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domingo, 21 de noviembre de 2021

Crónica Cinéfila: "Antología del Estado Natural" bajo mi pincel


Ya estoy casada con un estilo. Imagino que esto le pasa a todos los cineastas en algún momento de su vida. Spielberg está casado con la historia, Nolan con el tiempo, DuVernay con el racismo, y yo con el feminismo. Cuando comencé a escribir historias, siempre notaba cómo me inclinaba a contar historias de mujeres (y regularmente para mujeres). Sin embargo, con el pasar de los años, me he inclinado más a la lucha y el empoderamiento femenino, a demostrar lo que ocurre en el mundo, porque esto no es un problema exclusivo de RD. Así, más dentro de otras cotidianidades, nació Antología del Estado Natural.

Cabe destacar que su nacimiento fue todo un parto, aunque en menos de 9 meses. 2 meses, para ser más precisa. 

Su concepción inició un miércoles a las 10AM. Marthaloidys (mi querida amiga y casi hermana) y yo nos reuníamos todos los miércoles para darle calor a una historia que ella quería hacer sobre el empoderamiento femenino. Martha ya había investigado mucho sobre micromachismo y decidió pasarme un material que había recopilado con la intención de hacer unos sketches. Cuando me lo entregó, fue literal como que me habían sentado frente a un canva en forma de Final Draft y que mi pincel eran las teclas del computador. De repente, lo que Martha había pensado como sketches, yo lo había transformado en una serie antológica. El nombre no fue algo difícil de establecer.

Lo siguiente fue tal cual lo que debió ocurrir: scoutings, audiciones improvisadas, joceo de personal y planificación en rush para llegar a cuatro días de rodaje que se sintieron como un mes de trabajo completo. Pero fue un proceso muy emocional para mí. Mis experiencias y encontronazos con el machismo están todas plasmadas en estas historias, y tener la posibilidad de mostrárselo a través de episodios y conectar con personas que me dicen haber vivido lo mismo: es simplemente ratificante. 

Antología es el resultado de los piques que he cogido cuando alguien me insulta en la calle; cuando una “amiga” me ha dicho que deje de hacer algo porque eso no lo debería hacer una dama; cuando voy en pantalones cortos al super y la gente se queda mirándome de manera grotesca -hombres y mujeres-. Es una crítica a la generación anterior, pues de manera inconsciente continúan reproduciendo el machismo en la generación de ahora; es un llamado de atención a la permisividad y poca educación que le dan a los hombres y la victimización con la que castigan a las mujeres; es un grito de auxilio para que detengamos estas acciones, así cuando la siguiente generación suba no tenga que sufrir lo mismo que yo y muchas otras hemos sufrido.

Al final, Martha y yo somos dos madres de un mismo bebé, con los mismos anhelos de que crezca, salga de RD y cambie la sociedad. Es un sueño demasiado ambicioso, imposible si queremos ser más realistas; pero como todas las madres que aman a sus hijos, nosotras estamos entregadas en cuerpo y alma a mostrar nuestro bebé como una herramienta de conscientización. Y el próximo año, si Dios y el Universo nos lo permiten, nuestro bebé seguriá expandiéndose.

Para ver todos los capítulos de Antología, accedan a este link y compártanlo. Porque aunque el machismo esté presente, podemos continuar enseñando que lo que tenemos normalizado no siempre será bien intencionado.


domingo, 28 de octubre de 2018

Crónicas de California: Encuentro de dominicanos en LA


LA es una ciudad de comunidades y culturas, pero la que, para mi, no era tan grande como las demás es la dominicana. Siempre decía: "es que aquí no hay dominicanos". El restaurante de comida dominicana más cercano está en San Diego (a 2 horas y media de distancia). Y cuando te encuentras con una persona que dice ser dominicano, lo celebras como si fuese año nuevo.

No obstante, y para la gran sorpresa de muchos dominicanos en la costa este, hay una gran comunidad de este lado también. Y aún más específico: hay una gran comunidad de dominicanos trabajando en la industria del cine y la televisión en Hollywood. 

En esta semana, el Consulado Dominicano en Los Angeles organizó el primer encuentro de dominicanos de la industria, en sus oficinas en Glendale. Como le dije a dos amigos que me acompañaron, esto no es solo un momento de networking, sino de añorar nuestra propia cultura y ampliar la familia. 

No bien llegamos, ya estábamos intercambiando redes sociales y contactos, hablando de lo que nos hace falta de nuestro país, y las cosas que nunca encontraremos de este lado (como el queso de freír), además de hablar de lo que estamos haciendo y estamos planeando hacer. Me sorprendí al conocer personas que no solo están aquí para desarrollarse como actores o estudiando, también otros que tienen años trabajando para grandes industrias como Disney y Paramount, o que acaban de llegar y se quieren introducir en distintas áreas, como composición musical, animación, cinematografía y otras. 

Hablamos del progreso del cine dominicano, cómo este continúa ampliándose y abriéndole las puertas a nuevos cineastas (una oportunidad que, hay que admitir, solo se da así de rápido en nuestro país), y cómo muchos cineastas aquí quieren trabajar con cineastas y guionistas de allá. Desde caras conocidas, como Paola Lendof, Manny Pérez y Solly Durán, hasta algunas que han trabajado en Buzz Feed (Pero Like) y otras que están también en búsqueda de oportunidades.

Al final de la noche, todo concluía con un "escríbeme", "tenemos que juntarnos" y mi favorito de todos: "vamos a trabajar juntos", lo cual ya es el siguiente paso para mi con algunos de los que conocí.

Siempre me sorprende cómo solo se necesita juntar a 10 dominicanos para de verdad sentirse en casa; no importa si había merenguito o sancocho, la familiaridad con la que nos tratamos es suficiente. 

Gracias al Consulado por organizar este evento. Que sea el primero de muchos encuentros entre nosotros que siempre nos sentimos tan aislados de nuestra cultura, aunque estemos cumpliendo nuestros más anhelados sueños.

viernes, 1 de junio de 2018

Crónicas de California: Career Fair


La última vez que tuve una "entrevista de trabajo" fue en el año 2015. Todavía no me había graduado de la universidad, pero estaba (más o menos) ansiosa por tener un empleo. Tres años después y todavía me pongo nerviosa cuando lo recuerdo porque, aunque no lo crean, me cuesta hablar con las personas. Las conversaciones "formales", de reuniones o meetings, me aterrorizan. Y lamentablemente, en esta carrera, si quiero promocionar o vender un guión, es lo que me tocará hacer.

Como les comentaba meses atrás, en la maestría nos enseñan a pitchear nuestras historias, pero imaginense que ahora debo aprender a hablar de mi misma. Así es. Sin nervios ni titubeos. Con confianza y optimismo. Contar las cosas que he hecho y se hacer, para que la industria me conozca... Lamentablemente no te lo enseñan en la escuela, porque asumen que lo sabes hacer; pero no todos nacen con ese desembolvimiento. Por lo menos yo no lo tengo tan desarrollado como quisiera creer. 

No es que terminaré consiguiendo un compañero de guiones, para que sea él quien hable (aunque no es mala idea), pero me costó un poco hablar con soltura y sin vergüenza sobre mi... ah sí, porque ya me tocó. Hoy. Con productoras y agencias de Los Angeles, California.

Cada año, NYFA organiza Career Fairs para sus estudiantes y egresados. Los Career Fairs son ferias de empleo donde organizaciones, productoras, agencias y compañías del entretenimiento te presentan las ofertas de empleo y pasantías que tienen en el momento y reciben tu resume, cartas de presentación y portafolio. Pero lo que realmente hará que se recuerden de ti es la impresión que les dejes. 


En mi caso, es muy necesario que asista a estos eventos porque para graduarme de la maestría, uno de los requisitos es hacer un mínimo de dos pasantías en empresas o compañías de cine, TV, u otro medio. Así que allí estaba, con 30 copias de mi CV, mis tarjetas de presentación recién impresas y mi blusa favorita, tratando de causar una primera/buena impresión antes de simplemente decirles "aquí está mi curriculum". 

Habían muchas productoras importantes, como CBS, NBC, Netflix y Asylum Entertainment, al igual que agencias de renombre como United Talent Agency, Abrams Artists Agency, LA Management, y otras un poco más pequeñas, pero con grandes intenciones de encontrar nuevos talentos, o por lo menos personas que estén dispuestos a diversos roles dentro de una producción.

Mi objetivo principal no solo fueron las productoras, pues aunque mi rol se desarrolla más allí, las agencias también representan un rol importante en mi carrera, y si de verdad quiero darme a conocer, las agencias son excelentes en eso. Pero además, las organizaciones en búsqueda de jóvenes que quieran participar en movimientos a través de la cinematografía y el storytelling. 

Ya después de que pasaron los nervios y manos susadas, me doy cuenta de tres cosas: 

1. Para poder llegar a estar dentro de alguna de esas empresas, debes saber que buscan: investigar sus producciones pasadas, actuales y futuras, y/o su clientela, porque si no les dices lo que ellos quieren escuchar, ya no te consideran parte de su empresa.
2. Nunca se puede dejar de mencionar tus otros talentos. Porque quizás no estén buscando un guionista, pero sí un asistente de producción, o dirección, o de cámara, o quizás un editor o una supervisora de guion. Aunque mi título dice guionista, hay muchos otros roles que también se han acumulado en mi portafolio.
3. No desanimarse por sus respuestas/reacciones. Me pasó con una compañía que, por más que les seguía contando de las distintas cosas que era capaz de hacer, me decían que realmente no estaban contratando a nadie de esas áreas. Me molesté un poco... pero se me pasó cuando fui a otra empresa y me motivaron a mantenerme en contacto con ellos. 

Sí... me puse tímida y algo cohibida, habían demasiadas personas queriendo hablar con las mismas compañías que yo. Pero como les mencioné anteriormente: lo importante es causar una buena primera intención. Dejé algunos CV, sonreí hasta que me dolieron los buches y salí con la satisfacción de que al menos dos productoras me pidieron que les enviará un borrador de mis historias. 

¡Hey! Por algún lado se comienza...


martes, 21 de junio de 2016

La Semana Más Corta y mis deseos de agarrar un guión

Hace cinco años, cuando mantenía mi postura de que quería estudiar cine en Estados Unidos, mi papá me presentó el pensum de Comunicación Social de la PUCMM y, entre ellos, unas informaciones sobre el festival de audiovisuales de la universidad. Al llegar el verano del primer año, fue amor a primera vista. 

Cuatro años consecutivos participando, de edecana a productora general; debo admitir que la Semana Más Corta no solo me dio la oportunidad de conocer y practicar mi carrera desde la butaca de la universidad, significó un momento que ha marcado mi vida profesional y personal.

Ahora, cinco años después, asisto como espectadora por primera vez y me siento extrañada de no tener un guión en la mano o la cámara en el cuello. Solo me quedaba reclinar la silla y disfrutar de lo que se presentara.

Aunque había tenido la oportunidad de ver los cortometrajes como jurado, una segunda vez me hace darme cuenta de lo creativo que un estudiante puede ser al tratarse del tema de la igualdad: entre niños que saben quien es Platón, un chef sordo y una periodista en un manicomio, se nota que hubo algo más que tener una buena idea. Los movimientos de cámara limpios, algunos diálogos sin exceso de actuación y hasta lágrimas: puedo decir que hay un avance y es bastante notorio.

Pero a parte de los audiovisuales, todo el trabajo del equipo estudiantil y profesoral, más el talento de los presentadores y de los artistas se conjugó en una única frase: una producción a la altura de Fine Arts.

La nostalgia de sentir la presión del momento me hizo recordar los buenos momentos que viví durante la Semana Más Corta, las personas que conocí y los premios que recibí, pero más que nostalgia, es orgullo de decir que alguna vez estuve ahí y que todas esas personas tienen la oportunidad de ser protagonistas de vivir la puesta en escena de un verdadero evento.

Solo me queda decir: ¡Felicidades a todos! Se puede ver todo el empeño de un año de trabajo. Que el evento siga fluyendo tan bien como inició y que termine con mucho éxito, muchas risas, muchas lagrimas y anécdotas para toda una vida.