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jueves, 27 de diciembre de 2018

On the Basis of Sex

Ruth Bader Ginsburg, junto a su esposo Martin Ginsburg, cambió el curso de la historia con un singular caso sobre discriminación de género que abrió el camino para la igualdad en los Tribunales.



La humanidad cambia a la humanidad. Es parte del ritmo de la historia. Pero aún más impresionante es cuando un grupo considerado minoritario se encarga de lograr esos cambios, independientemente de quien esté al lado de ellos apoyándoles. Ruth Bader fue una de esas que se animó a gritar por un cambio, no a beneficio de ella, pero a beneficio de quienes reclamaban sus derechos. Para muchos estadounidenses, esta película biográfica jugará más como un cuento de origen de superhéroes a nivel judicial que un drama. A los 85 años, Ruth sigue siendo una de las pocas esperanzas progresivas para evitar que la corte suprema sea consumida por el actual jefe de estado.

On the Basis of Sex es un biopic sobre la vida de la jueza del Tribunal Supremo de los EE. UU., muchos años antes de que pudiese a conocer, e incluso mucho antes de que las mujeres fueran verdaderamente consideradas para posiciones de trabajo como abogadas. Ruth, quien se inscribió en la escuela de derecho de Harvard para entender el trabajo de su esposo, pero se terminó enamorando de la carrera. Después de ser discriminada clase tras clase por el hecho de ser mujer, Ruth resaltó para demostrar de que no solo era capaz de ser abogada, sino también que podía ser una luchadora por los derechos humanos. Esto fue aún más obvio cuando su esposo le presentó el caso de un hombre que se le estaba denegando la deducción de impuestos de enfermería por el hecho de que este beneficio solo lo recibían las mujeres. Aquí no solo tuvo que finalmente pararse en una corte por primera vez sino también enfrentarse a muchos hombres que hasta ese día la habían tratado de denigrar en diferentes formas por su género.

La estrella de cine que interpreta a Kiki de 1956 a 1975 es la actriz británica y siempre valiente Felicity Jones, cuyo acento de Brooklyn no puede competir con el de Justin Theroux, criado en DC, que aporta cierta aspereza a la caracterización de Brusque y Director Legal de ACLU Mel Wulf. El coprotagonista principal de Jones es el batido reinante de la pantalla, Armie Hammer, quien interpreta a su esposo Marty Ginsburg como compañero de ayuda, ensueño, santo a tiempo parcial y abogado de impuestos del crackerjack.

La directora Mimi Leder y el guionista Daniel Stiepleman (sobrino de Ginsburg) encierran todos los incidentes cubiertos por la película en una plantilla familiar de Hollywood, simplificando y glamorizando todo el camino. Esta es una película para personas que piensan que lo peor de "Kiki" Ginsburg, como la llamaban sus amigos y familiares, es que no se parece a una estrella de cine.


El trailer casi convence a la audiencia de que esta película iba a ser un desastre narrativo, casi cayendo en la categoría de los peores trailers producidos en este año; no obstante, la película terminó siendo una sorpresa agraciada. El guion esta bien elaborado, desarrollándose a un ritmo que delata los altos y bajos del personaje y retratando crímenes morales que se vivían en esta época. No obstante, demuestra ser el debut de un escritor.

La película estaba programada para protagonizar a Natalie Portman bajo la dirección de Marielle Heller, una combinación tentadora que, desafortunadamente, no logró ser. Aparte de Portman o quizás de Debra Winger, hace 30 años, es difícil pensar en otras actrices ideales para el papel y, lamentablemente, no es Felicity Jones. El hecho de que se le haya permitido dejar pasar algunas inflexiones vocales notablemente británicas es un punto menor en comparación con su actitud seria y persistente que varía poco. Por supuesto, estos son rasgos que la mujer real tiene en abundancia, pero cualquiera que haya visto el maravilloso documental RBG, estrenado en este año, sabe que hay mucho más para ella que eso, incluido, para empezar, un encantador sentido del humor y una manera astuta y poco convencional que sugiere que siempre tiene algo bajo sus mangas judiciales.

Presumiblemente conociendo a su tía toda su vida, el guionista Daniel Stiepleman comienza su relato en 1956, cuando, ya casada y con una hija pequeña, Ginsburg se convirtió en una de las nueve mujeres de una clase de más de 500 hombres que ingresaron en la Escuela de Derecho de Harvard. ese año. Este es solo el primero de muchos de los momentos más emocionantes que el guión ha logrado obtener, y lo que sorprenderá a las audiencias más jóvenes que no conocen las normas de hace medio siglo.


La película, naturalmente, está estructurada sobre los obstáculos enfrentados y saltados; no obstante, no es más astuta y menos común. Las escenas en sí mismas son perfectamente presentables y los casos en cuestión apenas pueden ser más claros, pero el sentimiento persiste en los puntos marcados, tanto para dar a Ginsburg su A+, como para asegurar que el público recibe una gratificación constante con respecto a su visión de derecha.

Jones se aplica con seriedad y energía para cubrir las bases de la seriedad de propósito de Ginsburg, la frustración inicial de la carrera y la claridad final de la visión de cómo puede hacerse cargo de una identidad importante y un papel público para ella. Pero incluso la exposición moderada a la personalidad de la mujer real revela un lado malicioso, humorístico y juguetón latente que solo se vislumbra momentáneamente en la película, y que solo es presentado por su esposo, quien, a pesar de la infinita simpatía de Hammer, se queda con lo que solía hacer, ser el papel de "esposa" unidimensional.

Kathy Bates es una presencia bienvenida en un excelente cameo como la pionera feminista y líder de los derechos civiles Dorothy Kenyon, mientras que Cailee Spaeny trae una fuerte rebelión a la precoz hija adolescente de los Ginsburg.

El enfoque dramático aquí es claro, eficiente y totalmente sensacional, con poco tiempo para cualquier cosa que pueda distraer el esfuerzo hagiográfico en juego. Su único propósito es ennoblecer y proclamar a una heroína. Pero lo hace otorgando un drama notablemente simplificado.


viernes, 21 de septiembre de 2018

White Boy Rick

Narra la historia real del adolescente Richard Wershe Jr., conocido como 'White Boy Rick', que se convirtió en la década de los 80, a la edad de 14 años, en el informante inflitrado para el FBI más joven de la historia. (FILMAFFINITY)



El ganador del Oscar Matthew McConaughey y Richie Merritt interpretan a un padre y un hijo que se encuentran atrapados en la epidemia de crack de cocaína de los años ochenta en la película White Boy Rick, basado en hechos reales. La trama nos traslada a Detroit de 1980. Quien no tenía dinero debía buscársela en los trabajos más indeseables: casarse con un rico, vender drogas o meterse a la prostitución. Por su parte, Richard y su hijo Rickie venden armas sin licencia. Pero en una de esas ventas, Rickie se hace amigo de uno de los dealers de crack más poderosos de la ciudad. El FBI, que venía siguiendo los rastros de su padre, lo atrapa y deciden hacer un trato con él en orden de no encarcelar a Richard: Rickie deberá servir como un infiltrado dentro del imperio del que ya es parte. No obstante, las necesidades económicas y el deseo de progresar motivarán a Rickie a pasar de informante a uno de los traficantes de crack más poderosos de Detroit.

¿Les ha pasado que una película les promete mucho en el trailer y cuando la ven se decepcionan? La decepción no fue tan grande, pues la película entretuvo bastante, pero siéndoles bien honesta: esperaba mucho más. Esperaba más sobre su historia como traficante, sobre esos años en que su conocimiento en el negocio del crack le dieron el poder suficiente para que su familia siguiera adelante, salvando a su hermana, cuidando a su bebé y evitando que su padre siguiese vendiendo armas ilegales. Sin embargo, la historia cubrió más bien desde sus inicios con una banda de vendedores de crack, luego a ser informante del FBI y después a ser vendedor de crack. No hay problemas con el orden cronológico y con toda la trama, que sirve para hacer justicia a la historia de Rickie, pero ¡debieron advertir que realmente era eso lo que se vería en la película!

Lo que más salva la trama es la química de todo su elenco, sobre todo entre McConaughey y Richie Merritt, quienes son la relación principal de la trama, y a quienes seguimos durante toda la historia. Son sus propios enemigos y es uno de los mejores "bromances" que el cine ha llevado a la pantalla grande en este año. El resto del cast no se queda corto pues le da vida a un guion que casi cae en lo ordinario, pero se salva por el aceptable desarrollo de personajes. Es lo que verdaderamente motiva a seguir viendo la película. 


Y a propósito del guión, este no responde al desafío del tema pues margina a casi todos los personajes negros que sigue. Rick Jr. parece hipnotizado por la idea de tener amigos negros. (También padre de un niño con una joven mujer negra). Pero la mayoría de las amistades de Rick están muy definidos y excelentemente actuadas. 

Por otro lado, los aspectos técnicos del filme son el verdadero plus, con un diseño de producción que traslada totalmente a la época, y complementado con una mezcla de montaje y banda sonora que da ese estilo de comedia negra que la trama consigue con éxito. Cada escenario responde tanto al año como al lugar, y aunque no conozcas Detroit, te dará esa tonalidad y sabor amargo de los años más peligrosos de la ciudad. La película tiene también puntos polémicos sobre la hipocresía de los policías, la guerra contra las drogas en la era de Reagan y las severas leyes de condena que destruyeron muchas vidas jóvenes. 

Sorprendentemente, a la edad de 17 años, Rick Jr. fue sentenciado a cadena perpetua por poseer un gran suministro de cocaína. Un título final nos informa que finalmente se le otorgó la libertad condicional en 2017, pero aún no ha sido liberado. Fue un error de la justicia que finalmente logra una justa presentación de las verdades que ocultaba. Ahora quiero ver la versión que solo hable de su vida como dealer de crack...


jueves, 7 de junio de 2018

Adrift

Basada en una historia real, narra cómo la pareja formada por los jóvenes Tami Oldham (Shailene Woodley) y su novio Richard (Sam Claflin) se hace a la mar en su velero, pero en medio del océano se ven sorprendidos por una de las mayores tormentas jamás registradas. (FILMAFFINITY)



Las películas sobre supervivencia SIEMPRE serán buenas, porque te hacen cuestionarte si tú podrías lograrlo, si te vieras en una situación similar, y creánme cuando lo digo: si estuviese en esa situación, no creo que pueda sobrevivir 41 días en la deriva/jungla/montaña/nevada.

Adrift comienza como la historia de Tami y Richard, después de que su velero termina gravemente  en ruinas tras haber tratado de atravesar un huracán y ser embestido una gigantesca ola. Pero mientras va narrando su situación, la película también muestra cómo se conocieron en Tahiti y cómo, después de unos meses, comenzaron a planificar viajar por el mundo en el velero, hasta que a Richard le ofrecen el trabajo de transportar otro velero a las costas de San Diego. Al ser una oferta tan tentativa, ambos aceptan, sin imaginarse que en el camino se encontrarían con un huracán y el riesgo de no sobrevivir para disfrutar de su recompensa.


A diferencia de otras películas sobre supervivencia, Adrift tiene la intención de mostrarte un lado más "positivo": en vez de enfocarse en la desesperación de ellos buscando ayuda, más bien muestra como trantan de conseguir suministros, administrar agua, curarse las heridas que le ha dejado el paso del huracán, y sobretodo, ver como Tami pasa de ser una pasajera del velero a estar al mando y buscar la manera de llegar lo antes posible a la isla/país más cercano.

La química de Shailene Woodley y Sam Claflin es uno de los elementos más atractivos de la película, pues a pesar de estar narrando un drama de supervivencia, el amor y los momentos vividos de los protagonistas, previo a la tormenta, es lo que mantiene el interés de la audiencia, sobretodo porque se entiende que es lo que los llevó allí.


Otro elemento sumamente interesante es la estructura de la historia, pues, a diferencia de otras películas sobre supervivencia en las que el punto de giro es cuando se pierden/tienen un accidente, esta comienza justo cuando ya ha pasado, y entonces va narrando la relación de la pareja con escenas estilo flashback (pero no específicamente como flashbacks). A su vez, cada escena del inicio de su relación sirve de ayuda para la supervivencia, de que deben o no hacer en esa situación y los distintos efectos psicológicos de estar en esta situación. Además, esta estructura es perfecta para el twist del tercer acto, pues le da a la audiencia ese final de sorpresa que realmente nadie está esperando, por más predicciones que le hayan hecho.

En términos técnicos, la película es visualmente hermosa, pues le saca provecho al ambiente y lo logra convertir de hermoso a terrorífico por la situación. Así mismo, la musicalización se adapta a las emociones de los personajes, y la "agarra" en los momentos más delicados.

Adrift es una película que deja a cualquiera completamente tenso, porque no solo se trata de ver los intentos de supervivencia de la pareja, sino también ver los efectos de la tormenta en los protagonistas y su alrededor. Es un romance mezclado con desastre natural que solo te deja con las ganas de tomarte un relajante muscular después de verla, o peor, te deja con el miedo de no querer acercarte al mar...