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martes, 6 de junio de 2023

Crítica Cinéfila: The Little Mermaid

Ariel, la más joven de las hijas del Rey Tritón y la más desafiante, desea saber más sobre el mundo más allá del mar y, mientras visita la superficie, se enamora del apuesto Príncipe Eric. Si bien las sirenas tienen prohibido interactuar con los humanos, Ariel debe seguir su corazón. Así, hace un trato con la malvada bruja del mar, Úrsula, que le da la oportunidad de experimentar la vida en la tierra, lo que pone en peligro su vida y la corona de su padre.



Seguro toda una generación sigue sintiéndose consternada por los grandes cambios que Disney Studios ha decidido establecer con los remakes a live-action de los clásicos animados de princesas y aventuras con los que muchos crecieron o se desarrollaron. Y la gran polémica de estos lanzamientos ha sido La Sirenita, basado en la caricatura de 1989, protagonizada por Jodi Benson como la sirena Ariel en bikini que debe encontrar el amor con el príncipe Eric para deshacerse de una maldición y el control tiránico de su padre. No particularmente por la cantidad de efectos visuales que tendrán que manejar para recrear toda esa vida marina o incluso darle "naturaleza visual" a las sirenas, sino más bien por el hecho de que ahora Ariel es interpretada por la joven Halle Bailey, una cantante afroamericana. El hecho de que Ariel no sea blanca porque se supone la historia ocurre en Dinamarca afectó a muchas personas que atacaron a la joven actriz por las redes anticipando que no se creerían su personificación de este ser ficticio.

La realidad es que este es el más reciente intento del estudio de reinventar su establo de clásicos amados pero problemáticos. Estos remakes no han sido del todo exitosos, y van desde sorprendentemente impresionantes a nivel visual pero no solicitada (como El libro de la selva de 2016) hasta lo inútil y que deja cicatrices en la infancia (como Dumbo de 2019). 

Felizmente, La Sirenita salta cómodamente del lote de mala suerte. Sirve como un hermoso homenaje a la niñez de muchos y al mismo tiempo hace un mayor enfoque a su mensaje de identidad y el lugar al que se uno pertenece, añadiéndole el punto de representar a una comunidad no representada anteriormente. Esta vez, Halle Bailey (quien tiene cinco nominaciones al Grammy) aporta una fuerza emocional indiscutible a los números musicales, llenándolos de un anhelo tempestuoso, pero aún más importante, ella sin lugar a dudas es Ariel. En la pantalla, tiene un vataje y naturaleza genuina, eclipsando a casi todos los demás personajes, sobre todo al Príncipe Eric de Jonah Hauer-King. 

Aquí, al pobre tipo se le da incluso menos que hacer que en la caricatura y, mientras que él ensaya valientemente una especie de afabilidad desafortunada, en su mayoría parece inútil (si no fuese por el romance entre él y Ariel, la historia no lo necesitaría). Es el tipo de papel que Hugh Grant alguna vez hizo suyo, pero que ni la canción ni los ojos enamoradizos lograron demostrar su destello en pantalla. 

En apoyo, Daveed Diggs y Awkwafina sí son un buen valor como los amigos peleones de Ariel, el cangrejo Sebastian y el alcatraz Scuttle. Y como el Rey Tritón, Javier Bardem se balancea y frunce el ceño con toda la seriedad que esperarías de un hombre que una vez hizo un corte de pelo aterrador; sin embargo, no miento que esperaba más de este personaje y su actorazo. Ahora, la única que se coloca al mismo nivel en pantalla de Halle es la Ursula de Melissa McCarthy. Ella interpreta a la bruja del mar cefalópodo con mucho cinismo, sarcasmo y a su vez un toque cómico muy particular. Su obra maestra intrigante "Poor Unfortunate Souls" es una alegría irónica. 

Con la música de Alan Menken, quien también compuso para la caricatura, la música no se aleja demasiado de la familiaridad que complace a los fans. Sin embargo, la presencia de Lin-Manuel Miranda agrega un rap bienvenido y un funk de acero a la banda sonora, que de otro modo sería decorosa, pero así mismo actualiza la lírica a un público que no es el mismo que el de los 90. Me hubiera gustado algo de la escala que aportó a la coreografía en películas como In the Heights; pero aceptamos que todo el nivel de CGI cargado en escena no podía saturarse con los coletazos y patas de animales marinos danzantes. 

Mi mayor preocupación con esta película era como mostrarían las criaturas marinas virtuales. En general, sin embargo, la fusión funciona bien. Las imágenes digitales dan a las secuencias de acción un esplendor envolvente y una emoción punzante. De hecho, puede ser demasiado aterrador para algunos espectadores jóvenes: la niña a mi lado se metió en el regazo de su madre durante la presentación de Úrsula. Y los animales parlantes son bastante creíbles por la naturalidad de sus acciones. 

Otro aspecto a destacar es la reformulación e incluso aclaración de muchos detalles narrativos de la historia que no cabían en la película animada por el mismo formato en que se hizo. La idea de que la historia se desarrolle en una isla del Caribe le da una ambientación más tropical y la acerca más a la naturaleza de su mundo imaginario, y el concepto que cada hija de Tritón nació en uno de los siete mares justifica la diversidad intercultural de sus personajes. Habrán otros que no serán muy aplaudidos (como el hecho de que Eric ahora es adoptado), o algunos no muy aclarados (como la riña entre Ursula y Tritón), pero esto no le resta al desenvolvimiento rítmico de esta trama de dos horas y media que no se sintieron.

Casada con música nueva y su encantadora protagonista, The Little Mermaid justifica su brillante remake. Después de años de ir a la deriva, parece que Disney finalmente ha tropezado con terreno firme. Verdaderamente: la vida es (en su mayoría) mejor bajo el mar.


jueves, 22 de agosto de 2019

Crítica Cinéfila: The Kitchen

Años 70. Las esposas de un grupo de mafiosos de Nueva York continúan con los negocios de sus maridos después de que estos son encarcelados.




El año pasado, el AFI Fest estrenó la película Widows (2018), enfocada en la historias de cuatro mujeres de familia que, cuando sus esposos fallecen durante un atraco que cometían, y deciden continuar con su siguiente gran atraco, que significa robarle unos cuantos millones de dólares al senador de la ciudad. A pesar de la premisa tan interesante y la participación de un increíble elenco protagonizado por Viola Davis, la película no terminaba de cumplir con las expectativas que ya había creado. 

Cuando se anunció The Kitchen, la audiencia se dividió: en un lado estaban los que criticaban que el trailer no la vendía bien, y en otro los que la consideraban como una nueva versión de The Kitchen, y aunque las películas guardan elementos muy similares entre sí, el objetivo de las tramas es muy diferente. Sin embargo... esto no la hace una mejor película.

En "The Kitchen", conocemos a Kathy Brennan (Melissa McCarthy), una devota madre de dos hijos y cuidadosa de su imagen frente a la sociedad; a Ruby O'Carroll (Tiffany Haddish), quien se casó con el hermano del capitán criminal local pero aún es tratada como una extraña por él y su suegra; y a Claire Walsh (Elisabeth Moss), una esposa violentamente abusada. Desde que se apoderan de sus roles como operadores de crimen organizado, estamos involucrados y fuera de nuestra participación con estos personajes, que se basa más en la iconografía de su empoderamiento que en una historia de autenticidad.


Atrapados por el FBI durante un atraco en una tienda de licores, sus esposos son enviados a prisión por tres años, y la pandilla irlandesa local les dice a Kathy, Ruby y Claire que, como son familia, cuidarán de ellas. Pero el primer sobre de efectivo que recibe cada una de las mujeres ni siquiera cubre el alquiler. Se ven obligados a suplicarles por más, por la absoluta desesperación económica de sus circunstancias, aunque en este caso uno podría preguntarse por qué Little Jackie (Myk Watford), el jefe local, es tan tacaño si la mafia tiende a cuidar de los suyos. Pero es finales de los 70 y los beneficios de la protección son escasos, por lo que las mujeres se ven obligadas a tomar riendas de algunos asuntos, en orden de poder sacar sus familias y a sí mismas hacia adelante.

Así que, ¿cómo se convierten tres amas de casa de los 70 en mujeres mafiosas mafiosas con armas? Esta película está construida de una manera episódica que no presta mucho peso psicológico al proceso de transformación de las mujeres. 

Claire, por ejemplo, comienza como un fragmento maltratado de un ser humano, pero tan pronto como conoce a Gabriel (Domhnall Gleeson), un veterano de la guerra de Vietnam y soldado de la mafia, quien aparece para rescatarla de una violación segura a manos de Little Jackie, recibe un tutorial rápido en cómo resolver asuntos sucios poor sí misma, hasta como desmembrar cadáveres y en poco tiempo está empuñando su pistola de asesino con aplomo. Se presenta como la más tímida de las mujeres y la más maltratada que rápidamente se convierte en la más descarada y se enamora de un simpático sociópata y sicario.


Mientras tanto, Kathy y Ruby recaudan los pagos de las empresas locales, siempre con la idea de que están tratando a las personas que les pagan mejor que el régimen anterior. Durante una reunión con los trabajadores de la construcción locales, prácticamente se convierten en activistas sindicales. 

"The Kitchen" dramatiza la pregunta clave sobre nuestras heroínas de una manera que es vívida pero vaga. reúne genéricamente intimidantes pero a menudo extrañamente desafiadas situaciones del inframundo y clichés de mafiosos empapados de sangre que conocemos demasiado bien de otras películas y programas de televisión, aunque en este caso ellos rara vez adquieren una vida propia convincente. 

Una vez que sus esposos son puestos en libertad condicional, el verdadero villano de la película se enfoca. No es la mafia, es el sistema tribal de dominación masculina detrás de él. Y cuando Kathy comienza a hacerse cargo de su destino, vemos, en la actuación cada vez más feroz de Melissa McCarthy , una pista de lo que podría haber sido la película: la historia de un nuevo tipo de mística femenina, una furia metódica que combina los imperativos de una madre con el estilo de un gángster. Pero esta película necesitaba un mejor guión.

A pesar del valor del diseño de producción y las destacadas actuaciones masculinas de algunos, destacando a Gleeson, "The Kitchen" se siente, a veces, como una nueva versión de una película de género que nunca fue. Sin embargo, en su mayoría, hay una historia que funciona de una manera sombría y de segunda mano. La película parece estar teniendo lugar en la película genérica Mobville. Las mujeres son un juego que se pasan el cuchillo a turnos para hacer su movida final en el buffet mafioso que se han armado, pero no hay suficiente calor del hornillo para que resulte un éxito.


viernes, 8 de febrero de 2019

Crítica Cinéfila: Can You Ever Forgive Me?

Sigue la historia de Lee Israel, una respetada biógrafa en decadencia que comienza a falsificar cartas de escritores y celebridades fallecidas con el fin de pagar el alquiler. Cuando las falsificaciones empiezan a levantar sospechas, Israel roba y vende las verdaderas cartas de los archivos sin saber que el FBI está investigando el asunto.



Todo comediante necesita al menos un rol "serio" en su carrera para obtener respeto, y aunque Melissa McCarthy ganó una nominación al Oscar por su actuación en "Bridesmaids" y ha sido una estrella crítica desde entonces, ella también lo ameritaba. Nos la ganamos con "Can You Ever Forgive Me?", un drama inesperadamente profundo e increíblemente verdadero en el que interpreta a Lee Israel, una miserable escritora de Manhattan que recurrió a la falsificación de cartas de escritores famosos para pagar el alquiler y sus deudas, y donde encontró la base de su libro más exitoso en el proceso. 

Aún así, dotada y con el ceño fruncido durante casi todo el tiempo de carrera, McCarthy gana casi tantas risas interpretando a esta malhumorada escritora como lo hace en su parte de comediante más irreprimible. Pero, por supuesto, es el lado humano del personaje el que hace la mejor actuación de McCarthy hasta la fecha, revelando ideas inquietantes sobre la amistad, la soledad y la inseguridad creativa. Que lo haga desde una perspectiva únicamente femenina es una ventaja en este momento en particular.


La historia comienza con Lee llegando al lujoso apartamento de su agente en Nueva York. Allí, en el centro de la sala, está Tom Clancy, quien se da cuenta de que "el bloqueo del escritor" es un término inventado por la comunidad de escritores para justificar su pereza. Lee se burla de ella cuando pasa pero es un momento revelador. Como dice el dicho: "Señor, dame la confianza de un hombre blanco mediocre". Aunque nunca se enfoca en nada, esta película, coescrita por una mujer (Nicole Holofcener) y dirigida por una también (Marielle Heller), recuerda de manera conmovedora que los hombres nunca parecen apreciar las ventajas que todavía tienen, incluso si nadie hizo las cosas más difíciles para Lee Israel que Lee Israel las hizo para ella misma.

Antes de 1991, la autora de 51 años disfrutó de algunos éxitos editoriales y escribió biografías de artistas como Tallulah Bankhead, Dorothy Kilgallen y Estée Lauder. Pero nadie quería su próximo libro, que iba a ser sobre la comediante de vodevil Fanny Brice, y se estaba desesperando, lo que en el caso de Lee significaba que su comportamiento ya desagradable se volvió aún más combativo con las pocas personas que estaban a su alrededor.

En un giro que parece un poco demasiado fortuito cuando se encuentra con un par de cartas escritas por Brice mientras investiga su tema, las roba de la biblioteca y las vende a una dueña de una librería local (Dolly Wells) por una buena suma: aún más agradable es cuando logra vender una segunda carta a la cual le ha agregado una ingeniosa posdata de su propia invención. Y así comienza un pasatiempo lucrativo de componer letras "escritas por" sus figuras literarias favoritas, cartas cuyo valor se escala en proporción directa a su contenido.

 

Como la propia Lee era una escritora frustrada, canalizó su ingenio en su trabajo, permitiendo que la difunta Noël Coward, Lillian Hellman y Dorothy Parker se hicieran cargo de algunos de sus mejores zingers (como el que le da a la película su título). Sea cierto o no, se dice que Hunter S. Thompson ha vuelto a escribir "The Great Gatsby" de F. Scott Fitzgerald para tener una idea de cómo se sentía escribir una obra maestra. Quizás Lee Israel tuvo una experiencia similar en canalizar las voces de sus ídolos. En muchos sentidos, su libro más famoso es el que escribió sobre el período de tres años, durante el cual falsificó más de 400 cartas (incluso llegando a robar y copiar algunas de los archivos).

Pero eso es ignorar el beneficio más inmediato que McCarthy transmite en la película: Lee era una persona increíblemente solitaria, ya que había alienado a su antiguo amante (quien aparece al final de la película en una escena que sugiere que la amarga Lee había reescrito su propia historia), y sin embargo, se abrió un poco durante sus días de escribir cartas. Fue entonces cuando Jack Hock (Richard E. Grant, crepitante en su papel más escandaloso desde "Withnail & I"), un alcohólico y artífice de Nueva York que se convirtió en amigo y cómplice durante este período, ayudando a Lee a vender sus cartas después de que los distribuidores empezaron a sospechar.

Viendo el tráiler de "¿Me puedes perdonar alguna vez?", uno tiene la impresión de que Fox Searchlight está tratando de ocultar (o al menos restar importancia) al lado homosexual de esta historia: Lee era lesbiana, mientras que el abiertamente gay Jack no puede pasar una boca de incendios sin pedir su número de teléfono. Juntos, hacen un dúo fabuloso, un par de forasteros que emite hilarantemente un juicio sobre la sociedad educada, que se consienten platonamente con la compañía del otro, que iban a bares y se divertían haciendo llamadas maliciosas a las personas que odiaban, en lugar de exponerse románticamente. (aunque Jack disfruta de sus lanzamientos, el viejo rapscallion). McCarthy hace que el deseo de compañía de Lee se sienta en una serie de visitas a su librería favorita, que culmina en una cita con el personaje de Wells que ella, con bastante dolor, logra sabotear (el marido de la vida real de McCarthy, Ben Falcone,

Ciertamente, Heller muestra un enorme afecto por Lee, a quien la mayoría de nosotros probablemente no podríamos soportar si nos encontramos con ella en la calle. Tampoco querríamos pasar dos minutos en su apartamento: un paraíso para las ratas, repleto de archivadores y lleno de moscas, donde se han acumulado años de excrementos de gatos debajo de la cama. Confeccionados casi completamente de marrones de color polilla y telas grises con apariencia de picazón, el vestuario y el diseño de producción contribuyen enormemente a la definición del personaje de McCarthy (uno quiere desesperadamente abrir las ventanas de la película para que entre un poco de aire fresco), aunque toma a una actriz tan encantadora como ella para hacer que una mujer así no solo sea perdonable sino que sea absolutamente amable.

jueves, 30 de agosto de 2018

Happytime Murders

Un ex-policía marioneta y su ex-compañera investigan los asesinatos al elenco de un show infantil de los años 80, con la esperanza de atrapar al responsable y limpiar su nombre.



No es la primera vez que una película presenta personajes que originalmente parecerían inocentes, pero que terminan desarrollándose con una depravación tal cual que no es apta ni siquiera para los adolescentes. Sin embargo, historias como "Who Framed Roger Rabbit" y "Ted" fueron mucho más inteligentes e interesantes de lo que "Happytime Murders" pudo lograr en su totalidad. Es más... ni siquiera en 1/4 parte de su totalidad.

En un mundo en el que los muppets coexisten con los humanos como ciudadanos de segunda clase, un títere que trabaja como detective privado, Phil Phillips, trata de seguir la pista del asesino de su hermano, que amenaza también con eliminar uno por uno a los miembros del famoso show de los 80, The Happytime Gang. La siguiente en la lista es un viejo amor de Phil, Jenny (Elizabeth Banks), lo que le empuja a pedir ayuda a su antigua compañera de trabajo, la detective Connie Edwards (Melissa McCarthy). La investigación llevará a ambos a un descubrimiento que cambiará para siempre el mundo de los muñecos.


No debería sorprendernos que "Happytime" parezca una metáfora del racismo: los humanos están conviviendo inquietamente con un grupo "minoritario, oprimido y despreciado". En este caso, marionetas similares a los Muppets, acosados ​​por adicciones al azúcar y prejuicios generalizados. Pero su error fatal es la decisión de cargar muchos con los momentos más desagradables en los primeros 15 o 20 minutos, obligando al resto de la película con escenas muy similares que terminan siendo aburridas y completamente ilógicas. ¿McCarthy confundida por un hombre? ¿Sexo en la oficina y un orgasmo demasiado largo para ser creíble? ¿Sobredosis de azucar con escarchas? ¿Muertes exageradamente horribles? Por favor...

A pesar del estilo noir con que Bill Barretta (personificando a Phil Phillips) narra la historia, esta es completamente insalvable dado a la innecesaria y un tanto exagerada trama que desarrolla. Y si esto no fuese suficiente, a la actuación de McCarthy le hace falta gracia e importancia; no es ni siquiera salvada por la idea de convertirla en "mitad muppet" (Spoiler alert! ¿Pero a quién vamos a engañar? ¡No la iban a ver comoquiera!). Ni siquiera los efectos especiales de hacer los títeres caminar por sí solos y el hecho de darles una debilidad general a todos, salva el mediocre desarrollo de una trama que me durmió durante 20 minutos en el cine.

En resumen: una hora y media de humor grosero y sexista. A los títeres solo les faltaba ser humanos para que no hubiese demasiada diferencia con la realidad. Es mala, y punto. Una película tortuosamente sin gracia que puede ser considerada la peor película del 2018.


viernes, 18 de mayo de 2018

Life of the Party

Cuando su marido inesperadamente le pide el divorcio, Deanna decide volver a la universidad y obtener su título. Se integrará de lleno en la vida universitaria llena de fiestas nocturnas y alocadas relaciones con los chicos. 



Nunca es tarde para volver a la universidad. Ni siquiera las neuronas apagadas lo deberían impedir... el único problemita sería que las generaciones varían por semestres y hay que moverse al mismo tiempo que ellas o quedar como el abuelo de la clase.

La película no tiene ni 10 minutos que inició y ya el esposo de Deanna le está pidiendo el divorcio y confesándole que está teniendo una relación con una conocida agente de bienes raíces. Después de varios días en depresión, Deanna decide sorprender a su hija (quien apenas está iniciando su primer semestre) con la noticia de que va a regresar a la universidad a terminar la carrera que una vez dejó por el embarazo no planificado. Pero lo más difícil no será acostumbrarse a volver a tomar clases, sino a la crueldad moderna y a la vida nocturna que su hija y sus amigas le van imponiendo poco a poco, hasta que ella termina adaptándose a su nueva vida.


Melissa McCarthy es excelente actriz de comedia, principalmente cuando adopta personajes que están tratando de superarse a pesar de las adversidades de la vida. No obstante, Deanna es quizás uno de sus personajes más débiles. A pesar de las buenas intenciones de Ben Falcone y McCarthy con la historia y sus protagonistas, crearon a Deanna con una personalidad que parece superar todas las barreras posibles, y los conflictos parecen minúsculos para su actitud frente a su nueva etapa. No... esto no es bueno. En un mundo ideal, el protagonista debe sufrir mucho antes de ganar.

Sin embargo, no importa el "mal trato" que algunos estudiantes le dan (solo dos, por cierto), de su ridícula obsesión con artículos de la universidad, o de su comportamiento embarazoso frente a su hija y sus amigas, nada de esto parece ser un conflicto. No creo que ninguna vida así pueda ser tan perfecta como la de Deanna. Pero, además de las incongruencias del personaje principal, la mayoría de los demás personajes no tienen ningún objetivo o razón de existir, solo están ahí haciendo créditos adicionales a la película.


Sin embargo, la historia tiene diversos twists completamente inesperados que le agregan humor, diversión y distracción, como las consecuencias de la relación de Deanna, su nueva adicción a las fiestas universitarias, sus presentaciones en la universidad, y otras más.

Un aspecto que se le aplaude es la selección de actores, pues aun con las debilidades de sus personajes, los hicieron creíbles y supieron sacarle el humor donde eran incoherentes. Maya Rudolph le da vida al personaje más interesante de toda la película, y le da un empoderamiento y personalidad que se queda con la audiencia aún después del climax. Pero, lamentablemente, es lo poco a resaltar de esta historia.

McCarthy y Falcone escribieron un guion muy flojo, y así se retrató en cada escena. Muy predecible. Muchos clichés en sus chistes. Muy desconectado en sus acciones.

A pesar de ser un concepto creíble y divertido, es decepcionante como resultó la historia.