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jueves, 30 de enero de 2020

Crítica Cinéfila: The Gentlemen

Un capo de la droga con un marcado estilo británico intenta vender su imperio a una dinastía de multimillonarios procedentes de Oklahoma. 



Se abren las puertas de una cantina en alguna ciudad británica, y entra Matthew McConaughey tan guapo como siempre. Pide una bebida y unos huevos ingleses, enciende su cigarro y hace una llamada. Alguien se queja en el teléfono, y a la vez, alguien se para detrás de él sosteniendo un arma... a partir de ahí lo que sigue es uno de las historias de acción-comedia más entretenidas que he visto en mucho tiempo. Guy Ritchie revisita sus raíces de comedia de gángsters con Hugh Grant, Matthew McConaughey, Charlie Hunnam y Colin Farrell entre los atrapados en la complicada venta de un imperio de drogas. 

La nueva película del director y escritor lo devuelve al estilizado entorno de gángsters de Londres, donde se hizo famoso hace dos décadas con Lock, Stock y Two Smoking Barrels, solo que esta vez trae la elegancia y la arrogancia que acumuló durante su exitosa carrera en Hollywood, incluyendo el éxito de mil millones de dólares de este año, Aladdin. Con un elenco estelar encabezado por Matthew McConaughey, Hugh Grant, Charlie Hunnam, Michelle Dockery y Colin Farrell, el regreso a casa de Ritchie es un asunto bastante familiar, pero también refrescantemente divertido y hábilmente tramado, con líneas más ingeniosas y un machismo menos grosero que sus primeros trabajos. La violencia todavía juega un papel clave, pero ocurre principalmente fuera de pantalla, y el recuento de cuerpos es sorprendentemente bajo... bueno, si lo comparas con sus películas anteriores, por supuesto.

Concebido por primera vez hace una década,  The Gentlemen le permite a Ritchie volver a visitar esa espeluznante versión de fantasía de Gran Bretaña que ha sido durante mucho tiempo su zona de confort, donde las clases altas inglesas intercambian vicios y villanías con delincuentes de baja vida. Si bien los espectadores pueden tener dificultades para discernir mucha profundidad dramática o madurez emocional en esta caricatura de Looney Tunes de acción en vivo, sin duda es un placer culpable para la temporada festiva, a pesar de la torcedura ocasional y la broma fuera de color. 


El corazón cómico y palpitante de The Gentlemen es Grant, quien encarna a Fletcher, un investigador privado de mala calidad que se gana la vida desenterrando a los ricos y desvergonzados por sus corruptas historias. Ser parte del elenco es un chiste particularmente agudo, ya que Grant ha pasado gran parte de la última década como un activista de alto perfil en contra de la persecución de chismes y la piratería de teléfonos en el Reino Unido. Sopesa cada línea irónica con gusto, y Ritchie hace fuerte uso de sus talentos cómicos inexpresivos.

Ritchie enmarca la trama de la película que salta el tiempo y se pavimenta locamente dentro de un extenso duólogo entre Fletcher y Raymond (Hunnam), el asistente de Mickey Pearson (McConaughey), un expatriado estadounidense suavemente despiadado que descubrió su verdadera vocación como traficante de drogas mientras estudiaba en Oxford. Durante los siguientes 20 años, Pearson construyó un imperio de marihuana en todo el país al cerrar lucrativos acuerdos privados con aristócratas británicos empobrecidos, reponiendo sus fortunas familiares a cambio de esconder sus vastas plantaciones de cannabis en sus fincas.

Ahora, un hombre de negocios adinerado, de mediana edad y bien conectado, casado con la reina de la remodelación de vehículos, Rosalind (Dockery), Pearson anhela una vida tranquila y planea vender su vasto imperio de drogas por una considerable tarifa de jubilación. Pero el acuerdo está amenazado por el juego de poder cambiante entre el posible comprador Berger (Jeremy Strong) y su brutalmente ambicioso rival chino Dry Eye (Henry Golding), sin mencionar un colorido grupo de boxeadores/raperos/bailarines con una pasión extraña por el rock adicto y los asesinatos oligarcas. Con amigos y enemigos en lugares altos, Pearson también es un objetivo jugoso para el vengativo editor de tabloides Big Dave (Eddie Marsan). 


Al principio de su carrera, Ritchie fue comparado a un británico Tarantino de un nivel más bajo. Los paralelos eran discutibles entonces, pero tienen mucho más sentido aquí. En común con la mayoría de las películas de Tarantino, The Gentlemen está sonorizada por una mezcla de clásicos del pop antiguos y nuevos, mientras que el guión está repleto de un diálogo detallado, discursivo y muy educado. Una secuencia con un mafioso encerrado en el baúl de un automóvil se siente como un homenaje directo a Tarantino. El guión también está cargado de chistes de películas autorreferenciales, incluidas alusiones a The Conversation de Francis Ford Coppola y al clásico de gangster londinense de John Mackenzie en 1980, The Long Good Friday.

Una comedia de personajes confiables y alegres cada vez que Grant está en pantalla, The Gentlemen se queda un poco efervescente en su última mitad cargada de  acción. El papel de apoyo de Farrell como un entrenador de boxeo de buen corazón y dos puños se adentra demasiado en los dibujos animados, al igual que Henry Golding en un personaje completamente distinto al que habíamos visto anteriormente en él. Sin embargo, los sobresalientes son Hunnam y McConaughey, quienes se pavonean como dos reyes del gallinero, demostrando por qué siempre están por encima de los planes de los demás. Y no se puede dejar de mencionar a Dockery, que toma control de cada escena en la que ella está, incluyendo en aquellas donde el machismo trataba de elevarse.

The Gentlemen es demasiado alegremente superficial como para merecer una crítica muy seria. En general, cumple su función principal como una travesura entretenida sin esfuerzo, con Ritchie y Grant haciendo su trabajo más divertido en años, pero con una historia muy bien construida en cuanto a sus niveles de tensión, misterio y comedia.


jueves, 31 de enero de 2019

Crítica Cinéfila: Serenity

El misterioso pasado de Baker Dill (Matthew McConaughey), un capitán de un barco pesquero que vive en una pequeña isla del Caribe, vuelve para atormentarle, atrapándolo en una nueva realidad que podría no ser lo que parece. Su vida tranquila desaparece cuando aparece su ex mujer Karen (Anne Hathaway) pidiéndole ayuda para ella y su hijo en común. 



A muchos cineastas les ocurre que tienen ideas sumamente interesantes, o personajes sumamente complejos, pero la ejecución que llevan a la pantalla no es la mejor o por lo menos no atrae lo suficiente a la audiencia. Serenity es uno de esos casos donde la ambigüedad del trailer crea muchas preguntas, pero su presentación como película puede generar aún más confusión. Y no me malinterpreten: la película me gustó, pero sé que no todos opinarán igual.

Al igual que otras películas ambiguas, Serenity se presentaba como un thriller sobre un hombre que es contratado por una mujer para que mate a su esposo. Pero en realidad es mucho más: Baker es un pescador que dedica día y noche para atrapar a Justice, un atún gigante que siempre logra escapársele. Mantiene un record de sus movimientos, y así mismo él mantiene una rutina de vida: amanece con su amante quien le da dinero, durante el día lleva a visitantes a pescar, en la tarde/noche limpia lo que ha logrado capturar, y en la noche se duerme soñando con Patrick, su único hijo. Pero cuando esta mujer, quien es su ex-esposa y tiene custodia de su hijo, viene suplicándole que lleve a su actual esposo "de paseo" y luego deje que se caiga en algún pozo de tiburones, él mismo sabe que algo malo está ocurriendo, pues todos los que viven a su alrededor comienzan a recordarle que no caiga en la tentación que le acaban de ofrecer, porque eso quebranta "las reglas".

A medida que avanza la película, el género parece mezclarse con fantasía y drama, pero reflejando una temática que se acerca mucho a una realidad social que muchas familias viven alrededor del mundo: la violencia familiar y el maltrato infantil. Es una película que explora situaciones que están basadas en casos que suceden a diario, pero que se presenta desde el punto de vista de una persona completamente externa a la situación y que se ve involucrado por la necesidad de tener una visión fuerte. Baker se comporta como el superhéroe renuente que no quiere ayudar y solo lo hace cuando ve que se trata de ayudar a la persona que más ama en su vida: su hijo. 


La ambigüedad de la historia se debe a las sorpresas que el trailer evita revelar (spoiler alert!): Baker es en realidad el personaje principal de un juego virtual que Patrick ha creado como medio de escape a los abusos que su padre adoptivo hacia él y su madre. Baker está basado en el padre verdadero de Patrick, quien fue veterano de guerra y falleció en batalla. Sin embargo, Baker no recuerda esto. Incluso, él no recuerda cómo y hace cuánto de su llegada a esta isla, cuándo fue la última vez que vio a su hijo, y por qué toda su rutina se mantiene tan específica. Pero todo comienza a tener sentido cuando él se entera de que es un peón más del juego de su hijo, quien en la realidad está planeando asesinar a su padre adoptivo mientras este atacaba a su madre.

La película termina con un final igual de ambiguo. Deja a la libertad de la audiencia interpretar si Patrick será juzgado por sus acciones, o si se convertirá en un personaje del juego. Sin embargo, satisface en el sentido de que Baker logra cumplir lo que le han solicitado, rompiendo con las reglas del mundo donde había vivido desde hace años, pero finalmente logrando la pizca de felicidad que no había sido capaz de saborear.

Lo mejor de la película son las actuaciones, sobretodo la de Matthew McConaughey, quien tiene el conflicto interno de que no logra ser feliz porque el fantasma de su hijo lo atormenta en sueños y no logra pescar el pez más grande de su zona. Pero el arco del personaje está tan bien ganado, que a pesar de las decisiones tan crudas que ha tomado, se convierte internamente en un mejor personaje. Así mismo, Anne Hathaway encarna un personaje que, a pesar de sus planes tan macabros, muchos sentirán empatía por ella por los maltratos que vive y que revela cómo son, y apoyarán de que logre su cometido. Del mismo modo, la historia desarrolla una cantidad de personajes exactos que se comprometen a un sinnúmero de tareas específicas, haciendo que cada uno sea extremadamente indispensable para la trama, y sobretodo el conflicto.


La manera en cómo se trabaja la sorpresa principal de la historia es repentina, pero es verdad que la historia va dejando indicios de esta realidad. Los personajes hacen que el cambio continúe de manera sutil, pero a la vez, insisten en el tema de las reglas y el status quo, el cuál Baker se niega a seguir cuando se da cuenta que, para que su hijo sobreviva, él deberá cumplir con la misión de matar al padre adoptivo en el juego. 

Lo que necesita mejorar es la estructura de la película, la cual puede ser confusa para muchos espectadores y requiere aún más desarrollo en muchos de los momentos, especialmente aquellos que se enfocan en desglosar finalmente la resolución del conflicto. Y esto es un problema que podría alejar a muchos de sentirse atraídos por esta historia.

Además de los aspectos narrativos, la producción brinda un atractivo tropical, inspirado en las islas del Caribe, y que le permite a la audiencia explorar esta temática contrastando con una escenografía paradisiaca en su totalidad, desde la pequeña habitación de Baker hasta el medio del oceano que tanto pasea para capturar al atún.

Serenity es una película que confundirá a muchos pero dejará a otros con muchos deseos de entender más como funciona la mente de los niños y cómo ellos responden/reaccionan a situaciones que ocurren en sus hogares. Es una película que evita enseñar de manera clara la violencia hacia la mujer y la familia, y solo lo hace de la manera más sutil posible, ya que es algo que sucede en vida real y pudiera estar ocurriendo hasta debajo de nuestras propias narices.


viernes, 21 de septiembre de 2018

White Boy Rick

Narra la historia real del adolescente Richard Wershe Jr., conocido como 'White Boy Rick', que se convirtió en la década de los 80, a la edad de 14 años, en el informante inflitrado para el FBI más joven de la historia. (FILMAFFINITY)



El ganador del Oscar Matthew McConaughey y Richie Merritt interpretan a un padre y un hijo que se encuentran atrapados en la epidemia de crack de cocaína de los años ochenta en la película White Boy Rick, basado en hechos reales. La trama nos traslada a Detroit de 1980. Quien no tenía dinero debía buscársela en los trabajos más indeseables: casarse con un rico, vender drogas o meterse a la prostitución. Por su parte, Richard y su hijo Rickie venden armas sin licencia. Pero en una de esas ventas, Rickie se hace amigo de uno de los dealers de crack más poderosos de la ciudad. El FBI, que venía siguiendo los rastros de su padre, lo atrapa y deciden hacer un trato con él en orden de no encarcelar a Richard: Rickie deberá servir como un infiltrado dentro del imperio del que ya es parte. No obstante, las necesidades económicas y el deseo de progresar motivarán a Rickie a pasar de informante a uno de los traficantes de crack más poderosos de Detroit.

¿Les ha pasado que una película les promete mucho en el trailer y cuando la ven se decepcionan? La decepción no fue tan grande, pues la película entretuvo bastante, pero siéndoles bien honesta: esperaba mucho más. Esperaba más sobre su historia como traficante, sobre esos años en que su conocimiento en el negocio del crack le dieron el poder suficiente para que su familia siguiera adelante, salvando a su hermana, cuidando a su bebé y evitando que su padre siguiese vendiendo armas ilegales. Sin embargo, la historia cubrió más bien desde sus inicios con una banda de vendedores de crack, luego a ser informante del FBI y después a ser vendedor de crack. No hay problemas con el orden cronológico y con toda la trama, que sirve para hacer justicia a la historia de Rickie, pero ¡debieron advertir que realmente era eso lo que se vería en la película!

Lo que más salva la trama es la química de todo su elenco, sobre todo entre McConaughey y Richie Merritt, quienes son la relación principal de la trama, y a quienes seguimos durante toda la historia. Son sus propios enemigos y es uno de los mejores "bromances" que el cine ha llevado a la pantalla grande en este año. El resto del cast no se queda corto pues le da vida a un guion que casi cae en lo ordinario, pero se salva por el aceptable desarrollo de personajes. Es lo que verdaderamente motiva a seguir viendo la película. 


Y a propósito del guión, este no responde al desafío del tema pues margina a casi todos los personajes negros que sigue. Rick Jr. parece hipnotizado por la idea de tener amigos negros. (También padre de un niño con una joven mujer negra). Pero la mayoría de las amistades de Rick están muy definidos y excelentemente actuadas. 

Por otro lado, los aspectos técnicos del filme son el verdadero plus, con un diseño de producción que traslada totalmente a la época, y complementado con una mezcla de montaje y banda sonora que da ese estilo de comedia negra que la trama consigue con éxito. Cada escenario responde tanto al año como al lugar, y aunque no conozcas Detroit, te dará esa tonalidad y sabor amargo de los años más peligrosos de la ciudad. La película tiene también puntos polémicos sobre la hipocresía de los policías, la guerra contra las drogas en la era de Reagan y las severas leyes de condena que destruyeron muchas vidas jóvenes. 

Sorprendentemente, a la edad de 17 años, Rick Jr. fue sentenciado a cadena perpetua por poseer un gran suministro de cocaína. Un título final nos informa que finalmente se le otorgó la libertad condicional en 2017, pero aún no ha sido liberado. Fue un error de la justicia que finalmente logra una justa presentación de las verdades que ocultaba. Ahora quiero ver la versión que solo hable de su vida como dealer de crack...