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viernes, 21 de septiembre de 2018

White Boy Rick

Narra la historia real del adolescente Richard Wershe Jr., conocido como 'White Boy Rick', que se convirtió en la década de los 80, a la edad de 14 años, en el informante inflitrado para el FBI más joven de la historia. (FILMAFFINITY)



El ganador del Oscar Matthew McConaughey y Richie Merritt interpretan a un padre y un hijo que se encuentran atrapados en la epidemia de crack de cocaína de los años ochenta en la película White Boy Rick, basado en hechos reales. La trama nos traslada a Detroit de 1980. Quien no tenía dinero debía buscársela en los trabajos más indeseables: casarse con un rico, vender drogas o meterse a la prostitución. Por su parte, Richard y su hijo Rickie venden armas sin licencia. Pero en una de esas ventas, Rickie se hace amigo de uno de los dealers de crack más poderosos de la ciudad. El FBI, que venía siguiendo los rastros de su padre, lo atrapa y deciden hacer un trato con él en orden de no encarcelar a Richard: Rickie deberá servir como un infiltrado dentro del imperio del que ya es parte. No obstante, las necesidades económicas y el deseo de progresar motivarán a Rickie a pasar de informante a uno de los traficantes de crack más poderosos de Detroit.

¿Les ha pasado que una película les promete mucho en el trailer y cuando la ven se decepcionan? La decepción no fue tan grande, pues la película entretuvo bastante, pero siéndoles bien honesta: esperaba mucho más. Esperaba más sobre su historia como traficante, sobre esos años en que su conocimiento en el negocio del crack le dieron el poder suficiente para que su familia siguiera adelante, salvando a su hermana, cuidando a su bebé y evitando que su padre siguiese vendiendo armas ilegales. Sin embargo, la historia cubrió más bien desde sus inicios con una banda de vendedores de crack, luego a ser informante del FBI y después a ser vendedor de crack. No hay problemas con el orden cronológico y con toda la trama, que sirve para hacer justicia a la historia de Rickie, pero ¡debieron advertir que realmente era eso lo que se vería en la película!

Lo que más salva la trama es la química de todo su elenco, sobre todo entre McConaughey y Richie Merritt, quienes son la relación principal de la trama, y a quienes seguimos durante toda la historia. Son sus propios enemigos y es uno de los mejores "bromances" que el cine ha llevado a la pantalla grande en este año. El resto del cast no se queda corto pues le da vida a un guion que casi cae en lo ordinario, pero se salva por el aceptable desarrollo de personajes. Es lo que verdaderamente motiva a seguir viendo la película. 


Y a propósito del guión, este no responde al desafío del tema pues margina a casi todos los personajes negros que sigue. Rick Jr. parece hipnotizado por la idea de tener amigos negros. (También padre de un niño con una joven mujer negra). Pero la mayoría de las amistades de Rick están muy definidos y excelentemente actuadas. 

Por otro lado, los aspectos técnicos del filme son el verdadero plus, con un diseño de producción que traslada totalmente a la época, y complementado con una mezcla de montaje y banda sonora que da ese estilo de comedia negra que la trama consigue con éxito. Cada escenario responde tanto al año como al lugar, y aunque no conozcas Detroit, te dará esa tonalidad y sabor amargo de los años más peligrosos de la ciudad. La película tiene también puntos polémicos sobre la hipocresía de los policías, la guerra contra las drogas en la era de Reagan y las severas leyes de condena que destruyeron muchas vidas jóvenes. 

Sorprendentemente, a la edad de 17 años, Rick Jr. fue sentenciado a cadena perpetua por poseer un gran suministro de cocaína. Un título final nos informa que finalmente se le otorgó la libertad condicional en 2017, pero aún no ha sido liberado. Fue un error de la justicia que finalmente logra una justa presentación de las verdades que ocultaba. Ahora quiero ver la versión que solo hable de su vida como dealer de crack...


jueves, 22 de marzo de 2018

Gringo

Un empresario norteamericano envuelto en un asunto de una empresa farmacéutica verá cómo su vida da un vuelco por un incidente en México. (FILMAFFINITY)



Gringo es un término que hace referencia a una persona estadounidense, utilizado principalmente por latinoamericanos. Aunque a veces se utilice de broma, es más bien un término despectivo o un intento de insulto. Pero quizás lo utilizan dos veces en esta película.

Harold Soyinka trabaja en una compañía como el Director de Operaciones, pero no tiene ni la menor idea de lo que se hace allí. Viaja a donde le dicen y firma lo que le pidan, sin la oportunidad de respuestas a todas sus inquietudes. Fuera del trabajo, su matrimonio se ha quebrado totalmente, con una esposa que le es infiel en sus narices y sin un posible amigo que lo apoye en sus dificultades. En un viaje de negocios a México, Harold decide quedarse atrás y fingir que lo han secuestrado. No obstante, otras personas harán de esto una realidad y Harold se verá en constante peligro cuando una banda de narcotraficantes tiene su imagen como la más buscada de México. 


Harold no es el protagonista perfecto. Es muy miedoso y muy pesimista. Sí se podría sentir compasión por él, por todas las cosas que debe vivir, como la esposa que lo abandona por un correo electrónico, el hecho de que sus compañeros de trabajo se burlan de él en su cara y que no tiene nadie con quien contar; pero no inspira empatía y es difícil seguirlo en su camino. Pero además, es un personaje que en ningún momento decide luchar sus batallas. Siempre hay alguien salvándole el cuello y solo es al final (cuando solo faltan pocos minutos para los créditos) que tira del gatillo para su libertad. Es un crecimiento tan repentino que es poco creíble.

Por igual, es difícil conectarse con los demás personajes, porque todos parecen irse por su gula de poder y dinero, y no dan esa sensación de "tengo algo de bondad aún", al nivel que al final de la historia, lo que más se desea es que todos vayan a la carcel o mueran (excepto por Harold, él se merece aunque sea una buena mujer... aún siento pena por él).


Un aspecto a favor es que sabe jugar con el tema de la ambición y lo retrata en todos sus personajes, desde Harold que lo único que desea es conseguir algo de una compañía que lo ha explotado, hasta sus compañeros de trabajo que prefieren su muerte por el dinero que conseguiría la compañía, y la banda de narcotraficantes, que buscan a Harold para obtener una fórmula que le dará aún más riquezas. Todos los demás personajes se manejan bajo esa misma línea y al final se puede ver cuáles son los resultados de sus decisiones.

Otro punto a resaltar es la comparación que se presenta de la cultura estadounidense y la cultura mexicana, desarrollando el contraste, tanto en el estilo de hablar, como en las decisiones, en su día a día, y en las personalidades. A pesar de que no retrata las principales bellezas de México, si se va a lo más coloquial y te enseña la belleza de la persona común.

Esta historia dirigida por Nash Edgerton (quien también es stuntman), es divertida y entretiene en casi todos sus momentos, pero pierde carácter debido a unos personajes poco desarrollados. La historia que prometía ser interesante, no es fácil de seguir porque no tiene a ese alguien que te motive a continuarla hasta el final. Con una modificación de decisiones, hubiese sido mejor.