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miércoles, 10 de abril de 2019

Crítica Cinéfila: Pet Sematary

Cerca de su nueva casa, los Creed descubren un misterioso cementerio dedicado a difuntas mascotas, escondido en lo profundo del bosque. Cuando la tragedia les golpea, Louis recurre a su vecino Jud Crandall, que parece conocer los secretos que esconde ese bosque. Será entonces cuando se desate un mal insondable con horribles consecuencias.



Si eres fanático del terror, has leído o visto adaptaciones de historias creadas por Stephen King. El escritor es un genio cuando se trata de crear pesadillas físicas y psicológicas, y gracias a esto ha logrado convertirse en una de las principales opciones para los cineastas, al punto en que algunos de sus libros ya han sido adaptados en más de una ocasión. Carrie fue llevada al cine tres veces, It tuvo una película para TV y hace dos años volvió a ser adaptada. Pet Sematary había sido adaptada en 1989 por la directora Mary Lambert y la película recibió críticas mezcladas; ahora los directores Kevin Kolsch y Dennis Widmyer readaptan el famoso libro, y al parecer la historia se les repite.

Esta historia se centra en la familia Creed, quienes se mudan desde Boston a un pequeño pueblo de Maine, no solo por la nueva oportunidad de trabajo que ha recibido Louis en un hospital universitario, sino también para poder tener una vida en familia más normal. Mientras Rachel (la esposa) siente que la casa solo le trae malos recuerdos de su hermana, quien murió en su casa por una ennfermedad espinal, Ellie entabla una amistad con su vecino Jud, viudo vecino de la familia que comienza a acercárseles, advirtiéndoles que detrás de su casa hay un cementerio de animales, donde los habitantes del pueblo van a despedir sus mascotas.


Cuando Church, la mascota de los Creeds, es encontrado muerto, Jud le aconseja a Louis que, si quiere hacer feliz a su hija y ahorrarle la tristeza de la muerte de su mascota, mejor lo entierre en la parte más profunda del cementerio, protegido por un muro de ramas, con el simple objetivo de evitar que la gente cruce hasta allá. Pero esto no detiene a Louis, quien entre sueños y hasta por señales ha sido indicado que esto es una mala idea, y cuando la tragedia es aún peor, los consejos de nadie no bastarán para que cometa el error una y otra vez, halándolo a terribles consecuencias.

Para los que han leído el libro, esta nueva película se sentirá tan incompleta como la primera adaptación: no solo aquí cambiaron una de las muertes más significativas de la historia -en el libro muere Gage, el bebé; pero aquí muere Ellie-, eliminaron personajes relevantes, cambiaron las relaciones entre los personajes, y dejaron muchas escenas tan limitadas en términos de contenido al punto que la lógica de la historia está ausente. Es una decepción que Louis y Jud no entablen una amistad como la lograron en el libro, pero aún peor es que Jud lleve a Louis al lado oscuro del cementerio, y después admita que no debió haberlo hecho porque sabe el mal que desatan cada vez que alguien o algo resucita de allí. 

También persiste la poca explicación de por qué Victor Pascow, el estudiante que fallece en el hospital, acosa a Louis y su familia después de su muerte, cuando todavía no se ha tenido un acercamiento sobrenatural del cementerio, lo cual hace que este elemento del fantasma de Victor sea una subtrama y no lo que realmente pretende, que es servir de advertencia hacia Louis sobre los problemas que puede causar el cementerio. Al mismo tiempo, la historia se separa del libro original en la mayoría de sus aspectos más importantes; uno de ellos es el final de la historia, el cual está conectado con la primera escena de la película, y que deja a la audiencia con la gran curiosidad de saber qué pasa después. 


Las precariedades del guión se logran maquillar por el trabajo actoral de los cuatro actores principales, quienes con su química en escena, entre ellos mismos, y de manera individual, logran darle vida a la esencia que Stephen King creó en sus libros, desde el primer momento en que la audiencia los conoce hasta el terrible final que desencadena la historia. Jeté Laurence, quien interpreta a Ellie, tiene una de las mejores actuaciones de la película, conectando con el resto del elenco pero a la vezlogrando lo que la película del 89 obtuvo como mérito, el cual fue la excelente interptetación de un nuevo talento en lo que resulta uno de los principales antagonistas de la historia.

Al igual que su primera adaptación, Pet Sematary es una película que decae en términos narrativos, abandonando elementos importantes de la historia original. Sin embargo, sigue manteniendo ese tono y ambiente tan terrorífico que Stephen King había creado en su novela, la cual él mismo clasifica como la más terrorífica de su colección. Pero no se confundan, la película no da tanto miedo.


jueves, 12 de abril de 2018

Veronica

Madrid, años 90. Barrio de Vallecas. Después de jugar con una ouija con sus compañeras, Verónica comienza a sufrir amenazas por elementos sobrenaturales en su casa, que quieren hacerle daño a ella y a los suyos.



Hay juegos que deberían estar prohibidos para la humanidad, y uno de ellos es la ouija, pues por más reglas que leas y sigas, siempre algo va a salir mal. A esto se le suma el hecho de quienes no creen o no conocen a plenitud las religiones y por mera curiosidad lo hacen, sin imaginarse lo que han desatado.

Año 1991. Verónica es una joven de 15 años que vive con sus tres hermanos menores y su madre, que casi nunca está en casa y vive en duelo por el fallecimiento de su esposo. Por esta razón, Veronica debe hacerse cargo de sus hermanos en un rol maternal. No obstante, ella sufre sus propios demonios en silencio: es una joven solitaria, nunca ha tenido la menstruación, pero sobretodo, extraña con locura a su padre. Por eso, decide utilizar la ouija con sus amigas para hacer contacto con su padre. Lo que no se imaginan es que al jugarlo, no solo se comunica con el alma equivocada, también desata una criatura sobrenatural que la va a asediar por tres días, hasta que ella se de por vencida.


A pesar de que la película no sigue los hechos exactos de la historia real, Paco Plaza (REC) se ha inspirado de ella, y ha creado personajes y una situación muy particular, que es lo suficientemente creíble para dejarse envolver con el terror que desata. En tres días, va desarrollando un horror que comienza con pequeños moretones en la piel y se va desencadenando como un cancer de carne y hueso atrás de su víctima principal. Sin embargo, y a pesar de que el ser paranormal es el principal foco de la película, una de las principales temáticas que desarrolla es el cambio de niña a adolescente y las grandes dificultades de la pubertad.

El debut de Sandra Escacena, como Verónica, es sin duda uno de los mejores aspectos de esta historia, donde la joven demuestra su talento y se deja llevar por cada uno de los síntomas del asedio paranormal, al punto de que el director y los productores han confesado que se sintieron aterrorizados con la manera tan creíble en que ella personificaba a Verónica.


Por otro lado, los momentos en que el ser la ataca son incontables e incomparables, incluso cuando parecía que terminaría siendo como las demás películas de posesión demoniaca, te daban una verdadera razón por la que los moretones aparecían, por qué se iba en transe, el significado de sus sueños y las verdaderas intenciones del ser.

Otro aspecto a destacar es el uso de la fotografía para introducir poco a poco al ser demoníaco, en el que no delataban su físico, sino que lo fueron dejando hasta la última confrontación. Pero a su vez, gracias a esa tonalidad azul, la película te da una sensación de eterna oscuridad, miedo y frío. 

Verónica es un terror que no busca enfocarse en las posesiones demoníacas, sino en la búsqueda de respuestas y en cómo combatir el mal, aún cuando todo está perdido. Pero principalmente, habla sobre los males que existen en el mundo que hay que evitar a toda costa, aunque se trate de un juego con reglas y un libro de amuletos.


jueves, 5 de octubre de 2017

Flatliners

Cinco estudiantes de medicina, con la esperanza de desentrañar el misterio de lo que aguarda más allá de los confines de la vida, emprenden un atrevido y peligroso experimento. A base de detener su corazón durante un breve lapso de tiempo, cada uno de ellos sufre una experiencia cercana a la muerte clínica. A medida que la investigación se vuelve cada vez más peligrosa, se verán obligados a afrontar los pecados de su pasado, además de vérselas con las consecuencias paranormales de sus incursiones en el más allá.... Remake de "Línea mortal" (1990). (FILMAFFINITY)



En 1990, Julia Roberts, Kiefer Sutherland y Kevin Bacon protagonizaron una película en la que estudiantes de medicina detenían su corazón por mínimos minutos para experimentar que se siente estar al borde de la muerte, antes de causarse un daño cerebral. 27 años después, el director Niels Arden Oplev trata de revivir esta trama, pero con la decisión de hacer diversos cambios a la historia original.

En esta ocasión, son cinco residentes médicos, y una del grupo (Ellen Page) les pide que hagan el mismo experimento en ella, mientras su computadora va grabando cómo el cerebro va percibiendo esos primeros minutos de muerte. Lo que parecía una investigación personal, se convirtió en un juego para el grupo, cuando sus personajes comenzaron a apreciar los beneficios de estar al filo de la muerte: recordar una receta de la abuela, volver a tocar el piano, ser más hábiles e inteligentes durante las prácticas médicas... y traer todos los pecados del pasado.


La película pasó de "ciencia ficción médica" a "encuentro sobrenatural". Lo que parecían alucinaciones de los protagonistas, en realidad eran viejos fantasmas que buscaban venganza. Y la única manera de resolverlo antes de que los mataran, era corrigiendo sus errores y pidiendo perdón.

En un mundo perfecto, lo ideal hubiese sido que la película fuese tal como el trailer prometía... pero no fue así. Empezando por la historia, la cual cambió mucho frente a la original, deja muchas preguntas al aire: ¿quiénes son estos chicos? ¿cómo es que viven con los lujos que tienen? ¿por qué todos no pasaron por el experimento? ¿por qué mataron a un solo personaje y por qué específicamente a la protagonista? ¿cómo es eso de que una persona, que recién acaba de morir por minutos, puede salir corriendo como si nada? ¿cómo es que nadie del hospital se da cuenta de lo que están haciendo? (aunque haya sido en el sótano, para algo están las cámaras de vigilancia).


La película comenzó con buena fuerza y antes de sus primeros 15 minutos prometía ser interesante y entretenida, pero todo cambió cuando comenzaron a salir a flote los errores de continuidad, de confusión en la realidad sobrenatural que plantean y de diálogos. Al principio, la audiencia podía deducir cuál había sido el pecado de cada personaje; pero más tarde, ellos se delataban y decían lo que habían hecho. En algunas ocasiones fue necesario, pero en la gran mayoría no. Esta situación de "exposición a través de palabras" dañó muchas escenas que pudieron haber sido mejores y más atractivas. 

Donde reconozco hubo un buen trabajo de producción fue en la recreación de los escenarios: el momento en que los protagonistas sienten la muerte por unos breves minutos, las alucinaciones y sus pecados. La fotografía, el montaje y el diseño de producción jugaron en conjunto para crear la sensación de estos espacios y situaciones.

Al final, la historia me dejó dos mensajes: "dejar que la muerte llegue sola a cada uno" y "siempre habrá un personaje que sobrará en el grupo, por eso lo matan". Lo siento, Ellen Page.