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miércoles, 15 de mayo de 2024

Crítica Cinéfila: Kingdom of the Planet of the Apes

Ambientada varias generaciones en el futuro tras el reinado de César, en la que los simios son la especie dominante que vive en armonía y los humanos se han visto reducidos a vivir en la sombra. Mientras un nuevo y tiránico líder simio construye su imperio, un joven simio emprende un angustioso viaje que le llevará a cuestionarse todo lo que sabe sobre el pasado y a tomar decisiones que definirán el futuro de simios y humanos por igual.



Qué apropiado que la franquicia “El planeta de los simios” siga evolucionando, a pesar de rodear siempre los mismos temas ineludibles de inhumanidad (incluso en un mundo posthumano) y el arma de doble filo del avance tecnológico. La exuberante y matizada “Kingdom of the Planet of the Apes” de Wes Ball puede carecer del alcance épico o el fervor revolucionario de las recientes películas de Matt Reeves que salvaron esta serie del hedor que la había afectado desde 2001, pero esta aventura bien mejorada aún logra aprovechar lo mejor de su legado, aunque en gran parte debido a su gran enfoque en las lecciones duramente reñidas que se han olvidado de él. 

Han pasado “muchas generaciones” desde que César unió a los simios en su lucha contra las milicias humanas que buscaban destruirlos, y los siglos de paz les han permitido comenzar a desarrollar una civilización en sus propios términos. Se han formado varias colonias en todo el continente, incluida una, el Clan del Águila, que ha dado forma a su cultura en torno a los rascacielos cubiertos de malezas que quedaron de los días del hombre (la visión verde y post-apocalíptica de la película del noroeste del Pacífico se siente como una vista previa de lo que vendrá en la segunda temporada de “The Last of Us”).

Jóvenes chimpancés como Noa (Owen Teague) escalan los edificios como un rito de iniciación, en busca del huevo de águila perfecto que puedan llevar a su aldea y criarlo como propio después de que eclosione. La única regla: los chimpancés siempre tienen que dejar al menos un huevo en los nidos que roban, asegurando que el crecimiento de su especie no se produzca a expensas total de otra. 

Es bastante fácil para el Clan del Águila vivir en paz con el resto del reino animal; los simios están firmemente en la cima de la cadena alimentaria y las amenazas a su supervivencia son pocas y espaciadas. Los humanos todavía existen, pero sus mentes están tan disminuidas por los efectos negativos del virus que hizo a los monos más inteligentes; la tribu de Noa se refiere a ellos como "ecos". El Clan del Águila es un grupo curioso más interesado en construir aviarios que en armas, pero ni siquiera sus mayores parecen saber mucho sobre el mundo que los rodea. Quizás sea una elección deliberada. Quizás ese sea su propio tipo de sabiduría. 

La tribu de Noa son perfectos inocentes (al menos en el sentido bíblico), pero el "progreso" es una fuerza corruptora a la que ninguna especie inteligente ha sobrevivido ilesa, y hay un simio que acaba de descubrir el fuego. O peor: picanas eléctricas para ganado. Convencido de que es la segunda venida, ese simio se hace llamar Proximus César (Kevin Durand bullicioso pero aterradoramente controlado, cuyo personaje demuestra que incluso los monos están obsesionados con el Imperio Romano), y cuando sus fuerzas queman la aldea de Noa y secuestran a todos los chimpancés, nuestro joven héroe protegido se ve obligado a viajar mucho más allá de donde el Clan del Águila se atreve para rescatarlos: una búsqueda corta pero llena de acontecimientos que le enseñará mucho sobre el mundo en general. 

Tenga en cuenta que cuando digo "corto" me refiero más a la distancia recorrida que al tiempo que tarda Noa en llegar a su destino. Con una duración pausada de 145 minutos, “Kingdom of the Planet of the Apes” es en realidad la entrega más larga de su franquicia, y la película de Ball, escrita por el guionista de “War of the Worlds”, Josh Friedman, aprovecha ese tiempo al desarrollar el conflicto filosófico que consumirá esta historia una vez que finalmente llegue a la impresionante base de Proximus (un buque petrolero varado al pie de una enorme e impenetrable bóveda cuyo contenido podría permitir a los simios salvar varios milenios de avances tecnológicos en un abrir y cerrar de ojos). Hay algunas ráfagas de acción dispersas y desgarradoras a lo largo del camino, mientras Noa es perseguido por los agresivos soldados de infantería de Proximus dondequiera que vaya, pero su breve aventura está menos definida por el peligro que por el descubrimiento. 

El primero de esos descubrimientos es un amable orangután que vive en una terminal de aeropuerto. Su nombre es Raka, interpretado por Peter Macon (está perfectamente a la altura del excelente trabajo de Karin Konoval como Maurice en las películas de Reeves) y estudia las enseñanzas originales de César de que "el mono no atacará a los simios" de una manera que completa la canonización del difunto mono como una figura simia de Cristo. Por encima de todo, el erudito Raka proporciona un contraste convincente para Mae (Freya Allan), una chica humana aparentemente salvaje, tan hambrienta que sigue los pasos de Noa para comerse las migajas de pan que deja atrás en su camino. Su presencia desencadena un escepticismo que Noa nunca supo que era capaz de hacer, y “Kingdom of the Planet of the Apes” extrae lo mejor de su tensión ambiental de la sutil desconfianza que hierve a fuego lento entre ellos. 

Ya no sorprende que las herramientas de captura de interpretación sean capaces de representar personajes tan bien sombreados, o que actores hábiles como Teague y Durand tengan suficiente confianza en el proceso para brindarle a Wētā todos los datos que sus magos de efectos especiales necesitan para hacer que el público olvide. No estamos viendo simios reales, pero aún así es demasiado creíble para convencerse que estamos viéndolos en una película que los usa para contar una historia relativamente contenida, extrayendo gran parte de su drama de los primeros planos. Es probable que James Cameron siempre esté en su propia liga cuando se trata de estas cosas, pero "Kingdom of the Planet of the Apes" no tiene el beneficio de tener lugar en un mundo alienígena con héroes alienígenas. 

De hecho, la película de menor escala de Ball no tendría nada que redimir si no lograra vendernos el cálculo emocional que tiene lugar detrás de los ojos de Noa cuando llega al campo de trabajo de Proximus y considera qué es lo mejor para el futuro de su especie. Pero la fe del director en los dispositivos modernos es bien recompensada, en la medida en que agrega un rico matiz metatextual a una historia que ve incluso la tecnología aparentemente más benigna por su potencial como arma. 

Esa ambivalencia se refleja en la elección de un antagonista en el guión, ya que Proximus, hambriento de poder, no es solo un bruto egoísta que domina a cualquiera que considere inferior y se complace en tratar a las personas de la misma manera que alguna vez trataron a los simios. De hecho, es un fanático de los humanos, hasta el punto de que mantiene a William H. Macy cerca para que le lea novelas de Kurt Vonnegut y lo ayude a aprender lo que pueda sobre la antigua grandeza de nuestra especie. Proximus es un estudiante de historia, simplemente le falta la perspectiva para apreciar cómo tiende a repetirse, o para entender por qué armar a su tribu hasta los dientes podría no ser la mejor manera de cumplir la promesa de que “los simios juntos son fuertes”. 

Y, sin embargo, “Kingdom of the Planet of the Apes” es un viaje cerebral gratificante debido a su negativa a avergonzar a su villano u ofrecer una alternativa clara para los simios obligados a servir a su merced. Por muy emocionante y coherente que pueda ser su final anegado, la película de Ball infunde una sensación palpable de lamento incluso en los momentos de esperanza más enfáticos de esta historia, ya que el surgimiento de Noa como un héroe capaz de rescatar a su clan, y tal vez a toda su especie, es siempre compensado por la sensación de que la única manera responsable de traer a los simios al futuro sería asegurarse de que permanezcan atrapados en el pasado. 

Esto está muy lejos del éxito de taquilla de emoción de un minuto que su fecha de estreno temprana de “verano” podría hacerle esperar, y el patetismo simplemente no es tan profundo como al final de la trilogía de Reeves, pero los momentos finales de la película de Ball hacen fácil imaginar que sus secuelas podrían alcanzar niveles similares en altura dramática. Esas son noticias siniestras para la última generación de personajes de esta franquicia, pero información alentadora para cualquiera que pueda apreciar la disonancia cognitiva de una película de “Planet of the Apes” que te deja con una renovada sensación de esperanza para el mañana.


viernes, 19 de agosto de 2022

Crítica Cinéfila: Prey

Ambientada hace 300 años en la Nación Comanche. Naru es una joven guerrera, feroz y altamente hábil, que se crió a la sombra de algunos de los cazadores más legendarios que deambulan por las Grandes Llanuras. Cuando el peligro amenaza su campamento, se dispone a proteger a su gente. La presa a la que acecha y, en última instancia, se enfrenta, resulta ser un depredador alienígena evolucionado con un arsenal técnicamente avanzado, lo que deriva en un enfrentamiento cruel y aterrador entre los dos adversarios. 



Incitar nueva vida a una franquicia popular que ya ha pasado por largas décadas a menudo se considera un intento fallido. No solo puede resultar difícil recuperar la misma magia circunstancial que provocó que la primera salida fuera tan exitosa, sino que es aún más difícil construir un mundo existente cuanto más profundo te adentras en él sin correr el riesgo de caer en clichés y afectar el terreno narrativo que ya construyó esta con tanto esfuerzo. Afortunadamente, el director Dan Trachtenberg y el guionista Patrick Aison han roto esa expectativa errante con "Prey", que expande el mundo de la franquicia Predator de Jim y John Thomas no continuando hacia adelante de manera lineal, sino volviendo hasta el principio, mucho antes de que ocurran los acontecimientos de la película de 1987. El resultado es un thriller de acción tenso y atractivo que nos pide que le pedirá a la audiencia que se pregunte exactamente cuál de los protagonistas ha asumido realmente el papel del Depredador esta vez, y cuál podría encontrarse en desventaja en un territorio desconocido y potencialmente hostil.

Si bien Prey es una especie de historia de origen para su alienígena titular, también es una trama sobre el intento de Predator (Dane DiLiegro) por vigilar el nuevo mundo en el que ha sido abandonado y así mismo se posiciona en el primer lugar de la selección natural en su forma más sangrienta; también funciona únicamente en el nivel de ser un viaje de madurez para su heroína. Naru, interpretada por la conmovedora e hipnótica Amber Midthunder, es una joven miembro de una tribu comanche que busca desafiar la posición en la que ha sido asignada como recolectora por defecto de su género; en cambio, tiene sueños de convertirse en cazadora, atrapar los cazadores salvajes y defender a su tribu contra peligros externos al igual que su hermano mayor.

Se ha encontrado con escepticismo y resistencia no solo de los otros cazadores masculinos, sino también de su propia madre, que quiere que use las armas a su disposición para recoger varias hierbas y plantas para una variedad de fines medicinales. Irónicamente, es el conocimiento de Naru tanto de la caza como de la recolección de recursos lo que más tarde demuestra darle una ventaja sobre algunos de los hombres de su tribu, incluso aquellos que se enorgullecen de ser los mejores cuando se trata de derribar presas en sus miras. Sin embargo, a pesar de sus detractores, Taabe solo apoya las ambiciones de su hermana pequeña, y la relación entre los hermanos termina convirtiéndose en uno de los mejores presentadores emocionales de la película, representada por actuaciones igualmente fuertes de Midthunder y Beavers a través de cada escena que comparten juntos.

Por encima de toda la dinámica atractiva de la película, esta película es de Midthunder, y demuestra ser más que experta en este mundo de supervivencia robusto y a menudo cruel, sino también tener una pista digna de apoyar hasta que llegue la confrontación final. Si bien podría parecer que Naru está intentando lo imposible al enfrentarse al Depredador, un guerrero extraterrestre con más de unas pocas superioridades tecnológicas en el departamento de armas, el guión de Prey hace el movimiento inteligente de dejar que el conocimiento de Naru le dé la ventaja. Ella sabe que en realidad no puede luchar contra este enemigo en un combate cuerpo a cuerpo directo, por lo que busca en lo que puede confiar: su familiaridad con esta tierra y cómo usarla para su beneficio en la lucha contra alguien más grande, más fuerte y mejor equipado. En esta precuela de Predator, es absolutamente un caso de cerebros contra fuerza, pero las formas en que Naru ejerce su propio poder subestimado conducen a algunas de las piezas de acción más emocionantes de toda la película.

Las películas anteriores de Predator han dado menos esfuerzo a detenerse en la motivación interna de estos invasores alienígenas y han permitido mucho más tiempo frente a la pantalla a cuántas explosiones se pueden empaquetar en un lapso de dos horas. Prey, en comparación, se siente como el primer caso en mucho tiempo que realmente se centra en la filosofía del Depredador como personaje, y hay un terror que se deriva de la comprensión de que su mentalidad está impulsada singularmente por un instinto: ser el superior de todas las razas. En sus primeros días en este nuevo planeta, el Depredador parece estar completamente centrado en descubrir qué, o quién, podría representar la mayor amenaza para él, y adapta su estrategia de caza en consecuencia. No está interesado en atacar a víctimas totalmente indefensas, o a alguien que ha sido colgado con la clara intención de sacarlo de la clandestinidad. Una vez que se nos da una pista sobre el hecho de que el Depredador solo está interesado en acabar con lo que él ve como competencia, la pregunta es: ¿quién está cazando a quién en este momento?

Más allá de un guión que permite echar una visión aún más profunda del código moral del principal antagonista, Prey es una película que utiliza cada parte de su entorno natural para crear imágenes llamativas como las representa el director de fotografía Jeff Cutter. Una escena de lucha que tiene lugar dentro de un bosque en llamas, un entorno medio oscurecido por el humo y la ceniza, evoca una excelente sensación de aprensión, ya que los objetivos del Depredador esperan con aliento tembloroso para el momento en que saltará de los árboles esqueléticos y comenzará a cortarlos a cintas. Cuando se combina eso con algunas de las coreografías de acrobacias más excelentes comprometidas con la pantalla, Prey logra disparar en todos los cilindros, no solo a nivel físico, sino también recordando continuamente las mayores emociones que se desarrollan en cada escena. En un entorno en el que un movimiento equivocado podría resultar en que tu enemigo tenga la ventaja, lo que está en juego literalmente no podría ser mayor, pero también son el medio perfecto a través del cual nuestra ventaja puede duplicar lo que es capaz de hacer, ya que Naru literalmente lucha con uñas y dientes (y con su leal perro Sarii a su lado, interpretado por un actor can

Prey trabaja de manera concluyente llevando la franquicia Predator a lo básico, eliminando gran parte de la tecnología y las explosiones gigantes a favor de centrarse en una narrativa de lucha y triunfo impulsada por los personajes. No significa que esta película escatime en la acción, ni mucho menos, sino que también es una prueba de lo buenas que pueden ser estas historias a menor escala. A veces, el verdadero poder no se trata de cuántas herramientas avanzadas tiene en su arsenal; a veces, es tan fundamental como saber de la tierra de la que proviene y cómo hacer de esa el arma más letal. Sin duda, esta es una de las mejores películas de acción del año hasta ahora, y una de las mejores películas de Predator desde la primera.


viernes, 11 de marzo de 2022

Crítica Cinéfila: Texas Chainsaw Massacre

Melody (Sarah Yarkin), su hermana adolescente Lila (Elsie Fisher) y sus amigos Dante (Jacob Latimore) y Ruth (Nell Hudson) viajan al remoto pueblo de Harlow (Texas) para montar un negocio muy idealista. Pero su sueño se convierte en una auténtica pesadilla cuando molestan sin querer a Leatherface, el desquiciado asesino en serie cuyo sangriento legado sigue acechando a los habitantes de la zona, entre ellos Sally Hardesty (Olwen Fouéré), la única superviviente de su masacre de 1973, decidida a vengarse a muerte.



Cuando pienso en la Masacre de Texas, la gentrificación, las redes sociales y el capitalismo no son las palabras que me vienen a la mente. Sin embargo, por alguna extraña razón, el director David Blue García y el guionista Chris Thomas Delvin decidieron unir todos estos elementos para crear la primera entrada en mi lista de lo peor visto en el año. Esta película sin lógica está protagonizada por Sarah Yarkin, Elsie Fisher y Mark Burnham como el slasher de Leatherface. Los actores hacen todo lo posible para navegar por un guión desafortunado, pero nada puede evitar que esta película de Netflix se derrumbe bajo el peso de su irracionalidad.

Tres empresarios millenials de Austin, Dante (Jacob Latimore), Ruth (Nell Hudson) y Melody (Yarkin), y su hermana pequeña Lila (Fisher) viajan a Harlow, Texas, con la esperanza de cumplir su sueño de crear un entorno de trabajo. Estas personas conocen muy bien la historia de la ciudad, pero dado que es una ciudad fantasma y Leatherface (Burnham) no ha matado en años, pensaron que este era un gran lugar para trabajar y ganar dinero. 

El grupo también tiene banqueros e inversionistas en camino a la ciudad que están interesados ​​en comprar el espacio. Pero todo se echa a perder cuando Melody y Dante ingresan al edificio que compraron (el orfanato de la ciudad), y se encuentran con que está habitado por la Sra. Mc (Alice Krige), que vive con Leatherface y lo mantiene bajo control. Ninguno de ellos sabe que el hombre que vive con ella es un asesino, por lo que bajaron la guardia: gran error. 

Dante le pregunta a la mujer por qué está allí. La Sra. Mc afirma que todavía tiene la escritura del lugar y que es de su propiedad. Ella trata de defender su caso, pero los jóvenes simplemente no la escuchan. Todo el estrés lleva a la anciana a sufrir un infarto. Ahora todos están preocupados por la muerte de la mujer, por lo que Ruth decide cabalgar con ella y el asesino de la motosierra hasta el hospital, con la esperanza de que sobreviva para que su conciencia esté tranquila. Bueno, ocurre lo obvio, lo cual activa el alma asesina de Leatherface, quien ahora busca venganza contra las personas que le provocaron un infarto a su tutora.

Texas Chainsaw Massacre 2022 es una secuela directa de la película de 1974. Hay ocho películas entre la original y esta secuela, por lo que no está claro si se trata de un retcon u otro intento de despertar una franquicia que nunca debió convertirse en franquicia y solo quedarse con la original. Sally (Olwen Fouéré), el personaje que sobrevivió a la primera película, aparece en esta y se mueve, actúa e incluso se viste como Laurie Strode de las películas modernas de Halloween. Ella no construye un puente entre el pasado y el futuro como lo hace Strode, por lo que el intento de revivir al personaje es un fracaso.

También hay algo extraño en Lila, que sufre de trastorno de estrés postraumático debido a que fue sobreviviente de un tiroteo que ocurrió en su escuela. Con esta información, el guión de Delvin intenta conjurar latidos emocionales al decir algo sobre la resiliencia y la supervivencia frente a la muerte. Pero, ¿esta historia necesitaba una víctima de un tiroteo de escuela para ayudar a transmitir ese punto? No agrega nada a la historia, lo cual es trágico porque Fisher es una gran actriz joven que se merece algo mejor. En la mayoría de las escenas, ni siquiera está actuando y, en cambio, pasa la mayor parte de la película corriendo del asesino. Lo entiendo: Fisher quiere deshacerse de la imagen de chica de al lado que invocó en Eight Grade de Bo Burnham, pero ¿de esta manera... en serio? 

Cada arquetipo de terror en el libro se ejecuta a lo largo de una película que está llena de sobrecarga slasher. Las personas tropiezan y caen en el momento justo, se quedan sin siquiera tratar de evitar sus propios asesinatos, las personas sobreviven a lo imposible y las heroínas principales son salvadas por el destino cada vez que están en problemas. Muchas películas de terror están llenas de arquetipos, pero persisten porque están bien retratadas e incluyen personajes atractivos. Desafortunadamente, no encontrarás nada de eso aquí.

Texas Chainsaw Massacre 2022 es otra víctima de convertir una historia ya establecida en una vaca lechera nostálgica. El verdadero horror aquí es la modernización del contenido mediante la fusión de las redes sociales, los problemas sociales y las palabras de moda de Twitter de una manera descuidada que dificulta aferrarse a algo sustancial. Por lo tanto, reduce el peso de la historia en lugar de agregar a su legado. La película no contiene esa sensación de terror como la película de 1974, y aunque no es tan sombría, la película de 2003 es hasta más divertida. Esta película es solo una prueba más del estado actual del cine gringo donde Hollywood crea contenido que los fanáticos no pidieron y luego espera que lo reciban con los brazos abiertos.


sábado, 8 de junio de 2019

Crónicas de California: Creando una Franquicia (Parte 2)


Cuando comencé a idear esta serie, mi principal enfoque fue alejarme de cualquier aspecto de la realidad que la ha inspirado, con excepción del personaje de Leo (quién representa a mi abuelo). Como dije en mi post anterior, mi abuelo no tuvo 100 hijos, pero el señor está muy orgulloso de todos los que sí procreó. Los anuncia con orgullo, incluyendo mi mamasita. Y es algo que quiero destacar mucho a lo largo de la historia... pero dado que esto es apenas el piloto de la historia, sabía que no lo mostraría a él. Y debía enfocarme en otros personajes.

Esto es Route 100. 

Josephine es una joven que ha crecido toda su vida pensando que es hija única. Y al tener una niñez tan solitaria, eso la convirtió en una mujer introvertida, con una incomodidad increíble a estar frente a cámaras, y que solo disfruta la compañía de su madre y su hija. El hecho de trabajar desde casa hace que salir de su casa sea tarea difícil. Ultimamente, cada vez que sale de casa, es confundida de manera bien indecente por hombres que la llaman "Melissa Champagne". Y un día, cansada de estos encontronazos, decide seguirle la corriente a dos hombres, y averigua la dirección de Melissa para finalmente confrontarla, o por lo menos descubrir si de verdad son tan parecidas, sin esperarse que va a descubrir mucho más que eso.

Duré 2 meses reescribiendo el guión, pues a pesar de tan solo ser 8 páginas, quería captar muchos aspectos: la personalidad de Josephine, su contraste con Melissa, su punto de vista sobre la situación a nivel general y las dudas hacia su madre, si sabría sobre el pasado de su padre. También me tomé mi tiempo construyendo los diálogos, pues es una comedia negra para sentir la incomodidad y confusiones de Josephine. Es un estilo inspirado en How I Met your Mother y My Name is Earl.

El siguiente paso fue la audición. No solo necesitaba personas que estuvieran dispuestas a cumplir con los personajes que había creado, sino también buscaba personas que de verdad pareciesen familia, o por lo menos que tuviesen facciones similares. Y después de 4 horas de casting, encontré las perfectas Josephine y Melissa. Los ensayos fueron parte de mis momentos favoritos, pues comprobaba la buena decisión que había tomado a nivel general. 

Además de los ensayos, la preproducción constó de tres grandes partes: la creación de los posters para la producción de diseño, scouting de locaciones y vestuario para el rodaje. Todo fluyó de manera impresionante (incluyendo los posters, de los cuales todavía conservo uno). La locación fue lo más complejo, la cual encontré a último momento, pero justo a tiempo antes de que tuviese un ataque de nervios. Y la sesión de fotos fue mi parte favorita; Paula es el tipo de actriz que se deja guiar y acepta lo que le indicas sin peros ni objeciones, tanto en poses como en vestimentas.

Fueron dos días de rodaje, trabajando con un crew que era 75% hispano y 65% femenino. Me sentía en mis aguas. Así como me lo demostraron en las audiciones y ensayos, los actores cumplieron con su parte. Con lo único que parecía que iba a perder la paciencia fácilmente era con los sonidos de los lugares, que si un perro, o una persona hablando por teléfono o un niño montando skateboard... Nada más me faltaba cerrar la calle y pedirle que hicieran silencio hasta a los pajaritos.

Luego de grabar, fueron 4 meses en post-producción, editando, corrigiendo el color y cambiando las escenas del orden original. La música fue compuesta por una amiga dominicana, Elaine Lizardo, a quien conocí a través del Consulado Dominicano en LA. Y después de mucho pensarlo, lo que originalmente eran seis escenas, terminó siendo 4 escenas, con la intención de dejar al público con la curiosidad de saber qué pasará luego.


La historia toma lugar en Los Angeles, con el plan de que viajaría alrededor de Estados Unidos, conociendo más sobre el pasado del padre de Josephine y los tantos hermanos que tendrá que conocer en cada ciudad y Estado. Pero después de mucho pensarlo, he decidido que la historia tiene más sentido (y facilidad) si sucede en República Dominicana. Por lo que, el piloto original se volverá a grabar. 

¿Qué sigue? Bueno, ya hay 10 guiones escritos de la primera temporada, así que lo que queda es producir y grabar. Pero, aunque no lo crean, ya hay otras componentes de mi franquicia en camino. Entérate en la próxima parte.


jueves, 23 de mayo de 2019

Crítica Cinéfila: John Wick, Chapter 3

John Wick (Keanu Reeves) regresa a la acción, solo que esta vez con una recompensa de 14 millones de dólares sobre su cabeza y con un ejército de mercenarios intentando darle caza. Tras asesinar a uno de los miembros del gremio de asesinos al que pertenecía, Wick es expulsado de la organización, pasando a convertirse en el centro de atención de multitud de asesinos a sueldo que esperan detrás de cada esquina para tratar de deshacerse de él.



Hace una semana decidí ver las primeras dos películas de John Wick, las cuales nunca había visto. Antes de verlas, me preguntaba por qué nunca me interesé en verlas si siempre he pensado que Keanu Reeves es el actor perfecto para las películas de acción, sobretodo por el contraste que hay entre lo que está pasando alrededor y su gestualidad despistada que crea ironía tras la audiencia es testigo de sus buenos trucos de Kungfu. Pero después de ver las tres películas una detrás de otra, puedo explicar en pocas palabras qué fue lo que nunca nada verdaderamente me llamó: el exceso de violencia y muertes que había en una simple escena de acción. Y no me malinterpreten, seguro es la trama perfecta para los verdaderos amantes de este tipo de películas.

La película inicia en el preciso momento donde John Wick quedó: con apenas una hora para que fuese oficialmente excomunicado y convirtiéndose en el objetivo de muchos otros asesinos alrededor del mundo, con la idea de que quien asesine a Wick recibirá una recompensa de 14 millones de dólares. Sin embargo, no importa el estilo o las armas que los acompañen, John Wick es la peor pesadilla del Boogeyman, definitivamente un desafio de vida o muerte para cualquier otro que crea tener la suficiente capacidad de acabar con John Wick. Y así como en otras ocasiones, la historia demuestra secuencias de batalla, de todos contra la cabeza de John.


Al verse en una situación que, según él, le costará la vida, John decide regresar al hogar donde lo entrenaron para convertirse en quién hoy es, donde finalmente se reencontrará con la matriarca (Anjelica Huston) a quién le pide que le otorgue su último ticket de ida, pidiendo ser transportado a Casablanca. Mientras tanto, una árbitra del High Table (Asia Kate Dillon) se presenta en Nueva York, visitando a aquellos que ayudaron a John Wick, advirtiéndoles que ellos también correrán las consecuencias, al mismo tiempo que recluta a Zero (Mark Dacascos) y sus seguidores, para castigar a los colaboradores del escape de John Wick. 

Esta tercera película recoge toda la violencia que ya se había visto, y la triplica al punto de que a la misma audiencia le duelan los golpes, cuchilladas y hasta balazos. Con un total de 8 importantes secuencias de pelea, se podría hacer un aproximado de más de 170 personas que fueron asesinadas por John Wick a lo largo de la historia. Entre cuchillos, disparos, perros desgarrando miembros y caballos descontrolados, aquí se muestra otro nivel de creatividad para las famosas muertes que John Wick deja en su camino. Finalmente superó la historia del lapiz con la enciclopedia antigua que mató a su primera víctima. Pero esto es lo que verdaderamente hace especial a la trama. No se trata ya de que tan rápido saldrá de la situación, sino que tan creativas serán las muertes. 

Y al parecer, los guionistas involucrados en el proyecto quisieron concentrarse en estos, decidiendo mantener la misma estructura narrativa que ya se ha visto desde hace mucho tiempo: John está en peligro, va por ayuda, pelea contra un grupo, regresa al Continental y se toma una copa con uno de sus propios enemigos, tiene toda una escena preparando su armamento, pelea final en la que su vida corre peligro y no se sabe si logrará salir con vida... y lo peor no es que incluyan cada una de las mismas escenas en todas las películas de esta franquicia, sino que hasta el orden parezca el mismo, dando una visión bien predecible de cómo terminará la historia. Quizás el climax puede ser inesperado, pero eso no le quita que las primeras dos horas de la historia estaban marcadas con sus antecesoras.


Algunos aspectos impresionantes fueron la inclusión de una asesina femenina, con Halle Berry interpretando a Sophia, quien le debía un favor a John Wick y decide pagarlo ayudándole a conseguir el camino hacia los ancianos del High Table que podrían perdonarle la vida a Wick. Berry se acompaña de dos canibales que no solo la hacen lucir sino que se comportan en un arma casi imposible de olvidar, quienes estaban muy entrenados para reconocer cual es el punto débil para matar a alguien. Así también se presta aún más atención al personaje de Winston y Charon, quienes no solo se unen a John Wick para ir en contra del High Table, sino también demuestran sus capacidades para negociar sus propias vidas y demostrar que son más que dos supervisores de un hotel para asesinos.

Es importante destacar una vez más la preparación física y dedicación de Keanu Reeves en el papel de John Wick. Sin embargo, y a pesar de que la película lleva su nombre, es imposible no darse cuenta cómo la importancia del personaje pierde valor a partir de un punto de la historia. Ya no se trata de que John Wick está tratando de evitar de que maten a Winston y así mismo, sino que se comporta como un personaje secundario, donde ya no tiene un objetivo en específico ni está tratando de resolver el conflicto, sino que simplemente está peleando hasta que las balas y los cuchillos se agoten. Y quizás haya sido a propósito, con la visión de otorgar una cuarta entrega donde el personaje se vengará de lo que no pudo evitar en esta película, pero la manera en que toman esta decisión hacen que el personaje pierda valor narrativo y creativo, algo que había logrado mantener en sus anteriores entregas.

John Wick: Chapter 3 es una película interesante y agresiva, que vuelve a enseñar una temática conocida muy bien por los fanáticos, pero con el plan de darle una conclusión diferente a John Wick. Ya se supone que rompe con su interés de seguir las reglas, ya es tiempo que este asesino intocable pueda crear sus propias reglas y tumbar del trono a quienes creyeron que podían acabar con él. Si él puede matar a alguien con un libro, todo es posible en esta vida.


domingo, 19 de mayo de 2019

Crónicas de California: 5 pasos para crear una franquicia


Este año, importantes franquicias cierran capítulos: Marvel concluye la étapa de los Avengers originales, Lucasfilm termina la tercera (y última) trilogía de Star Wars, y Game of Thrones presenta su último episodio. Es una época emotiva para muchos geeks, imagino. Pero, a la vez, son tiempos cruciales para productoras que, independientemente de que tan grande o pequeñas sean, pueden abrirse a caminos con propuestas de franquicia.

Como les había comentado antes en "Creando una Franquicia (parte 1)", ya he comenzado a crear mi propuesta de franquicia. Lo interesante de mi idea es que no es ciencia ficción, ni fantasía ni de acción, porque si algo he aprendido en todos estos años leyendo comics, jugando videojuegos y viendo películas que parten o surgen de una franquicia, es que no hay un género en específico: lo importante es tener una idea.

Hoy les comparto cinco pasos que podrían ayudarte a crear tu propia franquicia:

1. Encuentra o crea una idea original y propia que pueda ser llevada a diferentes medios.
Una franquicia es una propiedad que se distribuye en más de tres plataformas. Ya sea comics, libros, series de televisión, videojuegos, entre otros. La meta con esto es que la franquicia se multiplique y diversifique para que pueda llegar a más de un tipo de audiencia. El mejor ejemplo es Star Wars. Pero antes de pensar en cuantos medios, piensa muy bien cual es el IP que quieres crear, que género sería, qué tiene de especial, cuál es su tipo de audiencia.

2. Registra la idea como propia, de modo que puedas proteger todo lo que se relaciona a ella.
¡Esto es muy importante! Antes de que la hagas pública, protégela. Las ideas no son material suficiente para poder hacerle registro de derechos de autor, pero si has escrito un guión, novela o comic, regístralo y protégelo. Lo mismo sucede si has hecho una especie de biblia, donde hables del mundo, los personajes y las opciones de medios. Nunca creas que estará completamente protegido con la contraseña de tu computadora.

3. Determina cual será el primer medio con el que introducirás esa idea.
Todo depende del concepto que tengas, pero lo mejor es determinar con cual medio presentarás el universo de tu franquicia, pues ahí es que también determinas si se seguirá a un determinado personaje en distintas plataformas, pero que en esta ocasión, representa el protagonista del universo de tu franquicia. No hay un medio primordial. Algunos comienzan a través de comics (como Marvel), otros comienzan en videojuegos (como Pokemon) y otros salen de libros (como Harry Potter).

4. Crea un mundo o universo que corresponda a las historias que contarás.
Cuando hablo de universo, no me refiero a otra galaxia u otro planeta, es básicamente desglosar las reglas e ideales de donde tu franquicia toma lugar. Puede ser en un futuro distópico (como en Handmaid's Tale o Hunger Games), en un presente de espias (Fast and Furious o 007) o en un pasado no tan lejano (como Back to the Future) que toman lugar en el planeta Tierra, pero sucede en épocas distintas, situaciones bien específicas y estatutos que determinan como la población se comporta con respecto a esta historia. Lo importante es que es (luego publico otro artículo sobre cómo crear un universo).

5. Crea personajes que vayan a estar en diferentes aspectos o en toda la franquicia. 
Esto también es fundamental, pues la mayoría de las franquicias parten de un protagonista que será el cambio del universo donde la historia toma lugar. Lo importante es crear no uno sino varios personajes que vayan a representar diversos aspectos de tu franquicia y a quienes se seguirá en más de un medio. Los mejores ejemplos son Harry Potter, Buffy the Vampire Slayer y Jason Bourne.

Ahora... una vez ya tengas estos cinco pasos, ¿qué debes hacer? Comienza a crear contenido para tu franquicia. Y no pierdas mucho tiempo. No sabes quién más podría estar desarrollando la idea que ya tienes.

viernes, 10 de mayo de 2019

Crítica Cinéfila: Pokémon Detective Pikachu

Cuando el gran detective privado Harry Goodman desaparece misteriosamente; Tim, su hijo de 21 años, debe averiguar qué sucedió. En la investigación lo ayuda el antiguo compañero Pokémon de Harry, el Detective Pikachu: un super detective adorable y ocurrente que se asombra incluso a sí mismo.



Mi generación creció con una de mejores franquicias creadas: los pokémon, criaturas ficticias que, dependiendo de la especie o el tipo, pueden tener rasgos físicos parecidos a animales, plantas, rocas, fantasmas, o incluso humanos; poseen poderes fantásticos que pueden utilizar para atacar, defenderse o cumplir sus necesidades. Yo crecí siguiendo la serie, viendo la película animada, jugando el videojuego y coleccionando las cartas de ataque, una completa geek. Por eso, cuando anunciaron Detective Pikachu, mi reacción fue similar a cuando anunciaban un nuevo episodio de la serie: me emocioné con mucha honestidad. Pero mi emoción segó los indicios de que la película no sería tan maravillosa.

Detective Pikachu inicia con un accidente. Alguien ha sido atacado por Mewtwo, uno de los pokémones más poderosos, y el único creado por manipulación genética. La historia transiciona a enfocarse en Tim, un joven que nunca ha podido conectar con pokémones, a pesar de que cuando era niño soñaba con ser parte de los campeonatos. Pero la llamada sobre la muerte de su padre hace que Tim vaya a Ryme City, una metrópolis poblada entre los lazos de humanos y Pokémon por igual. Allí conoce a Pikachu, quién alguna vez perteneció a su padre, Harry Goodman, y puede comunicarse con Tim, a pesar de que los demás no entienden lo que dice el Pokemon. Pikachu insiste que Harry sigue vivo y deben encontrarlo. Pero para esto, deberán convertirse en detectives y rastrear los últimos pasos de Goodman antes de que fuese atacado.


Uno de los aspectos más interesantes de la franquicia de Pokemon es que educan a la audiencia sobre la conexión que existe entre un humano y un pokemon, quienes se pueden comunicar de manera particular mientras que los demás no entienden lo que estos dicen. En Detective Pikachu, la audiencia es testigo de cómo es posible esta comunicación. La forma en que Pikachu y Tim se comunican parecería como si dos humanos estuviesen hablando; sin embargo, queda la interrogante de que este pokemon ya está asociado a una persona por lo que resulta extraño que pueda entenderse con Tim (ya después se revela por qué Tim lo podía entender). 

Pero no es solo la comunicación entre Tim y Pikachu lo que ayuda a que su línea de la historia funcione; en realidad, la honesta química entre los personajes es lo que logra un mejor entendimiento de su relación y los diferentes obstáculos que pasarán entre ellos. Esto no ocurre con el resto de los personajes, quienes entre relaciones forzadas o vacías, parecen no aportar mucho a la historia. Si elimináramos al resto de los humanos, y solo dejáramos a los pokemon, Tim y Pikachu hubiesen resuelto el caso perfectamente. Del mismo modo, los personajes secundarios se sienten sobreactuados, con exageraciones inesperadas por querer demostrar la personalidad de cada uno.

La culpa la tiene el guión, que se enfocó en la desaparición de Harry, y se olvidó de las subtramas. Tim no habla de por qué no se convirtió en entrenador pokémon o por qué nunca trató de conectar con uno; Lucy nunca explica cómo comenzó su propia investigación; ya se sabía quien era el antagonista, a pesar de sus muchos intentos de enfocarse en otra persona. Y así mismo, algunas secuencias se sentían apresuradas de manera innecesaria, los chistes no funcionaban, y las resoluciones son poco creíbles, y no le dan tiempo a la audiencia a digerir lo que acaba de pasar en el climax.


Pero hay un aspecto que verdaderamente no ayudó a la película: los efectos CGI. Aunque los pokémon se veían increíbles cuando estaban en pantalla de manera individual, cuando iban en manadas y hasta en dúos, era muy claro el uso de efectos especiales. La computación no ayudaba para nada y a pesar de lo bien diseñados que se veían cada una de las criaturas, era muy claro que solo fue un efecto de postproducción. El único que se ve increíblemente real es Pikachu, de quién seguramente muchas personas se enamorarán durante toda la película. 

Entre las nuevas habilidades que le han dado a Mewtwo, las "drogas" para que los pokémones puedan activar sus poderes rápidamente y la increíble ciudad Ryme donde los pokémones y humanos coexisten, Detective Pikachu es una historia estrictamente dirigida para los fanáticos de la saga. Es muy específica con lo que cuenta, no dan explicaciones del origen de los pokémones ni se molestan en explicar la diferencia entre uno y otro: lo dejan todo al entendimiento de la audiencia. La única gran sorpresa es Ryan Reynolds, quien aparece en la última escena para aclarar una de las principales dudas que genera la historia.

Detective Pikachu no es terrible, pero tampoco es una película aplaudible. Entretiene pero no tiene un valor narrativo como lo tenía la serie animada e incluso el video juego. Es simplemente otro elemento comercial para seguir expandiendo la franquicia.


sábado, 9 de febrero de 2019

Crónicas de California: Creando una franquicia (Parte 1)


Todas mis historias parten de cosas que conozco. Ya sea de algo personal, mi familia, mis amigos, aquellos innombrables, y sobretodo mi país. Y para cada clase de la universidad, mientras muchos solo querían hacer cosas de fantasía, o thrillers, o incluso acción, yo me la pasaba haciendo dramas de comedia, porque era lo que mejor entendía para escribir. Así que, cuando llegué a la clase de Transmedia, elegir una historia fue mucho más difícil, porque ya no era algo en específico, sino crear una franquicia.

Para los que no lo saben, una franquicia es una propiedad intelectual (mejor conocido como IP) en la que personajes de diferentes historias están en un mismo universo, lo cual significa que eventualmente harán un crossover. Muchas de las más conocidas son Harry Potter, Buffy the Vampire Slayer, Transformers, Star Wars, y muchas más. No solo significa crear películas y series con este IP, también crear una marca de juegos, comics, libros, y cualquier mercancia que pueda ser presentada a la audiencia y le interese a su grupo de fans. Las franquicias crecen gracias a la audiencia que los sigue, y mientras más fanáticos detrás de esta, más lanzamientos de material realizan.

Cuando me tocó, la pasé difícil, porque tenía que encontrar un tema o idea que fuese lo suficientemente interesante para llamar la atención, pero a la vez, que pudiese hacer diferentes materiales audiovisuales con este. 

Pero pasó algo interesante en una de mis clases de tesis: yo tenía que presentar tres ideas al comité de tesis, y una de ellas era sobre un hombre que había tenido 100 hijos alrededor de Estados Unidos. La historia está inspirada en mi abuelo (¡no! él no tuvo 100... solo la mitad). El trabajó alrededor de la República Dominicana como camionero (me parece...) y en cada ciudad que iba, o por lo menos donde conocía a alguien, dejaba su marca embarazando a alguien. Se casó varias veces, y siguió procreando hasta después que yo nací. La más joven es quizás un año menor que yo. Actualmente tiene 94 años y está "vivito y coleando" en Navarrete.

Cuando conté esta historia en el comité de tesis, la profesora que me enseñaba franquicia me miró y me dijo que esa debía ser mi historia para la franquicia. Al principio me cuadraba más para una serie de televisión o para una película... pero con el tiempo, me di cuenta que la idea era lo suficientemente interesante y amplia para una franquicia. 

Y así cree Route 100. El IP es este hombre que tiene 100 hijos alrededor de Estados Unidos, y en base a esto cree una serie web, un comic, un juego de cartas, una propuesta de videojuegos y propuesta de documental. Cree personajes, y encontré lugares donde las diferentes historias podrían tomar lugar. Encontré los puntos donde se haría el crossover, los spinoffs y hasta precuelas de la historia. Sería un viaje en el tiempo durante 40 años de la vida de este hombre, desde su primer romance, la razón por la que tuvo tantos hijos y lo que hace luego cuando decide reencontrarse con ellos. 

¿Y entonces que creé primero en mi franquicia? Les contaré en la siguiente crónica.

jueves, 29 de marzo de 2018

The Strangers: Prey at Night

Una familia se embarca en un viaje por carretera y planean pasar una temporada en un campamento de remolques antes de dejar a su problemática hija Kinsey (Bailee Madison) en un internado. Pero el viaje se ve interrumpido por la llegada de tres psicópatas enmascarados que atacan y matan sin piedad. (FILMAFFINITY)



El éxito de las películas de terror está en la lógica de sus eventos y qué tanto estos podrían afectarle a la audiencia, tratando de enviar el mensaje de "esto podría pasarle a cualquier persona", principalmente si dicen estar inspirados (no basados) en hechos reales. A pesar de que la crítica no la catalogó como uno de los mejores filmes de terror de su época, The Strangers (2008) tuvo su impacto, por la frase final de los villanos que atacaban porque sus víctimas "estaban en casa" y de que fue inspirado en algo que vivió Bryan Bertino, director de la película. No obstante, y a pesar de que The Strangers tuvo un final inconcluso, no significaba que la siguiente debía tener la misma fórmula de terror. 

Los tres psicópatas anónimos vuelven a atacar, y al parecer ya se ha vuelto un hábito, porque eso fue lo que nos advirtieron desde la última vez que los vimos. Pero aunque parece que será una historia sobre ellos, más tarde se enfoca en una familia, protagonizada por una adolescente que, tras haber hecho alguna rebeldía que nunca revelan, se dirige a un internado. Sus padres y su hermano la acompañan, con el plan de hacer un último viaje en familia antes de que entre a su nuevo hogar.

Deciden pasar la noche en un campamento de trailers, propiedad de un familiar. No obstante, nadie los recibe y solo encuentran una nota del tío, indicándoles donde se quedarán. La soledad del lugar no les parece incómoda, hasta que una extraña toca la puerta, preguntando por una mujer. Al decirle que está en el lugar equivocado, ella se va. Pero esto es solo una anunciación de la tortura que vivirán los personajes a partir de allí.


Si vieron la primera película, les advierto que es la misma estructura. Alguien toca. "Estás en la casa equivocada". Vuelven a tocar. Primer ataque. Segundo ataque. Se esconden. Los encuentran. Vuelven y atacan. Los protagonistas atacan. Se escapan. Pero los vuelven a agarrar. Y así continua. El climax es lo único diferente, para luego ser continuado con una resolución que te deja con la incógnita de si están a salvo o no.

SUPER SPOILER: lo que menos me gustó de la historia es que es cansona. Por ejemplo, la última sobreviviente está escapando del último psicópata. Ella incendia su vehículo con gasolina y creemos que está muerto. Pero no, él comienza a conducir el vehículo en llamas. Ella trata de escapar de él y lo lleva hasta un puente, donde el atacante sale del vehículo con su acha, para matarla. Pero este se desmaya, aparentemente muerto. Ella se va a la carretera y un vehículo se detiene para ayudarla, cuando el psicópata aparece por detrás y trata de atacarla. Ella se monta a la parte trasera del vehículo y lo noquea con un bate. En este punto, ¡todos asumimos que el psicópata está muerto! Pero al final, mientras está en el hospital, alguien toca a su puerta y todo se queda en el suspenso de si el psicópata murió o no... ESO NO SE HACE, porque llega al punto de que la audiencia ya está cansada y lo que quieren es que todo el mundo se muera y se acabe la película (o por lo menos, eso era lo que yo quería al final).


En el 2008, fue aceptable, porque la idea era decentemente original; no obstante, 10 años después y quizás con psicópatas diferentes, se siente como si fuese la misma película, pero más víctimas para que sea todavía más sangrienta y terrorífica. A pesar de que el guion fue realizado por el mismo Bryan Bertino, no otorga nada nuevo ni siquiera en los jump scares. No obstante, la frase que quizás tanto esperaba, "te atacamos porque estabas en casa", nunca la dijeron, lo cual, me decepcionó al punto de que me pregunté, por qué estos locos matan a sus víctimas.

Así mismo, el escenario parece ser muy similar a la anterior: un lugar alejado donde la neblina es lo único que logra participar, donde todas las vías de comunicación son cortadas, la iluminación es escasa y que solo al final es que se encuentra a otra persona externa a la trama principal. La fotografía y la musicalización es lo clásico establecido en una película de terror y, a pesar de que se mantiene en el género, no da nada nuevo. La escena en el área de la piscina es la más destacable y es justa porque se ve una mayor defensa desde ambas partes.

Hay películas de terror que es mejor dejarlas con una original y ya, porque por más novedosa que sea la idea, la franquicia solo irá sacando los trapitos sucios de lo que no logró su primera entrega y que las siguientes solo continuarán haciendo mal. No más The Strangers, por favor.


Pacific Rim Uprising

El planeta vuelve a ser asediado por los Kaiju, una raza de alienígenas colosales, que emergen desde un portal interdimensional con el objetivo de destruir a la raza humana. Ante esta nueva amenaza, los Jaegers ya no están a la altura de lo que se les viene encima. Será entonces cuando los supervivientes de la primera invasión tendrán que idear la manera de sorprender al enorme enemigo, apostando por nuevas estrategias defensivas y de ataque. Con la Tierra en ruinas e intentando reconstruirse, esta nueva batalla puede ser decisiva para el futuro.... (FILMAFFINITY)



Hace cinco años, Guillermo del Toro dirigió una película que trataba sobre robots gigantescos creados para defender la raza humana de criaturas alienígenas conocidas como los Kaiju, que viven en un mundo interdimensional, en el fondo del Oceano Pacífico. La idea del funcionamiento de estos robots y la lógica de la existencia de estas criaturas, le otorgó a esta película el conjunto perfecto de críticas positivas y una venta de taquillas decente frente a su presupuesto. Y a pesar de que el capítulo parecía haberse cerrado por completo, habían dejado algunas historias por contar, como el hecho de que uno de los científicos se había interconectado con los Kaiju.

Es allí donde se encuentra el conflicto primordial para la segunda película. 10 años después del último enfrentamiento y el sacrificio del oficial Stacker Pentecost, su hijo Jake es reclutado como "entrenador" de los nuevos Jaegers, quienes se preparan para una posible invasión que los Kaiju podrían tener. Pero a pesar de que la artillería parece estar mejor preparada y las ciudades se han ido recuperando de la destrucción masiva que enfrentaron, hay grandes posibilidades de que el retorno de estas criaturas sería mucho peor.

Con su basta experiencia en la franquicia de Transformers, Steven S. DeKnight se ocupa de la dirección y guion de Pacific Rim: Uprising, retomando una vez más la ideología de bots vs. aliens. Y quizás este detalle no es el que más afecta a la trama, pues las franquicias no son completamente similares; no obstante, los personajes de esta película no ayudan a la historia y podrían desviar a cualquiera de la audiencia de su verdadero objetivo. Nadie se interesaría en la vida de ninguno, porque no crean suficiente empatía con su público. No se entienden específicamente sus propósitos en la historia, no hay arcos apropiados de personajes y no son los que realmente van llevando la historia. 


El verdadero protagonista de todo es el pequeño robot que intento ser un Jaeger, quien realmente salvó a los personajes (que supuestamente son los principales) y el Dr. Hermann Gottlieb, quien es que realmente descubre lo que está ocurriendo, tiene un plan, asume todos los obstáculos y parece ser el verdadero ganador de la batalla final. Y el hecho de que no pasaron más tiempo en la pantalla, no los hace menos importante que el resto del cast que se quiere llevar el mérito de la historia. Del mismo modo, el guionista no supo aprovechar el personaje de Liwen Shao, quien era la que se mostraba como uno de los principales antagonistas y que le da un giro a su personalidad y sus decisiones. Este hubiese sido un papel protagónico de gran valor en la historia. 

Por otro lado, se ven una serie de elementos repetidos que ya se habían visto en la primera entrega, y también se pueden apreciar casi las mismas interrogantes que aquella película de 2013 dejó; no obstante, los diálogos confunden e incomodan, y me atrevería a apostar de que la gran mayoría de las líneas utilizadas a lo largo de la historia eran completamente innecesarias para el fin de la trama.


Sí, los aspectos técnicos siguen siendo geniales de apreciar, principalmente las batallas contra los Jaiku, la preparación de los Jaegers para la batalla final, los efectos visuales se veían creíbles y le ganaba por mucho a la historia, al punto de que hubiese preferido ver la película en mute o por lo menos sin los diálogos y solamente ver las acciones de los personajes, pues la fotografía fue su mejor aspecto, junto con la musicalización, que se robó parte del show desde que el trailer estuvo disponible al público.

El problema de muchas películas de acción es que en muchas ocasiones se olvidan que las historias no pueden ser contadas solamente en las batallas, y cuando les toca poner diálogos, suenan clichés, innecesarios o, peor, tontos. Y esta es la mayor debilidad de Pacific Rim Uprising. Al guion le falta más color, comedia natural de su género y lógica en sus líneas, que no expongan toda la naturaleza de la película, pero que sí le aporten y la puedan convertir en un filme recomendable. Pero se queda muy por debajo de la original, y trae tristes recuerdos de otra franquicia que le ocurrió lo mismo con sus predecesoras.


viernes, 19 de enero de 2018

Voldemort: Origins of the Heir (Fan Made)

¿Qué hizo que Tom Riddle se convirtiera en Voldemort? Este fan film, creado con permiso de Warner Bros, ahonda en los años previos a la transformación del villano de la franquicia Harry Potter hasta ser el Señor Oscuro. (FILMAFFINITY)



J. K. Rowling creó el universo de Harry Potter con la intención de entretener al público amante de la literatura de ficción y fantasía. Por eso, después de las ocho películas del famoso mago, se estrenaron nuevos libros relacionados, una nueva subfranquicia/precuela y rumores de una nueva película con los personajes clásicos de la saga. Sin embargo, no es de extrañarse que los verdaderos fanáticos siempre estemos añorando las ideas que esta saga incrustó en nuestros cerebros y nos motivemos a hacer lo que sea para seguir sacando a la luz detalles sobre el personaje y su mundo que quizás pocos conocían.

La directora Gianmaria Pezzato, quien se encargó de escribir, dirigir y editar esta película, desarrolla la historia de Tom Riddle/Voldemort y sus inicios como el señor Tenebroso, qué lo llevó a dividir su alma en distintos horocruzes y cómo descubrió que era el heredero de Slytherin. 

A pesar de que las intenciones son muy buenas, la película se queda corta en términos de historia y no abarca temas que quizás a muchos nos gustaría saber: por qué Tom siempre fue malo, quién resulta ser su primera víctima que lo lleva a lograr dividir su alma, cómo Tom sabía que era el heredero de Slytherin, quién es Grisha McLaggen (¿es real en el universo de Harry Potter o fue inventada para esta película?), cómo surge el nombre de Voldemort, para qué Tom habla en parcel, si ninguna serpiente iba a atacar, entre otras más cuestionantes que se irán sumando mientras más se reproduzca esta película.

Este mediometraje mantiene a su protagonista como el personaje principal del guión, no obstante la historia se pierde a medida que avanza, se desenfoca de su idea central y corta detalles que podrían ser mucho más interesantes que los interrogatorios que ocupan más del 50% de la película.


La actuación del elenco logra lo contrario a lo que se había propuesto; en vez de tener un tono irónico y dramático, terminan siendo interpretaciones exageradas y cómicas, que no logran su cometido y podrían ser confundidas como una sátira de esta propuesta cinematográfica. De igual forma, las coreografías de peleas se veían muy posadas y sin naturalidad, y en momentos se podrían confundir con escenas de un video juego o un juego 3D. A pesar de los fuertes intentos de los actores, no logra su cometido.

El montaje tiene errores bien obvios, como la desincronización de las voces de los actores con el momento en que actuaban y el uso de cortes en momentos que no se relacionaban a lo que sucedía en la historia.

Por otro lado, el mejor aspecto logrado es la fotografía, la cual luce limpia y agradable visualmente, y los efectos especiales, que aunque no son totalmente perfectos en comparación a la saga, sí logran mantener una línea visual con las películas de Harry Potter, tanto en la colorización como en el efecto persé. La musicalización es otro aspecto a destacar que, a pesar de no formar parte del repertorio oficial de la película, respeta sus parámetros y da esa tonalidad similar a la de la saga; al igual que el diseño de producción y el vestuario, que mantiene la misma línea, aunque exagera algunos detalles.

Creo que esta es una película que será mejor apreciada con los verdaderos fanáticos de la película de Harry Potter, pues utiliza términos e ideas que no cualquier persona los entendería. No obstante, no será muy bien trabajada, debido a las discordancias de algunos detalles de la historia, la pobreza actoral de su elenco y la inestabilidad visual de algunas escenas.