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sábado, 7 de septiembre de 2019

Crítica Cinéfila: It Chapter Two

Esta secuela nos sitúa 27 años después de los acontecimientos del primer filme, cuando los integrantes del llamado "club de los Perdedores" se ven obligados a cumplir con aquella promesa que hicieron al final de la misma.



Pennywise está de regreso. Y junto con él, trajo a los que soñó, ansió y extraño por 27 años. La maldición de Derry se rompe cuando ellos regresan y recuerdan todos aquellos traumas de su niñez, causados por un payaso que ahora viene con sed de venganza.

Año 2016. Han pasado casi 30 años desde que el Club de los Perdedores formado por Bill, Beverly, Richie, Ben, Eddie, Mike y Stanley se enfrentaran al macabro y despiadado Pennywise. En cuanto tuvieron oportunidad abandonaron el pueblo de Derry, en el estado de Maine, que tantos problemas les había ocasionado. Sin embargo, ahora de adultos parece que no pueden escapar de su pasado debido al pacto que se prometieron. En medio del festival de verano, ellos deberán enfrentarse de nuevo al temible payaso y descubrir si de verdad están preparados para superar sus traumas de la infancia, o agregar nuevas pesadillas a su lista.

Desde revisitar sentimientos viejos, hasta aclarar algunos momentos que nunca se contaron en la primera película, It vuelve como una película y media, para responder todas las preguntas que la versión anterior pudo haber dejado atrás. 169 minutos de largo parecería una exageración, pero cuando se trata de cerrar capítulos, mientras más largo, mejor se admira la trama. Aquí, la historia se ha inspirado en la estructura de aquella It de 1990, donde los flashbacks son un elemento importante para aclarar las situaciones que los llevaron a donde están en ese momento, pero también es un componente necesario para demostrar que las tortuosas escenas que vimos en el primer capítulo no fueron todos los enfrentamientos que Pennywise tuvo contra los niños durante el verano de 1988.


Sin embargo, el diseño de producción de los flashbacks deja interrogantes, como posters de películas que no concuerdan con el año en que realmente la película toma lugar, videojuegos, tipos de tecnologías y demás. Lo que parecía inspirarse de populares series como Stranger Things, no termina siendo completamente correcto con el año en que se supone se desarrolla. No obstante, los flashbacks no resultan del todo negativo, también se continúan explorando algunas temáticas sobre la juventud que en la primera historia se omitieron, como la homosexualidad, el miedo a los cambios, las inseguridades y los traumas físicos, esto siendo utilizado por el famoso payaso para tener bajo su control a los niños de Derry. Lamentablemente para él, esto pronto será utilizado en contra suya.

El cast se multiplica, presentando como lo mucho que el Club de los Perdedores ha cambiado, demostrando como algunos han arrastrado tras de sí mismos los mismos problemas que enfrentaban cuando eran niños, mientras que otros han logrado tratar de superarse a pesar de las adversidades de su pasado. Lo aún más interesante son las decisiones de personajes, aclarando que aquí todos son protagonistas de sus propias tramas y confrontando sus propios conflictos que han sido traídos desde la primera película y que aquí regresan para darle punto final. Los mejores desarrollados son Beverly y Eddy, quienes no solo continúan con los mismos traumas, sino también que logran superarlo a pesar de las consecuencias que esto trae al final.


Uno de los aspectos característicos del libro de Stephen King son las diferentes formas como Pennywise se presenta a sus atacantes: va desde sus peores pesadillas hasta criaturas fuera de este mundo. Pero algo que estuvo aún más presente en esta historia fue el uso de cuerpos ambulantes, personas que ya no son parte del universo de Derry pero que alguna vez sí lo fueron. Sin embargo, este parece ser el mayor atractivo, dejando a un lado el uso terrorífico de objetos inanimados como estatuas asesinas y escondites que se encogen (lo cual resulta aún más interesante) que unas docenas de zombies sin una razón específica más que revivir a los muertos de su pasado. Mientras más referencia hacia la primera película con un par de muertos deambulantes que eran personas de aquel entonces, más interrogantes deja la lógica del guión a nivel general, sobretodo por la doble trama que desarrolla.

Por supuesto, Pennywise es la atracción principal, y lo hace a su altura en cada uno de sus ataques. Aquí resulta aún más específico cómo se enfoca hacia los más débiles, aquellos que andan inocentes sin imaginarse que serán mutilados en cualquier momento. Cada niño/adolescente víctima de esta película estaba destinado a morir por razones lógicas. Es solo cuando el club de los Perdedores se une y dejan atrás estos miedos cuando realmente se puede apreciar la verdadera cara de Pennywise. Pero a propósito del famoso payaso, un increíble e no tan inesperado cameo fue el de Stephen King, el que al igual que al inolvidable Stan Lee, siempre lo convierte en un momento memorable de la película, independientemente si se relaciona al género.

Algunos dirán que no da miedo, otros dirán que los jumpscares están casi al mismo nivel que las risas, pero nadie podrá negarle la capacidad de hacernos retorcer en el asiento que It Chapter two logra en cada segundo de la película. La ciudad de Derry resulta la perfecta escenografía para este antagonista, sobretodo con todas las referencias a payasos que le rodean y sin dejar de mencionar el aclamado festival temático que esta vez tuvo como uno de los principales sets.

It Chapter two es entretenida, siniestra por momentos y nostálgica, dándonos motivaciones suficientes para leer el libro o recordar a aquellos con los que ya no compartimos. Sin importar la edad de los perdedores, Muschietti entiende y captura inherentemente lo que King hace en cada página no importan las cabezas cortadas con patas de araña, los gigantes demoníacos o el malvado Pennywise, lo que importa es el poder de la fe y la amistad. 


jueves, 13 de junio de 2019

Crónica Cinéfila: Dark Phoenix

Los X-Men se enfrentan a su enemigo más poderoso: uno de sus miembros, Jean Grey. Durante una misión de rescate en el espacio, Jean casi muere al ser alcanzada por una misteriosa fuerza cósmica. Cuando regresa a casa, esa radiación la ha hecho más poderosa, pero mucho más inestable. Mientras lucha con la entidad que habita en su interior, Jean desata sus poderes de formas que no puede controlar ni comprender. Jean cae en una espiral fuera de control haciendo daño a aquellos que más ama y empieza a destruir los lazos que mantienen unidos a los X-Men.



En un universo muy diferente a la primera trilogía de los mutantes, los X-Men son finalmente aceptados por el resto del mundo, teniendo seguidores alrededor del mundo que no solo desearían ser como ellos, pero que también siguen sus pasos, les autorizan apropiarse de islas abandonadas para mantener su comunidad allí, y representan una de las mejores armas del mundo para situaciones extraordinarias. Y la verdad es que los mutantes son los mejores personajes que Marvel ha creado, con personalidades y poderes tan particulares de ellos que siempre demuestran ser la gran envidia de la humanidad. Pero, al contrario de las maravillas que ellos pueden lograr, Dark Phoenix podría ser oficialmente una de las grandes decepciones.

Jean, uno de los X-Men más poderosos, posee el dón de la telequinesis y telepatía, siendo capaz de leer mentes, controlar a las personas y lo que le rodea, mover objetos a su alrededor, y causar proyecciones astrales de magnitud mundial. Por eso representa uno de los X-Men más importantes a la hora de tener misiones para salvar al mundo. En esta ocasión, el punto X representa el espacio, donde varios astronautas han quedado atrapados después de que una energía cósmica visualmente destructiva los tuviese atrapados sin forma de regresar a la Tierra. Siendo Jean la única del grupo que podría soportar esta energía mientras el resto del grupo salva a los tripulantes, ella alcanza la misteriosa energía que se adentra en ella. Lo que parecía un servicio funebre se convirtió en una fiesta, cuando Jean sobrevive a la fuerza cósmica y regresa sin ningún rasguño.


Raven advierte que lo que sucedió en el espacio no es normal, pues ella no debería estar viva después de esto, y cuando Jean se da cuenta de las destrucciones que causa su nuevo poder, decide huir de casa. En su escape no solo se entera de su verdadero pasado y cómo su padre decidió abandonarla después de un accidente automobilístico, también es atraída por Vuk, la líder de una raza alienígena que caza el poder que ella tiene dentro, solo con intenciones de destruir la raza humana para poder utilizar el planeta Tierra como su nuevo planeta.

El problema de esta película es la lógica ausente. No solo rompe continuidad con la segunda trilogía de X-Men, sino que rompe con la línea cronológica de los hechos. Por el tema de mantener los mismos actores de la Primera Generación, Professor X y Magneto parecen nunca envejecer, cuando se supone que a estas alturas ya deberían estar en sus 60 años. Mientras tanto, Jean solo tendrá un nuevo nivel de poder, pero no es un poder que no hayamos visto antes (es algo que claramente vimos en Apocalipsis -2016- y que entra entre las tantas abilidades del personaje desde los comics). También está el final, el cambio del nombre de la escuela, el retiro de Xavier de la escuela debido a la muerte de Jean (quien se supone no está muerta, pues la aparición del fenix en el cielo quiere decir que ella anda por ahí, además de que en  X-Men: Days of Future Past -2014- enseñan que ella sigue viva en el futuro...).


A pesar que es una estructura completa, la película tiene muchos huecos e historias incompletas; nunca se sabe lo que les pasa a los mutantes del grupo de Magneto, ni si todos los mutantes sobreviven a la pelea final, o si profesor X piensa regresar a la escuela. El final es mucho más abierto e incompleto de lo que ellos querían provocar, y no resulta agradable. Y por supuesto, no se puede dejar de mencionar los clichés de diálogos que incluso personajes tan icónicos como Mystique y Profesor X tienen. Esto hace la historia aún más débil. Las decisiones son muy pobres, la confrontación hasta el último momento es muy repetitiva, y Jean confunde mucho, nunca se sabe cuando es buena o mala; parece tener las mismas reacciones para todo.

Comparado con las resoluciones de otras franquicias importantes de este año, esta parece claramente una liga menor. Los hombres que han anclado la mayoría de las salidas de X-Men están girando sus ruedas aquí, y si bien el dilema central de Jean es ciertamente bastante dramático, y está más estrechamente vinculado con las acciones de otras dos mujeres, lo que debería haberse registrado como genuinamente poderoso, juega en una forma bastante discreta. De ninguna manera esto se siente como un destino insatisfactorio para un viaje que comenzó hace dos décadas y registró aproximadamente 30 horas de anticipación, pero que resultó un fracaso decepcionante.



viernes, 25 de enero de 2019

Crítica Cinéfila: Glass

Continuando desde donde lo dejó "Split", "Glass" sigue los pasos de David Dunn en su búsqueda de la figura superhumana de "La Bestia". En la sombra, Elijah Price parece emerger como una figura clave que conoce los secretos de ambos.



Shyamalan es un director de cine de momentos: su momento de fama lo tuvo con El Sexto Sentido (1999), y a partir de ahí la narrativa y la calidad de sus historias variaron y decayeron, claramente tratando de encontrar su estilo y su género. Experimentó y logró volver a posicionarse con el estreno de The Visit (2015), pero había un lugar donde le faltaba revisitar, y ya lo había hecho en una de esas historias que se debe reconocer era una idea original: Unbreakable no terminó inconclusa pero sí con una serie de personajes que ameritaban reutilizarse. Así surge Split, enfocada en un villano que lucha por ser La Bestia, y que al final hace una breve conección con Unbreakable.

Con ese breve final, Shyamalan nos decía dos palabras: habrá crossover. 

Glass sucede unas semanas después de lo ocurrido en Split, donde David busca exhaustivamente a Horde, con la amenaza de que tiene cuatro jóvenes cautivas que podrían morir en cualquier momento. Una vez se encuentra con él y cada uno ve la fuerza invencible que posee su oponente, ambos son apresados y llevados al mismo hospital Psiquiátrico donde Elijah está recluído. Allí Elijah vuelve a encontrar su propósito en la vida: con la entrada de David y Kevin al hospital, esto le da la oportunidad de enseñarle al mundo que los superheroes y villanos son reales, a pesar de que un grupo de personas se han dado a la tarea de ocultar esta verdad.


El tema de esta franquicia siempre será uno de los mayores atractivos para mi: demostrar que cuando los seres humanos se enfrentan a situaciones extremas, sus poderes salen a la luz. Quizás no sea una verdad que se pueda confirmar, pero es un concepto que la industria del cine nos permite fantasear, que los comics los aprovecha al máximo y que Shyamalan explora con una paciencia y desenvolvimiento que no pretende ser con prisa pues tiene también el objetivo de establecer el pasado de estos personajes, la razón de sus iras, tristezas y anhelos. 

El tema se conecta con las debilidades de estos personajes, envolvíendose en la teoría de que "todo superhéroe tiene una debilidad", y para poder vencer al villano, deberá superar esta debilidad. Esta misma teoría se intercala a la correcta construcción de personajes, donde para que un personaje sea creíble e interesante en una película, debe tener características realistas: debilidades, fortalezas, miedos y metas. Y sin esto, la película no causara la misma impresión, pues lo que verdaderamente la convierten en una película interesante son sus personajes: David es el típico héroe que se adapta a los problemas, sin frustrarse por encontrar soluciones en lugares donde no parecen darselas como opción; Elijah es el héroe dispuesto a lograr su cometido sin importar las consecuencias de sus actos; y Kevin es el héroe renuente, quien solo reacciona si lo obligan a cometer ciertos actos. 

El desarrollo de cada uno de estos personajes es una de las mayores fortalezas del guión de Shyamalan, pero el verdadero mérito se lo lleva con el personaje de Kevin, no solo por el hecho de representar una serie de minipersonajes dentro de uno, sino aún más importante por la increíble actuación de James McAvoy encarnando estas personalidades. Algo que Split no presentó y que esta película si se enfocó en lograr era ver cómo sucedían los cambios de personajes, y verdaderamente parecía como si fuese el trabajo de un grupo de actores. Sin embargo, McAvoy le recuerda a la audiencia una vez más el talento que siempre lo ha destacado, pero que con cada película evoluciona.


Por otro lado, la interacción de los tres personajes principales se asemejan a un triángulo amoroso, donde podría ser dos contra uno o todos contra todos dependiendo del momento de la película, pero a la vez establece las relaciones y químicas entre ellos, lo cual es otro aspecto que funciona con mucha fuerza, y que realmente es lo que mantiene a la historia con movimiento. Sin la rivaldía y momentaneos deseos de compañerismo, esta historia no tuviese mucho sentido.

Un personaje que regresa y lo hace con un propósito inesperado es el de Casey (Anya Taylor-Joy), quien había apenas salido con vida de Split, y ahora regresa con posibles sentimientos de amor por el Kevin. El cambio es un poco brusco, sobretodo porque la audiencia nunca tuvo oportunidad de encontrar la lógica a este cambio.

Por supuesto, no se puede mencionar las secuencias de acción, que hacen referencia a una fotografía de cine de acción, pero con la musicalización del thriller y suspenso que fue introducido con Unbreakable. Un aspecto interesante del uso del género en esta película es como las referencias visuales mantienen un balance entre ambos (superhéroe y thriller psicológico) influenciándose del tono y estilo de cada uno, pero concluyendo la historia con un ritmo y situación muy particular.

A propósito del final, este es el aspecto más débil de la película, pues a pesar de alejarse de la temática de "final feliz", es muy complaciente, queriendo dejar a la audiencia satisfecha por lo que ha ocurrido, pero en vez nos deja con cuestionantes que aparentemente nunca serán respondidas, y por lo tanto dejan una sensación de ambigüedad.

No obstante a esto, es una película que sabe cumplir con las expectativas que ha creado. Finalmente, Shyamalan encuentra su mejor estilo, otorgando una trilogía con un lenguaje, estilo y punto de vista propio, donde los buenos no son tan buenos, los malos tienen razones suficientes para existir, y los comics son parte de la realidad humana.


jueves, 16 de marzo de 2017

Múltiple (Split)

A pesar de que Kevin (James McAvoy) le ha demostrado a su psiquiatra de confianza, la Dra. Fletcher (Betty Buckley), que posee 23 personalidades diferentes, aún queda una por emerger, decidida a dominar a todas las demás. Obligado a raptar a tres chicas adolescentes encabezadas por la decidida y observadora Casey (Anya Taylor-Joy), Kevin lucha por sobrevivir contra todas sus personalidades y la gente que le rodea, a medida que las paredes de sus compartimentos mentales se derrumban. (FILMAFFINITY)



No hay nada más inquietante y complicado de entender que un thriller psicológico. Inception, El Efecto Mariposa, El Cisne Negro, Una Mente Brillante y Sev7n, todas expuestas con el propósito de provocar confusión y tensión en el público. No son muchos los que se presentan al año, pero cuando llegan a una sala de cine, es necesario incluirla en la lista, si les gustan estos thrillers tanto como a mi. No me sorprende que Split haya cumplido con las expectativas que ya habían generado sus trailers y sus avances en mí.

Después de un par de éxitos cinematográficos y fallos mayores en otros no muy favoritos, M. Night Shyamalan regresa con esta trama que mezcla la clásica estructura narrativa lineal del cine con personajes profundamente construídos y un escenario dispuesto a crear preocupación en la audiencia. Nos cuenta la relación entre una psiquiatra y un chico con un poderoso trastorno de identidad disociativo, y como trama principal se enfoca en el secuestro de tres adolescentes que esta misma persona comete con el objetivo de crear otra personalidad que la han apodado como la bestia. 

Yo sé que lo que ha motivado a la gran mayoría de ustedes a ver esta película ha sido la multiplicidad de personajes que tuvo que interpretar James McAvoy (23 personalidades para ser más precisa). Cada uno tiene su momento para darse a conocer, pero tan solo cinco de ellos serán los que se roban nuestra atención y nos harán entender por qué este sujeto se comporta de tal forma, quién es el bueno y el malo, y sus verdaderos motivos para secuestrar a las tres otras protagonistas de la trama. McAvoy tuvo la ardua tarea de no confundir a la audiencia y explicar, a través de su actuación, la realidad de este tema psiquiátrico. Quizás no al level y fantasía que plantea la historia, pero va por la línea. 

Hay un punto que me desagradó y no dejaré de resaltar (a pesar de que la película me gustó) que fue lo rápido que Casey (Anya Taylor-Joy) entendió como funcionaba el trastorno de Kevin. No creo que sea algo fácil de captar ni entender, mucho menos si es una situación poco común. No obstante a esto, Split tiene buenos puntos a su favor, como el background que plantea de sus personajes, el desenlace impredecible de la trama y su cinematografía muy especializada para el tipo de historia que plantea.