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viernes, 21 de julio de 2023

Crítica Cinéfila: Beau is Afraid

Beau (Phoenix) es un hombre que tendrá que enfrentarse a sus miedos y paranoias al aventurarse en una épica odisea para llegar a casa de su controladora madre.



Después de crear un desastre familiar demoníaco y una escapada sueca loca, el escritor y director Ari Aster ha creado la madre de todos los viajes de culpa. No queda mucho claro acerca de su nueva comedia oscura "Beau Is Afraid", aparentemente por diseño, pero Aster ha cambiado sus espectáculos de terror "Hereditary" y "Midsommar" por una aventura extrañamente identificable y orgullosamente trastornada sobre un hombre de mediana edad (Joaquin Phoenix) y su búsqueda para regresar a casa. Esa parte, al menos sobre el viaje de este extraño héroe, tiene sentido. Es todo lo demás en el transcurso de tres horas, comenzando con, sí, la desconcertante experiencia del parto, lo que desafía la imaginación y la capacidad de uno para la rareza cinematográfica. Sin embargo, no tenga miedo de darle una oportunidad a "Beau" porque hay algunos asuntos sustanciosos en juego con una pizca de ridícula hilaridad.

El personaje del título de Phoenix, lleno de ansiedad, vive en la peor parte de la ciudad, donde tipos desnudos corren con cuchillos, los cadáveres se pudren en las calles y las arañas reclusas pardas están en pie de guerra. Se supone que Beau debe volar a casa para ver a su madre Mona (interpretada a diferentes edades por Patti LuPone y Zoe Lister-Jones) para el aniversario de la muerte de su padre, pero se queda dormido, inexplicablemente le roban las llaves y de mala gana llama diciendo que se ha retrasado. Mamá está decepcionada, y no es la primera vez.

Una serie continua de eventos desafortunados luego le suceden a Beau, comenzando al día siguiente con la noticia de que su madre ha muerto aplastada por un candeladro que se cayó encima de su cabeza. Desesperado (y desnudo en la calle después de que un intruso estropeara un baño relajante), es atropellado por un camión y se lo lleva una pareja suburbana sospechosamente amable (Nathan Lane y Amy Ryan) a su casa. A partir de ahí, la película se desarrolla como una odisea homérica de pesadilla, donde el épico viaje de nuestro triste Beau en su regreso a casa para enterrar a su madre incluye un enamoramiento de la infancia (Parker Posey), una compañía de teatro itinerante, una adolescente que bebe pintura, un soldado maníaco, un desvío animado de fantasía y una caída de aguja de todos los tiempos. 

Con flashbacks de un joven Beau (Armen Nahapetian) y viejos recuerdos borrosos que lentamente se enfocan, Aster construye capas de surrealismo en "Beau Is Afraid", lo suficiente como para que la audiencia (y Beau) se pregunten si algo de eso es real. Phoenix ofrece una actuación física excepcional, con su rostro haciendo el trabajo la mayor parte del tiempo para transmitir la letanía de miedos y estados de dolor, horror y todo lo demás de Beau. Mientras todo esto ocurre, Beau creció con la idea de que tiene una condición hereditaria, como su padre, que lo matará en el momento en que tenga un orgasmo. Así que también tiene eso a su (des)favor. A su vez Aster ha construido un elenco de apoyo interesante a su alrededor, incluida una parte estelar de LuPone.

Con esta tercera película, Aster demuestra que su estilo ronda alrededor de temáticas de conflictos familiares. Aquí deconstruye con perspicacia de la unidad familiar (uno de sus temas en "Hereditary") y examina nuestras relaciones con los padres. “Beau Is Afraid” también mantiene a su audiencia adivinando y rascándose la cabeza: una escena memorable en un ático garantiza romper el cerebro y/o provocar un ataque de risa. Es una narrativa más exigente de navegar que los esfuerzos anteriores del director, y no todo funciona con su astuta sutileza. Sin embargo, hay un arte sensacional en el trabajo, con Aster salpicando gran parte de su narración en el fondo de las escenas (fotos en las paredes, carteles informativos, etc. - algo que también es parte de su estilo) que mucha gente ni siquiera notará, a menos que estén prestando mucha atención.

Las almas valientes pueden verse tentadas a volver a visitarlo. Y ya sea que la ames o la odies, porque esta no es una película para reacciones medianas, "Beau" actúa como un gran recordatorio para enviar un mensaje de texto o llamar a su madre. O en el peor de los casos, para hacer que uno se cuestione el tipo de relación que guarda con la matriarca.


viernes, 29 de mayo de 2020

Crónica Cinéfila: 8 consejos para escribir una película de terror


Escribir guiones es un proceso creativo bien extenso. No solo depende del tipo de historia que quieres contar o el estilo que quieres utilizar, sino también el género que vas a emplear, pues aunque todas las películas tienen una estructura madre, hay reglas muy particulares en cada género. En lo particular, el cine de terror lo considero uno de los más difíciles. Es fácil de confundirse con otros géneros si no hay suficientes elementos que lo justifiquen, pero a su vez debe de tener un terror lo suficientemente inteligente y creíble para verdaderamente asustar. 

Por suerte, para los que aspiramos a escribir sobre este género, siempre tendremos guionistas que sepan guiar. Los siguientes ocho consejos son una recopilación de sugerencias que algunos guionistas del cine de terror consideran necesarias de profundizar para poder crear tramas originales y escalofriantes.

1. Si quieres asustar, cuida de los personajes.
Los personajes son la parte más importante de la historia. Si nos preocupamos por ellos, nos asustaremos por ellos. Escribe personajes interesantes y agradables; preferiblemente ambos. La clave para escribir horror es la empatía que uno siente hacia los protagonistas. Cuanto más nos preocupemos y nos gusten, más asustados estaremos tanto por ellos como por nosotros mismos. Cuanto más nos desagrada un personaje, más hipnotizante se sentirá el horror, como si fuese el mismo karma cayéndoles encima. Stephen King es un genio al tratarse de crear empatía con sus personajes, desde las injusticias que sufre Carrie hasta lo tolerante que se ha convertido el equipo de los perdedores.

2. Escribe lo que te asusta.
Si los payasos te asustan, escribe payasos. Si perder un ser querido te asusta, escriba sobre eso. Lo que te asusta, asusta a los demás, porque siempre mostrarás la razón del susto. Su miedo auténtico se siente genuino para una audiencia. A Eli Roth, el director de Hostel (2005-2011) y Last Exorcism (2010) le aterran los fanatismos políticos, religiosos y de cualquier tipo.

3. Asegúrese de que ocurra algo aterrador cada diez páginas más o menos.
Si lo haces en menos páginas, ya no tendrá mucho impacto a la siguiente vez. Y si duras mucho tiempo en presentarlo, el público olvida que están en una película de terror. Cada latido de miedo necesita sentirse genuino. Un "susto de salto" es sorprendente y solo es efectivo en la primera vista, por lo que el verdadero horror debe ser auténtico y memorable, y no simplemente susto de salto. Cargill, el escritor de Sinister (2012) y Sinister 2 (2015) da margen de maniobra al primer acto mientras establece los personajes, pues si una película de terror no tiene sensaciones terroríficas en cada secuencia, la audiencia se aburre.

4. Sé divertido si y cuando puedas.
No es tanto que sea una comedia, sino que se usa como un desahogo de tensión, el público se reiniciará y estará listo para volver a asustarse. El humor del personaje a menudo funciona mejor en momentos bien específicos y en categorías de terror bien específicas. La comedia no significa necesariamente burlona, a menos que se haga realmente bien, como en Evil Dead II (1987). El horror y la comedia son primos cercanos. Ambos tienen que ver con la fórmula y el desenlace. Es simplemente la recompensa lo que es diferente.

5. Tu protagonista debe evolucionar.
Si los protagonistas no cambian por su exposición al terror, ese debería ser el punto central del personaje. Se nos dice que los personajes están destinados a cambiar, sin importar el género. Y las películas de terror introducen un elemento mortal o sobrenatural a los personajes, por lo que su supervivencia depende de que cambien su status quo. Pero, ¿qué sucede cuando un personaje NO cambia a la fuerza horrible? Es muy posible que mueran... como ocurre en The Strangers (2008) de Bryan Bertino.

6. Conoce las expectativas de tu audiencia.
Si se trata de horror mezclado con ciencia ficción, el público esperará que todo tenga sentido lógico. Si el horror es de origen fantasioso o sobrenatural, te darán mucho más margen de maniobra. El público es más exigente cuando se trata de películas como Alien (1979) porque sus horrores se basan en la ciencia ficción. El elemento de la ciencia nos hace desear una explicación lógica, a veces artificial, de las criaturas que nos persiguen. Sin embargo, los horrores de fantasía tienen poderes impenetrables. La magia podría significar muchos elementos incontrolables como fantasmas, criaturas cósmicas o los poderes del infierno. Solo mira cuántas cosas han sido poseídas a lo largo de la historia del cine: personas, muñecas, vehículos, cintas de video, camas, la mano de Ash. El mundo de la magia es inexplicable y no está basado en la ciencia, lo que significa que el escritor puede salirse con una explicación más abierta. 

7. Las elecciones del personaje deben tener sentido.
Imagina todas las formas posibles en que tu personaje podría escapar de cualquier situación mortal, porque el público seguramente lo hará. Los personajes deberían tomar la decisión más lógica, porque sino serán insultados por la misma audiencia. Esto tiene mucho que ver con hacer que tu protagonista sea interesante. Nos gustan las personas inteligentes. Nos gustan los sobrevivientes. Entonces nuestros sobrevivientes deben tomar decisiones inteligentes. Es uno de los mayores errores que se ven en Jeepers Creepers (2001) de Victor Salva.

8. El horror tiende a ser breve.
A menos que sea necesaria una construcción profunda de personajes, una buena película de terror no debe ser más de 100 páginas. La regla de "una página es un minuto de tiempo de pantalla" no se aplica realmente en terror porque la acción de suspenso tiende a tomar más tiempo en la narrativa. Y si eres Ari Aster (Hereditary - 2018, Midsommar - 2019), probablemente no te importe el recuento de páginas de todos modos. Pero si quieres entrar en la industria con un guión de terror, debe ser breve. Pero esto no es solo porque la audiencia moderna no espera ver dos horas siendo aterrorizados. También se trata porque menos páginas significa un presupuesto más bajo. Y un presupuesto más bajo es más atractivo para las productoras.

También es importante considerar que lo que hace a una película terrorífica no es cuanta sangre se derrame en escena, sino cuánta tensión sepa generar en la audiencia, y cuanto terror psicológico sabe sembrar. A veces, lo más intenso puede llegar a hacer la expectativa de lo que puede ser, aun cuando no nos deja ver nada. Un buen ejemplo es The Blair Witch Project (1999).

viernes, 19 de julio de 2019

Crítica Cinéfila: Midsommar

Dani (Florence Pugh) y Christian (Jack Reynor) atraviesan una dura crisis de pareja que ha dejado realmente tocada su relación amorosa. Sin embargo, ambos deciden darse una oportunidad, y junto con el resto de sus amigos, se embarcan en un prometedor viaje a un festival de verano que se celebra una vez cada 90 años en una remota aldea de Suecia. 



Ari Aster hizo su debut en la pantalla grande el año pasado con la película Hereditary, una trama que a muchos impresionó, excepto a mi. Mi mayor queja fue que, a pesar de una premisa interesante y un trailer que prometía salir del cine aterrorizado, me pareció lenta y con carencia de elementos del cine de terror. Un año después, mi opinión se mantiene, mas no la curiosidad de entender a este cineasta. Y después de ver sus cortometrajes The Strange Thing About the Johnsons (2011) y Munchausen (2013), y Midsommar, la sensación de terror de este verano, me atrevo a decir que finalmente he sido atrapada por la narrativa de Aster.

Dani es una estudiante de psicología que pasa por uno de los momentos más difíciles de su vida. Después de que su hermana se suicidara, matando también a sus padres, se ve a la vez atrapada de una relación amorosa tóxica donde no ve ningún interés en su novio Christian por querer sacar la relación adelante. Christian, quien desde hace meses le ha expresado a sus amigos lo problemática que es su relación con Dani, no termina de coger valentía y salir de ella por el simple hecho de que se ha acostumbrado a sus problemas de pareja. Pero cuando es invitado a Suecia con sus amigos, el miedo a mentirle a Dani lo obliga a invitarla a último momento para que asista a un evento de verano que su amigo Pelle (Vilhelm Blomgren) les ha motivado a asistir, un festival que solo ocurre cada 90 años y que su comunidad, los Hårga, permanece recluída en una zona escondida de Suecia. 


Pero entre bebidas alucinógenas y algunos rituales fuera de lo común, Dani se va alejando del grupo y va experimentando el duelo por la pérdida de su familia, sino también encuentra hombros para llorar una relación que nunca le ha sumado y que solo parece ser un dolor en el pecho.

Ari Aster es un cineasta que tiene un estilo e incluso una narrativa cinematográfica muy particular: cada momento tiene un significado y una razón de ser dentro de la misma película, y hay escenas claves que son las que desatarán no solo el conflicto principal, sino también catálisis que representan un desgarre de emociones para los personajes. Su enfoque siempre ha sido las relaciones y la familia, pero en esta ocasión se encuadra en las etapas que una relación amorosa pasa antes del rompimiento, por eso, cada "escena de terror" realmente es una metáfora de cómo la relación de Dani y Christian está siendo encaminada hacia la separación.

Del mismo modo, Aster deja a un lado el típico horror para darle momentum al terror psicológico, causado por la tensión del "qué pasará" con una paciencia que solo está creando las expectativas de un final desastroso. Cada personaje tiene sus propias pesadillas.


Dani no solo está de duelo. Ella se siente profundamente sola. Su familia se ha ido. Su novio parece haber perdido interés en ella. Y a veces a los ojos de Dani, este pueblo sueco parece ofrecerle lo que más necesita: una comunidad humanitaria y profundamente íntima. Ella no esta equivocada. A pesar de todos los horrores que esconden los residentes de la aldea, se preocupan profundamente por los que están en los pliegues de la comunidad, incluso si ese amor se manifiesta de una manera seriamente retorcida. La película nos recuerda que las comunidades cerradas pueden tener una cultura de apoyo. Pero la historia también advierte que cuando formamos parte de una comunidad así, corremos el riesgo de comprar valores que puedan ser casi incestuosamente distorsionados.

En cuanto a Christian, él no la deja en su momento de mayor vulnerabilidad, pero la invita a Suecia, lo que parece un buen gesto. Es como un niño pequeño que arrastra los pies limpiando su habitación: al menos la limpia. Sin embargo, su mayor reto será ignorar la infidelidad a la que está siendo motivado a cometer, y se apoya en el dicho "me obligaron", cuando entre polvos alucinógenos y drogas en té lo llevan a una ceremonia de impregnación.

A nadie que haya visto The Wicker Man (1973), o películas de terror folclóricas similares, no se sorprenderá con ninguno de los giros de esta trama. Desde el principio, no hay duda de que los rituales paganos en el centro de la película marcarán la fatalidad para el grupo de amigos que visitan la Suecia rural en un intento casi antropológico de observar el festival del solsticio de verano de un culto, y que cada escritura o cada dibujo marcan el destino de sus personajes. Pero estos son elementos que ya se han visto en la cinematografía de Aster. Desde el juego en la casa de muñecas, hasta las tomas de secuencia a lo largo de grandes espacios para establecer premoniciones son parte de su estilo narrativo utilizado para avisar que el gran ritual se acerca.


Así mismo, los colores y las flores son aspectos importantes que hacen contraste con las emociones de los personajes. En todo momento, la cámara y la arquitectura de la escenografía están sincronizados de forma casi inusual con la psique del espectador, respondiendo y manipulando nuestra atención con composiciones sutilmente inquietantes y movimientos precisos de la cámara. La película cambia entre tomas increíblemente inmóviles, observando silenciosamente la disposición de las viviendas y las estructuras oscuras en la colonia de culto, y movimientos grandiosos de la cámara, como en la toma de grúa que se extiende por encima del automóvil cuando el grupo sale de Stolkholm y termina al alza. La transición entre la quietud y el movimiento es perfecta, llegando en el preciso momento en que uno quiere acercarse a las cosas, anticipando lo terrible que sabemos que vamos a ver.

Aunque es metódico en su enfoque de ritmo y estructura, Aster está interesado en las extremidades (visual, física y emocionalmente) y sabe cuándo debe desplegar una para mejorar la otra. Midsommar tiene tramos sangrientos, y sus imágenes de muerte violenta son más que sorprendentes, ya que pretenden dejarnos con una impresión persistente de los sentimientos de dolor, separación y pérdida de una mujer. La película encuentra el escenario perfecto para la confrontación de Dani con sus propios recuerdos perturbadores a la luz diurna de un verano sueco. Pero es la construcción de esta comunidad lo que hace de Aster un genio sobre el desarrollo de universos, que desde pasteles con bellos púbicos para encantamientos de amor, hasta el sacrificio de ancianos que pasan de 72 años, se demuestra lo cuidadósamente específico que es con sus historias.