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lunes, 3 de enero de 2022

Crítica Cinéfila: Harry Potter 20th Anniversary - Return to Hogwarts

Daniel Radcliffe, Rupert Grint y Emma Watson se unen al cineasta Chris Columbus y a otros queridos miembros del reparto de las ocho películas de Harry Potter en su viaje de regreso a Hogwarts por primera vez para celebrar el aniversario de la primera película de la franquicia, Harry Potter y la piedra filosofal, que se estrenó hace 20 años.



20 años: para los que no son tan fanáticos dirán que ya ha pasado mucho tiempo, pero para los que todavía escuchamos el tema de Hedwig y se nos encoge la piel de nostalgia se siente como que fue ayer. Es tan solo una reiteración nostálgica de la aventura increíble que comenzó con el logo de Warner Bros en un cielo nublado y la curiosidad de un niño huérfano que sobrevivió lo imposible y creció para convertirse en un héroe inigualable. ¿Cómo es posible que ya ha pasado 20 años del nacimiento de una de las sagas más populares del mundo del cine, la cual recaudó 1,405 millones de dólares en taquillas y ocupa el 3er lugar de series cinematográficas con las mayores recaudaciones del mundo? Pero dejando a un lado la parte mercadológica, ¿cómo es cierto que ya ha pasado todo ese tiempo desde la primera vez que escuchamos por primera vez el nombre Harry Potter en la pantalla grande?

La reunión del cast de Harry Potter por Vigésimo aniversario desde el estreno de La Piedra Filosofal, titulado "Harry Potter 20th Anniversary - Return to Hogwarts" es esto mismo: un retorno a estar en contacto con la magia, desde la mirada de aquellos que la hicieron posible para los que seguimos esta franquicia con tanta devoción. 

La reunión inicia con una pequeña secuencia donde los actores y actrices que le dieron vida a los personajes de J.K. Rowling se encuentran en el Britain's Leavesden Studios, ahora convertido en un museo donde los fanáticos visitan los sets originales donde se grabaron las películas de Harry Potter. Y aunque supuestamente no existe la magia, ver a estas estrellas reunirse otra vez después de tantos años sin verlos juntos frente a una cámara, se acerca bastante a ser un momento mágico. En un espíritu navideño, se observan estos rostros conocidos abrazarse con regocijo mientras una secuencia de baile inspirada en el ball de El Caliz de Fuego ocurre a su alrededor.

De ahí, la reunión se convirtió en puro llanto, provocadas por entrevistas individuales a todos los actores, conversaciones entre los directores y las estrellas, encuentros "íntimos" entre nuestros mejores amigos favoritos y más momentos que solo reiteran que tan especial es esta saga.

Obviamente, no puede llamarse una reunión de Harry Potter sin la presencia de Emma Watson (Hermione Granger), Rupert Grint (Ron Weasley) y Daniel Radcliffe (Harry Potter), el trío principal de esta saga, y quienes relatan cómo fue su primera lectura de química, cómo fue su crecimiento entre cada película, interactuar con actores considerados ya de alto calibre, como Alan Rickman (Severus Snape), Maggie Smith (Minerva McGonagall), Ralph Fiennes (Lord Voldemort), Helena Bonham Carter (Bellatrix Lestrange) y Gary Oldman (Sirius Black), y cómo, a pesar de que sabían que eso venía, el cierre estuvo cargado de lágrimas por ser la despedida a 10 años de familia en un set.

Warner Bros y la productora ejecutiva Casey Patterson realizan este documental dividiendo el camino a través de las ocho películas de la saga por capítulos, dónde de una manera inteligente relacionan las producciones a las particularidades emocionales que fueron viviendo los actores y actrices mientras crecían junto a la franquicia. Uno de los detalles más enriquecedores de la reunión fueron las entrevistas a cada director que formó parte de esta aventura, y cómo fueron seleccionados para cada determinada película de acuerdo al estilo tan específico que cada uno ya había llevado al set en proyectos anteriores. Otro aún más enriquecedor fue escuchar los secretos detrás de escena, como el hecho de que Richard Harris (quien interpretó a Dumbledore en las dos primeras películas) creyó que el ave Fénix de su oficina era un ave real entrenada, que en realidad sí se utilizaron velas reales en la secuencia de entrada de los estudiantes de nuevo ingreso en el Gran Comedor (La Piedra Filosofal) o que el beso de Hermione y Ron fue una de las escenas más complicadas de grabar.

Todos los involucrados en Harry Potter se interesaron en ser parte de la misma manera: ese primer acercamiento con los libros; y aunque J.K. Rowling (por razones obvias) solo tuvo participación con imágenes de archivo de una entrevista realizada para el tour de Warner Bros Inglaterra, es importante recalcar que ella es la responsable de que todos hayan podido experimentar un poco de magia en las cuatro paredes de nuestro hogar, gracias al universo tan complejo y completo que creó a través de sus libros de Harry Potter. Y así como ella, algunos otros queridos actores no estuvieron presentes, mientras que a otros que fallecieron hace poco se les hizo un homenaje, entre ellos destacándose Alan Rickman, quien falleció de cancer de pancreas en el 2016. "Se sintió como haber perdido a un familiar", dijo Emma Watson en un momento, y es que la saga de Harry Potter se siente tal cual: cómo esa familia de seres especiales donde todos aquellos que socialmente hablando parecen no tener un lugar, aquí son recibidos.

Volver a revisar los detalles cinematográficos de esta franquicia y acercarse otra vez al final de las Reliquias de la Muerte parte 2 se sintió cómo abrir nuevamente aquella herida que cerramos hace años. Fue cerrar una vez más una etapa que marcó la vida de tantas personas de una generación, y sin duda, una despedida en llanto para aquellos que iniciaron sus carreras profesionales bajo nombres que se han convertido en parte de su esencia como personas. 

Todos los amantes del cine tienen una película que es la que los marca de por vida y le da introducción a esa gran pasión que llamamos cinefilia. En mi caso, mi obsesión por el cine, tanto por verlo como por ser parte de este, inició con Harry Potter y la Piedra Filosofal. Tenía apenas 7 años cuando ya había reconocido a lo que me quería dedicar toda mi vida. Y a partir de ese momento, Harry Potter fue una compañía inigualable, desde los libros y las películas hasta las mercancías coleccionables, y en la cual todavía puedo confiar que al proyectar una de sus películas, sus personajes y su universo me podrán seguir dando ese toque de magia, como lo logró en aquel entonces cuando tuve mi primera cita en el cine con mi mago favorito. El documental solo fue un dulce recordatorio, repleto de lágrimas, confirmaciones de datos curiosos y reencuentros nostálgicos que reiteran mi devoción a la saga.


domingo, 29 de diciembre de 2019

Crítica Cinéfila: Little Women

Cuatro hermanas llegan a la mayoría de edad en los Estados Unidos después de la Guerra de Secesión.



Yo crecí leyendo Little Women. Fue, y todavía es uno de mis libros favoritos. Pero, a pesar de mi gran amor por su historia, he detestado todas las adaptaciones. Entre el sexismo de la época y actuaciones pobres, ninguna había llegado a subir a mi pedestal... hasta que Greta le echó manos al libro, y pasó algo que nunca me había pasado antes: noté el parecido que existe entre Jo March y yo.

Con una transición de retrato íntimo del paso de la adolescencia femenina contemporánea a una pieza de conjunto a gran escala que representa el camino hacia la madurez de cuatro hermanas en Massachussets del siglo XIX, Greta Gerwig muestra que su propia transición a escritora-directora con Lady Bird no fue casualidad. Su gratificante interpretación de Little Women de Louisa May Alcott aporta frescura, vitalidad y matices emocionales al material original que ha sido grabado durante generaciones en la imaginación popular, moviendo piezas cronológicas para revitalizar los ritmos familiares de la trama. La película debería ser un potente atractivo familiar, especialmente para el público femenino joven, ya sea descubriendo la historia por primera vez o volviendo a ella con placer.

Gerwig navega hábilmente por la línea entre respetar los huesos pasados ​​de moda de la historia mientras ilumina la modernidad de su perspectiva proto-feminista, ocasionalmente inclinándose hacia la defensa abierta del derecho de una mujer a la autorrealización más allá del matrimonio. Su elenco puede estar ligeramente vinculado por sus tipos de personajes canónicos, pero aquí hay un trabajo de conjunto encantador, capitaneado con una Saoirse Ronan como Jo.


El guión de Gerwig comienza con Jo ya viviendo independientemente en una pensión de Nueva York, enviando dinero a su familia de sus trabajos de tutoría. El punto de inflexión que dará forma a su futuro se produce cuando vende su primera historia al Sr. Dashwood (Tracy Letts), editor del Volcán Semanal, aunque a pesar de sus dedos manchados de tinta, Jo insiste en que está enviando el trabajo "por una amiga" y pide que se publique de forma anónima. Ella acepta las "alteraciones" de Dashwood, y acepta transmitir el consejo de que si su amiga tiene la intención de escribir más historias con una protagonista femenina, debe asegurarse de que esté casada para el final, "o muerta". En la entrega completamente seca de Letts, es como si la ambición de Jo fuera recompensada y castigada al mismo tiempo.

La hermana menor de Jo, Amy (Florence Pugh, perfección) también se introduce bien en su desarrollo, estudiando pintura en París mientras sirve como acompañante de su adinerada tía March (Meryl Streep). Envuelta en adornos imponentes, incluidas las joyas antiguas de Fred Leighton, no menos, Streep claramente se está divirtiendo como la narcisista tía que resopla con desaprobación sobre cómo "las décadas han arruinado a París" y hace todo lo posible para ocultar su afecto por sus sobrinas detrás de su mirada entrecerrada y su desdén general. Amy está siendo cortejada por un británico adinerado, pero un encuentro casual con el amigo de la familia, Theodore Laurence (Timothée Chalamet), conocido como "Laurie", sugiere que su enamoramiento de la infancia por él no ha disminuido, a pesar de su muestra de simpatía por el rechazo de Jo a su propuesta de matrimonio.

La hermana mayor Meg (Emma Watson) también se encuentra no como una niña sino como una mujer joven, ya casada y viviendo en una cabaña por medios modestos con su esposo, el maestro de escuela John Brooke (James Norton), ex tutor de Laurie. Además de una breve visión de ella tocando el piano, la delicada cuarta hermana, Beth (Eliza Scanlen), permanece relativamente inexplorada en las primeras partes de la película, por razones que serán claras para cualquier persona familiarizada con la novela.


Antes de retroceder siete años para comparar la experiencia de las hermanas como jóvenes adultas con su adolescencia en Concord, Gerwig planta las semillas del romance entre Jo y su conocido en la pensión, Friedrich Bhaer (Louis Garrel), un profesor de idiomas de Francia. Pero esa floreciente atracción mutua se interrumpe cuando critica sin rodeos una de sus historias de duelos y aventuras, diciéndole que escriba sobre algo que ella sabe. Su reacción hostil muestra lo poco acostumbrada que está Jo al rechazo del mundo real, pero la honestidad de Friedrich finalmente le servirá bien.

La mezcla volátil de buen humor, camaradería y celos en el hogar femenino March está muy bien dibujada, con la madre de las niñas Marmee (Laura Dern) presidiendo con paciencia y amor mientras su padre (Bob Odenkirk) está fuera sirviendo como capellán en la Guerra Civil. Tía March está muy dispuesta a señalar cómo su mal manejo de sus finanzas los ha dejado en circunstancias reducidas, instando a las hermanas a casarse bien. Pero Marmee está más decidida a dar el ejemplo de la caridad, alentando a sus hijas a dar a los menos afortunados.

Algunas escenas de las hermanas haciendo payasadas interpretando obras escritas por Jo bordean la preciosidad tensa. Pero los lazos de una familia muy unida se juegan con una intimidad infecciosa, mientras que las explosiones de ira se sienten tremendamente fieles a la vida, especialmente una la muy recordada cuando Jo toma represalias contra un rencoroso acto de rebelión de Amy. Gerwig identifica los diferentes grados en que las ideas de romance consumen a las March, desde la emoción convencional del amor en los libros de cuentos hasta los aspectos prácticos de la expectativa social, todo lo cual se deja de lado a medida que cada hermana sigue su corazón.


Todos los episodios más queridos de la historia tienen un espacio respiratorio acorde y un manejo seguro: el manuscrito quemado, el casi ahogo de Amy, el elegante baile al que asiste Meg, la salida alarmada de Marmee hacia Washington cuando su esposo se enferma.

El arco más devastador es el destino de Beth, cuya naturaleza dulce y gentil es interpretada con subestimación y afectando la serenidad, incluso en su punto más bajo, por Eliza Scanlen. Esos acontecimientos más tristes se ven atenuados por algunas escenas hermosas, mientras vemos al abuelo viudo de Laurie, el Sr. Laurence (Chris Cooper) responder con ternura a Beth, invitándola a tocar el piano en su majestuoso salón cuando lo desee, y luego presentarle el instrumento en un gesto de generosidad conmovedora. Cooper es maravilloso al exponer la humanidad apagada de este hombre intensamente privado que ha sufrido una pérdida terrible. El actor lo abre en grados infinitos, comenzando con un disparo intensamente en movimiento mientras el Sr. Laurence se sienta en las escaleras sin ser observado, llorando en silencio mientras Beth toca.

Gerwig realmente muestra su profundo sentimiento por el material en la escena de la propuesta de Laurie a Jo, capturada por el cinematógrafo francés Yorick Le Saux contra los verdes crujientes de una ladera ondulada, con una clásica iglesia blanca de Nueva Inglaterra, estratégicamente la única estructura visible.

La química entre Ronan y Chalamet (quienes aparecieron juntos en Lady Bird) es encantadora en todo momento: invierte los tipos de género tradicionales, avanzando con certeza y determinación. Cuando finalmente él se declara, sentimos dolor por Laurie, observando su rostro y su postura desmoronarse mientras pronuncia desesperadamente palabras inútiles, defendiendo su caso antes de absorber el golpe aplastante de la negativa diplomática de Jo. Sin faltarle el respeto a las mujeres que dan actuaciones vividamente habitadas, las sorprendentes elecciones de Chalamet lo convierten en el verdadero destacado aquí.


Es un testimonio de la afinidad de Gerwig por los personajes de Alcott y la artesanía inteligente de su ensamblaje narrativo que, por mucho que alentamos a Jo y Laurie a cimentar lo que claramente es una combinación de mentes y temperamentos contrastantes, los retorcidos resultados románticos de la historia se sienten perfectos - aunque suavemente cepillados con melancolía por lo que podría haber sido. Aún más importante para este recuento es la aparición de Jo como escritora, con su incipiente carrera dada una forma tangible mientras observa las imprentas y las carpetas de libros produciendo la primera edición de la novela que da título a la película. La cronología de doble pista también deja más claro que nunca que los recuerdos de Jo de su educación alimentan el descubrimiento de su verdadera voz como artista.

Entre el gran elenco, Watson se desvanece un poco en el fondo, posiblemente porque la chica bonita y vivaz se abre paso tan temprano para la esposa completamente buena que se casó por amor, no por comodidad material. Dern a veces parece un poco contemporánea como Marmee, pero esto no le quita calidad al personaje. 

Como siempre, el personaje más complicado es Amy, una egoísta redimida por su incuestionable amor por sus hermanas. Pugh (también excelente este año en Midsommar) continúa demostrando ser un talento distintivo, manejando todas las contradicciones engañosas del papel con gracia desarmadora, humor y una racha deliberada que se convierte casi imperceptiblemente en sabiduría. También hay una buena percepción del personaje en su ausencia de autocompasión cuando Amy toma la decisión de abandonar la pintura después de darse cuenta de que nunca será una gran artista. Su negativa a hacer cualquier cosa a medias le da al personaje una fuerza innata que contrarresta sus cualidades más fugaces. E incluso en su momento más desagradable, ella sigue siendo entrañable, obteniendo la línea más divertida de la película cuando jadea por cabello cortado de Jo, exclamando: "¡Jo, tu única belleza!". A pesar de mi gran miedo por este personaje, hay una novedad en su encarnación, y es cómo la misma Amy explica lo cansada que está de ser una segunda opción en todo, incluyendo la elección de Laurie después del rechazo de Jo.


Sin embargo, nunca hay ninguna duda de que Ronan está al mando, tanto en términos de conducir la historia como de la posición exaltada que ocupa dentro de su familia. La costurera Jacqueline Durran la viste con elegantes camisas de época, corbatas, abrigos y chalecos, con sombreros tricorne y atuendos militares para las escenas de actuación. Está llena de fuego, con sus trenzas salvajes volando en la brisa, descaradamente despreocupada de las reglas que dicen que lo máximo a lo que una mujer joven debe aspirar es al amor y al matrimonio. Y hay un intercambio intergeneracional encantador en el que Marmee le confiesa a Jo que ella también tiene un temperamento que brota dentro de ella, pero que ha aprendido a controlarlo. En lugar de instar a Jo a hacer lo mismo, admira la franqueza sin filtro de su hija. Sin embargo, hay un momento muy importante para Jo que nunca había sido explorado, y es cómo esta temperamental y ambiciosa escritora sigue deseando cosas que para muchos de la audiencia parecerán extrañados, como ser amada o tener una familia. 

La dirección de Gerwig tiene un ritmo agradable a lo largo de su tiempo de ejecución de dos horas y cuarto, con un ágil trabajo de cámara y edición que sugiere el vigor de la juventud y la urgente sensación de descubrimiento que viene con la edad adulta. La exuberante composición de Alexandre Desplat es un poco grueso, pero incluso eso parece apropiado para una historia cuyos sentimientos siempre se basan en una emoción genuina.

Gerwig ha tomado un tesoro perenne de la literatura popular estadounidense y lo ha reformado para una nueva generación, lo que debería darle a la cautivadora película una larga vida útil, al punto que cuando hable de Little Women, ya no solo haré referencia del libro.


viernes, 14 de julio de 2017

El Círculo (The Circle)

El día que Mae Holland es contratada para trabajar en el Círculo, la empresa de internet más influyente del mundo, sabe que se le ha concedido la oportunidad de su vida. A través de un innovador sistema operativo, el Círculo unifica direcciones de email, perfiles de redes sociales, operaciones bancarias y contraseñas de usuarios dando lugar a una única identidad virtual y veraz, en pos de una nueva era marcada por la transparencia. (FILMFFINITY)



Esta película, basada en el libro homónimo de Dave Eggers, tiene el propósito de mostrarnos cómo sería el mundo digital si la fina línea entre lo público y lo privado no existiese. La historia se desarrolla en torno a Mae, una joven que busca llevar a un siguiente nivel el potencial que sabe que tiene. Es en ese momento cuando su oportunidad para trabajar en The Circle aparece, la empresa global más importante de esta utópica historia. A pesar de "conocer" como funciona la empresa, no sabe hasta que límites The Circle es capaz de llegar con tan solo obtener el control de todo lo que ocurre en el planeta.

Todo lo que vemos en esta película no es una novedad, ni siquiera el hecho de la existencia de una empresa que pueda manejar -o mejor dicho, controlar- nuestras cuentas, contraseñas y todo tipo de información personal (se le llama Google). Sin embargo, es entretenido e interesante ver como lo que plantea The Circle es una realidad que vivimos y que día a día arriesga más nuestra privacidad y nuestra seguridad. El mensaje de esta historia es tan importante como el entendimiento de lo que significa poseer una cuenta de correo electrónico o en una red social. 


No obstante, es en la misma historia donde radican todos los puntos débiles de esta trama. El ritmo de la película es tan rápido que deja lagunas durante todo el conflicto hasta el final, creando incógnitas sobre qué es en realidad esta empresa, cómo funciona, quiénes son sus verdaderos líderes y quién es el verdadero malo (o si los malos son tan malos). Todas estas preguntas no las responden ni el mismísimo final, que por igual toma un rumbo sin explicación y sin planes de decirnos que todo ha salido bien. Por otro lado, los aspectos técnicos de The Circle sí buscan demostrar esa tecnología distópica que la historia planteaba. A pesar de que algunos detalles (como los live streams) ya lo estamos viendo hoy en día en la gran mayoría de las redes sociales, allí plantean otros lineamientos de su uso y aplicaciones que serían muy interesantes de ser aplicadas. 

El cast, compuesto por Emma Watson, Tom Hanks, Patton Oswalt, Karen Gillan, Ellar Coltrane y Bill Paxton, parece igual de confundido por toda la situación, o parecen estar muy claros de lo que ocurre y se quieren guardar el secreto para ellos mismos (hey! tener secretos es un delito, digo... eso fue de lo poco que me dejó esta historia). Incluso, el papel de Emma Watson, quien hasta estos días ha tenido una trascendencia actoral muy destacada, es muy débil y se deja caer fácilmente con los pequeños y grandes conflictos de su vida. Sí debo destacar a Bill Paxton (RIP), quien interpretó al padre de Mae con la enfermedad de esclerosis múltiple, y es para mi una de las mejores actuaciones de toda la película.

The Circle es una propuesta interesante y ambiciosa, entretenida hasta un punto, pero vacía en muchos de ellos. El hecho de haber creado este espacio, que parece más una universidad intercultural y de actividades extracurriculares que una empresa tecnológica, también deja grandes cuestionantes sobre la vida misma: ¿cómo se mueve nuestra información en la red? ¿quiénes tienen verdadero acceso a ella? y ¿hasta que límite tienen acceso de nuestra privacidad?


viernes, 31 de marzo de 2017

La Bella y la Bestia (Beauty and the Beast)

Adaptación en imagen real del clásico de Disney "La bella y la bestia", que cuenta la historia de Bella (Emma Watson), una joven brillante y enérgica, que sueña con aventuras y un mundo que se extiende más allá de los confines de su pueblo en Francia. Independiente y reservada, Bella no quiere saber nada con el arrogante y engreído Gastón, quien la persigue sin descanso. Todo cambia un día cuando su padre Maurice (Kevin Kline) es encarcelado en el castillo de una horrible Bestia, y Bella se ofrece a intercambiarse con su padre y queda recluida en el castillo. Rápidamente se hace amiga del antiguo personal del lugar, que fue transformado en objetos del hogar tras una maldición lanzada por una hechicera. (FILMAFFINITY)



En el momento que me senté en la sala de cine para ver esta película solo me cuestioné: ¿la nueva adaptación de Beauty and the Beast le ganaría a su producción original? Es imposible no sentir las ganas de comparar y de decir "eso no va ahí" o "eso no es así". Y quien creció con Disney y sus personajes, siempre le caerá atrás a sus clásicos y a las nuevas historias. Sin embargo, es un caso similar al de El Libro de la Selva: no se trata de comparar cuál es mejor y que le faltó, sino de revivir los momentos de infancia que han sido reprimidos después de tantos años viendo películas. Dicho esto, y como fanática empedernida de los musicales, puedo decir que fue simplemente maravilloso poder revivir el recuerdo de este clásico.

Es visualmente hermosa, gracias a la perfecta combinación del diseño de producción, el vestuario y la coreografía. Esta nueva película mantiene los lineamientos de la original, con ciertas variaciones en la música, un increíble montaje escenográfico y la selección perfecta de actores, que logran el carisma y la energia necesaria para sacar a flote cada uno de sus personajes. 

Particularmente, el candeladro Lumiere y el reloj Din Don son los que se robaron mi atención, incluso en algunos momentos más que Bella y Bestia; pero esto no quiere decir que la actuación de Emma Watson y Dan Stevens haya sido totalmente opacada por el resto. No obstante, la mejor química de toda la historia la tienen Gastón (Luke Evans) y LeFou (Josh Gad), tanto en su número musical como en sus intervenciones.

Este filme no es solo la adaptación de uno de los clásicos más memorables de Disney (el primero en ser nominado a Mejor Película en los Oscars), sino también para tratar temas como la diversidad de razas, la igualdad de género y la homosexualidad. Este último ha creado mucha polémica, tanto en los excepticos como los encargados de promoción en las salas de cine, evitando que menores de 15 años entren a ver esta película. Sin embargo, creo que esto es lo que menos podría impactar a un niño o una niña, cuando existen escenas como el ataque de los lobos y la muerte de Gastón.

La Bella y la Bestia evoca una de las historias más hermosas de los 90, sin buscar opacarla ni mucho menos borrarla de nuestra mente, pero con la capacidad de traer otra vez esos sentimientos que hace 26 años Disney provocó en nuestros corazones.

Todavía se me eriza la piel.