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domingo, 5 de mayo de 2019

Crónicas de California: Estudiar cine es un lujo


El último proyecto que produje fue de una estudiante de dirección. La chica me pidió que me encargara de logísticas porque estaba frustrada con el tema del dinero y contratos. Yo tomé el proyecto a pesar del corto tiempo y el hecho de que tenía que reorganizarme con todos los demás proyectos que tenía en camino. Pero mientras me hablaba de lo que buscaba, más números se agregaban a algo que prometía ser una historia de 8 minutos en tres locaciones diferentes. A pesar de mis arduos intentos por producir con un presupuesto de US$4,000, el rodaje subió a US$5,200.

Unos días antes, había sido Supervisora de Guión de un amigo. Entre descansos, me comentaba cómo fue el proceso de preproducción de este corto que era en tan solo dos locaciones y 10 páginas de guión, pero con una gran cantidad de actores, tomas y equipos. El gastó US$15,000.

Cuando alguno de mis familiares o amigos (que no están relacionados a cine) me dicen que quieren estudiar esto, mi primera reacción es "Qué bien..." porque el tema de estudiar cine no es solo ir a la universidad y aprender cómo hacer una película o serie de televisión, sino también a hacer varios proyectos para poner en práctica todo lo que vas aprendiendo en clase. Sin importar el área que escojas, incluso si es Guion de Cine (que muchos creerán que es únicamente escribir), todos los semestres habrá algo que te obligará a gastar dinero en algún proyecto.

Esto es lo que las universidades no advierten cuando aplicas para estudiar algún área de cine:

- Gasto en rodajes: Independientemente si es tuyo o en grupo, este gasto es constante. Dependiendo del tipo de rodaje que sea y las locaciones, se podría gastar entre US$500 a US$2,000 en un proyecto de semestre. Si ya es algo que pasa de 8 páginas de producción y tres locaciones, lo más probable es que los gastos sobrepasen los US$3,000. Entre los gastos (que nadie te advierte) está la contratación de equipos, renta de locaciones, pago de permisos, diseño de producción, transportación, seguros, solicitud de catering más crafties en set, e imprevistos que siempre ocurren durante el rodaje.

- Contratación de staff: Si el proyecto no se está haciendo con compañeros de clase, y no encuentras quién pueda colaborarte, deberás contratar personal para el rodaje. Los puestos que siempre requieren contratación son Asistente de Cámara (min. US$150 el día), Productor de diseño (min. US$100 el día), Gaffer (min. US$150 el día), Grip (min. US$100 el día), y Supervisor de guión (min. US$150 el día). Otros puestos como el de Asistente de Producción también requieren contratación pero la mayoría del tiempo son fáciles de llenar, así que normalmente no son pagados. 

- Compra de programas y equipos: Sí, estás pagando una matrícula que seguramente incluye el uso de programas y equipos en la universidad y/o para proyectos de la universidad. Sin embargo, esto no significa que muchas clases no te requieran comprar o suscribirte a programas y uso de equipos. En mi carrera, tuve que comprar el paquete de Final Draft (el mejor programa para escribir guiones), suscribirme no solo a Netflix, sino también a Hulu, Amazon Prime y IMDb Pro, y tuve que adquirir el paquete de Adobe Collection y Avid. Y yo "solo estudié Guión de Cine". Mientras tanto, los que estudian Dirección o Cinematografía, deben no solo adquirir todo lo que acabo de mencionar, sino también comprar luces, utilerías de gaffers, y hasta cámaras, si se les es posible.

- Suscripción a eventos y festivales: Esto no será en requerimiento de las universidades, pero poco a poco es posible que lo incluyan, debido a que para que tu carrera comience a mobilizarse, asistir a eventos y festivales siempre será un buen plus. Estos eventos son para conectar con otros cineastas en crecimiento, pero las entradas siempre variarán entre US$15 a US$600 (sobretodo los que son de las Asociaciones de Productores o Actores).

Cuando escribía un guión que iba a ser producido para una clase, siempre tenía en cuenta el tipo de presupuesto que quería mantener. Trataba de limitarme a lo que se podía y no a las grandes escalas que quería llegar. Pero gracias a esas pocas producciones que tuve en mis propias asignaturas es que pude participar en producciones de otros estudiantes y ver cómo eran las magnitudes de gastos que ellos tenían en proyectos similares, pero todos los semestres y en más de una ocasión por semestre.

Realmente, estoy agradecida de no tener que haber producido ninguno de mis grandes proyectos de la maestría. ¿Se imaginan el gasto que hubiese sido producir una serie de comedia/terror sobre demonios o una película de época en Cuba del siglo XIX? Sí... yo tampoco quiero imaginármelo hasta que de verdad vaya a producirlas.

domingo, 8 de abril de 2018

Crónicas de California: 5 consejos para "pitchear" ideas


A principios del segundo semestre de la maestría, un profesor nos dijo "dentro de unas semanas vendrán unos productores ejecutivos a comprar o rechazar sus ideas". ¿Se recuerdan lo del pánico escenico de la semana pasada? Jaja, sí... voy a tener que hablar con el Decano de la facultad, porque definitivamente alguien tiene el plan malévolo de matarme de un ataque cardíaco. Primero es actuar frente a una cámara, luego traer productores de la industria a inocentes escritores que nunca, NUNCA, han presentado sus ideas con la intención de venderla. No quiero pensar cuál será el próximo plan.

El punto era que teníamos que inventarnos una idea para presentarla a estos productores. Escribir algo desde cero no es NADA fácil, mucho menos cuando estás escribiendo un Piloto (primer episodio) de una serie de televisión creada por ti misma, el segundo largometraje, viendo 3 películas a  la semana para la clase de Género, leyendo de a 3 capítulos para la clase de negocios... sí, nadie dijo que sería fácil, pero nadie me habló de inventarme una historia en dos semanas, con principio, medio, final, temática y conflictos (quienes escriben me entenderán). 

El día llegó, los productores no eran exactamente del calibre Universal o Warner, pero son de la industria. Les planteé mi historia, y a pesar de que no la compraron (a nadie le compraron su idea, por cierto), me dijeron que estaba interesante y que trabajara más en la temática. Fue un halago, hasta bien me sentí conmigo misma... pero vaya que aprendí mucho en esos 15 minutos de pitcheo.

En el mundo del cine, pitching es presentarle una historia a un conjunto de productores o personajes de la industria, que pueden o no estar interesados en comprarlo, dependiendo de la capacidad de convencimiento del guionista. Lo más difícil no es cómo llegar donde un productor (que aún así, es difícil de conseguir), sino cómo presentar tu historia; en base a mi reciente experiencia, más varios meses de tutoría con profesores de "Negocios de Guion", estos son mis humildes consejos:

1. Practica tu discurso. Imagina que tu oportunidad de pitchear tu historia es cómo presentar la tesis. Practica exactamente lo que quieres que sepan de tu historia, contando el principio, el medio y el final, que suene una historia lógica, interesante y rentable. Practícala con alguien. Todo lo que no le haga sentido a esa persona, apúntalo, porque probablemente lo preguntarán los productores.

2. 50 preguntas sobre tu historia. Esto me funciona muchísimo. Lee la historia y escribe 50 preguntas de todo lo que te crea interrogantes. Trata de responderlo. Debes conocer tu historia a la perfección, que cada detalle minúsculo tenga sentido y que siempre sepas cómo explicarlo.

3. Relájate. Sí, lo dice la que sufre de pánico escénico. Pero mientras más relajado cuentes tu historia, mejor impresión causas. Por lo menos es algo que logré a la perfección en mi primer intento (todas las prácticas en la ducha ayudaron).

4. Presenta una historia con antigüedad. Contar una historia que comenzaste a escribir hace dos semanas no es la mejor opción; muy por el contrario a la "práctica" que hicimos en clase, se supone que tu idea habrá pasado por meses de trabajo intenso, y que en realidad será un tratamiento. Pero mientras más vieja y más borradores, mejor sabrás explicarla.

5. Prepárate para las notas. Aunque no te la compren, siempre te darán notas o sugerencias, y creéme, por más crueles, insensibles, innecesarias o ilógicas que suenen, es bueno escucharlas, porque quizás en el momento la rabia y recelo te volverán sordo, pero las notas siempre ayudan a convertir la historia en un producto rentable.

No sé si en República Dominicana los productores de cine aceptan pitchings de guionistas, y me gustaría creer que sí, pues así es que la industria crece (sin ánimos de ofender a los que se dedican al oficio de la escritura de guion en el cine dominicano), pero el pitching es la principal oportunidad de todo guionista para presentar sus ideas a una productora. Si no se diese, que lo más probable es que cada productora dominicana tiene su guionista, entonces, ¿cuándo es que los guionistas dominicanos tendrán la oportunidad de promocionar esa idea que tienen años desarrollando y que, probablemente, solo la verán realizarse si ellos mismos se atreven a dirigirla? 

Por eso, mis amigos, muchas personas vienen a Hollywood, porque aunque pocos lo crean, siempre habrá un productor interesado.

sábado, 31 de marzo de 2018

Crónicas de California: Actriz por un día


Una de las cosas que siempre juré nunca hacer en un set de rodaje era actuar, porque, aunque no lo parezca, tengo miedo escénico. Incluso, en mis presentaciones de baile, antes de salir debo saltar y moverme alrededor para soltar los nervios. No pude saltar... pero cuando me dijeron que debía grabar UNA escena para una clase, estuve mortificada por semanas. "Si hubiese querido estar frente a una cámara, me hubiese dedicado a la actuación". Y está bien, era una práctica de menos de una hora y es para aprender, pero NO QUERIA HACERLO.

Todo comenzó cuando el profesor llega al salón y dije "para la siguiente clase, deben traer una escena que quieran grabar con algún compañero". Mi cerebro había olvidado totalmente que tenía que actuar en una de las prácticas de la clase, así que cuando elegí la escena, no lo hice pensando "quiero interpretar este personaje", sino en lo que era posible o no de hacer en un salón de clases.

Llegué con mis páginas de la película The Graduate (1967) y el profesor me dijo "¡¿vas a interpretar a Mrs. Robinson?!". Yo me reí por minutos, hasta que me dolió el estómago, y cuando dejé de reirme, me lo volvió a preguntar, bien en serio. "¡Por supuesto que no!". El profesor se acercó a mi pupitre y me dice, "Pero debes actuar en la escena que traes, ¿quién entonces hará de Mrs. Robinson?". Y así me cayó el balde de agua en la cabeza. 

Como se imaginarán, cambié a otra escena, otra película y otro género. Nada en contra de The Graduate, pero si iba a hacer esto (y era obligatorio), pues al menos elegiría un personaje que se adecuara más a mi edad y fuera más divertido. Entonces recordé la película Knocked Up (2007). Para los que no han visto la película, aquí les dejo la sinopsis:

"Allison Scott es una prometedora periodista de 24 años. Sin embargo, después de una noche de juerga con el vago de Ben Stone, descubre que está embarazada. Ante el dilema de enfrentarse sola a la maternidad o conocer mejor al padre, opta por lo segundo. Aunque Ben es una persona inmadura, decide afrontar su responsabilidad. Lo malo es que tanto él como Allison no tardan en darse cuenta de que son incompatibles. Para colmo de males, el único ejemplo de jóvenes padres que conocen son Debbie, la agobiada hermana de Allison, y Pete. En cualquier caso tienen nueve meses para decidirlo." CLICK AQUI PARA VER EL TRAILER


Es graciosa, los personajes me encantan y podía hacerle bullying a mi frenemy de la carrera en cámara (Oh sí, tengo los videos). La única condición: debía aparentar que estaba embarazada, pero eso solo requería una blusa que estirara, hacer un bulto ovalado que pudiese pasar por una barriga de embarazada y copiar cómo mis amigas se comportaban cuando pasaron por esta etapa. 

La escena trataba de que mi "pareja" me iba a decir que iba a salir con sus amigos a ver un juego y comenzaba a discutir con él porque era completamente inútil, terminando con la frase "sal de mi maldita casa". Y se imaginarán que todo era gritando, al punto de que alguno que otro pasaba por el curso a preguntar si todo estaba bien.

Pero aún habiendo elegido la escena que realmente quería, que tenía el disfraz y que lo había practicado decenas de veces, los nervios se apoderaron de mi desde que me puse frente a la cámara. NO FUE FACIL... pero todo salió bien. La escena da muchísima risa con todo y los cambios que le hicimos, la barriga se ve creíble y tiene principio, medio y final como si fuese un pequeño cortometraje. Todavía veo el video y me río, porque nunca imaginé que sería algo que tendría que hacer. Por eso no diré "nunca haré eso" de ahora en adelante. El Karma es terrible.

Se preguntarán, por qué tuve que actuar frente a cámara, si mi carrera se supone que es estar frente a una computadora, digitando páginas como si fuese una cárrera de Fast and Furious. Pues se debe a que dentro de unas semanas me tocará dirigir un cortometraje, y según el profesor, para poder tener una comunicación óptima con el actor, debes entender su rol en un rodaje. No es que todos los directores se deben poner en los zapatos de los actores para poder dirigirlos adecuadamente, pero sí deben tener claro que es lo que realmente quieren del actor y cómo pedírselo. Y esta práctica como actriz me enseñó cómo debe ser el diálogo entre actor y director, y cómo se hacen sugerencias.

Y no... no quiero ser actriz después de esta experiencia. Solo fue un recordatorio de que elegí la carrera adecuada.

sábado, 10 de febrero de 2018

Crónicas de California: 20 tipos de actores que he conocido en LA


Ser actor en Los Ángeles debe ser difícil. Principalmente por el hecho de que al menos 108 mil personas en esta ciudad se dedican a esta carrera, sin contar aquellas que llegan cada año "en busca de cumplir su más deseado sueño". Una vez se establecen aquí, deben lanzarse al oficio directamente y pasar por un sinnúmero de pruebas hasta ver si se les da la oportunidad de un pequeño papel en alguna película o serie de televisión, o si la suerte está de su lado y logran conseguir uno más importante en una película indie. 

Peor aún debe ser cuando llegas a una academia de cine y más del 40% de su población son actores. Es bueno porque siempre los van a necesitar y siempre estarán en cortometrajes, pero la competencia es más fuerte y su personalidad es lo que les determinará si conseguirán un personaje en algun corto estudiantil. Y no me refiero a la primera impresión en el día de registro, sino a la que dan en los castings o incluso en los rodajes de otras personas, quienes serían los que lograrían dar una recomendación sobre ese actor o actriz.

Tras participar en algunos castings como oyente, y trabajar en algunos cortometrajes, estos son los tipos de actores que siempre logro reconocer:

1. El melodramático al extremo: exagera cada línea y cada acción del guion.
2. La tímida detrás de cámaras: una vez terminan un corte, se convierte en un ser antisocial.
3. El arrogante: también le llamo el minidirector, porque siempre quiere dar "sugerencias" de cómo sería mejor una escena.
4. La multitalentos: canta, baila y actua al mismo tiempo y sin problemas.
5. El Mansplaining: siempre quiere dominar con su opinión.
6. La más ocupada: es la que siempre tiene algún otro rodaje al día siguiente. Nunca sé si creerle o pensar que exagera.
7. El latino: este siempre tiene un acento bien divertido y se la pasa hablando de su país.
8. La eterna extra: es la que siempre hace de extra en todos los audiovisuales que ha hecho.
9. El eterno narrador: estos son muy escasos porque tienen un estilo y tono de voz muy específicos.
10. La cara bonita: suena cliché, pero es solo eso. 
11. El guapetón: lo mismo que la anterior, solo que este sí sabe que se ve bien, lo reconoce y la arrogancia le mata el encanto.
12. La amante de la atención: esta siempre querrá llamar la atención, no importa si es un rodaje, casting o solo una reunión. Siempre quiere opinar, aún cuando no tiene nada que decir.
13. El de la novia celosa: nunca puede hacer personajes románticos, porque la novia lo cela con cualquier tontería.
14. La metodológica: solo se guía de lo que aprende de maestros.
15. El rey de las lágrimas: solo le tienes que decir "llora".
16. La bartender: normalmente siempre trabaja en un restaurante, café o bar.
17. El stunt: el único disponible a hacer acciones extremas.
18. La camaleónica: es la que le puedes proponer cualquier tipo de papel y lo acepta. Lo curioso es que siempre lo hace bien.
19. El poeta: es el que sabe sacar las emociones con un par de palabras bien organizadas. En la mayoría del tiempo, cambia los diálogos que le dan por otros más personalizados.
20. La que siempre está disponible: saca el tiempo necesario para participar en los rodajes que le invitan. No importa si es solo de extra o si son personajes más importantes, estará ahí.

¿Me faltó alguno? Que opinen mis amigos actores... o hasta los directores.

sábado, 13 de enero de 2018

Crónicas de California: ¿Qué significa ser estudiante de cine?


Siempre me entretengo leyendo los comentarios de personas que se dedican a criticar películas, pero que no tienen ni la menor idea de cómo se hacen. Es mucho más fácil hablar de lo que no se sabe hacer, pero muy difícil aceptar las opiniones de alguien que sí se dedica a eso y que tiene un entendimiento diferente de una película. Por eso siempre digo que, si te gusta el cine, debes dedicarle unas horas de estudio, de verdad, en un pupitre. 

Todos deberíamos agradecerles a quienes se motivaron a crear la carrera de cine como un área de estudio. Yo he sido muy afortunada de que, desde antes de graduarme del colegio, tuve mis primeras experiencias con una cámara, gracias a un profesor que siempre motivaba a expandir la educación en cine. Ya después, realizando la licenciatura, la mayoría de las materias de concentración audiovisual te daban esa libertad de hacer cortometrajes, y en otras se debían realizar por obligación. Todo eso fue el empuje final para decidir hacer mi maestría en un área del cine: el guión, pero hoy no hablaremos de eso...

Ser estudiante de cine es mucho más que ver películas y hacer cortometrajes... es la verdadera apreciación de lo que haces. Tu mundo comienza a girar alrededor de clásicos, las películas de la temporada, las fechas de estrenos y los escándalos que se podrían convertir en películas, pero se va expandiendo a medida que pasa el tiempo. Así comienza la verdadera historia de un amante del cine/productor de cine.


¿Qué significa ser estudiante de cine?

1. Debes tomar clases de historia del cine, aunque digas que lo has visto "de todo". Lo que no sabes es que te faltan MUCHAS más para poder decirlo en serio.
2. Estás suscrito a todas las páginas de streaming existentes (incluyendo las ilegales).
3. Has aprendido a utilizar Adobe Premiere, Final Cut y Final Draft por tutoriales, antes de que te explicaran en clase cómo usarlos.
4. Los primeros días de la clase de manejo de cámara te la quieres pasar haciendo fotos del set de rodaje.
5. Cuando te dan tus primeras críticas de un guión o un proyecto, no las aceptas de la mejor manera o te lo tomas personal. Pero ya después te acostumbras.
6. Vas al cine y no puedes disfrutar totalmente la película, porque la terminas analizando.
7. Leer guiones es otro de tus hobbies.
8. Ir al cine es parte de la tarea de la escuela.
9. No solo se trata de hacer películas. También se trata de hacer series de televisión y series web.
10. Sabes que te levantarás antes de las 6 de la mañana para un rodaje, pero no sabes cuando te vas a acostar.
11. Comer y trabajar en un rodaje van de la mano.
12. Tus mejores amigos están relacionados al cine. Y sino, aman el cine tanto como tú.
13. Hacer un cortometraje por cuatrimestre es parte de la rutina.
14. La sección de libros de cine es otra de tus favoritas en Barnes and Noble.
15. La temporada de premios se ve en grupo y apostando a quienes van a ganar.
16. Te la pasas viendo tantas películas antiguas de tarea, que tu forma de relajarte es yendo al cine a ver películas nuevas.
17. Te sabes la vida de Thomas Edison, los Hermanos Lumiere, Georges Melies, David Griffith, Edwin Porter, Alice Guy y Charles Chaplin.
18. Si eres estudiante de guión de cine, tu casa está repleta de drafts (borradores) y final drafts (guión terminado).
19. Todos los días se te ocurre una nueva historia para otro cortometraje.
20. Antes de decir que quieres hacer un largometraje, haces 25 cortometrajes (y cuidado).
21. No discutes con "cinéfilos" de quién sabe más.
22. Si vives en Estados Unidos, Movie Pass es tu mejor amigo.
23. Tu mayor miedo no es un examen escrito, sino la reacción de tus compañeros de clase a tu último proyecto realizado. 
24. Te puedes pasar el fin de semana haciendo tareas, sin problemas.
25. La mejor manera de conocer a tus compañeros de clase es con la famosa pregunta de "¿cuáles son tus películas favoritas?"
26. Todos los días, los profesores te preguntan "¿qué películas han visto en estos últimos días?"
27. Si estás en una escuela de cine en Estados Unidos, siempre tienes la oportunidad de conocer productores, directores y guionistas de ciertas películas, porque la escuela los invita a dar charlas.
28. Sabes que no es lo mismo decir "la mejor película de la temporada" que "mi película favorita".
29. Tus profesores han trabajado con grandes personalidades del mundo del espectáculo.
30. Sabes distinguir la calidad de una película en todos sus aspectos.

Finalmente, ser estudiante de cine significa ejercer la carrera antes de comenzar a estudiarla, y trabajar en proyectos personales e independientes antes de graduarte. Significa ser soñador con tu visión y tu estilo, pero también despierto con las oportunidades que aparecen en el momento. Significa amar tu carrera a plenitud.

sábado, 9 de diciembre de 2017

Crónicas de California: Mi primer trabajo en un cortometraje en Los Ángeles


Trabajar en una producción, sin importar si se trata de un audiovisual realizado por estudiantes, cuesta. Un cortometraje, que podría costar lo mismo que un montaje de una boda, conlleva un equipo completo de cámara, sonido, supervisión de guión, diseño y asistencia de producción, vestuario, maquillaje y A&B, lo cual significa dinero y tiempo invertido. Es lo más cercano que tiene un estudiante de cine a una producción.

Después del último cortometraje que hice cuando estaba terminando la licenciatura, trabajé en otros tres audiovisuales dominicanos en los que me contrataron. Y al llegar aquí, sabía que viviría lo mismo; a pesar de haber elegido una carrera que se caracteriza principalmente por entregar el guión a la productora y no tener la obligación de participar en el rodaje, sabía que en cualquier momento volvería a ese escenario, por voluntad propia o solicitud de otras personas, más porque la mayoría de las personas que viven en el condominio son estudiantes del New York Film Academy y siempre interactuamos en el pasillo de la escuela o del apartamento.

Se podrán imaginar que no le sé decir que no a la oportunidad de aparecer en los créditos de un audiovisual, por lo que ya les he colaborado con la revisión de sus guiones, pero finalmente ya me tocó estar en el set de grabación, esta vez como supervisora de guión.

Bajo este rol, estoy encargada de supervisar que se esté haciendo el rodaje en base a la agenda establecida, tomar anotaciones de cada escena, cuantas tomas se hicieron, los ángulos de cámara, los tipos de lentes, iluminación, props utilizados en el set y vestuario, todo esto para evitar errores de continuidad y siempre tener un registro de cuál fue el corte de cada escena.

Además de tener pendiente la atención que requería mi rol, a la vez pude apreciar la dedicación del resto del equipo, quienes son todos parte de mi escuela, en distintos departamentos. Como ya dije, trabajar en un rodaje, sin importar si se trata de un cortometraje de aproximádamente 10 minutos, es algo importante. El crew se lo toma tan en serio como si le fuesen a pagar billetes grandes por sus horas de trabajo, y así es que siempre debe ser.

Me sorprendió la organización de toda la producción: cómo tuvieron pendiente cada detalle, como la cantidad de guiones necesarios y horarios de trabajo para todo el equipo, la constante atención de que además de estar haciendo nuestro trabajo, nos sintieramos cómodos, no pasáramos hambre y, si tuviésemos alguna sugerencia, la comunicáramos con confianza, pues la directora estuvo siempre dispuesta a escuchar nuestra opinión o preocupación con respecto a cualquier escena o diálogo.

Esta experiencia en el set de rodaje del cortometraje Simetry, del cual no puedo dar muchos detalles, me hizo recordar los requerimientos técnicos y artísticos, y la inversión de tiempo y dinero que será necesaria.

Después del break de navidad, me tocará producir un cortometraje para una competencia internacional de audiovisuales, y esta oportunidad que he tenido en estos últimos días me han permitido resaltar lo que realmente necesitaré para que el trabajo fluya con éxito.

A pesar de que trabajar en el set de rodaje no es mi principal objetivo, es una experiencia de la que siempre me gustará ser parte, porque creo que la visión del guionista debe ser capaz de crear imágenes en palabras y poder imaginarse cómo será visualmente cada escena. Es por eso que muchos guionistas se atreven a cumplir con el rol de dirección y crean su propio estilo narrativo y artístico de hipnotizar a la audiencia con sus historias.

viernes, 27 de octubre de 2017

Crónicas de California: Escribir en inglés, no traducir


Cuando inició el semestre, uno de mis mayores temores era que mis profesores no entendiesen lo que escribiera. No lo digo porque no supiese escribir oraciones adecuadamente en inglés. Ocho años estudiando el idioma, más el resto practicándolo con películas, series de televisión, libros, canciones y viajes: puedo decir con firmeza que soy bilingüe. Y quizás no tengo acento de hispana cuando lo hablo, me sé manejar bien en conversaciones y podría servir de traductora, pero eso no quiere decir que escribir textos en inglés también es fácil para mi.

Desde antes de entrar a la maestría sabía que no iba a ser algo sencillo, pues no estaba acostumbrada a escribir tanto en este idioma, pero el reto ya estaba asumido. Además, ¿quién iba a dejar de aprovechar la oportunidad de venir a Los Ángeles, a estudiar guión en una de las mejores academias de cine en Estados Unidos, por el hecho de no escribir siempre en inglés?

Y no me refiero a traducir ideas completas, sino crear esas ideas bajo los criterios de este idioma. Porque cuando traduces, en la gran mayoría de las ocasiones, lo que quieres decir se puede malinterpretar o perder el sentido.  Por eso es mejor escribirlo en inglés, reconociendo que, así como hay distintos verbos para describir la palabra caminar, así también los hay en demás idiomas.

Cuando comencé a escribir mi primera historia en la segunda semana de clases, el esfuerzo fue mayor (Struggle is real se convirtió en mi frase de todos los días). Y duré horas tratando de sacar textos concisos y entendibles. Para mi mayor sorpresa, todo andaba bien con mis oraciones, la única recomendación del profesor fue el uso de las palabras: ampliar mi vocabulario y seguir utilizando el idioma inglés hasta que me acostumbre.

Y el reto continúa bajo exploración: en vez de traducir las palabras con Google translate (lo cual no está permitido en la escuela), me compré un thesaurus tradicional (diccionario de sinónimos y antónimos) y un thesaurus para escritores; en vez de pensar que estoy escribiendo adecuadamente en inglés, estoy tomando tutorías con el centro de idiomas de la escuela; en vez de avergonzarme cuando no entiendo una palabra y quedarme en silencio, simplemente pregunto qué significa, ¡porque no es mi lengua materna! y mis compañeros y profesores lo saben. Gracias a Dios, también respetan esto, porque sé que en otros lugares esto podría ser tema de burla.

Escribir historias en formato de guión tiene que ser como si estuviéramos describiendo sucesos de la vida. Nada de tecnicismos, a menos que sean requeridos, y con una cultura de detalle que no deje en duda nada que deba ser plasmado en imágenes. Es menos que desarrollar una novela, y mucho más que hacer un reportaje, crónica o crítica. Hay que mantener un lenguaje llano y entendible para cualquier lector. Entonces, cuando toca hacerlo en un idioma que no es al que acostumbramos escribir, toca hacerlo por partes. Oraciones pequeñas, que se conviertan en textos más amplios. Descripciones simples, que luego sean más detalladas. Nombres de personajes que signifiquen algo para nosotros, pero que también se utilicen en este país. Pero no traduciéndolo de español, sino simplemente escribiéndolo en el idioma inglés.

Uno de mis tutores me dijo que con el tiempo las palabras saldrán natural, que quizás no necesitaré utilizar el thesaurus y que tendré mejor conocimiento del idioma, pero que no debería preocuparme tanto porque mi inglés está "bien". Yo le respeto su opinión, pero difiero en algo: mi inglés estará "bien" dentro de lo intermedio, pero siempre es bueno seguir practicando. Mi meta ahora es abandonar totalmente los traductores y enamorarme de este lenguaje, porque al final del día no es más complejo que el español. Y no he comenzado a escribir este blog en inglés porque respeto a mis lectores y sé que no sería lo mismo; pero fuera de Cinéfila en RD y de mis conversaciones con mis amigos, mi otro idioma es el inglés.