Mostrando las entradas con la etiqueta Ryan Gosling. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Ryan Gosling. Mostrar todas las entradas

viernes, 28 de julio de 2023

Crítica Cinéfila: Barbie

Barbie (Margot Robbie) lleva una vida ideal en Barbieland, allí todo es perfecto, con chupi fiestas llenas de música y color, y todos los días son el mejor día. Claro que Barbie se hace algunas preguntas, cuestiones bastante incómodas que no encajan con el mundo idílico en el que ella y las demás Barbies viven. Cuando Barbie se dé cuenta de que es capaz de apoyar los talones en el suelo, y tener los pies planos, decidirá calzarse unos zapatos sin tacones y viajar hasta el mundo real.



¿Quién diría que "Barbie" comenzaría con un homenaje a “2001: A Space Odissey” de Stanley Kubrick? Un amanecer deslumbrante se extiende sobre un desierto árido, poblado exclusivamente por niñas de ojos tristes de la era del Dust Bowl y sus muñecas que no parpadean, mientras Helen Mirren nos narra cómo era la vida antes de Barbie. No solo era aburrida, sino que era limitada. Para tantas niñas pequeñas, las muñecas eran solo muñecas bebés, lo que significaba que su tiempo de juego solo podía girar en torno a la maternidad, la servidumbre y nada de diversión.

Pero así como los simios de Kubrick finalmente se encontraron con un monolito alienígena que cambió por completo su mundo y su visión del mundo, las niñas de Greta Gerwig están a punto de encontrarse con una nueva entidad que alterará el mundo y les distorsionará su manera de pensar: una gigante, incluso se podría decir monolítica, muñeca Barbie, en la forma de una sonriente Margot Robbie, equipada como la primera muñeca Barbie jamás hecha. Ahí es donde comienza la "Barbie" divertida, feminista y tremendamente original de Gerwig. Solo se volverá más grande, extraña,` inteligente y mejor a partir de ahí.

Imagine, si puede, un mundo dividido en dos tras el lanzamiento de la primera muñeca Barbie en 1959. Está el mundo real (conocido en la película como, por supuesto, "El mundo real"), y luego está la aparentemente idílica "Barbie Land", que existe bajo la premisa de que la invención de Barbie (la muñeca) tuvo un impacto tan drástico, tan completo y tan positivo en el mundo real que ella (la muñeca) básicamente resolvió el feminismo. Por lo que saben las Barbies (y los Kens) que pueblan Barbie Land, el mundo real es un lugar maravilloso para las mujeres (porque Barbie Land lo es en gran medida), y el mundo femenino en el que felizmente frecuentan es solo un reflejo de lo que sucede en el universo real.

En Barbie Land, son las mujeres las que gobiernan (Issa Rae es la presidenta Barbie, Alexandra Shipp es la escritora Barbie, Emmy Mackey es la física Barbie, la lista sigue). Y ¿los Ken? Sí, también están ahí. Pero se llama Barbie Land por una razón. Y aunque todas las Barbies son igualmente talentosas, realizadas, felices y libres, para el propósito de "Barbie" de Gerwig, nuestra atención se centra en una que está a punto de emprender un viaje muy inesperado: estereotipada Barbie (Robbie).

Esta Barbie (como, al parecer, todas las Barbies) tiene un gran día todos los días. Su Ken estereotípico (un Ryan Gosling desquiciado) solo tiene un buen día cuando Barbie le presta atención, y Barbie está bastante ocupada. Gerwig nos guía a través de un día típico de Barbie con meticulosa atención a los detalles. La casa de sueños de Barbie no tiene ventanas, ni escaleras que funcionen, ni agua corriente. Puede llegar a donde quiera ir simplemente saltando (al igual que una niña puede mover su muñeca, llevándola de un lugar a otro sin mucha lógica). Sus manos están rígidas. Su comida es inexistente. Su vida es perfecta. La dedicación de Robbie a la mordaza, junto con sus coprotagonistas Rae, Shipp, Mackey, Hari Nef y Nicola Coughlan, es profunda, y vale la pena.

Pero hay grietas en la fachada de Barbie Land. (Por ejemplo, si Barbie Land realmente es tan feminista, ¿por qué los hombres son tratados como ciudadanos de segunda clase y con ideas tardías?) Pronto, nuestra propia Barbie estereotipada sufrirá. Sus pies se vuelven planos, en sus muslos aparecen celulitis y en su cerebro comienzan a irradiar pensamientos de muerte. De alguna manera, al parecer, la angustia del mundo real se ha filtrado en Barbie (la angustia general parece haberse filtrado en Ken hace mucho tiempo), y solo Weird Barbie (Kate McKinnon) puede guiar a esta Barbie hacia la verdad.

Para encontrar la verdad deberá ir al mundo real y reparar la grieta temporal que mantiene a Barbie Land y el mundo real claramente diferentes. Y mientras que Barbie, inicialmente resistente al destino que tiene por delante, finalmente acepta el desafío con brío y vigor, las preguntas comienzan a acumularse: ¿Cuán diferentes son Barbie Land y el mundo real? Si lo que sucede en el mundo real puede afectar a Barbie Land, ¿también puede ser al contrario? ¿Y por qué está Ken en el asiento trasero del auto rosa de Barbie mientras se dirige directamente a Los Angeles/mundo real?

Una vez en el mundo real, las realizaciones gemelas de Barbie y Ken de cómo es en realidad se desarrollan a un ritmo desigual. Barbie está confundida por el comportamiento de todos, no solo de los hombres que la miran lascivamente y de las mujeres que se burlan, sino especialmente el de Sasha (Ariana Greenblatt), una adolescente atrevida que ella cree que es su dueña desde hace mucho tiempo, la misma persona que sufre una angustia tan profunda que desgarra un agujero entre el Mundo Real y Barbie Land. Gerwig y el coguionista y socio de mucho tiempo, Noah Baumbach, levantan constantemente el velo (o, según sea el caso, rasgan su propio tejido temporal) mientras Barbie se ve acosada por la verdad del mundo real (no feminista), Barbie Land (tampoco feminista), y su lugar en ambos.

Ken, mientras tanto, está vivo.  Cuando Barbie, en lo más profundo de sus pensamientos, envía a Ken a dar un paseo, el soñador termina deambulando por Century City de Los Ángeles donde se pone al día con cómo realmente funcionan las cosas. ¡Los hombres gobiernan y el patriarcado es muy real! Ken también cree que la masculinidad y el patriarcado están indisolublemente ligados a los caballos, lo que conduce a todo tipo de divertidas confusiones y maravillosos chistes visuales, todo lo cual Gosling ofrece en un discurso cómico al nivel de los Oscar.

La aventura de Gerwig y Baumbach en el mundo real es absolutamente necesaria: desbloquea la tesis de la película después de asediarnos con diversión, nos da a la querida Greenblatt y su madre Gloria, obsesionada con Barbie (America Ferrera), y permite que Will Ferrell se vuelva muy extravagante como el loco CEO de Mattel. Sin embargo, no es tan divertido, fantástico y entretenido como el rico mundo de Barbie Land: ese es el punto. Afortunadamente, regresamos allí lo suficientemente pronto, aunque ha sido enormemente alterado por la fuerza total de un Ken que regresa (y, nos atrevemos a decirlo, con una píldora roja), quien usa toda su nueva ira masculina y poder patriarcal para cambiar lo que era una vez un idilio impulsado por una dama. Mientras Barbie está teniendo un mal día.

¿Qué esperanza hay para Barbie Land? ¿Qué esperanza hay para el mundo real? ¿Y Barbie realmente puede salvar a ambos esta vez, completando con un mensaje genuino de feminismo? Las formas en que Gerwig y Baumbach resuelven esas preguntas engañosas son solo una parte de la alegría de la película, que se mantiene en un nivel muy alto, incluso cuando se trata de preguntas embriagadoras y pesadas. En el camino, Gerwig y Baumbach encuentran humor y matices en todo, desde la mini-nevera hasta el éxito de Matchbox Twenty "Push", el impulso masculino de explicar "El Padrino" a la Corte Suprema, los límites del feminismo moderno a las luces de neón. Patines. La muñeca Barbie quizás no lo es todo, pero "Barbie" lo es todo. Gerwig, como siempre, ha reunido un elenco de apoyo estelar. Todas las Barbies están encantadas, pero los Ken, muy apropiadamente, lanzan un verdadero ataque furtivo, especialmente Simu Liu y Kingsley Ben-Adir, y Michael Cera casi se lleva todo el asunto como el compañero singular Allan. 

También hay una fila de talentos innegables detrás de cámara: se pueden escribir y se escribirán obras de análisis sobre el diseño de producción de Sarah Greenwood y el vestuario de Jacqueline Durran. Pero el verdadero análisis se lo merece el mensaje de la película. Aunque la paleta de colores rosa brillante y el estilo de diálogo ingenuo establecen un tono "no tan serio", esta metacomedia se sumerge en una exploración existencial intensa. Inspirándose en Wings of Desire (1987) de Wim Wender y su estructura narrativa de “conversaciones con un ángel”, Barbie se convierte en un ángel figurativo que desciende del cielo para comentar sobre el estado de la humanidad, en toda su belleza y fealdad.

Parte de la magnificencia de esta hazaña radica en la dificultad de combinar elementos contrastantes en una historia fluida. Barbie cruza la línea entre el sarcasmo y el sentimentalismo con tanta facilidad. La tontería de la charla de Barbie combina bien con la tontería del mundo real dirigido por Will Ferrell, pero complementa los momentos desgarradores entre Gloria y su hija Sasha. Barbie es un enfoque metamoderno para diseccionar la posición del juguete en el mundo y cómo se relaciona con las formas en que construimos nuestras propias identidades. Barbie se pone un espejo ficticio a sí misma como una forma de revelar más sobre quiénes somos colectivamente.

El empleo de Ruth Handler representa uno de los aspectos más destacados y las deficiencias de la marca Barbie, ya que llama la atención sobre todo el espectro de quién es ella. Ruth revela que Barbie lleva el nombre de su hija Barbara, lo que enfatiza la dinámica madre-hija que impregna la trama. Y también se burla de sus propias faltas, bromeando brevemente sobre sus episodios de evasión de impuestos, lo que finalmente la llevó a renunciar a la empresa en 1974. 

Esto nuevamente hace eco del tema principal de esta película: aceptar todo sobre ti, defectos y todo. Al incluir versiones descontinuadas de las muñecas Barbie y Ken, además de incorporar nuevas ediciones como Cellulite Barbie, Gerwig resalta los vergonzosos aspectos negativos que la compañía trata de ocultar. Al aceptar estos "errores" de frente, Gerwig llama la atención sobre lo que esta muñeca ha significado para nuestra sociedad, como un barómetro de la política de género, como un reflejo de cómo nos representamos a nosotros mismos y como un personaje por derecho propio a pesar de ser una idea para tantos.

Con un tono satírico reflexivo, una estética inolvidable y un discurso completamente inesperado (pronunciado por una de las actrices más icónicas para el empoderamiento femenino y autoestima de toda una generación), sin duda, aún en la vida real, es el mundo de Barbie y todos vivimos en él.


sábado, 30 de julio de 2022

Crítica Cinéfila: The Gray Man

El agente de la CIA Court Gentry (Ryan Gosling), alias Sierra Seis, es sacado de una cárcel federal reclutado por su supervisor, Donald Fitzroy (Billy Bob Thornton), Gentry fue en su día un mercader de la muerte altamente cualificado, autorizado por la Agencia. Pero ahora las tornas han cambiado y Seis es el objetivo, perseguido por todo el mundo por Lloyd Hansen (Chris Evans), un antiguo compañero de la CIA que no se detendrá ante nada para acabar con él.



A los 13 años, Ryan Gosling estaba difundiendo alegría en "The Mickey Mouse Club". Pero algo debió ocurrir entre los años que llegaron "The Notebook" y "La La Land", porque está empeñado en querer transformarse en un asesino a sangre fría y poco sentimental. Así exploró "Drive" de Nicolas Winding Refn, "Only God Forgives" del director danés, "Blade Runner 2049" de Denis Villeneuve, y ahora interpretando al personaje principal en "The Gray Man" de los hermanos Russo; es propio confesar que un actor que una vez irradiaba carisma en "Crazy Stupid Love", esté perfeccionando una frialdad en su interpretación de estos personajes es interesante, pues ha logrado mantener su pulso estable y su cara inexpresiva fija mientras se aleja de cualquier adversario que se le presente.

"The Gray Man" es la recompensa de la reinvención discreta de Gosling: un vehículo de acción increíblemente costoso y sorprendentemente ejecutado en el que interpreta a Sierra Six, un ex recluso convertido en asesino de la CIA que es tan bueno en su trabajo que se convierte en una especie de responsabilidad, lo que lo coloca en la parte superior de la lista de asesinatos de la agencia. Esta película tiene el enorme peso de la franquicia de Avengers que le dio fuerza a la carrera cinematográfica a los hermanos Russo. Pero es importante resaltar que en el coprotagonista (y ex Capitán América) Chris Evans, tiene un villano que es tan extravagantemente exagerado como Gosling es en discreto.

Ambos interpretan a asesinos profesionales que operan fuera de los límites de lo que es legalmente aceptable por los Estados Unidos, al acecho de la red, en la sombría "zona gris" que ofrece a la CIA una negación plausible para cualquier asesinato que cometan. Ninguno de los dos tiene licencia para matar, exactamente, aunque ambos lo hacen a instancias del mismo jefe: el recién nombrado jefe del grupo de la CIA, Denny Carmichael (Regé-Jean Page).

El personaje sin nombre de Gosling fue reclutado directamente de la cárcel por el veterano Donald Fitzroy (Billy Bob Thornton) como parte del programa experimental Sierra. La idea: tomar a los asesinos condenados y convertirlos en asesinos estratégicos, ofreciéndoles "libertad" a cambio de una especie de servicio obligatorio a la agencia. Suena como una idea imprudente y condenada al fracaso, aunque pistas sutiles, y más tarde, flashbacks más abiertos, revelan que el crimen que llevó a Six tras las rejas fue relativamente moral.

Six es un asesino con conciencia, incluso si la mayoría de sus golpes se ordenan desde arriba, lo que no requiere un juicio real de su parte. Por otro lado, Lloyd Hansen de Evans es un asesino a sueldo con apetito por la tortura que disfruta de cualquier oportunidad de burlarse de las reglas.
 
En el primer encargo en la película, ambientado en Bangkok con luz fluorescente, Six y su compañera agente Dani Miranda (Ana de Armas) han recibido la orden de eliminar a una persona en una llamativa fiesta de Nochevieja. El director de fotografía Stephen F. Windon dispara la acción desde la distancia, enfatizando la coreografía y la puesta en escena sobre la logística inmersiva, áspera y tropiezo de una pelea a puñetazos.

Gran parte de "The Gray Man" depende de la familiaridad de su ADN con las películas de acción y los thrillers de conspiración, lo que permite que el guion (acreditado a Joe Russo, Christopher Markus y Stephen McFeely) tome atajos y saltos lógicos sobre giros descabellados, como el descubrimiento de Six de que se le había ordenado eliminar a Sierra Four. Parece que ha habido un cambio de régimen en la agencia: Fitzroy y la jefa de la oficina Margaret Cahill (Alfre Woodard) están fuera, y Carmichael está desmantelando el programa Sierra un asesino a la vez. Antes de que Six complete su tarea, Four le pasa una unidad USB con pruebas incriminatorias. Y de ahí comienza la carrera.

A diferencia de la última entrega de Bond, el público no está seriamente preocupado por la vida de Six. Desde el principio, Fitzroy dejó claro que era "desechable". Una vez que Six se da cuenta de que su contrato ha terminado, llama a su antiguo jefe. 

No hay nada terriblemente original en la narración. Se inspira de muchos thrillers de acción grandiosos, como "Shooter", "John Wick", "Nobody" y hasta Jason Bourne, con unas pizcas de la fórmula de licencia para matar. Lo que hace que "The Gray Man" sea emocionante (y hablando con mucha honestidad) es que es la película de acción original más atractiva que Netflix ha realizado desde "Bright", con tonos que el conjunto aporta a sus personajes y las pequeñas formas en que los Russo pasan por donde esas otras películas se quedaron cortas.

En un papel secundario demasiado pequeño, de Armas fue una de los mejores detalles de "No time to die". Aquí, los Russo le dan mucho más que hacer. Ya sea volando helicópteros con un lanzacohetes o rescatando a Six en un Audi RS7 rojo cereza, ella está a la misma altura que Gosling y cualquier otro personaje. En otra superposición, sobretodo con los rumores de que Page podría llenar los zapatos del agente 007, es aún más interesante verlo como antagonista titiritero. En lugar de dar por enésima vez la entrega de un supervillano empeñado en la dominación mundial, "The Gray Man" sirve a algo mucho más aterrador: refuerza la desconfianza en las instituciones que supuestamente mantienen la paz y el orden. El único que personalmente se la luce de manera negativa es el personaje de Chris Evans, haciendo de un lunático mercenario dispuesto a eliminar a policías, civiles y manzanas enteras en su intento de rechazar que Six puede tanto como él. Evans lo hace genial, pero Lloyd Hansen es demasiado extra.

Gosling lo toma todo con calma, manteniendo sus expresiones lo más pasivas posible en todo momento, aparte de dos escenas en las que rompe la máscara de Noh para guiñar un ojo a la sobrina adolescente de Fitzroy (Julia Butters), tomada como rehén por Hansen. Ese es un detalle barato de peligro infantil (aunque no peor que el de "No Time to Die") en un espacio cinematográfico mucho más serio, que es más fuerte cuando se sirven piezas de set internacionales y destrucciones masivas: el golpe de Bangkok, una extracción a gran altitud convertida en escape, el épico espectáculo en Praga y el ataque de locura en el Castillo croata, donde Six va eliminando a todos los mercenarios que buscan darle un tiro en la cabeza sin mucha dificultad aparente. "The Gray Man" logra esos cuatro momentos y se convierte en una película de acción memorable y hasta recomendable.


jueves, 18 de octubre de 2018

First Man

Cuenta la historia de la misión de la NASA que llevó al primer hombre a la luna, centrada en Neil Armstrong (interpretado por Ryan Gosling) y el periodo comprendido entre los años 1961 y 1969. (FILMAFFINITY)



Nadie puede asumir que los momentos históricos más memorables de la humanidad están completamente libres de dramatismo. Resultaría muy difícil creerlo, pues para lograr cosas maravillosas en este mundo, esto significa que hubo una importante inversión de vidas humanas, dinero y tiempo de preparación. El cine de Damien Chazelle siempre se ha enfocado en retratar como el éxito de una persona significa años de esfuerzo, caídas, tragedias y hasta muertes. Sus historias son humanas y se encargan de recordarlelo a la audiencia una y otra vez.

The First Man, la cuarta película dirigida por Damien Chazelle pero la primera que él no escribe, trata sobre la vida del primer hombre que estuvo físicamente en la Luna. La historia está narrada desde la perspectiva de Neil Armstrong, un piloto que, después de haber sido "castigado" por llevar su avión más allá de la atmósfera, decide aplicar a ser astronauta de la NASA. Allí, su vida cambia a un remolino de entrenamientos intensos, preparaciones mortales y la duda constante de si por fín podrán llevar a un hombre (estadounidense) a la Luna. En un lapso de ocho años, la vida de Armstrong se concentró en investigaciones, dramas familiares, vidas tronchadas y una misión que se podría considerar una de las más peligrosas de la humanidad.


Esta es la segunda vez que Damien Chazelle trabaja con Ryan Gosling, pero es obvio que la preparación no fue la misma: muy al contrario de todos los protagonistas que Chazelle ha llevado a la pantalla grande, Gosling se presenta como un personaje de muy pocas palabras pero con frustraciones internas que no se atreve a llorar a gritos. Encarna a un Neil Armstrong que prefirió callarse cada luto y que cada muerte representó para él un impulso a lograr su meta. El hecho de que la muerte de Karen significó el principal motor de Armstrong es un elemento muy poderoso y a la vez extremedamente depresivo, pues esto obliga al personaje a encerrarse en una burbuja donde nadie puede acceder, ni siquiera quien se supone es su soporte a través de los años. El personaje tiene un arco narrativo tan intenso y dramático que la escasez de sus palabras se responden con cada mirada y cada emoción que expresa. Gosling es sin duda un hombre de muchos talentos, y el hecho de llevar a Armstrong con un gesto que quizás muy pocas personas conocían podrá haber sido uno de sus mayores retos como actor, pero puede decir con satisfacción que lo logró con altura.

Por otro lado, Claire Foy brinda una Janet Armstrong (o Janet Shearon) presenta otro importante personaje de la historia, a quién no le dieron una medalla de honor, pero que se la merecía por ser la verdadera cabeza de la familia, y quién se encargó de mantener la familia unida, o por lo menos evitar que cayera a la deriva. Con la temprana muerte de la hija de los Armstrong, Claire Foy muestra una mujer que no se tragaba sus penas y que era la única que se atrevía a exigir lo justo para los demás. La química entre Foy y Gosling en estos personajes es simplemente divina, sobretodo por la manera tan emotiva en que se expresaban sus sentimientos. Se sienten como una pareja real, pero sobretodo como una pareja que se complementan hasta en sus silencios. El hecho de terminar la película con una imagen de la pareja, haciendo las paces (spoiler!) significa a la vez que los conflictos entre ellos eran finalmente solucionados.


Pero si la historia no saca a la audiencia de este planeta, seguro que la cinematografía y los efectos de sonido lo logran. La fotografía, realizada por el sueco Linus Sandgren (La la land), está caracterizada por primerísimos planos y cámaras en mano con movimientos sacudidos que crean la sensación de estar en cada nave en la que se sube Neil Armstrong. Lo que se propone este cinematógrafo, junto con el estilo fílmico de Chazelle, es una verdadera teletransportación de la audiencia, que logra ser complementada a la perfección por una banda sonora compuesta por Justin Hurwitz (también La la land) y efectos de sonido que sacaban a cualquiera de la atmósfera. Todos estos elementos juntos son un buen recordatorio de por qué hay que ver películas en el cine. Es una experiencia diferente y única.

Mi principal queja sobre esta película es el tiempo que se toma para desarrollar el suspenso. En muchas ocasiones resulta necesario, pero en momentos en que la humanidad ya sabe lo que va a ocurrir, parecen eternos e inagotables. Es casi esperando lo repetitivo, y al contrario de crear tensión, era más bien demasiado lento y a veces aburrido. Del mismo modo, la película omite escenas que quizás muchas personas de la audiencia esperaban ver, como el regreso de Apollo 11 al planeta Tierra.

A pesar de no haber sido escrita por el mismo Damien Chazelle, First Man no se aleja de lo que a él le gusta narrar. Es una historia sobre las batallas del ser humano para llegar al éxito, pero sobretodo es una historia sobre los conflictos internos de una persona que no logran ser completamente asimilados hasta que esta consigue un logro externo. Le hace honor a su género, al momento histórico y sobretodo al personaje reconocido, que no solo fue el primer hombre en caminar en la Luna, sino uno de los pocos que asumió el reto con mucha valentía.


jueves, 12 de octubre de 2017

Blade Runner 2049

Treinta años después de los eventos del primer film, un nuevo blade runner, K (Ryan Gosling) descubre un secreto largamente oculto que podría acabar con el caos que impera en la sociedad. El descubrimiento de K le lleva a iniciar la búsqueda de Rick Deckard (Harrison Ford), un blade runner al que se le perdió la pista hace 30 años. (FILMAFFINITY)



Una de mis mayores preocupaciones con el cine moderno son las secuelas, porque en su gran mayoría están precediendo a clásicos o películas taquilleras extremadamente exitosas, y en otras ocasiones están buscando alcanzar el éxito que sus antecesoras no lograron conseguir. Ambas situaciones son retantes, porque el camino para llegar a la meta de las taquillas y buena crítica no sólo dependerá en qué tanto varíe la imagen para impresionar al público.

Para mi gran decepción, Blade Runner 2049 no cumplió con las expectativas que el trailer y los comentarios de otras personas habían generado en mí. Y mi desencanto no tiene nada que ver con los aspectos técnicos que son los únicos atractivos de la película, para mi. Sino de toda la parte narrativa que la compone.


La historia se desarrolla 30 años después de que Rick Deckard desapareciera junto a Rachael, en una ciudad de Los Angeles devastada por la destrucción medioambiental, envuelta en el desequilibrio químico y consumida por las avanzadas tecnologías. El protagonista, conocido como K o Joe, es un replicante que trabaja y obedece los oficios de la policía local, ubicando y eliminando modelos de replicantes clandestinos más viejos. Después de acabar con uno de sus casos, encuentra por accidente una caja con huesos de una antigua replicante y un descubrimiento que podría "cambiar la sociedad humana y de replicantes como ya es conocida": esta mujer/replicante tuvo un bebé, lo cual era considerado imposible para ese grupo de seres. A partir de ese momento, Joe debe investigar quién fue, dónde está esa criatura, quién fue su padre y cómo esto cambiará al resto del mundo, si es que logra cambiarlo antes de que la película se acabe.

La situación que más me preocupa con esta trama es que sus personajes son apáticos. Y es injustificable que digan que lo son porque no son humanos reales y naturales, cuando en la historia del 1982 nos mostraron que tienen sentimientos y son capaces de sufrir.


Aún con que la película cuenta con actores de fuerte calibre, estos no lograron llenar las interpretaciones como debían: Joe o K (Ryan Gosling) fue un objeto sin sentimientos ni una muestra de interés, ni siquiera cuando creyó que él era ese bebé de replicante y humano; hay otros personajes que se ven muy sobreactuados y otros poco coordinados; el personaje de Jared Leto no le sacaron el provecho y el máximo de lo que sé que hubiese dado y lo convirtieron en un villano pasivo, otorgándole importancia a Luv (Sylvia Hoeks), quién es el único personaje que sí tiene un desarrollo, aun cuando su cambio no es tan notorio. La entrada de Harrison Ford le dio un poco de fuerza a los demás, pero su aparición no es hasta la segunda parte de la película, cuando el ritmo duerme a la mitad de la audiencia con un paso extremadamente lento para lo que en realidad prometía la historia.

La trama no deja de ser interesante, pero está narrada en un tono flojo, falto de carisma y de la intensidad que solamente fueron logradas en las escasas escenas de acción que tuvo. Incluso algunas de ellas no tuvieron la fuerza que ameritaban.


Si le otorgo puntos a favor de esa fotografía colorida que me da la sensación de un tiempo distópico aparentemente creíble, pues da esa tensión en su atmósfera nublada y dañada. A su vez, los efectos especiales de los vehículos, las armas y las tecnologías futuristas fueron otra novedad que lograron lo que quizás la primera Blade Runner intentó hacer (y que en cierta forma, también lo hizo de una manera increíble, en comparación a la fecha en que fue desarrollada). Otro aspecto que me compró fue la musicalización, compuesta por una banda sonora de violines que complementaban el suspenso que trataban de crear en cada escena de la película.

Blade Runner 2049 no es una secuela terrible, pero no es (para mi) una obra de arte, porque aunque haya cumplido con dar una impresionante cinematografía y un elenco envidiable, se queda corta en términos narrativos y de personajes, y tiene la decepcionante capacidad de dormir a su público, si no logra enbobarlo con los aspectos técnicos que sé que muchos les aplaudirán y no le darán importancia a lo que verdaderamente es importante cuando se hace una continuación de una película: darle sentido coherente y entretenido a su historia.