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sábado, 28 de noviembre de 2020

Crítica Cinéfila: If Anything Happens, I love You

Unos padres devastados y sin ilusiones se enfrentan a un vacío emocional mientras lloran la trágica muerte de su hija.



If Anything Happens I Love You es un corto de Netflix que está acumulando premios silenciosamente en el circuito de festivales, y parece destinado a una nominación al Oscar. Producida por Laura Dern, y escrita y dirigida por Will McCormack (Toy Story 4) y Michael Govier, esta película escasamente animada aborda el dolor de la pérdida, y contiene toda una vida de emociones en solo 12 minutos, sin una sola palabra de diálogo.

En esencia, se enfoca en dos sombras que discuten, mientras sus figuras físicas se sientan en silencio. El mundo es incoloro, en blanco y negro. El hombre y la mujer cenan en extremos opuestos de una mesa que parece muy, muy larga. Las sombras gritan y gesticulan con rabia. Siguen su día, por separado.

Está claro que para esta pareja hace falta una parte importante de su familia. Él sale y ve una mancha azul en el costado de la casa; pone su rostro entre sus manos. Ella sube una canasta de ropa sucia por las escaleras; el gato corre a sus pies, entra en un dormitorio, golpea un tocadiscos y comienza a sonar la música. Un balón de fútbol rueda por la pantalla. A las sombras de el y ella, y pronto se une una tercera sombra, una niña, y las sombras se vuelven humanas. Hay alegría y unión. La niña se aleja de ellos y las sombras de mamá y papá intentan detenerla, pero nadie la detiene. Ella entra a la escuela y mientras la bandera estadounidense a todo color cuelga silenciosamente en el gimnasio, suenan los disparos.

Este cortometraje es tan evocador y desgarrador como la famosa secuencia sin palabras del clásico Up de Pixar. Es curioso cómo el gato es el catalizador para abrir la narrativa aquí: lo que no habla de manera reconocible en nuestra realidad sabe cómo navegar en este entorno sin palabras. Y a eso hay que destacar ese diálogo no verbal memorable, porque, ¿qué más se necesita decir que no se haya dicho una y otra vez?

Vale la pena reiterarlo: la bandera estadounidense a todo color cuelga silenciosamente en el gimnasio, subrayando el mensaje resuelto y urgente. ¿El gobierno estadounidense tomará alguna medida para ayudar a evitar que esto continúe sucediendo? ¿Para evitar que las familias sean destrozadas por el dolor, la rabia y el anhelo insaciable? If Anything Happens I Love You es una maravilla, un verdadero rompecorazones. Está representado con amor en dibujos de tinta rasposa que fluyen de manera ingeniosa y conmovedora a través de los traicioneros corredores de la memoria, donde una sola cosa simple, un balón de fútbol, ​​una canción, puede desencadenar calidez teñida de melancolía, amor bordeado de terror. 

Es un cortometraje encantador, pero también una película de terror. Estará contigo todo el día y hasta mañana y todavía debería estar allí en semanas, meses, años. Porque ese es exactamente su propósito.


jueves, 15 de octubre de 2020

Crítica Cinéfila: A Love Song For Latasha

El asesinato de Latasha Harlins se convirtió en un momento cumbre para los altercados que tuvieron lugar en Los Ángeles en 1992. Este documental explora los sueños y la vida de la joven fallecida de 15 años.



Durante casi tres décadas, el nombre "Latasha Harlins" se ha dicho casi exclusivamente en el contexto de los levantamientos de 1992 en Los Ángeles. Pero A Love Song For Latasha de Netflix, un nuevo cortometraje de la directora Sophia Nahli Allison, se niega a dejar que los espectadores olviden que detrás de cada protesta, cada levantamiento y cada hashtag que nació del injusto asesinato de afroamericanos, estaba la pérdida de una vida humana muy real. Y para aquellos más cercanos a Harlins, el dolor de esa pérdida nunca ha cesado.

Harlins fue asesinada a tiros cuando tenía 15 años por la dueña de una tienda llamada Soon Ja Du, quien afirmó que Latasha estaba robando jugo de naranja. De hecho, Harlins tenía el dinero para pagar el jugo en su mano cuando murió, y la policía determinó que no estaba robando. Pero eso no es de lo que trata la película de Allison. En cambio, pinta una imagen de quién era Harlins desde el punto de vista de los más cercanos a ella, su prima Shinese y su mejor amiga Ty, y una colección de imágenes que hacen alusión a momentos de su niñez.

Estas imágenes involucran actores, pero no se parecen en nada a las recreaciones que a veces se presentan en los documentales. Aquí son poéticas, narrativas y profundas. Mientras Ty cuenta la historia del día en que ella y Latasha se conocieron, cuando estaba siendo intimidada por un grupo de niños en la piscina, y Latasha vino a rescatarla, vemos a una mujer flotando pacíficamente en la piscina y el agua se derrama suavemente sobre la cámara. Más tarde, cuando Ty y Shinese describe el día en que mataron a Latasha, la pantalla se convierte en una serie de patrones animados, formas y colores que hablan de las emociones del testimonio. La pantalla se convierte en un bucle infinito para describir la muerte de Latasha una y otra vez; un revoltijo de garabatos enojados por los sentimientos oscuros que siguieron. Luego, en el último tercio de la película, la propia Ty finalmente aparece en la pantalla, y es aún más poderoso porque Allison nos hizo esperar.

Una canción de amor para Latasha es experimental, artística y un tributo conmovedor a una vida que fue robada, no solo a Harlins, sino a quienes la amaban. Aunque el tiempo de ejecución es solo 19 minutos, Allison logra hacer que Harlins cobre vida de una manera que los medios de comunicación que rodean su muerte y la violencia que la siguió nunca pudieron.

“La gente simplemente sabe que era una joven negra que valía $1.79”, dice Ty. “No saben quién era ella como individuo. Ellos no lo saben".

Con suerte, ahora algunas personas más lo hacen.

domingo, 26 de julio de 2020

Crónica Cinéfila: Mi querida Semana Más Corta


Cuando estaba realizando el grado, mi parte favorita siempre eran los veranos. Y no se debía únicamente a que el semestre era más corto: era especialmente por mi querida Semana Más Corta. Ahora, tres años después fuera de mi media isla, llegué justo a tiempo y lo hago desde otra posición.

13 años después, seguimos en esto y con más ánimo que nunca. Volver a mi alma mater siempre ha sido un honor, y que mejor manera que participando en la Semana Más Corta 2020, en su primera edición completamente virtual, con el patrocinio de Listín Diario y DGCine.

Para los que no saben, la Semana Más Corta es un festival de Cortometrajes que celebra la Escuela de Comunicación y Artes Cinematográficas de la PUCMM, donde se presentan tanto audiovisuales realizados por los estudiantes de la escuela, como de otras universidades y escuelas de cine. Es toda una semana de cortos, documentales, campañas, cortos animados, reportajes, propuestas de largometrajes, entre muchas otras, dándole una noche de premiación al arduo trabajo de los jóvenes cineastas. 

Este año se estarán proyectando 61 audiovisuales durante toda la semana, tanto producciones de la PUCMM, como de las escuelas de cine de Chavón, INTEC y UNIBE. Pero además de esto, tendremos la participación de panelistas nacionales e internacionales, con temas sumamente interesantes, desde el actual tema popular "Cine y Covid-19", como otros temas más específicos como cine de animación, construcción de personajes en guiones, Función del compositor musical en cine, entre muchas otras.

Como estudiante siempre lo vi como una oportunidad de exponer mi persona como creadora y mis producciones; como crítica lo veo como una oportunidad para evaluar el talento creciente y los que vienen en camino; pero como docente es un sazón diferente: es el mejor momento para impulsar a los estudiantes a hacer mucho más de lo que ellos se limitan a hacer y motivarlos a expandir su creatividad en cuanto a los formatos que ya se han visto.

Los invito a todos a la Semana Más Corta 2020, en su Edición virtual. 

Se transmitirá en vivo del 27 al 31 de julio a través de los canales de la universidad, Exprésate en PUCMM en Facebook y @expresatepucmm en Instagram, y los canales digitales del Listín Diario.

sábado, 27 de junio de 2020

Crónica Cinéfila: De largometraje a...


En estos tiempos en los que el mundo está tan ocupado atendiendo la crisis del Coronavirus, hacer una película no es nada fácil. 

Así como muchos resaltan los retos financieros que viven muchas áreas laborales, la industria del cine ha sido una de las más afectadas. Las producciones cinematográficas se han detenido, los estrenos se han pospuesto y las salas de cine se mantienen cerradas con la esperanza de abrir con nuevas restricciones que cambiarán definitivamente la experiencia de ver películas en la pantalla grande. 

Pero detengámonos un momento en cómo afecta esto a quienes trabajamos en el "Development Department". Digamos que unos meses antes de que se desatara la pandemia, mi guión de largometraje había sido presentado a una productora que estaba en disposición de comenzar el proceso de pre-producción. Los contratos comenzaron a trabajarse y la euforia de ver mi guión en el cine se elevaba poco a poco. 

Cut to: COVID-19. 

La productora pospone todos los procesos con la promesa de volver a comenzar una vez todo se reestablezca. Pero la gran interrogante es: ¿cuándo todo volverá a la normalidad? Muchos expertos dicen que no hay garantía de que eso ocurra por un largo tiempo. Por lo que esto no significa que la película se ha pospuesto, sino que quizás nunca ocurra. Como guionista eso desanima bastante, pues uno no puede vivir de la promesa. Incluso nos recomiendan siempre que nos mantengamos escribiendo. Pero... ¿nos convertiremos en la biblioteca del WGA, acumulando guiones a la espera de que la industria se reestablezca?

No.

Definitivamente debemos seguir escribiendo porque la creatividad debe cultivarse con dedicación, pero que tu largometraje no se puede producir ahora mismo no quiere decir que no se pueda convertir en algo más.

Aquí les traigo cinco ideas de otras plataformas creativas que se pueden utilizar para traer a la vida tus guiones de películas:

  • Una serie de cortometrajes
Si nos vamos por el librito, un guión debe tener 8 secuencias de 10 a 15 páginas (dependiendo el largo del guión), y cada secuencia tiene al protagonista tratando de alcanzar una meta específica que tiene como resultado el inicio de la siguiente secuencia. Si lo observamos desde ese punto de vista, usualmente un cortometraje es la 7ma secuencia de un largometraje, pues su confrontación final ocupa la mayor parte de la trama. Desde el punto de vista financiero, la producción de un cortometraje es más funcional y su resultado se traduce a mayores oportunidades de ser expuesto en la plataforma de festivales, pues estos son algunos eventos que no han dejado de ocurrir aún en la cuarentena. Por lo que, si tienes algún guión que quisieras producir ya, pero no tienes el presupuesto para hacerlo completo, haz uno o dos cortometrajes inspirados en este. De seguro que si es bueno y llega a festivales, atraerá algunos ojos de adquisición. Y ahí vendrá el largo.
  • Una Serie Web
Si tu película tiene una estructura episódica, quizás la mejor opción sería crear una serie web. Usualmente es similar a una serie de TV, pero son más cortos (entre 10 a 15 minutos por episodio), y su transmisión es a través de plataformas digitales. El presupuesto será obviamente por episodios, pero si tienes un talento dispuesto, tendrás la oportunidad de crear algo que vaya a largo plazo mientras tengas contenido para seguir produciendo episodios. La mejor parte es que hay muchas plataformas gratis que te permitirán transmitirlo, como YouTube, Vimeo, Facebook e Instragram (IGTV), y con cada una puedes lograr ganancias dependiendo del crecimiento de tu serie web. Pronto hablaremos sobre cómo crear una serie web. Mientras tanto, puedes ir considerándolo.
  • Una revista Comic
De pronto me dirán, "pero aún con un bajo presupuesto, no puedo hacer un buen cortometraje o serie web con el tipo de historia que tengo". La siguiente opción es convertirla en una serie de revistas comics. Actualmente existen comics de todo tipo de géneros y estilos por lo que, no importa la historia que tengas, te aseguro que si consigues un ilustrador o un artista gráfico, y lo adaptas a la estructura de un comic, lo podrías tener listo para publicación como una novela gráfica o como una saga de comics.

Algo interesante que debes saber si decides hacer un comic: puedes comenzar la distribución a través de Amazon Publishing. Solo debes enviarles el comic con su portada y contraportada, y dar las especificaciones que debe tener para impresión. Ellos lo publican en su página y una vez comience a venderse, recibes una comisión por venta. Lo sé... tentativo.
  • Una novela escrita
Si tienes el tratamiento de tu guión a la mano, lo puedes publicar como un libro. Así como muchas películas salen de libros, podrías hacer lo mismo con tu guión; en esta ocasión, funciona a la inversa. Solo tienes que diagramar el texto en formato de libro, o simplemente dejarlo en un documento de Word y trabajar la diagramación con Amazon Publishing sin la necesidad de ir a una casa editora. Y es aún más fácil que publicar un comic pues el diseño no es tan complejo en términos de ilustración.
  • Una radio novela
Concluyo con esta porque es para utilizarse en el último de los casos. Entiendo que escribiste un guión para verlo en la pantalla grande, pero a veces tenemos historias que no necesitan de la imagen para contarse sola a través de diálogos poderosos, por lo que una radio novela o un podcast episódico puede ser una buena opción para tu historia. El único presupuesto lo necesitarás en el talento que narre la trama, pues con las modernidades tecnológicas que tenemos a la mano, no es necesario ir a un estudio para hacerlo posible. 



Mi consejo final es que saques de la gaveta ese guión que querías producir o dirigir este año, y consideres realizarlo en otro formato. No abandones la historia porque no la pudiste llevar a la pantalla grande. Quizás el próximo año lo puedas hacer, pero mientras tanto, sácale provecho por otra vía.

sábado, 16 de junio de 2018

Crónicas de California: Grabando en el lote de Universal Studios


Las dos partes más difíciles de un cortometraje es la escritura del guión y el rodaje. El guión, porque debes escribir una historia con principio, medio y final en pocas páginas (si es posible, en menos de 10 páginas) y el rodaje, porque a menos que sea una producción de alto presupuesto, lo cual casi nunca es cuando se trata de un cortometraje, tienes mucho menos tiempo para grabar, por lo que debes aprovechar el tiempo y el ambiente.

En el cuatrimestre pasado tuve la oportunidad de volver a producir un cortometraje: en esta ocasión era el proyecto final para una asignatura de la maestría y había más libertad en la temática y la duración, pero aún así quería estar sujeta a poco tiempo y una temática social.

El tema que escogí fue la torpeza social (mejor conocido como Socially Awkward), que es cuando una persona no es capaz de socializar con otras personas de manera libre, ya sea por timidez, o su actitud ante la vida y la sociedad. La historia es retratada desde el punto de vista de una chica que se enamora de la repartidora del correo. A pesar de que no deja de mirarla, la chica nunca dice nada, y un día encuentra la manera perfecta de acercársele: a través de una carta. Pero, ¿la repartidora del correo le responderá de la misma manera? ¿o será aún más socialmente torpe que nuestra protagonista?


Ahora... ¿dónde iba a rodar este cortometraje, que solo requería una puerta y un porche? ¡Que mejor lugar que los Estudios Universal! Oh no... no bromeo.

La universidad tiene un acuerdo con Universal para que todos los semestres los estudiantes vayan y tengan la experiencia de trabajar por unas horas en un lote de cine real. Para los que no saben lo que es un lote o backlot, es la parte del estudio donde hay edificaciones de exterior de distintos estilos. El backlot de Universal está ambientado en cuatro estilos: New York, Europa, Western y Colonial. Para mi buena suerte nos tocó el europeo, así que encontré el porche perfecto para mis escenas.

La experiencia fue buenísima (durante mi rodaje, particularmente). Como no tenía diálogos, no estaba estresada por la bulla alrededor, y solo me concentré en mis actores y lo que hacían. En tan solo 1 hora y media, pude lograr lo que mi guión de 2 páginas prometía: un cortometraje completo.

Ya después tuve que trabajar como DP (Directora de fotografía) de otros cortos, y tuve mis problemitas, pero nada que no se pueda resolver con un buen boche :)

Hay tres cosas que me llevo de esta experiencia:

1. A estos lugares hay que ir organizado. Siempre saber que vas a filmar, en qué momento del tiempo asignado y con que ángulos de cámara, y tener un guión técnico/shotlist en el orden que se va a filmar.
2. Es más fácil grabar si se escriben escenas que no requieran muchos cambios de escenografía, porque eso es menos tiempo invertido para el equipo de cámara, y para los actores.
3. Hay que respetar los otros rodajes que ocurran en ese momento. Como dije, no tenía diálogos en mis escenas, pero habían otros rodajes que sí tenían diálogos y era muy molesto cuando todos gritaban o hablaban al mismo tiempo, porque es un ruido que tu micrófono no va a evitar. Habían más de 20 grupos de la universidad grabando ese día; sería una locura mezclarnos con personas de la industría o del estudio grabando series o películas.

Ahora... si alguna vez vuelvo al backlot, espero que sea con más tiempo y con más privacidad, porque no se los voy a negar: ¡fue una locura!

Aquí les dejo mi cortometraje: Socially Awkward.

sábado, 24 de marzo de 2018

Crónicas de California: La eterna Scripty

Concentración pura cuando se es Scripty

He trabajado en muchos cortometrajes, tanto propios como ajenos. Y siempre me impresiona cómo el equipo de producción se toma tan en serio cada rol; hasta el más sencillo de los cortometrajes, tiene un equipazo de gaffers, grip, operador de sonido, encargado de colorización, más de un asistente de cámara, etc... pero nadie habla del supervisor de guión. "¿Qué es eso?" "¿Un oficio nuevo para el guionista?" dirán ustedes. Y suena poco usual, porque pocos cortometrajes lo emplean (considerando la verdadera utilidad de este rol), pero si se fijan en los créditos de las grandes producciones, siempre hay varios supervisores de guion: Wonder Woman tuvo 5 Scripties (todas mujeres, por cierto). 

Scripty, cariñosamente como le llaman los que trabajan en el cine, es una persona que se encarga de darle seguimiento a cada detalle que ocurre al grabar una escena: los tipos de ángulos, si se uso trípode u otro soporte, tipo de lente, tipo de iluminación, cuáles elementos estaban en escena y en qué posición, aspecto del actor o actriz, etc. Debe de saber casi todo sobre aspectos técnicos, para pasar reporte de cada cambio, lo cual servirá de apoyo para la elección de las tomas que pasarán a post-producción.

En los últimos proyectos me han buscado como Scripty, y honestamente no tengo ningún problema, incluso confieso que me gusta; no obstante, muchas personas lo evitan porque lo consideran "aburrido". Pero llámenlo comoquiera, es un rol tan importante como los demás en una producción, aquí les explico por qué:

Continuidad. En el primer cortometraje que trabajé como Scripty, la directora tenía un visión muy específica de cómo quería que se vieran ciertas cosas en escena. Como supervisora de guion, debía procurar que todo estuviese en el mismo orden cada vez que se repitiese la escena, ya sea haciendo fotos del área o marcando la posición que cada objeto. Así mismo, tenía que supervisar que los actores tuviesen la ropa en la misma posición y sin alteraciones, mismo maquillaje y peinado. El supervisor de guión debe de procurar que la línea de continuidad se mantenga, pues es lo que va a determinar si una toma puede continuar a la otra y verse coherente.

Cambios en la fotografía. Yo no sé NADA de lentes o luces. Para saber la diferencia, debo ver cómo se ve en pantalla. Pero no necesito saberme esto de memoria para ser funcional como supervisora. Aunque tenga que preguntarle 50 veces al asistente de cámara sobre el tipo de lente, ángulo o cantidad de luz, mi trabajo es llevar un reporte de cada cambio, en caso de que una toma no se parezca visualmente a otra, para evitar un "desorden" en postproducción.

Control de las escenas grabadas. A veces el director está tan concentrado en los sentimientos que quiere lograr obtener de un actor, que se olvida de hacer determinadas tomas que parecerán sencillas. Como supervisora de guion, mi trabajo es recordarle cuántas tomas faltan y cuáles se han logrado, así ninguna toma se deja de hacer.

Control del tiempo grabado. Así mismo, el Scripty lleva el control del "timing" o de cuántos segundos/minutos dura cada corte que graban, desde que dicen acción, hasta corte. Esto ayuda en postproducción para que el editor solo seleccione el tiempo de duración de un determinado corte, en vez de seleccionarlo todo.

Participación en el rodaje. No soy fanática de estar en rodajes, no obstante le he cogido mucho amor al oficio de supervisora de guion, pues a pesar de que estoy fija durante cada toma o cada corte, mi trabajo lo puedo hacer sentada en una esquina, solo levantando la mirada para procurar que todo esté en orden y dejar que el resto del crew se estrese con todo lo demás que no sabría manejar, como las luces o la cámara. Si quieres trabajar en rodaje, pero no sabes de fotografía o demás áreas técnicas, quizás podrías darle una oportunidad a la supervisión de guion.


No parecerá un rol importante si no sabes de que se trata, pero el Scripty es uno de los personajes más importantes de una producción. Participa en casi todas las demás áreas, asiste al director y al productor de diseño, es la "mano izquierda" del director de fotografía y trabaja bien de cerca con el editor de la película. En pocas palabras, está en todos lados y si hay algún error de continuidad, es el culpable.

Si por alguna razón no pudiese dedicarme inmediatamente a hacer guiones, este sería mi oficio alterno, pues me mantengo cerda de las producciones, trabajo en rodajes en áreas que me gustan (cómo la producción de diseño y la edición) y es un trabajo que casi nadie quiere hacer, pues requiere mucha atención, hacer un reporte después de cada día de rodaje y tomar notas de cada detalle.

Así que ya saben, mis demás colegas: llamenme la eterna scripty, aquí estoy a sus órdenes.

sábado, 20 de enero de 2018

Crónicas de California: De guionista a productora


Los últimos años en el colegio siempre fui foco de bullying, a un cierto nivel que mi mamá tuvo que ir una vez y hablar con mis compañeros porque los comentarios eran muy inapropiados. Después en la universidad, una "misteriosa cuenta anónima de twitter" insultaba estudiantes de la PUCMM, y yo también llevé par de comentarios, que todavía (seis años después) no entiendo. 

Quizás esto no tiene que ver nada con el cine, pero sí tiene que ver con las ideas que puedo aportarles a mis historias, pues para escribir tramas debes retratar alguna versión de la realidad; incluso hasta las más fantasiosas y ficcionales tienen su tonalidad realista. 

Gracias a todo el bullying que llegué a recibir en mis años en el colegio y realizando la licenciatura, hoy puedo contar una microhistoria sobre cyberbullying que estará participando en un concurso internacional, organizado por All Rise... pero no a todos les gusta producir esas ideas. Así que pasé de guionista a productora.

Lo primordial fue encontrar a la directora de mi historia: esta tenía que ser joven y estar empapada sobre el tema de cyberbullying. Los mismos requisitos aplicaban para el Director de Fotografía, porque tenía que saber cuáles eran los mejores planos y la mejor colorización para retratar el tono y temática de la historia. Después de haber encontrado a estos dos personajes para mi crew, tuvimos que convertir mi guión en una escaleta de rodaje, donde incluyera cada corte que se iba a realizar, con los tipos de planos, movimientos de cámara y demás detalles técnicos de cada escena. 


El siguiente paso era encontrar a los actores, principalmente mi protagonista que era la "víctima de cyberbullying". Mi único requisito era que los actores debían ser de diferentes países TODOS, pues la idea era presentar como el cyberbullying afecta de manera internacional. 

Luego tuve que buscar el resto del crew, que estuvo compuesto por un Asistente de Dirección, el Asistente de Cámara, el gaffer, el operador de sonido, el grip, el productor de diseño y el supervisor de guión. Para mi gran sorpresa, todos eran también de países diferentes. Era todo un sancocho de culturas y diversidades.

Antes del rodaje, me tocó hacer el trabajo completo de una productora: gestionar los equipos para el rodaje, los permisos de locaciones, los props para cada escena y el maquillaje, el A&B (comida) para el crew y cast, tener listo el plan de rodaje, gestionar la música para el cortometraje, tener un hard drive preparado para descargar todos los cortes que se hagan, gestionar al editor con tiempo y procurar que en el set todos tuviesen un guión. Este trabajo es también dividido entre el equipo de producción, pero, al ser un proyecto de cortometraje, podía hacerlo sola. Y a pesar de que mi productora de diseño tuvo un accidente el día antes del rodaje (así es, shit happens) puedo decir orgullosamente que logré manejarlo y resolver lo que le correspondía a esa persona.

Ya el día del rodaje, todo fluyó tal cual como lo tenía planeado. No hubo estrés por tiempo ni por necesidad de algo que hiciera falta. El equipo que tuve para este cortometraje fue excelente, dio lo mejor de sí en cada segundo e incluso sugirieron ideas para que el trabajo quedara aún mejor. En la postproducción pude comprobar lo completo que tuvo todo el plan de producción.

No importa si gano o pierdo, lo primordial fue que, en esta primera experiencia como productora aprendí mucho de este rol, tanto que me ha motivado a querer seguir cumpliéndolo para mis siguientes proyectos; no importa si son cortometrajes (y quien sabe, algún día será un largometraje), requiere por igual un plan de producción completo donde hay que pensar en todos los detalles de la película.



sábado, 9 de diciembre de 2017

Crónicas de California: Mi primer trabajo en un cortometraje en Los Ángeles


Trabajar en una producción, sin importar si se trata de un audiovisual realizado por estudiantes, cuesta. Un cortometraje, que podría costar lo mismo que un montaje de una boda, conlleva un equipo completo de cámara, sonido, supervisión de guión, diseño y asistencia de producción, vestuario, maquillaje y A&B, lo cual significa dinero y tiempo invertido. Es lo más cercano que tiene un estudiante de cine a una producción.

Después del último cortometraje que hice cuando estaba terminando la licenciatura, trabajé en otros tres audiovisuales dominicanos en los que me contrataron. Y al llegar aquí, sabía que viviría lo mismo; a pesar de haber elegido una carrera que se caracteriza principalmente por entregar el guión a la productora y no tener la obligación de participar en el rodaje, sabía que en cualquier momento volvería a ese escenario, por voluntad propia o solicitud de otras personas, más porque la mayoría de las personas que viven en el condominio son estudiantes del New York Film Academy y siempre interactuamos en el pasillo de la escuela o del apartamento.

Se podrán imaginar que no le sé decir que no a la oportunidad de aparecer en los créditos de un audiovisual, por lo que ya les he colaborado con la revisión de sus guiones, pero finalmente ya me tocó estar en el set de grabación, esta vez como supervisora de guión.

Bajo este rol, estoy encargada de supervisar que se esté haciendo el rodaje en base a la agenda establecida, tomar anotaciones de cada escena, cuantas tomas se hicieron, los ángulos de cámara, los tipos de lentes, iluminación, props utilizados en el set y vestuario, todo esto para evitar errores de continuidad y siempre tener un registro de cuál fue el corte de cada escena.

Además de tener pendiente la atención que requería mi rol, a la vez pude apreciar la dedicación del resto del equipo, quienes son todos parte de mi escuela, en distintos departamentos. Como ya dije, trabajar en un rodaje, sin importar si se trata de un cortometraje de aproximádamente 10 minutos, es algo importante. El crew se lo toma tan en serio como si le fuesen a pagar billetes grandes por sus horas de trabajo, y así es que siempre debe ser.

Me sorprendió la organización de toda la producción: cómo tuvieron pendiente cada detalle, como la cantidad de guiones necesarios y horarios de trabajo para todo el equipo, la constante atención de que además de estar haciendo nuestro trabajo, nos sintieramos cómodos, no pasáramos hambre y, si tuviésemos alguna sugerencia, la comunicáramos con confianza, pues la directora estuvo siempre dispuesta a escuchar nuestra opinión o preocupación con respecto a cualquier escena o diálogo.

Esta experiencia en el set de rodaje del cortometraje Simetry, del cual no puedo dar muchos detalles, me hizo recordar los requerimientos técnicos y artísticos, y la inversión de tiempo y dinero que será necesaria.

Después del break de navidad, me tocará producir un cortometraje para una competencia internacional de audiovisuales, y esta oportunidad que he tenido en estos últimos días me han permitido resaltar lo que realmente necesitaré para que el trabajo fluya con éxito.

A pesar de que trabajar en el set de rodaje no es mi principal objetivo, es una experiencia de la que siempre me gustará ser parte, porque creo que la visión del guionista debe ser capaz de crear imágenes en palabras y poder imaginarse cómo será visualmente cada escena. Es por eso que muchos guionistas se atreven a cumplir con el rol de dirección y crean su propio estilo narrativo y artístico de hipnotizar a la audiencia con sus historias.

martes, 21 de junio de 2016

La Semana Más Corta y mis deseos de agarrar un guión

Hace cinco años, cuando mantenía mi postura de que quería estudiar cine en Estados Unidos, mi papá me presentó el pensum de Comunicación Social de la PUCMM y, entre ellos, unas informaciones sobre el festival de audiovisuales de la universidad. Al llegar el verano del primer año, fue amor a primera vista. 

Cuatro años consecutivos participando, de edecana a productora general; debo admitir que la Semana Más Corta no solo me dio la oportunidad de conocer y practicar mi carrera desde la butaca de la universidad, significó un momento que ha marcado mi vida profesional y personal.

Ahora, cinco años después, asisto como espectadora por primera vez y me siento extrañada de no tener un guión en la mano o la cámara en el cuello. Solo me quedaba reclinar la silla y disfrutar de lo que se presentara.

Aunque había tenido la oportunidad de ver los cortometrajes como jurado, una segunda vez me hace darme cuenta de lo creativo que un estudiante puede ser al tratarse del tema de la igualdad: entre niños que saben quien es Platón, un chef sordo y una periodista en un manicomio, se nota que hubo algo más que tener una buena idea. Los movimientos de cámara limpios, algunos diálogos sin exceso de actuación y hasta lágrimas: puedo decir que hay un avance y es bastante notorio.

Pero a parte de los audiovisuales, todo el trabajo del equipo estudiantil y profesoral, más el talento de los presentadores y de los artistas se conjugó en una única frase: una producción a la altura de Fine Arts.

La nostalgia de sentir la presión del momento me hizo recordar los buenos momentos que viví durante la Semana Más Corta, las personas que conocí y los premios que recibí, pero más que nostalgia, es orgullo de decir que alguna vez estuve ahí y que todas esas personas tienen la oportunidad de ser protagonistas de vivir la puesta en escena de un verdadero evento.

Solo me queda decir: ¡Felicidades a todos! Se puede ver todo el empeño de un año de trabajo. Que el evento siga fluyendo tan bien como inició y que termine con mucho éxito, muchas risas, muchas lagrimas y anécdotas para toda una vida.