sino también para sus acompañantes." Y no solo sucede con películas  de Pixar, sino tambien con Disney, Paramount y otras casas productoras preocupadas por entretener a toda la familia; sin importar el género o la historia, esperan que el mensaje sea recordado por todas las edades.

A partir de esto, los más grandes tenemos nuestra lista de películas infantiles que nos han puesto la piel de gallina en más de una ocasión, y siempre la repetimos con y sin los niños.

Toy Story

Narra la historia de los juguetes de Andy, quienes siempre temen que haya llegado su hora y que un nuevo regalo de cumpleaños les sustituya en el corazón de su dueño. Woody, un vaquero que ha sido hasta ahora el juguete favorito de Andy, trata de tranquilizarlos hasta que aparece Buzz Lightyear, un héroe espacial con todo tipo de avances tecnológicos y Woody es relegado a un segundo plano. La constante rivalidad que existe entre los dos juguetes se transforma luego en una gran amistad cuando ambos se pierden en la ciudad e intentan volver a casa. 

El mensaje de la amistad y el compañerismo quizás es lo que más les gusta a los padres, tanto que ya se han realizado dos películas que continúan la historia de los juguetes de Andy. Estrenó en 1995 y fue la primera película producida por Pixar. 

Wall-E



Una de mis favoritas. Presenta la historia de un pequeño robot llamado WALL-E, quien se encarga de limpiar un planeta Tierra distópico destruido y repleto de basura. Durante su tarea, recogiendo basura y recolectando objetos interesantes (para él), llega al planeta una robot exploradora llamada EVE, en busca de vida vegetal. La amistad y romance que surge entre ambos robots es la razón principal para amar esta historia.

Para poder hablar de WALL-E, citaré a uno de mis críticos favoritos, Anthony Scott del New York Times: "Los aproximadamente primeros 40 minutos de Wall-E (en los que apenas hay diálogos, y casi no aparecen humanos) es un poema cinematográfico de tanto ingenio y belleza que sus oscuras implicaciones puede que tarden en conseguir penetrar." Quienes han visto este filme y le causó algún tipo de impresión, reconocerán que es más que una película para niños, con la capacidad de estremecer a cualquiera con su increíble animación y una historia para repetirla una y otra vez. Su producción duró seis años.

Inside Out


La historia trata de una niña llamada Riley y sus sentimientos. Aunque su vida ha estado marcada por la Alegría, también se ve afectada por otro tipo de emociones. Lo que Riley no entiende muy bien es por qué motivo tiene que existir la Tristeza en su vida. Una serie de acontecimientos hacen que Alegría y Tristeza se mezclen en una peligrosa aventura que dará un vuelco al mundo de Riley.

Lo que impresiona de esta película es como manejan el tema de los sentimientos de una persona y el mundo interior que cada quien tiene. A esta película aplica la frase "cada cabeza es un mundo".

Buscando a Nemo



El pececillo Nemo, que es hijo único, es muy querido y protegido por su padre Marlin. Después de ser capturado en un arrecife australiano va a parar a la pecera de la oficina de un dentista de Sidney. Su padre emprenderá una peligrosa aventura para rescatarlo en compañía de su nueva amiga Dory. 

Los que todavía éramos unos niños en el año 2003 vivimos la alegría, intensidad y comedia de esta maravillosa historia, que destaca el mensaje de la importancia de la familia, sin importar si mamá y papá no están juntos. Esta película es muy recordada también por las elocuencias del personaje de Dory, tanto así que salió la secuela Buscando a Dory.

Up


Carl Fredricksen es un viudo vendedor de globos de 78 años que, finalmente, consigue llevar a cabo el sueño de su vida: enganchar miles de globos a su casa y salir volando rumbo a América del Sur. Pero ya estando en el aire y sin posibilidad de retornar Carl descubre que viaja acompañado de Russell, un explorador que tiene ocho años y un optimismo que lo sacará de sus casillas en más de una ocasión.

Esta película es la clave para la convivencia entre todo tipo de personas, sin importar las edades. La amistad que crece entre Carl y Russell demuestra que un adulto y un niño pueden ser amigos y que las metas son para lograrse a cualquier edad y en compañía de distintas personas que pasarán por tu vida.

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Ahora... Las películas infantiles siempre tendrán un mensaje para adultos, pero no todas las películas animadas serán para niños. He visto muchas películas que caen en esta categoría, confundidas por el simple hecho de ser animadas y porque sus protagonistas son niños. Ojo: a veces no solo es por el lenguaje, sino también el contenido fuerte y sexual que pueden tener.

Algunas que podría recomendarles son:

La tienda de los suicidas

La tumba de las Luciérnagas

El Viaje de Chihiro