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lunes, 21 de agosto de 2023

Crítica Cinéfila: Joy Ride

Cuando el viaje de negocios de Audrey a Asia sale mal, solicita la ayuda de Lolo, su irreverente mejor amiga de la infancia que también resulta ser un desastre; Kat, su amiga de la universidad convertida en estrella de las telenovelas chinas; y Deadeye, la excéntrica prima de Lolo.



Después del merecido éxito de "Everything Everywhere All at Once", me alegra ver que el impulso de la representación asiática continúa con el debut como directora de la coguionista de "Crazy Rich Asians", Adele Lim, en su película "Joy Ride". Dirigida por asiático-estadounidenses en particular, este filme está haciendo historia con un elenco asiático exclusivamente femenino, incluida una actriz no binaria. “Joy Ride” es un excelente ejemplo de cuán importante es la representación en la pantalla y demuestra que los comediantes asiático-estadounidenses pueden ser tan divertidos, obscenos y exitosos como sus contrapartes masculinas blancas.

La escena de apertura de la película es un flashback de 1993 cuando el dueto de mejores amigas Lolo (Sherry Cola) y Audrey (Ashley Park) se conocen en un pequeño pueblo predominantemente blanco llamado White Hills. Las dos conectan instantáneamente en un parque de niños ya que son las únicas dos niñas chino-estadounidenses. El hecho de que Audrey sea adoptada por padres blancos no es un problema para la valiente y franca Lolo, quien golpea a un niño pequeño en la cara ante la primera mención de un comentario racista hacia ellas.

A medida que las chicas crecen juntas, se aferran a sus puntos en común, a pesar de tener personalidades completamente opuestas. Lolo es una artista abiertamente positiva al sexo con una conexión más fuerte con su herencia que Audrey. Lolo usa su arte para subvertir los roles de género tradicionales y las expectativas de las mujeres en su cultura, así como para iniciar conversaciones sobre sexo. Audrey es una abogada reservada y exitosa que se mantiene al día con sus colegas masculinos predominantemente blancos, generalmente llamados Michael o Kevin.

Los guionistas Cherry Chevapravatdumrong y Teresa Hsiao rápidamente establecen el tono cómico de los comentarios raciales que están presentes a lo largo de la película y no muestran piedad en cómo estos personajes enfrentan prejuicios y etiquetas a diario, incluso si otros no tienen la intención de herirles intencionalmente. También destacan con éxito las barreras que Audrey y Lolo intentan romper como mujeres en sus carreras. 

Si bien Audrey agradece que sus colegas le hayan organizado una fiesta de cumpleaños (a pesar de que tiene el tema de "Mulan"), se esfuerza por apuntar más alto al consolidar un trato con un cliente chino para convertirse en socia de su empresa. Junto a Lolo trabajando como su traductora, reserva un vuelo a Beijing. Al dueto se les une la mejor amiga de la universidad de Audrey y actriz, Kat (Stephanie Hsu), y la prima solitaria de Lolo, Deadeye (encantadoramente interpretada por la comediante no binaria Sabrina Wu). A la hora de intentar cerrar el trato con el cliente chino, quien cuestiona sus lazos asiáticos, Audrey miente sobre su relación con su madre biológica (siguiéndole la corriente a la mentira iniciada por Lolo quien trata de ayudarla) y se sumerge en una aventura para encontrarla y llevarla a una fiesta corporativa donde finalmente el cliente firmaría el contrato. 

Cada personaje tiene sus peculiaridades y contribuciones únicas a su experiencia como estadounidenses de origen asiático. Mientras programas como “Fresh Off the Boat” y “Awkwafina Is Nora from Queens” exploran la experiencia asiático-estadounidense en los Estados Unidos, “Joy Ride” se destaca en cómo estos personajes asiático-estadounidenses viajan a China y eventualmente a Corea del Sur. Esta inmersión cultural es un desafío para Audrey, porque siente que no pertenece a ninguna parte. Es demasiado asiática para América y demasiado blanca para Asia. Esta lucha es una de las muchas experiencias importantes y relatables que aparecen en la película. Cada escritor y actriz aportó aspectos de sus propias experiencias personales a la historia y utilizó la improvisación varias veces durante la filmación, lo que aumenta la emoción y la narrativa inclusiva para hacerla mucho más genuina.

Aparte de los elementos temáticos que rodean la identidad y la amistad, "Joy Ride" ofrece una comedia candente al abrazar el sexo, las drogas, la inmersión cultural y cerrar la brecha entre las generaciones jóvenes y envejecientes. El equipo se sumerge en un poco de todo, desde americanos traficantes de drogas, tríos con miembros de la Asociación China de Baloncesto hasta tatuajes vaginales. Los chistes evitan que se interpreten como carcajadas y, en cambio, atacan sabiamente el estigma social y la representación cultural en general. Se distribuyen uniformemente entre el elenco con insultos, peculiaridades de personalidad incómodas y comentarios sarcásticos a conocidos desprevenidos.

El guión rebosa comedia y comentarios sociales casi en exceso porque hay mucho que estas talentosas mujeres quieren y merecen decir. Debido a que no hay películas como esta fácilmente disponibles, el intento de transmitir puntos se vuelve urgente a veces, lo cual permite que no haya un respiro entre momentos narrativos. 

El enfoque de la película sobre la sexualidad es único e incomparable a otras comedias obscenas en el sentido de que no hay un objetivo final para participar en el acto. En cambio, el sexo se ve como algo natural, divertido y una forma de que los personajes se expresen libremente, ya sea a través del arte, el diálogo abierto, con un amante o consigo mismos. El personaje de Kat es una actriz exitosa que está comprometida con su coprotagonista chino cristiano Clarence (Desmond Chiam), quien cree que ella es virgen. Ella lucha por equilibrar su líbido alto con la necesidad de abstinencia de Clarence, y su promiscuidad se convierte en una broma corriente entre el grupo de amigas a pesar de que apoyan su naturaleza sexual. Los hombres de la película pasan a un segundo plano en la trama, pero siguen siendo actores cómicos cuando se introducen en una escena. 

Aunque el estilo de dirección de Lim es bastante tradicional en estructura y forma, las secuencias de personajes altamente creativas, interludios ilustrativos y una divertida escena de video musical de K-Pop la eleva a otro nivel. La escritura es impresionantemente compleja para una comedia y se basa en temas más universales y experiencias más amplias. Por todas esas razones, "Joy Ride" puede navegar fácilmente, superando la prueba de Bechdel al presentar a una mujer más preocupada por perseguir sus sueños profesionales y herencia. 

Con tanto que decir y un elenco supremamente talentoso que encarna personajes multidimensionales, una secuela podría ser aceptada, aunque no es necesaria. “Joy Ride” es fácilmente el estándar de oro para la comedia progresiva y obscena, y la necesidad de contar historias más diversas en la pantalla.


jueves, 10 de septiembre de 2020

Crítica Cinéfila: Mulan

Para evitar que su padre enfermo sirva en el Ejército Imperial, una valiente joven se disfraza de hombre para luchar contra los invasores del norte en China.



Cuando Disney toma la decisión de adaptar sus clásicos musicales, normalmente lo hace por dos razones: revivir el clásico y causar una impresión en la nueva audiencia, o para cambiar la versión original y adaptarla al nuevo interés de la audiencia. A veces les sale bien; otras veces intentamos olvidar la nueva película y nos quedamos con el clásico. Pero al final del día, sus intenciones son honrables. Pero cuando se trata de las historias de princesas, han logrado elevar la llama de intensidad para cautivar a los tan fanáticos. Musical o música de fondo, Mulan se ha convertido en una nueva obsesión.

En la nueva película de Niki Caro, Hua Mulán (Lui Yifei) es una intrépida joven que lo arriesga todo por amor a su familia y a su país hasta convertirse en una de las mayores guerreras de la historia de China. Cuando el emperador de China decreta que un hombre de cada familia debe servir en el Ejército Imperial para defender al país de los invasores del norte, Mulán, la hija mayor de un condecorado guerrero, decide ocupar el lugar de su padre enfermo. Haciéndose pasar por un hombre, se enfrenta a constantes desafíos y deberá aprender a canalizar su fuerza interior y a aceptar su verdadero potencial. Este será un viaje épico que la convertirá en una reconocida guerrera y le permitirá ganarse el respeto de una nación agradecida y de un padre orgulloso. 

Si vamos a comparar esta adaptación con otras películas de la compañía, tanto a nivel de narrativa como en calidad de adaptar el estilo, Mulán es un viaje con un toque moderno. No solo mantiene la crítica sexista de la época que tanto resaltó su versión original, sino que se apega muy bien al mensaje feminista anteriormente visitado y la idea de que, sin importar el sexo, una persona puede llegar a ser leal, valiente y verdadero. Así mismo enfoca sus energías en que Mulán pueda tomar sus decisiones tal cual, sin depender de un mentor o un animal mágico que la defienda. El personaje de Mushu es irremplazable, pero es refrescante ver un personaje femenino siendo lo suficiente capaz e inteligente para entender lo que está bien, lo que está mal y lo que le hace falta. 

Para su película, Caro ha reemplazado a Mushu de Eddie Murphy con un fénix vibrante y ligeramente rudimentario como un guiño a las raíces ancestrales de Mulan. Esta criatura luminosa es, por supuesto, una metáfora del renacimiento de Mulan como un guerrero dotado y confiado, pero al ver esta interpretación inmersiva magníficamente elaborada que se distingue de todo lo que hemos visto hacer antes a Disney, Es difícil no ver esta película como el fénix mismo, que se eleva desde el canon del estudio hacia un nuevo terreno atrevido.

Esta claro que las escenas de pelea están hechas para la pantalla grande. Un doloroso recordatorio de esto va desde la primera pelea de Mulan durante su entrenamiento para el Ejército Imperial, disfrazada de Jun, su pecho atado a una banda y el cabello retorcido en un moño de guerrero, enfrentándose a su amigo e interés potencial Chen Honghui (Yoson An). Lo que sigue, y establecerá el estándar para las escenas de batallas restantes de Mulan, es una secuencia coreografiada tan meticulosamente organizada que los guerreros parecen crear su propia atracción gravitacional. Cada movimiento es emocionante y refleja la personalidad del personaje, pero también improvisan con el vestuario y el hábitat y se capturan con detalles nítidos y vibrantes. Para una película de Disney para toda la familia, adaptada de un musical animado con un dragón parlante por un cineasta sin antecedentes de éxito de taquilla, esto se siente revolucionario. Sin dudas, Niki Caro aprovecha cada momento del guión, completamente adaptado a una nueva manera de contarlo con nuevos antagonistas y un desenlace aplaudible, y lo convierte en una experiencia visual y narrativa impresionante.

Lui Yifei carga con el gran peso de que Mulán es una de las princesas preferidas de muchas jóvenes por el mismo hecho de que este personaje se sale del tradicional vestido y evita ser otra damisela en peligro más del montón (otras son Pocahontas, Moana y Tiana), por lo que ponerse en sus zapatos no es una tarea tan sencilla. Y aunque no le cortaron el cabello ni forzaron la masculinidad física en ella, sigue siendo igual de guerrera, talentosa y fuerte, con una agilidad destacable en las artes marciales, algo también rescatado del clásico. Pero poniendo a un lado el retrato físico de su personaje, Lui es la Mulán perfecta, con un don de calma y confianza en su rostro. Nada se siente forzado de su parte. 

Pero hay un personaje adicional que no puede ser olvidado: la bruja (Gong Li), quien muestra uno de los mejores diseños del personaje de la historia. Es el excelente reflejo opuesto de Mulán, casi actuando como el antimentor que la versión original necesitaba, reflexionando con esta lo que sería de su vida si mostrara su talento como mujer. Su transformación es el protagonista de los efectos visuales de toda la película, con una sutilidad que causa hasta escalofríos. La complejidad de su relación con Mulan está enredada en la política personal y las conmovedoras observaciones sobre la feminidad, y en muchos sentidos eclipsa la relación incipiente y sensiblemente marginal de Mulan con Honghui. Sin embargo, en la rara ocasión en que el romance sale a la superficie, la química entre los amigos se mantiene, dándole un nuevo aire a esta historia, donde es claro que no necesita un momento romántico.

Casi de la misma manera que la historia readaptó algunas de las escenas más emblemáticas de una manera distinta, la ausencia de los versos musicales no fue tan fuerte pues fueron colocados como momentos de diálogos entre algunos de los personajes rescatados de la historia. La gran diferencia es que la música no está ahí, pero cualquier fanático reconocerá los versos y de seguro los cantará, así como la banda sonora de "Reflection" es el impulso de Mulán para salir adelante.

Aunque muchos fanáticos irritantes digan lo que quieran decir, y aunque esta película llegue de manera melancólica a una plataforma que no estaba preparada para recibirla allí, Mulán de Niki Caro no solo es la mejor adaptación de Disney de acción en vivo hasta la fecha, sino también un espectáculo deslumbrante y conmovedor. Que pena que no la vimos en la pantalla grande.


jueves, 10 de octubre de 2019

Crítica Cinéfila: Abominable

Yi es una adolescente más en la enorme ciudad de Shanghai. Un día, se encuentra a un joven yeti en la azotea de su edificio. La supuestamente “abominable” criatura, que se ha escapado del laboratorio donde estaba encerrado, está siendo buscada por toda la ciudad. Junto con sus ingeniosos amigos Jin y Peng, Yi decide ayudarle a huir, le bautizan como “Everest” y los cuatro se embarcan en una épica aventura para reunir a la mítica criatura con su familia en el pico más alto del mundo. 



Con el pasar de los años, el subgénero animado de monstruos mitológicos se hace más fuerte con el pasar de los años. Y mientras más desconocidos sean para el ojo humano, más interés tienen las productoras y estudios de traerlo con un punto de vista más inocente. Ahora Dreamworks trae Abominable, una historia que encuentra a un grupo de niños enfocados en llevar a un yeti bebé a su hogar en el Everest.

Diferente a Missing Link, que se enfoca en el cambio climático y cómo el ser humano se ha convertido en su principal antagonista, Abominable retrata una dinámica reconocible de películas familiares sobre villanos codiciosos que quieren explotar la naturaleza con fines de lucro y los niños inocentes que quieren preservarla y protegerla. En Abominable, esos niños son Yi, Jin y Peng, amigos y vecinos de toda la vida que viven en el mismo edificio de apartamentos de Shanghai.

El padre de Yi murió poco antes de que comenzara la película, y la pérdida la alejó de sus amigos y familiares. En lugar de sentarse a cenar con su madre y su abuela, Yi pasa más tiempo en un santuario improvisado a su padre en el techo del edificio de apartamentos en el que está llena de fotos de todos los lugares a los que irían en un viaje por China. Y durante el día, se la pasa haciendo trabajos informales de todo tipo para así poder algún día visitar cada uno de estos lugares.


Una noche, encuentra a un visitante inesperado en el santuario: un joven yeti, a quien Yi nombra Everest después de que reconoce la gran montaña del Himalaya en una cartelera de Shanghai. Yi pronto se da cuenta de que Everest ha sido separado de sus padres, por una oscura fuerza de policía secreta cuyos jefes realmente son científicos y cazadores furtivos. Yi decide escoltar a Everest de vuelta a casa en un camino muy parecido al que su padre quería mostrarle, pero de esto no se percata hasta más adelante en la trama.

Jill Culton, quien ha tenido un historial cinematográfico que carga grandes obras, como Toy Story y Monsters' Inc, Shrek y A Bug's Life, trae la fórmula perfecta de Pixar al guión de Abominable, pero en lugar de sentirse como el mismo estilo aplicado, crea una narrativa diferente, donde el antagonista no es quien uno cree que es, y los personajes crecen de manera aún más orgánica. Con 97 minutos, hace que cada elemento de la historia se comporte coherentemente a lo largo de la película, dándole un viaje a la audiencia no solo alrededor del trayecto interno de la protagonista, pero también hacia los puntos más visualmente impresionantes de China.

Y a pesar de que la audiencia hace una mayor inversión emocional junto al arco de Yi y Everest, la guionista nos da la oportunidad de también conocer la historia y los conflictos de los demás personajes, y permitirnos sentirnos involucrados en sus propios decisiones y su trayectoria emocional. Esto va de la mano con entender las pasiones de cada uno y como se unen en un todo.

A pesar del título de la película, Everest es cualquier cosa menos abominable. Sale como una mezcla de un oso de peluche y un mono juguetón, pero lo más divertido de él podrían ser sus habilidades mágicas. Uno de los aspectos más destacados de la película es cuando Everest y los niños deambulan por el bosque, desesperadamente hambrientos. Everest comienza a canalizar energía mágica que hace que los arándanos broten en los arbustos cercanos, lo que resuelve el problema del hambre, al menos hasta que la espiral mágica se descontrola, los arándanos siguen creciendo y los niños corren por el bosque tratando desesperadamente de esquivar la fruta gigantesca, lloviendo sobre ellos desde el cielo, rociándolos con jugo morado.


Por otro lado, la química de Yi y Everest va más allá del vínculo de amistad o incluso romance. Ambos crean una empatía mutua tras seguir casi el mismo conflicto emocional; ambos amantes de la música, que no solo emocionan con su sintonía, sino que también crean (literalmente) lo que ha muerto en la naturaleza; ambos buscan el mismo sentido de familiaridad, desde perspectivas distintas: mientras Everest se quiere reencontrar con sus padres, Ji quiere llegar a los lugares que alguna vez prometió a su padre visitar junto a él.

La animación que se muestra aquí no rompe moldes, pero hace un trabajo hermoso al resaltar el paisaje natural de China mientras los niños viajan a su destino montañoso. Los dos temas principales de la animación de Abominable son naturaleza y magia, las cuales se unen en una hermosa escena hacia el final de la película, ambientada en la magnífica estatua del Buda Gigante de Leshan.

Los temas y el arco de Abominable son películas familiares para niños, con solo un giro real de la trama. Pero su actitud reverente hacia la naturaleza y la maravilla es una adición bienvenida al canon de dibujos animados.



jueves, 1 de agosto de 2019

Crítica Cinéfila: The Farewell

Billi es una mujer, de nacionalidad chino-americana, que regresa a su país natal cuando se entera de que su abuela padece un cáncer terminal. Las cosas no mejoran cuando esta se da cuenta de que su familia sabía que la anciana tenía esta enfermedad y había decidido ocultarlo. Billi debe apartar estos problemas a un lado para participar en una boda familiar que resultará ser el último gran evento en el que esté su abuela.



En menos de dos años, Awkwafina ha logrado captar la atención de una gran masa. No solo se ha convertido en una de las actrices de comedia más divertidas de la época, sino tambíen que ha logrado mantener una imagen respetable en el proceso sin llegar a tener que ridiculizarse para hacer reir a nadie (o por lo menos, esa es la impresión que me ha dejado). Por eso, ser protagonista de un drama chino llama la atención: no solo resulta un cambio en su carrera, sino que también resulta la demostración perfecta de que ella no se ve estancándose en un género, ni mucho menos en un tipo de personaje.

En The Farewell, Awkwafina interpreta a Billi, quien se mudó de China a Estados Unidos cuando era muy niña, pero que aún así ha mantenido una hermosa relación con su Nai Nai. Toda la atención de Nai Nai se divide entre ella y su primo, los únicos nietos de la familia, por lo que esto también hace que sus conversaciones por teléfono sean aún mayores que las que tiene con sus propios padres.

Una noche, sus padres le confiesan que su abuela tiene cáncer terminal pero prefieren no contarle nada y reunir a la familia en una "boda" que es más bien el momento para que todos se despidan de Nai Nai, y la vida de Billi se desploma. No solo por el hecho de que le acaban de negar la beca en la universidad, también sus padres le niegan a asistir a la boda por temor a que le termine contando a Nai Nai que está enferma. Pero Billi decide subirse a un avión y ser parte de todo el evento, aún con las malas caras de toda la familia. Así, en aproximadamente 90 minutos, Billi y Nai Nai se convierten en las encargadas de hacer reir a la audienncia con sus ocurrencias, mientras se preparan para la gran boda, pero a la vez corriendo el gran temor de alguna recaída por lo rápido que va avanzando su enfermedad.


Si bien la película está salpicada de interludios memorablemente divertidos y tristes, alcanza un ápice conmovedor en una hermosa escena que amplía el alcance de Awkwafina, en la que Billi derrama sus sentimientos reprimidos hacia su madre durante los preparativos de la boda. Su padre, en cierta medida, ha recurrido a su forma de pensar occidentalizada, pero ella permanece principalmente sola en su firme creencia de que está mal dejar que Nai Nai continúe pensando que su tos y falta de aire son solo las secuelas de un resfriado. La tristeza de Billi, y su repentina inmersión en una familia extendida mucho más grande en comparación con su microunidad de tres en Nueva York, desencadenan ideas conmovedoras sobre la sensación de dislocación cultural que sienten muchos inmigrantes, incluso una generación después.

En esas primeras escenas entre Billi y Nai Nai, Awkwafina demuestra su habilidad actoral basada sentimientos conmovedores y melancólicos, complementados por una sensibilidad y conexión espiritual con las personas y los lugares de las raíces de su personaje. Ella es el centro de un reparto impecable, todo dibujado con una profunda inversión personal y una observación aguda de la compleja dinámica familiar china, lo que hace que la agridulce y conmovedora dramedia de la directora y escritora Lulu Wang sea una excelencia.

Titulado como "basado en una mentira real", este relato ficticio a pequeña escala pero emocionalmente expansivo de las experiencias familiares de Wang debería traducirse a través de los límites culturales, que solo hacen que nos recordemos de éxitos taquilleros de la pantalla asiática, como The Wedding Banquet, The Joy Luck Club y Crazy Rich Asians, pero aún así se siente original. En su segundo largometraje, Wang muestra una comprensión segura del tono, un ojo agradable para la composición no forzada y una comprensión persuasiva de la experiencia cultural de los inmigrantes de encontrar un equilibrio, a veces difícil, entre la tradición y la modernidad.

Wang relató por primera vez la historia de su familia como parte de un episodio de This American Life de NPR llamado "En defensa de la ignorancia". Ella claramente conoce y ama a cada una de las personas en pantalla, incluso en su forma más intransigente, infundiendo la película con ternura infecciosa y profundidad contemplativa. La comedia abarca desde ingenio verbal astuto y chistes internos para la comunidad asiática hasta bromas amplias y agradables para la multitud, pero está anclada a cada paso por los lazos directos de la cineasta con la situación. Y sus momentos de dulce sentimentalismo son totalmente ganados y sinceros.


Alrededor de la pieza clave de la actuación exquisitamente medida de Awkwafina, el elenco ofrece innumerables placeres, ninguno más que la dominante pero incuestionablemente amorosa matriarca, interpretada por Shuzhen Zhao. Nai Nai es un grito en su insistencia en controlar a todos y todo a su alrededor, combinando el toque ligero de Wang en una serie de grandes escenas que marcan la línea entre el humor y la tristeza, como una visita familiar a la tumba de su esposo. Como las otras figuras clave de su familia inmediata, Tzi y Jiang traen sombreados distintivos y una fuerte relación con sus dos hijos, este último especialmente durante el conmovedor y desordenado discurso de boda como padre del novio. Lin se destaca por mostrar el buen corazón detrás de la actitud severa y a menudo de desaprobación, y Lu, como la protectora hermana menor de Nai Nai, es como una china Sophia Petrillo.

La cinematógrafa Anna Franquesa Solano y el diseñador de producción Yong Ok Lee llenan el marco de la pantalla panorámica con imágenes llamativas que nunca se sienten demasiado estudiadas. Contrastan hábilmente las bulliciosas escenas familiares de las calles de Nueva York con la imponente arquitectura moderna de Changchun, un recordatorio constante para Billi de que el hogar de su abuela, donde pasó los veranos de la infancia, junto con gran parte de sus alrededores, ha sido borrado con el tiempo.

The Farewell es una película que al final, no solo causa la catárata de lágrimas en la audiencia, sino también que presenta una temática en la cultura familiar china, cómo decisiones que se toman parecerán arbitrarias de este lado del mundo, pero que solo se hacen por el bien de los que ellos más quieren. Es mejor morir por salud y no por la angustia de cuando llegará el día final.