Mostrando las entradas con la etiqueta Ed Harris. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Ed Harris. Mostrar todas las entradas

miércoles, 8 de junio de 2022

Crítica Cinéfila: Top Gun - Maverick

Después de más de 30 años de servicio como uno de los mejores aviadores de la Armada, Pete "Mavericks" Mitchel (Tom Cruise) se encuentra donde siempre quiso estar, superando los límites como un valiente piloto de pruebas y esquivando el ascenso de rango, que no le dejaría volar emplazándolo en tierra. Cuando se encuentra entrenando a un grupo de graduados de Top Gun para una misión especializada, Maverick se encuentra allí con el teniente Bradley Bradshaw (Miles Teller), el hijo de su difunto amigo "Goose".



Era 1986, el actor Ronald Reagan era el presidente de los Estados Unidos, Platoon hace su debut desafiante en contra de todo lo que se había hecho en el cine bélico militar americano y Top Gun de Tony Scott lideraba las taquillas. Esta película, vendió una idea emocionante aunque fantasiosa del estadounidense sensasionalista: G.I. Joe era élite y el bromance entre machos era básico. Y finalmente, Tom Cruise se catalogó como el piloto más rápido de los Top Guns. No solo es lo mejor de lo mejor, sino también el más viejo de los viejos, Pete 'Maverick' Mitchell de Tom Cruise está de vuelta en la cabina en un seguimiento que emocionará a todos los fanáticos de Top Gun y añadirá a nuevos a la lista de seguidores. Así como los mismos personajes batallan por conseguir oxígeno en momentos claves de alta velocidad y altura, así mismo la audiencia se sentirá. La película se dispara completamente: un recordatorio de lo bueno que puede ser Hollywood en el entretenimiento comercial cuando se lo propone, y Tom Cruise está involucrado.  

Se podría argumentar que nuestro nuevo mundo posterior a la Guerra Fría no necesitaba una secuela de "Top Gun". Pero si se compara aquella película de los 80 con esta nueva entrega, es fácil retractarse. La nueva película merece con creces su existencia, reflejando al personaje de Cruise, Pete "Maverick" Mitchell, a impulsar los límites de lo que la tecnología podría hacer; en este caso, la tecnología es el cine, que se eleva a los cielos como ninguna secuela ha logrado hacer antes.

Maverick es tres décadas mayor desde la última vez que lo vimos y se parece a uno de los más jóvenes en actitud y alma, pero a pesar de toda su apariencia juvenil y su sonrisa perlada, ahora es una reliquia de un piloto de pruebas que está a punto de ser desfachado de volar por el contralmirante defensor de la IA de Ed Harris, también conocido como 'el Drone Ranger', y antes de, deciden darle una última misión arriesgada. Pero ¿qué es eso? ¿Hay una planta ilegal de procesamiento de uranio en un estado canalla sin nombre y una misión de bombardeo imposible de llevar a cabo? Pronto, Mav es enviado de mala gana a la Academia Top Gun para entrenar a un nuevo lote de jóvenes pilotos de F-18. Ni siquiera para que él mismo lo piloteé.

Solo la apertura, una misión de prueba que rompe las reglas a Mach 10, es increíblemente emocionante: un homenaje a películas de acción que encuentran un alma inesperada en el borde del espacio. A partir de ese momento, los ritmos son muy familiares: hay un oficial de alto rango testarudo y contrariado a Mav (Jon Hamm) ansioso por despedirlo; un piloto de armas sin sentido del trabajo en equipo (Glen Powell); y muchas disputas sobre cubiertas duras. Incluso hay escenas retrospectivas de la primera película, un canto en un bar, algunos juegos en equipo en la playa y una explosión de Kenny Loggins para los viejos de la multitud.

Pero después de aproximadamente media hora de reorientación amigable para los fanáticos, comienza a abrir nuevos caminos. Un guión inteligente, coescrito por Christopher McQuarrie, trae frescura a través de la relación de Maverick con el amargado Bradley 'Rooster' Bradshaw de Miles Teller, el hijo de su antiguo copiloto Goose, y una dulce historia de amor con la madre soltera propietaria de un bar de Jennifer Connelly. Lo caducado nunca se siente lejano para este héroe que envejece, incluso si todavía tiene los reflejos de un joven de 21 años.

Sobre todo, Top Gun: Maverick funciona porque, con su increíble fotografía aérea en primer plano, y el vanguardista director de Oblivion, Joseph Kosinski, una elección inteligente detrás de la cámara, nunca deja de lado ese simple amor por volar que hombres y mujeres sienten, a parte de que pone a prueba el estrés y ansiedad de la audiencia en todo momento que los personajes están en el aire. La misión fue un momento de hundirse en el sillón del cine, esperando siempre lo inesperado.

Todo esto ayuda a evitar la sensación de que se trata de otro anuncio de reclutamiento multimillonario para el ejército estadounidense. La misión es más como McGuffin lo expone: una incursión en las trincheras de la Estrella de la Muerte para que los personajes demuestren su temple, mientras que la irritable relación de Maverick y Rooster genera tensión adicional. Es escapismo puro y el lado correcto del entusiasmo, incluso en el momento geopolítico actual.

Es una pena que, por la razón que sea, los personajes femeninos de Top Gun de 1986 no se vean por ninguna parte: la instructora de vuelo de Kelly McGillis, Charlie, optó claramente por una despedida definitiva, y Meg Ryan como la madre de Rooster parece que murió en esos 30 años de ausencia cinematográfica, especialmente con tal esfuerzo hecho para ubicar a Val Kilmer en la historia para un conmovedor bromance con Maverick. Sin embargo, nada de esto le afecta a una historia que logra lo que pocos reinicios de Hollywood pueden presumir: una mezcla de nostalgia, frescura y adrenalina. 


jueves, 6 de enero de 2022

Crítica Cinéfila: The Lost Daughter

Las vacaciones en la playa de una mujer madura toman un giro oscuro cuando comienza a obsesionarse con otra mujer y su hija, lo que la obligará a tener que enfrentarse a problemas de su pasado y de su primera maternidad.



No sería una sorpresa que Olivia Colman vuelva a recibir nominaciones y galardones en múltiples premiaciones por su rol en The Lost Daughter, su más reciente proyecto dirigido por Maggie Gyllenhaal; lo que sí es una grata sorpresa es el trabajo de Gyllenhaal aquí. Los fanáticos de The Deuce, la serie dramática de HBO sobre el comercio de carne en la ciudad de Nueva York antes de Giuliani, recordarán la determinación con la que el personaje de Gyllenhaal pasó de trabajadora sexual a directora de películas para adultos y luego a autora de arte. Una confianza paralela distingue su debut como directora con esta adaptación sensible aunque aguda de la novela de 2006 de Elena Ferrante. Los temas familiares de la solitaria autora italiana sobre las relaciones femeninas, la sexualidad, la maternidad y la lucha de las mujeres por hacerse un espacio profesional fuera de ser madres se sirven maravillosamente en esta película de carácter intransigente, iluminado por las actuaciones brillantes de Olivia Colman y Jessie Buckley como su yo más joven.

Podando parte de la historia de fondo de la novela para sumergirse directamente en la rocosa vida interior de su personaje central, la película comienza con la llegada de Leda (Colman), una profesora británica divorciada de literatura italiana, a una isla griega. Parece tentada y desanimada por la alegre familiaridad de Lyle (Ed Harris), el cuidador estadounidense de su espaciosa casa de vacaciones. Al principio de la temporada, tiene la playa prácticamente para ella sola, lo que parece adaptarse a ella.

Cualquier apariencia de tranquilidad se evapora en un instante con la llegada de una familia estadounidense grande, ruidosa y vulgar. La atención de Leda se centra en una mujer joven, Nina (Dakota Johnson), que no parece del todo cómoda en su papel de madre. Mientras observa atentamente a la extraña y a su hija, Elena, Leda se emociona y su mente viaja de regreso a su propia experiencia temprana de la maternidad, hace más de 20 años. Buckley entra en esas escenas de recuerdos, con los espinosos intentos de Leda de concentrarse en su trabajo mientras se ocupa de las demandas de atención de dos niñas, rápidamente transmitiendo la ambivalencia de una mujer que ama a sus hijas pero está ansiosa porque la alejen así ella puede tener su propio lugar en el mundo.

En la isla, Leda tiene un comienzo poco amistoso con la familia cuando se niega a mover su sombrilla y silla de playa para dejar espacio para ellos. Pero la cuñada embarazada de Nina, Callie (Dagmara Dominczyk), viene con una ofrenda pacífica de pastel de cumpleaños. Cuando menciona al hijo que está esperando, Leda responde con frágil finalidad: "Los niños son una responsabilidad abrumadora".

Esa hostilidad límite hacia las expectativas tradicionales de la maternidad resuena a través de las escenas del pasado y el presente, particularmente cuando la joven Leda intenta negociar el avance profesional sin descuidar a sus hijos. Buckley es excelente para rastrear esos sentimientos bifurcados: el terrible miedo al confinamiento doméstico que bloquea todo su potencial, chocan contra la vergüenza por no cumplir con sus obligaciones maternas. Ese conflicto se profundiza cuando un encantador profesor de literatura mayor (Peter Sarsgaard) expresa admiración por su trabajo, abriendo una ventana a una escapada romántica.

Gyllenhaal y el exitoso editor Affonso Gonçalves sostienen un fluir de ida y vuelta entre el pasado y el presente de Leda, donde sus momentos de sensualidad liberada chocan con sentimientos que pueden ser remordimiento o culpa, pero que rara vez son tan cortados y secos en la enigmática actuación de Colman.

Cuando Elena se aleja de la playa para jugar cerca, la familia entra en pánico y Leda se hace querer por ellos al encontrar a la niña desaparecida. Pero ella roba algo precioso que pertenece a la niña, dejando a Elena inconsolable y manteniendo a su familia atrapada en modo de búsqueda. El impulso detrás del acto de Leda sigue siendo ambiguo, quizás desconcertante incluso para ella misma, aunque fragmentos del pasado y sugerencias de la distancia emocional que la separa de sus hijas adultas insinúan las razones de su comportamiento desordenado.

Los coquetos encuentros de Leda con Lyle y el trabajador temporal irlandés Will (Paul Mescal) la devuelven al presente. Pero la conexión más fuerte que se forma es con Nina. Johnson hace uno de sus mejores trabajos en la pantalla hasta la fecha como una mujer que parece hacerse preguntas similares a las que se hacía Leda 20 años antes: ¿se contentará con tener su vida definida por la maternidad, interpretando a la esposa recatada para el desagradable marido (Oliver Jackson-Cohen)?

Desde su primer encuentro, ella parece hechizada por Leda, como si instintivamente la identificara como un alma gemela. Nina la convierte en una confidente cuando planea una transgresión fuera de su matrimonio, y la busca para pedirle a Leda respuestas que ella misma no tiene. Y Leda claramente siente una ternura por Nina que parece arraigada en el reconocimiento.

Eso hace que su continuo engaño sea aún más inquietante, como una especie de sabotaje que apunta a la culpa, el disgusto y el autocastigo por sus acciones de hace mucho tiempo, pero también posiblemente al desafío en la caracterización atrevida de Colman, que se niega a suavizar el desapego de Leda. Incluso su rabia cuando un grupo de jóvenes alborotadores interrumpen la proyección de una película parece desproporcionada, lo que indica un estado de ira que se filtra tanto hacia ella como hacia cualquier otra persona. Cuando ella suelta "¡Soy una madre antinatural!" en medio de una acalorada confrontación, la admisión parece a la vez impactante y extrañamente liberadora.

Rodeándose de colaboradores independientes de primer nivel, Gyllenhaal modula el estado de ánimo con gran habilidad, manteniendo al espectador adivinando hacia dónde se dirige la historia y creando un suspenso genuino a partir del robo de Leda y la constante amenaza de descubrimiento. La directora de fotografía francesa Hélène Louvart se vuelve aún más íntima con sus primeros planos de prueba aquí. También hay ecos del color exuberante y casi violento que trajo a la vida invisible criminalmente oculta de Karim Aïnouz.

Como primer largometraje, The Lost Daughter es ciertamente ambiciosa, con una protagonista definida por su interioridad turbia y naturaleza extraña, a menudo ilegible, de las relaciones que establece con todos los que encuentra. Pero Gyllenhaal y su elenco impecablemente elegido lo convierten en un drama psicológico fascinante.


jueves, 21 de septiembre de 2017

Mother!

A una mujer (Jennifer Lawrence) le pilla por sorpresa que su marido (Javier Bardem) deje entrar en casa a unas personas a las que no había invitado (Ed Harris, Michelle Pfeiffer). Poco a poco el comportamiento de su marido va siendo más extraño y ella empieza a estresarse y a intentar echar a todo el mundo. (FILMAFFINITY)



El cine es un arte con distintas perspectivas. Mientras que algunas son muy líneales y se explican desde el primer momento que las ves, otras retan la mente y su nivel de atención, y te generan preguntas para responderse solo al final, cuando todo ha terminado. Si piensan ir a ver Mother! porque les gustan los actores, porque el trailer se ve "curioso" o porque el título les llamó (que el título solo se entiende al final, también), les diré algo que deben entender antes: esta película les dejará con inquietudes, dolores de cabeza y razonamientos que solo ustedes mismos podrán entender.

Aronofsky (director de Black Swan, Requiem for a Dream) vuelve a hacer un thriller extremadamente psicológico y nos presenta una pareja, que por alguna razón extraña, viven en una casa alejada de la sociedad. Mientras ella (Jennifer Lawrence) reconstruye la casa, él (Javier Bardem) trata de escribir su nueva novela, y de repente aparece un extraño, que dice ser doctor, pero que también es un fanático del escritor. Después llega su esposa, sin avisar, y comienzan a hacerle la vida imposible al personaje de Lawrence. 


Mientras más personas llegan a la casa, la realidad se va complicando y haciéndose inexplicable. La situación se vuelve una especie de Guerra Civil (similar a escenas de Men of Children) y sucede algo muy poco común en las películas actuales: el principio es el mismo que el final, y da uno de los tantos mensajes que tiene la historia, "cuando la corrupción y los desastres de la humanidad destruyen lo que el hogar ha formado, la madre tiene la tarea de volver a empezar y salvar los daños" (eso fue lo que yo entendí).

Esta historia es muy cambiante. Cuando crees que Mother ya ha resuelto un conflicto, la situación se complica más y más, sin poder darle alternativas lógicas a los personajes. A su vez, tiene giros que provocan cambios en el ritmo de la trama y en el carácter de sus personajes. Las interpretaciones de Lawrence, Bardem y Pfeiffer son simplemente emblemáticas e inesperadas. Cada uno tiene una psicología muy característica de sí mismo y que te señala exactamente cómo van a responder a cada momento.


Los detalles de la trama son claves importantes para poder entenderla y si no se percatan a tiempo, pues saldrán pensando que han visto una película sin sentido, cuando en realidad todo se ha dicho de esa manera por razones que el director quiere que uno descubra.

La película es una recreación al primer capítulo de la biblia (Genesis 1). El personaje de Jennifer Lawrence representa a Madre Tierra; el personaje de Javier Bardem representa a Dios; Ed Harris y Michelle Pfeiffer representan a Adam y Eva, y sus hijos a Cain y Abel. Todo el caos ocurrido en la casa representa la sociedad, lo dañada que está y lo confusa que es, segmentada por grupos y clases sociales que se atacan y se matan entre sí. Al final Madre Tierra ataca en respuesta al daño que le ha hecho la humanidad.

Otro detalle importante es la fotografía, pues muestra las diferentes perspectivas en las que el ser humano ve la vida. Cada quien sacará su propio análisis de la trama de acuerdo a lo que entendió de este aspecto, que por igual no mantiene un ritmo líneal, sino que se va haciendo cada vez más confuso y variante en su estilo. Mientras comienza con unos movimientos de cámara suaves que muestran la atmósfera del escenario donde viven los personajes principales, luego se agita como cámara en mano en medio de la acción.


Un aspecto que me parece muy interesante de la trama es el sonido: la musicalización, los efectos de sonido y la mezcla de sonido dejan en claro cuando sucede un cambio dentro de la historia. El momento que haya una variación de ritmo en alguno de estos detalles es cuando habrá una variación en el ritmo de la trama.

A pesar de que el cine de Aronofsky siempre se ha caracterizado por dejar al público con la pregunta de "¿qué es lo que acabo de ver?", este también hace una referencia importante a cómo la sociedad es responsable de las actitudes de una persona, y cómo la sociedad misma provoca el caos que obliga a que una persona responda de una manera violenta y molesta.

Mother! es "algo" para sentarse a analizarlo por varios días, y para poder hablar de esta película es cuestión de interpretación personal.