Mostrando las entradas con la etiqueta Rachel Brosnahan. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Rachel Brosnahan. Mostrar todas las entradas

martes, 22 de julio de 2025

Crítica Cinéfila: Superman

En un mundo cínico que ha perdido la fe en la bondad, Superman lucha por reconciliar su herencia kryptoniana con su crianza humana en Smallville como Clark Kent. Mientras protege a la humanidad, encarna la verdad, la justicia y el estilo americano, desafiando una era que considera estos valores obsoletos. 



Las películas de cómics de James Gunn están llenas de humor irreverente y peculiares cambios de tono, pero en esencia residen en una sinceridad cautivadora y en la creencia en el poder de las personas para mejorar el mundo. Por eso, tiene sentido que el guionista y director de Guardianes de la Galaxia quisiera centrar su atención en el Hombre de Acero, el superhéroe más sincero y bondadoso de todos. El resultado es un personaje recargado e irregular que combina lo que resultaban sus atributos más admirables (tanto del personaje como del director) pero aquí se convierten en una película ambiciosa, a veces conmovedora, más extraña, nerviosa y reflexiva que la mayoría de las superproducciones.

Estrenándose el 11 de julio en todo el mundo, este lanzamiento de Warner Bros no es simplemente otro intento audaz de reiniciar la propiedad, que fue relanzada en "Man of Steel" de 2013 (670 millones de dólares), con Henry Cavill y, antes de eso, en "Superman Returns" de 2006 (391 millones de dólares), protagonizada por Brandon Routh. "Superman" también sirve como el primer capítulo en una nueva entrega del Universo DC del estudio que está siendo supervisado por Gunn y su socio productor Peter Safran. Claramente, mucho está en juego comercialmente, y el reinicio no cuenta con grandes nombres en el elenco, con el relativamente desconocido David Corenswet ahora interpretando al poderoso kriptoniano.

En esta versión de la historia, Superman (Corenswet) lleva tres años combatiendo el crimen en Metrópolis, convirtiéndose en una figura local venerada. Pero nadie sabe que también es Clark Kent, un reportero del Daily Planet que sale en secreto con su compañera de trabajo Lois Lane (Rachel Brosnahan), quien es la única que conoce su verdadera identidad. Sin embargo, este floreciente romance se ve interrumpido por la continua batalla de Superman con el multimillonario tecnológico Lex Luthor (un Nicholas Hoult, apropiadamente ególatra), quien no se detendrá ante nada para convencer al gobierno estadounidense de que este extraterrestre es una amenaza que debe ser erradicada.

Gunn tuvo un gran éxito con las tres películas de Guardianes , que recaudaron aproximadamente 2.500 millones de dólares en todo el mundo y celebraron a un adorable grupo de inadaptados que se convierten en una familia de facto. Con esa trilogía —y la infravalorada, sangrienta y vulgar "Suicide Squad" de 2021— Gunn logró aportar una sensibilidad de autor al cine de superhéroes, combinando un sentimiento sincero con un espectáculo magnífico y un impresionante sentido de lo bizarro.

Estas cualidades también aparecen en "Superman", pero a Gunn le falta la mano segura que trajo a esas películas anteriores. Parte del problema es que este reinicio arriesgado tiene una trama demasiado complicada que involucra un enfrentamiento mortal entre dos naciones ficticias, la belicista Boravia y la pacífica y superada en armamento Jarhanpur, y el plan de Luthor para desacreditar a Superman y poner al mundo en su contra. Además, Gunn presenta a varios superhéroes secundarios, incluido el arrogante Green Lantern (Nathan Fillion) y el irónicamente hilarante Mister Terrific (Edi Gathegi), quienes, inicialmente, desvían la atención de la historia de Superman, pero se vuelven cruciales para la narrativa central en los carretes finales. Al final, la atención de la película se aleja totalmente de Superman mientras que todos a su alrededor, hasta la mismísima Lois Lane, están tratando de salvar a Metrópolis.

Corenswet luce una modesta dulzura de niño como Superman, a quien Gunn imagina como un superhéroe modesto que carece de la infantilidad cautivadora que Christopher Reeve exudaba con cariño hace casi 50 años. Sin el carisma de Cavill en el papel, Corenswet interpreta al Hombre de Acero como un diligente luchador contra el crimen que quiere asegurarse de que ningún transeúnte salga herido durante sus épicas luchas. El recién llegado bajo el traje azul no es del todo cautivador, y los espectadores podrán entender por qué este Superman es algo que Metropolis da por sentado, es decir, hasta que atraviesa una serie de pruebas que desafiarán su imagen de sí mismo, para finalmente emerger como un héroe más seguro y asertivo. Para ello, Superman introduce un giro importante en los antecedentes del personaje, que no debería revelarse. Pero si bien la sorpresa es, al principio, manejada con torpeza, al final resulta bastante conmovedora. Gunn se especializa en marginados y fracasados y, de manera refrescante, encuentra una forma de ver a Superman a través de ese lente similar, pero aunque el director lo sabe manejar bastante bien, Corenswet no termina de llenar los zapatos del superhéroe.

El humor jocoso de la película es decididamente impredecible, y el énfasis en el revoltoso y adorable perro de Superman, Krypto, solo tiene resultados dispares. Pero donde otras películas de superhéroes parecen construidas por un comité, Superman lleva la huella de Gunn. Se puede apreciar en las extrañas y hermosas bestias que aparecen aleatoriamente, por no mencionar los magníficos estallidos de color de las imágenes y los psicodélicos mundos alternativos de la historia. Pero, lo más importante, se percibe en la inversión de Gunn en la bondad de Superman, que se convierte en un grito de guerra para los más cínicos que lo rodean, como la encantadora pero infrautilizada Lois Lane de Brosnahan.

Reeve sigue siendo el Superman por excelencia y Cavill seguirá siendo el rostro de toda una nueva generación; Corenswet ofrece al público una versión simpática y hasta ahí. Y además de los defectos de la película, él y Gunn tratan de humanizar al Hombre de Acero, sin negar la inquebrantable decencia y heroísmo que lo han mantenido en la memoria colectiva. Al final resulta una película que seguro entretendrá a los grandes fanáticos de su estilo cinematográfico, pero que no se convertirá en la referencia de superhéroe que quisiera llegar a ser.


lunes, 26 de junio de 2023

Crítica Cinéfila: The Marvelous Mrs. Maisel, 5ta y Última Temporada

Después de cortar relaciones y ser expulsada de su tour, Midge Maisel se empeñó en reconstruir su carrera y su reputación. Después de una epifanía delante de un póster de The Gordon Ford Show, Midge está lista para seguir adelante y pelear por su ascenso a la fama, equipada con su rápido ingenio y nada que perder. En la quinta y última temporada, Midge estará más cerca del éxito que ha soñado, pero descubre que aún habiéndose acercado, sigue demasiado lejos.



La televisión no muestra piedad este año. "Succession", "Barry", "Yellowstone"... y ahora, "The Marvelous Mrs. Maisel". Parece ser una rareza en esta época que un programa de televisión logre durar cinco temporadas, pero The Marvelous Mrs. Maisel se ha ganado legítimamente esta longevidad, recogiendo numerosos premios y muchos elogios de la crítica durante sus seis años. 

He visto los nueve episodios fabulosos y me duele no poder decir todos los spoilers posibles de este maravilloso cierre, especialmente de Rachel Brosnahan, quien ganó casi todos los premios por interpretar a Midge Maisel, la ama de casa y madre judía de Manhattan de la década de 1950 que está tratando de ascender como comediante en un mundo pleno de hombres. Pero esta temporada, sin ánimos de rebajar las demás, muestra una cierta vulnerabilidad y madurez en el personaje que es muy importante destacar, sobre todo cuando su imagen ha sido muy fracturada y hasta arrinconada como la típica mujer que lo consigue todo con su belleza más que su inteligencia. Dejamos a un lado su físico y nos enfocamos más en los juicios del personaje.

La temporada final se desarrolla principalmente en la década de 1960, pero con cortes de salto hacia el futuro que nos dan una idea de cómo es la vida de Midge en el siglo XXI. Nunca lo diré. Pero no es ningún secreto que Midge, que habla rápido y piensa rápido, está tallada en el ADN de la brillante creadora de la serie Amy Sherman-Palladino, cuya admiración por la valiente comedia de Joan Rivers brilla. Es un tributo al humor y la angustia que Sherman-Palladino ("Gilmore Girls") y su esposo co-showrunner, Daniel Palladino, escriben y dirigen, en cada cuadro. Definitivamente van a la cima con un último "hurray" que es poderosamente divertido, conmovedor y vital. No lo niego... lloré.

En esencia, "Maisel" es una "mujercita" entre Midge (Brosnahan) y su poco ortodoxa manager Susie Myerson (la siempre sensacional Alex Borstein). Qué apropiado que la última temporada gire en torno a su relación. Nada de sexo, solo una amistad femenina que supera lo que sea que esté pasando con Midge, la leyenda del cómic Lenny Bruce (un soberbio Luke Kirby) y su ex Joel (Michael Zegen). Creo que esta temporada seguró pasó la prueba Bechdel.

La quinta temporada encuentra a la comediante Miriam 'Midge' Maisel en una encrucijada en su vida. Quiere fama y fortuna, pero lucha por dar ese salto final al estrellato. Afortunadamente para Midge, ahora se enfrenta a la oportunidad de su vida, escribir en el Gordon Ford Show, y la comediante aprovecha este lucrativo trabajo con ambas manos. Midge es una comediante excelente que realiza monólogos todas las noches de la semana, pero le resulta complicado entrar en el mundo de las transmisiones televisivas de este hombre.

Es Susie quien convence a Midge para aceptar un trabajo que la convertiría en la primera mujer escritora en el Gordon Ford Show, un monstruo de audiencia cuyo arrogante presentador (un sexy y sórdido Reid Scott) tiene la regla de que ninguno de sus guionistas de comedia nunca será permitido actuar en el programa. ¿Puede Midge eludir esa regla sin ceder ante los avances depredadores del Ford casado? ¿Y puede sortear el sexismo en la sala de escritores, un tema aún de actualidad que le permite a Brosnahan mostrar los codos afilados que una mujer necesita para ser escuchada en un mundo de hombres?

Incluso el vínculo de Midge con Susie se pone a prueba cuando se revelan traiciones que tal vez no puedan perdonarse. "Maisel" siempre ha tenido un lado oscuro que sale a la luz en su temporada final, incluido el hecho de que Midge deja a sus dos hijos, ahora vistos como adultos con desafíos, al cuidado de sus abuelos y el costo emocional que el éxito tiene tanto para Midge como para Susie. En el episodio final, titulado "Cuatro minutos" en referencia al breve tiempo decisivo que Midge tiene para pavonearse en la televisión nacional, Brosnahan asume el papel de su carrera con un ingenio y una seguridad impresionantes que resumen de manera emocionante cómo Midge deja que los altibajos traumáticos de su vida se desangren en su comedia. Y nos reímos y sangramos con ella. ¿Cómo no podríamos, después de haber pasado cinco temporadas viendo a esta fascinante mujer en el fascinante y exasperante acto de inventarse a sí misma? 

"Maisel" no solo es la serie más atractiva que encontrarás, por el trabajo de vestuario y el diseño de producción, pero más que todo por el elenco que se ubica entre los mejores de la televisión. El gran Tony Shalhoub como el padre de Midge tiene una escena de realización sobre las mujeres en su vida que pertenece a la cápsula del tiempo de actuación. 

También hay otros obstáculos que superar; Midge, madre soltera, tiene una familia que mantener y aún vive con sus excéntricos padres Abe (Shalhoub) y Rose (Marin Hinkle). Tienen sus propios problemas, experimentando bastante mala suerte con una consistencia alarmante. Los padres colaboran con el cuidado de los niños mientras Midge hace malabarismos con dos trabajos. Y, sin embargo, todavía encuentra tiempo para buscar el amor. La última temporada arroja algunos intereses amorosos potenciales para Midge. Hay un regreso bienvenido para el ex alumno de Gilmore Girls, Milo Ventimiglia como Sylvio y muchos otros posibles pretendientes que permanecerán anónimos para seguir evitando los spoilers. 

Pero Midge siempre será el alma de esta fiesta. Uno quiere que gane a toda costa, que se regocije en sus victorias y que llore sus pérdidas como todos los grandes personajes de la televisión de nuestro tiempo. Rachel Brosnahan captura este espíritu desvalido con su habitual encanto ingenioso y poder de estrella cinematográfica. La quinta temporada de The Marvelous Mrs. Maisel es otra adición divertida y de ritmo rápido a la obra del programa. Cada entrega se entrega con una escritura excepcional e inteligente y un valor de producción excelente. Estos escenarios de época de los años 60 son asombrosos de contemplar, sumergiendo a los espectadores en esa era pasada altamente estilizada.

Cada sección de la serie está bien ejecutada, desde la escritura hasta la actuación y, por supuesto, sin olvidar el minucioso detalle de recrear la época. Es solo una producción digna de un premio en todo momento, una que tiene un atractivo real para repetir la visualización y para preservar como uno de los grandes shows realizados en la historia del streaming y la televisión.


jueves, 7 de abril de 2022

Crítica Cinéfila: The Marvelous Mrs. Maisel, 4ta Temporada

Es 1960 y el cambio está en el aire. Buscando pulir su actuación, Midge encuentra un bolo con libertad creativa total. Pero su compromiso a su arte y los lugares que la llevan, crea una grieta entre ella y sus familiares y amigos.



Hay muchas maneras en que un personaje ficticio puede crecer, y Amy Sherman-Palladino siempre ha parecido estar a favor de The Really Big Mistake. A ella le gusta que sus protagonistas se despierten en la cama con el hombre equivocado o rompan alguna ley semi-menor o hablen en voz alta algo que nunca se puede retractar, preparando a los personajes y al público por igual para que se cuestionen durante mucho tiempo y se enfrenten a las consecuencias.

A primera vista, The Marvelous Mrs. Maisel es un espectáculo sobre el ascenso al estrellato de Midge (Rachel Brosnahan), pero hasta ahora, la serie se ha centrado en la amenaza de que Midge podría terminar renunciando a sus sueños y volver a lo que ella siempre ha encontrado lo más cómodo. Aunque claramente le encanta ser el centro de atención en el escenario (y ha creado una gran base de admiradores en The Gaslight), la nueva vida de Midge aparte de su ex esposo Joel (Michael Zegen) ha sido difícil. No solo tiene que lidiar con el estigma social y las realidades económicas de su nueva vida como mujer soltera, sino que también tiene que lidiar con el hecho de que todavía está cautivada por los atavíos de su vida anterior, desde viajes amados al Catskills con sus padres hasta el hermoso departamento que ella y Joel compartieron una vez con sirvienta incluida. El deseo de recuperar las partes de su antigua vida que ama y encajarlas en una identidad nueva y más ambiciosa está en el corazón de la cuarta temporada, cuando Midge comienza a aceptar lentamente ser ella misma, en lugar de tratar de complacer a otras personas.

Cuando dejamos a Midge (Rachel Brosnahan) al final de la tercera temporada de The Marvelous Mrs. Maisel  a fines de 2019, parecía posicionada para algunos problemas y consecuencias. Midge acababa de perder su mayor oportunidad profesional, siendo despedida de la gira europea de Shy Baldwin después de un juego improvisado en el Apollo que llegó peligrosamente cerca de revelar la sexualidad del popular cantante. El error se sintió como el clímax de una temporada en la que Midge se movía lentamente fuera de su burbuja insular de riqueza de la década de 1950, preparándola a ella y a la historia para crecer en la tumultuosa década de 1960. 

Ya sea por la resistencia al cambio por parte de Midge o por parte de Sherman-Palladino, o por la determinación de volver a aclimatar a los espectadores lentamente en respuesta al largo descanso, los primeros episodios de la cuarta temporada son un paso atrás, o al menos un reinicio. Esa regresión no es necesariamente de mala calidad. Los dos primeros episodios de la muy esperada cuarta temporada de The Marvelous Mrs. Maisel recuerdan a los espectadores que el principal placer de ver la serie es que es extraordinariamente divertida. Cada entrada no es solo un espejo de delicias visuales antiguas, que incluyen ropa vintage y paisajes vibrantes, sino un flujo casi constante de bromas ingeniosas y diálogos rápidos, especialmente entre Midge y Susie (Alex Borstein). Cada episodio de 53 minutos parece pasar en un abrir y cerrar de ojos, incluso si queremos detenernos en cada hermoso paisaje de la ciudad de Nueva York por un momento más.

En la medida que avanzan, se convierten en un grito feminista de alto calibre, desde la misma voz chillona de Midge hasta la de sus demás personajes femeninos que, como bien lo resalta la misma protagonista en uno de sus actos, quizás las mujeres realmente fueron las que tuvieron el poder todo este tiempo.

Si bien la atención al detalle del programa es impresionante por su pura belleza, The Marvelous Mrs. Maisel también presenta una visión romántica de la identidad judía de mediados del siglo XX que, a veces, parece ser tanto un disfraz como el cabello vintage de Midge. En una mordaza de esta temporada, toda la familia grita y gesticula entre sí mientras están sentados en una rueda de la fortuna. Moishe (Kevin Pollak) grita cuando se entera de que Midge perdió su trabajo de comedia, mientras su esposa grita cuánto disfruta el pastel de embudo de Coney Island mientras Abe se queja de sus acompañantes del carro.

Esta confianza en la caricatura se produce cada vez más a expensas de una representación auténtica de la identidad judía. En una escena reveladora, algunos miembros de la familia de Midge la animan alegremente a fingir ser cristiana cuando creen que está viajando por Europa del Este, sin siquiera una pizca de tristeza o pérdida. Si bien la serie es demasiado esponjosa para una mirada más seria a los efectos del Holocausto, podría ofrecer una mirada mucho más matizada y compleja a la experiencia judía que no solo se basa en la comida gourmet de Nueva York.

The Marvelous Mrs. Maisel también continúa luchando por lograr el equilibrio adecuado entre centrarse en el viaje de Midge y seguir las vidas y experiencias de su familia extendida. Si bien la actuación siempre es impresionante y cada escena está filmada de manera impecable, pasar tanto tiempo enfocándose en la vida de los padres de Midge y sus ex suegros también es una distracción del arco central de Midge. En temporadas anteriores, los viajes a París y Catskills han sido diversiones deliciosas, pero la gran cantidad de tiempo de pantalla dedicado a este tipo de "misiones secundarias" también terminó por quitarle la oportunidad de ver a Midge crecer y cambiar a medida que construye su carrera de comedia.

La cuarta temporada tiene el potencial de brindar un mayor sentido de enfoque y propósito al centrarse en las formas en que los personajes están cambiando activamente, en lugar de repetir viejos patrones, desde la relación de Joel con la maravillosamente aguda y divertida Mei Lin (Stephanie Hsu) hasta la relación de Midge con Lenny Bruce, y su aumento de la sensación de confianza en ella misma. “Quiero ser yo cada vez que subo a ese escenario”, le dice Midge a Susie mientras se sientan juntas en la misma querida tienda de delicatessen donde Midge había expresado previamente una tímida emoción cuando comenzó a considerar una vida en el escenario. Midge ha crecido mucho desde su primera rutina de comedia de Yom Kippur, tanto que los espectadores podrían comenzar a preguntarse si la Sra. Maisel que los espectadores conocen y aman podría sentirse lista para usar un nombre artístico diferente.


viernes, 18 de diciembre de 2020

Crítica Cinéfila: I'm Your Woman

Jean es un mujer casada que lleva una vida cómoda dedicada a su marido Eddie y a su pequeño bebé. Hasta el día que su marido, un criminal, decide traicionar a sus socios y entonces Jean se ve obligada a huir con su bebé a cuestas.



Estaremos por la mitad de “I'm your Woman” antes de que se aclare su premisa, pero el misterio es tan apasionante como su recompensa. El cuarto largometraje de la directora Julia Hart combina un apasionante giro de Rachel Brosnahan como actriz con un tenso guión ambientado en los años 70 construido como una especie de rompecabezas. La imagen completa puede equivaler a una historia de gángster artificial, pero Hart (que escribió el guión con su compañero Jordan Horowitz) aborda esa fórmula de adentro hacia afuera. Para cuando te das cuenta del tipo de película que estás viendo, ya ha pasado mucho tiempo para poder dar pasos hacia atrás.

"I'm Your Woman" le debe mucho a la evolución de la interpretación de Brosnahan mientras pasa de ama de casa aterrorizada a sobreviviente mordaz a lo largo de la película, y la película consolida las fortalezas del trabajo anterior de Hart. Al igual que su guión de la Guerra Civil, “The Keeping Room”, encuentra a mujeres atrapadas en un mundo de hombres y obligadas a recurrir a la violencia como medio de escape. Y al igual que el drama de superhéroes de baja fidelidad "Fast Color", su heroína se fugó antes de que ella realmente entendiera lo que la persigue y por qué es mejor enfrentarlo de frente. "I'm your woman" es una serie de crímenes a fuego lento empapada de intriga, compensando un primer acto chirriante.

Los primeros minutos sugieren una experiencia muy diferente: un melodrama inquietante con toques de "Rosemary's Baby" más que el esfuerzo de género feminista por venir. Cuando Eddie (Bill Heck) aparece de repente en su casa con un bebé y se lo da a su esposa Jean (Brosnahan), ella lo acepta sin dudarlo. Sin contexto para el intercambio, la película flota en la incertidumbre de su dinámica y luego se dobla hacia atrás para explicarla.

Cuando Eddie, cuya oscura carrera sigue siendo un secreto para su esposa, desaparece, un pistolero frenético llamado Cal (Arinzé Kene) aparece para explicar por qué ella y su bebé adoptado deben huir. Lo hace, atravesando una serie de casas francas y evadiendo a varios matones asesinos que intentan usarla para localizar a su esposo.

A estas alturas, debería quedar claro que esta película tiene mucho más que ver con la esposa de Eddy, y los detalles desconocidos de su vida. La mayoría de los villanos son caricaturas abstractas, matones que sirven para muy poco más allá de aumentar el cociente de peligro en momentos clave, pero son distracciones momentáneas en una película arraigada en la naturaleza peculiar de la crisis de identidad de Jean.

Mientras insinúa un mundo mucho más grande, la película se desarrolla en fragmentos de pequeños intercambios y Brosnahan está en cada escena. Al principio, la película parece encaminada a un tipo de híbrido de romance verdadero: mientras Jean se une a Cal en un restaurante nocturno, parece que su protector contratado podría reemplazar al hombre que la dejó atrás. Pero esta historia tiene intenciones más sofisticadas. Jean se encuentra acurrucada en el bosque junto a la familia de Cal, incluida su esposa Teri (Marsha Stephanie Blake), cuyos vínculos con el esposo de Jean aportan claridad adicional a su enigma. Jean solo quiere una vida pacífica, pero a través de la trama se da cuenta de que metas tan elevadas requieren más que esperar a que se cumplan.

La película pasa del suspenso suburbano a una supervivencia boscosa, uniéndolo con una atmósfera resbaladiza de pavor. El período de tiempo es irrelevante, aparte de las influencias cinematográficas que recuerdan a “The Parallax View” y otros thrillers de la era de los 70. Hart y el director de fotografía Bryce Fortner se destacan por mezclar imágenes de estilo noir con repentinos estallidos de acción frenética, desde un primer plano que perdura en una cabina telefónica en medio de un tiroteo a la imagen en tonos neón de los autos volcados en una calle abandonada. La sutil partitura para piano de Aska Matsumiya oscila entre siniestro y búsqueda, apuntando hacia un enigma que requiere que el arco completo de la historia se asiente.

Hay mucho estilo en "I'm Your Woman", y la sustancia lo respalda en gran medida. Justo cuando la situación de Jean comienza a volverse repetitiva, la nueva información complica su nueva rutina y Brosnahan, en un personaje muy diferente al de “The Marvelous Mrs. Maisel”, exhibe una confianza creciente que se convierte en la verdadera estrella del espectáculo.

Para Hart, la película avanza el potencial de "Fast Color" para fusionar el escapismo con temas más profundos y socialmente relevantes. La trayectoria de Jean adquiere una resonancia moderna cuando se enfrenta a la naturaleza de una existencia previamente definida por personas que intentan excluirla. Hay una cualidad empoderadora en verla ir más allá de eso y una satisfacción fundamental en cómo la película utiliza elementos confiables para hacer el trabajo. Es casi demasiado fácil recordar la cita de Jean-Luc Godard de que cada película necesita una chica y una pistola, pero "I'm Your Woman" toma esa frase y le da un nuevo propósito.