Durante un viaje en el legendario tren Orient Express, el detective belga Hercules Poirot investiga un asesinato cometido en el trayecto, y a resultas del cual todos los pasajeros del tren son sospechosos del mismo. (FILMAFFINITY)
Esta adaptación de la novela de Agatha Christie y remake de la película de 1974, se centra en el detective Hercule Poirot, un señor que se ha ganado la fama por resolver casos que parecen ser irresolubles; él mismo sabe que es uno de los mejores detectives de su generación. Después de resolver uno de los tantos, es asignado nueva vez a un nuevo caso y decide tomar el Expreso Oriental (Orient Express) para llegar rápidamente a su destino. Todo parece ir como el tiempo manda hasta que una tormenta de nieve obstruye el paso del tren y se descubre que uno de los huéspedes ha sido asesinado. Hercule comienza a investigar quién podría ser el culpable de todos los demás presentes en un lugar donde cualquiera podría ser el asesino.
Esta película tiene la dicha de contar con un elenco totalmente envidiable, protagonizado por Kenneth Branagh, quien también asume el rol de director. Su caracterización de este personaje es uno de los aspectos que más se debe destacar de la trama, pues es desarrollado a un nivel que logra transmitir quién es, dónde estuvo, hacia dónde va y cuáles son los demonios que lo persiguen. Del mismo modo, sus demás personajes son estructurados y orientados en un sentido de que crean ese suspenso y misterio que la trama se propone.
El inicio (o establecimiento) de la historia es un atractivo pues introduce a todos sus personajes, al detective y cómo suele resolver sus casos, y lo asombroso del Expreso Oriental, que además de ser una atracción, también es un lujo para los que son testigos de su partida. Por lo mismo, el misterio del asesinato se va desarrollando a un ritmo en que, en vez de ir respondiendo, va creando más incertidumbre, que llega a ser interesante hasta que finalmente se descubre quién/quienes son los responsables de este crimen.
A pesar de desarrollarse básicamente en un tren, con excepción del primer acto y la última escena, esto no le restó importancia ni valor narrativo a la trama, ni creó una monotonía sin sentido; muy por el contrario, da esa atmósfera claustrofóbica y necesaria de saber quien es el culpable y la cuestionante de, si vuelve a atacar, quién será el siguiente.
El desenlace y clímax es el punto débil de la película, pues aunque se resuelve, llega flojo y muy fácil, tanto que podría ser considerado aburrido en comparación a todo el desarrollo que tuvo la historia.
Por otro lado, la fotografía es un elemento importante a destacar, ya que muestra la belleza del escenario donde se desarrolla y la ambientación de cada una de sus escenas. Por igual, el diseño de vestuario crea una identificación de la personalidad de cada personaje que se puede identificar y complementar una vez tienen participación en la investigación. La musicalización es otro punto importante, pues fue creando la atmófera de suspenso que planteaba la trama.
La película fue decayendo a medida que el misterio se fue resolviendo, pero eso no le resta lo que en términos visuales y desarrollo narrativo de personajes logró, en mayor parte gracias a la cinematografía realizada por Haris Zambarloukos y la increíble división actoral con la que cuenta.
























